16 de abril de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, jueves de la 2ª semana de Pascua, presidida por el P. Heliodoro Mira, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
jueves, 16 de abril de 2026
Misterios Luminosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 16-4-2026
16 de abril de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Luminosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, jueves, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.
Palabra de Vida 16/4/2026: «El que es de la tierra habla de la tierra» / Por P. Jesús Higueras
Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 16 de abril de 2026, jueves de la 2ª semana de Pascua, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: San Juan 3, 31-36:
El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz.
El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.
Adoración Eucarística con el P. José Aurelio Martín en la Basílica de la Concepción de Madrid, 16-4-2026
16 de abril de 2026.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
miércoles, 15 de abril de 2026
El cineasta Anthony D’Ambrosio se alejó de la fe cuando quería formar una familia y no pudo hacerlo: «El ejemplo de amor de San Maximiliano Kolbe me llevó a Dios»
El cineasta Anthony D’Ambrosio y San Maximiliano Kolbe
* «Recuerdo despertar de esta horrible pesadilla y salir a mi jardín e intentar orar y sentir como si esa parte de mí que creía en Dios hubiera desaparecido por completo. Como si me estuviera acercando a una puerta cerrada Durante esas noches sin dormir, me encontraba, por alguna razón, empezando a meditar sobre la historia de San Maximiliano Kolbe, que cambió su vida por salvar a otro… Cuando no podía realmente creer en Dios o en los milagros, podía creer en el ejemplo de amor que podía entrar en la oscuridad solo para estar conmigo. Creo que eso es lo que necesitan las personas que dudan y que están sufriendo»
Camino Católico.- El director de cine Anthony D’Ambrosio se encontraba lejos de la Iglesia Católica, pero fue el ejemplo de San Maximiliano Kolbe quien lo trajo de regreso a la fe. Este es su conmovedor testimonio.
El 6 de enero de 2024, D’Ambrosio publicó un video contando cómo la historia de este santo impactó en su vida. El testimonio fue compartido en la cuenta de Instagram de “Triumph of the Heart” (Triunfo del corazón), su próxima película.
“Triumph of the Heart” es una película independiente sobre el triunfo de San Maximiliano Kolbe y sus compañeros en Auschwitz, que se estrenó el 14 de agosto de 2025, cuando la Iglesia recuerda a este mártir.
En el video, D’Ambrosio compartió cómo se alejó de la Iglesia y la forma única en que el ejemplo de San Maximiliano Kolbe lo llevó de regreso a la fe.
El director de cine, hijo de Marcellino D'Ambrosio, un "teólogo católico profesional", luchó con la lujuria y la adicción mientras estaba en una relación con una mujer, con quien creía llegaría hasta el matrimonio.
De hecho, D’Ambrosio señala que durante ese tiempo escuchó al Señor decirle que esta mujer sería su esposa, en una experiencia que él llama la más profunda que jamás haya tenido.
“Mi adicción desapareció. Mis miedos al matrimonio desaparecieron. Mi sentido de vergüenza desapareció y fui sanado, y fue increíble”, agregó.
Antes de comprometerse, D’Ambrosio comenzó a experimentar problemas de salud intensos, tanto mentales como físicos. Esto lo llevó a terminar su relación para poder concentrarse en su salud.
Le llevó más de un año, y durante este tiempo, la mujer con la que pensaba formar una familia se casó con otra persona. Este duro golpe lo hizo cuestionar por completo su fe.
“Estaba experimentando cómo se deshacía mi fe”.
“Recuerdo despertar de esta horrible pesadilla y salir a mi jardín e intentar orar y sentir como si esa parte de mí que creía en Dios hubiera desaparecido por completo. Como si me estuviera acercando a una puerta cerrada”.
En ese momento era ministro de jóvenes, su familia era muy católica y también lo eran sus amigos. Le resultaba increíblemente difícil hablar con otros sobre la pérdida de su fe. Sentía que quienes estaban cerca de él se veían desafiados por su experiencia.
