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domingo, 9 de agosto de 2026

Papa León XIV en el Ángelus, 9-8-2026: «Jesús no nos abandona y si lo acogemos con humildad con la oración, los sacramentos y la escucha de su Palabra, en Él encontraremos paz, luz y fuerza para nuestro camino»

* «Siguen llegando noticias dolorosas sobre personas inocentes asesinadas y heridas en Ucrania y en Rusia. Los episodios trágicos se suceden, es más, se multiplican, causando cada vez más víctimas civiles, entre ellas también niños. Me solidarizo con las familias de las víctimas, con los heridos y con todos aquellos que sufren a causa del conflicto en curso. Ante tanto dolor, renuevo un vehemente llamamiento para que se respete el derecho humanitario y ambas partes pongan fin a los ataques contra objetivos civiles. La guerra sólo genera más guerra y provoca un enorme sufrimiento. Es hora de detener la espiral de violencia y dar cabida a la diplomacia y al diálogo para allanar el camino hacia la paz»

   

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Sigo con preocupación la trágica situación en Sudán, especialmente en la ciudad de El Obeid. Al expresar mi cercanía espiritual a todos los habitantes de la nación, renuevo mi llamado a las Autoridades para que garanticen corredores humanitarios a la población civil. Al mismo tiempo, insto a la comunidad internacional a apoyar los esfuerzos destinados a lograr un alto el fuego inmediato.  Oremos pidiendo al Señor que sostenga a quienes sufren, convierta los corazones de quienes siembran violencia y conceda la paz tan anhelada» 

9 de agosto de 2026.- (Camino Católico) “En cualquier circunstancia, Jesús no nos abandona y, si lo acogemos con humildad en la barca de nuestra vida —con la oración, con los sacramentos, con la escucha de su Palabra—, en Él encontraremos la paz, encontraremos luz y fuerza para nuestro camino”, ha reflexionado el Papa León XIV en la soleada mañana de Roma de este domingo 9 de agosto desde el Palacio Apostólico, en la plaza de San Pedro, ante decenas de miles de fieles, antes de rezar el Ángelus.

“Hoy el Evangelio nos habla de Jesús, quien, en el lago de Galilea, caminando sobre las aguas, se une a los discípulos en medio de una tormenta (cf. Mt 14,22-33)”, ha dicho el Santo Padre al meditar con el Evangelio del domingo XIX del Tiempo Ordinario: “El Maestro insta a sus discípulos a subir a la barca y a hacerse a la mar, mientras Él se retira al monte a solas para orar. Lejos de la orilla, sin embargo, se encuentran a merced del viento y les cuesta avanzar. Tras una experiencia exitosa, en la que habían sido protagonistas de un signo prodigioso, ahora se encuentran frágiles y asustados ante la amenaza de las olas y el viento en contra”.

Y en aquel momento de “aguas agitadas”, los discípulos confundieron a Jesús con un fantasma. Pero Él les dice: «¡Ánimo, soy yo, no tengan miedo!». “La presencia del Señor lo cambia todo: Pedro incluso logra dar unos pasos sobre las olas hacia Él; luego se asusta, comienza a hundirse y Jesús lo salva”, recuerda el Papa según el relato evangélico. “Cuando el Maestro sube a la barca, la tormenta se calma, y entonces brota espontáneamente del corazón de los discípulos la profesión de fe: «En verdad tú eres el Hijo de Dios» (v. 33)”.

Al concluir la oración mariana del Ángelus, el Papa León XIV volvió a elevar su voz ante el sufrimiento provocado por las guerras y los conflictos que continúan golpeando a numerosas poblaciones civiles. El Pontífice ha dirigido un llamamiento particular por Sudán, Ucrania y Rusia, con una renovada petición para que las partes depongan las armas y se abran caminos concretos hacia la paz. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:  

PAPA LEÓN XIV

ÁNGELUS

Plaza de san Pedro

XIX domingo del Tiempo Ordinario, 9 de agosto de 2026

Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!

Hoy el Evangelio nos habla de Jesús, quien, en el lago de Galilea, caminando sobre las aguas, se une a los discípulos en medio de una tormenta (cf. Mt 14,22-33).

