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lunes, 27 de abril de 2026

Virolai, himno a la Virgen de Montserrat interpretado por la Escolania de Montserrat

 


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Himno a la Virgen de Montserrat.

Josep Rodoreda (1851 – 1922).
Música: Jacint Verdaguer (1845 – 1902).

Abadía de Montserrat, 2008.

Homilía del P. Carmelo Donoso y lecturas de la Misa de hoy, lunes de la 4ª semana de Pascua, 27-4-2026

27 de abril de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. Carmelo Donoso y lecturas de la Santa Misa de hoy, lunes de la 4ª semana de Pascua, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, lunes de la 4ª semana de Pascua, 27-4-2026

27 de abril de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, lunes de la 4ª semana de Pascua, presidida por el P. Carmelo Donoso, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Palabra de Vida 27/4/2026: «Camina delante de ellas» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 27 de abril de 2026, lunes de la 4ª semana de Pascua, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: San Juan 10, 1-10:

En aquel tiempo, dijo Jesús:

«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:

«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.

Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.

El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

Adoración Eucarística con el P. José Aurelio Martín en la Basílica de la Concepción de Madrid, 27-4-2026

27 de abril de 2026.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

En Cristo, la muerte se reviste de esperanza, porque Él la ha atravesado primero y la ha convertido en camino de vida eterna / Por P. Carlos García Malo

 


«Rosa de abril, Morena de la sierra, de Montserrat estrella», ruega por nosotros / Por P. Carlos García Malo

 


domingo, 26 de abril de 2026

Papa León XIV en homilía a nuevos sacerdotes, 26-4-2026: «No hay testimonio más hermoso de aquel que confía: ‘Dios salva’. Ustedes son testigos de esto; ‘Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida’»

* «Cuanto más profunda es su unión con Cristo, más radical es su pertenencia a la común humanidad. No hay contraposición, ni competición entre el cielo y la tierra; en Jesús se unen para siempre. Este misterio vivo y dinámico compromete el corazón a un amor indisoluble; lo compromete y lo llena. Ciertamente, como el amor de los esposos, también el amor que inspira el celibato por el Reino de Dios debe cuidarse y renovarse siempre, porque todo afecto verdadero madura y se vuelve fecundo con el tiempo. Están llamados a un modo de amar específico, delicado y difícil y, aún más, a un modo de dejarse amar en la libertad. Un modo que podrá hacer de ustedes, no sólo buenos sacerdotes, sino también ciudadanos honestos, disponibles, constructores de paz y de amistad social»  

Vídeo de la transmisión en directo de Vatican News, traducido al español, con la homilía del Papa León XIV 

* «En el Evangelio que acabamos de proclamar (Jn 10,1-10) sorprende la referencia de Jesús a figuras y a gestos de agresión: entre él y aquellos que ama irrumpen extraños, ladrones y asaltantes que exceden los límites; no vienen, dice Jesús, ‘sino para robar, matar y destruir’ (v. 10) y, sobre todo, tienen una voz diferente a la suya, irreconocible (cf. v. 5). Hay un gran realismo en las palabras del Señor: conoce la crueldad del mundo en el que camina con nosotros. Con sus palabras evoca formas de agresión física, pero sobre todo espiritual. Sin embargo, esto no lo disuade de dar la vida. La denuncia no se vuelve renuncia, el peligro no lleva a la fuga. Este es un segundo secreto del sacerdote: la realidad no debe darnos miedo. El que nos llama es el Señor de la vida. Que el ministerio que se les confía, queridos hermanos, comunique la paz del que, aun en medio de peligros, sabe por qué se siente seguro» 

 


26 de abril de 2026.- (Camino Católico)  “¡Cuántas personas hoy se sienten perdidas! A muchos les parece que ya no pueden orientarse. No hay entonces testimonio más hermoso de aquel que confía: ‘Él me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre’ (Sal 23,2-3). Su nombre es Jesús, ‘Dios salva’. Ustedes son testigos de esto. ‘Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida’”. Lo ha dicho el Papa León XIV en su homilía en la Santa Misa que presidió en la Basílica de San Pedro, este 26 de abril, Domingo del Buen Pastor y Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, en el cual ha ordenado a diez nuevos presbíteros para la diócesis de Roma. A las 12 del mediodía, después de finalizar la Misa, el Santo Padre se ha asomado al balcón del Palacio Apostólico para rezar el Regina Caeli con las decenas de miles de fieles concentrado en la plaza de San Pedro.






