Ha pasado ya una semana desde que cogimos el primer avión de vuelta hacia Singapur y aún estamos asimilando lo vivido. Nuestros amigos nos preguntan cómo es Australia, cómo hemos vivido de cerca la Jornada Mundial de la Juventud…y nos quedamos sin palabras. Podría decirse que soy “veterana”,llevo cuatro jornadas mundiales a mis espaldas. En todas y cada una de ellas, Cristo ha ido a mi encuentro…entonces, ¿por qué esta es diferente?
Cogí el primer avión llena de dudas y miedos, pensando que Dios no me escuchaba y que todo lo tenia que hacer sola, pero con la esperanza de que en Sidney todo se arreglaría, como el alcohol que se echa a una herida. Pensé que todo volvería a ser como antes, que todos los problemas se solucionarían, que mi corazón se volvería abrir a Cristo como había hecho otras veces…y no fue asi. En Melbourne, yo seguía siendo la misma, seguía con el corazón cerrado a cua
Y llegó Sidney. ¿Cómo explicar lo que vivimos allí? Aún estamos con un pie en Australia y otro en Madrid y nos parece imposible explicarlo sin haberlo vivido. Según pusimos un pie en Sidney, todo cambió. Estábamos en la JMJ, a pleno pulmón y con ganas de comernos el mundo. Por todas partes veías a la Iglesia Joven, a la Iglesia entusiasta y llena de la verdadera Vida. Y no sólo por la calle, sino en el propio grupo se notaba que el Espíritu Santo estaba haciendo de las suyas con nosotros ( las canciones y bailes de los kikos fueron el éxito del verano…). Poco a poco, casi sin darnos cuenta, los corazones se iban abriendo, sin necesidad de “subidones espirituales” ni nada exagerado, sino pasito a paso, marcando el Camino de todos y cada uno de nosotros, quitando lastres y dejando únicamente a Cristo. El mejor momento para mi fue la Vigilia y la carpa que pusieron las Hermanas de la Caridad en el Hipódromo con el Santísimo expuesto. Miles de personas rezando de la misma forma que tú , 500.000 personas en silencio, rezando con el Papa delante de una Custodia enorme…indescriptible.
¿Por qué es diferente? Todavía queda mucho por descubrir, pero creo que por que realmente sabía que en Madrid las cosas siguen igual, los problemas pueden seguir ahí, pero ahora la mirada ha sido renovada por Alguien que me lo ha dado TODO y no me va a quitar Nada. Sé de Quien me he Fiado. Y Jesucristo para mi ahora es Aquel en quien he depositado mi vida entera y en cuyos brazos me abandono totalmente, Confiando siempre. Y espero que sigamos adelante, todos los de Sidney, y más allá.
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Fuente: De Caná a Sidney
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