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lunes, 7 de julio de 2025

Palabra de Vida 7/7/2025: «Mi hija acaba de morir, pero ven tú y vivirá» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 7 de julio de 2025, lunes de la 14ª semana de Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Mateo 9, 18-26:

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un jefe de los judíos que se arrodilló ante él y le dijo:

«Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, impón tu mano sobre ella y vivirá».

Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.

Entre tanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó la orla del manto, pensando que con solo tocarle el manto se curaría.

Jesús se volvió y, al verla le dijo:

«¡Animo, hija! Tu fe te ha curado».

Y en aquel momento quedó curada la mujer.

Jesús llegó a casa de aquel jefe y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo:

«¡Retiraos! La niña no está muerta, está dormida».

Se reían de él.

Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se levantó.

La noticia se divulgó por toda aquella comarca.

Adoración Eucarística con el P. José Aurelio Martín en la Basílica de la Concepción de Madrid, 7-7-2025

7 de julio de 2025.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

La caridad divina es el lazo perfecto que une a Dios con las almas / Por P. Carlos García Malo


 

domingo, 6 de julio de 2025

Papa León XIV en el Ángelus, 6-7-2025: «Rezar al Señor, cultivar el diálogo con Él y entonces nos convertirá en sus obreros y nos enviará al campo del mundo como testigos de su Reino»

* «La Iglesia y el mundo no necesitan personas que cumplen con sus deberes religiosos mostrando su fe como una etiqueta exterior; necesitan, en cambio, obreros deseosos de trabajar en el campo de la misión, discípulos enamorados que den testimonio del Reino de Dios dondequiera que se encuentren. Quizás no falten los “cristianos de ocasión”, que de vez en cuando dan cabida a algún buen sentimiento religioso o participan en algún evento; pero son pocos los que están dispuestos a trabajar cada día en el campo de Dios, cultivando en su corazón la semilla del Evangelio para luego llevarla a la vida cotidiana, a la familia, a los lugares de trabajo y de estudio, a los diversos entornos sociales y a quienes se encuentran en necesidad» 

   

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Quisiera expresar mi más sincero pésame a todas las familias que han perdido a sus seres queridos, en particular por las niñas que se encontraban en el campamento estival, durante la catástrofe causada por las inundaciones del río Guadalupe en Texas, Estados Unidos. Recemos por ellos… Queridos hermanos, la paz es un deseo de todos los pueblos y es el grito doloroso de los que están desgarrados por la guerra. Pidamos al Señor que toque los corazones e inspire las mentes de los gobernantes, para que sustituyan la violencia de las armas por la búsqueda del diálogo»


 6 de julio de 2025.- (Camino Católico)  La Iglesia y el mundo no necesitan “cristianos de ocasión” que de vez en cuando dan cabida a algún buen sentimiento religioso o participan en algún evento; sino “obreros deseosos de trabajar en el campo de la misión, discípulos enamorados que den testimonio del Reino de Dios”. Este es el centro de la reflexión que el Papa León XIV ha dirigido este domingo 6 de julio, a los fieles y peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro, para rezar la oración mariana del ángelus. 

Al comentar el Evangelio de este XIV Domingo del Tiempo Ordinario, el Santo Padre dijo que, hoy san Lucas (10,1-12.17-20) nos recuerda la importancia de la misión, a la que todos estamos llamados, cada uno según su vocación y en las situaciones concretas en las que el Señor lo ha puesto: “Jesús envía a setenta y dos discípulos (v. 1). Este número simbólico indica que la esperanza del Evangelio está destinada a todos los pueblos. Tal es la amplitud del corazón de Dios: su abundante cosecha, es decir, la obra que Él realiza en el mundo para que todos sus hijos sean alcanzados por su amor y sean salvados”. 