El Santo Padre ha dicho que, en la disponibilidad de los jóvenes que la Iglesia hoy pide que sean ordenados presbíteros constatamos mucha generosidad y entusiasmo. Y que este es un domingo lleno de vida porque al reunirnos, tan numerosos y diferentes, en torno al único Maestro, advertimos una fuerza que nos renueva: “Es el Espíritu Santo, que une personas y vocaciones en la libertad, de modo que ninguno viva más para sí mismo. El domingo —cada domingo— nos llama a salir del “sepulcro” del aislamiento y de la cerrazón para encontrarnos en el jardín de la comunión, del que el Resucitado es el guardián”.





Y dirigiéndose a los candidatos al sacerdocio el Pontífice les ha revelado un primer secreto en la vida del sacerdote, es decir, “cuanto más profunda es su unión con Cristo, más radical es su pertenencia a la común humanidad”. Por ello, el servicio del sacerdote, al que la llamada de estos hermanos nos invita a reflexionar, es un ministerio de comunión. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la homilía del Papa, cuyo texto íntegro es el siguiente:




SANTA MISA CON ORDENACIONES PRESBITERALES


HOMILÍA DEL SANTO PADRE LEÓN XIV


Basílica de San Pedro

IV Domingo de Pascua, 26 de abril de 2026



Queridos hermanos y hermanas:


Con este saludo me dirijo, en particular, a quienes acaban de ser presentados y que recibirán la ordenación presbiteral; también a sus familiares, a los sacerdotes de Roma —muchos de los cuales recuerdan su ordenación en este cuarto domingo de Pascua— y a todos los aquí presentes.


¡Este es un domingo lleno de vida! Aunque la muerte nos rodea, la promesa de Jesús ya se cumple: «Yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia» (Jn 10,10). En la disponibilidad de los jóvenes que la Iglesia hoy pide que sean ordenados presbíteros constatamos mucha generosidad y entusiasmo. Al reunirnos, tan numerosos y diferentes, en torno al único Maestro, advertimos una fuerza que nos renueva. Es el Espíritu Santo, que une personas y vocaciones en la libertad, de modo que ninguno viva más para sí mismo. El domingo —cada domingo— nos llama a salir del “sepulcro” del aislamiento y de la cerrazón para encontrarnos en el jardín de la comunión, del que el Resucitado es el guardián.


El servicio del sacerdote, al que la llamada de estos hermanos nos invita a reflexionar, es un ministerio de comunión. De hecho, la “vida en abundancia” llega a nosotros en el personalísimo encuentro con la persona del Hijo, pero de inmediato abre nuestros ojos a un pueblo de hermanos y hermanas que ya experimentan, o que todavía están buscando, el «poder de llegar a ser hijos de Dios» (Jn 1,12). Este es un primer secreto en la vida del sacerdote. Queridos ordenandos, cuanto más profunda es su unión con Cristo, más radical es su pertenencia a la común humanidad. No hay contraposición, ni competición entre el cielo y la tierra; en Jesús se unen para siempre. Este misterio vivo y dinámico compromete el corazón a un amor indisoluble; lo compromete y lo llena. Ciertamente, como el amor de los esposos, también el amor que inspira el celibato por el Reino de Dios debe cuidarse y renovarse siempre, porque todo afecto verdadero madura y se vuelve fecundo con el tiempo. Están llamados a un modo de amar específico, delicado y difícil y, aún más, a un modo de dejarse amar en la libertad. Un modo que podrá hacer de ustedes, no sólo buenos sacerdotes, sino también ciudadanos honestos, disponibles, constructores de paz y de amistad social.


