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viernes, 5 de junio de 2026

Katie Holmes: «Sabía hablar de Dios, pero en realidad no lo conocía personalmente y me encontré con Dios al perder en el parto a mi primera hija, en el dolor más profundo; desde entonces, mi fe me ha sostenido cada día»

Katie Holmes hablaba de Dios pero no confiaba en Él hasta que se le hizo presente en medio del dolor / Foto: Instagram de Katie Holmes

* «Desde la pérdida de nuestra hija, mi vida es completamente diferente. Siento la eternidad cerca. Comprendo más profundamente que nunca que esta vida no es nuestro hogar; es solo un vehículo en el camino a casa. Mi sufrimiento transformó mi ministerio, mi propósito y mi visión de la vida. Ahora, más que nada, deseo dedicar mi vida a compartir el amor de Cristo y a guiar almas hacia Él. Mi mayor meta ya no es el éxito ni el reconocimiento; es la santidad. Quiero convertirme en una Santa con mayúscula y ayudar a tantas personas como sea posible a encontrarse con el Dios que me acompañó tanto en el ministerio como en la pérdida inimaginable»

Camino Católico.- “Crecí en una familia católica, asistiendo a todos los estudios bíblicos, retiros, conferencias y campamentos imaginables. Creo que fue allí donde comencé a forjar la persona que soy hoy. Con el paso de los años, mi pasión por hacer un ministerio en la Iglesia se profundizó al dirigir estudios bíblicos, dar charlas católicas y convertirme en maestra de una escuela católica. Exteriormente, mi vida parecía profundamente arraigada en la fe, pero me faltaba una relación real con Jesús”, afirma Katie Holmes al contar su testimonio en Yes Catholic.

“Uno de los momentos más cruciales de mi vida ocurrió durante mi época universitaria en SEEK, cuando hablé con Lisa Brenninkmeyer, autora de *Walking with Purpose*, y me invitó a colaborar con ella dirigiendo estudios bíblicos y sirviendo de manera más intencional en el ministerio. Esa etapa me abrió puertas y comenzó a revelarme el propósito de mi vida según Dios”, asegura la joven.

Katie Holmes en su boda / Foto: Instagram de Katie Holmes

Pero se le iluminó en su mente una verdad sobre su vida de fe: “Incluso mientras guiaba a otros en la fe, poco a poco me di cuenta de algo difícil: sabía hablar de Dios, pero en realidad no lo conocía personalmente. Podía decirles a las personas cómo debían confiar en Él, pero tomé conciencia que yo no confiaba en el Señor”.

De la forma más inesperada, Dios transformó su vida y la hizo acogerse a Él ante toda situación: “Eso cambió el año pasado cuando mi esposo y yo perdimos a nuestra primera hija durante el parto. En el dolor más profundo que jamás haya conocido, me encontré con Dios de una manera que nunca antes había experimentado. Mi duelo destrozó toda ilusión de control, y la fe dejó de ser algo que pudiera enseñar desde un escenario o un aula. Se convirtió en lo que me ha sostenido cada día”.

Katie Holmes embarazada de la hija que perdió en el parto, momento en que Dios se le hizo presente / Foto: Instagram de Katie Holmes

Ahora, Katie Holmes está convencida que vive para la eternidad: “Desde la pérdida de nuestra hija, mi vida es completamente diferente. Siento la eternidad cerca. Comprendo más profundamente que nunca que esta vida no es nuestro hogar; es solo un vehículo en el camino a casa. Mi sufrimiento transformó mi ministerio, mi propósito y mi visión de la vida. Ahora, más que nada, deseo dedicar mi vida a compartir el amor de Cristo y a guiar almas hacia Él”. 

Y concluye: ”Mi mayor meta ya no es el éxito ni el reconocimiento; es la santidad. Quiero convertirme en una Santa con mayúscula y ayudar a tantas personas como sea posible a encontrarse con el Dios que me acompañó tanto en el ministerio como en la pérdida inimaginable”.

Katie Holmes desea ser santa y trabajar para la eternidad llevando almas a Dios / Foto: Instagram de Katie Holmes

Homilía del P. Félix Castedo y lecturas de la Misa de hoy, viernes, san Bonifacio, 5-6-2026

5 de junio de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. Félix Castedo y lecturas de la Santa Misa de hoy, viernes de la 9ª semana de Tiempo Ordinario, san Bonifacio, obispo y mártir, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, viernes, san Bonifacio, 5-6-2026

5 de junio de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, viernes de la 9ª semana de Tiempo Ordinario, san Bonifacio, obispo y mártir, presidida por el P. Félix Castedo, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Palabra de Vida 5/6/2026: «¿Cómo dicen que el Mesías es hijo de David?» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 5 de junio de 2026, viernes de la 9ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: San Marcos 12, 35-37:

En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó:

«¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, movido por el Espíritu Santo, dice:

“Dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies”.

Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?». Una muchedumbre numerosa la escuchaba a gusto.

