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viernes, 4 de enero de 2008

"Estad siempre alegres en el Señor" / Autores: Conchi y Arturo

Canten al Señor un canto nuevo,
cante al Señor toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su Nombre,
día tras día, proclamen su victoria.

Anuncien su gloria entre las naciones,
y sus maravillas entre los pueblos.

Porque el Señor es grande
y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.

Los dioses de los pueblos
no son más que apariencia,
pero el Señor hizo el cielo;
en su presencia hay esplendor y majestad,
en su Santuario, poder y hermosura.

Aclamen al Señor, familias de los pueblos,
aclamen la gloria y el poder del Señor;
aclamen la gloria del nombre del Señor.
Entren en sus atrios trayendo una ofrenda,
adoren al Señor al manifestarse su santidad:
¡que toda la tierra tiemble ante él!

Digan entre las naciones: "¡El Señor reina!
El mundo está firme y no vacilará.
El Señor juzgará a los pueblos con rectitud".

Alégrese el cielo y exulte la tierra,
resuene el mar y todo lo que hay en él;
regocíjese el campo con todos sus frutos,
griten de gozo los árboles del bosque.

Griten de gozo delante del Señor,
porque él viene a gobernar la tierra:
él gobernará al mundo con justicia,
y a los pueblos con su verdad.


Salmo 95

Si somos de la familia de Jesús porque escuchamos sus Palabras de Vida y las ponemos en práctica tendríamos que tener un gozo que superara todo conocimiento ante la inmensidad de nuestra eterna existencia. Cada cosa que hagamos que sea para alabar a nuestro Padre Celestial. No hagamos de nuestros actos dioses para que nos admiren por nuestras apariencias.

La alegría consiste en saber que cuando cumplimos el mandamiento del Amor disminuye nuestro corazón terrenal y aumenta el eterno, el que vivirá para siempre en la misericordia de Dios.

La familia es el lugar de crecimiento emocional, sicológico y espiritual, pero siempre que nos señale el Camino, la Verdad y la Vida que esta en Cristo Jesús. En medio de su familia humana creció el Mesías. A los doce años se perdió en el templo para ocuparse de las cosas de su Padre del Cielo. Allí fue encontrado predicando a los doctores de la ley.

Seguramente si escuchas la Palabra de Dios y la pones en práctica, muchos de tu familia humana no comprenderán como no dedicas más tiempo a las urgentes necesidades cotidianas que te reclaman. Sin tiempo para el Señor en tu agenda diaria es seguro que nada fructificará. Ten la seguridad que a más penetres en el corazón de Dios, más amor y paz podrás aportar a tu familia, a tus amigos y a tus enemigos.

Un año se va y otro llega. Andamos siempre prisioneros de las cuentas mundanas y no apreciamos que estamos llamados a vivir toda la eternidad. ¿Cuántos siglos son la eternidad? Infinitos. No existe número que describa lo que no tiene fin. Aprovechemos para escribir con la gracia de Dios en cada momento un cántico nuevo en las cosas y detalles más pequeños de nuestra vida. Cada grano de mostaza del Amor del Padre sembrado en nuestro corazón crecerá como un inmenso árbol donde morar y alimentarse todos los que quieren tener Vida en Abundancia.

No olvidemos que las matemáticas para Dios tienen fórmulas muy distintas a las nuestras. en 2 Pe 3, 8, 18, se nos advierte que: "Mas una cosa no podéis ignorar, queridos: que ante el Señor un día es como mil años y, mil años, como un día." "Creced, pues, en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. A él la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén."

Por eso nos ponemos ante la Santísima Trinidad hoy y cada día de nuestra vida para Orar:

Señor mi Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar este año quiero darte gracias por todo aquello que he recibido de Ti.
Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.
Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y los antiguos amores, los más cercanos a mí y los que están más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.

Pero también Señor, hoy quiero pedirte perdón. Perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado.
Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo.
También perdón por la oración que poco a poco fui aplazando y que ahora vengo a presentarte, por todos mis olvidos, descuidos y silencios. Nuevamente te pido perdón.

Iniciamos un nuevo año. Detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento estos días que sólo "TÚ" sabes si llegaré a vivirlos.
Hoy te pido para mí y los míos: la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la humildad y la sabiduría.
Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.
Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas o hirientes.
Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno, que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a cada paso que doy.
Y cólmame también a mí de bondad y de alegría para que cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de TI.
Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad.Tu Amor nos inunde de tu presencia y nos haga sostener nuestros ojos fijos en TI.
Amén.


Nadie como San Pablo resume nuestros deseos para todos aquellos que pueblan la tierra y especialmente para quienes nos bendicen paseando, leyendo, meditando, compartiendo y orando en este espacio virtual:

"Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres.
Que vuestra mesura sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.
No os inquietéis por cosa alguna; antes bien, en toda ocasión, presentad a Dios vuestras peticiones, mediante la oración y la súplica, acompañadas de la acción de gracias. Y la paz de Dios, que supera todo conocimiento, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús."
(Flp 4, 4-7)

"Que El, el Señor de la paz, os conceda la paz siempre y en todos los órdenes. El Señor sea con todos vosotros." (2 Tes 3, 16)

Que tengáis Vida ahora y siempre!!! Felices infinitos años!!!!

jueves, 29 de noviembre de 2007

¿Qué guardas en tu corazón? / Autores: Conchi y Arturo


"Se presentaron donde él su madre y sus hermanos, pero no podían llegar hasta èl a causa de la gente, le anunciaron: Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte. Pero él les respondió: Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen." (Lc. 8, 19-21)

En artículos anteriores hemos hablado de buscar y vivir la voluntad de Dios como único camino hacia la salvación y medio de tener una vida plena en éste mundo. Esto comporta cada día dar un pequeño paso en el abandono a la Divina Providencia y en crecer en la humildad. O sea, crecer hacia el Padre haciéndome más y más pequeñito, pasando más y más desapercibido como YO, el SER egoísta que la vida y la sociedad nos ayuda tanto a alimentar. Nuestro EGO nos convierte en un monstruo enorme que somos incapaces de dominar y que acaba con nuestra vida como hijos de Dios, como Templos del Espíritu Santo y como madre y hermanos de Jesús que escuchan su palabra y la ponen en práctica.

Damos pie a que nuestro corazón se convierta en aquel Templo sagrado en el que Jesús enseñaba y del que los vendedores hicieron una cueva de ladrones, de engaño, de manipulación. El Hijo de Dios hecho hombre no pudo soportar tanto desprecio hacia su Padre y cogiendo un látigo los echó a todos de allí: "Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas en sus puestos. Haciendo un látigo con cuerdas, echó a todos fuera del Templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó el dinero de los cambistas y les volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad esto de aquí. No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado. Sus discípulos se acordaron de que está escrito: El celo por tu Casa me devorará". (Jn. 2, 13-17)

Comportandonos como vendedores

¿Nos devora el celo por la Casa de nuestro Padre?. ¿Por mantener puro e inmaculado nuestro Templo?. ¿Por procurar que ningún otro "dios" habite en él?. ¿Hemos dejado paso a los vendedores o comerciales que todos llevamos dentro?. ¿Vendemos palomas o vendemos ya bueyes y no somos conscientes?. Verdaderamente nadie es o puede hacerse santo por sus propios méritos, sino por gracia de Dios, pero tenemos tendencia a caer en la monotonía y acostumbrarnos a ver ciertas conductas y acontecimientos como normales o como que ya no puedo hacer nada por cambiarlos, porque están instaurados en mí y yo soy así.

Al igual que cada poco tiempo limpiamos nuestras casas, quitamos el polvo de los muebles, lavamos la ropa, etc... Así debemos tomar conciencia con la oración de aquellos tics, defectos, impulsos de carácter, vocabulario, gestos, acomodamientos, omisiones..., que caracterizan mi forma de ser. Nuestras emociones y mecanismos de defensa me hacen ser manipulador, egoísta, tener mal genio, impaciente, interesado, despiadado, mentiroso, vago...Jesús jamás tendría estas actitudes con los demás. Los vendedores del espíritu del mundo ocupan nuestro corazón y nos impulsan a ser comerciantes y comerciales compulsivos que buscan su propio interés y satisfacción inmediata.

Hoy! Este mensaje, articulo o enseñanza es para mí o para ti, no para aplicárselo a los demás. Soy yo quien necesita cambiar. No me hace bien lavarme las manos como Pilatos y exigir que mejoren únicamente los otros.Yo soy quien necesita sencillez para aceptar errores, y mucha dedicación para corregir defectos. Soy yo el llamado a seguir al Señor y dar lo mejor de mí mismo. Hoy es el día para convertirme. Me engaño al prometer un cambio para un mañana que nunca llega. "Hoy quiero perdonar, hoy quiero amar, hoy quiero renacer. hoy quiero dejar de ser parte del problema y ser parte de la solución, en mi hogar y en mi trabajo. Este mensaje no es sólo para este familiar o aquel amigo, es para mi, como debieran ser todos. El cambio debe empezar por mí, ¿Cuándo? ¡Hoy mismo!.

A lo largo de la Biblia, desde el Antiguo Testamento hasta el Nuevo, encontramos testimonios de como ha ido cambiando la vida de personas que vivían en situaciones difíciles y extremas y para las cuales sólo ha existido un hilo conductor: buscar y vivir la voluntad de Dios.

* ABRAHAM

Abraham es el ejemplo de fe por excelencia. Un hombre sencillo, de su tierra al que Yaveh había bendecido en bienes y al que había llamado a dejar su tierra, a su padre y toda la seguridad que tenía. Un buen día escucha la voz de Dios y le dice que le dará otra tierra para establecerse con todos los suyos. Además, ya era mayor y no tenía descendencia. El Altísimo le anuncia que será padre de un hijo.

¿Qué tenia de especial Abraham?, ¿Era un modelo de hombre bueno y justo?. No tenemos muchos datos sobre él. Uno es que estuvo a punto de ofrecer a su hijo Isaac a Dios en sacrificio cuando éste se lo pidió. Era lo más grande que tenía, lo que había deseado y esperado toda su vida. Sin embargo, hasta llegar a ese punto de entrega también había sido un hombre con sus debilidades y sus miedos, con dudas y momentos de falta de fe.

Cuando sale de su país se dirige a Egipto. Allí tiene miedo de que por la hermosura de su mujer alguien pueda matarlo para quitársela. Así es como decide que ella se haga pasar por su hermana y Sara es llevada ante el faraón, quien la toma junto a él. Cuando Dios castiga al faraón y su familia, éste le pregunta a Abraham porque lo ha engañado y tienen que marcharse.

