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martes, 25 de agosto de 2026

Karina Plasencia: «Mi vida se desmoronaba y empecé en la Nueva Era, pero fui liberada en un retiro ante el Santísimo donde dije: ‘Jesús si existes muéstramelo, ven a buscarme y pido perdón por pensar que yo era Dios'»

Karina Plasencia dice que "me había separado del amor de mi Padre, y aunque Dios quería estar conmigo yo le cerré mi corazón" 

* «Un poco escéptica, puse a prueba a Dios y el Señor obró en mí. Desde el primer instante que expusieron al Santísimo experimenté una paz y un amor tan fuertes, así como un arrepentimiento profundo por haberlo dejado fuera. Lo único que escuché fue: ‘Venid y veréis’. En ese momento, supe que Él era el único lugar al que quería seguir, que sería mi roca y mi hogar para siempre. Lo único que deseaba era estar con Él y hacer su voluntad… El Señor volvió a obrar en mí y me regaló una liberación desde lo más profundo de mi ser»

Camino Católico.- Karina Plasencia ha superado ya la treintena y nació en una familia católica muy practicante, de hecho tiene un hermano sacerdote Legionario de Cristo. Pero, no siempre fue así, a medida que crecía, iba dejando a Dios cada vez más fuera de su vida.

"Estaba llena de sufrimiento, de vacíos existenciales y el maligno se aprovechó de mi malestar y quiso hacer un plan con mi vida. Él conoce nuestras debilidades, él también conoce nuestra historia y se aprovecha de esto", comenta Karina.

Una 'identidad' desde el dolor

La mexicana tuvo una infancia con muchas heridas de abandono, de rechazo, de abuso y de humillación. "Siempre sentí que no era amada por mis padres, ni por mis hermanos, sentía que no era suficiente, que había decepcionado las expectativas que todos tenían y habían puesto en mí. Todo esto me llevó a rebelarme, sentía una profunda injusticia", relata.

En ese entonces, Karina "estaba lejos de comprender que el Señor permite todo para un bien mejor, que el Señor es capaz de redimir las heridas". "Me encontraba perdida, no sabía quién era. Había perdido mi identidad. Construí mi 'identidad' desde mi dolor, desde mis heridas y es lo que quiere el maligno, que construyamos nuestra identidad y nuestra historia desde las mentiras y dolor", cuenta.

"Al ver que mi vida se desmoronaba, ya que vivía desde una identidad rota, empecé a buscar en la Nueva Era. Me empezaron a dar la razón en decisiones que ahora veo que no fueron las más correctas. Por ejemplo, pasaba un mal momento con mi ex esposo, y en la Nueva Era me dijeron que el divorcio estaba bien cuando dos personas se encuentran en 'diferentes frecuencias'", asegura.

Karina, sin darse cuenta, terminó alejándose de su familia, y de la fe. "En este mundo de la Nueva Era te debes alejar de la religión y de todo lo que tenga que ver con Jesús y con la Verdad. Hablan de la entrega y el sacrificio como 'falta de amor propio'. Te dicen que eres todopoderoso, que no necesitas a nadie, que en ti está la salvación, que las personas que van a la Iglesia son necesitados y viven en carencia continua".

Chakras, péndulo, cartas de ángeles, reconexiones...

"Me metí a cursos de meditación con los mejores maestros de la Nueva Era, estas meditaciones tienen como objetivo alcanzar una conexión con 'tu yo superior', es decir, estás tratando de activar la glándula pineal, la cual dicen los maestros, que es la glándula espiritual, que si tienes acceso a eso, tu vida se arregla", explica.

Karina empezó a probar con los chakras, las cartas astrales, el péndulo, las reconexiones de el libro de Eric Pearl, "en donde te dicen que puedes sanarte a ti mismo y sanar a otros", las cartas de ángeles para recibir directamente mensajes para cada día, constelaciones familiares para buscar más orden, cuarzos para protección, meditaciones con mantras, taoísmo y toda una macedonia maléfica.

"Lo hacía desde la inconsciencia más grande y desde la sed de buscar respuestas para sanar el dolor. No me veías a mí con un turbante en la cabeza como yogui, me veías como muchos jóvenes buscando en lugares equivocados que no tienen ni idea de las consecuencias tan dolorosas y de tantas mentiras que existe detrás de todo esto, como si fuera magia pura".

