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domingo, 8 de diciembre de 2024

Nuria del Canal: «Me eduqué en un colegio del Opus Dei, me alejé de la fe, tenía atracción hacia el mundo demoníaco, hice muchas prácticas esotéricas, pero un día escuché la voz de Dios, me arrepentí y confesé»

Nuria del Canal escuchó la voz del Señor y su vida quedó transformada

* «Volví a escuchar la voz, por tercera vez, y, me dijo: 'lo que más me ofende es que es que te arrodillas delante de otros santos y no lo haces delante de mí, te quiero en mi templo'. Entonces sentí la gracia del arrepentimiento, cosa que yo no había tenido nunca, y una necesidad grandísima de confesarme. Asistí a misa inmediatamente, aquella misa fue como si fuera el día de mi boda, no he visto misa más bonita. Después de unos 30 años comulgué y ahí empezó mi vida de fe. Como estaba tan perdida, me confié a la Virgen, le pedí al sacerdote que me explicara cómo rezar el Rosario y me consagré»

 Vídeo de El Rosario de las 11 PM en el que Nuria del Canal cuenta su testimonio

Camino Católico.- Nuria del Canal tiene 51 años, es de Barcelona y ha contado su testimonio en El Rosario de las 11 PM. Educada en un colegio del Opus Dei, pasó por la brujería y la santería hasta regresar de nuevo a la Iglesia Católica. Tres voces cambiaron todos sus esquemas. Esta es una síntesis de su testimonio en primera persona de lo que cuenta en el vídeo:

Ouija, tarot, reiki, péndulo…

Ahora estoy donde estoy, pero todo fue un largo caminar, de muchas caídas y muchos golpes. Fui educada en una familia católica, pero de nombre, no éramos practicantes para nada. Soy la hija pequeña de tres hermanas y desde los inicios ya éramos una familia bastante desestructurada, bastante caótica, con muchos problemas, ha sido una infancia muy difícil.

Yo me eduqué en un colegio del Opus Dei, y puedo decir que he recibido una buena formación en cuanto a la fe, a la doctrina y al  conocimiento de Dios. Pero, cuando era adolescente me distancié de la fe católica y me enfadé. Cuando salí del colegio fue una explosión de libertad, de repente el mundo se abría ante mí y era un mundo a explorar. Esto me llevó a todo tipo de errores, de prácticas, en definitiva, de bastantes equivocaciones.

Cuando era muy jovencita, tenía unos 15 años más o menos, estaba de moda practicar la ouija y estuve un verano entero practicándola con una amiga. El mundo prenatural, el mundo demoníaco siempre me había llamado la atención (...). Siempre había tenido una atracción especial y muy intensa hacia el mundo demoníaco, a la parte digamos oscura del ser humano, a la parte oscura de las fuerzas del universo. Me interesaba mucho todo lo que era oscuro, todo lo que era satánico.

Esto me llevo a practicar ouija, tarot, reiki, péndulo... no os lo recomiendo en absoluto. De jovencita todo me valía, todo lo que no entendía lo daba por válido, me pasaban realmente cosas fuera de lo normal, nada positivas y difíciles de explicar. Para algunas personas, incluso, un poquito terroríficas (...). Practiqué mucha ouija y muchas prácticas esotéricas de diferente calibre, empecé también a jugar con la magia de manera autodidacta de mayor.

Yo era de profesión diseñadora de moda y tenía una vida como la mayoría de las personas, me divertía, salía, entraba, hacía una vida en la que parecía que todo estaba bien. No hacía daño a nadie. Soy madre de un niño, que ahora tiene 14 años, madre soltera, en mi vida era todo como 'no pasa nada, todo está bien'. No creía en la Iglesia, obviamente los mandamientos era como 'qué me estás contando', todo era un poquito a mi gusto, si estudiaba alguna cosa sobre alguna religión pues lo adaptaba.