En su saludo tras el rezo del Ángelus, el Santo Padre ha hecho un llamamiento a los “gobernadores” para que escuchen el grito de los afectados por la guerra. Además ha elevado sus oraciones y ha expresado sus condolencias por las jóvenes víctimas causados por las inundaciones del río Guadalupe en Texas, en los Estados Unidos. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente: 

SOLEMNIDAD DE SAN PEDRO Y SAN PABLO

PAPA LEÓN XIV

ÁNGELUS

Plaza de San Pedro

Domingo, 6 de julio de 2025

Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!

El Evangelio de hoy (Lc 10,1-12.17-20) nos recuerda la importancia de la misión, a la que todos estamos llamados, cada uno según su vocación y en las situaciones concretas en las que el Señor lo ha puesto.

Jesús envía a setenta y dos discípulos (v. 1). Este número simbólico indica que la esperanza del Evangelio está destinada a todos los pueblos. Tal es la amplitud del corazón de Dios: su abundante cosecha, es decir, la obra que Él realiza en el mundo para que todos sus hijos sean alcanzados por su amor y sean salvados.

Al mismo tiempo, Jesús dice: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha» (v. 2).

Por un lado, Dios, como un sembrador, ha salido generosamente al mundo a sembrar y ha puesto en el corazón del hombre y de la historia el deseo de infinito, de una vida plena, de una salvación que lo libere. Por eso la mies es mucha, el Reino de Dios germina como una semilla en la tierra y los hombres y mujeres de hoy, incluso cuando parecen abrumados por tantas otras cosas, esperan una verdad más grande, buscan un sentido más pleno para su vida, desean justicia y llevan en su interior un anhelo de vida eterna.

Por otra parte, son pocos los obreros que van a trabajar al campo sembrado por el Señor y que, antes aún, son capaces de reconocer, con los ojos de Jesús, el buen grano listo para la cosecha (cf. Jn 4,35-38). Hay algo grande que el Señor quiere hacer en nuestra vida y en la historia de la humanidad, pero son pocos los que se dan cuenta, los que se detienen para acoger el don, los que lo anuncian y lo llevan a los demás.

Queridos hermanos y hermanas, la Iglesia y el mundo no necesitan personas que cumplen con sus deberes religiosos mostrando su fe como una etiqueta exterior; necesitan, en cambio, obreros deseosos de trabajar en el campo de la misión, discípulos enamorados que den testimonio del Reino de Dios dondequiera que se encuentren. Quizás no falten los “cristianos de ocasión”, que de vez en cuando dan cabida a algún buen sentimiento religioso o participan en algún evento; pero son pocos los que están dispuestos a trabajar cada día en el campo de Dios, cultivando en su corazón la semilla del Evangelio para luego llevarla a la vida cotidiana, a la familia, a los lugares de trabajo y de estudio, a los diversos entornos sociales y a quienes se encuentran en necesidad.

Para hacer esto no se necesitan demasiadas ideas teóricas sobre conceptos pastorales; se necesita, sobre todo, rezar al dueño de la mies. En primer lugar, pues, está la relación con el Señor, cultivar el diálogo con Él. Entonces Él nos convertirá en sus obreros y nos enviará al campo del mundo como testigos de su Reino.

Pidamos a la Virgen María, que se entregó generosamente diciendo «Yo soy la servidora del Señor», y participando de esta forma en la obra de la salvación, que interceda por nosotros y nos acompañe en el camino del seguimiento del Señor, para que también nosotros podamos convertirnos en alegres trabajadores del Reino de Dios.

Oración del Ángelus:                         


Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.

Et concépit de Spíritu Sancto.

Ave Maria…


Ecce ancílla Dómini.

Fiat mihi secúndum verbum tuum.

Ave Maria…


Et Verbum caro factum est.

Et habitávit in nobis.

Ave Maria…


Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.

Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.


Orémus.

Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,

méntibus nostris infunde;

ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.


Amen.


Gloria Patri… (ter)

Requiem aeternam…


Benedictio Apostolica seu Papalis


Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.

Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,

Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.


Amen.



Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:


Queridos hermanos y hermanas,


Saludo con afecto a todos ustedes, fieles de Roma, peregrinos de Italia y de diversos países. Con el gran calor de este período, su camino para atravesar las Puertas Santas es aún más valiente y admirable.


En particular, saludo a las Hermanas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón; a los alumnos y padres de la Escuela de Strzyzow y a los fieles de Legnica, en Polonia; al grupo greco-católico de Ucrania.


Saludo también a los peregrinos de Romano di Lombardia, Melìa (Reggio Calabria), Sassari y a la comunidad latinoamericana de la diócesis de Florencia.


Quisiera expresar mi más sincero pésame a todas las familias que han perdido a sus seres queridos, en particular por las niñas que se encontraban en el campamento estival, durante la catástrofe causada por las inundaciones del río Guadalupe en Texas, Estados Unidos. Recemos por ellos.


Queridos hermanos, la paz es un deseo de todos los pueblos y es el grito doloroso de los que están desgarrados por la guerra. Pidamos al Señor que toque los corazones e inspire las mentes de los gobernantes, para que sustituyan la violencia de las armas por la búsqueda del diálogo.


Esta tarde me trasladaré a Castel Gandolfo, donde pienso permanecer para un breve período de descanso. Deseo a todos que puedan disfrutar de un tiempo de vacaciones para reponer fuerzas físicas y espirituales.


¡Feliz domingo a todos!


Papa León XIV




Fotos: Vatican Media, 6-7-2025

Homilía de Mons. Luis Ángel de las Heras, obispo de León, y lecturas de la Misa de hoy, XIV domingo del Tiempo Ordinario, 6-7-2025

6 de julio de 2025.-  (Camino Católico) Homilía de  Mons. Luis Ángel de las Heras, CMF, obispo de León, y lecturas de la Misa de hoy, XIV domingo del Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Catedral de León.

Santa Misa de hoy, XIV domingo del Tiempo Ordinario, en la catedral de León, 6-7-2025

6 de julio de 2025.-  (Camino Católico)  Celebración de la Santa Misa de hoy, XIV domingo del Tiempo Ordinario, presidida por Mons. Luis Ángel de las Heras, CMF, obispo de León, emitida por 13 TV desde la Catedral de León.

Misterios Gloriosos del Santo Rosario desde el Santuario de Lourdes, 6-7-2025

6 de julio de 2025.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gloriosos del Santo Rosario, correspondientes a hoy, domingo, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero. 

Palabra de Vida 6/7/2025: «Os envío como corderos en medio de lobos» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 6 de julio de 2025, domingo de la 14ª semana de Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Lucas 10, 1-12. 17-20:

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:

«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.

¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino.

Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.

Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa.

Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella y decidles: “El reino de Dios. ha llegado a vosotros”.

Pero si entráis en una ciudad y no os reciben, saliendo a sus plazas, decid: “Hasta el polvo de vuestra ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que el reino de Dios ha llegado”.

Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para esa ciudad».

Los setenta y dos volvieron con alegría diciendo:

«Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».

Él les dijo:

«Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada os hará daño alguno.

Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».

Homilía del evangelio del domingo: El anuncio fiel del Reino de Dios encomendado por Jesús está lleno de poder, pero la única gloria debe ser la de vivir en la comunión con Dios y al servicio de su obra de salvación / Por P. José María Prats

* «Los apóstoles, como Jesús, deben entregarse por completo, pero también deben saber recibir con humildad la entrega de los demás: el anuncio del Reino, como decíamos, es una tarea coral realizada por un grupo de personas que se sostienen mutuamente. Donde sean bien recibidos, los apóstoles tienen que curar a los enfermos y decir que el Reino de Dios está cerca, pues a la paz asociada al Reino se llega a través de la sanación: sanación física, psicológica y espiritual que restablece la armonía de todas las dimensiones del ser. El ministerio apostólico es esencialmente un ministerio de sanación integral»


