* «Quien se alimenta de la Eucaristía, asimila la misma mentalidad del Señor. Él es Pan partido para nosotros y quien lo recibe se vuelve a su vez pan partido, que no fermenta con orgullo, sino que se da a los demás: deja de vivir para sí mismo, para su propio éxito, para obtener algo o para ser alguien, sino que vive para Jesús y como Jesús, o sea por los demás… No se responde a Jesús según los cálculos y las conveniencias del momento, se le responde con el “sí” de toda la vida. Él no busca nuestras reflexiones, sino nuestra conversión. Apunta al corazón»

No hay comentarios:
Publicar un comentario