Era una búsqueda constante de Dios, pero siempre haciendo como un giro, sin entrar en la Iglesia, porque la Iglesia para mí era algo que no lo quería en mi vida, que siempre esquivaba.  Y fue por una cosa muy absurda, descubrí que existió la inquisición y me pareció tan extraño y tan malvado, que la decepción fue tan grande. No me pasó nada personal pero sufrí una decepción.

Se fue acercando el año 2020, ya llevaba unos años buscando a mi manera a Dios y cuatro años practicando la Umbanda, era una religión que se adaptaba bastante a mis necesidades. Me gustaba porque no había normas, no tenías que dar muchas explicaciones ni tampoco ser muy meritorio en nada, era una religión muy cómoda y además estaba enfocada para hacer el bien".  

Hubo un día en el que estaba trabajando, haciendo una colección de moda y tenía que investigar la temática que había elegido. En aquel momento, a mí me había inspirado el universo y tuve que mirar estrellas, astros, planetas... Tuve que analizar documentación científica sobre medidas del universo, aquello fue un choque para mí. Salí del trabajo y empecé a sentir una tristeza muy profunda, unas ganas de negar la existencia de Dios. Mi mente no podía entender que existiera Dios, si yo acababa de ver esas medidas.


Nuria del Canal

Dios le habla de su amor por ella

Siempre he creído en la primera persona de la Santísima Trinidad, pero nunca había tenido ese momento de rebeldía de negar a Dios. Estaba conduciendo y empecé a tener un diálogo con ese Dios que no existía (...). Con toda la de millones de personas que hay, los problemas y guerras, cómo va Dios a fijarse en mi persona y a saber que estoy aquí. A partir de ahora creo que voy entiendo que Dios es imposible que exista. Fue la primera vez en mi vida que decía algo así, lo cual me daba impacto, era serio escucharme a mí misma decir aquello. 

Cuando yo lo estaba negando, sentí una voz dentro de mí muy profunda, que decía: ¿tú amas a tu hijo?'. Y yo, 'hombre claro, yo amo a mi hijo más que al universo entero'. Y, de repente, me quedé tan impactada que me puse a llorar de la impresión, esta voz me respondió, que si yo era capaz de amar a mi hijo de esa manera, cómo podía pensar que Él, que era Dios, no me amaba a mí por encima de todo ese amor. Estaba conduciendo y me tuve que salir al arcén.  

Yo seguí con mi vida, hacía hechicería, adoraba a los espíritus, bailes, les entregábamos comida. Era como una alabanza constante a estas entidades. Se me llegó a decir que mi ángel custodio, dentro de esta religión, era Dios Padre. Era bastante bonito para mí, porque mi relación siempre había sido muy directa con Dios Padre (...). Hasta que mi vida profesional cambió y me quedé sin trabajo.

Llegó el día de la Virgen de Guadalupe del año 2020, llevaba unos meses en el paro, tenía unos problemas familiares muy serios. Me disponía a llevar a mi hijo al colegio, fui a la habitación y recuerdo bendecir a Dios por este hijo que me había dado. Pero, literal, decir: 'Bendito sea Dios por este hijo que me has dado'. Salí de la habitación y, en la entrada de la cocina, de una manera muy clara, volví a escuchar esta voz que me preguntaba si le daría a mi hijo.

Me quedé sorprendida y le contesté de corazón, mi respuesta automática fue: 'hombre, tú nos diste a tu hijo en la cruz y no va a ser más mi hijo que el tuyo, no me gustaría, pero hágase tu voluntad y no la mía'. Quedé como traspuesta, pensé en si me estaba pidiendo a mi hijo, en el sentido de que se fuera a morir. Me olvidé del tema, fui al colegio y, cuando llegué a mi casa, mi móvil se empezó a mover solo, como si cogen y empiezan a manejarlo, me quedé estupefacta dejando que funcionara.

