* «Empecé a reconocer que incluso con todos los destrozos y las fisuras que habían provocado en mí los últimos años, yo seguía siendo hermosa y amada para Dios, y tenía un propósito. Él quería usarme. Un día, mientras rezaba, escuché a Dios decir: ‘Usa lo que tú tienes para cubrir esta necesidad’. Tienes un coche, una casa, una forma de llevar a estas personas al hospital. Comparte con ellas lo que te he dado»

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