* «En la fuente de Canaletas recé ante las velas el Padrenuestro. Muchos lo siguieron y se escuchaban lágrimas. Algunos me dieron las gracias. Esta escena se repitió en diversos memoriales instalados. Un urbano me pidió bendición para él y sus compañeros. Luego me informaron de que intentó salvar a Xavier, el niño de 3 años… Encuentro una silla vacía y me siento con la estola. Un joven me pide que bendiga el lugar “para que no vuelva el mal”. Así lo hago. Le invito a confesarse. En la absolución le cambia la cara y asegura que cambiará de camino… Paseo con una persona sin recursos. Renuncia a un negocio de drogas que le proponían, recordando a su abuela: “trafican con la muerte”»

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