A pesar de que sus amigos hacían todo lo posible por ayudarlo, no tuvieron éxito. En algunos casos, empeoraron la situación.
Sin embargo, hubo un amigo celestial que entró en escena.
“Durante esas noches sin dormir, me encontraba, por alguna razón, empezando a meditar sobre la historia de San Maximiliano Kolbe. La historia del hombre que cambió su vida por salvar a otro”, indicó.
D’Ambrosio continua explicando su encuentro con este poderoso santo.
“Estaba experimentando, de alguna manera, en mi propio sufrimiento, lo que era estar en esa celda con Kolbe. Muriendo de hambre sin esperanza de salvación”.
El director de cine señala que fue profundizando en el papel que San Maximiliano Kolbe desempeñó dentro de su celda en Auschwitz mientras esperaban la muerte. Kolbe inspiró a sus compañeros prisioneros e infundió en ellos la fuerza para luchar por sus vidas.
Kolbe y sus compañeros de celda vivieron durante dos semanas sin comida ni agua. Durante este tiempo, explica D’Ambrosio, Kolbe asumió su sufrimiento.
Este acto de amor “es lo que empezó a darme significado y una base para la fe nuevamente. Cuando no podía realmente creer en Dios o en los milagros, podía creer en el ejemplo de amor que podía entrar en la oscuridad solo para estar conmigo. Creo que eso es lo que necesitan las personas que dudan y que están sufriendo”.
D’Ambrosio cree que aquellos que se encuentran en una situación similar no necesitan apologética, necesitan amor.
“Necesitan sentir el cristianismo junto a ellos, a su lado, sosteniéndolos en su pérdida de sentido”, agrega.
El video concluye con D’Ambrosio destacando su película y señala la parte de la historia de San Maximiliano Kolbe que más lo conmovió.
“La mayoría de las historias sobre San Kolbe terminan con su elección de ofrecerse voluntario para entrar en la celda. Pero nuestra historia comienza allí, mientras San Kolbe lucha por forjar una rebelión de esperanza con otros nueve prisioneros en el lugar más oscuro de la Tierra”, declara el sitio web de la película.
Homilía del P. Jesús Luis Sacristán y lecturas de la Misa de hoy, miércoles de la 2ª semana de Pascua, 15-4-2026
15 de abril de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. Jesús Luis Sacristán y lecturas de la Santa Misa de hoy, miércoles de la 2ª semana de Pascua, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
Santa Misa de hoy, miércoles de la 2ª semana de Pascua, 15-4-2026
15 de abril de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, miércoles de la 2ª semana de Pascua, presidida por el P. Jesús Luis Sacristán, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
Misterios Gloriosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 15-4-2026
15 de abril de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gloriosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, miércoles, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.
Palabra de Vida 15/4/2026: «Dios envió a su Hijo al mundo para que se salve por medio de Él» / Por P. Jesús Higueras
Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 15 de abril de 2026, miércoles de la 2ª semana de Pascua, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: San Juan 3, 16-21:
Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.
Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.