También, cuando Dios hace con él la Alianza y le promete un hijo propio, Abraham y Sara, no creen. Sara le da a su esclava para que sea ella quien conciba ese hijo y Abraham acepta. Esto no era exactamente lo que Yaveh le había anunciado. A pesar de ello Dios mantiene su promesa, bendice al hijo que tiene con la esclava y les sigue protegiendo. Abraham escucha y espera la voluntad de Dios en sus pecados y limitaciones.

Sus descendientes siguieron esperando y guiándose por la promesa de Dios hecha a Abraham, renovada en Isaac y posteriormente en Jacob, José, Moisés...

* JOSÉ

José es el hijo predilecto de Jacob, es su debilidad, es un muchacho inteligente, educado y espiritual; muy diferente de sus hermanos mayores, bastante más toscos y brutos que él, acostumbrados al trabajo duro y a las adversidades de la vida.

José es muy joven y hasta ahora ha estado muy protegido por sus padres. Sus hermanos le envidian por ser el favorito de su padre y por cómo Dios se manifiesta a través de él, dándole sabiduría y discernimiento, ellos piensan que José se cree superior y cuando tienen oportunidad lo venden como esclavo, aunque algunos de ellos estaban dispuestos a matarle.

Pongámonos primero en la piel de los hermanos que acaban de cometer una gran traición hacia Dios, hacia su hermano, hacia su padre, a quien engañan haciendo creer que su hijo ha sido devorado por una fiera salvaje, y hacia ellos mismos. ¿Qué vendedores había en el corazón de estos hombres que no se mostraron temerosos de Dios?. Les "iluminó" el odio, la envidia, el deseo de venganza, la mentira, creyeron que sin José sus problemas desaparecerían. Sucedió todo lo contrario, sólo consiguieron aumentarlos pues ahora tenían que luchar contra sus conciencias que denunciaban sus actos continuamente.

Ahora miremos a José. Él ama a su familia, venera a Dios y se encuentra, primero en un pozo encerrado y luego en manos de unos extraños entregado por sus hermanos. Es una situación que podría trastornar psicológica y emocionalmente a cualquiera. No entiende nada, está asustado, piensa que nunca volverá a ver a sus seres más queridos, está roto de dolor por lo que han hecho sus propios hermanos, ¿qué va a ser de mí ahora?

¿Qué le queda a José para seguir adelante?. Dios, su Dios en medio de extranjeros, con costumbres y dioses diferentes. José entrega su confusión y su miedo a Yaveh en todos los acontecimientos que le tocan vivir, en los buenos y en los malos. Cuando es bendecido y digno de confianza de los jefes egipcios y cuando es difamado y encarcelado. Cuando es nombrado primer ministro del faraón y se convierte en el hombre más poderoso de todo el país; y a la hora de acoger, ayudar y perdonar a sus hermanos, incluso en esos momentos, José siempre es el mismo. Su corazón mira a Dios y lo bendice y alaba porque entiende que todo ha entrado dentro de sus planes de salvación. Incluso el arrepentimiento de sus hermanos, estos hijos de Jacob, los doce, son las cabezas de las doce tribus de Israel. ¡Cuánto debieron meditar estos hechos en sus corazones durante los años que vivieron!

* MOISÉS

Escogido y protegido por Dios desde el momento de su nacimiento en el que se vive un preludio de lo que será después la matanza de los inocentes por parte de Herodes queriendo acabar con Jesús. También el faraón decide que deben morir todos los niños judíos. Moisés, dejado en el río en una canastilla por su hermana, es encontrado y educado por la hermana del faraón como un príncipe de Egipto. Criado en un ambiente de seguridad y superioridad, va tomando conciencia de su origen, de la situación de su pueblo. En su corazón nace rechazo por el comportamiento de los egipcios hacia los judíos, hasta el punto de que se llena las manos de sangre matando a un egipcio que maltrataba a un judío. Sabiendo lo que había hecho y cual era el castigo, huye y empieza una nueva vida.

Al cabo de los años, Yaveh le llama y deja a su mujer e hijos para emprender una misión humanamente imposible, de locos. ¿Qué sabía Moisés del Dios de los judíos?. ¿Qué podía pensar, y más importante aún, sentir su corazón ante este acontecimiento?. "¿Por qué me voy a complicar la Vida?. Me matarán si vuelvo, el faraón se va a reír de mí, incluso los judíos ¿qué dirán?. ¿Quién soy yo para decir que me ha enviado Dios?," etc. No sabemos, pero pongámonos cada uno en su lugar.

Fue fiel en la desconfianza inicial de los judíos en Egipto, en la cerrazón del faraón, en la huida y paso del Mar Rojo, en 40 años de desierto, en tierra de nadie, llena de incomodidades, inhóspita y acompañado de gente rebelde, infiel, caprichosos. Nunca están contentos, no acaban de volverse y abrir su corazón a Dios, le niegan una y otra vez. Pero él siguió adelante, porque escuchó su voz y la puso en práctica y con él, su hermano Aarón y su hermana Miriam y otras personas realmente temerosas de Dios.

Aarón y su descendencia fueron nombrados por Dios pueblo sacerdotal, ejemplos de entrega, tanto él como su hijo Eleazar fueron muy respetados en Israel.

* PINJÁS

Era nieto de Aarón e hijo de Eleazar, también fué un sacerdote reconocido por su celo hacia Dios y su Ley. En uno de los momentos en que el pueblo era infiel a Dios, dejándose seducir y uniéndose a pueblos extranjeros, adorando a sus dioses y ofreciendo sacrificios, sufrieron una epidemia que costó la vida a muchos judíos. Moisés y los sacerdotes trataban el tema y un judío desafiando a todos tomó a una extranjera y la llevó a su tienda. Pinjás, cogió una lanza y los atravesó a los dos, no pudiendo soportar esa afrenta hacia su Dios. En ese momento paró la epidemia, porque hubo un hombre que escuchó la palabra de Dios y la puso en práctica.

* MATATIAS

Fue un sacerdote respetado en su época, padre de los llamados Macabeos. Le tocó ver cómo Israel era invadido por reyes extranjeros que destruyeron y saquearon todo el país. Profanaron el Templo de Jerusalén y se llevaron todas las cosas de valor. Hubo judíos que se aliaron con los invasores, que renegaron de Dios y de su Ley Sagrada, se convirtieron a sus costumbres y adoraron a sus dioses, les ofrecieron sacrificios abominables.

También hubo una gran multitud que permanecieron fieles a su fe y que se jugaron la vida, e incluso la perdieron, por desafiar los edictos reales: quemar lo Libros de la Ley, no circuncidar a los hijos, comer cosas impuras, ofrecer en holocausto animales considerados impuros como el cerdo.

Muchos se unieron y lucharon contra los opresores, liderados primero por Matatías y posteriormente por sus hijos, defendieron la Alianza con Dios. Matatías antes de morir les bendijo y les dejó como testamento lo que había guardado como Tesoro Sagrado en su corazón:

"Cuando se acercó su muerte, Matatías dijo a sus hijos: «Ahora mandan los insolentes y los violentos; es un tiempo de crisis en que Dios descarga su enojo. Por eso, hijos míos, tengan celo por la Ley y arriesguen su vida para defender la Alianza de nuestros padres. Acuérdense de las hazañas que nuestros padres cumplieron en su tiempo, y alcancen también ustedes la gloria y la fama que no perecen.
Acuérdense de Abraham, que se mostró fiel en la hora de la prueba y, por eso, Dios lo consideró justo. José, en el tiempo de su desgracia, observó el mandamiento de Dios y pasó a ser el señor de Egipto. Finjas, nuestro padre, por su gran celo, recibió el sacerdocio para él y sus hijos para siempre. Josué llegó a ser jefe de Israel porque había sido cumplidor. Caleb obtuvo su herencia en esta tierra porque había proclamado la verdad frente al pueblo reunido. A David, por su piedad, le fue concedido el trono de un reino que no tendrá fin. Elías, por su ardiente celo por la Ley, fue arrebatado hasta el cielo. Ananías, Azarías y Misael fueron salvados de las llamas por haber tenido fe. Daniel, por su rectitud, fue liberado de la boca de los leones. Recorran, pues, todos los siglos y verán que quienes confían en Dios jamás serán defraudados.
No se acobarden ante las amenazas de un hombre impío, porque su gloria terminará en estiércol y en gusanos. Hoy es ensalzado y mañana desaparecerá; habrá vuelto al polvo de donde vino y no quedará nada de sus proyectos. Ustedes, hijos míos, cobren ánimo, y manténganse firmes en la Ley, que de ella recibirán la gloria."

(1 Mac. 2,49-64)

* DANIEL

Vivió durante la deportación de Israel en país extranjero. Desde bien joven sobresalió por su entrega a Dios y éste le bendijo con una sabiduría y discernimiento sin igual, superando a los ancianos más venerados. Sólo él supo interpretar los sueños, según los designios de Dios, de los diferentes reyes que gobernaron aquel país. No temió por su vida cuando tuvo que decir cosas desagradables para ellos, ni cuando en dos ocasiones le pusieron en el foso de los leones por dar testimonio del Dios verdadero y negarse a adorar a dioses falsos y transgredir las Leyes Santas. Yaveh siempre le protegió cómo prueba de su divinidad y de que su poder está al lado de aquellos que le adoran en espíritu y en verdad.

Siendo Daniel un muchacho, se produjo un gran escándalo. Cuando dos jueces ancianos, escogidos por el pueblo, acusaron falsamente de adulterio a Susana, una mujer muy bella y de gran fe de la que se habían enamorado y que se negó a sus deseos por temer a Dios más que a los hombres. Ante el Tribunal, los dos ancianos declararon contra ella. Susana puso la defensa de su inocencia en manos de Dios, y sin juicio ni prueba, sólo el testimonio de los jueces, todos decidieron que debía morir.

Cuando la llevaban a matar, entre la muchedumbre, gritó Daniel: "¡Soy inocente de la sangre de esta mujer!". La gente se volvió y le preguntaron que quería decir, él les hizo volver al Tribunal y allí, con la sabiduría del Espíritu Santo, demostró que los dos ancianos mentían y que Susana no había hecho nada de lo que era acusada; así que los mentirosos recibieron el castigo que preparaban para ella.

