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sábado, 7 de febrero de 2026

Erea y José Pedro, protestantes conversos al catolicismo: «Encontramos a Jesús Eucaristía; fue impresionante descubrir los sacramentos; donde nos quería llevar Cristo era a la Santa Misa, a la Eucaristía»

José Pedro y Erea, en el centro de la imagen,  junto a uno de sus hijos, su madrina y su padrino / Foto: Diócesis de Alcalá

* «Me viene a la mente cuando nos sentamos frente al sacerdote de la parroquia de nuestro pueblo, que estuvo hablando con José Pedro y luego a mí me dijo, ‘tú no hace falta que te conviertas porque él se convierta’. Y yo le respondí, ‘es que si mi marido da ese paso, si Dios le está guiando por ahí, a mí también me tiene que guiar por ahí’»

 

Audio del testimonio de José Pedro y Erea en el programa ‘El Espejo de la Diócesis de Alcalá

Camino Católico.- La Iglesia ha celebrado la semana de oración por la unidad de los cristianos. En la diócesis de Alcalá de Henares han ofrecido el testimonio de un matrimonio de su diócesis, José Pedro y Erea, que recientemente se han convertido del protestantismo al catolicismo. Su historia vital la han contado en el programa de radio ‘El Espejo de la Diócesis de Alcalá’. Actualmente viven su fe en la parroquia de San Pedro de Alcalá de Henares y en esta entrevista, de la que hemos destacado las preguntas más relevantes, relatan este paso que ha transformado su vida.

- José Pedro, ¿por qué os acercasteis a la Iglesia Católica siendo protestantes?

- Pues en mi caso, sobre todo al inicio de este camino, fue buscando un fundamento doctrinal. Llevaba como dos años profundizando en temas doctrinales y sí que es verdad que me encontraba un tanto confundido. Al final, muchas de las cosas en las que el protestante doctrinalmente cree, pues tienes que decantarte por unas denominaciones u otras y andas un poco haciendo tu propia doctrina, cogiendo de aquí, de allá. me pasaba mucho eso.

Empezamos con reuniones en casa y yo tenía, en parte, la responsabilidad de dirigir esas reuniones y con muy buena intención de querer realmente volver a ese cristianismo primitivo. Quería hacer las cosas realmente como la Biblia manda o como Jesús estableció. Y es ahí cuando empecé a entrar un poco en esa crisis. Si aquí hay denominaciones que tienen una postura en cuanto a la Cena del Señor, que en el catolicismo es la Eucaristía, el bautismo, la doctrina de la justificación, por ejemplo, que fue clave para mí, pues eran preguntas que me hicieron entrar en una pequeña crisis y a partir de ahí lo último ya que me quedaba era decir, bueno, y la fe católica ante todos estos todos interrogantes que yo tengo, ¿qué tiene que decir? Y a partir de ahí fue cuando me empecé a interesar también por el catolicismo.

- Erea, ¿qué fue lo que os hizo dar finalmente el paso de vuelta a casa?

- Se me viene a la mente cuando nos sentamos frente al sacerdote de la parroquia de nuestro pueblo, que estuvo hablando con José Pedro y luego a mí me dijo, ‘tú no hace falta que te conviertas porque él se convierta’. Y yo le respondí, ‘es que si mi marido da ese paso, si Dios le está guiando por ahí, a mí también me tiene que guiar por ahí’.

Entonces fue ahí cuando yo empecé a profundizar más. Porque en ese momento yo no lo tenía nada claro y me tuvieron que hacer un bautizo sub conditione porque yo estoy bautizada por la Iglesia evangélica, y la Iglesia católica lo admite siempre que sea trinitario en el nombre del Padre, del Hijo y el Espíritu Santo. Y yo sé que fue así, pero no había ningún documento ni ninguna prueba que lo que lo justificara.

Entonces, me hicieron un bautizo sub conditione, que es por si acaso no ha valido, pues valdría ese. Y junto con mis hijas, el 1 de marzo del 2025 dimos el paso, nos bautizamos, hicimos la profesión de fe y luego hicimos el sacramento del matrimonio el día dos.