Tras el milagro de los panes y los peces (cf. Mt 14,13-21), el Maestro insta a sus discípulos a subir a la barca y a hacerse a la mar, mientras Él se retira al monte a solas para orar. Lejos de la orilla, sin embargo, se encuentran a merced del viento y les cuesta avanzar. Tras una experiencia exitosa, en la que habían sido protagonistas de un signo prodigioso, ahora se encuentran frágiles y asustados ante la amenaza de las olas y el viento en contra.

Hacia el final de la noche, Jesús les sale al encuentro sobre las aguas agitadas, y ellos, asustados, lo confunden con un fantasma (v. 26). Pero Él les dice: «¡Ánimo, soy yo, no tengan miedo!» (v. 27). La presencia del Señor lo cambia todo: Pedro incluso logra dar unos pasos sobre las olas hacia Él; luego se asusta, comienza a hundirse y Jesús lo salva. Cuando el Maestro sube a la barca, la tormenta se calma, y entonces brota espontáneamente del corazón de los discípulos la profesión de fe: «En verdad tú eres el Hijo de Dios» (v. 33).

Para llegar a esto, no les bastó haber presenciado un milagro, ni haber tenido éxito ante la gente: tuvieron que pasar por la experiencia de su debilidad y, en ella, reconocer la presencia de Dios. Sólo de este modo realmente pudieron abrir los ojos y el corazón a su cercanía, encontrando paz incluso en medio de la tempestad.

Tiempo después, un día Jesús les dirá: «Si ustedes tienen fe y no dudan […], dirán a este monte: “¡Quítate y lánzate al mar!”, y así sucederá» (Mt 21,21). Y eso mismo es lo que experimentaron en el lago: la paz de Cristo, que había estado en la montaña orando, los alcanzó en medio de la furia de las aguas.

Este milagro nos enseña algo importante: ante todo, a no dejarnos llevar por el éxito y a no ser nunca presuntuosos; y, al mismo tiempo, a no desesperarnos, ni siquiera en los momentos de oscuridad, cuando nos sentimos impotentes ante los problemas y, a pesar de nuestros esfuerzos, nos parece que vamos más hacia atrás que hacia adelante. En cualquier circunstancia, Jesús no nos abandona y, si lo acogemos con humildad en la barca de nuestra vida —con la oración, con los sacramentos, con la escucha de su Palabra—, en Él encontraremos la paz, encontraremos luz y fuerza para nuestro camino.

Que nos ayude María a vivir así, abandonados confiadamente en Dios, ella, que fue llamada dichosa por su fe (cf. Lc 1,45).

Oración del Ángelus:  

Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.

Et concépit de Spíritu Sancto.

Ave Maria…


Ecce ancílla Dómini.

Fiat mihi secúndum verbum tuum.

Ave Maria…


Et Verbum caro factum est.

Et habitávit in nobis.

Ave Maria…


Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.

Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.


Orémus.

Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,

méntibus nostris infunde;

ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.


Amen.


Gloria Patri… (ter)

Requiem aeternam…


Benedictio Apostolica seu Papalis


Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.

Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,

Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.


Amen.



Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:


Queridos hermanos y hermanas:


Sigo con preocupación la trágica situación en Sudán, especialmente en la ciudad de El Obeid. Al expresar mi cercanía espiritual a todos los habitantes de la nación, renuevo mi llamado a las Autoridades para que garanticen corredores humanitarios a la población civil. Al mismo tiempo, insto a la comunidad internacional a apoyar los esfuerzos destinados a lograr un alto el fuego inmediato.  Oremos pidiendo al Señor que sostenga a quienes sufren, convierta los corazones de quienes siembran violencia y conceda la paz tan anhelada.


Siguen llegando noticias dolorosas sobre personas inocentes asesinadas y heridas en Ucrania y en Rusia. Los episodios trágicos se suceden, es más, se multiplican, causando cada vez más víctimas civiles, entre ellas también niños. Me solidarizo con las familias de las víctimas, con los heridos y con todos aquellos que sufren a causa del conflicto en curso. Ante tanto dolor, renuevo un vehemente llamamiento para que se respete el derecho humanitario y ambas partes pongan fin a los ataques contra objetivos civiles. La guerra sólo genera más guerra y provoca un enorme sufrimiento. Es hora de detener la espiral de violencia y dar cabida a la diplomacia y al diálogo para allanar el camino hacia la paz.


¡Y ahora doy la bienvenida a todos ustedes, romanos y peregrinos de distintos países!


