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viernes, 8 de mayo de 2026

Ángela Medina tenía un herpes, Dios la sanó «y sentí que Él me decía: ’quiero que hagas películas para mí?’»; como productora estrena en cines “Día 8, el Soplo del Espíritu”, la biografía real del taumaturgo padre Emiliano Tardif

Ángela Medina, productora, explica las muchas intervenciones de Dios en la película “Día 8, el Soplo del Espíritu”, sobre Emiliano Tardif / Foto: Goya Producciones

* «Yo tenía un herpes zóster y le preguntaba a Dios: ¿qué quieres de mí? Rezando el Rosario, el Señor me sanó. Cuando rezaba, sentí que la Virgen me decía: "fíjate, mi hijo sanaba con barro y saliva". Eso me llegó al corazón. Pensé: 'tengo agua bendita, puedo mezclarla y hacer barro, ponerla en mi cara'. Mi herpes era como una culebra, que me tenía un nervio levantado. Ya llevaba dos semanas sin dormir y lloraba. Pero me puse el barro y fue maravilloso, divino, sentí que se bajaba esa inflamación. Y fue entonces cuando sentí que el Señor me decía: 'Quiero que hagas películas para mí'»

  Trailer de la película “Día 8: el soplo del Espíritu

Camino Católico.- Llega a los cines de España Día 8: el soplo del Espíritu (ver pinchando sobre el enlace donde verla), la primera película sobre un personaje famoso en la Renovación Carismática Católica, el padre Emiliano Tardif, misionero del Sagrado Corazón. Es también una historia de ficción que engancha, la de una chica joven, influencer de moda, que choca con su familia y busca su lugar.

No es un documental, sino una historia de ficción, un drama espiritual (con final feliz), en el que se insertan datos biográficos reales del padre Tardif, sus principales enseñanzas y una curación real que sucedió por su intercesión.


El padre Tardif (1928-1999) está en proceso de beatificación desde 2010. Se hizo famoso por sus numerosos viajes internacionales y sus encuentros de oración y sanación en los que reunía a multitudes en estadios. Fue el fundador de la comunidad Siervos de Cristo Vivo, con presencia hoy en República Dominicana, Italia, España, EEUU, Panamá, Cuba, Argentina y Colombia.


El alma detrás de la película es la productora Ángela Medina, que con Joan Monegro, el director José Gómez y mucha pasión por el personaje filmaron la historia con su productora Effeta Films en República Dominicana.


Ángela Medina explica a Pablo J. Ginés en Religión en Libertad cómo Dios la fue involucrando en esta aventura. Todo empezó con una curación asombrosa.


Un rosario, barro y agua bendita


"Yo tenía un herpes zóster y le preguntaba a Dios: ¿qué quieres de mí? Rezando el Rosario, el Señor me sanó. Cuando rezaba, sentí que la Virgen me decía: "fíjate, mi hijo sanaba con barro y saliva". Eso me llegó al corazón. Pensé: 'tengo agua bendita, puedo mezclarla y hacer barro, ponerla en mi cara'. Mi herpes era como una culebra, que me tenía un nervio levantado. Ya llevaba dos semanas sin dormir y lloraba. Pero me puse el barro y fue maravilloso, divino, sentí que se bajaba esa inflamación. Y fue entonces cuando sentí que el Señor me decía: 'Quiero que hagas películas para mí'".


El actor Juan Ángel interpreta al padre Emiliano Tardif, que aceptaba reticente que unos carismáticos rezasen por él / Foto: Película “Día 8, el Soplo del Espíritu”

Pero Ángela tardó 10 años en meterse en ninguna película. "Tengo un trabajo fijo, ¿cómo voy a hacer películas?", se decía. "Pero Dios me sacó de ese trabajo. Una persona a la que le dije que tenía que hacer películas, y me animó, conocía de cerca al padre Tardif, precisamente. Primero filmamos Toy Aficiao, en 2022. Después Rango de Honor, en 2023. Me sirvieron de ensayo y ya vi que, sí, que ya podía hacer una película completamente de fe".

¿Por qué Emiliano Tardif? "Fue un Pentecostés personal"


Ángela Medina nunca ha pertenecido a la Renovación Carismática, y de hecho hoy participa en Cursillos de Cristiandad. Pero sí ha ido a encuentros carismáticos de adoración, y conoció a Tardif en persona hace décadas.


"De jovencita fui a una misa de sanación del padre Emiliano Tardif. Era un encuentro de tres días, veía a la gente que se sanaba y pensé 'esto hay que contarlo'", recuerda la productora.


En 2020, estaba en confinamiento por el coronavirus. Su esposo, que es diácono permanente, le llevaba la comunión a la habitación. Tenía en la mesita de noche el libro clásico de Tardif, Jesús está vivo. "Lo leí entre llantos y risas, porque la verdad es que es un libro divertido. Fue espectacular. Sentí el soplo del Espíritu Santo, como un calor fuerte en el pecho. Lo llamo un pentecostés personal, fue muy especial. Y me dije: 'esta es mi película'. Llamé al guionista y le pedí que escribiera ya, que Dios pondría los fondos".


En Madrid, en FITUR, un inversionista le dijo: ¿quieres 15 o 20? [millones de pesos dominicanos]. Ella dijo: "dame 20". Con eso podía empezar. "Al final costó 60 millones, pero todo fue fluyendo".


