«Señor Jesús, presente en la eucaristía con tu cuerpo, sangre, alma y divinidad. Me pongo ante tu presencia sanadora y liberadora de toda opresión, malquerencia o frustración en mi vida pasada y presente... Mírame, buen Dios, mira mi vida ultrajada, abusada y violentada en el pasado por quien tendría que haberme querido bien. Que tu preciosa sangre caiga sobre las llagas de mi cuerpo, de mis emociones y de mi alma cicatrizando toda herida. Ayúdame a perdonarme a mí misma.o y a quien me hizo tanto daño. Que con tu Espíritu Santo pueda decir: Padre, perdónalo porque no sabía lo que hacía»

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