 A este respecto, en el Evangelio que acabamos de proclamar (Jn 10,1-10) sorprende la referencia de Jesús a figuras y a gestos de agresión: entre él y aquellos que ama irrumpen extraños, ladrones y asaltantes que exceden los límites; no vienen, dice Jesús, «sino para robar, matar y destruir» (v. 10) y, sobre todo, tienen una voz diferente a la suya, irreconocible (cf. v. 5). Hay un gran realismo en las palabras del Señor: conoce la crueldad del mundo en el que camina con nosotros. Con sus palabras evoca formas de agresión física, pero sobre todo espiritual. Sin embargo, esto no lo disuade de dar la vida. La denuncia no se vuelve renuncia, el peligro no lleva a la fuga. Este es un segundo secreto del sacerdote: la realidad no debe darnos miedo. El que nos llama es el Señor de la vida. Que el ministerio que se les confía, queridos hermanos, comunique la paz del que, aun en medio de peligros, sabe por qué se siente seguro.


Hoy la necesidad de seguridad vuelve los ánimos agresivos, encierra a las comunidades en sí mismas, instiga a buscar enemigos y chivos expiatorios. A menudo hay miedo a nuestro alrededor y quizás también dentro de nosotros. Que su seguridad no resida en el rol que desempeñan, sino en la vida, muerte y resurrección de Jesús, en la historia de salvación en la que participan con su pueblo. Es una salvación que ya actúa en tanto bien que se hace silenciosamente, entre personas de buena voluntad, en las parroquias y en los ambientes a los que ustedes se harán cercanos, como compañeros de viaje. Lo que anuncian y celebran los protegerá también en situaciones y en tiempos difíciles.


Las comunidades a las que serán enviados son lugares donde el Resucitado ya está presente, donde muchos ya lo han seguido de manera ejemplar. Reconocerán sus llagas, distinguirán su voz, encontrarán a quienes se lo indicarán. Son comunidades que los ayudarán también a ustedes a ser santos. Y ustedes ayúdenlas a caminar unidas en pos de Jesús, el Buen Pastor, para que sean lugares —jardines— de la vida que renace y se comunica. Con frecuencia, lo que les falta a las personas es un lugar donde experimentar que juntos es mejor, que juntos es hermoso, que es posible vivir juntos. Facilitar el encuentro, ayudar a reunirse con quienes de otro modo no se conocerían nunca y acercar a los contrarios está íntimamente unido a la celebración de la Eucaristía y la Reconciliación. Reunir es, siempre y nuevamente, establecer la Iglesia.


Es significativa una imagen en el Evangelio con la que Jesús, en un cierto momento, comienza a hablar de sí mismo. Se estaba describiendo como el “pastor”, pero parece que quienes lo escuchan no lo entienden; entonces, cambia la metáfora: «Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas» (Jn 10,7). En Jerusalén había una puerta que se llamaba precisamente así, “la puerta de las ovejas”, cerca de la piscina de Betsaida. Por allí entraban en el templo las ovejas y los corderos, antes de ser sumergidos en el agua y luego destinados a los sacrificios. Es espontáneo pensar en el Bautismo.


«Yo soy la puerta», dice Jesús. El Jubileo nos ha mostrado cómo esta imagen sigue hablando al corazón de millones de personas. Durante siglos la puerta —a menudo un auténtico portal— ha invitado a cruzar el umbral de la Iglesia. En algunos casos, la fuente bautismal se construía en el exterior, como la antigua piscina probática, bajo cuyos pórticos «yacía una multitud de enfermos, ciegos, lisiados y paralíticos» (Jn 5,3). Queridos ordenandos, siéntanse parte de esta humanidad que sufre y que espera la vida en abundancia. Al iniciar a otros en la fe, reavivarán la propia fe. Junto con los otros bautizados, cruzarán cada día el umbral del Misterio, ese umbral que tiene el rostro y el nombre de Jesús. Nunca oculten esta puerta santa, no la cierren, no sean un obstáculo para el que quiere entrar. «No han entrado ustedes, y a los que quieren entrar, se lo impiden» (Lc 11,52): es el reproche amargo de Jesús a aquellos que escondieron la llave de un paso que debía ser accesible a todos.


Hoy más que nunca, especialmente cuando los números parecen marcar una distancia entre las personas y la Iglesia, ¡mantengan la puerta abierta! Dejen entrar y estén listos para salir. Es otro secreto para sus vidas: ustedes son un canal, no un filtro. Muchos creen que ya saben lo que hay detrás de ese umbral. Llevan consigo recuerdos, quizás de un pasado lejano; a menudo hay algo vivo que no se ha apagado y que los atrae; pero otras veces hay algo más, que aún sangra y provoca rechazo. El Señor lo sabe y espera. Sean reflejo de su paciencia y de su ternura. ¡Ustedes son de todos y para todos! Que este sea el perfil fundamental de su misión: mantener libre el umbral y señalarlo, sin necesidad de muchas palabras.