Como la causa de canonización del padre Emiliano llegó al Vaticano en marzo de 2023, tras su fase en República Dominicana, se fueron abriendo más puertas. "Eso permitía hablar más de él, antes era todo muy hermético", comenta.



Ángela Medina, productora de la película “Día 8, el Soplo del Espíritu”, sobre Emiliano Tardif / Foto: Goya Producciones

Oración sin cesar y un censor peculiar


Ángela desde el primer día quiso tener un ministerio de oración que se dedicara a orar por la película. "Hay un joven que se llama César Estévez y trabajó conmigo en esto todo el tiempo. Él tiene un grupo carismático y allí recibieron una palabra de conocimiento que nos decía: 'El Señor está obrando y está escogiendo quién va a trabajar en esta película'. Así que no estábamos preocupados por el casting".

Una ayuda peculiar vino de Raúl Berzosa, hermano de Verónica Berzosa, fundadora de Iesu Communio, quien fue obispo de Ciudad Rodrigo de 2011 a 2019. Estaba en República Dominicana, fue el censor del guion y varias veces acudió al rodaje.


Una biografía fiel al libro y a los vídeos de Tardif

La parte de la película que cuenta momentos de la vida del padre Tardif es detalladamente fiel a lo que él cuenta en sus libros y en sus predicaciones, grabadas en vídeo. Tardif era bastante escéptico respecto a los carismáticos, y cuando vinieron a orar por él en el hospital, en Canadá, con mucha vergüenza pidió que cerraran la puerta. La película lo recoge. "El padre dijo que se cerró la puerta pero que ya había entrado el Espíritu Santo", señala Ángela, recogiendo su estilo lleno de humor.


La película no insiste con demasiadas imágenes religiosas. Hay apenas una estampa de Jesús y el Sagrado Corazón, "porque el padre Emiliano era misionero del Sagrado Corazón". "A la hora de poner alguna imagen de la Virgen pusimos la de Guadalupe, porque es una de las advocaciones más conocidas en el mundo, y también el padre Emiliano era conocido en muchos países. Pero podíamos haber puesto la Virgen de Altagracia, muy popular en Dominicana", admite la productora.


La película muestra a gente alabando, anima a leer la Biblia y cita varios versículos. Se ven sacerdotes revestidos en misa, pero no se les ve realmente celebrar. Quizá para compensar, el filme acaba con una frase que Emiliano Tardif repetía a los miembros de la Comunidad de Siervos de Cristo Vivo: "Si descuidan la adoración eucarística, todo se desmorona".



En Día Ocho, una familia desunida se enfrenta a un drama de salud, pero detrás hay una historia real de milagros / Foto: Película “Día 8, el Soplo del Espíritu”

Un actor no muy religioso


El intérprete del sacerdote es el actor colombiano-español Juan Ángel Samper, que le da vida, calor, cercanía y un toque simpático, también con su acento francés.


Pero Ángela quería que el actor, "que no es muy de iglesia" entendiera la fuerza del personaje. Buscaron a personas que hubieran conocido al padre Emiliano para que le hablaran de él. "Una vez una señora dijo al actor: 'el padre Emiliano no se rascaba así'. Juan Ángel dijo: 'bueno, esperen, que sí, lo voy a representar, pero no soy él".

Ángela añade que el actor, tras la película, dijo que el padre Emiliano le había ayudado: gracias a esa película había mejorado su relación con su madre. Juan Ángel le llevo a su mamá libros del padre Tardif y eso mejoró el trato entre ellos.


Un testimonio de sanación real


Es asombrosa la cantidad de personas que declaran haberse sanado en una oración con el padre Tardif, sea en Dominicana, en España o en Líbano. La periodista Marie-Sylvie Buisson escribió Emiliano Tardif: levántate y anda (ediciones MSC), fruto de acompañarle en su gira libanesa de 1994, y recogiendo docenas de testimonios de sanaciones un año después.

Ángela quería que la película terminara con un caso real de sanación, que pudiera contarlo a cámara para añadirlo al final, tras la parte de ficción.


"Vimos varios testimonios. Pero nuestro guionista, un día que fue al colegio a recoger a su hijo, se encontró una señora que iba contando a cualquiera su testimonio de sanación con Emiliano Tardif. Y nuestro guionista dijo: 'señora, cuéntemelo a mí'. Y me llamó: 'Ángela, Dios me mandó el testimonio que buscábamos'. Le dije: 'tómale el número, vamos a ver si tiene papeles'. Y sí. Es Dolly Guerra, vimos su documentación, los análisis, las placas que le hicieron al niño. ¡Guardó las placas [de rayos-x], que son de la época, y las prestó para mostrarlas en la película!"


La señora Dolly contó todo su testimonio un día, con todo el equipo de la película reunido. Otro día vino su hijo, y hablaron los dos y se grabó. El hijo, a su vez, también vivió otra intercesión del padre Tardif.


Filmar carismáticos de verdad... y que suene bien


Un mérito de la película es que recoge una escena de alabanza, oración espontánea y oración en lenguas, armónica, serena y con excelente calidad de sonido, sin alboroto ni cacofonía. Ángela está muy satisfecha de que no es nada fingido, sino oración real.


