Camino Católico

Mi foto
Queremos que conozcas el Amor de Dios y para ello te proponemos enseñanzas, testimonios, videos, oraciones y todo lo necesario para vivir tu vida poniendo en el centro a Jesucristo.

Elige tu idioma

Síguenos en el canal de Camino Católico en WhatsApp para no perderte nada pinchando en la imagen:

lunes, 6 de enero de 2025

Homilía del evangelio de la Epifanía del Señor: El testimonio de los Magos de Oriente nos invita a acallar nuestras pasiones para poder escuchar la voz de Dios que, a través de sus signos, nos llama hacia sí / Por P. José María Prats

 


* «El encuentro con Jesucristo y la vida vivida a partir de ese momento como relación vivificante con Él, convirtieron a los Magos en hombres nuevos, en místicos; y sus caminos no volvieron a ser nunca más los de antes. De hecho, dejaron de ser “sus caminos” para convertirse en los caminos de Dios. Que Dios nos conceda caminar siempre por estos caminos para poder un día contemplar nuevamente a este Niño, resucitado y glorioso, en el banquete eterno que ha preparado para los que le aman»

Epifanía del Señor

Isaías 60, 1-6  /  Salmo 71  /  Efesios 3, 2-3a.5-6  / San Mateo 2, 1-12 

P. José María Prats / Camino Católico.-  La historia de los Magos de Oriente que narra el evangelio de hoy es una historia preciosa que nos habla de las etapas de la vida espiritual que nos llevan hasta el encuentro personal con Jesucristo. Veamos cuáles son estas etapas y el significado de cada una de ellas.

Primera etapa: La búsqueda de Dios a través de sus signos

Todo en la vida espiritual tiene su origen en Dios. Podemos amar a Dios «porque Él nos amó primero» (1 Jn 4,19), podemos salir en su busca porque Él «se ha hecho el encontradizo» (Is 65,1). «Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre» ‒dice Jesús (Jn 6,44). Dios nos atrae continuamente hacia Jesucristo a través de multitud de signos: la experiencia del amor y del sufrimiento, las palabras y el testimonio de otras personas, el deseo espontáneo de dar sentido a nuestra vida... Pero a menudo, prisioneros de nuestras comodidades, pasiones y proyectos, somos incapaces de reconocer estos signos y de ponernos en camino hacia Cristo.

El signo de una estrella  ‒visible para todos‒ apareció en el cielo indicando el nacimiento del Rey de los judíos, pero sólo unos Magos de Oriente supieron reconocerlo y ponerse en camino hacia Él. Eran hombres puros, apasionados por la verdad y dispuestos a abandonarlo todo para salir en su búsqueda. Su testimonio nos invita a acallar nuestras pasiones para poder escuchar la voz de Dios que, a través de sus signos, nos llama hacia sí.

Segunda etapa: El encuentro con el Pueblo de Dios

La estrella llevó a los Magos a Jerusalén. Jerusalén representa al Pueblo de Dios, a la Iglesia. Aunque a algunos les pese, no se puede llegar a Cristo sin pasar por la Iglesia. Ella custodia la palabra que Dios ha dado a su Pueblo y que nos guía en nuestro caminar hacia Él. Por las Escrituras, los Magos supieron el camino, supieron que debían dirigirse hacia Belén.

Esta parada de los Magos en Jerusalén nos advierte de la importancia de conocer las Sagradas Escrituras y las riquezas con que el Espíritu Santo ha ido adornando a su Iglesia a lo largo de los siglos: los escritos de los Padres, la experiencia espiritual de los santos, el testimonio de los mártires... Caminamos hacia Cristo acompañados, guiados y alimentados por la Iglesia.

Pero esta etapa nos presenta también el lado oscuro y la infidelidad del Pueblo de Dios. Dice el evangelio que toda Jerusalén se sobresaltó con la llegada de los Magos. Ellos conocían la palabra de Dios pero no querían cumplirla, indicaron a los Magos dónde tenía que nacer el Mesías pero no quisieron ponerse en camino con ellos. El sobresalto de Jerusalén es la vergüenza y la zozobra de quien ha claudicado en el empeño de vivir en la verdad y ve llegar a los buscadores de Dios que no se han dejado vencer por el mundo y caminan gozosos hacia su eterna bienaventuranza.

