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viernes, 12 de junio de 2026

Santa Misa del Sagrado Corazón de Jesús, presidida por el Papa León XIV, en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, 12-6-2026

12 de junio de 2026.- (Camino Católico) El Papa León XIV, en la de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, ha presidido la Santa Misa en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, ante cuarenta mil fieles. En su homilía el Pontífice ha subrayado: “Que se respire entre ustedes que «Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él». Este es el corazón del Evangelio, el corazón de Cristo. Quien se sumerge en él ya no vive para sí mismo. ¡Abran a todos este mar de amor!”. En el vídeo de 13 TV se visualiza y escucha toda la celebración.

Papa León XIV con quienes integran migrantes en Tenerife, 12-6-2026: «A quienes trafican con personas: Deténganse, conviértanse; Las lágrimas y la sangre de estos hermanos claman a Dios y sus sufrimientos llegan hasta Él»

* «Por cada vida perdida, cada familia engañada, cada cuerpo sometido, cada mujer amenazada, cada trabajador explotado habrán de comparecer ante la justicia divina (cf. 2 Co 5,10). Rompan esas cadenas y liberen a quienes tienen bajo dominio (cf. Is 58,6). Devuelvan lo arrebatado y reparen cuanto puedan. Vuelvan mientras aún hay tiempo, porque la misericordia de Dios puede alcanzar incluso al pecador más endurecido, pero sólo entra por la puerta estrecha de la verdad, la justicia y la conversión»

Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News con las palabras del Papa León XIV

* «La última palabra no puede tenerla el miedo, la indiferencia ni la violencia de quienes comercian con la vida humana. La última palabra pertenece a Cristo, que se identifica con el forastero, toca las heridas de la humanidad y nos llama a reconocerlo en cada hermano que necesita ser acogido, protegido, promovido e integrado. Alcemos la mirada hacia Él, sin apartarla de quienes sufren; miremos al Señor para aprender a mirar con sus ojos a nuestros hermanos»

 


12 de junio de 2026.- (Camino Católico).-  “Quiero dirigir una palabra clara a quienes se aprovechan de la desesperación; a quienes organizan rutas de muerte, trafican con personas, retienen documentos, explotan trabajadores, amenazan mujeres, engañan familias y convierten el sufrimiento ajeno en negocio. Deténganse. Conviértanse. Las lágrimas y la sangre de estos hermanos claman a Dios y sus sufrimientos llegan hasta Él. El dinero arrancado a la vulnerabilidad de los pobres no dará paz, ni honor, ni futuro”, ha dicho el Papa León XIV en un encuentro con representantes de realidades dedicadas a la acogida e integración de migrantes celebrado en la Plaza del Cristo de La Laguna, en San Cristóbal de La Laguna, Tenerife, en el archipiélago canario, uno de los principales puntos de llegada de personas que cruzan el mar para llegar a Europa. 


León XIV ha desarrollado gran parte de su intervención en torno a la idea de que la solidaridad nace del reconocimiento de la dignidad humana y no puede reducirse a gestos puntuales de ayuda y de que la integración es un proceso humano y espiritual que exige compromiso sólido. “La acogida abre la puerta; la integración ayuda a cruzar el umbral. La asistencia coloca bálsamo en la herida y la integración reconstruye el futuro” afirma.


El Pontífice agradece expresamente el trabajo de la diócesis, de Cáritas, de la pastoral de migraciones, de las parroquias y de numerosas organizaciones eclesiales y civiles que acompañan procesos de protección, promoción e integración. Destaca además el valor de quienes, tras haber sido acogidos, se convierten posteriormente en apoyo para otros migrantes, transformando la ayuda recibida en “responsabilidad compartida”. “Así, el extranjero de ayer puede ser el hermano y vecino de hoy”, destacó el Papa.