"Recuerdo muy bien uno de los seminarios que tomé con un experto de la Nueva Era, que nos explicaba que este plano era como una Matrix, que unos despertaban y otros no, que la Iglesia nos escondía tantas cosas para tenernos dormidos y seguirlos como soldados, que el nivel más bajo de esa Matrix era estar en la religión (fanatismo), que todo es vibración en este plano, ley de atracción, que para conseguir lo que necesitas, la meta es vibrar en cierta frecuencia karma de otras vidas".

La mexicana comenzó a creer en la reencarnación, hasta que un día "la identidad que te construiste se rompe en pedacitos y viene un declive tan fuerte que ya no sabes quién eres. Tus súper poderes se desvanecen, tu identidad también, tus traumas se presentan con más fuerza y el dolor es muchísimo más fuerte que antes, y además es una frustración enorme. Todo esto lo viví desde una soledad inmensa", recuerda.

"Me había separado del amor de mi Padre, y aunque Dios quería estar conmigo yo le cerré mi corazón. Aceptar que había tocado fondo era aceptar mi historia, aceptar que mucho había sido mentira (...). Es impresionante cómo el mal quiere que todo quede en secreto, como quiere que suframos en silencio, quiere contarnos historias falsas para no dejar que la verdad entre, el mal es el padre de la mentira".

Karina Plasencia fue a un retiro de Rise Up como todos los que aparecen en la imagen tomada durante uno de ellos

Varias liberaciones en un retiro y la sanación

En ese momento de confusión y dolor, le invitaron a un retiro de Rise Up, un retiro carismático de sanación en México, que lo lleva a cabo el Regnum Christi. "En este retiro el Señor vino a buscarme con mucha fuerza (...). Recuerdo muy bien que en uno de los ejercicios que nos dejaron, yo subrayé una frase: 'sáname de mis entrañas'. Y, así fue. En la primera exposición con el Santísimo le dije a Jesús: si existes muéstramelo, ven a buscarme".

"Un poco escéptica, puse a prueba a Dios y el Señor obró en mí. Desde el primer instante que expusieron al Santísimo experimenté una paz y un amor tan fuertes, así como un arrepentimiento profundo por haberlo dejado fuera. Lo único que escuché fue: 'Venid y veréis'. En ese momento, supe que Él era el único lugar al que quería seguir, que sería mi roca y mi hogar para siempre. Lo único que deseaba era estar con Él y hacer su voluntad".

Karina experimentó varias liberaciones, una de ellas fue por haber abierto todas las puertas de la Nueva Era. "Mi liberación comenzó cuando me preguntaron: '¿Hay algo por lo que quieras pedir perdón?'. En mi interior, sentí la necesidad de decir lo siguiente: 'Pido perdón por pensar que yo era Dios'. En ese momento, el Señor volvió a obrar en mí y me regaló una liberación desde lo más profundo de mi ser".

"Me quitó una venda de mis ojos y me permitió ver la realidad de cada una de las puertas que había abierto en mi búsqueda, cada persona que había estado ahí. Fue tan claro que debía dejarlo todo, cerrar cada puerta que había abierto para abrirse a Él. Volvió a obrar en mí al día siguiente, brindándome una liberación de las heridas de mi infancia".

Karina anima a no dejarse llevar por los cantos de sirena. "Hoy en día, todo lo que no es de la Iglesia suena más atractivo, más moderno entre los jóvenes. Decir 'yo medito y práctico mindfulness' suena más atractivo que decir 'yo soy católico practicante' o decir 'yo soy independiente' en comparación con 'yo entrego mi vida a Él y dependo de Él'. Pero si quitamos la mentira y vemos la verdad, lo que Él nos pide es: 'Entreguenme su vida y los llevaré en sus momentos de mayor gozo. En los momentos de sufrimiento, los restauraré'".

"A veces, las voces malignas tejen una narrativa que resalta nuestras faltas y nos hace sentir culpables, como si fuéramos indignos del amor de Dios. Jesús, sin embargo, nos extiende su mano para que lo sigamos a pesar de todo. Él nos perdona y desea que nosotros también nos perdonemos, que comencemos un nuevo capítulo a su lado, con una página en blanco", concluye.

viernes, 1 de mayo de 2026

Oraciones a San José Obrero para pedir por el trabajo

Camino Católico.- Cada 1 de mayo, la Iglesia Católica celebra la fiesta de San José Obrero, Padre y Custodio del Señor, a quien hoy recordamos como “el Patrono de los trabajadores”.