Hay muchos más testimonios en el Antiguo Testamento de cómo los hijos de Israel fueron reconociendo la voz de Dios, hasta convencerse de que era el único Dios verdadero en un mundo lleno de ídolos muertos.

Ellos que no conocían al Padre, tal y como Jesús nos lo reveló muchísimos años después, escucharon su Voz y vivieron su Palabra, todos ellos forman la família de madres y hermanos de Jesús, porque creyeron, aunque aun no entendieran su profundidad, la promesa de Salvación de Dios, hecha vida en Jesucristo y a pesar de sus pecados, errores y debilidades se pusieron en sus manos y se dejaron moldear.

"No hagan nada por rivalidad o vanagloria. Que cada uno tenga la humildad de creer que los otros son mejores que él mismo. No busque nadie sus propios intereses, sino más bien preocúpese cada uno por los demás. Tengan unos con otros las mismas disposiciones que estuvieron en Cristo Jesús: El, siendo de condición divina, no se apegó a su igualdad con Dios, sino que se redujo a nada, tomando la condición de servidor, y se hizo semejante a los hombres. Y encontrándose en la condición humana, se rebajó a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte en una cruz. Por eso Dios lo engrandeció y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al Nombre de Jesús se doble toda rodilla en los cielos, en la tierra y entre los muertos, y toda lengua proclame que Cristo Jesús es el Señor, para gloria de Dios Padre."
[(Flp.2,3-11)

Bendigamos a Dios alabándole con el canto de Ananías, Azarías y Misael, cantando en el horno encendido en medio de las llamas totalmente ilesos, protegidos por el ángel del Señor. Dándole gracias por haber puesto sus ojos en nuestras pobres personas, por pronunciar nuestros nombres y darnos la gracia de escuchar su voz, que ha dado sentido a nuestras vidas. Pese a las dificultades que pasemos y caidas que tengamos, pidamos la gracia de volver siempre nuestra mirada a Él que siempre es fiel a su promesa de Salvación:

"Entonces los tres, a coro, se pusieron a cantar, glorificando y bendiciendo a Dios dentro del horno, y diciendo:
Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente.
Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, cantado y exaltado eternamente.
Bendito seas en el templo de tu santa gloria, cantado y alabado eternamente.
Bendito seas en el trono de tu reino, cantado y glorificado eternamente.
Bendito seas tú, que sondeas los abismos, que te sientas sobre querubines, alabado y ensalzado enternamente.
Bendito seas en el firmamento del cielo, alabado y glorificado eternamente.
Obras todas del Señor, bendíganlo, alábenlo, ensálcenlo eternamente.
Angeles del Señor, bendíganlo, alábenlo y glorifíquenlo eternamente.
Cielos, bendigan al Señor, alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Aguas todas del cielo, bendigan al Señor, alábenlo y exáltenlo eternamente.
Potencias todas del Señor, bendigan al Señor, alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Sol y luna,
alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Astros del cielo,
alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Lluvia y rocío,
alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Vientos todos,
alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Fuego y calor,
alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Frío y ardor,
alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Rocíos y escarchas,
alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Hielos y frío,
alábenlo y ensálcenlo enternamente.
Heladas y nieves,
alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Noches y días,
alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Luz y tinieblas,
alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Rayos y nubes,
alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Tierra,
alábalo y ensálzalo eternamente.
Montes y cerros,
alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Todo lo que brota en la tierra,
alábelo y ensálcelo eternamente.
Vertientes,
alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Mares y ríos,
alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Ballenas y peces,
alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Aves todas del cielo,
alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Fieras y animales,
alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Hijos de los hombres,
alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Israel, alábalo y ensálzalo eternamente.
Sacerdotes del Señor,
alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Servidores del Señor,
alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Espíritus y almas de los justos,
alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Santos y humildes de corazón,
alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Ananías, Azarías, Misael,
bendigan al Señor,
alábenlo y ensálcenlo eternamente.
Porque él nos ha arrancado del infierno, nos ha salvado de manos de la muerte, nos ha librado del horno de ardientes llamas y nos ha sacado de en medio de ellas.
Den gracias al Señor, porque es bueno, porque su misericordia es eterna.
Todos los que adoran al Señor, bendigan al Dios de los dioses, alábenlo y reconózcanlo porque su misericordia es eterna."

(Dn. 3, 51-90)

Ahora reza desde el corazón:

Señor,
en el silencio de este día,
vengo a pedirte la paz,
la prudencia, la fuerza.
Hoy quiero mirar el mundo
con ojos llenos de amor,
ser paciente, comprensivo,
dulce y prudente.
Ver por encima de las apariencias,
a tus hijos como Tú mismo los ves,
y así no ver más que el bien
en cada uno de ellos.
Cierra mis oídos a toda calumnia,
guarda mi lengua de toda maldad,
que sólo los pensamientos caritativos
permanezcan en mi espíritu,
que sea benévolo y alegre,
que todos los que se acerquen a mí
sientan tu presencia.
Revísteme de Ti, Señor,
y que a lo largo de este día yo te irradie.
Amén.

viernes, 21 de septiembre de 2007

Cuándo y donde NO está permitido AMAR? / Autores: Conchi y Arturo


Sucedió que cruzaba en sábado por unos sembrados; sus discípulos arrancaban y comían espigas desgranándolas con las manos. Algunos de los fariseos dijeron: "¿Por qué hacéis lo que no es lícito en sábado?" Y Jesús les respondió: "¿Ni siquiera habéis leído lo que hizo David, cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios, y tomando los panes de la presencia, que no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, comió él y dio a los que le acompañaban?" Y les dijo: "El Hijo del hombre es señor del sábado." Sucedió que entró Jesús otro sábado en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha seca. Estaban al acecho los escribas y fariseos por si curaba en sábado, para encontrar de qué acusarle. Pero él, conociendo sus pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano seca: "Levántate y ponte ahí en medio." El, levantándose, se puso allí. Entonces Jesús les dijo: "Yo os pregunto si en sábado es lícito hacer el bien en vez de hacer el mal, salvar una vida en vez de destruirla."Y mirando a todos ellos, le dijo: "Extiende tu mano." El lo hizo, y quedó restablecida su mano. Ellos se ofuscaron, y deliberaban entre sí qué harían a Jesús. (Lucas 6, 1-11)

"El Hijo del Hombre es Señor y tiene autoridad sobre el sábado"... domingo, lunes, martes, miércoles, jueves y viernes, mañanas, tardes, noches, horas, minutos, segundos, primavera, verano, otoño e invierno. Desde el momento en que somos concebidos y hasta la hora del encuentro cara a cara con El y por toda la eternidad.

¿Cuándo debemos hacer el bien, sembrar vida, amar al conocido y al desconocido? ¿Cuándo? SIEMPRE. No hemos sido creados para nada más, ésta es la vida de todo ser pensado y deseado por Dios, por nuestro Padre, esa fue la vida de Jesús, hecho hombre, el ejemplo a imitar.

El era el mismo en los momentos íntimos con su Padre, en los momentos de desierto y tentación, en las fiestas y celebraciones (bodas de Caná), en su trabajo y ministerio, en los momentos en que sufrió el rechazo, el dolor ante la cerrazón y la incredulidad, la pérdida de un ser querido, la calumnia y la difamación, la traición, la alabanza del pueblo, la negación, la angustia, la tristeza, la agonía, la soledad, el dolor físico hasta el límite.

Si Jesús, el Hijo del Hombre, que es Señor y tiene autoridad sobre todo lo creado se vació de sí mismo, nos dio cada segundo y cada gota de su vida por Amor a nosotros y a la Voluntad del Padre ¿por qué malgastamos el tiempo que hemos recibido como regalo?

Seamos imagen de Jesús en el hogar, en el trabajo, en la calle, con los amigos, con los desconocidos, con los enemigos, seamos un vaso lleno del Espíritu Santo de Jesús, un vaso limpio y transparente para que no se nos vea a nosotros, pero que demos a beber el agua viva del Amor único y verdadero, el que transforma las vidas en las personas que pasan sedientas, hambrientas de Amor y Plenitud, con vidas mediocres que van arrastrando su vacío, su dolor, su soledad, desorientadas y sin rumbo.

Estemos a punto para sonreír, bendecir, ayudar, escuchar, pedir perdón, dar las gracias, atender... estar, para vivir para los demás y no acomodarnos en el egoísmo que me centra en mi y siempre me da una excusa para no amar en la entrega y el servicio.

Tener las actitudes de Jesús es estar en comunión. La comunión se destruye y carcome nuestro comunidad cristiana cuando no sabemos pedir la gracia que Cristo nos señala como llave de instauración de el Reino de Dios en Marcos 10, 43-45: "el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud".

Otra de las características que el versículo 42 de los Hechos de los Apóstoles nos propone como pilar básico de la comunidad cristiana es: "Acudían asiduamente...a la comunión". Queremos hoy referirnos al aspecto de la comunión como la participación que los fieles tienen y gozan de los bienes espirituales, mutuamente entre sí, como partes y miembros de un mismo cuerpo, el de Cristo. En este sentido el ejemplo de la sinagoga con Jesús con la mano seca nos ha mostrado como debemos actuar. También en la 1ª carta de Pedro, 4, 11 se nos enseña: "Si alguno habla, sean palabras de Dios; si alguno presta un servicio, hágalo en virtud del poder recibido de Dios, para que Dios sea glorificado en todo por Jesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén."

Una mujer murió y realizaba un servicio de limpieza en una parroquia. Sin previo aviso a nadie, ni siquiera al sacerdote, algunas personas se tomaron la libertad de ir a una mujer que también colaboraba en otras tareas: "no te vayas a pensar que tú vas a realizar el trabajo de mantenimiento de algunos elementos ornamentales porque no eres digna. Ya sabemos quien va a ser la sucesora". Esa persona no había ni tan siquiera manifestado a nadie interés por hacer ese servicio. Ella en lugar de sentirse curada por Jesús en su comunidad fue paralizada por el acecho de los escribas y fariseos de nuestro tiempo.

En otra parroquia hay personas que comparecen una vez al año para guardar una tradición piadosa. Luego desaparecen. Se sirven de la comunidad en lugar de servirla. Una de ellas, en los tres meses anuales que esta presente durante la organización de los actos se permite opinar incluso sobre el estado de las instalaciones parroquiales realizando todo tipo de criticas. Está claro que se permite tomar cualquier decisión sin compartirla con nadie, ni con los sacerdotes. Esta manera de actuar es contraria al Amor y a la comunión.