Dirigiéndose a los católicos, León XIV pide que la integración no sea entendida únicamente como una tarea social. Según ha explicado, quienes llegan necesitan vivienda, trabajo y protección, pero también encontrar comunidades cristianas capaces de ofrecer el testimonio del Evangelio con respeto y libertad. “Evangelizar es compartir con respeto y humildad el tesoro que sostiene nuestra acción y nuestra esperanza. Una Iglesia que acoge es también una Iglesia que anuncia, ofreciendo a Cristo sin imponerlo y que, al mismo tiempo, recibe el Evangelio de manos de los pobres”, afirma el Papa. En el vídeo de Vatican News se visualizan y escuchan las palabras del Papa León XIV, cuyo texto completo es el siguiente:


VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD EL PAPA LEÓN XIV

A ESPAÑA

(6-12 DE JUNIO DE 2026)


ENCUENTRO CON LAS REALIDADES DE 

INTEGRACIÓN DE LOS MIGRANTES


DISCURSO DEL SANTO PADRE

"Plaza del Cristo de La Laguna" (Tenerife)

Viernes, 12 de junio de 2026

Queridos hermanos y hermanas:

Es un gusto para mí compartir este momento con ustedes aquí, en San Cristóbal de La Laguna, sede de esta diócesis. Me ha llamado la atención lo que se ha dicho de esta ciudad: que es una ciudad sin murallas, una ciudad abierta.

Quizás este detalle nos ayude a comprender que las barreras más difíciles de derribar no son siempre de piedra. A veces están en la mirada, o en el miedo o en la indiferencia. El mar, que rodea estas islas, trae hasta nosotros historias que no siempre sabemos leer: historias de dolor, de esperanza y de búsqueda. En una ciudad sin murallas, también el corazón está llamado a ensancharse para acogerlas. Por eso necesitamos aprender el lenguaje de la cercanía, ese que se comprende más con las manos que con las palabras.

El braille y demás formas de escritura táctil nos recuerdan que la palabra puede abrirse camino también por medio del contacto. Del mismo modo, la integración exige aprender a leer de otra manera. Hay miradas que ven y, sin embargo, no reconocen; convierten un rostro en cifra, una historia en expediente y una diferencia en distancia. De ahí que el Evangelio nos eduque en una lectura más honda de la realidad: la que nace de la cercanía, de la paciencia y de unas manos capaces de socorrer, acompañar, orientar, enseñar y abrir caminos.

En las obras de integración de estos hermanos nuestros —como en toda obra de caridad— la Iglesia aprende a leer en la vida concreta de quienes sufren en el cuerpo o en el espíritu un signo vivo que remite a los santos Evangelios y que se vuelve legible a través del tacto y de la cercanía, cuando palpamos las heridas de los demás. Como Tomás ante el cuerpo glorioso del Resucitado, también la Iglesia aprende que las heridas, miradas desde la fe, pueden convertirse en lugar de reconocimiento: allí donde el dolor humano es tocado con amor, Cristo nos confirma que está presente en el hambriento, en el sediento, en el desnudo, en el enfermo, en el preso y en el forastero (cf. Mt 25,35-40). De esa fe que reconoce a Cristo vivo nace también el servicio del Padre Darwin y de tantas personas. La caridad cristiana brota del amor de Dios derramado en el corazón del creyente; por eso, ante el necesitado, la fe se hace concreta y el amor a Cristo se transforma en gestos.

Desde esta convicción, nuestra presencia quiere testimoniar que la solidaridad nace del reconocimiento de la dignidad humana y supera toda concesión secundaria o simple obra de filantropía. Está llamada a comprometerse y a tomar forma de proceso. La acogida abre la puerta; la integración ayuda a cruzar el umbral. La asistencia coloca bálsamo en la herida y la integración reconstruye el futuro.

Integrar no significa borrar la historia de quien llega ni exigirle que deje atrás todo lo que forma parte de su memoria. Tampoco significa crear mundos paralelos, cerrados unos a otros, donde las personas conviven sin encontrarse realmente. Integrar es un camino recíproco: quien llega aprende a habitar una tierra nueva, y quien recibe aprende a ensanchar su propia casa sin diluir su identidad ni cerrar el corazón al encuentro. A ustedes, queridos hermanos migrantes, les corresponde una parte noble y necesaria de este camino: abrirse con confianza a la comunidad que les recibe, aprender su lengua, respetar sus leyes, conocer sus costumbres, participar en la vida común y ofrecer con gratitud sus dones.

Toda sociedad que acoge tiene deberes hacia quienes llegan; y quien es acogido descubre también que la dignidad reconocida como derecho florece cuando se convierte en responsabilidad y deseo sincero de construir junto a los demás. Así, quien llegó como forastero puede reencontrar vínculos, reconstruir confianza y sentirse parte viva de una comunidad. Ésta es una forma preciosa de misericordia.