San José, esposo de la Virgen y padre adoptivo de Jesús, conoció muy bien el mundo del trabajo: fue carpintero (y muy probablemente también albañil), y con su sudor procuró el sustento diario para su hogar, la casa de la Sagrada Familia.

Día mundial del trabajo

La fiesta de San José Obrero coincide con el ‘Día Internacional de los Trabajadores’, llamado en ciertos lugares simplemente ‘Primero de Mayo’. En este día se conmemora la fundación del movimiento obrero mundial, ‘Día Mundial del Trabajo’.

El Venerable Papa Pío XII instituyó la fiesta de San José Obrero en 1955, en presencia de un grupo numeroso de obreros reunidos en la Plaza de San Pedro en el Vaticano.

El Santo Padre pidió en esa oportunidad que “el humilde obrero de Nazaret, además de encarnar delante de Dios y de la Iglesia la dignidad del obrero manual, sea también el próvido guardián de vosotros y de vuestras familias”.

Pío XII quiso también que el Custodio de la Sagrada Familia “sea, para todos los obreros del mundo, especial protector ante Dios, y escudo para la tutela y defensa en las penalidades y en los riesgos del trabajo”.

Santidad y trabajo

Por su parte, San Juan Pablo II, en su encíclica “Laborem exercens” [Al ejercer el trabajo], sobre el trabajo humano, destacaba que “mediante el trabajo el hombre no sólo transforma la naturaleza adaptándola a las propias necesidades, sino que se realiza a sí mismo como hombre, es más, en un cierto sentido ‘se hace más hombre’”.

Con estas palabras, el Papa Peregrino subrayaba entre líneas la importancia de San José en la comprensión y santificación del trabajo, es decir, cómo la figura del padre adoptivo de Jesús es inspiración, ejemplo y compañía en el camino que los seres humanos recorremos para santificarnos y realizarnos, a través del trabajo concreto que toque desempeñar.

Posteriormente, durante el Jubileo de los Trabajadores del año 2000, el Papa polaco añadiría:

“Queridos trabajadores, empresarios, cooperadores, agentes financieros y comerciantes, unid vuestros brazos, vuestra mente y vuestro corazón para contribuir a construir una sociedad que respete al hombre y su trabajo… El hombre vale más por lo que es que por lo que tiene. Cuanto se realiza al servicio de una justicia mayor, de una fraternidad más vasta y de un orden más humano en las relaciones sociales, cuenta más que cualquier tipo de progreso en el campo técnico”.

San José, poderoso intercesor en las dificultades laborales

San José es modelo e inspiración para todo ser humano que desea asumir el trabajo desde una perspectiva espiritual. En ese sentido, el trabajo debe ser siempre una actividad auténticamente humana, que brinde realización y satisfacción al corazón humano y no sea solo medio para producir “cosas”.

Sin su sentido sobrenatural, el trabajo se convierte en ocasión de viejas y nuevas esclavitudes, instrumentalización o manipulación. Por eso, como San José, cada persona que trabaja o da trabajo debe mirar al cielo y trascender lo puramente material, que siendo importante no agota toda la realidad. Es Dios quien corona todo esfuerzo en búsqueda del bien común y la plenitud.

San José, obrero y trabajador, es poderoso intercesor frente a la injusticia, auxilio para que no falte lo necesario y asistencia para quienes están desempleados o en búsqueda de un nuevo empleo. Pidamos su mediación ante las dificultades laborales con estas oraciones:

Oración

Oh querido San José, mi bendito escolta y único guardián, el más juicioso y bondadoso hombre con un corazón tan noble y un alma armónica y gloriosa llena de afecto. Acudo a ti en mi agobio para pedir tu auxilio. Pon tus amorosas manos en mí crítico problema laboral y solicita al Dios creador que con su bondad inagotable esparza su Espíritu Santo sobre mí y que por su majestuosa disposición me salve y dé solución a tan desesperada situación.

San José, jefe y dirigente de la Sagrada Familia, el más confiado y obediente hacia la voluntad de Dios, con una fidelidad intachable como esposo y el más honorario padre adoptivo, que con el sudor y rasguños de tus manos diste alimento a tu familia, por el profundo amor que guardaste al Divino Niño y a la Virgen María, te imploro para que utilices tu poder intercesor y estés presente en mis complicados problemas y me liberes de esta desesperación que me agobia. Pide por mí para que las puertas me sean abiertas y consiga urgentemente el empleo o negocio propio para que me dé sustento y me ayude a salir de tan grave complicación. Un empleo digno, honorable, estable y bien pagado con el que sea capaz de hacerme cargo de los gastos de mi familia, un trabajo en el que emplee mis habilidades, que me ayude a explorar y experimentar, para aumentar mi desarrollo como ser humano y me permita seguir teniendo una relación con mi Dios todopoderoso.  