Adoración Eucarística con el P. José Aurelio Martín en la Basílica de la Concepción de Madrid, 5-6-2026

5 de junio de 2026.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

«Mucha paz tienen los que aman tu ley, Señor» / Por P. Carlos García Malo

 


jueves, 4 de junio de 2026

Sor Bernadette Moriau padecía una patología en cauda equina y su curación es el 70º milagro de Lourdes: «Era Jesús quien pasaba entre nosotros; una voz me dijo: ‘Quítate tus aparatos’ y podía moverme»

¿Por qué yo? Sor Bernadette Moriau terminó aceptando su curación como un misterio de Dios. En la imagen, durante la entrevista que le hizo la CBS en diciembre de 2022

* «Me vieron cuatro médicos, que se sorprendieron de verme así. Ninguno puso en duda lo que me pasaba. Fueran o no cristianos, para ellos era imposible que yo me curase… ¿Por qué se hizo misericordia conmigo? ¿Por qué a mí? ¿Por qué, Señor? ¿Por qué yo? ¡Hay tantas personas que son más jóvenes que yo, personas con discapacidades o enfermas, y yo soy una persona anciana que podía terminar mis días así!. Poco a poco, en la oración he descubierto finalmente que es el misterio de Dios, tal vez lo comprenda más adelante. Para el servicio de la misión. Me he dicho, 'He recibido este don en la Iglesia, y es en la Iglesia donde debo vivirlo, en la misión'. No es para mí, para Bernadette, yo no soy una vedette, eso no me interesa. Es para que yo lo dé a mi vez. He seguido yendo a Lourdes acompañando enfermos, algunos terminales, y a sus familias. He acompañado luego a grandes enfermos, en el final de la vida, he acompañado familias. Oigo muchas cosas. He oído a personas decirme que hago un bien cuando paso. Estoy habitada por esta gracia, no puedo mirar para mí misma»

Camino Católico.- El 11 de febrero de 2018, festividad de la Virgen de Lourdes, el obispo de Beauvais, Noyon y Senlis, Jacques Benoit-Gonnin, se dirigió a los fieles de su diócesis para anunciarles "una hermosa gracia que el Señor ha hecho en la diócesis": la curación milagrosa de Sor Bernadette Moriau, que se convietió así en la septuagésima certificada por la exigente comisión médica de Lourdes.

Recientemente, el programa 60 Minutes de CBS News dedicó un reportaje conducido por Bill Whitaker a los milagros de Lourdes, que incluye una entrevista a Sor Bernardette y a varios médicos que analizaron el caso.



Sor Bernadette es una religiosa de 83 años, nacida cerca de Valenciennes, junto a la frontera belga. Religiosa de las Franciscanas Oblatas del Sagrado Corazón de Jesús, ingresó en la congregación a los 19 años en Nantes, donde fueron fundadas a finales del siglo XIX por la Madre María Teresa de la Cruz (Sophie-Victorine Gazeau de La Brandanière, 1829-1911).


Incurable


Padecía una patología en la llamada cola de caballo o cauda equina, agrupación nerviosa en el extremo de la médula espinal fundamental para la movilidad de las extremidades inferiores y la funcionalidad de los órganos pélvicos. 


Fue operada cuatro veces de la columna vertebral, la primera en 1968 y la última en 1975. No hubo ninguna mejoría y a partir de 1988 fue quedando progresivamente inválida por las consecuencias neurológicas de su enfermedad.


En 1994 empezó a tomar morfina para paliar su dolor incapacitante. Llevaba un corsé lumbar, y además a partir del año 2000 le pusieron una sonda para orinar, dado que la parálisis le afectaba también a la vejiga.

 

En 2004 un pie se le torció a consecuencia de lo mismo, y tenía que llevar una prótesis día y noche para intentar corregirlo.


"Yo sabía que no podría mejorar", explica Sor Bernadette en un vídeo difundido entonces por la diócesis.


 


En diciembre de 2006 se trasladó desde Nantes de nuevo al norte, al departamento de L'Oise donde hoy vive, y comenzó a tratarla el doctor Christophe Fumery, quien en febrero de 2008 le propuso ir a Lourdes como enferma. "Yo había estado ya allí acompañando a otros, en la época en la que aún podía caminar, pero nunca había pensando en ir para mí", recuerda: "Pero me dije, ¿por qué no? Me llamo Bernadette [como la santa vidente, Bernadette Soubiroux], y es el 150º aniversario de las apariciones [1858], podría ser una gracia". Se apuntó para la peregrinación de julio.


"Jesús pasaba entre nosotros"


Espiritualmente fue una experiencia intensa: "Me impactó pasar por la gruta, esa presencia misteriosa de María y de la pequeña Bernadette. Realmente me impactó. Luego participé en el sacramento de la reconciliación y recibí junto a los enfermos el sacramento de la Unción, que para mí supuso una fuerza para continuar el camino”.