Saludo en especial a los jóvenes de la Comunidad Santa María Magdalena de la Diócesis de Milán, que recorrieron la Vía Francígena desde Siena hasta Roma; así como a los scouts de Enna, que realizaron su campamento en las Colinas Albanas, en los alrededores de Roma, y a los jóvenes de Pernumia, de la Diócesis de Padua.  


La presencia de tantos grupos de jóvenes, que deciden dedicar unos días de sus vacaciones a actividades formativas y de compañerismo, es un signo de esperanza; así como lo fue el encuentro de los jóvenes franciscanos, con quienes tuve la alegría de reunirme el jueves pasado en Asís.


A todos ustedes, chicos y chicas que me escuchan, quisiera recordarles que en estos días el calendario litúrgico nos presenta algunas figuras maravillosas de santos y santas que los invito a conocer mejor: ayer, el gran santo Domingo, fundador de los Frailes Predicadores; hoy, santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein, carmelita asesinada en Auschwitz y copatrona de Europa; mañana, san Lorenzo, diácono de la Iglesia de Roma; pasado mañana, santa Clara de Asís, quien dejó una vida acomodada para seguir a Jesús, pobre y humilde, siguiendo el ejemplo de su conciudadano san Francisco. ¡Queridos jóvenes, déjense inspirar por estos testigos ejemplares del Evangelio!


¡Gracias a todos por su presencia y que tengan un feliz domingo!

Papa León XIV




Fotos: Vatican Media, 9-8-2026

Homilía de Mons. José Manuel Lorca, obispo de Cartagena, y lecturas de la Misa de hoy, XIX domingo del Tiempo Ordinario, 9-8-2026

9 de agosto de 2026.-  (Camino Católico) Homilía de Mons. José Manuel Lorca, obispo de Cartagena, y lecturas de la Misa de hoy, XIX domingo del Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV, desde la Catedral de Murcia.

Santa Misa de hoy, XIX domingo del Tiempo Ordinario, en la Catedral de Murcia, 9-8-2026

9 de agosto de 2026.-  (Camino Católico)  Celebración de la Santa Misa de hoy, XIX domingo del Tiempo Ordinario, presidida por Mons. José Manuel Lorca, obispo de Cartagena, emitida por 13 TV desde la Catedral de Murcia.

Misterios Gloriosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 9-8-2026

9 de agosto de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gloriosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, domingo, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero. 

Palabra de Vida 9/8/2026: «La barca iba sacudida por las olas» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 9 de agosto de 2026, domingo de la 19ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

 

Evangelio: san Mateo 14, 22-33:

Después de que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.

Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo.

Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma.

Jesús les dijo en seguida:

«¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!».

Pedro le contestó:

«Señor, si eres tú, mándame ir a ti andando sobre el agua».

Él le dijo:

«Ven».

Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:

«Señor, sálvame».

Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:

«¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?».

En cuanto subieron a la barca, amainó el viento.

Los de la barca se postraron ante él, diciendo:

«Realmente eres Hijo de Dios».

Homilía del evangelio del domingo: Mantener los ojos fijos en Jesús sin dudar jamás de su poder para salvarnos; si apartamos de Él la mirada y la ponemos en los problemas, nos vencerá el miedo y nos hundiremos / Por P. José María Prats

* «Jesús se hace presente en medio de la tormenta y nos invita a confiar en Él: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!». Pero no sólo nos visita y nos anima con sus palabras sino que, sobre todo, nos comunica la fuerza que necesitamos para poder superar las dificultades que estamos viviendo»

Domingo XIX del tiempo ordinario - A

1 Reyes 19, 9a.11-13a / Salmo 84 / Romanos 9, 1-5 / San Mateo 14, 22-33

P. José María Prats / Camino Católico.-  El evangelio de hoy nos proporciona una enseñanza muy interesante sobre el sentido de las tormentas o crisis en nuestra vida y sobre cómo afrontarlas.

En primer lugar, nos enseña que estas tormentas tienen un sentido, están en los planes de Dios y tienen siempre como finalidad nuestro bien. Jesús sabía que aquella noche iba a desatarse una gran tormenta en el lago y, sin embargo, apremió a sus discípulos a subir a la barca y navegar hacia la otra orilla. ¿Por qué? Porque la tormenta era el instrumento del que se iba a valer para hacer comprender a sus discípulos que en verdad era el Hijo de Dios. La tormenta tiene, pues, un sentido. A menudo no somos capaces de comprender este sentido, pero debemos tener la certeza de que –como dice San Pablo– «Dios interviene en todas las cosas para bien de los que le aman».