Hablamos, ante todo, de personas creadas a imagen y semejanza de Dios, antes que de categorías jurídicas o de problemas que administrar. Después de viajes difíciles y, en ocasiones, de varios intentos —como en el caso de Khalid—, buscan a alguien que les diga, con los gestos antes que con las palabras: tu vida no es un descarte, tu sufrimiento no es invisible, tu dignidad no ha quedado disuelta en las aguas que has atravesado —como nos expresaba Mbacke—. Pero buscan también algo más: una posibilidad concreta de recomenzar, de aprender, de trabajar, de servir, de participar, de no quedar encerrados para siempre en la condición de víctimas.

En este sentido, deseo agradecer las palabras de Mons. Santiago y, con ellas, el testimonio de una Iglesia que, aun con medios pobres, quiere “caminar con los que caminan”. Gracias a Cáritas diocesana, a la Delegación diocesana de Migraciones, a las parroquias y a tantas realidades eclesiales y civiles que van más allá del primer auxilio y acompañan procesos de protección, promoción e integración. Gracias por hacer posible que quien un día fue acompañado pueda convertirse —como nos recordaba Thalia— en puente para otros, devolviendo el amor recibido. Cuando quien necesitó una mano comienza a tender la suya, la caridad recibida se transforma en responsabilidad compartida.

Al mismo tiempo, no podemos olvidar a tantos migrantes que, provenientes de Latinoamérica, de Filipinas y de otras latitudes, forman ya parte viva de la comunidad y, con su fe, su trabajo y sus dones, ayudan a renovarla. Déjense también evangelizar por ellos, pues seguramente traen consigo regalos que la Providencia ha querido hacer llegar a ustedes a través de quienes se integran. Ellos recuerdan que integrar es abrir espacio para que una persona pueda sentirse corresponsable. Así, el extranjero de ayer puede ser el hermano y vecino de hoy.

A los católicos quiero pedirles algo más: que la integración no quede reducida a una tarea social, por necesaria que sea. Quien llega a nuestras parroquias necesita pan, techo, lengua, trabajo y protección; y también debe encontrar una comunidad capaz de ofrecer, con el testimonio de la vida y de la palabra, caminos para conocer a Jesucristo, respetando siempre la conciencia y la libertad de cada persona. Evangelizar es compartir con respeto y humildad el tesoro que sostiene nuestra acción y nuestra esperanza. Una Iglesia que acoge es también una Iglesia que anuncia, ofreciendo a Cristo sin imponerlo y que, al mismo tiempo, recibe el Evangelio de manos de los pobres.

Una conciencia humana, y más aún una conciencia cristiana, no puede permanecer indiferente ante las víctimas de los naufragios y de la falta de ayuda, ante esos cementerios del mar. Cada vida perdida en estas rutas es un fracaso para la familia humana. No obstante, existe también un naufragio silencioso después de la llegada: quedar solo en una ciudad, sin lengua, sin vínculos, sin trabajo, sin confianza y expuesto a quienes se aprovechan de la vulnerabilidad. Integrar es impedir ese segundo naufragio. Es ayudar a que quien llegó lastimado no quede fijado para siempre en su dolor, sino que pueda volver a ponerse en pie, reconocer sus dones y ofrecerlos a la comunidad.

Y desde esta plaza quiero dirigir una palabra clara a quienes se aprovechan de la desesperación; a quienes organizan rutas de muerte, trafican con personas, retienen documentos, explotan trabajadores, amenazan mujeres, engañan familias y convierten el sufrimiento ajeno en negocio. Deténganse. Conviértanse (cf. Mc 1,15). Las lágrimas y la sangre de estos hermanos claman a Dios y sus sufrimientos llegan hasta Él (cf. Gn 4,10; Ex 3,7-9). El dinero arrancado a la vulnerabilidad de los pobres no dará paz, ni honor, ni futuro (cf. Jr 22,13; St 5,1-6).

