19 de enero de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gozosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, lunes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.
lunes, 19 de enero de 2026
Palabra de Vida 19/1/2026: «Le preguntaron a Jesús» / Por P. Jesús Higueras
Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 19 de enero de 2026, lunes de la 2ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: San Marcos 2, 18-22:
En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús:
– «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?»
Jesús les contestó:
– «¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar.
Llegarán días en que les arrebatarán al esposo; y entonces ayunarán en aquel día.
Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto – lo nuevo de lo viejo – y deja un roto peor.
Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».
Adoración Eucarística con el P. José Aurelio Martín en la Basílica de la Concepción de Madrid, 19-1-2026
19 de enero de 2026.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
domingo, 18 de enero de 2026
Papa León XIV en el Ángelus, 18-1-2026: «Jesús nos habla del amor de un Dios que aún hoy viene entre nosotros, para compartir nuestro esfuerzo y asumir nuestras cargas, revelándonos cuánto valemos a sus ojos»
* «Aprendamos de Juan el Bautista a mantener alerta el espíritu, amando las cosas sencillas y las palabras sinceras, viviendo con sobriedad y profundidad de mente y de corazón, conformándonos con lo necesario y encontrando cada día, en cuanto sea posible, un momento especial en el que detenernos en silencio para rezar, reflexionar, escuchar; en definitiva, para “ir al desierto”, y allí encontrarnos con el Señor y estar con Él»
Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus
* «Nuestro compromiso con la unidad debe ir acompañado de manera coherente con el compromiso por la paz y la justicia en el mundo. Hoy deseo recordar en particular las grandes dificultades que sufre la población del este de la República Democrática del Congo, obligada a huir de su país a causa de la violencia, generalmente hacia Burundi, enfrentando así una grave crisis humanitaria. Recemos para que entre las partes en conflicto prevalezca siempre el diálogo por la reconciliación y la paz. Deseo además asegurar mis oraciones por las víctimas de las inundaciones que, en los últimos días, han azotado el sur de África»
18 de enero de 2026.- (Camino Católico) “El amor del que nos habla Jesús es el de un Dios que aún hoy viene entre nosotros, no para sorprendernos con efectos especiales, sino para compartir nuestro esfuerzo y asumir nuestras cargas, revelándonos quiénes somos realmente y cuánto valemos a sus ojos”, ha afirmado el Papa en su reflexión previa a la oración del Ángelus de hoy, 18 de enero, II domingo del tiempo ordinario.
Asomado desde la ventana del Palacio Apostólico, ante las decenas de miles de fieles romanos y peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro, León XIV ha basado su reflexión en el pasaje del Evangelio de Juan de la liturgia del día que nos habla de Juan el Bautista, que reconoce en Jesús al Cordero de Dios, el Mesías, diciendo: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo». Y añade: «He venido a bautizar con agua para que él fuera manifestado a Israel».
Juan reconoce en Jesús al Salvador –ha evidenciado el Pontífice –proclama su divinidad y su misión al pueblo de Israel y luego se aparta, una vez cumplida su tarea, como atestiguan estas palabras suyas: «Después de mí viene un hombre que me precede, porque existía antes que yo» (v. 30).
Después del rezo mariano del Ángelus, la mirada del Papa se dirige a África, en particular a la «violencia» que sigue azotando la República Democrática del Congo y a las graves inundaciones que están afectando al sur del continente. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:
PAPA LEÓN XIV
ÁNGELUS
Plaza de San Pedro
Domingo, 18 de enero de 2026
Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!
Hoy el Evangelio (cf. Jn 1,29-34) nos habla de Juan el Bautista, que reconoce en Jesús al Cordero de Dios, el Mesías, diciendo: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (v. 29). Y añade: «He venido a bautizar con agua para que él fuera manifestado a Israel» (v. 31).
Juan reconoce en Jesús al Salvador, proclama su divinidad y su misión al pueblo de Israel y luego se aparta, una vez cumplida su tarea, como atestiguan estas palabras suyas: «Después de mí viene un hombre que me precede, porque existía antes que yo» (v. 30).
El Bautista es un hombre muy querido por las multitudes, hasta el punto de ser temido por las autoridades de Jerusalén (cf. Jn 1,19). Le habría sido fácil aprovecharse de esta fama; en cambio, no cede en absoluto a la tentación del éxito y la popularidad. Frente a Jesús, reconoce su propia pequeñez y le da espacio a su grandeza. Sabe que ha sido enviado para preparar «el camino del Señor» (Mc 1,3; cf. Is 40,3), y cuando el Señor viene, reconoce su presencia con alegría y humildad y se retira de la escena.