Al principio fue un paso de fe porque yo no entendía muy bien por qué me tenía que volver a bautizar… eso de volverse a casar, volvernos a poner los anillos… Yo ya me sentía casada, bautizada, pero sí que más adelante lo pude entender. Hasta Jesús mismo se bautizó sin tener pecado, ¿por qué no me voy a volver yo a bautizar aunque ya estuviera por si acaso no fuera válido? Porque al final es un testimonio también de cara a la Iglesia. Entender los medios de gracia es muy diferente a cómo se vive en el mundo protestante.

José Pedro y Erea, junto a sus hijos / Foto: Diócesis de Alcalá

- Erea, ¿crees que es importante que los matrimonios estén acompasados en la fe, en su espiritualidad y su carisma, incluso aunque compartan la misma fe?

- Siempre he pensado, tanto siendo protestante como ahora católica, que es importante. Al final es lo idílico, ¿no? No todas las situaciones son iguales, por desgracia, pero lo idílico sí creo que es compartirlo todo porque al final somos una carne y entre semana se suele estar liado trabajando. Cuando uno tiene tiempo para la familia son los fines de semana.

Si los fines de semana cada uno tiene una reunión en un sitio diferente, según el carisma, que hay algunos que tienen más retiros, convivencias…, si cada uno las hace por un lado diferente, es muy difícil combinar eso. Lo idílico, lo perfecto, creo que sería ir todos juntos de la misma mano. Pero luego hay muchas situaciones que se pueden entender y a lo mejor lo pueden llevar bien, pero yo creo que lo idílico sería compartirlo todo.

- José Pedro, ¿qué fue lo más difícil de aceptar del catolicismo y qué belleza encontrasteis en la fe católica que no había en la en la que teníais antes?

- Para mí lo más difícil de aceptar fue que en la justificación también están involucradas nuestras obras. Antes por la sola fe, la rama que yo más seguía dentro del protestantismo, afirma que una vez que tú estás justificado solo por la fe, ya eres salvo, sí o sí. Eso fue lo que más difícil al principio fue para mí aceptar, ver que la fe católica en la doctrina de la justificación hace una armonía muy buena, muy bonita entre fe y obras.

Una vez que entendí cómo explicaba la Iglesia católica la doctrina de la justificación, fue para mí como una nueva conversión. Empecé a sentir un llamado muy fuerte porque yo llevaba dos años tratando de hacer el puzle por mí mismo. Y entonces descubrí esa belleza y, por fin, encontrar la pieza que me faltaba después de esos dos años profundizando en la doctrina de la justificación, para mí fue como una nueva conversión. Entonces, me acuerdo que fui corriendo a mi mujer y le dije «Erea, las obras también importan».

Una vez que empecé realmente a seguir profundizando en los dogmas, el tema de la justificación para mí pasó a un segundo plano. Y ya no te digo nada cuando realmente pues encontré a Jesús Eucaristía. Eso fue para mí impresionante, descubrir los sacramentos, descubrir ese sentido de lo sagrado, ese sentido de lo trascendente, no lo había vivido en el protestantismo.

Empezar a descubrirlo fue un descanso impresionante, o sea, fue como un «vale, no tengo que seguir yo reinventando la rueda cada día doctrinalmente, ni eclesiológicamente, ni teológicamente». Es que tengo un depósito aquí de fe milenario con una tradición con mayúsculas, con unos Padres de la Iglesia, con un Magisterio… fue como descubrir un tesoro, un tesoro real. Y ya una vez deseando poder comulgar, estuve un año de catequesis con mi mujer. Yo estaba deseando y creo que todo este camino ahora lo veo y es donde me quería llevar Cristo era a la Santa Misa, a la Eucaristía.

José Pedro y Erea orando ante la Virgen María / Foto: Diócesis de Alcalá

- Con motivo del Año Jubilar, José Pedro, vosotros habéis participado en una peregrinación a Roma con la parroquia de San Pedro, de Alcalá de Henares, ¿qué significó para vosotros poder viajar a Roma en este año tan especial?

- Pues el viaje a Roma fue, la verdad, todavía más gracia sobre gracia. Nuestro hijo Mateo estaba recién nacido prácticamente. Me acuerdo que el padre Fermín nos ofreció incluso el poder bautizar a nuestro hijo Mateo allí en Roma. Y al final, nos lanzamos porque viajar con niños y con un bebé recién nacido era un reto para nosotros, pero dijimos, «venga, vamos para allá.»