En una ocasión, una persona nos contó que había pedido al sacerdote, después de la Eucaristía diaria que la confesara. Ese día no era festivo pero muchos feligreses llevaban el nombre del Santo del día. El sacerdote respondió a la persona: "no creo que tus pecados sean muy graves y deben poder esperar puesto que ahora quiero charlar y felicitar a los que celebran el Santo. Vuelva otro día". Eran las 9,30 de la mañana y se supone claro está que el presbítero debía tener mucho trabajo después de estrechar manos y hablar un ratito. La persona que pidió confesarse nunca más se ha dirigido al padrecito para que la confiese.

Otra vez, en una iglesia donde había pocos jóvenes se les propuso que llevaran el palio en la procesión del Corpus. Ellos aceptaron para dar testimonio de comunión no porque sintieran la llamada a hacer ese servicio. Amigos nuestros vieron esa procesión y nos contaron como los jóvenes andaban recogidos junto a Jesús-Eucaristía. En el pueblo donde se celebraba la procesión hacia calor y los jóvenes se vistieron de verano, pero muy correctamente según los testigos. Una de las señoras que más años llevaba trabajando en esa comunidad con responsabilidades acusó a los jóvenes de escandalizar en la forma de ir vestidos, puesto que siempre se había llevado el palio con trajes de etiqueta. Los jóvenes ya no están en la parroquia, disminuyeron proporcionalmente a la velocidad de las habladurías y
calumnias.

Podríamos seguir contando historias que conocemos de personas heridas en múltiples comunidades cristianas. Ya sabemos que en nuestra comunidad estas cosas no ocurren y en cambio si conocemos anécdotas de las que están en nuestra ciudad, comarca o país. Pero Jesús hoy nos habla a todos y cada uno de nosotros. Él desea que curemos a cuantos están paralizados espiritualmente en nuestras comunidades, que le dejemos ser el Buen Pastor, que quitemos la viga de nuestro ojo. Cristo mismo nos recuerda que muchas veces nosotros hemos hecho de escribas y fariseos:

¿Por qué haces lo que no está permitido hacer en día sábado? le preguntaban a Jesús. ¿Cuándo y donde NO está permitido AMAR?

Señor Jesús, manifiéstate con poder en la vida de tus hijos y haz de nosotros antorchas encendidas, que sepamos prender fuego en los corazones de nuestros hermanos que no te conocen en profundidad o te conocen sólo de oídas. Ven, Hijo de Dios, vive Tú en nosotros, te damos permiso y la llave del alma que el Padre nos ha regalado por gracia, tómala, porque Tú eres su Hijo amado, el Señor de la perfección hecha hombre y cumplirás su voluntad en nosotros y en los demás. Gracias, Jesús, salvador de los débiles y oprimidos.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Acoger la Palabra de Dios para dar frutos comunitarios / Autores: Conchi y Arturo


Hoy queremos abordar el delicado tema de la vida en comunidad. Hay dos tipos básicos de comunidad cristiana: la familia y la parroquia. Entendemos por comunidad el lugar donde vivir la vida como Cristo la revela en los Evangelios, mostrando la voluntad del Padre del Cielo. Fe y obras aplicadas a cada instante de nuestra existencia.

Hay otras muchas variedades de vivir en comunidad cristiana: grupos de oración y profundización con compromisos concretos, comunidades de vida y asociaciones laicales, ordenes religiosas....Incluso los propios sacerdotes diocesanos deberían
formar una autentica comunidad como Jesús lo hizo con sus discípulos.

Vamos a descubrir que la verdadera comunidad cristiana crece y se fortalece sólo como fruto de la gracia de Dios. Constatar nuestras debilidades y excusas es algo que nos disgusta profundamente y solemos responsabilizar a los otros de la falta de frutos espirituales.

Los Hechos de los Apóstoles nos iluminan de como después de vivir Pentecostés nacen las primeras comunidades que son luz para el mundo. Analicemos como surgieron:

"Los que acogieron su Palabra fueron bautizados. Aquel día se les unieron unas 3.000 almas". (Hechos 2, 41)

Acoger la Palabra de Dios implica ORAR. Orar siempre y en todo lugar. La oración hace crecer en nuestro corazón la semilla de la Palabra de Dios escuchada. Siempre cuando leemos las Sagradas Escrituras o escuchamos su proclamación deberíamos abrir todo nuestro ser con la oración: "Señor haz que la comprenda, que la proclame y que la viva"

Los Apóstoles habían acogido la Palabra de Jesús, quien les indicó que permanecieran unidos esperando al Consolador. Y estaban reunidos orando cuando se produjo la venida del Espíritu Santo. Es como consecuencia de la efusión o fuego del Espíritu de la Verdad que les capacita, que proclaman la muerte y resurrección de Cristo como fuente de salvación.

Fijemonos en que los Apóstoles dan su testimonio de vida con Jesús y que sus explicaciones son ungidas por el Espíritu Santo para convertir a 3.000 personas. Sus frases se convierten en Palabra de Dios Viva y eficaz. Por tanto la Palabra del Padre puede ser anunciada por cualquier bautizado. ¿Realmente escuchamos a quienes nos dan la palabra hecha carne en nuestro grupo o parroquia? Muchas veces hemos oído que "a tal o a cual le falta formación y no puede hacer ese servicio". Nosotros en cambio nos sentimos preparados para todo.

Sólo la escucha del la Palabra de Dios en la Escritura y en los demás hará posible nuestro crecimiento y el de nuestra comunidad familiar, parroquial o de vida. Los 3000, que se unieron a los Apóstoles, escucharon tan profundamente que se hicieron bautizar y se pusieron al servicio de la comunidad. Sólo en la escucha podremos discernir los dones únicos que Dios nos ha dado para hacer crecer su Reino comunitariamente. Tener mil capacidades naturales no nos autoriza a querer ser el primero en todo, mandar en todo y generar confusión.

Jesús en Mateo 20, 25-28, habla de lo que significa realmente tener comunión y ser templos vivos del Espíritu Santo: "Pero Jesús los llamó y les dijo: "Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud".

Lo explica Henri Nouwen en una meditación publicada este mismo mes: la comunidad supone negarse a uno mismo y dar la vida como Cristo la dio por nosotros por los demás. Debemos salir de nuestros placeres y egoísmos para hacer del Amor nuestra fuente de Agua Viva. Para ello no es necesario marcharse del lugar donde uno vive. Hay distintas llamadas y dones pero es el mismo Espíritu quien construye el Cuerpo de Cristo. Nosotros sólo podemos aplicar técnicas e ideas premeditadas que son castillos en el aire.

El Espíritu Santo nos ha sido dado para poder testimoniar con autoridad y autenticidad que Jesús está Vivo y nos salvó de nuestros pecados muriendo en la cruz y resucitando. Como dice también en su meditación José H. Prado Flores, publicada este mismo mes, el Espíritu Santo nos ha sido dado para evangelizar. La evangelización nuca es posible si no se hace en comunidad.

La ausencia de los frutos del Espíritu en cualquier actividad evangelizadora o pastoral, son sencillamente la constatación que no existe una autentica comunidad cristiana. San Pablo lo explica con concreción en la carta a los Gálatas 5, 16-26:

"Por mi parte os digo: Si vivís según el Espíritu, no daréis satisfacción a las apetencias de la carne. Pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu, y el espíritu contrarias a la carne, como que son entre sí antagónicos, de forma que no hacéis lo que quisierais. Pero, si sois conducidos por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Ahora bien, las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias, embriagueces, orgías y cosas semejantes, sobre las cuales os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios.
En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley.
Pues los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus pasiones y sus apetencias. Si vivimos según el Espíritu, obremos también según el Espíritu.
No busquemos la gloria vana provocándonos los unos a los otros y envidiándonos mutuamente".


Uno puede desear acercarse al Señor y en cambio padecer hábitos sexuales como la fornicación, la impureza o el libertinaje en todas sus expresiones. Hemos visto que las necesidades afectivas sin el Amor de dios de por medio son fruto de heridas de relaciones en nuestra infancia y adolescencia. Dios desea que seamos conscientes que Él nos quiere regalar su Amor que nos dará fidelidad y dominio de sí. Pero la decisión es nuestra y si seguimos con nuestros hábitos eso va destruyendo nuestro corazón y minando nuestra comunidad, porque nos vamos incapacitando para servir con los dones únicos que Dios a sembrando para la edificación del Cuerpo de Cristo.

Es muy sencillo y gratificante ser de una comunidad de cualquier tipo cuando las cosas funcionan. Lo dificil es permanecer fiel en nombre del señor dando testimonio cuando por ejemplo uno tiene en su comunidad familiar o parroquial personas con problemas síquicos importantes. Hemos conocido casos de esquizofrenía en donde el enfermo ha dejado la medicación y ha tenido una crisis mientras orábamos intentando matarnos con un cuchillo. Amar a esa persona siempre por fidelidad a Dios será siempre fruto de la comunidad.

Recordamos también a una mujer que se creía la patriarca de la familia, trataba a los hijos como si fuera una enviada de Dios. Les imponía sacrificios como comer de rodillas alimentos pisoteados por ella. Cometió incesto. Acabó trastornandose siquicamente y dividiendo a toda la familia y las comunidades cristianas por donde pasaba. Amarla era una cuestión de oración permanente ante el Señor. Fruto de eso sus hijos de fe piadosa y esforzados en comprometerse con el Señor crecieron con envidias, odios y celos entre ellos. No se sentían bien ni en sus casas con sus cónyuges e hijos, no en ninguna acción pastoral en la Iglesia. Ante esto sólo Dios puede convertir las tinieblas en luz y el odio en amor. Siempre en comunidad, acogiendo la Palabra de Dios.

Danos Padre Santo el don de tu Espíritu Santo para que podamos hacer crecer comunidades cristianas evangelizadoras donde el rostro de Cristo sea visible en todos sus miembros y pueda transformar en Amor el corazón de tantos corazones sufrientes. Capacitanos para ser fieles como miembros activos u vivos del Cuerpo de Cristo. Señor que crezca tu Reino.

lunes, 28 de abril de 2008

"Tu Palabra es antorcha de mis pasos y luz de mi camino" / Autores: Conchi y Arturo




"Tu Palabra es antorcha de mis pasos y luz de mi camino"
Salmo 118, 105

"Bendeciré al Señor en todo tiempo,
no cesaré de alabarlo.
Mi alma se enorgullece en el Señor,
que lo oigan los humildes y se alegren"
Salmo 34, 2-3

Estos versículos de los salmos 118 y 34 resumen con precisión, en Espíritu y Verdad, los últimos 50 días vividos con el padre Jaime Burke O.P. en España, tanto por nosotros como por él y los miles de personas con quienes ha compartido la Palabra de Dios. Queremos dar gracias a Dios por tantas personas que han sido transformadas en estos días de Cuaresma, Semana Santa y Pascua. Y también por la fidelidad de los lectores de este pobre blog.