Por otra parte, Jesús insiste y precisa: «Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento» (Jn 10,9). Él no sofoca nuestra libertad. Hay afiliaciones que sofocan, compañías donde es fácil entrar y casi imposible salir. No es así la Iglesia del Señor, no es así la compañía de sus discípulos. Quien es salvado, dice Jesús, “entra, sale y encuentra su alimento”. Todos buscamos protección, descanso y cuidado: la puerta de la Iglesia está abierta. No para desentendernos de la vida; la vida no se agota en la parroquia, en la asociación, en el movimiento ni en el grupo. Quien es salvado “sale y encuentra su alimento”.


Queridos hermanos, salgan y encuéntrense con la cultura, con la gente, con la vida. Admiren aquello que Dios hace crecer sin que nosotros lo hayamos sembrado. Aquellos para quienes serán sacerdotes —fieles laicos y familias, jóvenes y ancianos, niños y enfermos— habitan praderas que ustedes deben conocer. A veces les parecerá que no tienen los mapas; pero los posee el Buen Pastor, del que tienen que escuchar su voz, tan familiar. ¡Cuántas personas hoy se sienten perdidas! A muchos les parece que ya no pueden orientarse. No hay entonces testimonio más hermoso de aquel que confía: «Él me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre» (Sal 23,2-3). Su nombre es Jesús, “Dios salva”. Ustedes son testigos de esto. «Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida» (v. 6). Hermanos, hermanas, queridos jóvenes: ¡que así sea!


PAPA LEÓN XIV






Fotos: Vatican Media, 26-4-2026

Papa León XIV en el Regina Caeli, 26-4-2026: «Jesús nos conoce, nos llama por nuestro nombre, nos guía, viene a buscarnos cuando estamos perdidos y venda nuestras heridas cuando estamos enfermos»

* «Jesús no viene como un ladrón para robarnos la vida y la libertad, sino para guiarnos por el camino correcto. No viene a secuestrar ni a engañar nuestra conciencia, sino a iluminarla con la luz de su sabiduría. No viene como si fuera a contaminar nuestras alegrías terrenales, sino a abrirlas a una felicidad más plena y duradera. Quienes confían en Él no tienen nada que temer; Él no menosprecia nuestra vida, sino que viene a dárnosla en abundancia»

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Regina Caeli

* «Hoy se conmemora el 40º aniversario del trágico accidente de Chernóbil, que marcó la conciencia de la humanidad. Este hecho sigue siendo una advertencia sobre los riesgos inherentes al uso de tecnologías cada vez más potentes. Encomendamos a la misericordia de Dios las víctimas y aquellos que aún sufren las consecuencias. Espero que, en la toma de decisiones a todos los niveles, prevalezcan siempre el discernimiento y la responsabilidad, para que todo uso de la energía atómica esté al servicio de la vida y la paz» 

26 de abril de 2026.- (Camino Católico) “Jesús nos dice que está unido a nosotros por una relación de amistad: nos conoce, nos llama por nuestro nombre, nos guía y, como hace un pastor con sus ovejas, viene a buscarnos cuando estamos perdidos y venda nuestras heridas cuando estamos enfermos” ha subrayado el Papa León XIV en su alocución previa a la oración mariana del Regina Caeli de este 26 de abril, Domingo del Buen Pastor, Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, desde la ventana del Palacio Apostólico, ante decenas de miles de fieles.

Al comentar el Evangelio de este IV Domingo de Pascua, el Santo Padre indica que, el texto bíblico nos presenta las palabras de Jesús, que se compara con un pastor y luego con la puerta del redil. Al referirse a Jesús como pastor, el Pontífice afirmó que, hay un contraste entre el pastor y el ladrón; y más adelante, de modo aún más claro dice: «El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia»: “La diferencia es clara: el pastor tiene un vínculo especial con sus ovejas y, por lo tanto, puede entrar por la puerta del redil; si alguien, en cambio, necesita saltar la cerca, entonces sin duda es un ladrón que quiere robar las ovejas”.