Fue para nosotros muy especial porque fue «Roma dulce hogar» pero vivido de forma literal. El grupo nos dio el gran privilegio de poder entrar por la Puerta Santa cargando la cruz con nuestros hijos. Fue un momento muy especial, me emocionó, la verdad. Y ya para el final del viaje se combinó con lo que fue el bautismo de Mateo. Así que muy agradecidos también a la diócesis, a todos los que nos han apoyado.

Nos hemos sentido como una gran familia, no nos lo esperábamos, tanto amor, tanto recibimiento y tanta ayuda. Ha sido todo un regalo de Dios. Muy agradecidos.

- José Pedro, ¿creéis que sería importante facilitar momentos de encuentro entre cristianos de diferentes confesiones?

- Sí, de hecho conozco grupos protestantes que hacen eventos con católicos, eventos conjuntos y creo que sí que se debería de potenciar esas iniciativas siempre y cuando desde la parte católica no caigamos en este relativismo. Realmente si yo voy a un encuentro ecuménico es porque quiero que mis hermanos protestantes lleguen a lo que es un una fe más plena y que vuelvan a casa, que vuelvan a la Iglesia.

Entonces, si ese encuentro ecuménico está centrado en esa labor y podemos compartir experiencias o testimonios, creo que sí que es beneficioso que se debería de animar a hacer esos encuentros.

- Y tú Erea, ¿lo crees importante?

- Añadiría que creo que es importante una formación dentro del mundo católico. Yo creo que con leerse el Catecismo sería suficiente. Que a la hora de tener encuentros ecuménicos con protestantes, ellos siempre van a tener la misión de evangelizar, porque al final si tú crees que vives en la Verdad, quieres que el otro también la viva y la disfrute.

El evangélico usa muy bien la Biblia, los versículos. Entonces es importante que el católico conozca su fe para saber qué versículos también apoyan lo que uno cree.

- Erea, José Pedro, ha sido un auténtico placer hablar con los dos. Muchísimas gracias por vuestro testimonio.

- Muchas gracias también a vosotros por la oportunidad. Que Dios os bendiga.

Homilía del Cardenal Marcello Semeraro en la beatificación de Salvador Valera Parra, Cura Valera, en Huercal-Overa, 7- 2-2026

7 febrero de 2026.-  (Camino Católico) Homilía del Cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio de las Causas de los Santos, emitida por 13 TV desde el Espacio Polivalente de Huercal-Overa, Almería.


«Una vida dedicada a tantas personas, especialmente a los enfermos, los pobres y los necesitados que recorrían las calles y habitaban las casas de esta tierra», ha dicho el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, refiriéndose al sacerdote Salvador Valera Parra, en su homilía del sábado, 7 de febrero, en que ha sido elevado a los honores de los altares. 

El testimonio que dejó Parra fue el de quien difunde «el perfume de Cristo», diría San Pablo. Un modelo, dice el cardenal, especialmente para quienes, como él, viven hoy el ministerio pastoral como sacerdotes. Inspirándose en la página del evangelista Juan sobre la figura del Buen Pastor, propuesta por la liturgia de hoy, se mira a Jesús que ofrece su vida por nosotros, la pone literalmente en peligro, la gasta «para hacerla como una raíz de la que podamos alimentarnos». Así lo hizo Cura Valera, que amó a las personas, de nombre y de hecho, estuvo cerca de ellas, comprendió sus problemas y las alivió de sus sufrimientos, recuerda el cardenal.

Acontecimientos especialmente críticos, como epidemias de cólera, terremotos y desastres medioambientales, azotaron su región (en 1863 provocaron destrucción y víctimas), pero Parra permaneció cerca de la población, «visitando a los enfermos, socorriendo a los más débiles, asistiendo a los ancianos. ¡Esto es, ante todo, el cuidado de las almas!», recuerda Semeraro en su homilía. Partiendo de la premisa de que «solo el amor hace posible un conocimiento verdadero, renovado, interior y profundo», el prefecto retoma lo que ya subrayaron los obispos locales en la Carta pastoral «Una vida para los demás», donde escribieron que «en un mundo caracterizado por la prisa, el individualismo y la superficialidad, la figura del padre Valera se erige como un recordatorio de que la verdadera grandeza reside en la sencillez, en la dedicación silenciosa, en la fidelidad perseverante».