Y se puso en mi móvil la película El cielo es real', una película de un niño americano que falleció cuando era pequeño, y tuvo una experiencia cercana a la muerte, en donde vio a Jesús. Dije, vale, pues voy a verla, no tengo nada que hacer. De repente, todo quedó como a cámara lenta y sucedieron muchas cosas. Tuve como una visión completa de toda mi vida, sentía que delante de mí estaba Dios, que estaba siendo juzgada. Lo que para mí era una vida estupenda, bajo esta mirada mi vida era un auténtico desastre. Sabía que esta presencia lo sabía todo, yo no podía ocultar nada. Volví a escuchar la voz, por tercera vez, y, me dijo: 'lo que más me ofende es que es que te arrodillas delante de otros santos y no lo haces delante de mí, te quiero en mi templo'.

Entonces sentí la gracia del arrepentimiento, cosa que yo no había tenido nunca, y una necesidad grandísima de confesarme. Asistí a misa inmediatamente, aquella misa fue como si fuera el día de mi boda, no he visto misa más bonita. Después de unos 30 años comulgué y ahí empezó mi vida de fe. Como estaba tan perdida, me confié a la Virgen, le pedí al sacerdote que me explicara cómo rezar el Rosario y me consagré.

Nuria del Canal

lunes, 11 de noviembre de 2024

Sor Angela Musolesi, colaboró años con el exorcista padre Amorth: «Nuestra sociedad ha alejado a Jesús de la vida de las personas y matrimonios y consagrados son los más afectados por la acción del diablo»


 Sor Angela Musolesi junto al padre Gabriele Amorth

* «Existe un materialismo desmesurado, y muchas personas han perdido su sentido moral, buscando respuestas en magos y otras prácticas. Hay mil maneras en que el demonio actúa. Desgraciadamente, en la sociedad actual, incluso en la Iglesia, se tiende a dar una visión disminuida de su influencia. La especialidad de don Gabriele era valorar a cada persona: cualquiera, sacerdote, monja o laico, podía hacer oraciones por su familia para liberarlos de cualquier influencia demoníaca. Él siempre lo afirmaba en sus entrevistas, aunque hoy en día ya no se dice con tanta frecuencia. La fe es fundamental para la liberación y para actuar de manera complementaria al exorcista. La adoración al Santísimo, la Corona de la Divina Misericordia y el Santo Rosario son acciones importantes que dependen de la fe. Esto no significa que alguien que desee recibir tratamiento, como lo hacía el padre Gabriele, no pueda hacerlo si tiene otro tipo de creencias; sin embargo, para estar verdaderamente preparado, la fe es esencial. Lo primero es la confesión, ya que a menudo el diablo dice: ‘No me voy porque hay un pecado que no se ha confesado’. Por lo tanto, la confesión es el primer paso»

Camino Católico.- «¡Tú eres mi ruina!» eran las palabras de rabia con las que el demonio se dirigía en los exorcismos a sor Angela Musolesi. Esta monja laica franciscana fue estrecha colaboradora del padre Gabriele Amorth, fallecido en 2016, y coautora de tres libros junto a él. Hoy continúa trabajando con exorcistas de todo el mundo, siguiendo las enseñanzas de don Gabriele.

El padre Amorth fue uno de los exorcistas más destacados de la diócesis de Roma, especialmente durante el pontificado de Juan Pablo II. Durante 28 años, sor Ángela estuvo a su lado en la feroz labor de combatir la acción del demonio, siendo testigo directo de una lucha incansable contra el mal.

Basándose en esta profunda experiencia espiritual, Musolesi comparte en su obra Tu eres mi ruina, de editorial San Pablo, las causas de las posesiones y las herramientas eficaces para liberar a quienes han caído bajo la influencia del maligno. Amorth realizó miles de exorcismos en vida, enfrentándose no solo a casos de verdadera posesión, sino también a aquellos que, en realidad, tenían problemas con raíces psíquicas o psiquiátricas.

Su objetivo era discernir la naturaleza del problema y ayudar a quienes realmente lo necesitaban, sin caer en la oscuridad que muchos creen que rodea a un exorcismo. Amorth creía profundamente que Dios «es alegría», y con una gran naturalidad, alejada de dramatismos, iniciaba sus exorcismos haciendo muecas y burlas al demonio.

