«El Espíritu Santo vino sobre mí. En ese momento, sentí que Dios me hablaba interiormente. Él me dijo: ‘esta no es tu vida, esta no es la que vida que tengo para ti’. Cambié así como así. Siempre me comparo con Pablo en el camino a Damasco y su persecución a los cristianos. Yo estaba literalmente en camino para hacer algo contra Dios»

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