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miércoles, 7 de enero de 2026

Papa León XIV en la Audiencia General, 7-1-2026: «Estamos llamados a seguir siendo atentos intérpretes de los signos de los tiempos, alegres anunciadores del Evangelio, valientes testigos de justicia y de paz»

* «Empezamos un nuevo ciclo de catequesis que se dedicará al Concilio Vaticano II y a la relectura de sus Documentos. Se trata de una ocasión valiosa para redescubrir la belleza y la importancia de este evento eclesial. San Juan Pablo II, al final del Jubileo del 2000, afirmaba así: ‘Siento más que nunca el deber de indicar el Concilio como la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX’ (Cart. ap. Novo millennio ineunte, 57) Mientras sentimos la llamada a no apagar la profecía y seguir buscando caminos y formas para implementar las intuiciones, será importante conocerlo nuevamente de cerca, y hacerlo no a través “de oídas” o de interpretaciones que se han dado, sino releyendo sus Documentos y reflexionando sobre su contenido»

 

Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News con la alocución Papa León XIV ha hecho en nuestro idioma

* «Como enseñaba Benedicto XVI: ‘los documentos conciliares no han perdido su actualidad con el paso de los años; al contrario, sus enseñanzas se revelan particularmente pertinentes ante las nuevas instancias de la Iglesia y de la actual sociedad globalizada’ (Primer mensaje después de la misa con los cardenales electores, 20 abril de 2005)»

7 de enero de 2026.- (Camino Católico).- “Estamos llamados a seguir siendo atentos intérpretes de los signos de los tiempos, alegres anunciadores del Evangelio, valientes testigos de justicia y de paz”, ha dicho el Papa León XIV, en el Aula Pablo VI del Vaticano, ante miles de fieles y otros miles que no han podido entrar y que Santo Padre ha salido a saludar al patio del Petriano.

 

Tras el Año Jubilar dedicado a los misterios de la vida de Jesús, el Pontífice ha anunciado esta mañana en su audiencia general,  que las catequesis de este nuevo período estarán centradas en el Concilio Vaticano II y en la relectura de sus textos fundamentales. Se trata, ha explicado, de una oportunidad privilegiada para redescubrir «la belleza y la importancia» de un acontecimiento que san Juan Pablo II definió como «la gran gracia de la que la Iglesia ha beneficiado en el siglo XX».

Al concluir, el Papa León ha retomado las palabras de san Pablo VI al cierre del Concilio en 1965, cuando habló de la hora de partir y salir al encuentro del mundo para anunciar el Evangelio. «También hoy —afirma— la Iglesia está llamada a acoger la herencia del Vaticano II y a renovar la alegría de llevar al mundo el Reino de Dios: un Reino de amor, de justicia y de paz». En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la catequesis traducida al español y la síntesis que el Santo Padre ha hecho en nuestro idioma, cuyo texto completo es el siguiente:


LEÓN XIV

AUDIENCIA GENERAL

Aula Pablo VI

Miércoles, 7 de enero de 2026


Catequesis: El Concilio Vaticano II a través de sus documentos. Catequesis introductoria

Hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!

Después del Año jubilar, durante el cual nos hemos detenido sobre los misterios de la vida de Jesús, empezamos un nuevo ciclo de catequesis que se dedicará al Concilio Vaticano II y a la relectura de sus Documentos. Se trata de una ocasión valiosa para redescubrir la belleza y la importancia de este evento eclesial. San Juan Pablo II, al final del Jubileo del 2000, afirmaba así: «Siento más que nunca el deber de indicar el Concilio como la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX» (Cart. ap. Novo millennio ineunte, 57).

Junto al aniversario del Concilio de Nicea, en el 2025 hemos recordado los sesenta años del Concilio Vaticano II. Aunque el tiempo que nos separa de este evento no es mucho, también es verdad que la generación de Obispos, teólogos y creyentes del Vaticano II hoy ya no están. Por tanto, mientras sentimos la llamada a no apagar la profecía y seguir buscando caminos y formas para implementar las intuiciones, será importante conocerlo nuevamente de cerca, y hacerlo no a través “de oídas” o de interpretaciones que se han dado, sino releyendo sus Documentos y reflexionando sobre su contenido. De hecho, se trata del Magisterio que constituye todavía hoy la estrella polar del camino de la Iglesia. Como enseñaba Benedicto XVI «los documentos conciliares no han perdido su actualidad con el paso de los años; al contrario, sus enseñanzas se revelan particularmente pertinentes ante las nuevas instancias de la Iglesia y de la actual sociedad globalizada» (Primer mensaje después de la misa con los cardenales electores, 20 abril de 2005).

Cuando el Papa san Juan XXIII abrió la asamblea conciliar, el 11 de octubre de 1962, habló de ello como de la aurora de un día de luz para toda la Iglesia. El trabajo de los numerosos Padres convocados, procedentes de las Iglesias de todos los continentes, en efecto allanó el camino para una nueva época eclesial. Después de una rica reflexión bíblica, teológica y litúrgica que había atravesado el siglo XX, el Concilio Vaticano II ha redescubierto el rostro de Dios como Padre que, en Cristo, nos llama a ser sus hijos; ha mirado a la Iglesia a la luz del Cristo, luz de las gentes, como misterio de comunión y sacramento de unidad entre Dios y su pueblo; ha iniciado una importante reforma litúrgica poniendo en el centro el misterio de la salvación y la participación activa y consciente de todo el Pueblo de Dios. Al mismo tiempo, nos ha ayudado a abrirnos al mundo y a acoger los cambios y los desafíos de la época moderna en el diálogo y en la corresponsabilidad, como una Iglesia que desea abrir los brazos hacia la humanidad, hacerse eco de las esperanzas y de las angustias de los pueblos y colaborar en la construcción de una sociedad más justa y más fraterna.

