Izarelli Rosillo siendo menor de edad tuvo que afrontar momentos muy difíciles en su vida y asegura que “la fe es lo que me ha salvado” / Foto: Cortesía de Izarelly Rosillo - Aleteia
* «Lo más importante para mí es la fe. Ser católica ha sido el mayor regalo que me han dado mis padres, mis abuelos y mi bisabuela. Y la fe es lo que me ha salvado… Cuando yo llegaba triste, angustiada, la madre María me decía: 'Ve a la capilla y platica con Dios'. Yo siento que eso que hizo la madre María conmigo me sembró una semilla de esperanza, resiliencia y amor en mi corazón… Ahora sé que Dios me quería para algo distinto… amar la vida, a mí y a mi prójimo»
Camino Católico.- Originaria de la capital del estado de Querétaro (México), Izarelly Rosillo Pantoja es Licenciada en Derecho, especializada en Constitucional y Amparo, así como en Derecho notarial. Además, cuenta con una Maestría en Administración Pública Estatal y Municipal, y con un Doctorado en Derecho. Pero, sobre todo, es católica. Y aunque eso no estaba en sus sueños, hoy sabe que esa es su vocación.
"Lo más importante para mí es la fe. Ser católica ha sido el mayor regalo que me han dado mis padres, mis abuelos y mi bisabuela. Y la fe es lo que me ha salvado", asegura Izarelly a Jesús V. Picón en Aleteia
La maternidad, el cáncer y la orfandad
La juventud de Izarelly fue sorpresiva en muchos aspectos. Se convirtió en mamá cuando tenía 15 años de edad; por otro lado, su madre enfermó de cáncer siendo una mujer muy joven, lo cual la llevó a someterse a 50 quimioterapias y 25 radiaciones. Tras el extenso tratamiento, la enfermedad de su madre las llevo a ella y a sus tres hermanos a la orfandad, lo cual cambió abruptamente los anhelos de Izarelly.
Este destino la llevaba a renegar de la vida, de la sociedad y, por supuesto, de Dios.
"Fui muchas veces a hablar con el Santísimo y dije: 'Yo no puedo abandonar a mi hijo, a mis hermanitos, mi vida se va a convertir en algo que no quiero, pero quiero amar todo como tú'".
La Doctora Izarelly cuenta que esto se lo debe a la guía espiritual de una religiosa: "Yo tuve una maestra -en sexto año de primaria- sumamente alegre, hermosa de espíritu; hoy entiendo que esa luz en sus ojos era el Espíritu Santo. Estudié en una escuela de religiosas, el Instituto José Guadalupe Velázquez. Mi maestra era la madre María, que siempre llegaba con esperanza y felicidad a darnos clases".
"Cuando yo llegaba triste, angustiada, la madre María me decía: 'Ve a la capilla y platica con Dios'. Yo siento que eso que hizo la madre María conmigo me sembró una semilla de esperanza, resiliencia y amor en mi corazón".
Ahora bien, ¿qué tristezas podía estar viviendo esta niña? Izarelly responde:
"La vida con mi madre tuvo muchas adversidades; era una mujer sola, con tres hijos, divorciada, estigmatizada, tachada y rechazada por el mundo. Y como yo era la mayor de todos, eso implicaba tener algunos retos y sacrificios en casa, desde cuidar a los hermanitos hasta llevar calificaciones de diez porque yo estaba becada".
"La enfermedad de mamá fue un gran golpe al corazón para mis hermanitos, mis abuelitos y para mi alma".
Anhelos truncados
"Quería estudiar medicina pero cuando los médicos desahuciaron a mamá, mi vida se desplomó. Lloré demasiado, todo iba a cambiar; se convertiría en todo aquello que no hubiera querido, mami iba a morir y yo solo pensaba en dar mi propia vida por ella".
Izarelli Rosillo junto a su hijo / Foto: Cortesía de Izarelly Rosillo - Aleteia
Sus hermanitos y su hijo han tenido que caminar por sendas muy difíciles: "Cuando mi mamá me comparte que los médicos la habían desahuciado cruda y cruelmente, ella vivió un duelo y un agotamiento físico y emocional, no me imagino el dolor de saber que dejaría lo que más amaba"
Izarelly cuenta que escuchó a su mamá decirle: "Te vas a quedar huérfana, con tus hermanos. No puedes estudiar Medicina porque no habrá quién te pague la carrera y tampoco quién cuide de tus hermanos y de tu bebé. Yo te recomiendo que estudies Derecho".
Cáncer y tentaciones
"Mi mamá murió muy joven, a los 38 años de edad", cuenta Izarelly, y por ello "estuve enojada con Dios mucho tiempo. Yo antes me había vuelto una adolescente rebelde, pero me reconcilié con mi mamá en su enfermedad; hicimos las paces y la cuidé hasta el último momento, le lavé sus heridas, le dije que la amaba y le cerré sus ojos".
