14 de noviembre de 2024.- (Camino Católico) Homilía del P. Heliodoro Mira y lecturas de la Santa Misa de hoy, jueves de la 32ª semana del Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
jueves, 14 de noviembre de 2024
Santa Misa de hoy, jueves de la 32ª semana del Tiempo Ordinario, 14-11-2024
14 de noviembre de 2024.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, jueves de la 32ª semana del Tiempo Ordinario, presidida por el P. Heliodoro Mira, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
Misterios Luminosos del Santo Rosario desde el Santuario de Lourdes, 14-11-2024
14 de noviembre de 2024.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Luminosos del Santo Rosario, correspondientes a hoy jueves, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.
Palabra de Vida 14/11/2024: «El reino de Dios está en medio de vosotros» / Por P. Jesús Higueras
Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 14 de noviembre de 2024, jueves de la 32ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: San Lucas 17, 20-25:
En aquel tiempo, los fariseos preguntaron a Jesús:
«¿Cuándo va a llegar el reino de Dios?».
Él les contestó:
«El reino de Dios no viene aparatosamente, ni dirán:” “Está aquí “o “Está allí”; porque mirad, el reino de Dios está en medio de vosotros».
Dijo a sus discípulos:
«Vendrán días en que desearéis ver un solo día con el Hijo del hombre, y no lo veréis.
Entonces se os dirá: “Está aquí” o “Está allí”; no vayáis ni corráis detrás, pues como el fulgor del relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su día.
Pero primero es necesario que padezca mucho y ser reprobado por esta generación».
Adoración Eucarística con el P. Heliodoro Mira en la Basílica de la Concepción de Madrid, 14-11-2024
14 de noviembre de 2024.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. Heliodoro Mira, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
miércoles, 13 de noviembre de 2024
Papa Francisco en la Audiencia, 13-11-2024: «La Virgen María dijo ‘sí’ al Señor y su ejemplo e intercesión nos anima a decirle nuestro ‘sí’ cada vez ante una obediencia o una prueba que superar»
* «La Virgen María es la esposa, pero es, antes que eso, la discípula del Espíritu Santo. Esposa y discípula. Aprendamos de ella a ser dóciles a las inspiraciones del Espíritu, sobre todo cuando nos sugiere que «nos levantemos con prontitud» y vayamos a ayudar a alguien que nos necesita, como hizo ella inmediatamente después de que el ángel la dejara»
Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News de la catequesis traducida al español y de la síntesis que el Papa ha hecho en nuestro idioma
* «Y no olvidemos a los países en guerra. ¡Hermanos y hermanas, la atormentada Ucrania sufre! No olvidemos a Ucrania; No olvidemos a Palestina, Israel, Myanmar y muchas naciones en guerra. No olvidemos a ese grupo de palestinos inocentes ametrallados... Oremos por la paz. ¡Necesitamos tanta paz!»
13 de noviembre de 2024.- (Camino Católico) “La Virgen María es la que dijo «sí» al Señor, y con su ejemplo y su intercesión nos anima a decirle también nuestro «sí» cada vez que nos encontremos ante una obediencia que actuar o una prueba que superar” ha afirmado el Papa Francisco en su catequesis al reflexionar sobre la piedad mariana y el vínculo "único y eternamente indestructible" entre la Virgen María y el Espíritu Santo.
Al concluir la audiencia general, Francisco ha vuelto a pedir el fin de los conflictos en el mundo, pidiendo no olvidar a la «atormentada Ucrania», pero también a Palestina, Israel, Myanmar y otras zonas del mundo afectadas por conflictos. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la catequesis traducida al español y la síntesis que el Santo Padre ha hecho en nuestro idioma, cuyo texto completo es el siguiente:
PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles, 13 de noviembre de 2024
Catequesis. El Espíritu y la Esposa. El Espíritu Santo guía al Pueblo de Dios al encuentro con Jesús, nuestra esperanza
13. «Una carta escrita con el Espíritu del Dios vivo: María y el Espíritu Santo»
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Entre los diversos medios con los que el Espíritu Santo lleva a cabo su obra de santificación en la Iglesia - Palabra de Dios, Sacramentos, oración - hay uno especial, y es la piedad mariana. En la tradición católica existe este lema, este dicho: «Ad Iesum per Mariam», es decir, «a Jesús por María». La Virgen nos muestra a Jesús. Ella nos abre las puertas, ¡siempre! La Virgen es la madre que nos lleva de la mano a Jesús. La Virgen nunca se señala a sí misma, la Virgen señala a Jesús. Y esto es la piedad mariana: a Jesús a través de las manos de la Virgen.