Por cada vida perdida, cada familia engañada, cada cuerpo sometido, cada mujer amenazada, cada trabajador explotado habrán de comparecer ante la justicia divina (cf. 2 Co 5,10). Rompan esas cadenas y liberen a quienes tienen bajo dominio (cf. Is 58,6). Devuelvan lo arrebatado y reparen cuanto puedan. Vuelvan mientras aún hay tiempo, porque la misericordia de Dios puede alcanzar incluso al pecador más endurecido, pero sólo entra por la puerta estrecha de la verdad, la justicia y la conversión (cf. Ez 33,11).

Hermanas y hermanos, la última palabra no puede tenerla el miedo, la indiferencia ni la violencia de quienes comercian con la vida humana. La última palabra pertenece a Cristo, que se identifica con el forastero, toca las heridas de la humanidad y nos llama a reconocerlo en cada hermano que necesita ser acogido, protegido, promovido e integrado. Alcemos la mirada hacia Él, sin apartarla de quienes sufren; miremos al Señor para aprender a mirar con sus ojos a nuestros hermanos.

La Sagrada Familia de Nazaret, que tuvo que migrar a Egipto para proteger la vida del Niño Jesús (cf. Mt 2,13-15), sigue siendo para todos los tiempos modelo y amparo de toda familia refugiada, de todo migrante y de toda persona que se ve forzada a dejar su tierra por miedo, persecución o necesidad (cf. Pío XII, Const. ap. Exsul Familia). Que ella sostenga el servicio que ustedes ofrecen y haga de esta tierra un lugar donde todos se reconozcan y se traten como hermanos. Que Dios les bendiga. Muchas gracias.

Palabras improvisadas desde el balcón del Obispado de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife)

Buenos días, buenos días a todos. Muchas gracias, gracias por estar aquí, gracias por esta acogida tan hermosa. Sobre todo, gracias por la acogida que dan a todos los inmigrantes. Todos queremos ser reconocidos con la dignidad humana que Dios ha dado cuando nos ha creado. Todos somos hermanas y hermanos, algunos peruanos, algunos colombianos, algunos venezolanos, algunos de Tenerife. Somos todos una sola familia. Gracias a Dios, nos ha dado la vida. Gracias a Dios, nos ha dado la capacidad de amar y ser amados, y es cuando compartimos con los demás que descubrimos el verdadero sentido de nuestras vidas. Gracias a todos, nos veremos aún un poquito más tarde. Gracias por estar aquí, y que Dios les bendiga: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Gracias, gracias.

Papa León XIV

Fotos: Vatican Media, 12-6-2026

Encuentro del Papa León XIV con las iniciativas de integración de los migrantes en la «Plaza del Cristo de La Laguna» 12-6-2026


Foto: Vatican Media, 12-6-2026


12 de junio de 2026.- (Camino Católico) En un encuentro con representantes de realidades dedicadas a la acogida e integración de migrantes celebrado en la Plaza del Cristo de La Laguna, en San Cristóbal de La Laguna, Tenerife, en el archipiélago canario, uno de los principales puntos de llegada de personas que cruzan el mar para llegar a Europa, ante 4.000 personas, el Papa León XIV ha clamado: “Quiero dirigir una palabra clara a quienes se aprovechan de la desesperación; a quienes organizan rutas de muerte, trafican con personas, retienen documentos, explotan trabajadores, amenazan mujeres, engañan familias y convierten el sufrimiento ajeno en negocio. Deténganse. Conviértanse (cf. Mc 1,15). Las lágrimas y la sangre de estos hermanos claman a Dios y sus sufrimientos llegan hasta Él (cf. Gn 4,10; Ex 3,7-9). El dinero arrancado a la vulnerabilidad de los pobres no dará paz, ni honor, ni futuro”. En el vídeo de 13 TV se visualiza y escucha todo el encuentro. 