Amorth comprendió el desafío al que se enfrentaba: el gran triunfo del diablo era hacer creer que no existía. En las décadas de los 70, 80 y 90, muchas diócesis carecían de exorcistas, dejando a personas necesitadas sin la ayuda adecuada. Con su trabajo incansable, logró convencer a numerosos obispos de reinstaurar la figura del exorcista en sus comunidades, siendo uno de los fundadores de la Asociación Internacional de Exorcistas en 1990, de la que fue presidente hasta el año 2000.

Hoy, Ángela Musolesi, quien trabajó codo a codo con él, comparte sus experiencias y afirma que liberar del demonio «es un abrazo del Cielo con la Tierra». Destaca especialmente un punto: «Nuestra sociedad ha alejado a Jesús de la vida de las personas» y por eso el demonio y su influencia van en aumento, aunque esto no sea evidente a los ojos, ya que los casos más comunes están lejos de los clichés de las películas. La entrevista María Rabell García en El Debate.

El padre Amorth realizaba muecas al demonio para burlarse de él antes de empezar un exorcismo

–Mucha gente tiene una visión un poco hollywodense de los exorcistas, como si fueran figuras misteriosas, raras y ajenas al mundo cotidiano. ¿Cómo es realmente el trabajo diario y la vida personal de alguien que se dedica a este tipo de ministerio?

– Los exorcistas y las personas que nos dedicamos a ayudar en este tipo de ministerio tenemos una vida normalísima. La vida del padre Amorth en ese aspecto era así. Era una persona ingeniosa, por lo que trataba de restarle importancia a las cosas y desdramatizar las situaciones para hacer entender que Dios es alegría.

Siempre comenzaba el día con la Santa Misa. Luego recibía a personas de lo más comunes para intentar entender la acción del demonio en sus vidas: trabajadores, abogados, profesionales en quienes, a simple vista, no se veía nada particular. Eran personas de familia, en las que nunca sospecharías una influencia maligna. Después, se iba a almorzar.

Por la tarde, se tomaba un descanso y luego rezaba el Santo Rosario, siempre, cada día, junto a sus hermanos. A partir de las 16 horas, más o menos, recibía más personas. Con cada una pasaba mínimo una hora u hora y media.

–El padre Amorth en vida llegó a exorcizar a miles de personas ¿Qué características tenía él que lo hacían tan ‘efectivo’? ¿Podría compartir algún rasgo o virtud personal de él que fue fundamental en su trabajo?

– Tenía una apertura de corazón y una capacidad de aceptación hacia cualquier persona, ya fueran musulmanes, budistas o hindúes. Siempre pensaba de manera positiva aunque no se manifestara el demonio. No decía «esta persona es una supersticiosa o tiene problemas psicológicos o enfermedades mentales», como solían decir otros sacerdotes, sino que afirmaba: «Quizá sea verdad, profundicemos un poco para ver si es cierto o no».

Es importante evitar el «esto no es verdad» de inmediato, ya que el demonio es astuto y podía manifestarse solo después de cuatro o cinco sesiones, o incluso meses más tarde. Recuerdo el caso de un niño en el que había un trastorno que podía provenir de la acción del Maligno pero este no se manifestó hasta ocho meses después. Incluso con una señora de Italia, el demonio se manifestó después de un año y medio.

Sor Angela Musolesi con el padre Gabriele Amorth

–Ver tan de cerca la acción del demonio en una persona puede convertirse en una gran carga emocional. ¿Ha tenido momentos en los que sintió miedo o duda? ¿Cuáles han sido los mayores desafíos espirituales en su propio camino acompañando exorcismos?

–Nunca he tenido miedo, al igual que el padre Amorth. Incluso te diría que ahora, cuando rezo oraciones de liberación –que no son exorcismos– he estado en contacto directo con el demonio. Es él quien me teme, no yo a él. Durante los exorcismos, el diablo me decía: «Tú eres mi perdición».