Y nosotros, ¿qué hemos hecho del tesoro de nuestra fe? ¿Es fuente permanente de dinamismo hacia Cristo o la hemos aguado y domesticado para seguir nuestros caminos con la conciencia tranquila?

Tercera etapa: La noche oscura

El relato da a entender que al salir de Jerusalén los Magos no podían ver la estrella o ésta no los guiaba, pues «de pronto comenzó a guiarlos ... y al verla se llenaron de inmensa alegría». Una vez que Dios nos ha dado a conocer su palabra y nos ha mostrado el camino hacia sí, nos hace vivir lo que los místicos han llamado «la noche oscura del alma», unos períodos –a veces muy prolongados– en los que experimentamos una gran aridez espiritual, como si Dios hubiera desaparecido dejándonos desamparados. Son tiempos de prueba, de purificación y crecimiento, tiempos de lucha tenaz y constante contra el poder del mal, representado en esta historia por el Rey Herodes que intenta convertir el camino de los Magos hacia la vida en un camino de muerte.

Cuarta etapa: El camino hasta la cueva de Belén

«De pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño» y «al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría». En el momento menos pensado, después de haber sido probados y purificados por la noche oscura, vuelven a aparecer –y ahora con mucha mayor intensidad y nitidez– la luz y la fuerza con que Dios nos llamó en un principio. Y esto nos llena de una inmensa alegría, porque comprendemos que la prueba tenía un sentido y que Dios –que parecía ausente– estaba amándonos y purificándonos de nuestra mundanidad. La luz que un día nos puso en camino, se manifiesta ahora como efusión del Espíritu Santo que nos lleva hasta el encuentro personal e íntimo con Jesucristo, a quien antes conocíamos sólo de oídas y ahora conocemos por propia experiencia personal.

Quinta etapa: El encuentro con Jesucristo

«Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.» Después de ver signos en el cielo, de escuchar profecías antiquísimas sobre el Mesías en Jerusalén y de haber recorrido un camino tan largo, ¿no esperaríamos una manifestación grandiosa y deslumbrante de la gloria de Dios? Nosotros sí, pero los Magos no, porque la noche oscura les había hecho comprender que el poder y la gloria no se encuentran en la opulencia ni en lo que es grande y precioso a los ojos del mundo, sino en el don de Dios que se manifiesta de forma humilde, callada y escondida. Por eso, al ver al Niño con su madre, cayeron de rodillas, confesándole con sus regalos como rey y como Dios y hombre verdadero: oro por su realeza, incienso por su divinidad y mirra por su condición de verdadero hombre mortal.

Sexta etapa: La vida mística

«Y habiendo recibido en sueños un oráculo para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino». El encuentro con Jesucristo y la vida vivida a partir de ese momento como relación vivificante con Él, convirtieron a los Magos en hombres nuevos, en místicos; y sus caminos no volvieron a ser nunca más los de antes. De hecho, dejaron de ser “sus caminos” para convertirse en los caminos de Dios. Como dice Jesús a Pedro: «En verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas adonde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras» (Jn 21,18). Y estos nuevos caminos –los caminos de Dios– son ahora inaccesibles a las fuerzas del mal, a las ansias de poder y a los designios de muerte del rey Herodes.

Que Dios nos conceda caminar siempre por estos caminos para poder un día contemplar nuevamente a este Niño, resucitado y glorioso, en el banquete eterno que ha preparado para los que le aman.

P. José María Prats


Evangelio

Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: 

«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle». 

En oyéndolo, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: 

«En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: ‘Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel’».

Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: 

«Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle».

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el Niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al Niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.

San Mateo 2, 1-12

Los Magos, hombres sabios, al ver al Niño lo adoraron descubriendo en el pequeño el Camino, la Verdad y la Vida / Por P. Carlos García Malo

 


domingo, 5 de enero de 2025

Papa Francisco en el Ángelus, 5-1-2025: «Imitar al Dios del amor, abriendo ventanas luminosas de cercanía a quien sufre, de perdón, de compasión y de reconciliación: ¡es este el camino de la salvación!»