¡Qué importante es para nosotros hoy su testimonio! De hecho, a menudo se le da una importancia excesiva a la aprobación, al consenso y a la visibilidad, hasta el punto de condicionar las ideas, los comportamientos y los estados de ánimo de las personas, causando sufrimiento y divisiones, y produciendo estilos de vida y de relación efímeros, decepcionantes y oprimentes. En realidad, no necesitamos estos “sucedáneos de la felicidad”. Nuestra alegría y nuestra grandeza no se basan en ilusiones pasajeras de éxito y de fama, sino en sabernos amados y deseados por nuestro Padre que está en los cielos.
El amor del que nos habla Jesús es el de un Dios que aún hoy viene entre nosotros, no para sorprendernos con efectos especiales, sino para compartir nuestro esfuerzo y asumir nuestras cargas, revelándonos quiénes somos realmente y cuánto valemos a sus ojos.
Queridos hermanos, no nos dejemos distraer ante su paso. No malgastemos tiempo y energías persiguiendo lo que es mera apariencia.
Aprendamos de Juan el Bautista a mantener alerta el espíritu, amando las cosas sencillas y las palabras sinceras, viviendo con sobriedad y profundidad de mente y de corazón, conformándonos con lo necesario y encontrando cada día, en cuanto sea posible, un momento especial en el que detenernos en silencio para rezar, reflexionar, escuchar; en definitiva, para “ir al desierto”, y allí encontrarnos con el Señor y estar con Él.
Que nos ayude en esto la Virgen María, modelo de sencillez, sabiduría y humildad.
Oración del Ángelus:
Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.
Et concépit de Spíritu Sancto.
Ave Maria…
Ecce ancílla Dómini.
Fiat mihi secúndum verbum tuum.
Ave Maria…
Et Verbum caro factum est.
Et habitávit in nobis.
Ave Maria…
Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.
Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
Orémus.
Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,
méntibus nostris infunde;
ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.
Amen.
Gloria Patri… (ter)
Requiem aeternam…
Benedictio Apostolica seu Papalis
Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.
Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,
Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.
Amen.
Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:
Queridos hermanos y hermanas:
Hoy comienza la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Los orígenes de esta iniciativa se remontan a dos siglos, y el papa León XIII fue quien tanto la alentó. Hace precisamente cien años se publicaron por primera vez las “Sugerencias para la Octava de oración por la unidad de los cristianos”. El tema de este año está tomado de la Carta a los Efesios: “Uno solo es el cuerpo y uno solo el Espíritu, como una es la esperanza a la que han sido llamados” (cf Ef 4,4). Las oraciones y reflexiones han sido preparadas por un grupo ecuménico coordinado por el Departamento de Relaciones Interreligiosas de la Iglesia Apostólica Armenia. Invito, por lo tanto, a todas las comunidades católicas a reforzar, en estos días, la oración por la plena unidad visible de todos los cristianos.
Nuestro compromiso con la unidad debe ir acompañado de manera coherente con el compromiso por la paz y la justicia en el mundo. Hoy deseo recordar en particular las grandes dificultades que sufre la población del este de la República Democrática del Congo, obligada a huir de su país a causa de la violencia, generalmente hacia Burundi, enfrentando así una grave crisis humanitaria. Recemos para que entre las partes en conflicto prevalezca siempre el diálogo por la reconciliación y la paz.
Deseo además asegurar mis oraciones por las víctimas de las inundaciones que, en los últimos días, han azotado el sur de África.
¡Dirijo mi cordial saludo a todos ustedes, romanos y peregrinos!
Me complace saludar al grupo de la Piggot School de Wargrave, en Inglaterra, así como al grupo “Fratres” de la comunidad parroquial de Compitese. Saludo a los fieles de los distintos países, a las familias y a las asociaciones. ¡Gracias por su presencia y oraciones!
A todos les deseo un buen domingo.
Papa León XIV
Fotos: Vatican Media, 18-1-2026
Homilía de Mons. Jesús Fernández, obispo de Córdoba, y lecturas de la Misa de hoy, II domingo del Tiempo Ordinario, 18-1-2026
18 de enero de 2026.- (Camino Católico) Homilía de Mons. Jesús Fernández, obispo de Córdoba, y lecturas de la Misa de hoy, II domingo del Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Catedral de Córdoba.
Santa Misa de hoy, II domingo del Tiempo Ordinario, en la catedral de Córdoba, 18-1-2026
18 de enero de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la santa Misa de hoy, II domingo del Tiempo Ordinario, presidida por Mons. Jesús Fernández, obispo de Córdoba, emitida por 13 TV desde la Catedral de Córdoba.
Misterios Gloriosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 18-1-2026
18 de enero de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gloriosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, domingo, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.