¿Por qué? Porque yo llevaba personas al padre Amorth. La especialidad de don Gabriele era valorar a cada persona: cualquiera, sacerdote, monja o laico, podía hacer oraciones por su familia para liberarlos de cualquier influencia demoníaca. Él siempre lo afirmaba en sus entrevistas, aunque hoy en día ya no se dice con tanta frecuencia.

–En la actualidad, hay muchas personas que creen que el diablo solo insinúa en la vida de las personas que están alejadas de Dios o que practican actividades como el espiritismo. ¿Es realmente así o existen también otros modos a través de los cuales actúa el demonio?

–Hay mil maneras en que el demonio actúa. Desgraciadamente, en la sociedad actual, incluso en la Iglesia, se tiende a dar una visión disminuida de su influencia. Es una realidad que no se debe ignorar. Los matrimonios y los consagrados, por ejemplo, son los más afectados por la acción del demonio porque son los vértices del bien y los líderes que impulsan al resto de la sociedad hacia adelante.

Si rezas con amor, también puedes ayudar a tu hijo o a tu cónyuge. Cuando hablamos del valor de los sacramentos, del matrimonio, de los consagrados o de los sacerdotes, vemos que se reza poco por ellos. Todos somos rápidos para criticar, pero ellos son los más afectados porque lideran a toda la sociedad. Aunque a veces cometan errores, todos los señalan.

Don Gabriele decía que, en los últimos tiempos, ha habido un aumento notable de los casos de posesión. Nuestra sociedad ha alejado a Jesús de la vida de las personas. Existe un materialismo desmesurado, y muchas personas han perdido su sentido moral, buscando respuestas en magos y otras prácticas.

–En su opinión, ¿Cree que se puede exorcizar sin una fe profunda, o esta fe es indispensable en todo proceso de liberación?

–La fe es fundamental para la liberación y para actuar de manera complementaria al exorcista. La adoración al Santísimo, la Corona de la Divina Misericordia y el Santo Rosario son acciones importantes que dependen de la fe. Esto no significa que alguien que desee recibir tratamiento, como lo hacía el padre Gabriele, no pueda hacerlo si tiene otro tipo de creencias; sin embargo, para estar verdaderamente preparado, la fe es esencial. Lo primero es la confesión, ya que a menudo el diablo dice: «No me voy porque hay un pecado que no se ha confesado». Por lo tanto, la confesión es el primer paso.

–¿Hay posesiones que no se ven o que incluso podrían pasar desapercibidas en el día a día? ¿Ha habido algún caso que le haya impactado especialmente o haya cambiado su forma de ver su trabajo?

–La mayoría de las posesiones no son visibles. Casi todos los afectados son personas muy normales que, a menudo, no se dan cuenta de su situación hasta años después, ya que, por lo general, el demonio no se manifiesta de inmediato. Los casos que se reflejan en las películas son muy extraños y casi nunca ocurren. Por supuesto, hay situaciones en las que suceden, pero no con esa frecuencia ni de esa manera; son exageraciones.

Incluso la última película sobre el padre Amorth, El exorcista del Papa, fue criticada por medios del Vaticano, porque lo que se decía de él eran mentiras. Las grandes mentiras son utilizadas por el demonio para crear división entre las personas, a menudo entre quienes rezan, promoviendo pensamientos como «yo no he hecho nada» o «no es verdad».

La experiencia diaria, al ver tanto sufrimiento, me ha enseñado que se puede hacer un bien inmenso con una oración de liberación que, como solía decir don Gabriele, nunca ha hecho daño a nadie. Sin embargo, lo que observo es que no se están realizando como deberían, y si se hicieran, podrían establecer el reino de Dios en la Tierra.

