Camino Católico

Mi foto
Queremos que conozcas el Amor de Dios y para ello te proponemos enseñanzas, testimonios, videos, oraciones y todo lo necesario para vivir tu vida poniendo en el centro a Jesucristo.

Elige tu idioma

Síguenos en el canal de Camino Católico en WhatsApp para no perderte nada pinchando en la imagen:

Mostrando entradas con la etiqueta Camino de Santiago. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Camino de Santiago. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de agosto de 2026

Goran Tomašević, olímpico de waterpolo: «Al terminar el Camino de Santiago entregué mi vida a Cristo; hablé con Dios y le dije: ‘Estoy listo; estoy a tu servicio. Puedo llevar lo que sea necesario para ti’»

Goran Tomašević, de 36 años, afirma que los momentos vividos durante el Camino fueron intensos. «Sentí que solo estábamos Dios y yo», recuerda. / Foto: Cortesía de Goran Tomašević - National Catholic Register

* «Una vez, vi a una niña corriendo hacia mí, desde la dirección opuesta. Y al pasar a mi lado, me dijo: ‘Hola, Jesús te ama’ y siguió corriendo, riendo. Era como si no fuera real, como si la hubiera imaginado. Y me eché a llorar. En otra ocasión, en un albergue una señora me agarró la cara antes de que me fuera y no paraba de repetir: 'Goran, solo tienes que confiar'»

Camino Católico.- Goran Tomašević, de 36 años y nacido en Croacia, había estudiado en Estados Unidos, representado a Australia en waterpolo masculino en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y desarrollado una exitosa carrera como vicepresidente de un grupo global de servicios financieros con sede en Sídney. Cuando oyó hablar por primera vez del Camino de Santiago, su vida se encontraba en un periodo de transición.

“Hubo un gran cambio en mi vida”, declara Tomašević al National Catholic Register. “Una relación importante llegó a su fin. Estuvimos juntos durante 10 años, estábamos comprometidos, vivíamos juntos, incluso teníamos un perro y una casa juntos, y todo terminó”.

Casi al mismo tiempo, también dejó atrás una carrera de diez años que había consumido la mayor parte de su vida adulta. «El trabajo me absorbía el 90% de mi tiempo», explica, «y sentía que solo estaba ayudando a que los ricos se hicieran más ricos». Al dejar su trabajo, dijo, «fue como un divorcio».

Lo que siguió fue un viaje de autodescubrimiento que lo llevó por distintos caminos, desde la psiquiatría hasta experiencias psicodélicas en Sudamérica. Escuchar cómo el Camino de Santiago había ayudado a su sobrina a encontrar la autoaceptación, el amor propio y la paz tras sus dificultades conmovió profundamente a Tomašević.

Como sabía que "prefería pasar tiempo con [su] enemigo que solo", según sus propias palabras, decidió emprender un viaje de cinco semanas desde Saint-Jean-Pied-de-Port hasta Santiago de Compostela, completamente solo.

Durante mucho tiempo había evitado las cargas que había soportado a lo largo de su vida sumergiéndose en el trabajo y el waterpolo. El viaje se convirtió en una oportunidad para afrontar esas dificultades. 

Goran Tomašević dice que todas las iglesias "eran muy accesibles", como la de la imagen / Foto: Bénédicte Cedergren - National Catholic Register

En las primeras etapas del Camino, cuando había menos gente, «me encontraba solo durante tres o cuatro horas en medio de la nada», dice Tomašević, recordando las llanuras desérticas de la Meseta. En esos momentos, comparte, «sentía que solo estábamos Dios y yo».

Criado en la fe católica en Croacia, Tomašević se había alejado de la Iglesia al sentir que la fe le era impuesta como parte de la cultura. «Pero a lo largo del Camino», comparte, «la cantidad de iglesias, cruces y sacerdotes... todo me pareció muy cercano. Todo se sentía muy afectuoso, como si dijera: "Estamos aquí si nos necesitas". Nada se sentía forzado. Se sentía muy amable». 

A través de las personas que conoció en su camino, Tomašević se transformó. Encontró a Dios no solo en sus historias de sufrimiento, esperanza y amor —desde batallas contra el cáncer y trastornos alimenticios hasta niños secuestrados y la pérdida de un cónyuge— sino incluso en los sencillos saludos de los transeúntes.

“Una vez, vi a una niña corriendo hacia mí, desde la dirección opuesta. Y al pasar a mi lado, me dijo: ‘Hola, Jesús te ama’ y siguió corriendo, riendo. Era como si no fuera real, como si la hubiera imaginado. Y me eché a llorar.”

“En otra ocasión, en un albergue”, recuerda, “una señora me agarró la cara antes de que me fuera y no paraba de repetir: 'Goran, solo tienes que confiar'”.

“La verdadera rendición se produjo al subir la montaña hacia O Cebreiro”, dice Tomašević. “Sabía que los últimos 7 kilómetros eran una subida empinada, y cuando llegó el momento, aceleré el paso. Hablé con Dios y le dije: ‘Estoy listo; estoy a tu servicio. Puedo llevar lo que sea necesario para ti’”.

Goran Tomašević, atleta olímpico, afirma haber experimentado muchos momentos de conexión con Dios durante el Camino de Santiago hasta entregarse a Cristo / Foto: Bénédicte Cedergren - National Catholic Register

El contraste entre su vida anterior y lo que vivió en el Camino de Santiago es radical. Durante años había evitado enfrentar sus heridas refugiándose en el deporte y el trabajo. El Camino lo obligó a detenerse, a escuchar y a abrirse a la fe.