 

Papa León XIV a los migrantes en Santa Cruz de Tenerife, 12-6-2026: «El amor de Dios no conoce fronteras, no hace distinciones, se da a todos y nos congrega en la unidad»

* «Jesús, para explicar la universalidad del amor, puso como ejemplo el acto de servicio de un hombre de otro pueblo y de otra religión que se compadeció del herido y maltratado (cf. Lc 10,25-37). Motivados por ese amor de Dios, que nos ayuda a sanar las heridas y a ser caritativos con los que sufren, el santo Hermano Pedro y san José de Anchieta partieron desde estas tierras canarias para anunciar el Evangelio en América, abriendo nuevos horizontes misioneros. Ellos también fueron migrantes que se dirigieron hacia lo desconocido, llevando como principal equipaje la fe, la esperanza y la caridad»

Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News con las palabras del Papa León XIV

* «Me ha llamado la atención el nombre de este Centro de acogida, que se denomina “Las Raíces”. A mi Predecesor, el querido Papa Francisco, que tanto anheló poder estar con ustedes, le gustaba utilizar la imagen de las raíces para indicar la necesidad de no olvidar los orígenes, de permanecer unidos y de confiar en el Señor. ‘Porque el que confía en el Señor “es como un árbol plantado al borde de las aguas, que echa sus raíces en la corriente. No temerá cuando llegue el calor y su follaje estará frondoso” (Jr 17,8)’ (Christus vivit, 133). Que esta imagen de las raíces también les ayude a ustedes a estar firmemente arraigados en el Señor (cf. Col 2,7), para que ninguna tormenta pueda alejarlos de su presencia, que fortalece y da vida»

 

12 de junio de 2026.- (Camino Católico).-  “El amor de Dios no conoce fronteras, no hace distinciones, se da a todos y nos congrega en la unidad”, ha dicho el Papa León XIV a los migrantes del centro de acogida “Las Raíces”, en San Cristóbal de la Laguna en Tenerife.


El Pontífice ha sido recibido por el director del centro. A continuación, escuchó unas palabras del obispo de San Cristóbal de La Laguna, Tenerife, monseñor Eloy Alberto Santiago Santiago; de la ministra de la Inclusión, de la Seguridad Social y de las Migraciones, Elma Saiz Delgado, y finalmente el testimonio de dos migrantes.



Tras escuchar sus intervenciones, León XIV dedicó unas palabras a los presentes, pronunciando su discurso en francés, lengua mayoritaria de los migrantes que allí lo esperaban. En el vídeo de Vatican News se visualizan y escuchan las palabras del Papa León XIV, cuyo texto completo es el siguiente:

VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD EL PAPA LEÓN XIV 

A ESPAÑA

(6-12 DE JUNIO DE 2026)

VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD EL PAPA LEÓN XIV

A ESPAÑA

(6-12 DE JUNIO DE 2026)


ENCUENTRO CON LOS MIGRANTES DEL CENTRO “LAS RAÍCES”

SALUDO DEL SANTO PADRE

Centro “Las Raíces” (Tenerife)

Viernes, 12 de junio de 2026

Queridos hermanos y hermanas: ¡Buenos días!

Agradezco las sentidas palabras que me ha dirigido la Sra. Ministra, así como el Director de este Centro.

Hoy en la Iglesia celebramos la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, que es para los cristianos el amor misericordioso e infinito de Dios por cada ser humano. En este marco, es providencial que podamos encontrarnos, vernos y sobre todo saber que, más allá de nuestro lugar de proveniencia, el amor de Dios no conoce fronteras, no hace distinciones, se da a todos y nos congrega en la unidad.

Viendo sus rostros, escuchando sus testimonios, pienso también en sus corazones, heridos por tantas dificultades y también consolados por el amor recibido gracias a otros corazones abiertos, generosos y misericordiosos. El Corazón de Cristo sufrió y fue traspasado por amor, y también fue confortado por personas compasivas que se acercaron a aliviar su dolor.

Jesús, para explicar la universalidad del amor, puso como ejemplo el acto de servicio de un hombre de otro pueblo y de otra religión que se compadeció del herido y maltratado (cf. Lc 10,25-37). Motivados por ese amor de Dios, que nos ayuda a sanar las heridas y a ser caritativos con los que sufren, el santo Hermano Pedro y san José de Anchieta partieron desde estas tierras canarias para anunciar el Evangelio en América, abriendo nuevos horizontes misioneros. Ellos también fueron migrantes que se dirigieron hacia lo desconocido, llevando como principal equipaje la fe, la esperanza y la caridad.