Tú, que lo inalcanzable lo pones al alcance de nosotros. Tú, que sabes de mis requerimientos corporales, espirituales y materiales, auxiliame para que seas tú quien me ayude a salir de estos malos ratos. De tu despensa de medidas para los problemas, dame un poco de aquello que necesito para resolver todo lo que acongoja a mi familia. Haz que prontamente mis motivaciones y esfuerzos por querer seguir adelante se vean premiados con un trabajo que tenga la capacidad de traerme riquezas abundantes y prosperidad continua.

Oh, mi querido San José, no me defraudes. Comunícate con Dios para que logre conseguir lo que con sencillez y con mucha fe de todo corazón pido:

(Pida con fervor y confianza lo que desea obtener)

San José, alabado y querido pastor mío. Tú que eres quien reparte las dichas del Rey de Reyes, déjame aprender de ti a amar, adorar, alabar y ser fiel servidor de nuestro Dios creador, hijo Salvador y Espíritu Santo glorificador e intercesor de la Santísima madre Virgen María, así como tú, con tu devota entrega, lograste hacerlo. Protégeme, resguárdame, ayúdame, cuídame y haz descender de los Cielos lo que tan urgentemente necesito. Dame fuerza ante tanta hambruna y decadencia; dame cuidado y silencio para salir exitoso de las desesperanzas y complicaciones de mi vida; y antes que nada, bríndame tu infinita seguridad con la finalidad de que, motivado por ti y dispuesto a seguir tus pasos, sea capaz de vivir armónicamente y en caridad con las demás personas, para así lograr alcanzar la perpetua alegría que sólo la patria celestial sabe dar. Por Jesús, mi Señor y Salvador. Amén.

Rezar un Padre Nuestro, un Ave María y Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.



domingo, 8 de marzo de 2026

Oraciones a San Juan de Dios para pedir la sanación de un niño enfermo y para problemas económicos, salud y depresión

Camino Católico.- Cada 8 de marzo, la Iglesia Católica celebra la fiesta de San Juan de Dios, fundador de la Orden de los Hermanos Hospitalarios, la que posteriormente se denominaría, en honor al santo, “Orden Hospitalaria de San Juan de Dios”.

San Juan de Dios es un símbolo de la vocación de la Iglesia a hacerse ella misma caridad con aquellos que sufren en el cuerpo y también en el espíritu.

El aventurero llamado a servir a los que sufren

San Juan de Dios O. H. nació en Montemor-o-Novo (Montemayor), Portugal, el 8 de marzo de 1495 y, coincidentemente, fue llamado a la Casa del Padre también un 8 de marzo, pero de 1550, en Granada (España). Su nombre de pila fue João Cidade Duarte, aunque el mundo lo ha conocido siempre como Juan, ‘Juan de los enfermos’.

João, con tan solo 12 años, tomó rumbo hacia Toledo (España). Allí empezaría su curioso itinerario laboral que lo haría pasar del pastoreo -su primer empleo- a mercenario a los 27 años, cuando se enlista en la milicia del Emperador Carlos I de España (1500-1558). Poco le faltó para morir ahorcado a causa de un descuido suyo que comprometió a su compañía militar. Años después volvería a enrolarse para apoyar a Carlos I (Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico), esta vez no para luchar contra los franceses sino contra los turcos que habían sitiado Viena en 1532.

Santo de los libreros y mayordomos

Después de la milicia, decidió volver a su tierra, Portugal. En el camino conoció a una familia noble expulsada por el rey de Portugal a Ceuta, quienes lo contrataron como sirviente.

Decidido a probar fortuna empezó a trabajar como librero en Gibraltar, llegando a abrir una pequeña librería propia. Gracias a este oficio tuvo contacto con la literatura religiosa de la época, que dejó una huella imborrable en su corazón. Por épocas volvió a trabajar como sirviente, ejercitándose aún más en los dones y hábitos que Dios plenificaría más tarde cuando Juan se convertiría en servidor de los enfermos para siempre.