Gracias al Concilio Vaticano II, «la Iglesia se hace palabra; la Iglesia se hace mensaje; la Iglesia se hace coloquio» (S. Pablo VI, Cart. enc. Ecclesiam suam, 34), comprometiéndose a buscar la verdad a través del camino del ecumenismo, del diálogo interreligioso y del diálogo con las personas de buena voluntad.

Este espíritu, esta actitud interior, debe caracterizar nuestra vida espiritual y la acción pastoral de la Iglesia, porque todavía debemos realizar más plenamente la reforma eclesial en clave ministerial y, delante de los desafíos actuales, estamos llamados a seguir siendo atentos intérpretes de los signos de los tiempos, alegres anunciadores del Evangelio, valientes testigos de justicia y de paz. Mons. Albino Luciani, futuro Papa Juan Pablo I, como Obispo de Vittorio Veneto, al principio del Concilio escribió proféticamente: «Existe como siempre la necesidad de realizar no tanto organismos o métodos o estructuras, sino santidad más profunda y extensa. […] Puede ser que los frutos excelentes y abundantes de un Concilio se vean después de siglos y maduren superando laboriosamente contrastes y situaciones adversas». [1] Redescubrir el Concilio, por tanto, como ha afirmado el Papa Francisco, nos ayuda a «volver a dar la primacía a Dios, a lo esencial, a una Iglesia que esté loca de amor por su Señor y por todos los hombres que Él ama» ( Homilía en el 60° aniversario de inicio del Concilio Vaticano II, 11 de octubre 2022).

Hermanos y hermanas, lo que dijo san Pablo VI a los Padres conciliares al final de los trabajos, permanece también para nosotros, hoy, un criterio de orientación; él afirmó que había llegado la hora de la salida, de dejar la asamblea conciliar para ir al encuentro de la humanidad y llevarle la buena noticia del Evangelio, en la conciencia de haber vivido un tiempo de gracia en el que se condensaba pasado, presente y futuro: «El pasado, porque está aquí reunida la Iglesia de Cristo, con su tradición, su historia, sus concilios, sus doctores, sus santos. El presente, porque nos separamos para ir al mundo de hoy, con sus miserias, sus dolores, sus pecados, pero también con sus prodigiosos éxitos, sus valores, sus virtudes... El porvenir está allí, en fin, en el llamamiento imperioso de los pueblos para una mayor justicia, en su voluntad de paz, en su sed, consciente o inconsciente, de una vida más elevada: la que precisamente la Iglesia de Cristo puede y quiere darles» (S. Pablo VI, Mensaje a los Padres conciliares, 8 de diciembre de 1965).

También es así para nosotros. Acercándonos a los Documentos del Concilio Vaticano II y redescubriendo la profecía y la actualidad, acogemos la rica tradición de la vida de la Iglesia y, al mismo tiempo, nos interrogamos sobre el presente y renovamos la alegría de correr al encuentro del mundo para llevar el Evangelio del reino de Dios, reino de amor, de justicia y de paz.

Después, al saludar a los peregrinos de lengua española, el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

Después del Año jubilar, iniciamos un nuevo ciclo de catequesis dedicado al Concilio Vaticano II, considerado por mis predecesores san Pablo VI, san Juan Pablo II y Benedicto XVI, como el Magisterio que constituye la estrella polar del camino de la Iglesia.

En el 2025, junto con el aniversario del Concilio de Nicea, hemos recordado también los sesenta años del Concilio Vaticano II, que san Juan XXIII estimó como el amanecer de un día luminoso para toda la Iglesia.  

Por eso también aún hoy, nosotros acogemos la invitación a seguir buscando formas para poner en práctica las intuiciones del Concilio, conociéndolo de cerca, releyendo sus documentos y reflexionando su contenido.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Los invito a redescubrir juntos el Magisterio del Concilio Vaticano II para valorar su profecía y actualidad; para acoger la rica tradición de la vida de la Iglesia; para interrogarnos sobre el presente y para renovar la alegría de llevar al mundo el Evangelio del Reino de Dios, que es un Reino de amor, de justicia y de paz. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.

El Santo Padre ha dicho en otros idiomas:

Saludo a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. Que Jesús, a quien contemplamos en el misterio de la Navidad, sea una guía segura para todos en el nuevo año que acaba de comenzar.

¡Mi bendición a todos!

Papa León XIV

_______________ 

[1] A. Luciani – Giovanni Paolo I, Notas sobre el Concilio, en Opera omnia, vol. II, Vittorio Veneto 1959-1962. Discursos, escritos, artículos, Padua 1988, 451-453.













Fotos: Vatican Media, 22-12-2025

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