* «Dios me ha permitido abrirme más y afrontar el poder convertirme en el mejor luchador que pueda ser, y en el mejor atleta y en la mejor persona posible, porque eso es lo que Dios nos ha llamado a ser. Ser más parecido a Jesús es el objetivo final, y esa es una ambición que puedes perseguir personalmente, como atleta, en tu comunidad y en todo aquello que hagas»

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