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domingo, 27 de octubre de 2024

Palabra de Vida 27/10/2024: «'Rabbuni', haz que recobre la vista» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 27 de octubre de 2024, domingo de la 30ª semana de Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Marcos 10, 46-52:

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, un mendigo ciego, Bartimeo (el hijo de Timeo), estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar:

«Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí.»

Muchos lo increpaban para que se callara. Pero él gritaba más:

«Hijo de David, ten compasión de mí».

Jesús se detuvo y dijo:

«Llamadlo».

Llamaron al ciego, diciéndole:

«Ánimo, levántate, que te llama».

Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.

Jesús le dijo:

«¿Qué quieres que te haga?».

El ciego le contestó:

«Rabbuni, que recobre la vista».

Jesús le dijo:

«Anda, tu fe te ha salvado».

Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

Homilía del Evangelio del Domingo: El sacerdote es sólo un «instrumento» de misericordia al servicio de los fieles / Por Cardenal Raniero Cantalamessa, OFM Cap.

 


* «Tomado de entre los hombres, el sacerdote es además ‘constituido para los hombres’, esto es, devuelto a ellos, puesto a su servicio. Un servicio que afecta a la dimensión más profunda del hombre, su destino eterno. San Pablo resume el ministerio sacerdotal con una frase: ‘Que nos tengan los hombres por servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios’ (1 Co 4,1). Esto no significa que el sacerdote se desinterese de las necesidades también humanas de la gente, sino que se ocupa también de éstas con un espíritu diferente al de los sociólogos o políticos. Frecuentemente la parroquia es el punto más fuerte de agregación, incluso social, en la vida de un pueblo o de un barrio. La que hemos trazado es una visión positiva de la figura del sacerdote. No siempre, lo sabemos, es así. De vez en cuando las crónicas nos recuerdan que existe también otra realidad, hecha de debilidad e infidelidad… De ella la Iglesia no puede hacer más que pedir perdón. Pero hay una verdad que hay que recordar para cierto consuelo de la gente. Como hombre, el sacerdote puede errar, pero los gestos que realiza como sacerdote, en el altar o en el confesionario, no resultan por ello inválidos o ineficaces. El pueblo no es privado de la gracia de Dios a causa de la indignidad del sacerdote. Es Cristo quien bautiza, celebra, perdona; el sacerdote es sólo el instrumento»

Tomado de entre los hombres y constituido para los hombres: 

Domingo XXX del tiempo ordinario – B:

Jeremías 31, 7-9 / Salmo 125 / Hebreos 5, 1-6 / Marcos 10, 46-52

Cardenal Raniero Cantalamessa, OFM Cap. / Camino Católico.- El pasaje del Evangelio relata la curación del ciego de Jericó, Bartimeo... Bartimeo es alguien que no deja escapar la ocasión. Oyó que pasaba Jesús, entendió que era la oportunidad de su vida y actuó con rapidez. La reacción de los presentes («le gritaban para que se callara») pone en evidencia la inconfesada pretensión de los «acomodados» de todos los tiempos: que la miseria permanezca oculta, que no se muestre, que no perturbe la vista y los sueños de quien está bien. 

El término «ciego» se ha cargado de tantos sentidos negativos que es justo reservarlo, como se tiende a hacer hoy, a la ceguera moral de la ignorancia y de la insensibilidad. Bartimeo no es ciego; es sólo invidente. Con el corazón ve mejor que muchos otros de su entorno, porque tiene la fe y alimenta la esperanza. Más aún, es esta visión interior de la fe la que le ayuda a recuperar también la exterior de las cosas. «Tu fe te ha salvado», le dice Jesús. 

Me detengo aquí en la explicación del Evangelio porque me apremia desarrollar un tema presente en la segunda lectura de este domingo, relativa a la figura y al papel del sacerdote. Del sacerdote se dice ante todo que es «tomado de entre los hombres». No es, por lo tanto, un ser desarraigado o caído del cielo, sino un ser humano que tiene a sus espaldas una familia y una historia como todos los demás. «Tomado de entre los hombres» significa también que el sacerdote está hecho de la misma pasta que cualquier otra criatura humana: con los deseos, los afectos, las luchas, las dudas y las debilidades de todos. La Escritura ve en esto un beneficio para los demás hombres, no un motivo de escándalo. De esta forma, de hecho, estará más preparado para tener compasión, estando también él revestido de debilidad. 