Otra enseñanza de este pasaje que debería ser para nosotros una fuente extraordinaria de consuelo y de confianza en tiempos de tormenta es que, en estos momentos tan difíciles, Jesús intercede incesantemente por nosotros ante el Padre: mientras la barca estaba siendo sacudida por las olas, Él estaba en lo alto de un monte orando por sus discípulos. No es lo mismo afrontar una tormenta creyendo que estamos solos que hacerlo sabiendo que Jesús está intercediendo ante el Padre por nosotros.

Pero vemos también cómo la tormenta es el lugar privilegiado en el que recibimos la visita y el auxilio del Señor. Jesús se hizo presente en medio de aquellas olas que amenazaban con hundir la barca, y lo mismo vemos que ocurre en tantos otros pasajes de la Biblia donde los fieles pasan por momentos de gran dificultad. Pensemos, por ejemplo, en aquellos tres jóvenes que Nabucodonosor hizo arrojar al fuego por negarse a adorar su estatua; cuando el rey fue a ver lo que sucedía exclamó: «¿No arrojamos al fuego a estos tres hombres atados? ... ¿Pues cómo es que veo ahora cuatro hombres desatados que caminan en medio del fuego sin sufrir daño y el cuarto tiene aspecto de un Dios?» (Dn 3,24-25).

Jesús se hace presente en medio de la tormenta y nos invita a confiar en Él: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!». Pero no sólo nos visita y nos anima con sus palabras sino que, sobre todo, nos comunica la fuerza que necesitamos para poder superar las dificultades que estamos viviendo. 

Jesús caminando sobre el mar es una de las imágenes más bellas de la Escritura que nos habla de su poder y de su victoria. El mar y las olas simbolizan en la Biblia las fuerzas del mal que amenazan con hacer naufragar al hombre. Pues sobre estas olas camina Jesús, porque el Padre lo ha puesto todo bajo sus pies: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra» (Mt 28,18).

Y ante este espectáculo sobrecogedor vemos cómo Pedro exclama: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua». ¿Qué es lo que está pidiendo Pedro a Jesús con esta súplica aparentemente tan caprichosa? Le está diciendo: “Señor, concédeme compartir tu victoria, haz que tu victoria sobre el mundo y sobre las fuerzas del mal sea también mi victoria”. Y Jesús le responde: «¡Ven!».

También nosotros, cuando estamos atrapados en la tormenta, recibimos la visita del Señor, que nos dice: “Ven, no tengas miedo; ven hacia mí andando sobre el agua”. Y a esta llamada hemos de responder –como Pedro– saltando de la barca y caminando hacia Jesús. Pero entonces, recordemos que sólo una cosa nos permitirá andar sobre el mar: mantener los ojos fijos en Jesús sin dudar jamás de su poder para salvarnos. Si apartamos de Él la mirada y la ponemos en la fuerza del viento, es decir, en la magnitud de los problemas que tenemos que afrontar, nos vencerá el miedo y nos hundiremos.

No nos dejemos acobardar por la altura de las olas; fijemos la mirada en Jesús y Él nos dará la fuerza necesaria para vencer. Y cuando finalmente llegue la calma y alcancemos la otra orilla del lago descubriremos que la tormenta no fue en vano, porque en ella se nos habrá revelado la suprema verdad: que Jesucristo es el Hijo de Dios y el Salvador de los hombres.

P. José María Prats

Evangelio:


Después de que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.


Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo.


Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el mar. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma.


Jesús les dijo enseguida:


«Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!».


Pedro le contestó:


«Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua».


Él le dijo:


«Ven».


Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:


«Señor, sálvame».


Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:


«Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?».


En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él diciendo:

«Realmente eres Hijo de Dios».

San Mateo 14, 22-33

El Señor nunca abandona a quien lo invoca con fe, siempre extiende su mano para levantarnos; reza y confía / Por P. Carlos García Malo

 


sábado, 8 de agosto de 2026

San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars, y la Eucaristía / Película de Dibujos animados


Camino Católico.-  San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars, y la Eucaristía, película de dibujos animados para niños de la serie “Mi familia católica” de  EWTN .