"Teníamos que llenar esa parroquia de gente. La que se ve es una parroquia donde de verdad el padre Emiliano predicó en cierta época. Convocamos ¡y mucha gente vino feliz de servir". Eran unas 300 personas, lo llenamos. Les dije: 'No queremos que ustedes actúen o finjan. Cuando el director diga que es hora de hacer oración, ¡hagan oración real, alaben al Señor de verdad, pídanle por la película y por la causa del padre Emiliano! De verdad, que no sea actuación'. Y como era gente real en oración real, quedó bien".


Pero hubo más. "En postproducción invitamos a otro grupo de oración para una oración muy larga, mucho rato, para tener más efectos de sonido, para añadir y la oración en lenguas en el estudio. Pero es real, la película tiene personas orando de verdad. Y la película incluye toda su oración de sanación completa".


En los cines de España... y luego a EEUU, México, Colombia...


España es el primer país fuera de República Dominicana que recibe en cines la película Día 8, el soplo del Espíritu. En festivales ya tiene un itinerario. "En Arizona nos dieron un premio y laureles. Al público hispano y la gente de cine les gustó. En Nueva York, en el festival de cine, tuvimos lleno. En Miami, en el Festival Latinoamericano también.


Y van llegando solicitudes. El actor es famoso en Colombia, así que también llegará allí. Y a cines de EEUU en septiembre, y a México, con ayuda de Gaby Jacoba y el festival de cine católico", va explicando Ángela.


Y todo empezó con una curación y, diez años después, una experiencia del Espíritu Santo confinada con el coronavirus.

Damian Sylwestrzak, el árbitro FIFA que estudió teología, que quería ser profesor de religió y reza en el vestuario «En los momentos difíciles voy a la iglesia, me arrodillo y encomiendo a Dios todo lo que estoy viviendo»

A Damian Sylwestrzak, árbitro FIFA, la fe lo llevó a matricularse en la Facultad de Teología de Wrocław (Polonia) / Foto: Archivo

* «Tengo mis rutinas antes de un partido, que no llamaría rituales, sino más bien hábitos. Gracias a ellos, puedo entrar en ritmo y concentrarme. También tengo un momento para rezar antes de salir del vestuario, algo que siempre hago. Siempre llevo conmigo una imagen de Jesús Misericordioso con la inscripción "Jesús, en ti confío", que está muy desgastada, pero por el gran cariño que le tengo, no pienso en cambiarla. Con el primer silbato hago la señal de la cruz, agradeciendo por mi pasión y poniendo en manos de Dios todo lo que hago… A menudo pienso en lo que sucederá después de la muerte. A veces me preocupa este tema, y ​​cuando surgen esas inquietudes, la fe me tranquiliza. Es mi consuelo y mi guía en la vida. Sé que a veces, gracias a la fe y a las enseñanzas de la Iglesia, mi esposa y yo vamos en contra de lo que el mundo ofrece. Pero estoy feliz con nuestras decisiones; nunca me he arrepentido de ellas, e incluso me siento orgulloso de muchas»

Camino Católico.- Damian Sylwestrzak estudió teología, consideró la posibilidad de enseñar religión en la escuela y hoy es árbitro de la Ekstraklasa, la máxima categoría de fútbol profesional en Polonia, e internacional de la FIFA. En una entrevista con Karolina Binek en Misyjne, Damian Sylwestrzak habla sobre la fe, la familia, las decisiones difíciles en el campo y la importancia de la oración, incluso antes de un partido.

- ¿Cómo es posible que alguien que hoy es árbitro en la Ekstraklasa e internacional de la FIFA haya estudiado teología?

- Siempre me han interesado estos temas. Desde niño, quise profundizar en la teología para comprender mejor. También sentía la necesidad de obtener un título universitario tradicional, que requiere libros y una inmersión profunda en su contenido. Fue allí donde conocí a mi esposa. Finalmente, completé otros estudios.

- En aquel entonces, cuando comenzaste tus estudios, ¿existía algún plan para enseñar religión en la escuela?

- Me preguntaba qué haría profesionalmente después de estudiar teología. Consideré la posibilidad de dar clases de religión en una escuela. Pero no empecé a pensar seriamente en mi futuro después de graduarme hasta que conocí a mi esposa. Al mismo tiempo, ya era árbitro en una liga regional, así que estaba muy lejos de donde estoy hoy. En secreto, esperaba que el arbitraje fuera mi profesión. Mirando hacia atrás, puedo decir que fue una idea descabellada, pero fue fantástico que se hiciera realidad.

- ¿La fe siempre ha sido importante y ha estado presente en tu vida?

- Sí. Me hice monaguillo en cuanto alcancé la edad requerida para ese papel en mi parroquia, o incluso un poco antes. Lo disfrutaba. A veces incluso participaba en varias misas los domingos. La liturgia y el servicio me fascinaban profundamente. Sin embargo, durante mi juventud, viví diferentes momentos. A veces me sentía más cerca de Dios, a veces más lejos. Pero la fe siempre estuvo presente. Al tomar diversas decisiones importantes en mi vida, uno de los factores clave que consideraba era la fe y qué sucedería después de mi muerte.

- ¿Sueles rezar antes de un partido o tienes algún otro ritual?