Tener que organizar todas las actividades del padre Jaime Burke O.P. nos ha imposibilitado escribir con más asiduidad nuestros articulos personales y meditaciones, pero hemos intentado mantener encendido el fuego del Espíritu Santo con temas y testimonios que contribuyeran al crecimiento y la edificación de todos.

No vamos a explicar por el momento todo lo que hemos visto y oído en los 50 días de actos espirituales con el padre Jaime Burke O.P.. Tiempo tendremos en los próximos meses para cantar alabanzas al Señor por lo que ya hemos descubierto que ha obrado y por lo que veremos que hará. Sólo algunas primeras constataciones testimoniales:
-Gracias al P. Carlos García Malo y a su comunidad parroquial de Sant Miguel Arcangel de Moralzarzal por su oración, servicio y comunión

Algo tan fácil de pronunciar como vivir en comunión espiritual para hacer crecer la Palabra de Dios es muy difícil de poner en práctica en silencio, con humildad y deseando profundamente que el Señor bendiga a toda persona que ni siquiera conocemos. Eso es lo que nos consta han hecho el P. Carlos García Malo, parróco de San Miguel Arcangel de Moralzarzal (Madrid) y los miembros de su comunidad cristiana.

El padre Jaime Burke estuvo en Moralzarzal cuatro días, pero ellos han estado orando para que los frutos acompañaran la predicación y los retiros que se han realizado durante los últimos dos meses cada día. Además, desde el anonimato han prestado un servicio de presencia convirtiéndose en columna maestra de la visita del padre Jaime Burke O.P..

No contamos esto para alabar humanamente al padre Carlos García Malo y a las personas de Moralzarzal, que silenciosamente han intercedido por todas estas actividades espirituales. Lo hacemos con el firme propósito de subrayar que han formado parte real de esta misión. Jesús envió a los discípulos de dos en dos, en comunión. Sin la aportación de la oración y el servicio de los hermanos de Moralzarzal nada habría sido igual.

Evangelizar no consiste en ser quien proclama la Palabra, sino en sentirse unido en Cristo Jesús a quien lo hace para que el mundo crea. Estar dispuesto a servir a quien sirve y proclama. Desear ardientemente que sea saciada la sed de Dios de los que escuchan. Y eso sólo puede hacerse con una actitud límpía de corazón, casi de niños, donde el único interés es que Jesucristo Resucitado brille en el corazón de los hombres.

Sirva ahora nuestra reflexión para todos: ¿Tenemos una actitud de comunión en nuestras actividades parroquiales, comunitarias, familiares....? ¿Deseamos realmente que toda persona que muestre al Señor pueda ser luz para el mundo? ¿No tenemos muchas veces miedo de quienes creemos más preparados que nosotros porque nos puedan eclipsar en la comunidad cristiana? ¿No será que la envidia, los celos y los resentimientos nos impiden orar para que los catequistas, los grupos parroquiales, los sacerdotes que conocemos puedan tener plenitud y regalar vida en abundancia a cuantos encuentren en su camino?


-La humildad personal:

Queremos contribuir a que el Reino crezca en medio de nosotros, pero nuestra actitud no es de predisponernos a ser encendidos por la antorcha de la Palabra de Dios. El padre Jaime Burke lo explicaba en una entrevista al semanario Catalunya Cristiana el pasado 3 de abril:

"La actitud es muy importante para que la Palabra pueda tocarnos. Hay que ponerse delante de Dios con humildad y entonces Él puede obrar en nosotros. Es imprescindible compartir y vivir la Palabra en comunidad, con los hermanos y hermanas. Si abrimos la puerta Dios puede entrar. Es posible que nos dé miedo, pero estamos hechos para Dios. Él se nos quiere revelar. Yo quiero compartir lo que he experimentado en mi vida, hablar de quien es Dios, de cómo nos ama a cada uno. Antes de predicar estoy en oración, intento tener una relación profunda y constante con Dios: llenarme de Dios para poder transmitirlo!"

Para construir diariamente nuestra comunidad, servir a los hermanos y ser luz en el camino en comunión, para que crean que Cristo Vive Resucitado, sólo podemos obedecer el mandato de Jesús a sus apóstoles:

"Esperad a que se cumpla la promesa que mi Padre os hizo y de la cual yo os hablé. Es cierto que Juan bautizó con agua, pero dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo." (Hechos 1, 4-5)

Debemos pedir todos los días ser bautizados en el Espíritu Santo para poder ser enviados a la comunidad a llevar el amor del Padre y la luz de Cristo Resucitado. Dejemos en el silencio que crezca en nuestro corazón la Palabra de Dios y que se vaya haciendo vida y vida en abundancia para que podamos hacerla germinar en las personas que el Señor quiera poner ante nosotros para que les mostremos la misericordia y la voluntad del Padre Celestial.

Jaime Burke O.P. ha repetido en los últimos años un mensaje muy concreto en sus predicaciones: "Las personas que tienen tiempo para escuchar a Dios son una bendición para sus comunidades, la iglesia y el mundo. Veo que hay pocas personas que tienen un tiempo díario de silencio para escuchar lo que Dios quiere decirles e iluminarles. Quienes escuchan a Dios son transformados y hacen crecer a los demás como personas y espiritualmente. Dios quiere cambiar todas las cosas que nos dañan y hacer crecer su reino en medio de nosotros. Si hay personas que tengan tiempo de escucharle sólo 15 minutos diarios verán como la vida de la iglesia es renovada poderosamente. Yo lo he visto en muchos lugares donde hay personas que escuchan al Señor y noto los cambios y el crecimiento de un año a otro."



lunes, 4 de agosto de 2008

Las palabras vanas destruyen la comunión y la comunidad / Autores: Conchi y Arturo

"Pero les aseguro que en el día del Juicio, los hombres rendirán cuenta de toda palabra vana que hayan pronunciado. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado", afirma Jesús en Mateo, 12, 35-36.

El Diccionario de la Lengua Española nos puede ayudar a entender esta sería advertencia de Cristo. Analicemos los distintos significados que se le atribuyen:

1.-Falto de realidad, sustancia o entidad.

Muchas veces hemos hablado sin conocimiento de los hechos y vicisitudes de la vida de una persona. Lo hacemos de forma irreal, sin preocupación por sus consecuencias y calumniandola. Incluso nos atrevemos a explicar los sentimientos y los errores de esa persona sin tan siquiera haber hablado con ella.

A veces nos ocurre porque alguien de nuestra confianza nos ha contado algo que ha oído. En otras ocasiones nos sentimos contrariados porque tenemos miedo que esa persona pueda eclipsar nuestra presencia en el grupo social, familiar o eclesial al que pertenecemos. Esto que nos sucede en la vida cotidiana se amplifica mucho más en la vida espiritual y de la iglesia, en los movimientos, comunidades parroquiales y religiosas.

Cristo vino a darnos Palabras de Vida para hacer crecer su Reino en nosotros. Cada vez que pronunciamos palabras vanas, estamos sirviendo al espíritu del mundo, dañamos a los demás y sobre todo a nosotros. Al final de nuestros días seremos juzgados por el Amor real de Dios que ha servido a los demás a través de las acciones que hacemos. Las Palabras de Vida de Jesús eran no sólo pronunciadas sino puestas en práctica. Como cumplían la voluntad de Dios Padre, hacían crecer el Reino.

Las palabras vanas nos condenarán porque son contrarias al Amor. Una palabra hiriente puede dejar a una persona destruida como muerto viviente para el resto de su vida. Esto sucede en todas nuestras relaciones, pero eso es lo grave. Toda relación de trabajo, familiar, con conocidos y desconocidos, debería estar presidida por Palabras de Vida del Evangelio. Nuestras Palabras deben señalar a Dios como el único capaz de generar vida a través de nuestro pobre léxico.

En las comunidades eclesiales de cualquier tipo, las palabras a veces son de exquisitez lingüística probada, pero están envenenadas por la intención del corazón y no son puestas en práctica por aquellos que las pronuncian. Eso complica mucho el crecimiento del Reino, la Evangelización, la vida en comunidad y el crecimiento comunitario. En el libro de la Sabiduría 1, 3-11, leemos:

Los pensamientos tortuosos apartan de Dios,
y el Poder puesto a prueba, confunde a los insensatos.

La Sabiduría no entra en un alma que hace el mal
ni habita en un cuerpo sometido al pecado.

Porque el Santo Espíritu, el educador, huye de la falsedad,
se aparta de los razonamientos insensatos,
y se siente rechazado cuando sobreviene la injusticia.

La Sabiduría es un espíritu amigo de los hombres,
pero no dejará sin castigo las palabras del blasfemo,
porque Dios es el testigo de sus sentimientos,
el observador veraz de su corazón,
y escucha todo lo que dice su lengua.

Porque el espíritu del Señor llena la tierra,
y él, que mantiene unidas todas las cosas, sabe todo lo que se dice.

Por eso no podrá ocultarse el que habla perversamente,
la justicia acusadora no pasará de largo junto a él.

Los designios del impío serán examinados:
el eco de sus palabras llegará hasta el Señor,
como prueba acusadora de sus iniquidades.

Un oído celoso lo escucha todo,
no se le escapa ni el más leve murmullo.

Cuídense, entonces, de las murmuraciones inútiles
y preserven su lengua de la maledicencia;
porque la palabra más secreta no se pronuncia en vano,
y una boca mentirosa da muerte al alma.


Fijemonos en el resto de deficiones del diccionario de "Vana":

2.- Hueco, vacío y falto de solidez.

Es lo mismo que hablar por hablar pero con la intención de dañar. "Que vuestra conversación sea siempre amena, sazonada con sal, sabiendo responder a cada cual como conviene". Colosenses 4, 6.

3.- Dicho de un fruto de cáscara: Cuya semilla o sustancia interior está seca o podrida.