Adoración Eucarística con el P. Jesús Luis Sacristán en la Basílica de la Concepción de Madrid, 15-4-2026
15 de abril de 2026.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. Jesús Luis Sacristán, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
martes, 14 de abril de 2026
Papa León XIV en homilía en Argelia, 14-4-2026: «Podemos renacer de lo alto, gracias a Dios; debemos hacerlo según su voluntad de amor, que desea renovar a la humanidad llamándola a una comunión de vida, que comienza con la fe»
* «Mientras Cristo nos pide renovar totalmente toda nuestra existencia, también nos da la fuerza para hacerlo. Lo atestigua bien san Agustín, que le dice al Señor: ‘Dame lo que mandas y manda lo que quieras’»
Vídeo de la transmisión en directo de Vatican News, traducido al español, con la homilía del Papa León XIV
* «La fe en el único Dios, Señor del cielo y de la tierra, une a los hombres según una justicia perfecta, que invita a todos a la caridad, es decir, a amar a toda criatura con el amor que Dios nos da en Cristo. Por eso, sobre todo ante la indigencia y la opresión, los cristianos tienen como código fundamental la caridad: hagamos al prójimo lo que quisiéramos que hicieran por nosotros»
14 de abril de 2026.- (Camino Católico) “Podemos renacer de lo alto, gracias a Dios. Pero debemos hacerlo según su voluntad de amor, que desea renovar a la humanidad llamándola a una comunión de vida, que comienza con la fe”, dice en su homilía el Papa León XIV al celebrar la misa en la Basílica de San Agustín en Annaba, Argelia, invitando a los cristianos de Argelia a permanecer “en esta tierra como signo humilde y fiel del amor de Cristo”.
“Hoy escuchamos el Evangelio, buena noticia para todos los tiempos, en esta basílica de Annaba dedicada a san Agustín, obispo de la antigua Hipona”, dice el Papa en la homilía reiterando el llamado de Jesús: «ustedes tienen que renacer de lo alto» (Jn 3, 7). “¡He aquí la invitación para todo hombre y toda mujer que busca la salvación! Del llamado de Jesús brota la misión para toda la Iglesia y, por tanto, para la comunidad cristiana de Argelia: nacer nuevamente de lo alto, es decir, de Dios”. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la homilía del Papa, cuyo texto íntegro es el siguiente:
VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD EL PAPA LEÓN XIV
A ARGELIA, CAMERÚN, ANGOLA Y GUINEA ECUATORIAL
(13-23 DE ABRIL DE 2026)
SANTA MISA
HOMILÍA DEL SANTO PADRE
Basílica de San Agustín (Annaba)
Martes, 14 de abril de 2026
Queridos hermanos y hermanas:
La Palabra divina atraviesa la historia y la renueva con la voz humana del Salvador. Hoy escuchamos el Evangelio, buena noticia para todos los tiempos, en esta basílica de Annaba dedicada a san Agustín, obispo de la antigua Hipona. A lo largo de los siglos, los lugares que nos acogen han cambiado de nombre, pero los santos han permanecido como nuestros patronos y testigos fieles de un vínculo con la tierra, que viene del cielo. Esta es precisamente la dinámica que el Señor enciende en la noche de Nicodemo: esta es la fuerza que Cristo infunde a la debilidad de su fe y a la tenacidad de su búsqueda.
Enviado por el Espíritu de Dios, que «no sabes de dónde viene ni a dónde va» (Jn 3,8), Jesús es para Nicodemo un huésped especial. Lo llama a una vida nueva, dando a su interlocutor y también a nosotros una tarea sorprendente: «ustedes tienen que renacer de lo alto» (v. 7). ¡He aquí la invitación para todo hombre y toda mujer que busca la salvación! Del llamado de Jesús brota la misión para toda la Iglesia y, por tanto, para la comunidad cristiana de Argelia: nacer nuevamente de lo alto, es decir, de Dios. En esta perspectiva, la fe vence las dificultades terrenas y la gracia del Señor hace florecer el desierto. Sin embargo, la belleza de esta exhortación lleva consigo una prueba que el Evangelio nos llama a afrontar juntos.
Las palabras de Cristo, en efecto, tienen toda la firmeza de un deber: ¡deben renacer de lo alto! Tal imperativo resuena en nuestros oídos como un mandato imposible. Escuchando con atención a Aquel que lo da, comprendemos, sin embargo, que no se trata de una dura imposición, ni de una coacción o, menos aún, de una condena al fracaso. Al contrario, el deber expresado por Jesús es para nosotros un don de libertad, porque nos revela una insospechada posibilidad: podemos renacer de lo alto, gracias a Dios. Pero debemos hacerlo según su voluntad de amor, que desea renovar a la humanidad llamándola a una comunión de vida, que comienza con la fe. Mientras Cristo nos pide renovar totalmente toda nuestra existencia, también nos da la fuerza para hacerlo. Lo atestigua bien san Agustín, que le dice al Señor: «Dame lo que mandas y manda lo que quieras» (Confesiones, X, 29, 40).