Homilía del P. Carmelo Donoso y lecturas de la Misa de hoy, sábado, santo Domingo de Guzmán, 8-8-2026

 

8 de agosto de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. Carmelo Donoso y lecturas de la Santa Misa de hoy, sábado de la 18ª semana del Tiempo Ordinario, santo Domingo de Guzmán, presbítero, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, sábado, santo Domingo de Guzmán, 8-8-2026

8 de agosto de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, sábado de la 18ª semana del Tiempo Ordinario, santo Domingo de Guzmán, presbítero, presidida por el P. Carmelo Donoso, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Gozosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 8-8-2026

8 de agosto de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gozosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, sábado, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero. 

Palabra de Vida 8/8/2026: «Si tuvierais fe, nada os sería imposible» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 8 de agosto de 2026, sábado de la 18ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: san Mateo 17, 14-20:

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre que, de rodillas le dijo:

«Señor, ten compasión de mi hijo que es lunático y sufre mucho: muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo».

Jesús contestó:

«¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros, ¿hasta cuándo tendré que soportaros? Traédmelo».

Jesús increpó al demonio y salió; en aquel momento se curó el niño.

Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte:

«¿Y por qué no pudimos echarlo nosotros?».

Les contestó:

«Por vuestra poca fe. En verdad os digo que, si tuvierais fe como un grano de mostaza, le diríais a aquel monte: “Trasládate desde ahí hasta aquí”, y se trasladaría. Nada os sería imposible».

Misterios Gozosos del Santo Rosario en la Parroquia Asunción de Nuestra Señora, Torrelodones, 8-8-2026

8 de agosto de 2026.- (Camino Católico) Misterios Gozosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, sábado, en la parroquia Asunción de Nuestra Señora, Torrelodones, emitido por 13 TV.

«Proclama mi alma la grandeza del Señor; se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador» / Por P. Carlos García Malo

 


viernes, 7 de agosto de 2026

Bradley Cooper, actor: «Comprendí que Dios está en todo, en cada pequeño detalle de nuestra existencia; rezar me mantiene centrado; pido la sabiduría para ser un buen hombre y padre y para no perder el camino»

Bradley Cooper en el Festival de Cine de Nueva York en 2025

* «La muerte de mi padre de cáncer de pulmón en 2011 cambió todo en mí. Te das cuenta de que la vida es corta y que lo único que realmente importa es cómo tratas a los demás y cómo vives tu fe»

Camino Católico.-  “Comprendí que Dios está en todo, en cada pequeño detalle de nuestra existencia”, dice el actor Bradley Cooper refiriéndose al momento clave de su conversión en 2011 cuando su padre falleció de un cáncer de pulmón.

Muchos reconocen al actor Bradley Cooper por películas como “Ha nacido una estrella” (A Star Is Born, 2018), “El lado bueno de las cosas” (Silver Linings Playbook, 2012), “El francotirador” (American Sniper, 2014), “Maestro” (2023), o “La gran estafa americana” (American Hustle, 2013). Sin embargo, en medio de su trabajo en Hollywood, da testimonio de su fe católica pese a las crisis que ha vivido en  su vida debiendo superar adicciones.

Bradley Cooper nació el 5 de enero de 1975 en Filadelfia, en el seno de una familia muy unida. Su madre, Gloria, trabajaba para una filial local de NBC. Su padre, Charles Cooper, era corredor de bolsa en Merrill Lynch. Bradley también tenía una hermana mayor, Holly.

Su familia era de profunda tradición católica y Cooper atribuye el cimiento de su vida espiritual a la influencia de su abuela materna, una devota mujer de origen italiano, y a sus padres. En diversas entrevistas sobre su infancia, el cineasta ha recordado el papel fundamental que jugaba la oración en el hogar: 

“Soy católico. Rezo a diario. Crecí con mi abuela y éramos muy cercanos. La fe católica estaba muy presente en nuestra casa; la misa de los domingos y el rezo del Rosario eran parte natural de nuestra rutina. Me bautizaron. Siempre me encantó la solemnidad de la ceremonia. Mucho tenía que ver con el amor que sentía por mi padre y con verlo con su chaqueta de tweed en misa. Me encantaba cómo rezaba, así que rezaba como él. No por ninguna otra razón que no fuera porque quería ser como mi padre; quería ser como Charlie Cooper. Pero al hacerlo, a través del ritual, empecé a tener fe en Dios. ¿Soy una persona espiritual hoy en día? Sí. No sé cómo podría no serlo. Es como preguntar: ‘¿Respiras?’”.