Cristo nos dio el discernimiento único, para distinguir a quienes hacen la voluntad de Dios y le siguen, con la afirmación: "Por sus frutos los conoceréis".Una fruta con la sustancia interior podrida es igual a cuando Jesús dijo "sois como sepulcros blanqueados".

4.- Arrogante, presuntuoso, envanecido.

En la 1ª carta de Pedro 3, 10-16, se nos instruye para cumplir con nuestro testimonio de Amor en el nombre del Padre, de Cristo Resucitado y por el don del Espíritu Santo y abandonar la arrogancia:

"Pues quien quiera amar la vida y ver días felices, guarde su lengua del mal, y sus labios de palabras engañosas, apártese del mal y haga el bien, busque la paz y corra tras ella. Pues los ojos del Señor miran a los justos y sus oídos escuchan su oración, pero el rostro del Señor contra los que obran el mal. Y ¿quién os hará mal si os afanáis por el bien? Mas, aunque sufrierais a causa de la justicia, dichosos de vosotros. = No les tengáis ningún miedo ni os turbéis. Al contrario, dad culto al Señor, Cristo, en vuestros corazones, siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza. Pero hacedlo con dulzura y respeto. Mantened una buena conciencia, para que aquello mismo que os echen en cara, sirva de confusión a quienes critiquen vuestra buena conducta en Cristo. Pues más vale padecer por obrar el bien, si esa es la voluntad de Dios, que por obrar el mal".

5.-Insubsistente, poco durable o estable.

Sólo la Gracia de Dios puede cimentarnos en sus Palabras de Vida. darnos el don del silencio, la escucha y la estabilidad perdurable para servir a los demás. La 2ª Carta a las Tesalonicenses 2, 16-17, nos ilustra: "Que el mismo Señor nuestro Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado y que nos ha dado gratuitamente una consolación eterna y una esperanza dichosa, consuele vuestros corazones y los afiance en toda obra y palabra buena".

Hemos querido subrayar algunas de los versículos de la Biblia referidos a la lengua para que tomemos conciencia que muchas veces nuestras comunidades no crecen, se ven paralizadas o disminuyen por las intenciones del corazón de las cuales habla la boca. El capitulo 3 de la carta de Santiago es luz para nuestro camino:

"No os hagáis maestros muchos de vosotros, hermanos míos, sabiendo que nosotros tendremos un juicio más severo, pues todos caemos muchas veces. Si alguno no cae hablando, es un hombre perfecto, capaz de poner freno a todo su cuerpo. Si ponemos a los caballos frenos en la boca para que nos obedezcan, dirigimos así todo su cuerpo.

Mirad también las naves: aunque sean grandes y vientos impetuosos las empujen, son dirigidas por un pequeño timón adonde la voluntad del piloto quiere. Así también la lengua es un miembro pequeño y puede gloriarse de grandes cosas. Mirad qué pequeño fuego abrasa un bosque tan grande. Y la lengua es fuego, es un mundo de iniquidad; la lengua, que es uno de nuestros miembros, contamina todo el cuerpo y, encendida por la gehenna, prende fuego a la rueda de la vida desde sus comienzos. Toda clase de fieras, aves, reptiles y animales marinos pueden ser domados y de hecho han sido domados por el hombre; en cambio ningún hombre ha podido domar la lengua; es un mal turbulento; está llena de veneno mortífero. Con ella bendecimos al Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, hechos a imagen de Dios; de una misma boca proceden la bendición y la maldición. Esto, hermanos míos, no debe ser así.

¿Acaso la fuente mana por el mismo caño agua dulce y amarga? ¿Acaso, hermanos míos, puede la higuera producir aceitunas y la vid higos? Tampoco el agua salada puede producir agua dulce. ¿Hay entre vosotros quien tenga sabiduría o experiencia? Que muestre por su buena conducta las obras hechas con la dulzura de la sabiduría. Pero si tenéis en vuestro corazón amarga envidia y espíritu de contienda, no os jactéis ni mintáis contra la verdad. Tal sabiduría no desciende de lo alto, sino que es terrena, natural, demoníaca. Pues donde existen envidias y espíritu de contienda, allí hay desconcierto y toda clase de maldad. En cambio la sabiduría que viene de lo alto es, en primer lugar, pura, además pacífica, complaciente, dócil, llena de compasión y buenos frutos, imparcial, sin hipocresía. Frutos de justicia se siembran en la paz para los que procuran la paz".


Desearíamos que este modesto articulo pueda servir como base de oración diaria. La Palabra de dios es Viva y Eficaz, penetra hasta el fondo de nuestro corazón. Por eso hemos querido usarla con fluidez en un tema tan delicado y a la vez tan peligroso para cualquier convivencia comunitaria que desee dar frutos que permanezcan.

Escuchar palabras vanas también nos destruye

Muchas veces intentamos adaptar las Palabras de las Escrituras y la revelación de Dios a nuestros intereses. La Biblia no se contradice y es revelada en plenitud con la venida de Cristo. En Mateo 7, 24-27, se lee que el Señor enseñó a quienes escuchaban:
"Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.
Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande".


También, en Mateo 15, 7-9 las palabras de Jesús nos quieren convertir el corazón: "¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, cuando dijo: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinden culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos".

Todo se resume en la respuesta de Jesús en Lucas 8, 20-21: "Le anunciaron: "Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte." Pero él les respondió: "Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen." Esta claro que la Voluntad de dios no es que escuchemos palabras vanas de otras personas, sino que nuestras conversaciones sean a imagen de semejanza de aquellas que el sostuvo con cuantos se le cruzarón en su camino. Si tú te has encontrado con Él y vives en continua conversión conoces la voluntad del Padre Celestial porque te la revela en el silencio y en su acompañamiento.

Abandono de la fe por criticas, calumnias y humillaciones

Pondremos ahora unos ejemplos del resultado de palabras vanas piadosas. Conocemos un hombre comprometido con la Iglesia que en el año 1990 tenía una lista de 1500 personas que estando en distintos grupos parroquiales y trabajos pastorales habían abandonado la vida comunitaria y de comunión eclesial heridos por personas que de forma consciente o inconsciente, por carácter o por perversión, los habían humillado, calumniado y criticado reiteradamente. Este hombre que tenía la lista de sus conocidos que habían dejado su vida comunitaria de fe se preguntaba con sabiduría: ¿Si yo un pobre laico tengo esta lista de 1500 que han abandonado su práctica de crecimiento en la fe, cuántos son los que huyen de la Iglesia Católica cada año?

Estando en gracia de Dios y cuando eramos novios, al comentarle a nuestro párroco que nos cambiabamos de domicilio porque nos casábamos nos hizo la siguiente confidencia:
"hace más de un año varías personas han venido a pedirme que os niegue la comunión porque estáis en permanente pecado. Yo sé que sois personas de oración y que trabajais para el Reino. Contesté a esas personas que yo no tenía ninguna prueba de ningún pecado grave y que consideraba eso una calumnia". Los comentarios habían provenido de personas que nos besaban y abrazaban cuando nos encontraban y se atribuían incluso nuestro crecimiento en la fe. realmente eran puras calumnias con el único objetivo de destruir. Si nosotros no quedamos heridos y dimos pasos atrás en la fe fue porque realmente estábamos anclados en la única Roca que Salva, Dios. A Él hemos de dar gracias pero comprendemos a cuantos se han sentido humillados.

Los sacerdotes lo pasan mal. Muchas veces, lo hemos visto en multitud de parroquias , congregaciones y movimientos. Hay rivalidad entre laicos y sacerdotes. Entre religiosas y sacerdotes. Entre religiosas y laicos. Y entre los mismos laicos hemos visto muchos que se creen propietarios del servicio o área pastoral que ocupan. Esas personas acostumbran a argumentar que sólo ellas están preparadas para hacer lo que hacen y que los demás no tienen formación. Es una excusa para mandar más que nadie e imponer cargas pesadas a los hermanos.

Jesús escogió a los doce discípulos y los enseño. Luego, envió a 72 y así sucesivamente. Por tanto debemos enseñar a los hermanos a hacer aquello que hemos aprendido gracias al mismo Dios para servirle. El Altísimo quiere multiplicar el Reino capacitandonos a todos para servir. Dejemos que nuestros sacerdotes y párrocos ocupen su lugar y sean nuestros guias. No les impongamos cargas pesadas hablando palabras vanas que les hieran y les humillen. Gracias a ellos el Señor se nos hace presente en la Reconciliación, en la Eucaristía y en los sacramentos. Si los vemos desorientados hablemos a Dios de ellos pero no a ellos de sus errores.

El arte de callar

Nos han enivado un texto de autor anónimo que es fuente de sabiduria y que compartimos:

Callar sobre la propia persona, es humildad.

Callar sobre los defectos de otros, es caridad. Callar cuando uno está sufriendo, es heroísmo. Callar ante el sufrimiento ajeno, es cobardía.
Callar cuando podemos consolar, es comodidad.
Callar ante la injusticia, es flaqueza.
Callar cuando otro habla, es delicadeza.
Callar cuando otro espera una palabra, es omisión.
Callar y no hablar palabras inútiles, es penitencia.
Callar cuando no hay necesidad de hablar, es prudencia.
Callar cuando Dios nos habla al corazón, es silencio creador.
Callar ante el misterio, es sabiduría.
Callar cuando queremos ser los primeros en dar una noticia, es templanza.
Callar ante los vicios ajenos, es complicidad.
Callar ante la oscuridad de la noche, es guardar el secreto del Rey.
Callar cuando buscamos a Dios y no lo encontramos, es fortaleza,
porque sabemos que Él jamás nos abandona.

Oremos con el Salmo 119, 161-176, y pidamos al señor que nuestra lengua sea para testimoniar su Amor:

Los poderosos me persiguen sin motivo,
pero yo temo únicamente tu palabra.

Yo me alegro en tu promesa,
como quien logra un gran botín.

Odio y aborrezco la mentira;
en cambio, amo tu ley.

Te bendigo muchas veces al día,
porque tus juicios son justos.

Los que aman tu ley gozan de una gran paz,
nada los hace tropezar.

Yo espero tu salvación, Señor,
y cumplo tus mandamientos.

Mi alma observa tus prescripciones,
y las ama intensamente.

Yo observo tus mandamientos y tus prescripciones,
porque tú conoces todos mis caminos.

Que mi clamor se acerque a ti, Señor:
instrúyeme conforme a tu palabra.

