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martes, 30 de junio de 2026

Mattie Karr, dejó su trabajo y se dedica al arte sacro:: «Sufrí una depresión y Dios me sanó; sé que Jesús es realmente bueno, me ama y quiere estar presente en cada aspecto de mi vida»


Mattie Karr en la puerta de su estudio

* «Después de un fin de semana de fe orando por los demás y presenciando otras señales de que Jesús me apoyaba, renuncié a mi trabajo ese jueves para dedicarme de lleno al arte sacro y ‘ayudar a Jesús a sanar corazones a través de la belleza’. Han pasado cuatro años desde ese llamado y, a pesar de los altibajos del trabajo independiente, he visto a Dios obrar milagros a través de mi arte y de mis propias manos. Recibo un amor abundante de Dios y de las personas que Él ha puesto en mi vida, y cuando siento la tentación de merecerlo, rápidamente me recuerdan que soy un ser humano, no una máquina de hacer cosas. Me siento la chica más afortunada del mundo»

 


Mattie Karr con uno de sus cuadros de Cristo crucificado

 Camino Católico.-  “En nuestra pequeña familia católica de Kansas, creo que todo empezó cuando tenía diez años. Acababa de estrenarse la versión de Disney de Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario, y después de leer los libros, vimos la película en familia. Lo que ocurrió en aquella sala oscura fue como si Dios me hubiera conquistado el corazón”, asegura Mattie Karr, que tiene 30 años y es artista sacra, a Yes Catholic al comenzar su camino de fe y conversión.

“Siempre quise vivir una aventura para Dios”, dice Karr. “Era algo que anhelaba desde muy joven. Recuerdo en familia a mi padre explicándonos cómo Aslan era como Dios y Jesús, y todas esas analogías. Creo que en el fondo sabía que si le decía que sí a Dios, viviría una aventura maravillosa, igual que en Narnia”, explica a la EWTN NEWS.

“Narnia me enseñó dos cosas: que la vida con Cristo sería una aventura maravillosa y que, de mayor, me dedicaría al cine. En el instituto empecé a hacer cortometrajes e incluso gané algunos concursos estudiantiles. Cuando llegué a la Universidad de Kansas, estudiaba cine e ilustración y tenía la firme intención de mudarme a Los Ángeles”, dice la joven artista.

Mattie Karr en el andamio pintando un tríptico de Pentecostés en su parroquia del Santo Nombre de Jesús

Depresión y sanación

“Y obviamente la vida es difícil”, continúa. “No siempre fue una aventura y pasé por momentos muy oscuros… En la universidad, sufrí una depresión muy profunda. Pero Dios me rescató de maneras reales, personales y profundas durante esos momentos de depresión”.

“Lo llamo mi año de tumba. Hubo un verano, en 2018, en el que me sentía muerta; estaba deprimida, odiaba a Dios y no lo entendía; lo sentía muy lejos”, asevera. “No estaba viviendo la aventura que creía que viviría, me sentía avergonzada e insegura todo el tiempo y no creía que nadie me quisiera de verdad, aunque decían que sí; simplemente era depresión. Y Dios se manifestó de una manera muy poderosa a través de alguien que oró por mí”, asegura.

Al final, “después de graduarme, me quedé en mi ciudad natal, Kansas City, trabajando en desarrollo de negocios y ventas. Sentía que mi vida estaba en pausa, pero Dios me invitaba a emprender un viaje de sanación interior”. 

En ese momento, “aunque estaba comprometida a vivir mi vida para Cristo, no conocía a mucha gente de mi edad que estuviera en el mismo camino. Me sentía sola y, la mayor parte del tiempo, como una marginada en mis círculos sociales. Incluso en las comunidades católicas, pensaba que la única manera de seguir siendo relevante era evangelizando y ofreciéndome como voluntaria en cada oportunidad. Creía que el amor dependía de lo que hiciera. Desafortunadamente, esta mentira me dejó agotada, resentida y aún más sin amor. Necesitaba la sanación de Jesús. A través de la consejería y retiros como Sanando a la Persona Integral, Aguas Vivas y Ministerios de Encuentro, Dios me sanó a través de su Cuerpo quebrantado, la Iglesia. Ahora sé que Jesús es realmente bueno, que me ama y que quiere estar presente en cada aspecto de mi vida", dice Mattie Karr. 


Mattie Karr en el andamio pintando un tríptico de la Presentación de Jesús en el Templo en su parroquia del Santo Nombre de Jesús

“Pero creo que eso también ha influido mucho en mi arte, porque pienso que el arte puede desempeñar un papel muy importante en la sanación; porque nuestras heridas son tan oscuras y feas, y a menudo pensamos que somos oscuros y feos, así que nos enmascaramos e intentamos crear identidades falsas y falsos yoes para sentirnos mejor”, dice. “Pero la belleza tiene la capacidad de iluminar todo eso, de mostrar vulnerabilidad y de llegar al fondo del asunto”.

Y da más detalles: “Unos años después de comenzar este camino de sanación, asistí a un retiro intensivo de verano con la Escuela de Ministerio Encounter, ¡donde se me abrió un mundo de posibilidades! Me dijeron que podía pedirle a los huesos rotos que sanaran en el nombre de Jesús, ¡y sanarían! Muchas personas profetizaron sobre mí que Dios me estaba llamando a hacer cosas que me daban miedo, y que Él sería mi Pastor. Otra persona me dijo que mis dones y talentos eran una ‘fragancia agradable’ para el Señor”.