Esas prácticas de la fe fueron un marco moral y un refugio interno al que acudir cuando su vida profesional amenazó con desmoronarse.

A los 29 años, en medio del ascenso vertiginoso de su carrera tras participar en la serie Alias, Cooper enfrentó una severa crisis personal ligada a la adicción al alcohol y a las drogas, agravada por la insatisfacción profesional y la baja autoestima. El punto de inflexión no llegó mediante un evento estelar, sino a través de una profunda toma de conciencia sobre el propósito de su vida y el valor de su salud espiritual.

"Estaba en una fiesta y me golpeé la cabeza contra el suelo de cemento a propósito, como diciendo: '¡Miren qué duro soy!'. Me levanté y la sangre me goteaba. " luego lo volví a hacer", recuerda Bradley.

La acrobacia llevó a Bradley al hospital, donde permaneció sentado con un calcetín de hielo en la cabeza mientras los médicos le cosían la herida. Fue entonces cuando, en lo más profundo de su ser, Bradley comprendió que su vida tenía un propósito mayor.

"Me di cuenta de que no iba a estar a la altura de mi potencial, y eso me asustó muchísimo. Pensé: 'Vaya, voy a arruinar mi vida; de verdad que la voy a arruinar'".

Bradley Cooper en 2018 durante el estreno de A Star Is Born en Toronto

Ese momento de lucidez fue una verdadera bendición. Bradley Cooper recibió la ayuda que necesitaba y dejó las drogas y el alcohol.

Mirando hacia atrás, el actor ha subrayado en reiteradas ocasiones cómo la gracia divina y el recuerdo de sus valores familiares le permitieron tomar la decisión de rehabilitarse antes de que fuera demasiado tarde: “Si hubiera continuado por ese camino, habría saboteado toda mi vida. Doy gracias a Dios por haber salido de allí a tiempo”.

Si la sobriedad fue el primer gran paso de reorientación, el fallecimiento de su padre, Charles Cooper, en 2011 a causa de un cáncer de pulmón, consolidó la profundidad teológica de su visión del mundo. Cooper acompañó a su padre en sus últimos meses y estuvo a su lado en el momento de su muerte, una experiencia que transformó radicalmente su percepción de la existencia, la mortalidad y la presencia de Dios en lo cotidiano.

Reflexionando sobre aquel evento que marcó un antes y un después en su madurez interior, Cooper ha afirmado: “Su muerte cambió todo en mí. Te das cuenta de que la vida es corta y que lo único que realmente importa es cómo tratas a los demás y cómo vives tu fe. Comprendí que Dios está en todo, en cada pequeño detalle de nuestra existencia”.

Esta vivencia no solo reordenó sus prioridades personales, sino también su acercamiento al arte, buscando proyectos de mayor profundidad humana y responsabilidad moral.

Cooper no duda en dar testimonio de su rutina espiritual en un entorno a menudo indiferente u hostil a las prácticas religiosas tradicionales. Mantiene la oración como el eje central de sus mañanas y noches, pidiendo la guía necesaria para ejercer sus roles como padre, artista y ser humano:

“Rezar me mantiene centrado. No pido cosas materiales o éxito, sino la sabiduría para ser un buen hombre, un buen padre y para no perder el camino”.

Homilía del P. José Aumente y lecturas de la Misa de hoy, viernes, santos Justo y Pastor, 7-8-2026

7 de agosto de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. José Aumente y lecturas de la Santa Misa de hoy, viernes de la 18ª semana del Tiempo Ordinario, santos Justo y Pastor, mártires, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, viernes, santos Justo y Pastor, 7-8-2026

7 de agosto de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, viernes de la 18ª semana del Tiempo Ordinario, santos Justo y Pastor, mártires, presidida por el P. José Aumente, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Dolorosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 7-8-2026

7 de agosto de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Dolorosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, viernes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero. 

Palabra de Vida 7/8/2026: «¿Qué podrá dar un hombre para recobrar su alma?» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 7 de agosto de 2026, viernes de la 18ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: san Mateo 16, 24-28:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga.

Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará.

¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla?

Porque el Hijo del hombre vendrá, con la gloria de su Padre, entre sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta.

En verdad os digo que algunos de los aquí presentes no gustarán la muerte hasta que vean al Hijo del hombre en su reino».