Que mi plegaria llegue a tu presencia:
líbrame, conforme a tu promesa.

Que mis labios expresen tu alabanza,
porque me has enseñado tus preceptos.

Que mi lengua se haga eco de tu promesa,
porque todos tus mandamientos son justos.

Que tu mano venga en mi ayuda,
porque yo elegí tus preceptos.

Yo ansío tu salvación, Señor,
y tu ley es toda mi alegría.

Que yo viva y pueda alabarte,
y que tu justicia venga en mi ayuda.

Ando errante como una oveja perdida:
ven a buscar a tu servidor.
Yo nunca olvido tus mandamientos.

jueves, 27 de diciembre de 2007

¿Quieres tú contribuir a a la obra Salvadora de Cristo Jesús? / Autores: Conchi y Arturo

¡Lanza gritos de gozo, hija de Sión, lanza clamores, Israel, alégrate y exulta de todo corazón, hija de Jerusalén! Ha retirado Yahveh las sentencias contra ti, ha alejado a tu enemigo. ¡Yahveh, Rey de Israel, está en medio de ti, no temerás ya ningún mal! Aquel día se dirá a Jerusalén: ¡No tengas miedo, Sión, no desmayen tus manos! Yahveh tu Dios está en medio de ti, ¡un poderoso salvador!El exulta de gozo por ti, te renueva por su amor; danza por ti con gritos de júbilo, como en los días de fiesta. Yo quitaré de tu lado la desgracia, el oprobio que pesa sobre ti.
(Sofonías 3, 14-18)

Alégrate y exulta de todo corazón. Ese gozo no es como el que da el mundo. La alegría real, que produce felicidad auténtica, es la de contemplar y esperar siempre el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios. La tristeza proviene del espíritu del mundo, de las obras de la carne. Interioriza con Santa Teresa de Jesús que "sólo Dios basta". Ten claro que el Niño Jesús es quien más te ama, porque lo hace escuchando la voluntad de su Padre. Asume que el Señor te habla envuelto en pañales y te susurra: "Nadie te ama como yo. Dame tus debilidades, tus tristezas, tus desesperaciones y todo tu ser. Yo quiero nacer de nuevo cada segundo en ti para hacerte gozar de las primicias del Reino".

Hijo con el Hijo

Esa declaración de Amor está plasmada en palabras poéticas y de vida en el Cantar de los Cantares 2, 8-14:

¡La voz de mi amado!
Ahí viene, saltando por las montañas,
brincando por las colinas.

Mi amado es como una gacela,
como un ciervo joven.
Ahí está: se detiene
detrás de nuestro muro;
mira por la ventana,
espía por el enrejado.

Habla mi amado, y me dice:
"¡Levántate, amada mía,
y ven, hermosa mía!

Porque ya pasó el invierno,
cesaron y se fueron las lluvias.

Aparecieron las flores sobre la tierra,
llegó el tiempo de las canciones,
y se oye en nuestra tierra
el arrullo de la tórtola.

La higuera dio sus primeros frutos
y las viñas en flor exhalan su perfume.
¡Levántate, amada mía,
y ven, hermosa mía!

Paloma mía, que anidas
en las grietas de las rocas,
en lugares escarpados,
muéstrame tu rostro,
déjame oír tu voz;
porque tu voz es suave
y es hermoso tu semblante".


Tú. eres hermoso porque eres hijo con el Hijo, Jesucristo, de un Padre lleno de misericordia que desea llenar tu corazón de árboles de Amor enraizados en Él como Cedros del Líbano. Sé como el Niño Jesús y muéstrate desnudo, desposeido ante Papá Dios. Él quiere cobijarte, ser tu refugio, hacerte caminar por senderos de paz infinita.

La niña que compra milagros

Sólo así podrás creer que Dios estará contigo para siempre y desea acompañarte. Deja que guie tus pasos. Hazte como un niño. Una de las historias reales, que vuelan por internet y que nos ha hecho llegar Paulina Binyons. muestra que nada es imposible para Dios:

Era una niña precoz de 8 años. Un día escuchó a su madre y a su padre hablar acerca de su hermanito Andrew. Ella solo sabía que su hermano estaba muy enfermo y que su familia no tenía dinero.

Planeaban mudarse para un complejo de apartamentos el siguiente mes porque su padre no tenía el dinero para las facturas médicas y la hipoteca. Solo una operación costosísima podría salvar a Andrew.

La niña escuchó que su padre estaba gestionando un préstamo pero no lo conseguía.
Papá susurraba a su madre, quien tenía los ojos llenos de lágrimas: "Sólo un milagro puede salvarlo".

Tess fue a su cuarto y sacó un frasco de jalea que mantenía escondido. Vació todo su contenido en el suelo y lo contó cuidadosamente. Lo contó una segunda vez y una tercera. La cantidad tenía que ser perfecta. No había margen para errores. Luego colocó todas las monedas en el frasco nuevamente, lo tapó y se escabulló por la puerta trasera y caminó 6 bloques hasta la farmacia, que tenía el jefe indio color rojo pintado en el marco de la puerta. Esperó pacientemente su turno.

El farmacéutico parecía muy ocupado y no le prestaba atención. Tess movió su pie haciendo un ruido. Nada. Se aclaró la garganta con el peor sonido que pudo producir. Nada. Finalmente, sacó una moneda del frasco y golpeó el mostrador.

"¿Qué deseas?", le preguntó el farmacéutico en un tono bastante desagradable. Y le dijo sin esperar respuesta:

-"Estoy hablando con mi hermano que acaba de llegar de Chicago y no lo he visto en años".

-"Bueno, yo quiero hablarle acerca de mi hermano" le contestó Tess en el mismo tono que usara el farmacéutico. "Está muy enfermo y quiero comprar un milagro".

-"¿Qué dices?" dijo el farmacéutico.

-"Su nombre es Andrew y tiene algo creciéndole dentro de la cabeza y mi padre dice que solo un milagro lo puede salvar. Así que, ¿cuánto cuesta un milagro?"

-"Aquí no vendemos milagros, pequeña. Lo siento pero no te puedo ayudar" le contestó el farmacéutico; ahora en un tono más dulce.

-"Mire, yo tengo el dinero para pagarlo. Si no es suficiente, conseguiré el resto. Sólo dígame cuanto cuesta".

El hermano del farmacéutico era un hombre elegante. Se inclinó y le preguntó a la niña:

-"¿Qué clase de milagro necesita tu hermanito?"

-"No lo sé" contestó Tess con los ojos a punto de explotar. "Solo se que está bien enfermo y mi mami dice que necesita una operación. Pero mi papá no puede pagarla, así que yo quiero usar mi dinero".

-"¿Cuánto dinero tienes?" le preguntó el hombre de Chicago.

-"Un dólar con once centavos" contestó Tess en una voz que casi no se entendió. "Es todo el dinero que tengo pero puedo conseguir más si lo necesita".

-"Pues que coincidencia" dijo el hombre sonriendo. "Un dólar con once centavos, justo el precio de un milagro para hermanos menores".

Tomó el dinero en una mano y con la otra cogió a la niña del brazo y le dijo;
-"Llévame a tu casa. Quiero ver a tu hermano y conocer a tus padres.
Veamos si yo tengo el milagro que tú necesitas".


Ese hombre de buena apariencia era el Dr. Carlton Armstrong, un cirujano
especialista en neurocirugía.

La operación se efectuó sin cargos y en poco tiempo Andrew estaba de regreso a casa y en buena salud.

Los padres de Tess hablaban felices de las circunstancias que llevaron a este doctor hasta su puerta.

-"Esa cirugía" dijo la madre, "fue un verdadero milagro. Me pregunto cuanto habría costado".

Tess sonrió. Ella sabía exactamente cuanto costaba un milagro, un dólar con once centavos más la fe de una pequeña.

Colaborador de la Salvación

Quizás en tu mano esté hacer milagros en el nombre de Jesús engendrado por el Amor de Dios Padre en el seno de la Virgen María y San José. María y José fueron dos colaboradores decisivos para que se ejecutara la Salvación de toda la humanidad acogiendo como padres terrenales a Jesús. ¿Quieres tú contribuir a la obra Salvadora de Cristo Jesús?. Mira a los ojos al Niño Jesús del pesebre y dile: "Ven a mi corazón para que pueda hacerte presente en los demás de la manera que Tú deseas nacer en ellos. Haz que escuche tu voz y no endurezca mi corazón".

Oremos con el Salmo 32:

Aclamen, justos, al Señor:
es propio de los buenos alabarlo.

Alaben al Señor con la cítara,
toquen en su honor el arpa de diez cuerdas;
entonen para él un canto nuevo,
toquen con arte, profiriendo aclamaciones.

Porque la palabra del Señor es recta
y él obra siempre con lealtad;
él ama la justicia y el derecho,
y la tierra está llena de su amor.

La palabra del Señor hizo el cielo,
y el aliento de su boca, los ejércitos celestiales;
él encierra en un cántaro las aguas del mar
y pone en un depósito las olas del océano.

Que toda la tierra tema al Señor,
y tiemblen ante él los habitantes del mundo;
porque él lo dijo, y el mundo existió,
él dio una orden, y todo subsiste.

El Señor frustra el designio de las naciones
y deshace los planes de los pueblos,
pero el designio del Señor
permanece para siempre,
y sus planes, a lo largo de las generaciones.

¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se eligió como herencia!

El Señor observa desde el cielo
y contempla a todos los hombres;
él mira desde su trono
a todos los habitantes de la tierra;
modela el corazón de cada uno
y conoce a fondo todas sus acciones.

El rey no vence por su mucha fuerza
ni se libra el guerrero por su gran vigor;
de nada sirven los caballos para la victoria:
a pesar de su fuerza no pueden salvar.
Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles,
sobre los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y sustentarlos en el tiempo de indigencia.

Nuestra alma espera en el Señor:
él es nuestra ayuda y nuestro escudo.

Nuestro corazón se regocija en él:
nosotros confiamos en su santo Nombre.

Señor, que tu amor descienda sobre nosotros,
conforme a la esperanza que tenemos en ti.


Dios desea permanecer en nuestros corazones e iluminar toda la tierra inundándola de la Gloria de su Amor. Es Navidad hoy y puede serlo siempre.

viernes, 26 de octubre de 2007

¿También tú liberas a Barrabás? / Autores: Conchi y Arturo


Decía, pues, Jesús a los judíos que habían creído en él: "Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres." Jn 8, 31-32.