El cardenal concluye con la metáfora del llamado «quinto Evangelio», el que cada discípulo de Jesús está llamado a escribir con su propia vida. Eso es lo que hizo Valera. «Él fue un Evangelio viviente: lo miró todo y a todos con los ojos de Jesús; lo amó todo y a todos con el corazón de Jesús. Es un modelo y un ejemplo para nosotros. Esta es también la misión de los santos».

Santa Misa de beatificación de Salvador Valera Parra, Cura Valera, en Huercal-Overa, 7-2-2026

7 de febrero de 2026.-  (Camino Católico) Celebración de la santa misa de beatificación de Salvador Valera Parra, Cura Valera, presidida por el Cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio de las Causas de los Santos, emitida por 13 TV desde el Espacio Polivalente de  Huercal-Overa, Almería.

Misterios Gozosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 7-2-2026

7 de febrero de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gozosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, sábado, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

Homilía del P. Javier Martín y lecturas de la Misa de hoy, sábado de la 4ª semana del Tiempo Ordinario, 7-2-2026

7 de febrero de 2026.-  (Camino Católico).- Homilía del P. Javier Martín, FM, y lecturas de la Santa Misa de hoy, sábado de la 4ª semana del Tiempo Ordinario, emitida por Magníficat TV.

Santa Misa de hoy, sábado de la 4ª semana del Tiempo Ordinario, 7-2-2026

7 de febrero de 2026.-  (Camino Católico).- Celebración de la Santa Misa de hoy, sábado de la 4ª semana del Tiempo Ordinario, presidida por el P. Javier Martín, emitida por Magníficat TV.

Palabra de Vida 7/2/2026: «Andaban como ovejas que no tienen pastor» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 7 de febrero de 2026, sábado de la 4ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Marcos 6, 30-34:

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.

Él les dijo:

«Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».

Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer.

Se fueron en barca a solas a un lugar desierto.

Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.

La Virgen María, estrella de la mañana, siempre conduce al amanecer que es Cristo / Por P. Carlos García Malo

 


viernes, 6 de febrero de 2026

Laura Mascaró vivía una espiritualidad New Age, pero «agotada por mi enfermedad, caí de rodillas, llorando, y le pregunté a Dios: ‘¿Qué quieres de mí?’; y oí una voz, amorosa que decía: ‘tienes que rezar y tienes que hablar de mí’»

Laura Mascaró clamó a ante su enfermedad y Él la sanó, pero le indicó el camino de la conversión y la evangelización / Foto: Captura de pantalla de YouTube

* «Esa misma semana encontré un protocolo natural para mi enfermedad. Decidí probarlo y en cuatro meses desaparecieron los síntomas, dejé la medicación y los análisis salían perfectos. Volví a vivir con normalidad y me olvidé casi por completo de aquella experiencia con la voz de Dios. Hasta que un par de años después, estando yo muy cerca del movimiento New Age, me puse a buscar un psicólogo para hacer terapia de recuperación de recuerdos. Volví a oír la misma voz. Me dijo: ‘tú no necesitas un psicólogo, necesitas un cura’. 24 horas después estaba hablando con un cura que se convirtió en mi padre espiritual y ya no hubo vuelta atrás»   

Vídeo del testimonio de Laura Mascaró en El Rosario de las 11 PM

Camino Católico.- Laura Mascaró, madre homeschooler y emprendedora digital desde 2008, ha escrito libros, dirigido documentales, asesorado a centenares de familias y liderado un equipo de marketing multinivel. Aunque se crió en una familia católica y recibió los sacramentos de joven, siempre vivió muy alejada de la Iglesia. Una enfermedad y la búsqueda de respuestas la llevaron a escuchar la voz del Señor. En una entrevista con Teresa Aguado Peña en Omnes, Laura cuenta cómo ha cambiado su forma de ver a Dios y a la Iglesia desde que se encontró con Él.

- ¿Qué marcó el antes y después de tu conversión?

—El punto de inflexión fue una enfermedad que tuve entre 2015 y 2019, supuestamente crónica e incurable. La medicación no me hacía ningún efecto y, aunque no me fuese a curar, yo quería algo que al menos aliviase los síntomas. Prácticamente vivía en la cama, tenía un bebé al que no podía cuidar, un niño de 10 años y un negocio. Mi vida quedó “en pausa” y me empeñé en encontrar soluciones, dijeran lo que dijeran los médicos.