Domingo XIV del tiempo ordinario - C

Isaías 66, 10-14c  /  Salmo 65  /  Gálatas 6,14-18  / San Lucas 10, 1-12.17-20

P. José María Prats / Camino Católico.-  El Evangelio de hoy nos presenta la misión de los 72 apóstoles que Jesús manda por delante, de dos en dos, a los lugares donde luego piensa ir Él. Los números en la Biblia están siempre cargados de significado. En este caso, 72 representa la visita de Dios a su pueblo. 72 = 3x2x12, es decir, se envían 3 parejas (3 es el número que representa a Dios) a cada una de las 12 tribus del nuevo Israel. El motivo de enviar parejas de misioneros es bien conocido: el apóstol no transmite un mensaje subjetivo sino que da testimonio de una experiencia objetiva que ha vivido, y un testimonio sólo se consideraba válido si era refrendado al menos por dos testigos. Por otra parte, se precisa que será la presencia ulterior de Jesús la que establecerá el Reino: los apóstoles sólo preparan el terreno para que pueda ser acogido.

Jesús da a estos misioneros instrucciones precisas. En primer lugar les pide que rueguen «al dueño de la mies que mande obreros a su mies», es decir, su tarea es, sobre todo, suscitar y coordinar un grupo de personas que trabajen juntos por el Reino de Dios: todo debe hacerse desde la comunidad, que integra personas con carismas complementarios. A continuación les advierte de que los envía como corderos en medio de lobos, y les pide que no lleven talega, ni alforja, ni sandalias, y que no se detengan a saludar a nadie por el camino: los apóstoles llevan su mensaje a un mundo hostil, pero no deben poner su defensa en los bienes materiales (talega y alforja) sino en el Señor, de quien dependen por completo (era propio del siervo ir descalzo); por otra parte, su misión es tan importante que no deben distraerse con cosas ajenas a ella representadas aquí en el detenerse a saludar a la gente por el camino.

Seguidamente vienen las instrucciones concretas para la llegada a las poblaciones. Al entrar en una casa deben decir: «Paz a esta casa». La paz es el compendio del Reino de Dios: paz y armonía en la relación con Dios, con uno mismo, con los demás y con toda la creación. Deben permanecer en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan porque el obrero merece su salario, es decir, los apóstoles, como Jesús, deben entregarse por completo, pero también deben saber recibir con humildad la entrega de los demás: el anuncio del Reino, como decíamos, es una tarea coral realizada por un grupo de personas que se sostienen mutuamente. Donde sean bien recibidos, los apóstoles tienen que curar a los enfermos y decir que el Reino de Dios está cerca, pues a la paz asociada al Reino se llega a través de la sanación: sanación física, psicológica y espiritual que restablece la armonía de todas las dimensiones del ser. El ministerio apostólico es esencialmente un ministerio de sanación integral.

Los apóstoles tienen que asumir con humildad el misterio de la libertad del ser humano, que puede acoger o rechazar el anuncio de la salvación. El logro o malogro de la vocación humana está en juego: «aquel día será más llevadero para Sodoma» que para el pueblo que rechace este anuncio, pero ni el mismo Dios fuerza la voluntad del hombre.

El anuncio fiel del Reino de Dios encomendado por Jesús está lleno de poder: «os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo». Sin embargo, los apóstoles deben evitar a toda costa la tentación de envanecerse por este poder. Su única gloria debe ser la de vivir en la comunión con Dios y al servicio de su obra de salvación: «no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».  


P. José María Prats

Evangelio

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir Él. Y les decía: 

«La mies es abundante y los obreros pocos: rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: ‘Paz a esta casa’. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa.

Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: ‘Está cerca de vosotros el Reino de Dios’. Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: ‘Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el Reino de Dios’. Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo».

Los setenta y dos volvieron muy contentos y le dijeron: 

«Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre». 

Él les contestó: 

«Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».

San Lucas 10, 1-12.17-20

El Señor sigue llamando a hacer apostolado y te llama a ti aunque no lo creas, aunque te sientas indigno e incapaz / Por P. Carlos García Malo