Tomado de entre los hombres, el sacerdote es además «constituido para los hombres», esto es, devuelto a ellos, puesto a su servicio. Un servicio que afecta a la dimensión más profunda del hombre, su destino eterno. San Pablo resume el ministerio sacerdotal con una frase: «Que nos tengan los hombres por servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios» (1 Co 4,1). Esto no significa que el sacerdote se desinterese de las necesidades también humanas de la gente, sino que se ocupa también de éstas con un espíritu diferente al de los sociólogos o políticos. Frecuentemente la parroquia es el punto más fuerte de agregación, incluso social, en la vida de un pueblo o de un barrio. 

La que hemos trazado es una visión positiva de la figura del sacerdote. No siempre, lo sabemos, es así. De vez en cuando las crónicas nos recuerdan que existe también otra realidad, hecha de debilidad e infidelidad... De ella la Iglesia no puede hacer más que pedir perdón. Pero hay una verdad que hay que recordar para cierto consuelo de la gente. Como hombre, el sacerdote puede errar, pero los gestos que realiza como sacerdote, en el altar o en el confesionario, no resultan por ello inválidos o ineficaces. El pueblo no es privado de la gracia de Dios a causa de la indignidad del sacerdote. Es Cristo quien bautiza, celebra, perdona; el sacerdote es sólo el instrumento. 

Me gusta recordar, al respecto, las palabras que pronuncia antes de morir el «cura rural» de Bernanos: «Todo es gracia». Hasta la miseria de su alcoholismo le parece gracia, porque le ha hecho más misericordioso hacia la gente. A Dios no le importa tanto que sus representantes en la tierra sean perfectos, cuanto que sean misericordiosos.

Cardenal Raniero Cantalamessa, OFM Cap.

Evangelio

En aquel tiempo, cuando Jesús salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran muchedumbre, el hijo de Timeo (Bartimeo), un mendigo ciego, estaba sentado junto al camino.

 Al enterarse de que era Jesús de Nazaret, se puso a gritar:

 «¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!».

Muchos le increpaban para que se callara. Pero él gritaba mucho más:

«¡Hijo de David, ten compasión de mí!». 

Jesús se detuvo y dijo:

«Llamadle». 

Llaman al ciego, diciéndole: 

«¡Ánimo, levántate! Te llama». 

Y él, arrojando su manto, dio un brinco y vino donde Jesús. 

Jesús, dirigiéndose a él, le dijo: 

«¿Qué quieres que te haga?».

El ciego le dijo: 

«Rabbuní, ¡que vea!». 

Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado». 

Y al instante, recobró la vista y le seguía por el camino.

Marcos 10, 46-52


Homilía del Evangelio del Domingo: «Jesús, que pueda ver y contemplar el mundo con los ojos de la fe y con el poder de la gracia» / Por P. José María Prats

 * «El evangelio presenta al ciego Bartimeo como modelo del hombre caído que se convierte en discípulo de Jesús: Cree que Jesús puede salvarlo de la situación lamentable en que se encuentra y se pone a gritar con todas sus fuerzas: ‘Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí’. Es interesante notar lo que dice el evangelio a continuación: ‘Muchos lo regañaban para que se callara, pero él gritaba más: Hijo de David, ten compasión de mí’. A lo largo de la historia –y quizá hoy más que nunca– los habitantes de Jericó han hecho todo lo posible por detener el impulso del hombre hacia Jesús, pero la persona verdaderamente audaz es capaz –como Bartimeo– de vencer esta resistencia y gritar todavía más fuerte: ‘Hijo de David, ten compasión de mí’»

 Domingo XXX del tiempo ordinario – B:

Jeremías 31, 7-9 / Salmo 125 / Hebreos 5, 1-6 / Marcos 10, 46-52

P. José María Prats / Camino Católico.- Los Padres de la Iglesia, cuando interpretan alegóricamente la Escritura, ven representada en algunos pasajes la historia de la salvación. Éste es el caso, por ejemplo, de la parábola del Buen Samaritano o del relato de la curación del ciego Bartimeo que nos presenta el evangelio de hoy.

En ambos pasajes el simbolismo de las ciudades de Jerusalén y Jericó juega un papel muy importante. Jerusalén, situada a 740 metros sobre el nivel del mar y sede del Templo, representa la comunión con Dios, mientras que Jericó, situada junto al Mar Muerto a 250 metros por debajo del nivel del mar, bastión de los antiguos cananeos idólatras, representa el rechazo y alejamiento de Dios.