La fe la lleva arte sacro

Después de esta experiencia descubrió que no podía dejar de crear arte religioso ni aunque lo intentara. “A medida que crecía en mi fe, no podía evitarlo. El arte simplemente fluía y era todo religioso, sobre todo María. No podía parar de dibujar a la Virgen María”, relata a Our Sunday Visitor.

Aunque tenía éxito en ventas, nunca perdí el deseo de trabajar en un campo creativo. Sentí curiosidad y le pregunté a Dios: ‘Si quisieras que dejara mi trabajo, ¿cuándo querrías que lo hiciera?’. Me sorprendió oírle decir: ‘El próximo jueves’”.

La joven detalla que “después de un fin de semana de fe orando por los demás y presenciando otras señales de que Jesús me apoyaba, renuncié a mi trabajo ese jueves para dedicarme de lleno al arte sacro y ‘ayudar a Jesús a sanar corazones a través de la belleza’. Han pasado cuatro años desde ese llamado y, a pesar de los altibajos del trabajo independiente, he visto a Dios obrar milagros a través de mi arte y de mis propias manos. Recibo un amor abundante de Dios y de las personas que Él ha puesto en mi vida, y cuando siento la tentación de merecerlo, rápidamente me recuerdan que soy un ser humano, no una máquina de hacer cosas. Me siento la chica más afortunada del mundo y estoy muy agradecida de no haber alcanzado mis sueños de Hollywood... todavía”.

Mattie Karr con el padre Anthony Oulette, párroco de la parroquia del Santo Nombre de Jesús, que es la misma de la artista, ante los dos trípticos de 4'5 metros de alto que ha pintado

Lo que la llevó a dejar su trabajo

El cómo dejó su trabajo y se dedicó por entero al arte sacro es consecuencia del momento en que el padre Anthony Oulette, párroco del Santo Nombre de Jesús, descubrió que Karr era artista, le habló de su idea para la parroquia. “Me llevó a la iglesia y me dijo: ‘Tengo una idea; tengo muchísimas ideas para renovar la iglesia’”, recuerda Karr. “Me explicó que en el lado izquierdo estaría Pentecostés, con San Miguel arriba y María en el centro, y en el lado derecho, San José presentando a Jesús en el Templo, con Gabriel arriba. Quería que imitaran las hermosas vidrieras que tenemos”.

Karr aceptó el encargo de los dos trípticos de 4’5 metros de altura en 2020 y, en fue en septiembre de 2022 cuando dejó su trabajo a tiempo completo y comenzó su carrera en el arte sacro, empezando con el encargo del Santo Nombre. El padre Oulette organizó la recaudación de fondos y construyó los paneles para la obra en su garaje. Las escenas que eligió el sacerdote tienen un significado especial para la parroquia, explica Karr.

El tríptico de la Presentación de Jesús en el Templo pintado por Mattie Karr

“El Señor tiene cosas tan singulares que decirnos a todos”, dice. “Mi parroquia, por ejemplo, está muy marcada por el Espíritu Santo. No sé si la llamaría una parroquia carismática propiamente dicha, pero amamos al Espíritu Santo, así que tener una escena de Pentecostés es muy importante para nuestra parroquia. Además, nuestro nombre es Santo Nombre de Jesús, y el otro tríptico representa la escena de Jesús el día de su circuncisión, cuando recibió su santo nombre”.

La representación que hace Karr de la presentación de Jesús muestra a José sosteniendo a Jesús ante un sacerdote, cuando le fue revelado su santo nombre. Al fondo, los antepasados ​​de José se encuentran reunidos, sosteniendo velas. El arcángel Gabriel observa la escena desde lo alto, alzando una linterna sobre el escenario iluminado por las velas.

“Estas pinturas podrían replicarse en otra parroquia, pero no sé si tendrían el mismo efecto”, dice. “El Espíritu Santo tiene algo único para cada comunidad, para cada persona, porque nos conoce muy bien”. Las obras las acabó en 2024.

Tríptico de Pentecostés, obra de Mattie Karr

“En un momento dado, cuando las cosas no iban bien en mi vida personal, estaba pintando al Niño Jesús” del tríptico de su parroquia. “Estaba molesta, pintando su ojo, y de repente el cuadro me miraba. La pureza de su ser como bebé, mirándome y amándome”. Es la primera vez que le pasaba algo así. “Recuerdo que me quedé realmente sorprendida. Era la obra de mis manos, que me correspondía con amor”, dice.

El Niño Jesús es la única figura en los dos trípticos que mira directamente al espectador, y ella comentó que muchas personas han expresado lo impactante que resulta quedar cautivado por la mirada de ese niño.

“Aunque no esté orando conscientemente, estoy orando”, dice. “Incluso cuando estoy en modo artista, soy consciente del Espíritu Santo”.

Cuando trabaja con un cliente para desarrollar una obra por encargo, reza con él y le pide al Espíritu Santo que le inspire una imagen. 

Mattie Karr se dedica al arte sacro como camino para vivir la fe y acercar a Dios a los demás

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