Finalmente, Juan se hizo enfermero por vocación y convicción, pues descubrió que el amor a los que sufren dolor era lo que más le movía y llenaba el corazón. Juan se quedó prendado de este noble oficio, con el que aprendió a tratar a diario con ‘ese’ Jesús sufriente, vulnerable, esperando ser atendido y consolado, y que siempre está presente en cada persona enferma.

Un alma hospitalaria

Juan, cuando trabajó como sirviente, aprendió aquello de que en el servicio el amor se hace palpable, visible. Cristo se hizo servidor de todos y fue quien más amó y es quien más nos ama. Movido por esa convicción, el santo fundó un hospital en Granada y, posteriormente, junto con su grupo de compañeros, constituyó la base de lo que sería la Orden Hospitalaria, dedicada a la pastoral de la salud. Los miembros de la Orden estarían dedicados por entero a atender a los pobres y necesitados.

En aquel hospital, el Hermano Juan trabajaría casi sin descanso durante diez años. Fueron años duros, con muchas tribulaciones y dolores, que se hicieron más llevaderos -cuando no hermosos- gracias a la oración. Sin Cristo, nada hubiese sido posible, pensaba Juan: “Son tantos los pobres que aquí llegan, que yo mismo, muchas veces estoy espantado cómo se pueden sustentar, mas Jesucristo lo provee todo y les da de comer”.

Es Cristo quien cura

El Hermano Juan, cada vez que podía, se ponía en presencia de Dios o renunciaba a alguna cosa que le agradaba para “mantener contento al Señor” durante la jornada y seguir exhibiendo la sonrisa que animaba a sus enfermos. Ellos, desorientados por el dolor, muchas veces pensaban que Dios los había abandonado y se veían caer en el abismo del desamparo, hasta que de pronto la sonrisa serena de Juan y sus ademanes llenos de cuidado y afecto les aliviaba el alma.

Juan había interiorizado hasta el tuétano que amar al que sufre es razón suficiente para desvelos y sacrificios. Ni cuando su propia salud lo traicionaba -solía resfriarse constantemente- buscó su seguridad o comodidad, sino siempre primero el bienestar del que tenía enfrente.

En una ocasión, se produjo un terrible incendio en su hospital y él, poniendo en riesgo su vida, se encargó personalmente de rescatar a los pacientes. Fue auténticamente milagrosa la manera como Juan de dios atravesó el lugar en llamas, una y otra vez, sin recibir quemadura alguna. Aquel día ni uno solo de sus pacientes sufrió algún daño.

San Juan de Dios y la salud hoy

San Juan de Dios además de ser patrono de hospitales y centros de salud, lo es de quienes trabajan en ellos en todas las áreas: médicos, enfermeros, administrativos y obreros; es decir, de todos los involucrados en preservar la salud y el valor de la vida humana. Asimismo -y no es poca cosa- es patrón de los que difunden libros en los que hay verdad, como los libros religiosos o de provecho espiritual. La salud es siempre cosa del cuerpo y del alma.

Hoy su vida y ejemplo de entrega a los sufrientes cobran un sentido especial. Pidamos su intercesión por todos aquellos que se arriesgan en los hospitales y servicios de salud alrededor del mundo para servir a otros. Pidamos también por quienes padecen el dolor del deterioro corporal y la soledad que a veces acarrea la enfermedad.

Actualmente los religiosos hospitalarios de San Juan de Dios, sus hijos espirituales, continúan sirviendo en cientos de centros de salud en los cinco continentes. Ellos son testigos del valor único de la vida humana, que ha de respetarse de manera incondicional.

Pidamos la intercesión de San Juan de Dios con confianza con estas dos oraciones pidiendo la sanación de un niño enfermo y para problemas económicos, salud y depresión:

Oración a San Juan de Dios para pedir la sanación de un niño enfermo

Glorioso san Juan de Dios, alma buena y noble,

que, engrandecido por Dios con su Poder y sus Gracias,

compartiste los sufrimientos y aflicciones de los demás,

ahora que estás junto al buen Jesús,

que te honra y no te niega nada,

y eres nuestro intercesor ante la salud y la enfermedad,

te suplico ruegues por la salud de este niño-a enfermo

y hagas lo posible para que sea sanado-a cuanto antes…

(nombre del niño-a enfermo).