San Pablo define la comunidad cristiana como una «carta de Cristo redactada por nuestro ministerio, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de corazones de carne» (2 Cor 3,3). María, como primera discípula y figura de la Iglesia, es igualmente una carta escrita con el Espíritu del Dios vivo. Precisamente por eso, ella puede ser «conocida y leída por todos los seres humanos» (2Cor 3,2), incluso por aquellos que no saben leer libros de teología, por esos «pequeños» a los que Jesús dice que se les revelan los misterios del Reino, ocultos a los sabios (cf. Mt 11,25).
Al decir su « sí» - cuando María acepta y dice al ángel: «sí, hágase la voluntad del Señor» y acepta ser la madre de Jesús – es como si María dijera a Dios: «Aquí estoy, soy una tablilla para escribir: que el Escritor escriba lo que quiera, que haga lo que quiera conmigo el Señor de todas las cosas» [1]. En aquella época, la gente solía escribir en tablillas enceradas; hoy diríamos que María se ofrece como una página en blanco en la que el Señor puede escribir lo que quiera. El «sí» de María al ángel -como escribió un conocido exégeta- representa «el ápice de todo comportamiento religioso ante Dios, ya que ella expresa, de la manera más elevada, la disponibilidad pasiva combinada con la disponibilidad activa, el vacío más profundo que acompaña a la mayor plenitud» [2].
He aquí, pues, cómo la Madre de Dios es un instrumento del Espíritu Santo en su obra de santificación. En medio de la interminable profusión de palabras dichas y escritas sobre Dios, la Iglesia y la santidad (que muy pocos o nadie son capaces de leer y comprender en su totalidad), ella sugiere sólo dos palabras que todos, incluso los más sencillos, pueden pronunciar en cualquier ocasión: «Aquí estoy» y «fiat». María es la que dijo «sí» al Señor, y con su ejemplo y su intercesión nos anima a decirle también nuestro «sí» cada vez que nos encontremos ante una obediencia que actuar o una prueba que superar.
En todas las épocas de su historia, pero especialmente en este momento, la Iglesia se encuentra en la misma situación en la que estaba la comunidad cristiana tras la Ascensión de Jesús a los cielos. Tiene que predicar el Evangelio a todas las naciones, pero está esperando la «potencia de lo alto» para poder hacerlo. Y no olvidemos que, en aquel momento, como leemos en los Hechos de los Apóstoles, los discípulos estaban reunidos en torno a «María, la madre de Jesús» (Hechos 1,14).
Es cierto que también había otras mujeres con ella en el cenáculo, pero su presencia es diferente y única entre todas. Entre ella y el Espíritu Santo existe un vínculo único y eternamente indestructible, que es la persona misma de Cristo, «concebido por obra y gracia del Espíritu Santo y nació de Santa María Virgen», como recitamos en el Credo. El evangelista Lucas subraya intencionadamente la correspondencia entre la venida del Espíritu Santo sobre María en la Anunciación y su venida sobre los discípulos en Pentecostés, utilizando algunas expresiones idénticas en ambos casos.
San Francisco de Asís, en una de sus oraciones, saluda a la Virgen como «hija y sierva del altísimo Rey y Padre celestial, madre de nuestro santísimo Señor Jesucristo, esposa del Espíritu Santo» [3]. ¡Hija del Padre, Madre del Hijo, Esposa del Espíritu Santo! No se podía ilustrar con palabras más sencillas la relación única de María con la Trinidad.
Como todas las imágenes, también ésta de “esposa del Espíritu Santo” no debe absolutizarse, sino tomarse por la parte de verdad que contiene, y es una verdad muy hermosa. Ella es la esposa, pero es, antes que eso, la discípula del Espíritu Santo. Esposa y discípula. Aprendamos de ella a ser dóciles a las inspiraciones del Espíritu, sobre todo cuando nos sugiere que «nos levantemos con prontitud» y vayamos a ayudar a alguien que nos necesita, como hizo ella inmediatamente después de que el ángel la dejara (cf. Lc 1,39). ¡Gracias!
