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domingo, 12 de abril de 2026

Catalina Davis era médium, en un retiro ante el Santísimo entregó su vida a Dios y fue liberada de una posesión demoníaca con exorcismos: «Experimenté que mi cuerpo iba por un lado, pero mi alma estaba con Dios»

Catalina Davis contando su testimonio de conversión 

* Al abrir una Biblia por Isaías 7, sintió que Dios le hablaba directamente y experimentó un amor que la transformó por completo: «Cuando la palabra dice que el Espíritu Santo te abre el entendimiento, puedo asegurar que te lo abre»

Vídeo del testimonio de Catalina Davis en el programa 'Ecclesia es Domingo' de 13 TV

Camino Católico.-   Lo que comienza como una búsqueda de soluciones fuera de la medicina tradicional puede convertirse en un laberinto espiritual con un alto precio. Esta es la experiencia de Catalina Davis, autora del libro 'La gran prisión: El precio oculto de las terapias alternativas', quien ha relatado en 'Ecclesia, es domingo' de 13 TV su recorrido personal desde practicante y médium de la Nueva Era hasta su conversión al catolicismo y su posterior liberación de una posesión demoníaca.

Catalina Davis describe este mundo como una trampa seductora pero peligrosa. “Realmente tú no te das cuenta, pero estás atrapado en una especie de prisión de cristal. Aparentemente todo va bien, pero cada vez que haces una terapia alternativa es un barrote”, explica. Su testimonio busca alertar sobre los riesgos de corrientes que, según ella, alejan a las personas de la fe y las introducen en una espiral de determinismo y falsas promesas.

Una sanación inexplicable, la puerta a la Nueva Era

La incursión de Catalina Davis en las terapias alternativas comenzó a los 23 años, cuando sufrió una misteriosa enfermedad que le provocó la pérdida de más del 50% de la vista y el oído. Tras un peregrinaje por consultas de médicos, psicólogos y psiquiatras que solo le ofrecieron un diagnóstico de 'ansiedad' y medicaciones muy fuertes sin resultado, su familia y ella decidieron explorar el mundo esotérico. Recorrieron videntes, médiums y chamanes en busca de una cura que no llegaba.

La situación cambió radicalmente cuando acudió a un 'terapeuta holístico' en Madrid. “Entré después de cinco años cansada de recorrer no solo los médicos tradicionales, sino diferentes terapias alternativas, y en 20 minutos me sané”, relata. El impacto de esa curación instantánea fue tan profundo que la convenció de la veracidad y bondad de esos métodos, llevándola a sumergirse por completo en ese universo para, más tarde, convertirse ella misma en terapeuta.

Davis explica que estas prácticas, como los registros akáshicos, las constelaciones familiares o la biodescodificación, operan bajo un principio determinista. Sostienen que la vida actual está condicionada por supuestas vidas pasadas o por los actos de los antepasados, atrapando a la persona en un ciclo del que parece imposible escapar. “Es como si, de alguna manera, nosotros repitiésemos el patrón de eso que está pasando”, señala, creando una dependencia constante de nuevas terapias para solucionar problemas que se multiplican.

Catalina Davis junto a su libro 'La gran prisión: El precio oculto de las terapias alternativas'

De terapeuta a médium entre 'seres de luz'

Su implicación la llevó a formarse en múltiples disciplinas y a ejercer como terapeuta, llegando a cobrar 150 euros por sesión y hasta 3.000 euros por retiros espirituales. Con el tiempo, también fue reconocida como médium, un supuesto don que, según explica, no se elige. “En mi caso, se supone que yo era médium sensitiva, con lo cual tú puedes reconocer y percibir los espíritus que están a tu alrededor”, afirma. Perteneció a un grupo de cincuenta médiums donde, asegura, las experiencias paranormales eran reales y palpables.

Sin embargo, advierte que detrás de estas manifestaciones se esconde una realidad mucho más oscura. “La experiencia es real, porque tú estás siendo engañado por el maligno”, sentencia. Davis asegura que los llamados 'seres de luz', un término recurrente en la Nueva Era, son en realidad demonios que interactúan con las personas para engañarlas. Esta actividad, subraya, tiene graves consecuencias para la salud física y mental de quienes la practican.

La liberación: conversión, exorcismo y misión

El punto de inflexión para Catalina Davis fue una conversión “tipo San Pablo” que duró apenas doce horas. Sucedió durante un retiro de la Fraternidad Verbum Dei al que llegó por casualidad. Allí, al abrir una Biblia por Isaías 7, sintió que Dios le hablaba directamente y experimentó un amor que la transformó por completo. “Cuando la palabra dice que el Espíritu Santo te abre el entendimiento, te puedo asegurar que te lo abre”, confiesa. Esa noche, frente al Santísimo, entregó su vida a Dios.

Tras su conversión, comprendió que necesitaba ayuda para salir de la “prisión” en la que se había metido. Una misionera le recomendó acudir a un exorcista, un consejo que resonó en ella como la respuesta que necesitaba. El camino no fue fácil y describe un aterrador episodio que vivió sola en su casa, cuando se manifestó el maligno por primera vez. “Yo lo que viví y experimenté es que mi cuerpo iba por un lado, pero mi alma estaba con Dios”, recuerda sobre la asistencia divina que sintió en ese momento.

Finalmente, se sometió a varios exorcismos. Explica que es un proceso riguroso que requiere un discernimiento previo, incluyendo informes médicos y psiquiátricos, y el consentimiento de la persona. A través de la oración, los sacramentos y la intervención de los sacerdotes exorcistas, los dones paranormales que tenía desaparecieron, dando paso a una vida de fe y a la fundación del Movimiento Creo, una asociación de fieles aprobada por el obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, que ha ayudado ya a cerca de 5.000 personas a abandonar la Nueva Era y regresar a la Iglesia Católica.