Portada del libro 'Tú eres mi ruina' de suor Angela Musolesi

miércoles, 11 de septiembre de 2024

Sergio Carranza se abocó al culto satánico al morir su padre porque «le cogí mucho rencor a Dios», pero Cristo le liberó y rescató al asistir a un retiro espiritual al que le invitaron

 


Antes de su conversión, el mexicano Sergio Carranza acostumbraba a tratar con el demonio y pedirle favores a cambio de renunciar a Dios

* «El llamado que me hizo Dios en el retiro fue muy especial y de una forma muy sencilla me llenó mucho más que todo lo malo que pudiese haber hecho, incluso que las conversaciones con el demonio. Le decía a mi pareja que no me quería casar con ella porque no tenía nada que ofrecerle. Pero cuando llegó ese llamado de Dios le dije: `¿Sabes qué? Ahora si tengo algo que ofrecerte, y sé lo que debo hacer para que seáis felices: quiero casarme´. Supe que el Señor es más fuerte, el que nos puede dar todo sin sacrificar mi vida, mis hijos o dañar a mi esposa, y sin tener que matar a una persona, Él me lo ofreció todo. Así empecé mi vida con Dios»

Camino Católico.- El mexicano Sergio Carranza Martínez desterró a Dios de su vida e instauró el culto satánico cuando murió su padre en un trágico accidente. «Para mí era todo lo que necesitaba y le cogí mucho rencor a Dios: Él lo tenía todo, ángeles, arcángeles… ¿Por qué tenía que quitarme todo lo que yo tenía?», cuenta al canal del misionero católico Jorge López.

Asustado por su familia, quiso volver atrás, pero el demonio comenzó a cobrar su deuda. La invitación a un retiro espiritual le llevó a ser rescatado por Dios y a su conversión. Pero para ir al encuentro no tenía dinero y oró así: «Siempre he sabido Dios que existes pero no he querido estar contigo. Si quieres que lo esté, ayúdame a pagar ese retiro, porque no tengo dinero».  Y el dinero llegó de las formas más inimaginables. “Cristo me lo ofreció todo”,  reconoce en su testimonio.

Entre las consecuencias cotidianas en las que vivía inmerso por el culto a satanás estaba el hecho habitual que muebles de su cuarto se movían sin explicación. Sergio rememora una ocasión en que, acuciado por necesidades económicas «le decía al demonio que no quería estar del lado de Dios» por haberse «llevado» a su padre. En su lugar, pidió ayuda al demonio para solventar sus problemas. Y asegura: «Al día siguiente apareció una persona ofreciéndome más dinero de lo que necesitaba, pero a cambio de que le quitara la vida a otro hombre».

Carranza subraya que Dios siempre le ha permitido pensar y discernir antes de actuar. Por ello declinó las propuestas que podían suponer daño para terceros como asesinatos o drogas, pero se entregó en muchas otras, convencido de que «las batallas espirituales son aún más fuertes que una adicción«.

«Esa rebeldía y rencor que tenía hacia Dios me llevaron a hacer cosas similares, me sentía a gusto con que alguien me escuchase y recibiendo una respuesta», menciona refiriéndose a  la oración que dirigía al demonio.


Sergio Carranza Martínez

El culto a la muerte, los amuletos «curados»  -poseedores de ciertas energías-,  las oraciones y las consagraciones al demonio o las invitaciones a sectas formaban parte de las conversaciones del día a día de Sergio, aunque matiza que nunca formó parte de ninguna agrupación. Matiza que su participación en el satanismo siempre fue «privada» y que él no quería profesar un culto concreto o difundir el satanismo, simplemente sentirse «pleno» o escuchado ante la pérdida de su padre.

«Solo encontraba una persona que me escuchaba -el demonio- y no veía como algo malo el trato directo que tenía, pensaba que solo hablaba y él respondía, pero no hacía ningún sacrificio o ritual«, asevera.

En lo económico, sus necesidades fueron escuchadas. Sin embargo, el vacío por la pérdida de su padre nunca desapareció: «Se camuflaba con otras cosas pero nunca fui feliz. El demonio te satisface algunas necesidades, pero nunca te dejas de sentir vacío o con problemas». Asumió  que iba hundiéndose «cada vez más» y que sus dificultades se agravaban, decidió «caminar solo», sin Dios, pero también sin Satanás.