La fe no consiste sólo en "creer en Dios" sino en "creer a Dios". La única forma de poner en práctica nuestras profundas convicciones es aplicar la Palabra de Jesús a cada situación de la vida cotidiana. Eso es mantenerse en la Palabra. Es fruto de la perseverancia lograr crecer como discípulos. La verdad va ocupando nuestro corazón y son erradicadas toda mentira y pecado.

Es difícil mantenerse en la Palabra de Dios ante el mundo que nos llama a armarnos de razones intelectuales y oratoria fácil para aparecer ante todos como los mejores. Cristo hace lo que dice: "la voluntad del Padre del Cielo". Fijémonos en el texto de Juan 18, 29-40, donde Jesús no deja de manifestar su divinidad pese a saber que sería condenado. Pilato tenía autoridad para librarle de la muerte, pero Cristo ha escuchado antes la voluntad del Padre y ya había anunciado a sus discípulos como iba a morir:

"Salió entonces Pilato fuera donde ellos y dijo: "¿Qué acusación traéis contra este hombre?"
Ellos le respondieron: "Si éste no fuera un malhechor, no te lo habríamos entregado."
Pilato replicó: "Tomadle vosotros y juzgadle según vuestra Ley." Los judíos replicaron: "Nosotros no podemos dar muerte a nadie."
Así se cumpliría lo que había dicho Jesús cuando indicó de qué muerte iba a morir.
Entonces Pilato entró de nuevo al pretorio y llamó a Jesús y le dijo: "¿Eres tú el Rey de los judíos?"
Respondió Jesús: "¿Dices eso por tu cuenta, o es que otros te lo han dicho de mí?"
Pilato respondió: "¿Es que yo soy judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?"
Respondió Jesús: "Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo, mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos: pero mi Reino no es de aquí."
Entonces Pilato le dijo: "¿Luego tú eres Rey?" Respondió Jesús: "Sí, como dices, soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz."
Le dice Pilato: "¿Qué es la verdad?" Y, dicho esto, volvió a salir donde los judíos y les dijo: "Yo no encuentro ningún delito en él.
Pero es costumbre entre vosotros que os ponga en libertad a uno por la Pascua. ¿Queréis, pues, que os ponga en libertad al Rey de los judíos?"
Ellos volvieron a gritar diciendo: "¡A ése, no; a Barrabás!" Barrabás era un salteador."


Alguien nos comentó que, el pasado domingo, quedó impresionado por las palabras del sacerdote en la homilía: "Jesús nunca negó nada a nadie. Curó a ciegos, leprosos, tullidos, endemoniados. Resucitó muertos. Todos cuantos pedían algo a Cristo siempre recibían una respuesta positiva al interceder Él ante el Padre. Jesús lo obtuvo todo del Padre para los demás. Únicamente una petición no fue escuchada, la que hizo para si mismo: "Padre que pase de mi este cáliz, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya"".

Todos conocemos esta realidad de la vida de la fe. Jesús sólo pide a sus discípulos que oren también mientras hace la petición más difícil de su vida. Todos se duermen. Cristo quiere enseñarles que cuando la voluntad del Padre parece locura para el mundo es necesario orar por aquellos que deben vivirla. Lo que humanamente era inconcebible acaba salvándonos a todos del pecado y de la muerte. Cristo es crucificado pero resucita para siempre. El juicio de este mundo se celebró hace casi 2000 años, cuando Jesús entregó su vida. La sentencia establece la Verdad que Cristo había predicado en palabras:

"Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.
Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto."
Jn 14, 6-7

Jesús declara que Él es la Verdad y que nosotros podemos ser testimonios de la Verdad. Para hacerlo sólo debemos seguir el camino de Jesús dando la vida. Podemos ser auténticos testigos si hacemos de nuestras obras una verdadera oración al Padre, en el nombre de Jesús por el don del Espíritu Santo: "Que se haga Tu voluntad y no la mía Padre Santo."

Conocemos a una mujer que en el momento de dar luz los médicos le advirtieron que corría peligro su vida y la de su hija. Preguntada por cual debía ser la prioridad sanitaria en caso de tener que elegir en salvar a una de las dos, esta persona contestó, haciendo en su interior una oración: "Mi hija". Las dos viven para la gloria de Dios y siguen a Cristo en medio de no pocas dificultades, pero su fidelidad es una gracia poderosa del Altísimo.

San Pablo ya nos advierte de la dificultad de caminar en la verdad en Efesios 6, 14: "ceñida vuestra cintura con la Verdad". Llevar el cinturón ceñido significa ponerlo apretado, ajustado. La Verdad revelada en Jesús siempre es ajustada para cada situación. Ser testimonios de la Verdad es actuar según la Voluntad de Dios manifestada en su Palabra.

Llevar ceñida la cintura con la Verdad es entrar por la puerta estrecha. Estamos más cómodos cuando el cinturón no nos aprieta. Andar por el camino ancho del mundo es acomodar la Palabra de Jesús a nuestra comodidad humana, sin pensar que el paso por esta vida debe ser un trabajo continuo por instaurar el Reino de los Cielos. Creerán que somos testigos si hacemos lo que decimos y reconocemos que sólo podemos llevarlo a cabo con la ayuda de la gracia de Dios.

Releamos nuevamente un párrafo del texto de Juan de Jesús ante Pilato: "Todo el que es de la verdad, escucha mi voz."Le dice Pilato: "¿Qué es la verdad?" Y, dicho esto, volvió a salir donde los judíos y les dijo: "Yo no encuentro ningún delito en él." Escuchar la voz de Jesús que nos muestra la Voluntad del Padre es lo único que nos puede hacer partidarios y testimonios de la Verdad. Pilato escucha perfectamente la voz de Jesús, pero sabiendo su autoridad le plantea un falso debate: "¿Qué es la verdad?"

Pilato es consciente que la Verdad está en Jesús pero hace ver que no entiende. Sin embargo, al salir delante de los judíos manifiesta la Verdad: "Yo no encuentro ningún delito en él". Lejos de pronunciarse a favor de Jesús, Poncio Pilato es partidario de salvar su prestigio ante el pueblo y les pide que le digan a quien desean que deje en libertad. Los judíos eligen a Barrabás, un salteador. A cada decisión nuestra nos encontramos ante la pregunta: ¿También tú liberas a Barrabás? ¿Deseas iluminar tu camino dejando que Cristo inunde tu ser? ¿Verdad que es difícil en ocasiones liberar a Jesús? Estos interrogantes debemos discernirlos siempre como se lee en el libro del Deuteronomio 30, 19-20: "Yo he puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, y vivirás, tú y tus descendientes, con tal que ames al Señor, tu Dios, escuches su voz y le seas fiel".

A veces, optamos por el papel de Pilato ante determinadas situaciones, para salvar nuestro prestigio social, laboral o personal. Recordemos que después Pilato se lava las manos. Un acto con el que quiere mostrar ante el pueblo que él no es responsable ante Dios de ésta sentencia de muerte, pero eso no le (o nos) quita responsabilidad. En el caso de Pilato de la sangre derramada por su acción de omisión de justicia y en nuestro caso por las lágrimas, sufrimientos y consecuencias de nuestros actos u omisiones. Al no optar por la Verdad, lo hacemos por la mentira y dejamos libre a Barrabás, que asalta nuestro corazón en forma de pecado y mal y nos daña a nosotros y a los demás.

Un salteador es un hombre que saltea y roba en los despoblados o caminos. Jesús cuando se declara el Buen pastor dice en Juan 10, 8-11: Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon.
Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas.
Barrabás es lo contrario del Buen Pastor en lugar de dar la vida por las ovejas, las roba y mata. Como afirma San Pablo: "el salario del pecado es la muerte". Barrabás es igual a mentira, pecado y muerte. Jesús es el Camino, la Verdad, la Vida, el Buen Pastor.

Cristo murió por todos. Ante cualquier situación en la que nos decantemos por el mal siempre Dios va a venir a rescatarnos. Lo intentará de mil formas. En Juan 3, 16-21, leemos: "Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios. Y el juicio está en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras. Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios."

Oremos con el capítulo 9 del libro de la Sabiduría:

"Dios de los Padres y Señor misericordioso, que hiciste todas las cosas con tu palabra,
y con tu Sabiduría formaste al hombre,
para que dominara a los seres que tú creaste,
para que gobernara el mundo con santidad y justicia
e hiciera justicia con rectitud de espíritu:
dame la Sabiduría, que comparte tu trono,
y no me excluyas del número de tus hijos.

Porque yo soy tu servidor y el hijo de tu servidora,
un hombre débil y de vida efímera,
de poca capacidad para comprender el derecho y las leyes;
y aunque alguien sea perfecto entre los hombres,
sin la Sabiduría que proviene de ti, será tenido por nada.

Tú me preferiste para que fuera rey de tu pueblo
y juez de tus hijos y de tus hijas.

Tú me ordenaste construir un Templo sobre tu santa montaña
y un altar en la ciudad donde habitas,
réplica del santo Tabernáculo
que habías preparado desde el principio.

Contigo está la Sabiduría, que conoce tus obras
y que estaba presente cuando tú hacías el mundo;
ella sabe lo que es agradable a tus ojos
y lo que es conforme a tus mandamientos.

Envíala desde los santos cielos,
mándala desde tu trono glorioso,
para que ella trabaje a mi lado
y yo conozca lo que es de tu agrado:
así ella, que lo sabe y lo comprende todo,
me guiará atinadamente en mis empresas
y me protegerá con su gloria.
Entonces, mis obras te agradarán,
yo gobernaré a tu pueblo con justicia
y seré digno del trono de mi padre.

¿Qué hombre puede conocer los designios de Dios
o hacerse una idea de lo que quiere el Señor?

Los pensamientos de los mortales son indecisos
y sus reflexiones, precarias,
porque un cuerpo corruptible pesa sobre el alma
y esta morada de arcilla oprime a la mente
con muchas preocupaciones.

Nos cuesta conjeturar lo que hay sobre la tierra,
y lo que está a nuestro alcance lo descubrimos con esfuerzo;
pero ¿quién ha explorado lo que está en el cielo?

¿Y quién habría conocido tu voluntad
si tú mismo no hubieras dado la Sabiduría
y enviado desde lo alto tu santo espíritu?
Así se enderezaron los caminos de los que están sobre la tierra,
así aprendieron los hombres lo que te agrada
y, por la Sabiduría, fueron salvados".