Un día, en 2019, agotada y desesperada, caí de rodillas al suelo, llorando, y le pregunté a Dios: “¿Qué quieres de mí?”. Era la primera vez que rezaba sin reproches ni peticiones, que es lo que muchas veces hacemos: nos acordamos de Dios para pedirle cosas o para echarle las culpas. Pero casi nunca le preguntamos qué quiere de nosotros.

No tengo ni idea de cuánto tiempo pasó, si fueron segundos o minutos, pero oí una voz profunda, firme y amorosa al mismo tiempo, muy difícil de describir, que decía: “tienes que rezar y tienes que hablar de mí”. En ese momento fue como si mi cabeza se partiera en dos: una me decía que estaba loca. La otra tenía la certeza de que era la voz de Dios.

Esa misma semana encontré un protocolo natural para mi enfermedad. Decidí probarlo y en cuatro meses desaparecieron los síntomas, dejé la medicación y los análisis salían perfectos. Volví a vivir con normalidad y me olvidé casi por completo de aquella experiencia con la voz de Dios.

Hasta que un par de años después, estando yo muy cerca del movimiento New Age, me puse a buscar un psicólogo para hacer terapia de recuperación de recuerdos. Volví a oír la misma voz. Me dijo: “tú no necesitas un psicólogo, necesitas un cura”. 24 horas después estaba hablando con un cura que se convirtió en mi padre espiritual y ya no hubo vuelta atrás.

- Cuando Dios te habla, ya nada vuelve a ser igual. ¿En qué ha cambiado tu vida desde que le conoces?

—Ahora tengo esa paz y esa alegría que vi en otros. Sé que no tengo que hacerlo todo yo sola, que no todo depende de mí, y es un gran alivio. Al principio, incluso, me sentía irresponsable, porque a mí me educaron para pensar, tomar decisiones y actuar. Y ahora, muchas veces, mi única acción es rezar.

Muchas veces, cuando tengo por delante una tarea o un proyecto que me parecen demasiado grandes o difíciles, me pregunto: “¿cuáles son mis cinco panes?” Porque yo sólo tengo que poner los 5 panes. El resto, lo hace Él.

Laura Mascaró Laura Mascaró / Foto: ©Cortesía de la entrevistada -Omnes

- Después de tu conversión y de tomar partido en esa “guerra espiritual” de la que hablas, ¿qué le dirías a una persona que dice que cree en Dios y no en la Iglesia? 

—Les diría, en primer lugar, que si se consideran cristianos, ni que sea remotamente, que busquen en la Biblia la institución de los sacramentos y de la Iglesia, empezando por ahí. Que lean también Hechos 8, 30-31 (“¿Cómo voy a entender lo que leo si nadie me guía?”). 

A mí también me dio mucho que pensar una imagen que corría por internet con un listado de diferentes denominaciones cristianas, con el nombre de su fundador y el año y lugar de su institución. Sólo en una ponía “Jesucristo, año 33, Jerusalén”. Así que tiré de ese hilo.

Y luego, que entren en una iglesia, que busquen el Sagrario (la cajita con la velita de color rojo), y que le pregunten directamente a Él. Hay muchas buenas preguntas que hacerle: “qué quieres de mí”, “dónde me quieres”, “dónde estás”. Que se queden en silencio un rato y que después se vayan y sigan con su vida con el corazón abierto, dispuestos a recibir una respuesta.

- Hablas de que no veías ni bondad ni belleza en los cristianos y que, por tanto, no creías que hubiera verdad en ellos. En cierto modo veías la aparente hipocresía del cristiano. Muchos no creyentes tienen la misma percepción. ¿Cómo cambió tu percepción de los cristianos y de la fe a lo largo de tu proceso de conversión?

—Sigo viendo mucha hipocresía, mucha superioridad moral y mucho postureo, porque los hay. Pero ahora, también veo que todos somos creados y amados por Dios. Que Cristo también se subió a la cruz por ese hipócrita, por el que me cae mal, por el que dice una cosa y hace otra, por el que se equivoca en sus prioridades. ¿Y quién soy yo para etiquetarles? Todos estamos igualmente heridos por el pecado y todos tenemos, hasta el último segundo de nuestra vida, la posibilidad de aceptar a Cristo como salvador.