Después, al saludar a los peregrinos de lengua española, el Papa ha dicho:
Queridos hermanos y hermanas:
En estas catequesis anteriores vimos cómo el Espíritu Santo obra en la Iglesia a través de la Palabra, a través de los sacramentos y a través de la oración. En esta ocasión, reflexionemos sobre la Virgen María y el Espíritu Santo, destacando la “piedad mariana” como modelo de santificación.
La Madre de Dios es un instrumento del Espíritu Santo para llevarnos a su Hijo, por eso decimos tradicionalmente: “A Jesús por María”. Su vida es un ejemplo para nosotros, para que sepamos decir “sí” a Dios como ella, con confianza y generosidad. Pensemos, por ejemplo, en sus palabras ante el anuncio del ángel Gabriel: ¿Qué dice la Virgen? “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según lo que has dicho”.
María tiene una relación única con la Santísima Trinidad: es hija de Dios Padre, madre de Dios Hijo y esposa del Espíritu Santo. Como en el día de Pentecostés, ella acompaña a la Iglesia —María acompaña a la Iglesia— y le muestra el camino hacia su Hijo.
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Pidamos a María, templo y sagrario del Espíritu Santo, que nos enseñe a ser dóciles a las inspiraciones de Dios, sobre todo cuando su Espíritu de amor nos urge a hacer el bien a los hermanos y hermanas que más lo necesitan. Que el Señor los bendiga y la Virgen los cuide. Muchas gracias.
Además, en otras lenguas el Pontífice ha dicho:
Por último, mi pensamiento se dirige a los jóvenes, a los enfermos, a los ancianos y a los recién casados. Animo a todos a encontrar cada día en Dios fuerza y valentía para vivir plenamente su vocación humana y cristiana.
Y no olvidemos a los países en guerra. ¡Hermanos y hermanas, la atormentada Ucrania sufre! No olvidemos a Ucrania; No olvidemos a Palestina, Israel, Myanmar y muchas naciones en guerra. No olvidemos a ese grupo de palestinos inocentes ametrallados... Oremos por la paz. ¡Necesitamos tanta paz!
¡Mi bendición para todos!
Francisco
[1] Comentario al Evangelio de Lucas, fragm. 18 (GCS 49, p. 227).
[2] H. Schürmann, Das Lukasevangelium, Friburgo en Br. 1968: trad. ital. Brescia 1983, 154.
[3] Fonti Francescane, Asís 1986, n. 281.
Fotos: Vatican Media, 13-11-2024
Quince hechos científicos que la Biblia recogió antes de ser probados por la ciencia
La Creación de Adán de Miguel Ángel
Camino Católico.- Pocas citas hay tan conocidas como la atribuida a Galileo, y que reza que «la Biblia no nos dice cómo van los cielos, sino cómo se va al Cielo». Pero no por manida es menos cierta. La Sagrada Escritura no pretende ser un tratado científico ni un manual empírico. Sus géneros literarios —hasta siete, a lo largo de los 73 libros que componen ambos Testamentos—, la multiplicidad de autores materiales —inspirados por el Espíritu Santo—, e incluso la gran distancia temporal que separa unos libros de otros demuestran hasta qué punto es improbable que pueda ser considerada una Espasa Calpe piadosa.
Sin embargo, el Magisterio de la Iglesia sí enseña que la Palabra de Dios no miente ni se contradice, y por ese motivo, es posible encontrar numerosas referencias científicas, cosmológicas y, por supuesto, históricas, a lo largo de la Biblia. Algunas, realmente sorprendentes, refieren hechos que no serían contrastados hasta miles de años después. Y para muestra, esta selección de pasajes, recogidos en el último número de La Antorcha, la revista gratuita que edita cada cuatro meses la ACdP.
La Creación y el Génesis
Uno de los aspectos más fascinantes de la Biblia es el relato de la creación en el Libro del Génesis. En esencia, narra que el Universo fue creado por Dios, por amor y con inteligencia. No porque un gigante salió de un huevo cósmico, como Pan Gu en la cultura china ancestral, ni de la lucha entre titanes, dioses y hombres, como en la mitología greco-romana; ni porque un dios se echó la siesta sobre un monte y se le escurrieron los dones, como el hinduismo explica a partir de su dios Brahma.
Con todo, lo más llamativo es que el orden de la creación descrito en Génesis, 1, coincide con la secuencia en la que la ciencia moderna cree que se desarrolló el universo. Con detalles que no se descubrirían hasta el siglo XX, en un texto que data del 1.400 antes de Cristo.
