* “Acepté a Jesús como mi Señor y Salvador y fui liberado de años de opresión oculta. El demonio ya no tenía poder sobre mí…. Cuanto más leía, más me convencía de que la Iglesia Católica era la Iglesia fundada por Cristo… Supe en mi corazón y mi espíritu que Jesús era realmente el Mesías y mi Redentor”

No hay comentarios:
Publicar un comentario