Me dijo un amigo monje: nunca juzgues y nunca critiques, porque no conoces el corazón ni las circunstancias de esas personas. Desde entonces empecé a añadir la coletilla “y si…”, cada vez que empezaba a criticar. ¿Ese al que yo considero mala persona, va a Misa? En vez de criticar pienso: “¿y si la Misa es lo único bueno que hay en su vida? ¡Peor sería no ir!”. Aprendí a ver y pensar las cosas de otra manera, con más amor.

Y luego conocí a algunos católicos que eran pura paz y alegría. Que los veía y pensaba: “yo quiero lo que ellos tienen”.

Laura Mascaró contando su testimonio de conversión / Foto: Captura de pantalla de YouTube

- Cuando saliste del “armario católico” algunas personas te dejaron de seguir en Instagram. ¿Cómo interpretas eso? ¿Consideras que en ello se ve reflejada la cultura woke o de la cancelación?

—Pienso que a mucha gente le pasa lo mismo que a mí. Todos buscamos la verdad, queremos entender el sentido de la vida, tenemos heridas que sanar… y buscamos en todas partes menos en una. En mi caso, porque en la Iglesia ya había estado (teóricamente) y no me había “servido” para nada. Consideramos que ya hemos estado ahí y que no ha traído nada bueno, así que aceptamos y respetamos al que adopta una filosofía de vida oriental, sincretista o inventada. Todo está bien, menos la Iglesia católica, que tiene muy mala prensa. Hay que reconocer que muchas cosas se han hecho muy mal. Yo misma fui a un colegio católico en el que nunca tuvimos una Misa de inicio de curso, ni había momentos para la oración, ni vimos nunca un rosario de cerca, ni se nos iniciaba en la confesión.

Para mí, que 60 personas dejaran de seguirme en un solo día era mucha gente. Pero también es cierto que muchas otras personas me escribieron para darme la bienvenida a casa, para decirme que habían rezado por mí o para pedirme que les contara mi experiencia, porque ellas estaban en el umbral y les faltaba un empujón para terminar de entrar. Sé que Dios me ha usado para darle ese empujón a mucha gente y espero que me siga usando durante largos años.

- Hablas de un punto negro en tu corazón a causa de no ser capaz de perdonar, ¿cómo ha hecho Dios para que hayas podido perdonar? 

—El cura con el que hablé al día siguiente me dijo algo muy sencillo. Dijo: “cuando Dios te dé su gracia, perdonarás sin darte cuenta”. Y yo, que venía del New Age, donde todo recae sobre tus espaldas, donde siempre “te tienes que trabajar”, donde siempre hay algo que debes sanar en tí, no podía creerlo.

Cuando mi marido hizo el catecumenado para confirmarse, antes de casarnos, yo le acompañé a todas las sesiones. Solíamos comentar que nos llamaba mucho la atención la cantidad de veces que se repetía la expresión “dejarse hacer”. No lo entendíamos.

Hablando del perdón, por ejemplo, mi enfoque era: que alguien me diga qué tengo que hacer. Pero no se trata de lo que nosotros tenemos que “hacer”. Lo único que tenemos que hacer es ponernos en sus manos, decirle “tú mandas”. Y así fue. Yo no “hice” nada. Y un día, vi que había perdonado sin darme cuenta.

Hay una cosa muy importante que a veces nos cuesta entender: tenemos que rezar más y tenemos que aprender a rezar. Está muy bien pedir que te vaya bien ese examen o que encuentres una casa para comprar y puedas pagarla. Pero hay que rezar más pidiendo más fe, más humildad y mayor discernimiento para saber cuál es la voluntad de Dios. Hay que rendirse, dejar de intentar controlarlo todo y decirle “tú mandas”. Por eso mi canal de YouTube se llama En manos del Guionista. Porque el guionista de tu vida no eres tú, es Dios.

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6 de febrero de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, viernes de la 4ª semana del Tiempo Ordinario, san Pablo Miki y compañeros, mártires, presidida por el P. Félix Castedo, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Dolorosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 6-2-2026

6 de febrero de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Dolorosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, viernes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.