Entonces, cuando nos preguntamos cómo es posible un futuro de justicia y de paz, de concordia y de salvación, recordemos que estamos haciendo a Dios la misma pregunta que Nicodemo: ¿de verdad puede cambiar nuestra historia? ¡Estamos tan cargados de problemas, acechanzas y tribulaciones! ¿De verdad nuestra vida puede recomenzar desde cero? ¡Sí! La afirmación del Señor, tan llena de amor, colma nuestros corazones de esperanza. No importa cuán oprimidos estemos por el dolor o por el pecado; el Crucificado lleva todos esos pesos con nosotros y por nosotros. No importa cuánto nos desanimen nuestras debilidades; porque es precisamente entonces cuando se manifiesta la fuerza de Dios, que ha resucitado a Cristo de entre los muertos para dar vida al mundo (cf. Rm 8,1). Cada uno de nosotros puede experimentar la libertad de la vida nueva que viene de la fe en el Redentor. De nuevo, san Agustín nos ofrece un ejemplo: antes que por su sabiduría, lo contemplamos por su conversión. En este renacer, providencialmente acompañado por las lágrimas de su madre, santa Mónica, llegó a ser él mismo exclamando: «Nada sería yo, Dios mío, nada sería yo en absoluto si tú no estuvieses en mí; pero, ¿no sería mejor decir que yo no sería en modo alguno si no estuviese en ti?» (Confesiones, I, 2).
Así es; los cristianos nacen de lo alto, regenerados por Dios como hermanos y hermanas de Jesús, y la Iglesia que los nutre con los sacramentos es un seno materno para todos los pueblos de la tierra. Como hemos escuchado hace poco, los Hechos de los Apóstoles dan testimonio de ello al narrar el estilo que distingue a la humanidad renovada por el Espíritu Santo (cf. Hch 4,32-37). También hoy es necesario acoger y realizar este canon apostólico, meditándolo como auténtico criterio de reforma eclesial; una reforma que comienza en el corazón, para ser verdadera, y concierne a todos, para hacerse eficaz.
En primer lugar, «la multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma» (v. 32). Esta unidad espiritual es la concordia, palabra que expresa bien la comunión de corazones que laten juntos, porque están unidos al de Cristo. La Iglesia naciente no se basa, por tanto, en un contrato social, sino en una armonía en la fe, en los afectos, en las ideas y en las opciones de vida, pues tiene el centro en el amor de Dios, hecho hombre para salvar a todos los pueblos de la tierra.
En segundo lugar, contemplamos el efecto material de esta unidad espiritual de los creyentes: «todo era común entre ellos» (v. 32). Todos lo comparten todo, participando en los bienes de cada uno como miembros de un solo cuerpo. Nadie se ve privado de algo, porque cada uno pone en común lo que le es propio. Transformando la posesión en don, esta entrega fraterna no representa una utopía más que para los corazones rivales entre sí y las almas ávidas de sí mismas. Al contrario, la fe en el único Dios, Señor del cielo y de la tierra, une a los hombres según una justicia perfecta, que invita a todos a la caridad, es decir, a amar a toda criatura con el amor que Dios nos da en Cristo. Por eso, sobre todo ante la indigencia y la opresión, los cristianos tienen como código fundamental la caridad: hagamos al prójimo lo que quisiéramos que hicieran por nosotros (cf. Mt 7,12). La Iglesia, animada por esta ley que Dios escribe en los corazones, está siempre dando vida, porque donde hay desesperación, enciende esperanza; donde hay miseria, lleva dignidad; donde hay conflicto, lleva reconciliación.