"Después de que mi madre murió, yo también enfermé de cáncer, los abismos de la indolencia social, las injusticias en la salud pública, y por supuesto la soledad llenaron de frío la esperanza de mi corazón"
Cuando los médicos le dijeron que, debido a su enfermedad, no podría volver a ser mamá, apareció la falta de sentido y la tentación del suicidio. "Fue cuando sentí que era demasiado, nada tenía sentido".
Pero Dios se valió del amor de su pequeño hijo para acudir en rescate de Izarelly: "Mi hijo me dio palabras de niño, me abrazó cuando yo estaba triste, y me recordó cuánto me amaba cuando yo me quería ir. Y me dije: cómo lo voy a abandonar. Cómo es que este amor sublime me vea con toda esa luz que a mi me hace falta. El hecho es que no sólo me recuperé, sino que hoy tengo otros dos bellos y grandiosos hijos".
Izarelli Rosillo actualmente ayuda a los mineros de la Sierra Gorda / Foto: Cortesía de Izarelly Rosillo - Aleteia
Izarelly se levantó para seguir adelante. "Hice un primer intento para ingresar a la carrera de Derecho, aunque en el fondo pensaba que iba a ser temporal porque me seguía diciendo que yo iba a lograr ser médico algún día".
Como no lo consiguió, buscó otra cosa. "Hice el curso propedéutico y el examen de admisión para la facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Querétaro; pero, cuando publicaron los resultados, mi número de folio no salió. Me sentí sumamente frustrada".
Izarelly decidió no darse por vencida e ingresar a la Universidad, en una institución privada.
"Llegué al Centro Universitario México, lo que hoy es la Universidad Marista, pues vi que tenían una lona que promocionaba la carrera de Derecho. Pedí una cita con el rector y le dije: ‘Mi mamá murió, me dejó una deuda de colegiaturas con mis hermanitos, no tengo trabajo y quiero estudiar’. Entonces la Universidad me dio una beca del 90 por ciento para estudiar Derecho".
"Además, el rector me dio trabajo. Y no sólo eso: mi mamá debía colegiaturas en escuelas de religiosas, y yo estaba dispuesta a pagarlas; pero el rector les giró una carta pidiéndoles un plazo, diciendo que él iba a cubrir una parte de las colegiaturas de mis hermanos y yo otra parte con mi sueldo. ¡Fue un regalo increíble!".
Todo esto ocurrió mientras Izarelly aún no alcanzaba la edad adulta.
"Fui a la Preparatoria Norte de la Universidad Autónoma de Querétaro a recoger mis papeles, pero como yo era menor de edad, pues tenía 17 años, me enviaron a solicitar una autorización con la coordinadora del plantel".
«Ella, que fue una gran inspiración y ayuda cuando mamá enfermó, me preguntó: '¿Por qué no estás en Filosofía?', y yo le contesté: 'Es que no salió mi folio', y me dijo: 'Todos los que aplicaron el examen aprobaron'. Fue por el periódico y nos dimos cuenta de que mi folio estaba al revés".
Aún así, no ingresó en Filosofía, sino que se quedó en Derecho. "Y hoy puedo ver que fue la acción de la Divina Providencia, comprendí que mi vida tenía un propósito".
Una vocación hermosa pero peligrosa
Después de terminar la licenciatura, Izarelly realizó posteriormente todos sus postgrados en la Universidad Autónoma de Querétaro.
En 2012 recibió de Dios la sanación interior que necesitaba. Entonces Izarelly ingresó al Camino Neocatecumenal.
Izarelli Rosillo ante las Naciones Unidas / Foto: Cortesía de Izarelly Rosillo - Aleteia
En lo laboral, ahora es catedrática e investigadora. "Es un trabajo muy comprometido y hermoso; es una vocación, ser profesor en la universidad, acompañando a los jóvenes".
"Estoy dando clases y escribiendo y haciendo vivo el acceso a la mejor calidad de vida de la población más vulnerable. Trabajo con grupos indígenas, mujeres, niños, migrantes y personas en situación de pobreza".
En especial, busca ayudar a los mineros de la Sierra Gorda, lo que la ha llevado a estar, como ellos, intoxicada por mercurio. Pero ellos dicen: "Prefiero morir contaminado que morirme de hambre".
Señala: "Tengo 20 años trabajando en Derecho Ambiental, y 12 años trabajando en el territorio. México suscribió un tratado que obliga a los países a no usar mercurio a partir de 2032; habrá un bloqueo comercial en todas las industrias y actividades que utilizan mercurio en sus procesos".
"Querétaro es el segundo lugar a nivel mundial en extracción artesanal en el mundo, así que decidí hacerle saber a los mineros qué es lo que va a pasar, y acompañarlos para que tengan una reconversión económica a través de otro sustento alternativo a la minería artesanal y a pequeña escala de mercurio".
Y termina diciendo: "Ahora sé que Dios me quería para algo distinto…amar la vida, a mí y a mi prójimo".




No hay comentarios:
Publicar un comentario