- Tengo mis rutinas antes de un partido, que no llamaría rituales, sino más bien hábitos. Gracias a ellos, puedo entrar en ritmo y concentrarme. También tengo un momento para rezar antes de salir del vestuario, algo que siempre hago. Siempre llevo conmigo una imagen de Jesús Misericordioso con la inscripción "Jesús, en ti confío", que está muy desgastada, pero por el gran cariño que le tengo, no pienso en cambiarla. Con el primer silbato hago la señal de la cruz, agradeciendo por mi pasión y poniendo en manos de Dios todo lo que hago.

- ¿Alguna vez has sentido un conflicto interno entre tu conciencia, tu fe y las reglas del juego?

- No, nunca he tenido ese tipo de conflicto. Tomo decisiones automáticamente en el campo. Ese es mi trabajo. Sin embargo, ha habido situaciones en las que sentí lástima por alguien, mucha lástima. Tuve que mostrarle la tarjeta roja, aunque sabía que el jugador no tenía intención de cometer la falta; simplemente sucedió así.

- ¿Cómo lidias con la presión de los aficionados y las críticas posteriores al partido? Porque a veces se critica a los árbitros por decisiones como mostrarle una tarjeta roja a alguien.

- No hay una única solución para estas situaciones. Por un lado, a lo largo de los años arbitrando, he aprendido un poco a lidiar con ellas. He desarrollado mecanismos de defensa que me ayudan a bloquear lo que sucede a mi alrededor. A menudo, durante un partido, no puedo oír lo que sucede en las gradas. No puedo oír cuando alguien me grita o canta cánticos ofensivos sobre mí. Sin embargo, no me gusta que, después de un partido, mis hijos y mi esposa, por ejemplo, lean algo sobre mí en internet y luego lo revivan. Sucede rara vez, pero sucede. Siempre intento analizar mi trabajo y sacar conclusiones para el futuro. Aunque después de un partido en el que surgió alguna controversia, el desayuno siempre sabe un poco diferente durante unos días. Pero en esas situaciones, mi familia es un gran apoyo y una vía de escape para mí. Salimos a pasear en bicicleta, a caminar, al cine, a un restaurante. Me permite olvidarme del arbitraje por un tiempo. Elegí una profesión que tiene muchos aspectos hermosos, pero a veces también un precio alto, y lo acepto.

- ¿Sucede que en casa, con tus hijos y tu esposa, hablas del partido, de lo difícil que te resulta asimilar algo que ocurrió en el campo?

- Hablamos de ello a veces. Intento mostrarles a mis hijos que es imposible no cometer errores en la vida. Hay que aprender de ellos y seguir adelante. Si me hubiera rendido tras el primer error, no estaría donde estoy hoy. Lo más positivo de estos errores es probablemente que mis hijos lo ven todo desde la distancia y pueden observar cómo levantarse y no tener miedo a intentarlo y equivocarse. Esa es la única manera de crecer. Intentamos que no sea un tema tabú, así que hablamos de ello de vez en cuando. Aunque no soy de los que expresan sus sentimientos fácilmente. Así que mi mujer tiene un hueso duro de roer con este tema.

- Si alguien se comporta de forma agresiva contigo en el campo, ¿cómo reaccionas?

- Situaciones así no suelen ocurrir. Aunque después de tantos años en esta profesión, pocas cosas en el campo me sorprenden. La gran mayoría de mis relaciones con los jugadores son positivas y se basan en la confianza. Claro que hay momentos difíciles durante los partidos. Intento ser comprensivo y, al menos brevemente, explicar mi decisión, señalar algo, para que el jugador pueda entenderlo después. Pero cuando un jugador se pasa de la raya, doy un giro de 180 grados y marco una línea firme.


A Damian Sylwestrzak, árbitro FIFA, participaba en varias misas cada domingo y creció con una sensibilidad espiritual que nunca abandonó / Foto: Archivo

- En su opinión, ¿puede un árbitro dar testimonio de fe a través de su actitud en el terreno de juego o antes del partido?

- Creo que todos pueden dar testimonio de su fe, incluso un juez. Intento hacerlo con pequeños gestos. Sin embargo, lo más importante para mí es dar testimonio principalmente en el seno de mi familia. Tratamos de cultivar costumbres, como rezar juntos antes de acostarnos o persignarnos antes de comer. Lo mismo ocurre al persignarnos al pasar por delante de una iglesia.

- ¿Cómo logras compaginar el arbitraje con la vida familiar, siendo padre y esposo a tiempo completo?

- A veces lo consigo, y a veces no. Hay épocas en las que estoy mucho en casa, hablamos de muchos temas diferentes, bromeamos. Y luego hay épocas en las que simplemente llego a casa para volver a hacer la maleta. Es muy difícil porque a mis hijos les encanta que pase tiempo con ellos. Así que, a lo largo de los años, el papel de mi esposa ha sido muy importante. Ella consigue salvar la distancia entre las veces que estoy en casa y las veces que estoy fuera. Porque cuando estoy fuera, todo recae sobre sus hombros. Llevamos más de una década organizándonos así, aunque a veces es increíblemente difícil. Nuestra solución y remedio para estas dificultades son los viajes frecuentes juntos. Al menos una vez al trimestre, hacemos las maletas y nos vamos a algún sitio juntos. A veces son unas vacaciones más largas, a veces vamos a Casubia, adonde viajo para los partidos en verano.

- ¿Los niños te preguntan a menudo sobre Dios y la fe?