En tercer lugar, en el texto de los Hechos encontramos el fundamento de esta vida nueva, que involucra a pueblos de toda lengua y cultura: «Los Apóstoles daban testimonio con mucho poder de la resurrección del Señor Jesús y gozaban de gran estima» (Hch 4,33). La caridad que los anima, antes que compromiso moral, es signo de salvación; los Apóstoles proclaman que nuestra vida puede cambiar porque Cristo ha resucitado de entre los muertos. La primera tarea de los pastores, ministros del Evangelio es, por tanto, dar testimonio de Dios al mundo con un sólo corazón y una sola alma, sin que las preocupaciones nos corrompan con el miedo ni las modas nos debiliten mediante las componendas. Junto con ustedes, hermanos en el episcopado, y con ustedes, presbíteros, renovemos constantemente esta misión para el bien de cuantos nos han sido confiados, a fin de que la Iglesia entera sea, en su servicio, mensaje de vida nueva para aquellos que encontramos.
Queridísimos cristianos de Argelia: permanezcan en esta tierra como signo humilde y fiel del amor de Cristo. Den testimonio del Evangelio con gestos sencillos, relaciones verdaderas y un diálogo vivido día a día; así darán sabor y serán luz allí donde viven. La presencia de ustedes en el país trae a la mente el incienso: un grano incandescente, que esparce perfume porque da gloria al Señor y alegría y consuelo a tantos hermanos y hermanas. Ese incienso es un elemento pequeño y precioso, que no está en el centro de la atención, sino que invita a dirigir nuestros corazones a Dios, animándonos unos a otros a perseverar en las dificultades del tiempo presente. Del incensario de nuestro corazón se elevan, en efecto, la alabanza, la bendición y la súplica, difundiendo el suave olor (cf. Ef 5,1) de la misericordia, de la limosna y del perdón. Su historia está hecha de acogida generosa y de tenacidad en la prueba; aquí han orado los mártires, aquí san Agustín amó a su grey buscando la verdad con pasión y sirviendo a Cristo con fe ardiente. Sean herederos de esta tradición, dando testimonio en la caridad fraterna de la libertad de quien nace de lo alto como esperanza de salvación para el mundo.
PAPA LEÓN XIV
Fotos: Vatican Media, 14-4-2026
Santa Misa votiva de San Agustín, obispo y Doctor de la Iglesia, presidida por el Papa León XIV, en Annaba, Argelia, 14-4-2026
Foto: Vatican Media, 14-4-2026
14 de abril de 2026.- (Camino Católico) El Papa León XIV ha celebrado la misa votiva de San Agustín, en la Basílica de San Agustín en Annaba, Argelia, en la tarde de este martes, 14 de abril. En su homilía ha invitado a los cristianos a permanecer “en esta tierra como signo humilde y fiel del amor de Cristo” Y ha subrayado que “podemos renacer de lo alto, gracias a Dios. Pero debemos hacerlo según su voluntad de amor, que desea renovar a la humanidad llamándola a una comunión de vida, que comienza con la fe”. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha toda la celebración.
Al final de la misa el Papa también ha agradecido “a las autoridades civiles, por la cordial hospitalidad que he recibido y por la atención con la que han contribuido al buen resultado de mi visita a Argelia. Considero este viaje como un regalo especial de la Providencia de Dios, un regalo que, a través de un Papa agustino, el Señor ha querido hacer a toda la Iglesia”.
Y ha invitado a dirigirse a Dios con humildad, reconociendo “que la situación actual del mundo, como una espiral negativa, depende en el fondo de nuestro orgullo. Necesitamos de Él, de su misericordia. Solo en Él encuentra paz el corazón humano y solo con Él podremos, todos juntos, reconociéndonos como hermanos, caminar por los caminos de la justicia, del desarrollo integral y de la comunión. Muchas gracias a todos”, ha dicho.






















