* «El Señor nos ha dicho que ningún siervo puede servir a dos señores. O sirve a Dios o al dinero. Jesús nos lo ha dicho. Y esto es un obstáculo: la deslealtad. Y no es lo mismo que ser pecadores. Todos somos pecadores y nos arrepentimos. Pero ser desleales es hacer el doble juego, ¿no? Jugar a derecha e izquierda, jugar con Dios y con el mundo ¿no? Aquel que desea el poder y que es desleal difícilmente puede convertirse en siervo del Señor»

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