Aquel hombre de la parábola del Buen Samaritano que, yendo de Jerusalén a Jericó, fue atacado por unos bandidos que «lo desnudaron, lo apalearon y se marcharon dejándolo medio muerto» (Lc 10, 30) representa –como dice Orígenes– al ser humano que, seducido por Satanás, fue despojado de la gracia y quedó sometido al poder del pecado, en una situación lamentable.

Ese hombre apaleado aparece de nuevo en el evangelio de hoy bajo la figura del ciego Bartimeo: Habita en Jericó, lejos de Dios, a quien ha rechazado; privado de la luz de la gracia y sometido por el poder del pecado, es incapaz de ver el verdadero sentido de su existencia; y al no poder acceder al árbol de la vida de donde recibía de Dios todo cuanto necesitaba, tiene que vivir mendigando limosnas.

Pero vemos ahora que junto a este ciego pasa un camino por el que anda Jesús con sus discípulos (su Iglesia) en dirección a Jerusalén; (es importante notar que este pasaje se sitúa en el contexto del último viaje de Jesús, desde Cesarea de Filipo hasta Jerusalén). Si Adán recorrió el camino de Jerusalén a Jericó, Jesús es el Nuevo Adán que recorre ese mismo camino en sentido contrario para reabrir las puertas de la Ciudad Santa con su pasión, muerte y resurrección.

El evangelio presenta al ciego Bartimeo como modelo del hombre caído que se convierte en discípulo de Jesús: Cree que Jesús puede salvarlo de la situación lamentable en que se encuentra y se pone a gritar con todas sus fuerzas: «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí».

Es interesante notar lo que dice el evangelio a continuación: «Muchos lo regañaban para que se callara, pero él gritaba más: “Hijo de David, ten compasión de mí”». A lo largo de la historia –y quizá hoy más que nunca– los habitantes de Jericó han hecho todo lo posible por detener el impulso del hombre hacia Jesús, pero la persona verdaderamente audaz es capaz –como Bartimeo– de vencer esta resistencia y gritar todavía más fuerte: «Hijo de David, ten compasión de mí».

Y vemos cómo ante esta insistencia Jesús se detiene y dice a sus discípulos: «llamadlo». El encuentro con Jesús se establece por mediación de la Iglesia a la que el Señor ha enviado a todos los hombres para decirles: «Ánimo, levántate, que Jesús te llama». Y esta llamada despierta en Bartimeo y en todos los que responden a ella un dinamismo y unas energías insospechadas: «Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús»; era el manto con el que había cubierto su desnudez cuando fue despojado por Satanás del vestido blanco y radiante de la gracia.

Y cuando Jesús le pregunta «¿qué quieres que haga por ti?», Bartimeo no pide gloria, poder o riquezas sino capacidad para ver: «Maestro, que pueda ver». Pide capacidad para contemplar el mundo con los ojos de la fe y con el poder de la gracia, que vence sobre el egoísmo y las pasiones que esclavizan al hombre.

La curación de Bartimeo era entendida por los primeros cristianos como una figura del bautismo por medio del cual el hombre dejaba de ver el mundo con los ojos de la carne para pasar a contemplarlo con los ojos de la fe. Y por el bautismo se convertía en discípulo de Cristo y miembro de su Iglesia, es decir, del cortejo de los que siguen a Jesús en su camino de regreso a Jerusalén: «Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino». 

Pidámosle al Señor que renueve hoy en nosotros el poder de esta visión y de esta gracia que un día recibimos por el bautismo y que nos tiene que llevar hasta la Ciudad Santa.

P. José María Prats


Evangelio

En aquel tiempo, cuando Jesús salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran muchedumbre, el hijo de Timeo (Bartimeo), un mendigo ciego, estaba sentado junto al camino.

 Al enterarse de que era Jesús de Nazaret, se puso a gritar:

 «¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!».

Muchos le increpaban para que se callara. Pero él gritaba mucho más:

«¡Hijo de David, ten compasión de mí!». 

Jesús se detuvo y dijo:

«Llamadle». 

Llaman al ciego, diciéndole: 

«¡Ánimo, levántate! Te llama». 

Y él, arrojando su manto, dio un brinco y vino donde Jesús. 

Jesús, dirigiéndose a él, le dijo: 

«¿Qué quieres que te haga?».