"Sentí que Dios me reconocía", contó al recordar su llegada a la plaza de la Catedral de Santiago. "El sol se abrió paso entre las nubes, justo entre las dos torres, brillando directamente en mis ojos, y sentí como si Dios me dijera: 'Te veo. De ahora en adelante, estamos juntos'".

Ese momento, acompañado de lágrimas y temblores, selló su decisión: “Entregué mi vida a Cristo”.

La historia de Tomašević es singular porque muestra cómo incluso quienes han alcanzado la cima del éxito deportivo pueden descubrir un vacío interior. Su paso del waterpolo olímpico al Camino de Santiago simboliza un tránsito de la competición hacia la contemplación, de la búsqueda de medallas a la búsqueda de sentido.

Hoy, tras su experiencia, asiste con regularidad a misa y comparte su testimonio como un ejemplo de cómo el Camino puede ser un espacio de conversión y encuentro con Dios.

Para él, cada paso fue un acto de entrega, cada encuentro una revelación, y cada iglesia un recordatorio de que la fe puede ser cercana y acogedora.

miércoles, 11 de noviembre de 2020

Merche Macho, 20 años: «Cuando hice el Camino de Santiago me encontré con Dios y desde entonces ni yo me he separado de Él, ni Él me ha soltado la mano a mí»

 


* «Desde entonces, mi vida con Dios solo ha ido a mejor y con experiencias posteriores como voluntariados en residencias de ancianos, con enfermos en hospitales o incluso dando catequesis a niños pequeños, he podido completar esa parte tan importante que Jesús enseñó: las obras. Es verdad que tuve que madurar más para darme cuenta de que esto no va de palabras, sino de actos; actos que te llenen el alma, que los hagas de manera altruista y que entiendas que lo mejor que te puede pasar en un día es ayudar al otro, pues como decía mi gran referente en la fe, San Ignacio de Loyola: “más en las obras que en las palabras; en todo amar y servir”. Y de esta manera, conseguí algo muy especial y que me costó mucho trabajo, y fue ver a Dios en los demás; en gestos, en palabras… y sé que las personas en las que a día de hoy veo a Dios son las más especiales, pero me doy cuenta de que no solo están en mis amigos o en mis familiares, sino también en gente desconocida que ves que realiza buenas y obras y compruebas que Dios realmente está en todas partes!»

Leer más...

domingo, 26 de julio de 2020

Papa Francisco escribe a Álvaro Calvente, discapacitado que ha hecho el Camino de Santiago: «El Señor camina siempre a nuestro lado. Gracias por vuestro testimonio y oraciones»

* «No es que hayamos visto a Dios, es que hemos estado con Él. Lo hemos podido palpar a través de ese amor, de esa alegría y de esa fe que tiene Álvaro. Lo que tenemos absolutamente claro es que Dios nos ha mandado a Álvaro para ayudarnos a nosotros, y no al revés. El Señor dijo: “A este matrimonio le hace falta alguien que les cuide”, y nos lo mandó. Y la verdad es que nos hace más bien él a nosotros que nosotros a él. Una de las cosas que nos ha enseñado, por ejemplo, es que no hay nada imposible y que Dios siempre va por delante», dice Ildefonso Calvente, padre del joven

miércoles, 8 de mayo de 2019

Ángela Tenorio, 28 años, de la Pastoral Juvenil: «En el Camino de Santiago el Señor se hizo presente y transformó mi vida»

* «Vivo la fe acudiendo a los sacramentos, participando de todas las actividades del Sarus y de la Pastoral Juvenil en las que puedo comprometerme e intentado hacer en mi vida diaria la voluntad de Dios, aunque es muy difícil… tuve un encuentro personal con Dios y, desde ese momento, en todo lo que he vivido, para bien o para mal, Dios me ha acompañado. Es como la raíz de todo, de Él mana todo lo bueno que hay en mí: la fuerza, cuando estoy cansada; la esperanza, cuando todo parece que va mal; la confianza, en que Él sabe lo que más me conviene; la constancia y la persistencia para no abandonar aquello que parece perdido… Una vez que te encuentras con Dios, no puedes decirle que no. Te puedes enfadar con Él y protestarle, pero no puedes abandonarle, Él siempre está. Siempre es fiel, me ha esperado toda la eternidad, ¿cómo no voy yo a esperarle a Él?»

Leer más...

martes, 26 de julio de 2016

Conchita Bernárdez, que acompaña peregrinos por el Camino de Santiago, desde hace 23 años cuenta las obras de misericordia que ha vivido

* «Es muy bonito comprobar cómo la gente de los pueblos con la que te vas encontrando se convierte en instrumento de Dios para este cambio. Es habitual que el peregrino abra su intimidad a los demás y ahí surge la oportunidad de reorientar muchos caminos torcidos, sobre todo al llegar a la Catedral de Santiago, pues allí -dicen- “te entran tentaciones de confesarte”»



* «Conocí a Andrea procedente de un país de Centroeuropa. Tendría unos 18 años y venía haciendo el Camino con su hermano. Durante la celebración de la Misa del peregrino había visto con total claridad que había venido a Santiago para abrazar la fe católica desde el protestantismo. Habló con el sacerdote y de esa conversación salió feliz y decidida a contactar con gente católica de su ciudad para poder hacer la profesión de fe»