«No pude. Cuando le negué la entrada al demonio en mi vida, empezaron los ataques. Me encontraba personas en la calle que nunca había visto y me atacaban como si me conocieran, una persona disfrazada de payaso me miraba siempre fijamente y también me agredía».

Los ataques se prolongaron en el tiempo, y el mexicano ya conocía la sensación que acompañaba a la presencia diabólica. «Cuando vives una vida espiritual al lado del demonio lo entiendes. Había una persona de negro que en la madrugada siempre estaba al pie de mi cama, mirándome. Sé quién eres, a qué vienes y qué quieres, pero no me interesa estar contigo», le dijo a la presencia.

Aquella noche fue la última vez que Carranza vio aquella figura, pero permaneció entre su familia: «Mi hija mayor no podía dormir durante las noches, le pregunté y me dijo: `Una persona de negro se pone en mi cama, cuando abro los ojos lo veo y cuando los cierro siento que pega su cara a la mía y me asusta´».

Entre aquellos ataques espirituales que reclamaban su deuda, recibía continuas invitaciones para realizar cultos a la muerte, participar en sectas, acercarse a brujos e incluso consagrarse como servidor del demonio.

«¿Qué hago? Es mi familia, pero contra el demonio no puedo hacer nada físicamente. Necesito ayuda», pensó.

En esta ocasión, la respuesta tampoco tardó en llegar: «Una persona me invitó a un retiro espiritual en el que se hacían oraciones de liberación, sanación y rompimiento de cadenas, por las que el demonio quede alejado sin ningún poder sobre ti o tu familia.  Era lo que necesitaba» y pese a no tener dinero para pagarlo, sabía que tenía que ir.


Sergio Carranza Martínez sirve junto a su familia en la parroquia y en la comunidad carismática Sermón de la Montaña, cuyos miembros aparecen en la imagen y que él considera su segunda familia

«Siempre he sabido Dios que existes pero no he querido estar contigo. Si quieres que lo esté, ayúdame a pagar ese retiro, porque no tengo dinero». Como si de pequeños milagros se tratasen, el dinero necesario apareció sin explicación.

«El llamado que me hizo Dios en el retiro fue muy especial y de una forma muy sencilla me llenó mucho más que todo lo malo que pudiese haber hecho, incluso que las conversaciones con el demonio», recuerda Sergio. Un llamado que no solo fue especial por devolverle a la fe, sino por ayudarle a formalizar su familia. «Le decía a mi pareja que no me quería casar con ella porque no tenía nada que ofrecerle. Pero cuando llegó ese llamado de Dios le dije: `¿Sabes qué? Ahora si tengo algo que ofrecerte, y sé lo que debo hacer para que seáis felices: quiero casarme´».

«Supe que el Señor es más fuerte, el que nos puede dar todo sin sacrificar mi vida, mis hijos o dañar a mi esposa, y sin tener que matar a una persona, Él me lo ofreció todo. Así empecé mi vida con Dios», concluye. Hoy, pasados los años, sirve junto a su familia en la parroquia y en la comunidad carismática Sermón de la Montaña, que le auxilió.


martes, 28 de mayo de 2024

María José Hernández se alejó de Dios y hacia reiki y yoga: «Estaba adorando al diablo y abriendo puertas muy oscuras. De aquello me sacó el Señor y la Virgen y yo soy de Jesús»

 


* «Entonces yo tenía un Yapa Mala, una especie de rosario budista, y rezaba en sánscrito sin saber lo que decía. Nada tenía sentido. Cogí mi rosario –el nuestro `porque yo nunca había dejado de ser católica´- y empecé a rezarlo. La Virgen tiró de mí hacia ella y empecé a tener una sed brutal de Dios hasta que di el paso de confesarme e hice la confirmación en 2016»

Camino Católico.- María José Hernández tenía solo diez años cuando sufrió lo que podríamos llamar su primera crisis de fe, abandonó la Iglesia,  pero fue a partir de la etapa universitaria cuando comenzó a sumergirse en las diversas disciplinas de la Nueva Era, como el reiki y la angeología, y de manera especial el yoga, que siguió practicando al terminar la carrera, para llenar su vacío interior, pese a que la vida parecía sonreírle, ascendía en el trabajo y el dinero nunca fue una preocupación. Aunque se expuso a riesgos muy graves, la Virgen nunca la dejó sola, y en los momentos de peligro, María José siempre acudía a Ella.