En aquellas desconocidas tierras, los santos migrantes y misioneros supieron dar de lo que tenían y asimismo acoger lo nuevo que se les ofrecía. Les invito también a ustedes a ofrecer el tesoro de humanidad, de sueños y de cultura que han traído a estas islas, y a estar abiertos a recibir aquello que se les brinda. Este intercambio hemos de vivirlo también con responsabilidad, pensando en el futuro de las generaciones venideras, a quienes queremos legar el patrimonio de una civilización del amor, y donde las migraciones tienen una palabra importante que decir, porque «pueden ser una ocasión de encuentro y enriquecimiento mutuo entre los pueblos» (Magnifica humanitas, 81).

Queridos hermanos y hermanas, todos —de algún modo— somos migrantes, todos somos peregrinos en camino a la patria celestial. Ayudémonos a hacer de esta travesía un lugar más humano para todos, aportando lo que esté al alcance de cada uno. En este sentido, agradezco la colaboración por parte del Gobierno, de las diversas instituciones y de tantos hombres y mujeres de buena voluntad que hacen posible esta ayuda humanitaria concreta, que devuelve la esperanza y dignifica a tantas personas.

Me ha llamado la atención el nombre de este Centro de acogida, que se denomina “Las Raíces”. A mi Predecesor, el querido Papa Francisco, que tanto anheló poder estar con ustedes, le gustaba utilizar la imagen de las raíces para indicar la necesidad de no olvidar los orígenes, de permanecer unidos y de confiar en el Señor. «Porque el que confía en el Señor “es como un árbol plantado al borde de las aguas, que echa sus raíces en la corriente. No temerá cuando llegue el calor y su follaje estará frondoso” (Jr 17,8)» (Christus vivit, 133). Que esta imagen de las raíces también les ayude a ustedes a estar firmemente arraigados en el Señor (cf. Col 2,7), para que ninguna tormenta pueda alejarlos de su presencia, que fortalece y da vida.

Queridos amigos, les llevo en mi corazón y en el recuerdo de mis oraciones. Que Dios les bendiga, que bendiga a sus familias y a todos los que les hacen el bien. Y que la Bienaventurada Virgen María, Consuelo de los migrantes, les acompañe y auxilie siempre con su protección maternal.

Muchas gracias.

Papa León XIV



Fotos: Vatican Media, 12-6-2026

Encuentro del Papa León XIV con los migrantes del Centro «Las Raíces», en Santa Cruz de Tenerife, 12-6-2026

2 de junio de 2026.- (Camino Católico)  La isla de Tenerife recibe a León XIV en su última jornada del viaje a España. En su primer encuentro del día, se ha reunido con migrantes del centro de acogida de Las Raíces. El Pontífice ha sido recibido en el centro de acogida llamado Las Raíces por el director del centro. A continuación, escuchó unas palabras del obispo de San Cristóbal de La Laguna, Tenerife, monseñor Eloy Alberto Santiago Santiago; de la ministra de la Inclusión, de la Seguridad Social y de las Migraciones, Elma Saiz Delgado, y finalmente el testimonio de dos migrantes.  En el vídeo de 13 TV se visualiza y escucha todo el encuentro.

Tras escuchar sus intervenciones, León XIV ha dedicado unas palabras a los presentes, pronunciando su discurso en francés, lengua mayoritaria de los migrantes que allí lo esperaban. El Pontífice ha subrayado que “el amor de Dios no conoce fronteras, no hace distinciones, se da a todos y nos congrega en la unidad”.


Homilía del P. Jesús Luis Sacristán y lecturas de la Misa de hoy, viernes, Sagrado Corazón de Jesús, 12-6-2026

 

12 de junio de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. Jesús Luis Sacristán y lecturas de la Santa Misa de hoy, viernes de la 10ª semana de Tiempo Ordinario, Sagrado Corazón de Jesús, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, viernes, Sagrado Corazón de Jesús, 12-6-2026

 


2 de junio de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, viernes de la 10ª semana de Tiempo Ordinario, Sagrado Corazón de Jesús, presidida por el P. Jesús Luis Sacristán, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Dolorosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 12-6-2026

12 de junio de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Dolorosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, viernes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero. 

Palabra de Vida 12/6/2026: «Soy manso y humilde de corazón» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 12 de junio de 2026, viernes de la 10ª semana del Tiempo Ordinario, Sagrado Corazón de Jesús, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

 

Evangelio: San Mateo 11, 25-30:

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:

«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.

Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobres vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso. para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».