Después de rezar la oración del Regina Caeli, el Papa León ha recordado que hoy se conmemora el 40.º aniversario del trágico accidente de Chernóbil e hizo un llamamiento para que prevalezca “siempre el discernimiento y la responsabilidad, para que todo uso de la energía atómica esté al servicio de la vida y la paz”. Asimismo, ha saludado a los nuevos sacerdotes de la diócesis de Roma, que ha ordenado en la Santa Misa que ha presidido a la 9 de la mañana, y ha pedido que los acompañemos con nuestras oraciones. En su homilía de la Misa el Pontífice se ha dirigido directamente a ellos para reflexionar sobre el ministerio que van a comenzar. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre y la oración del Regina Caeli, cuyo texto completo es el siguiente:


PAPA LEÓN XIV
REGINA CAELI
Plaza de San Pedro
IV Domingo de Pascua, 26 de abril de 2026

Hermanos y hermanas, ¡buenos días y feliz domingo!


Al continuar nuestro camino por el tiempo pascual, el Evangelio de hoy nos presenta las palabras de Jesús, que se compara con un pastor y luego con la puerta del redil (cf. Jn 10,1-10).


Jesús contrasta al pastor con el ladrón. De hecho, afirma: «Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón y un asaltante» (v. 1). Y más adelante, de modo aún más claro: «El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia» (v. 10). La diferencia es clara: el pastor tiene un vínculo especial con sus ovejas y, por lo tanto, puede entrar por la puerta del redil; si alguien, en cambio, necesita saltar la cerca, entonces sin duda es un ladrón que quiere robar las ovejas.


Jesús nos dice que está unido a nosotros por una relación de amistad: nos conoce, nos llama por nuestro nombre, nos guía y, como hace un pastor con sus ovejas, viene a buscarnos cuando estamos perdidos y venda nuestras heridas cuando estamos enfermos (cf. Ez 34,16). Jesús no viene como un ladrón para robarnos la vida y la libertad, sino para guiarnos por el camino correcto. No viene a secuestrar ni a engañar nuestra conciencia, sino a iluminarla con la luz de su sabiduría. No viene como si fuera a contaminar nuestras alegrías terrenales, sino a abrirlas a una felicidad más plena y duradera. Quienes confían en Él no tienen nada que temer; Él no menosprecia nuestra vida, sino que viene a dárnosla en abundancia (cf. v. 10).


Hermanos y hermanas, estamos invitados a reflexionar y, sobre todo, a vigilar nuestros corazones y nuestras vidas, porque quienes entran en ellos pueden multiplicar la alegría o, como un ladrón, pueden robárnosla. Los “ladrones” pueden adoptar muchos rostros: son aquellos que, a pesar de las apariencias, coartan nuestra libertad o no respetan nuestra dignidad; son creencias y prejuicios que nos impiden tener una visión clara de los demás y de la vida; son ideas erróneas que pueden llevarnos a tomar decisiones negativas; son estilos de vida superficiales o consumistas que nos vacían interiormente y nos impulsan a vivir siempre fuera de nosotros mismos. Y no olvidemos tampoco a esos “ladrones” que, saqueando los recursos de la tierra, librando guerras sangrientas o alimentando el mal en cualquiera de sus formas, no hacen más que arrebatarnos a todos la posibilidad de un futuro de paz y serenidad.


Podemos preguntarnos: ¿quién queremos que guíe nuestras vidas? ¿Quiénes son los “ladrones” que han intentado entrar en nuestro interior? ¿Lo han logrado, o hemos podido rechazarlos?


Hoy el Evangelio nos invita a confiar en el Señor: Él no viene a robarnos nada; al contrario, es el Buen Pastor, que multiplica la vida y nos la ofrece en abundancia. Que la Virgen María nos acompañe siempre en nuestro camino e interceda por nosotros y por el mundo entero.



Oración del Regina Caeli: 


V/. Reina del Cielo, alégrate; aleluya.

R/. Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya.

V/. Resucitó según dijo; aleluya.

R/. Ruega por nosotros a Dios; aleluya;

V/. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.

R/. Porque resucitó en verdad el Señor; aleluya.