Dios creó Cielo y Tierra
«Al principio creó Dios el cielo y la tierra». Con estas palabras arranca el Poema de la Creación, y, por tanto, la Biblia. Lejos de ser una mera frase, la Palabra revela la secuencia de la Creación: primero el Universo, después, la Tierra. El autor —algunos apuntan a Moisés— podría haber puesto la tierra antes que el cielo, como en los relatos hindúes o en el Chilam Balam maya. Pero el orden bíblico es real.
La Luz antes que el Sol
El Génesis relata que Dios creó la luz en el primer día, mientras que el sol, la luna y las estrellas fueron creados el cuarto, para servir como medidores del tiempo, o lo que es lo mismo, que no eran el centro de la creación (como para los mayas, o en analogía con Ra, el dios Sol egipcio) sino que se ordenaban al servicio del fin mayor de la Creación: el ser humano. Y esto, que podría ser absurdo y contradictorio para el hombre antiguo, ya que la luz natural proviene del sol, ha sido ratificado por la cosmología física del siglo XXI. Gracias a potentes satélites sabemos que en el nacimiento del Universo hubo un periodo conocido como la Era de la Reionización, donde la luz apareció antes de que se formaran las estrellas y galaxias.
Separación de las aguas
En el segundo día, Dios separa las aguas superiores de las inferiores para crear el cielo (Génesis 1, 6-8). ¿También absurdo? En absoluto: es un proceso paralelo al desarrollo de la atmósfera terrestre. La ciencia nos dice que la Tierra primitiva estaba cubierta de vapor y gases, que se separaron para formar la atmósfera, esa capa gaseosa que no solo da el color celeste a nuestro cielo, sino que permitió la aparición de agua líquida en la superficie.
Creación de la vida vegetal
El tercer día, Dios crea la vegetación. Más allá de los detalles sobre semillas y flores, propios del lenguaje poético del texto, hoy la ciencia confirma que las primeras formas de vida fueron organismos fotosintéticos, similares a las plantas. Estos transformaron la atmósfera, rica en dióxido de carbono, para crear una con oxígeno que permitió el desarrollo de formas complejas de vida.
Los animales marinos y aves
En el quinto día, Dios crea los animales marinos y las aves. Este orden coincide con el registro fósil, que muestra que la vida comenzó en los océanos y que las primeras criaturas vertebradas en colonizar el aire fueron las aves, descendientes de los dinosaurios.
Animales terrestres y, por fin, el Hombre
En el sexto día, Dios crea a los animales terrestres y al hombre. También por ese orden. La biología ha ratificado que los animales terrestres aparecieron después de los marinos y las aves, y que los seres humanos son la forma de vida más reciente en la escala evolutiva.
El sentido de Adán y Eva
El relato continúa con la creación y «bautismo» de Adán y Eva. El texto se puso por escrito en torno al 1.300 o 1.400 a.C, pero recoge una tradición oral muy anterior del pueblo hebreo, que comprendía la etimología de los nombres mucho mejor de lo que podemos entender hoy: Adán viene de «adamah», que significa «tierra fértil» o «polvo de tierra fértil», y vendría a ser «el creado del polvo de la tierra», o «el creado con arcilla». Eva viene de «hawwah», que significa «vida», y por eso se la llama «madre de todos los vivientes».
Edén, de Lucas Cranach el Viejo (1530)
Adán cromosómico y Eva mitocondrial
El hebreo que escuchaba el relato entendía que Adán es el varón creado por Dios, y Eva, la mujer que surge para dar la vida. Ambos son el culmen de la creación. ¿Metáfora? Sí, pero no solo: hoy la ciencia acepta que, en el surgimiento de la especie humana, tuvo que haber un primer varón y una primera mujer Sapiens Sapiens, llamados «Adán cromosómico» y «Eva mitocondrial», diferentes de los demás «homo» que habían ido poblando el planeta. Dos especímenes cuyo surgimiento no parece estar sujeto a la mera evolución, sino que podrían ser fruto de una creación específica, por una mutación concreta y disruptiva, que se aviene a la teoría del diseño inteligente.
La Tierra esférica
A pesar de que hoy abunden los terraplanistas, la ciencia ha probado la esfericidad de la Tierra. Algo que no estaba tan claro hace miles de años. La mitología caldea, o filósofos griegos del siglo VII a.C. como Tales de Mileto o Anaximandro hablaban de la Tierra como un disco que flotaba sobre el mar. La cosmología bíblica, sin embargo, muestra una tierra esférica. El profeta Isaías (40,22) habla de cómo Dios «tiene su trono sobre el círculo de la tierra», con un término que significa «esfera» o «globo».