* «Dios no se detiene nunca: encuentra miles de modos para llegar a todos y a cada uno de nosotros, allá donde nos encontremos, sin cálculos y sin condiciones, abriendo también en las noches más oscuras de la humanidad ventanas de luz que la oscuridad no puede cubrir»     

 

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Continuemos rezando por la paz en Ucrania, en Palestina, Israel, Líbano, Siria, Myanmar, Sudán. Que la Comunidad internacional actúe con firmeza para que en los conflictos se respete el derecho humanitario. Basta de golpear a los civiles, basta de golpear las escuelas, los hospitales, basta de golpear los lugares de trabajo. No olvidemos que la guerra es siempre una derrota, ¡siempre!» 

5 de enero de 2025.- (Camino Católico)  “La Palabra de Dios nos dice que no es así! Es más, nos llama a imitar al Dios del amor, abriendo ventanas luminosas de cercanía a quien sufre, de perdón, de compasión y de reconciliación: ¡es este el camino de la salvación!”, ha dicho el Santo Padre, a la hora del Ángelus del segundo domingo después de Navidad, y en vísperas de la Epifanía, ante de miles de fieles que ha acudido a la plaza de San Pedro pese a la lluvia.

Al concluir el rezo del ángelus de este domingo, el Papa Francisco renovó su oración por los países que aún sufren a causa de la guerra. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

PAPA FRANCISCO

ÁNGELUS

Plaza de San Pedro
Domingo, 5 de enero de 2025

Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!

Y felicitaciones, ¡sois valientes, con la lluvia! ¡Feliz domingo!

Hoy el Evangelio (cf. Jn 1,1-18), hablándonos de Jesús, Verbo hecho carne, nos dice que «la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron» (Jn 1,5). Es decir, nos recuerda lo poderoso que es el amor de Dios, que no se deja vencer por nada, y que, más allá de obstáculos y rechazos, continúa resplandeciendo e iluminando nuestro camino.

Lo vemos en la Navidad, cuando el Hijo de Dios, hecho hombre, supera tantos muros y tantas divisiones. Afronta la cerrazón de mente y de corazón de los “grandes” de su tiempo, más preocupados por defender el poder que por buscar al Señor (cf. Mt 2,3-18). Comparte la vida humilde de María y José, que lo acogen y crían con amor, pero con las posibilidades limitadas y las dificultades propias de quien no tiene medios: eran pobres. Se ofrece, frágil e indefenso, al encuentro con los pastores (cf. Lc 2,8-18), hombres con el corazón marcado por la crudeza de la vida y por el desprecio de la sociedad; y después con los Magos (cf. Mt 2,1), que movidos por el deseo de conocerlo afrontan un largo viaje y lo encuentran en una casa de gente común, en gran pobreza.

Frente a estos y a otros tantos desafíos, que parecen contradicciones, Dios no se detiene nunca – escuchemos bien esto: Dios no se detiene nunca – : encuentra miles de modos para llegar a todos y a cada uno de nosotros, allá donde nos encontremos, sin cálculos y sin condiciones, abriendo también en las noches más oscuras de la humanidad ventanas de luz que la oscuridad no puede cubrir (cf. Is 9,1-6). Es una realidad que nos consuela y que nos da valor, especialmente en un tiempo como el nuestro, un tiempo que no es fácil, donde hay tanta necesidad de luz, de esperanza y de paz, un mondo donde los hombres a veces crean situaciones tan complicadas que parece imposible salir de ellas. Parece imposible salir de tantas situaciones, ¡pero hoy la Palabra de Dios nos dice que no es así! Es más, nos llama a imitar al Dios del amor, abriendo destellos de luz donde podamos, con cualquiera que nos encontremos, en todos los contextos: familiar, social, internacional. Nos invita a no tener miedo de dar el primer paso. Esta es la invitación del Señor hoy: no tengamos miedo de dar el primer paso: hace falta valor para hacerlo, pero no tengamos miedo. Abriendo ventanas luminosas de cercanía a quien sufre, de perdón, de compasión y de reconciliación: estos son los muchos primeros pasos que debemos dar para hacer el camino más claro, seguro y posible para todos. Y esta invitación resuena de modo particular en el Año Jubilar que acaba de comenzar, urgiéndonos a ser mensajeros de esperanza con simples pero concretos “sí” a la vida, con elecciones que aporten vida. Hagámoslo todos: ¡es este el camino de la salvación!