El ciego le dijo: 

«Rabbuní, ¡que vea!». 

Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado». 

Y al instante, recobró la vista y le seguía por el camino.

Marcos 10, 46-52

«Maestro, que pueda ver», son palabras del ciego Bartimeo a Jesús de Nazaret / Por P. Carlos García Malo

 




sábado, 26 de octubre de 2024

Homilía de Mons. Jesús Sanz Montes, Arzobispo de Oviedo, en la Misa de acción de gracias por la canonización de los Mártires de Damasco, 26-10-2024

26 de octubre de 2024.- (Camino Católico) Homilía de Mons. Jesús Sanz Montes, OFM, Arzobispo de Oviedo, en la Santa Misa de acción de gracias por la canonización de los Mártires de Damasco, emitida por 13 TV desde la Basílica de San Francisco el Grande de Madrid.

Santa Misa de acción de gracias por la canonización de los Mártires de Damasco, 26-10-2024

26 de octubre de 2024.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de acción de gracias por la canonización de los Mártires de Damasco, presidida por Mons. Jesús Sanz Montes, OFM, Arzobispo de Oviedo, emitida por 13 TV desde la Basílica de San Francisco el Grande de Madrid.

Misterios Gozosos del Santo Rosario desde el Santuario de Lourdes, 26-10-2024

26 de octubre de 2024.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gozosos del Santo Rosario, correspondientes a hoy sábado, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

Palabra de Vida 26/10/2024: «Si no os convertís, todos pereceréis lo mismo» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 26 de octubre de 2024, sábado de la 29ª semana de Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Lucas 13, 1-9:

En aquel momento se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.

Jesús respondió:

«¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque han padecido todo esto? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. O aquellos dieciocho que murieron sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera».

Y les dijo esta parábola:

«Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.

Dijo entonces al viñador:

«Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno?

Pero el viñador respondió:

«Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar»».

Homilía del P. Santiago Martín y lecturas de la Misa de hoy, sábado de la 29ª semana de Tiempo Ordinario, 26-10-2024

26 de octubre de 2024.-  (Camino Católico).- Homilía del P. Santiago Martín, FM, y lecturas de la Santa Misa de hoy, sábado de la 29ª semana de Tiempo Ordinario, emitida por Magníficat TV.

Santa Misa de hoy, sábado de la 29ª semana de Tiempo Ordinario, 26-10-2024

26 de octubre de 2024.-  (Camino Católico).- Celebración de la Santa Misa de hoy, sábado de la 29ª semana de Tiempo Ordinario, presidida por el P. Santiago Martín, FM, emitida por Magníficat TV.

«Jesús y María sed la salvación del corazón y el alma mía» / Por P. Carlos García Malo

 


viernes, 25 de octubre de 2024

Homilía del P. Carmelo Donoso y lecturas de la Misa de hoy, viernes de la 29ª semana de Tiempo Ordinario, 25-10-2024


25 de octubre de 2024.- (Camino Católico) Homilía del P. Carmelo Donoso y lecturas de la Santa Misa de hoy, viernes de la 29ª semana de Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.


Santa Misa de hoy, viernes de la 29ª semana de Tiempo Ordinario, 25-10-2024

25 de octubre de 2024.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, viernes de la 29ª semana de Tiempo Ordinario, presidida por el P. Carmelo Donoso, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Dolorosos del Santo Rosario desde el Santuario de Lourdes, 25-10-2024

25 de octubre de 2024.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Dolorosos del Santo Rosario, correspondientes a hoy viernes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

Palabra de Vida 25/10/2024: «¿Cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 25 de octubre de 2024, viernes de la 29ª semana de Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Lucas 12, 54-59:

En aquel tiempo, decía Jesús a la gente:

«Cuando veis subir una nube por el poniente, decís en seguida: «Va a caer un aguacero», y así sucede. Cuando sopla el sur, decís: «Va a hacer bochorno», y sucede.

Hipócritas: sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, pues ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que es justo?

Por ello, mientras vas con tu adversario al magistrado, haz lo posible en el camino por llegar a un acuerdo con él, no sea que te lleve a la fuerza ante el juez y el juez te entregue al guardia y el guardia te meta en la cárcel.

Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues la última monedilla».

Adoración Eucarística con el P. José Aurelio Martín en la Basílica de la Concepción de Madrid, 25-10-2024

25 de octubre de 2024.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Jesús nos dio un solo mandamiento: el amor / Por P. Carlos García Malo