- Preguntan a menudo. Hacen preguntas cada vez más difíciles, y entre bromas y en serio, empiezo a lamentar no tener un título en teología, porque no siempre puedo responderlas. Una de mis hijas ya recibió su Primera Comunión, y mi hijo la recibirá este año. Aunque nuestra hija de ocho años es la que más pregunta sobre la fe y Dios. Son conversaciones muy profundas, porque los temas que le interesan son difíciles e incómodos. Pero mi esposa y yo estamos contentos de que nuestros hijos nos planteen estos dilemas y de que podamos hablar abiertamente de estos temas en casa. Esa es nuestra fortaleza.

- Mencionaste que rezas antes de un partido. ¿Alguna vez te han criticado por tu fe?

- No, nunca nadie me ha criticado. Aunque sí ha habido algunas bromas sobre mi visión del mundo. Una vez, incluso me aconsejaron que no me persignara antes de un partido. Siempre lo hice, y aún lo hago. Luego rezo, no necesariamente para que el partido salga bien (aunque me encantaría), sino simplemente para encomendarlo a Dios, agradeciéndole por estar aquí, por lo que hace y por haber encontrado en la tierra una pasión tan interesante que puedo cultivar.

- ¿Crees que el deporte puede contribuir al desarrollo espiritual?

- Creo que el deporte puede ayudar en todo. No le veo ninguna desventaja a una vida activa. ¿Pero puede ayudar al desarrollo espiritual? Por mi propia experiencia, puedo decir que sí. El deporte te enseña a ganar y a perder. Y las críticas y la presión que a veces cargo me llevan a la iglesia. En los momentos difíciles, me resulta más fácil ir a la iglesia, arrodillarme y encomendarle a Dios todo lo que estoy viviendo. También suelo ir para dar gracias por algo o simplemente para reflexionar.

- Para resumir nuestra conversación, me gustaría que me dijeras quién es Dios para ti hoy.

—Tengo esperanza en lo que vendrá después de esta vida terrenal. A pesar de mi corta edad, a menudo pienso en lo que sucederá después de la muerte. A veces me preocupa este tema, y ​​cuando surgen esas inquietudes, la fe me tranquiliza. Es mi consuelo y mi guía en la vida. Sé que a veces, gracias a la fe y a las enseñanzas de la Iglesia, mi esposa y yo vamos en contra de lo que el mundo ofrece. Pero estoy feliz con nuestras decisiones; nunca me he arrepentido de ellas, e incluso me siento orgulloso de muchas.

El Papa León XIV encomienda su ministerio petrino a la protección de la Virgen rezando la Súplica a la Virgen María del Santo Rosario de Pompeya, 8-5-20262: «Bendecid, ¡oh María!, en este instante al Sumo Pontífice»


El Papa León XIV rezando, después de la comunión, la súplica a la Virgen del Santo Rosario de Pompeya, escrita por San Bartolo Longo, fundador del santuario, y superpuesta la imagen ante la que ha orado


8 de mayo de 2026.- (Camino Católico“Exactamente hace un año, cuando me fue confiado el ministerio de Sucesor de Pedro, era precisamente el día de la Súplica a la Virgen del Santo Rosario de Pompeya. Por eso debía venir aquí, para poner mi servicio bajo la protección de la Virgen Santa”, ha dicho el Papa León XIV en su homilía al presidir una solemne celebración eucarística en la Plaza del Santuario de la Virgen del Rosario de Pompeya, uno de los lugares marianos más significativos de Italia. Ante 20.000 fieles, entre ellos 400 enfermos discapacitados, el Pontífice ha encomendado su ministerio petrino a la protección de la Virgen rezando, después de la comunión, la súplica a la Virgen del Santo Rosario de Pompeya, escrita por San Bartolo Longo, fundador del santuario. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha toda la oración, cuyo texto completo es el siguiente:



VISITA PASTORAL DE SU SANTIDAD EL PAPA LEÓN XIV A POMPEYA Y NÁPOLES


Oración del Papa León XIV de la Súplica a la Virgen de Pompeya escrita por San Bartolo Longo


Piazza Bartolo Longo, frente al Santuario de Nuestra Señora del Santo Rosario de Pompeya

Viernes, 8 de mayo de 2026



En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.


I - ¡Oh augusta Reina de las Victorias, oh Virgen soberana del Paraíso!, cuyo nombre poderoso alegra los cielos y hace temblar de terror a los abismos. ¡Oh gloriosa Reina del Santísimo Rosario!, nosotros, los venturosos hijos vuestros, postrados a vuestras plantas -en este día sumamente solemne de la fiesta de vuestros triunfos sobre la tierra de los ídolos y de los demonios-, derramamos entre lágrimas los afectos de nuestro corazón, y con la confianza de hijos os manifestamos nuestras necesidades.


Desde ese trono de clemencia donde os sentáis como Reina, volved, ¡oh María!, vuestros ojos misericordiosos a nosotros; a nuestras familias, a nuestra nación, a la Iglesia Católica, al mundo todo, y apiadaos de las penas y amarguras que nos afligen. Mirad, ¡oh Madre!, cuántos peligros para el alma y cuerpo nos rodean; cuántas calamidades y aflicciones nos agobian. Detened el brazo de la justicia de vuestro Hijo ofendido, y con vuestra bondad subyugad el corazón de los pecadores, pues ellos son nuestros hermanos e hijos vuestros, que al dulce Jesús costaron sangre divina y a vuestro sensibilísimo Corazón indecibles dolores. Mostraos hoy para con todos Reina verdadera de paz y de perdón.