Y entonces, al inicio de un nuevo año, podemos preguntarnos: ¿En qué modo puedo abrir una ventana de luz en mi ambiente y en mis relaciones? ¿Dónde puedo ser un resquicio que deje pasar el amor de Dios? ¿Cuál es el primer paso que yo debería dar hoy?

Que María, estrella que guía a Jesús, nos ayude a ser para todos testigos luminosos del amor del Padre.

Oración del Ángelus:                         


Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.

Et concépit de Spíritu Sancto.

Ave Maria…


Ecce ancílla Dómini.

Fiat mihi secúndum verbum tuum.

Ave Maria…


Et Verbum caro factum est.

Et habitávit in nobis.

Ave Maria…


Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.

Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.


Orémus.

Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,

méntibus nostris infunde;

ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.


Amen.


Gloria Patri… (ter)

Requiem aeternam…


Benedictio Apostolica seu Papalis


Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.

Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,

Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.


Amen.



Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:


Queridos hermanos y hermanas:

Os saludo a todos vosotros, fieles de Roma y peregrinos llegados de diferentes países.


Saludo en particular a los profesores de religión de la Archidiócesis de Zagabria. Queridos, deseo todo bien para vuestro trabajo, muy importante para la formación cultural, espiritual y moral de las nuevas generaciones.


Saludo a los fieles de Orzinuovi, a las familias de Massa Lombarda, a los monaguillos y a los agentes pastorales de Postioma y Porcellengo, a los jóvenes de la “Fraternità francescana di Betania” (Fraternidad franciscana de Betania), a los muchachos de Concesio, el pueblo natal de San Pablo VI, y a los muchachos de la Inmaculada. Saludo al grupo de adolescentes del decanato de Oggiono, en la provincia de Lecco, en peregrinación por el Jubileo.


Continuemos rezando por la paz en Ucrania, en Palestina, Israel, Líbano, Siria, Myanmar, Sudán. Que la Comunidad internacional actúe con firmeza para que en los conflictos se respete el derecho humanitario. Basta de golpear a los civiles, basta de golpear las escuelas, los hospitales, basta de golpear los lugares de trabajo. No olvidemos que la guerra es siempre una derrota, ¡siempre!


Os deseo a todos un feliz domingo. Y, por favor, no os olvidéis de rezar por mí. Buen almuerzo y hasta mañana.



Francisco


Fotos: Vatican Media, 5-1-2025

Homilía de Mons. Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, y lecturas de la Misa de hoy, Domingo II después de Navidad, 5-1-2025

5 de enero de 2025.-  (Camino Católico) Homilía de  Mons. Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, y lecturas de la Misa de hoy, Domingo II después de Navidad, emitida por 13 TV desde la Catedral de Córdoba.

Santa Misa de hoy, Domingo II después de Navidad, en la catedral de Córdoba, 5-1-2025

5 de enero de 2025.-  (Camino Católico)  Celebración de la Santa Misa de hoy, Domingo II después de Navidad, presidida por Mons. Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, emitida por 13 TV desde la Catedral de Córdoba.

Misterios Gloriosos del Santo Rosario desde el Santuario de Lourdes, 5-1-2025

5 de enero de 2025.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gloriosos del Santo Rosario, correspondientes a hoy domingo, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

Palabra de Vida 5/1/2025: «A cuantos la recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 5 de enero de 2025, Domingo II después de Navidad, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Juan 1, 1-18:

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.

Él estaba en el principio junto a Dios.

Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.

No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.

El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.

En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no la conoció.

Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.

Pero a cuantos la recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.

Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».

Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.

Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Renovar nuestro compromiso de seguir a Cristo con corazón sincero, buscando en Él la gracia que transforma nuestra vida / Por P. Carlos García Malo

 


sábado, 4 de enero de 2025

Homilía del P. José Aurelio Martín y lecturas de la Misa de hoy, sábado, Tiempo de Navidad, 4-1-2025

4 de enero de 2025.- (Camino Católico) Homilía del P. José Aurelio Martín Jiménez y lecturas de la Santa Misa de hoy, sábado, Tiempo de Navidad, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.