Tu que repartes favores entre todos los que esperanzados

imploran tu generosidad y clemencia,

como lo acredita una serie continuada de milagros

obrados por ti en todos los siglos, naciones y gentes,

mira compasivamente a este criaturita

y dale tu asistencia y afecto desde los Cielos.


Ayúdale a librar esta dura batalla,

no le abandones en este trance difícil y angustioso

y envía junto a su cama al Arcángel san Rafael

para que, al igual que a ti te ayudó y protegió,

sea su amigo y compañero, lo proteja y custodie.


San Juan de Dios, glorioso patrón de los enfermos,

que elegiste a los más necesitados y a los que padecían

para darles tu amor, cuidados y atenciones

por ser ellos la representación del Cristo sufriente,

y te esforzaste en hacerles el bien y caridad,

en sustentarles, vestir y curar,

recibe a ....... con amor y caridad y pide por el-ella,

para que en breve recupere su energía y vitalidad

y sea un niño-a sanísimo-a, alegre y dichoso-a.


San Juan de Dios, esclavo de Jesús y María,

suplica con fervor a la Santísima Virgen,

que es nuestro amparo y consuelo,

acune entre sus amorosos brazos a …….

y con sus maternales caricias mitigue sus dolores;

pide al Niño Jesús, que es vida y salud del enfermo,

que con su infinito amor y misericordia

limpie su cuerpo de toda enfermedad física y mental,

sane sus dolencias y le devuelva la salud,

para que tenga una larga y buena vida,

nosotros le-la amamos y necesitamos a nuestro lado,

...... es nuestra alegría y llena de felicidad nuestras vidas.


San Juan de Dios, bendito y milagroso

que tus manos y corazón no se separen

de esta criatura que padece y sufre; 

haz que los doctores y enfermeras que se ocupan de .......

reciban luz y guía de Dios Padre Todopoderoso

y sean sabios para administrar las medicinas adecuadas,

danos fortaleza a sus familiares y amigos

para que no perdamos la esperanza

y sepamos hacer todo lo necesario y preciso

para afrontar esta situación con entereza y sin decaer, 

y sobre todo, pide al Señor que desde las Alturas

contemple con ojos de misericordia, visite y sane

a su pequeño-a siervo-a ....... que tanto le necesita.


Bienaventurado e insigne san Juan de Dios,

sé que mi pedido será escuchado

y por ello te doy las gracias por anticipado,

y me mantengo a la espera

con toda la esperanza y confianza

que mi alma y corazón sean capaces.


Oh Dios concédenos que,

siguiendo el ejemplo de san Juan de Dios

llevemos en el corazón y manifestemos en la practica

el amor a los pobres, a los enfermos y necesitados,

y extiende tu acostumbrada bondad sobre .......

guarda, cuida y sana a ....... 

que se encuentra afligido por la enfermedad,

Padre Dios, concédele la ayuda de tu Poder

para que su enfermedad sea cambiada por salud total

y la tristeza que ahora tenemos se convierta en gozo.


Por Jesucristo, nuestro Señor.


Amén.


Rezar tres Padrenuestros, Avemaría y Gloria.

 _________

Oración de San Juan de Dios para problemas económicos, salud y depresión

San Juan de Dios glorioso,
benefactor insigne de los enfermos,
los desahuciados y abandonados,
de los que sufren depresión, angustia o ansiedad,
de los traumatizados, de las víctimas de abusos,
y de toda persona desamparada o en dificultad,
te suplicamos de todo corazón,
y por la poderosa ayuda divina que recibiste de tu amigo y protector
el Arcángel san Rafael,
que nos des tu asistencia en las necesidades
corporales, espirituales y materiales
que aquí te presentamos:

(pedir lo que se necesita conseguir).

No nos niegues la ayuda que con fe te pedimos,
mira nuestras carencias, nuestros agobios,
tiende tu generosa mano y danos tu auxilio,
danos las bendiciones que tanto precisamos
para solucionar nuestros problemas,
pide por nosotros al Señor de Misericordia
y consigue seamos escuchados y atendidos.

Así mismo te pedimos que nos hagas participes
del conocimiento de Dios,
para que conociéndolo le amemos,
le sirvamos y le obedezcamos,
porque no hay mayor pobreza
que el desconocimiento de Dios,
y libres de esta pobreza espiritual
seamos dotados de buenas obras
y así de esta manera,
venciendo todos los obstáculos
de la vida presente
seamos dignos de las glorias
y maravillas celestiales.

Por Jesucristo Nuestro Señor

Amén.