Oración:


¡Oh, Dios!, que te dignaste alegrar al mundo por la Resurrección de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo: concédenos, te rogamos, que por la mediación de la Virgen María, su Madre, alcancemos los gozos de la vida eterna. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.


Después el Papa ha dicho:


Queridos hermanos y hermanas:


Hoy se conmemora el 40º aniversario del trágico accidente de Chernóbil, que marcó la conciencia de la humanidad. Este hecho sigue siendo una advertencia sobre los riesgos inherentes al uso de tecnologías cada vez más potentes. Encomendamos a la misericordia de Dios las víctimas y aquellos que aún sufren las consecuencias. Espero que, en la toma de decisiones a todos los niveles, prevalezcan siempre el discernimiento y la responsabilidad, para que todo uso de la energía atómica esté al servicio de la vida y la paz.


Y ahora me dirijo a ustedes, romanos y peregrinos de diversos países: ¡bienvenidos!


Saludo a los Caballeros y Damas de la Orden de San Jorge, Orden Europea de la Casa de Habsburgo-Lorena. Saludo a los niños del grupo de danza “Malva”, de Brovary, Ucrania; al Coro Cantica Sacra de la Arquidiócesis de Trnava, Eslovaquia; a los fieles de Viena, Madrid y las Islas Canarias; y a los directores y profesores del Colegio “São Tomás” de Lisboa.


Saludo al numeroso grupo de jóvenes de Val Camonica (Diócesis de Brescia) y a los jóvenes monaguillos de Biadene y Caonada; así como a los fieles de Treviso, Vicenza, Crotone y Cariati, Oria y Lecce; y a los participantes en el congreso de la Asociación Apóstoles de la Divina Misericordia.


Un saludo especial a las familias y amigos de los nuevos sacerdotes de la Diócesis de Roma, a quienes ordené esta mañana en la Basílica de San Pedro: acompañen siempre con sus oraciones a estos jóvenes ministros del Evangelio.


Les deseo a todos un feliz domingo.


Papa León XIV


Foto: Vatican Media, 26-4-2026

Santa Misa de hoy, IV domingo de Pascua, con ordenaciones sacerdotales, presidida por el Papa León XIV, 26-4-2026


Foto: Vatican Media, 26-4-2026


26 de abril de 2026.- (Camino Católico El Papa León XIV ha presidido la Santa Misa en la Basílica de San Pedro, este 26 de abril, Domingo del Buen Pastor y Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, en el cual ha ordenado a diez nuevos presbíteros para la diócesis de Roma. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha toda la celebración.



El Santo Padre, dirigiéndose a los nuevos presbíteros, en su homilía ha dicho:  “¡Cuántas personas hoy se sienten perdidas! A muchos les parece que ya no pueden orientarse. No hay entonces testimonio más hermoso de aquel que confía: ‘Él me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre’ (Sal 23,2-3). Su nombre es Jesús, ‘Dios salva’. Ustedes son testigos de esto. ‘Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida’”.



Durante la ceremonia solemne, el Pontífice confirió el sacramento del orden sacerdotal a un grupo de diez diáconos en una liturgia marcada por la imposición de manos, la oración consagratoria y la unción de las manos. La celebración ha subrayado la misión de los nuevos presbíteros como servidores del pueblo de Dios, llamados a predicar, celebrar los sacramentos y acompañar a las comunidades que se les confíen. A las 12 del mediodía, después de finalizar la Misa, el Santo Padre se ha asomado al balcón del Palacio Apostólico para rezar el Regina Caeli con las decenas de miles de fieles concentrado en la plaza de San Pedro.

Homilía de Mons. Jesús Fernández, obispo de Córdoba, y lecturas de la Misa de hoy, IV domingo de Pascua, 26-4-2026

26 de abril de 2026.-  (Camino Católico) Homilía de Mons. Jesús Fernández, obispo de Córdoba, y lecturas de la Misa de hoy, IV domingo de Pascua, emitida por 13 TV desde la Catedral de Córdoba.

Santa Misa de hoy, IV domingo de Pascua, en la catedral de Córdoba, 26-4-2026

26 de abril de 2026.-  (Camino Católico) Celebración de la santa Misa de hoy, IV domingo de Pascua, presidida por Mons. Jesús Fernández, obispo de Córdoba, emitida por 13 TV desde la Catedral de Córdoba.