Dios te salve, María….


II - En verdad, en verdad, Señora, nosotros, aunque hijos vuestros, con las culpas cometidas hemos vuelto a crucificar en nuestro pecho a Jesús y traspasar vuestro tiernísimo Corazón. Si, lo confesamos, somos merecedores de los más grandes castigos; pero tened presente, oh Madre, que en la cumbre del Calvario recibisteis las últimas gotas de aquella sangre divina y el postrer testamento del Redentor moribundo; y que aquel testamento de un Dios, sellado con su propia sangre, os constituía en Madre nuestra, Madre de los pecadores. Vos, pues, como Madre nuestra, sois nuestra Abogada y nuestra Esperanza. Y por eso nosotros, llenos de confianza, entre gemidos, levantamos hacia Vos nuestras manos suplicantes y clamamos a grandes voces: ¡Misericordia, oh María, misericordia!


Tened, pues, piedad, ¡oh Madre bondadosa!, de nosotros, de nuestras familias, de nuestros parientes; de nuestros amigos, de nuestros difuntos, y, sobre todo, de nuestros enemigos y de tantos que se llaman cristianos y, sin embargo, desgarran el amable Corazón de vuestro Hijo. Piedad también, Señora, piedad, imploramos para las naciones extraviadas, para nuestra querida patria y para el mundo entero, a fin de que se convierta y vuelva arrepentido a vuestro maternal regazo. ¡Misericordia para todos, oh Madre de las misericordias!


Dios te salve, María….


III . ¿Qué os cuesta, oh María, escucharnos, qué os cuesta salvarnos? ¿Acaso vuestro Hijo divino no puso en vuestras manos los tesoros todos de sus gracias y misericordias? Vos estáis sentada a su lado con corona de Reina, rodeada de gloria inmortal sobre todos los coros de los Angeles. Vuestro dominio es inmenso en los cielos, y la tierra con todas las criaturas os está sometida. Vuestro poder, ¡oh María!, llega hasta los abismos, puesto que Vos, ciertamente, podéis librarnos de las asechanzas del enemigo infernal. Vos, pues, que sois todopoderosa por gracia, podéis salvarnos; y si Vos no queréis socorrernos por ser hijos ingratos e indignos de vuestra protección, decidnos, a lo menos, a quién debemos acudir para vernos libres de tantos males. ¡Ah!, no: vuestro Corazón de Madre no permitirá que se pierdan vuestros hijos. Ese divino Niño, que descansa sobre vuestras rodillas, y el místico Rosario que lleváis en la mano nos infunden la confianza de ser escuchados, y con tal confianza nos postramos a vuestros pies, nos arrojamos como hijos débiles en los brazos de la más tierna de las madres, y ahora mismo, sí, ahora mismo, esperamos recibir las gracias que pedimos.


Dios te salve, María….


PIDAMOS A MARIA SU SANTA BENDICIÓN


Otra gracia más os pedimos, ¡oh poderosa Reina!, que no podéis negarnos en este día de tanta solemnidad. Concedednos a todos, además de un amor constante hacia Vos, vuestra maternal bendición. No, no nos retiraremos de vuestras plantas hasta que nos hayáis bendecido. Bendecid, ¡oh María!, en este instante al Sumo Pontífice. A los antiguos laureles e Innumerables triunfos alcanzados con vuestro Rosario, y que os han merecido el título de Reina de las Victorias, agregad este otro: el triunfo de la Religión y la paz de la trabajada humanidad. Bendecid también a nuestro Prelado, a los Sacerdotes y a todos los que celan el honor de vuestro Santuario. Bendecid a los asociados al Rosario Perpetuo y a todos los que practican y promueven la devoción de vuestro Santo Rosario.


Dios te salve, Reina y Madre…


Fotos: Vatican Media, 8-5-2026

Santa Misa de hoy, viernes, en el Santuario de la Virgen María del Santo Rosario de Pompeya, presidida por el Papa León XIV, 8-5-2026


Foto: Vatican Media, 8-5-2026


8 de mayo de 2026.- (Camino Católico El Papa León XIV ha presidido este viernes una solemne celebración eucarística en la Plaza del Santuario de la Virgen del Rosario de Pompeya, uno de los lugares marianos más significativos de Italia. Ante 20.000 de fieles, entre ellos 400 enfermos discapacitados, el Pontífice en su homilía ha encomendado su ministerio petrino a la protección de la Virgen y ha subrayado que “el Rosario marca el ritmo de nuestra vida, devolviéndola continuamente a Jesús y a la Eucaristía”. Después de la comunión el Pontífice ha orado la súplica a la Virgen del Rosario de Pompeya escrita por San Bartolo Longo, fundador del santuario. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha toda la celebración.