Palabra de Vida 18/1/2026: «Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios» / Por P. Jesús Higueras
Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 18 de enero de 2026, II domingo del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: San Juan 1, 29-34:
En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
«Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: ”Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».
Y Juan dio testimonio diciendo:
«He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él.
Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:
“Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el bautiza con Espíritu Santo”.
Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».
Homilía del evangelio del domingo: Jesús es la Palabra eterna de Dios encarnada, que va delante de nosotros, es previo a nosotros: es nuestro origen, sentido y fundamento / Por P. José María Prats
* «El Bautista, pues, ha dejado hoy bien clara la identidad y misión de Jesús: Él es el Hijo eterno de Dios, por quien todo fue hecho y en quien todo se sustenta, que nos revela con su vida al Padre, y que ha venido al mundo para librarnos del pecado por su sacrificio en la Cruz y para hacernos participar de su plenitud de vida por el don del Espíritu Santo»
Domingo II del tiempo ordinario – A
Isaías 49, 3.5-6 / Salmo 39 / 1 Corintios 1, 1-3 / San Juan 1, 29-34
P. José María Prats / Camino Católico.- El domingo pasado celebramos el Bautismo del Señor, en el que Jesús es manifestado a Israel y recibe al Espíritu Santo que le impulsará a llevar a cabo su ministerio de salvación. Pero antes de empezar a relatar este ministerio, la liturgia de hoy nos presenta el testimonio de Juan Bautista sobre Jesús.
Juan había sido enviado para preparar el camino del Señor, llamando a los hombres a la conversión y conduciéndolos hacia Jesús. Y para ello había recibido un profundo conocimiento de la identidad y misión de Jesús. Tras haber vivido la experiencia del Bautismo, en la que profundiza en este conocimiento, Juan da a conocer lo que le ha sido revelado sobre Jesús en cuatro afirmaciones que empiezan con las palabras «éste es...» y que constituyen toda una cristología:
«Éste es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”».
Jesús no es un hombre cualquiera, es la Palabra eterna de Dios encarnada, la Palabra que «existía desde el principio» (Jn 1,1) y «por la cual todo fue hecho» (Jn 1,3). Jesús, pues, va delante de nosotros, es previo a nosotros: es nuestro origen, sentido y fundamento.
«Éste es el Hijo de Dios».
Así lo manifestó solemnemente la voz del Padre en el Bautismo: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto» (Mt 3,17). Como Hijo, Jesús es pura sintonía y obediencia al Padre, y por ello todas sus palabras y obras manifiestan al Padre: «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Jn 14,9). «A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer» (Jn 1,18).
«Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo».
Es la afirmación más conocida de Juan Bautista sobre Jesús. De hecho, con mucha frecuencia se le representa con un cordero y una cinta donde pone «Ecce Agnus Dei». Frente al judaísmo de su época, que esperaba un Mesías que derrotaría a los enemigos de Israel, Juan Bautista identifica a Jesús con el Siervo de Yahvé profetizado por Isaías, que fue «llevado como cordero al matadero» (Is 53,7), que «soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores» (Is 53,4) y «entregó su vida como expiación» por nuestros pecados (Is 53,10). Jesús llevará a su pleno cumplimiento la figura del cordero pascual, cuya sangre libró a los israelitas de la muerte y cuya carne los fortaleció para emprender el largo viaje hacia la tierra prometida.
«Éste es el que ha de bautizar con Espíritu Santo».
Finalmente, como decíamos el domingo pasado, Jesús es aquel sobre el que desciende y se posa el Espíritu Santo, el cual impulsa su ministerio, lo resucita y colma tras su muerte y se derrama sobre los que creen en Jesús, restableciendo la comunión con Dios perdida por el pecado.
El Bautista, pues, ha dejado hoy bien clara la identidad y misión de Jesús: Él es el Hijo eterno de Dios, por quien todo fue hecho y en quien todo se sustenta, que nos revela con su vida al Padre, y que ha venido al mundo para librarnos del pecado por su sacrificio en la Cruz y para hacernos participar de su plenitud de vida por el don del Espíritu Santo.
Con este conocimiento previo, podremos interpretar debidamente el ministerio de Jesús que a partir de ahora nos irá narrando, domingo a domingo, el evangelio según san Mateo.
P. José María Prats
Evangelio:
En aquel tiempo, vio Juan venir Jesús y dijo:
«He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es por quien yo dije: ‘Detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo’. Y yo no le conocía, pero he venido a bautizar en agua para que Él sea manifestado a Israel».
Y Juan dio testimonio diciendo:
«He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre Él. Y yo no le conocía pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo’. Y yo le he visto y doy testimonio de que éste es el Elegido de Dios».
San Juan 1, 29-34


