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miércoles, 15 de mayo de 2024

Gabriela Arévalo hizo un viaje astral de Nueva Era y al volver no podía dormir, había presencias malignas que desaparecieron con el auxilio de la Virgen rezando el Ave María

 


* «Entré en parálisis del sueño -un fenómeno asociado con frecuencia a los viajes astrales- y en medio de la confusión pude ver una señora con una corona en la cabeza. Era la Virgen María que me decía que estaba librando y dando la batalla por mi alma. Escuché una voz de mujer que me dijo: ‘vengo en tu auxilio’. Y también me dijo que hiciese penitencia y comencé en los grupos de reparación de la iglesia»

Camino Católico.-  Tras una juventud alejada de la fe y en plena pandemia, la abogada venezolana Gabriela Arévalo siguió los consejos de sus amigos y conocidos y comenzó a practicar la meditación. Pese a que eran prácticas de «iniciación» a la Nueva Era, estas tuvieron consecuencias: tras «regresar» de un viaje astral, supo que no había vuelto sola. Explica en el canal de YouTube El rosario de las 11 pm que, pese a que fue educada en una familia católica, no tardó en abandonar toda práctica religiosa.

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sábado, 10 de febrero de 2024

Padre Eduardo Toraño, exorcista: «La victoria del demonio es destruir a la persona porque no puede destruir a Dios» 

 


 «El demonio con la tentación nos seduce para que a través de la mentira caigamos en el pecado, que es su gran victoria porque nos enfrenta a Dios. El demonio busca destrozar a la persona, pero como engaña, su estrategia es mostrarnos un bien, que es apetecible como el curarse, pero detrás encierra un mal. El demonio engaña a través de un bien aparente» 

En el programa ‘ECCLESIA’ de TRECE, el Padre Eduardo Toraño explica cómo actúa el demonio

Camino Católico.-  La película Nefarious’ ha llegado a España, y con ello ha crecido la curiosidad nuevamente sobre los exorcismos y la presencia del demonio. Un filme que ha reivindicado el sacerdote y exorcista de la archidiócesis de Madrid, Eduardo Toraño, en el programa ‘ECCLESIA’ de TRECE, señalando que lo que más destacaría es cómo el demonio “actúa en el mundo de manera oculta.

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viernes, 9 de febrero de 2024

Marián Reynoso se introdujo en la Nueva Era y estuvo 6 meses en coma, al borde de la muerte, sin explicación médica: Cristo la liberó y evangeliza en Tierra Santa

 


 «Fui a un exorcista que me dijo: ‘¿En qué te has metido? No estás muerta de milagro. Tu fe y buena intención te han salvado, pero tu ignorancia casi te mata. Te metiste durante siete años en los sótanos de los sótanos más peligrosos que te imaginas’. Después fui imantada al sagrario y al corazón de Dios. Cuando llegaba sentía que me abrazaba, me consolaba y me ayudaba a perdonar lo imperdonable, el daño terrible que me hicieron esas personas para que no se realizaran los planes de Dios en mi vida» 

Vídeo del testimonio de Marián Reynoso conversión en  El rosario de las 11

Camino Católico.  A sus 51 años, Marián Reynoso considera que el éxito tiene dos caras. Y ella ha alcanzado ambas. En el plano terreno sabe lo que es ser conocida en todo un país, visitar radios y televisiones en prime time y ver abrirse todas las puertas a su paso. Solo tenía una condición: no hablar de Dios. Entre las cámaras, la fama y el liderazgo, una inexplicable dolencia a raíz de la Nueva Era la dejó cerca de la muerte. Era el momento de decidir si servía a la luz o a la oscuridad. La respuesta estaba en un taller de oración en Tierra Santa.

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