José Luis Rubio Willen fue modelo en Cibeles, compañero de Almodóvar, empresario de la noche, locutor, cantante y hoy dirige la comisión para beatificar a Isabel la Católica: «Dios tenía guardado para mí que moriré sacerdote»

José Luis Rubio Willen, director de la Comisión para la Causa de beatificación de la Reina Isabel la Católica / Foto: Cedida - El Debate

* «Fue en torno al año 2000. Yo estaba en el mundo de la noche, con mi discoteca, con mi novia, con una estructura mental totalmente diferente. Me avisaron para colaborar en la Comisión de Isabel la Católica; me dejé llevar y empecé a trabajar en temas de oficina. Yo entonces era como cualquier chico normal de ahora, pero mi familia era muy creyente, y ‘la leche que se mama nunca se derrama’. Al ir relacionándome de nuevo con las cosas de la religión, empecé a notar que me sentía muy a gusto. Y ahí, trabajando, es donde me viene la vocación y, oye, ¡qué cosa tan bonita!. Yo no quería ser sacerdote; ni lo deseaba ni lo pensaba, hasta me parecía una locura. Pero estaba en un momento propicio, había terminado una relación larga, y ahí se produce el cambio. Fui a pedirle orientación a la Reina Isabel y también a santa María de la Alhambra, y la respuesta fue clara. Yo lo considero un milagro moral; desde entonces estoy aquí y soy feliz»

      Vídeo de la parte central del programa “Cuanto te quiero”, emitido el 4 de julio de 2013 por Radio Televisión de Castilla y León, en el cual el padre José Luis Rubio Willen cuenta su historia con testimonios de sus feligreses y cuantos colaboran con él  

Camino Católico.-  Granadino de origen, aunque afincado en Valladolid desde los nueve años, José Luis Rubio Willen se ordenó sacerdote a los 60 años. Antes tuvo otra vida: fue locutor de radio, cantante de un grupo de música, director de documentales, modelo y fotógrafo en la Pasarela Cibeles, dueño de varias discotecas y tiendas de surf, pionero del tecno en Castilla León… Hoy, con 80 años, se reivindica como «cura de pueblo» tras su paso por parroquias como Carpio, Bobadilla, Brahojos o El Campillo. Desde esa experiencia, dirige la Comisión para la Causa de Beatificación de la Reina Isabel la Católica, a la que define como una figura de «gran fuerza contra el mal» y cuya santidad «nadie puede poner en duda».

«Este ha probado de todo, pero ya se cansará…», decían de él cuando se ordenó sacerdote, pero José Luis Rubio afirma a Alfa y Omega: «Dios tenía guardado para mí este final. Moriré sacerdote».

José Luis, en el centro, de azul, con los DJ’s de su Willen Project / Foto: Cedida - Alfa y Omega

En Valladolid, ya de joven empezaron a despuntar en él las inquietudes artísticas. «En 1967 se inauguró la emisora Cope en Valladolid, y me avisaron para llevar la parte juvenil, lo que después fue cadena 100, entrevistando a los grupos de entonces, Los Brincos, el Dúo Dinámico, Los Bravos… Desde la medianoche hasta las dos de la madrugada, donde presentábamos novedades musicales. Tenía mucho tirón, porque era la hora en la que la gente joven volvía de las discotecas o todavía estaba despierta. Además, fui cantante y formé parte de un grupo en aquellos años. Empecé a cantar en la universidad, en colegios mayores, en teatros… Era cantautor y luego formamos una banda, pero ahí entró la droga, y de todos los que estábamos, el único que queda soy yo»,  asegura a El Debate.

Y añade que «fue una época muy fuerte. Conocí a mucha gente. Recuerdo conversaciones con Nacho Cano en las que hablábamos de aquella etapa de la movida madrileña. Él era más joven, pero compartíamos ese ambiente. Yo me dejaba llevar por lo que me gustaba. Me gustaba la música, monté una tienda de música; me gustaba la discoteca, monté discotecas, introduciendo el tecno en Castilla León, y empecé en sitios como Alaejos, donde arranqué esa etapa. Era un ambiente muy fuerte, muy vivo».

Hay una anécdota muy significativa de su época como empresario de la noche relacionada con la construcción de una iglesia en Valladolid Que la relata así:

«Eso fue en el año 1975, cuando yo estaba montando una discoteca en Alaejos. Da la casualidad de que el constructor era el mismo que el de la iglesia de los Jesuitas, el Sagrado Corazón. Yo había elegido un tipo de techo para la discoteca y, en plena obra, me llamaron diciendo que habían medido mal y que necesitaban justo ese mismo techo. Entonces imagínese la situación: los dos proyectos en plena obra. Yo llamé al constructor porque aquello era una responsabilidad tremenda. Pero al final tomé la decisión de cederles todo el techo que tenía para la discoteca. Gracias a eso pudieron terminar la iglesia tal y como está hoy. Luego tuve que poner otro distinto en la discoteca, en blanco, que con el tiempo se amarilleaba y no era lo mismo. Pero, bueno, lo hice por mayor gloria de Dios. Siempre digo que los Jesuitas tienen una parte de techo de discoteca en su iglesia».

José Luis Rubio Willen durante su etapa de modelo, año 1982 / Foto: Cedida - El Debate

José Luis Rubio Willen también formó parte del ambiente creativo del mundo de la moda:«Estuve en la pasarela Cibeles con diseñadores como Francis Montesinos, Jesús del Pozo o Manuel Piña, que eran los grandes nombres en aquel momento. Trabajé en ese oficio, aunque no era lo que más me gustaba; lo hice para entender ese mundo, para ver cómo funcionaba. Luego me pasé a la fotografía, que me interesaba más. En paralelo estaba el cine. Yo trabajaba en documentales, en esa época en la que toda película tenía que llevar uno delante. Estaba contratado por una productora que se encargaba de eso y allí coincidí con los inicios de Pedro Almodóvar. Él llegó con su primera película, hecha prácticamente con sus propios medios, en 16 milímetros, y buscaba que se la distribuyeran. Era una película muy sencilla, pero ya se veía el talento que tenía».