La Expansión del Universo
En 1929, Hubble y Lasell formularon la teoría de la expansión del Universo. En 1998 —hace solo 26 años— dos equipos internacionales estudiaron varias supernovas con potentes telescopios y métodos de medición, e identificaron la Expansión acelerada del Universo. Sus directores, Perlmutter, Riess y Schmidt recibieron por ello el Nobel de Física en 2011. Pero que Dios expande el cosmos ya estaba presente en la Biblia. Por ejemplo, desde el s. VI a.C. en el libro de Isaías: Dios «extiende el cielo como un toldo, como tienda habitable lo despliega». Y también en el de Job, del II a.C., donde se anticipa el milagro de Jesús andando sobre las aguas: «Él solo [Dios] expande los cielos, y camina sobre el dorso del Mar».
Hidrología bíblica
El Antiguo Testamento contiene sorprendentes conocimientos sobre el ciclo del agua, que no fueron entendidos hasta mucho después. Así, Eclesiastés 1,7 cita que «todos los ríos van al mar, y el mar no se llena; al lugar donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo», describiendo el ciclo del agua, en el que el agua de los ríos fluye hacia el mar, se evapora, forma nubes y regresa como lluvia para alimentar los ríos de nuevo. El libro del profeta Amós (9, 6) también incluye el proceso de evaporación y precipitación, aunque a él le interesaba otra enseñanza: «Es Dios quien convoca las aguas del mar y las derrama sobre la superficie de la tierra. Su nombre es el Señor».
Astronomía profética
«Él extiende el norte sobre el vacío, cuelga la tierra sobre nada», dice el libro de Job (26, 7). Una noción astronómica, la de la Tierra suspendida en el espacio, que no era aceptada en la época en que se escribió… aunque era cierta.
El diluvio universal de Miguel Ángel
El Diluvio
El sentido del Diluvio y el Arca de Noé que relata Génesis, 6, es profundo y de carácter teológico. Pero más allá de su aplicación a la fe, los testimonios de una gran inundación en Mesopotamia son numerosísimos, como la célebre Epopeya de Gigalmesh, de la civilización acadia (2.500 a.C.). También otras culturas, como el relato mapuche de Trentren Vilu y Caicai Vilu, en América, o la inundación de Gun-Yu en China, hablan de grandes inundaciones que arrasaron la vida terrestre. Tal vez fueron tsunamis que anegaron la tierra hace 10.000 años por el impacto de un meteorito contra los hielos de Canadá, como han especulado científicos de la Nasa, el recuerdo del deshielo de las glaciaciones, o una inundación masiva del Mar Negro por una crecida del Mediterráneo, como afirmaron los geofísicos Ryan y Pitman en 1998, en su libro El diluvio de Noé que hace también referencia a un oasis rodeado de desierto que identifican con el Edén. Fuese como fuese, esa tradición oral mantuvo el recuerdo de una gran inundación… que además está registrada en las capas geológicas.
La piedra que desecharon los arquitectos
Podríamos continuar con cientos y cientos de píldoras del Antiguo y del Nuevo Testamento, pero concluiremos con una que une ambos. En Mateo 21, Jesús cita el Salmo 117: «La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente». Él hablaba del Reino de Dios y de sí mismo. Pero es que, además, el Gólgota donde fue elevado el Crucificado era el resto de una antigua cantera empleada por los romanos para construir la cercana Fortaleza Antonia. Su piedra, demasiado quebradiza, fue desechada por los arquitectos. Y sobre ella, Dios erigió la piedra angular que da sentido, fortaleza y proyección a todo lo creado: la Cruz salvadora de Jesucristo, muerto y resucitado.
Homilía del P. Jesús Luis Sacristán y lecturas de la Misa de hoy, miércoles de la 32ª semana del Tiempo Ordinario, 13-11-2024
13 de noviembre de 2024.- (Camino Católico) Homilía del P. Jesús Luis Sacristán y lecturas de la Santa Misa de hoy, miércoles de la 32ª semana del Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
Santa Misa de hoy, miércoles de la 32ª semana del Tiempo Ordinario, 13-11-2024
13 de noviembre de 2024.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, miércoles de la 32ª semana del Tiempo Ordinario, presidida por el P. Jesús Luis Sacristán, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.


