No quería ser sacerdote, pero Isabel la Católica y un crimen lo cambiaron todo

Pero Dios tenía otros planes para José Luis Rubio Willen que llevaba una vida muy dinámica: «Fue en torno al año 2000. Yo estaba en el mundo de la noche, con mi discoteca, con mi novia, con una estructura mental totalmente diferente. Me avisaron para colaborar en la Comisión de Isabel la Católica; me dejé llevar y empecé a trabajar en temas de oficina. Yo entonces era como cualquier chico normal de ahora, pero mi familia era muy creyente, y ‘la leche que se mama nunca se derrama’. Al ir relacionándome de nuevo con las cosas de la religión, empecé a notar que me sentía muy a gusto. Y ahí, trabajando, es donde me viene la vocación y, oye, ¡qué cosa tan bonita!».

Y en este punto confiesa que «yo no quería ser sacerdote; ni lo deseaba ni lo pensaba, hasta me parecía una locura. Pero estaba en un momento propicio, había terminado una relación larga, y ahí se produce el cambio. Fui a pedirle orientación a la Reina Isabel y también a santa María de la Alhambra, y la respuesta fue clara. Yo lo considero un milagro moral; desde entonces estoy aquí y soy feliz». 

José Luis Rubio Willen con el músico Hugues Aufray en la noche parisina en los años 80 / Foto: Cedida - El Debate

También influyó en su vocación un crimen que se cometió en Valladolid: «una persona cercana a un chico que había cometido un delito grave vino a verme para que hablara con él. Ese chico estaba pagando cárcel y le martilleaba la conciencia lo que había hecho; yo entonces le llevé a ver a un sacerdote, Francisco Cerro, hoy arzobispo de Toledo, y se confesó y se quedó tranquilo. Esto me hizo mucho pensar en lo que es la vida, lo seria que es la vida».

Poco después, y con ayuda de monseñor Cerro, entró en el seminario y al cabo de cuatro años recibió la ordenación sacerdotal, al convalidarle los estudios que había realizado de joven. «La verdad es que me salía de cualquier edad canónica para cualquier puesto y para cualquier deseo mundano, y la verdad es que me ha servido para ser más feliz.Reconoce también que «si de joven me lo pasé muy bien, de sacerdote sigo pasándomelo muy bien».

Respecto a su vida presbiteral dice que «he sido sacerdote en pueblos muy pequeños donde la gente no te olvida y te quiere. He estado en Carpio, Bobadilla, Brahojos, El Campillo... he sido tremendamente feliz. Me considero cura de pueblo y creo que los curas no nos jubilamos. Mientras tenga salud, sigo entregando mi vida a la Iglesia».

José Luis Rubio Willen en su época de cantante, año 1983 / Foto: Cedida - El Debate

La beatificación de Isabel la Católica pendiente de un milagro

El padre José Luis Rubio Willen dirige actualmente la Comisión para la Causa de Beatificación de Isabel la Católica, un proceso que se remonta a los años 50 y que ha pasado por distintas fases: «El proceso empieza a caminar en 1958, con motivo de la apertura de la Causa de Canonización de Isabel I de Castilla. En noviembre de 1972 se presentan ante Roma los trabajos de la fase diocesana y se inicia allí el proceso apostólico. Desde entonces ha habido distintas etapas: una primera, con Vicente Rodríguez Valencia y su equipo, con un estudio histórico muy profundo; luego una segunda, con Vicente Vara Sanz, en la que se continúa ese trabajo y se difunde más la figura de Isabel; y luego la etapa actual, que es la que me toca a mí, donde asumo la dirección tras su fallecimiento. Ahora mismo, el proceso está terminado, en Roma, con un milagro pendiente de estudiar».

En cuanto a si la beatificación pueda salir adelante en un plazo cercano, dice que «en la reciente visita del nuncio de Su Santidad en España, monseñor Piero Pioppo, dijo ‘pronto la veamos beata’, y lo dijo claro y sin complejos. Ahora bien, hay que tener en cuenta que este es un proceso de gran envergadura; ella traspasa diócesis, naciones y continentes. Como yo digo, Isabel la Católica es santa sin altar y también es sierva de Dios, lo que significa que nadie puede poner en duda que está ante la presencia de Dios y que es intercesora privada entre lo divino y lo humano. Es importante también entender una cosa: los santos no los hacen ni los papas, ni los cardenales, ni los obispos; los santos los da Dios en el momento en que más se necesitan. Para mí, entre los milagros más grandes de la Reina Isabel destaca la fuerza que tiene contra el mal. Es una fuerza, créame, igual que la que pueda tener la Virgen María o el Padre Pío».

En cualquier caso, al echar la vista atrás, José Luis reconoce que «yo duraba poco en las cosas, y he conocido la causa después, ya de sacerdote: que lo que me tenía guardado Dios en mi vida era este final. Como con San Agustín».