Luego tuvo lugar la procesión del Santísimo y la bendición de los enfermos en la basílica de San Pío X: "Realmente me impactó, porque yo estaba en una silla, no podía ir muy lejos. Era Jesús quien pasaba entre nosotros y nos bendecía por mediación de nuestro obispo. Y en mi oración sentí como una voz que me decía: ‘Estoy ahí, veo tus sufrimientos y el de tus hermanos y hermanas enfermos. Ofrécemelo todo’. Yo recé mucho por los enfermos, pero nunca había pedido mi curación, porque no se me ocurrió, pensaba que terminaría mis días así. Pero realmente sentí esa presencia de Jesús”.



Sor Bernadette Moriau, en Lourdes, junto a un sacerdote, en la peregrinación donde fue curada


El día 8 de julio regresaron: “Volví muy cansada del viaje y muy dolorida, pero realmente feliz".

Tres días después tuvo lugar el milagro.

"Es costumbre hacer una Adoración todas las semanas", explica: "El día 11 estaba en la capilla con una hermana, Sor María Albertina. La adoración era a las cinco de la tarde, y a las 17.45 reviví la experiencia de la presencia de Jesús que había vivido en la basílica, en la bendición de los enfermos. ¡Yo estaba en comunión con Lourdes, no podía ser de otra manera! Sentí un bienestar en todo mi cuerpo".


Sor Bernadette concluyó su turno de adoración y regresó a su celda: "Volví a mi habitación sobre las seis, y allí una voz me dijo: ‘Quítate tus aparatos’. Yo, sin saber qué me pasaba, sin plantearme nada, me lo quité todo, en un acto de fe, como cuando en el Evangelio Jesús le dice al paralítico: ‘Levántate, toma tu camilla y vete’. Para mi sorpresa, podía moverme. Mi pie, que estaba torcido, se recolocó. Fui a donde estaba la hermana y le dije: ‘Mira lo que me está pasando’".


La religiosa no lo dudó. Cortó el circuito de neuroestimulación que llevaba, dejó de tomar morfina de golpe y dejó de sondarse. "No tuve ningún síndrome de abstinencia de la morfina", añade.


Su conmoción personal fue intensa: "Me derrumbé, estuve llorando varios días. Me preguntaba qué me pasaba, porque no me lo podía ni imaginar". Su cuñada vio a verla y salieron de paseo por el bosque: "Anduve varios kilómetros, algo que no había podido hacer desde hacía años".


Perplejidad médica

Era un fin de semana. El lunes acudió al médico: "Llegué a las siete de la mañana, llorando, diciéndole ‘No sé qué me pasa’. Él vio el cambio. Me dijo que se sentía feliz. Me examinó y no encontró ningún signo clínico".


Al poco tiempo acudió a Nantes a una cita prevista desde hacía tiempo en la unidad del dolor: "Me vieron cuatro médicos, que se sorprendieron de verme así. Ninguno puso en duda lo que me pasaba. Fueran o no cristianos, para ellos era imposible que yo me curase".


Sor Bernadette explica que, del mismo modo que acudió a Lourdes por indicación del doctor Fumery, fue él mismo quien se tomó "muy a pecho" lograr el reconocimiento de la curación: "Enseguida hizo un informe. Yo tenía un informe médico completo con cartas de los hospitales e historia clínica de todos los sitios por los que había pasado", que eran varios porque "en la vida religiosa se viaja, no se está siempre en el mismo lugar. Así que pude aportar todos esos documentos".


El reconocimiento


Ese dossier se envió a Lourdes el 11 de diciembre de 2008, y en julio de 2009, durante una nueva peregrinación, Sor Bernadette compareció en una gran sala ante "unas ochenta personas del mundo médico". 


Tras ser interrogada y examinada la documentación, el doctor Alessandro de Franciscis, quien ese mismo año había sido nombrado por el obispo de Tarbes y Lourdes como 15º Médico Permanente del santuario y presidente de la Oficina de Constataciones Médicas que examina cada caso de posible curación, preguntó a todos los científicos presentes y se abría o no el dossier. No hubo dudas.



El doctor Alessandro de Franciscis, desde 2009 al frente de la certificación de las curaciones extraordinarias en Lourdes. El proceso es exigente desde el punto de vista científico e incluso molesto para quien ha de pasar por él, por la multiplicación de revisiones y controles a lo largo del tiempo


"El dossier se abrió, y a partir de ahí todos los años me vieron expertos y pasé controles de todo tipo, incluso de psiquiatría", explica la religiosa: "A partir de ese momento tuve que someterme a muchos controles, porque es muy estricto. Pero al mismo tiempo ha sido una experiencia, porque he conocido gente muy comprensiva, ha sido un descubrimiento. Es cierto que hay que querer pasar por ello, y yo he querido porque la gracia que he recibido no la podía guardar para mí, significaba poder dar testimonio de las maravillas de Dios y de los beneficios de Dios".


La gran pregunta y su respuesta


Sor Bernadette vive "con emoción" el hecho de que su curación haya sido el septuagésimo milagro reconocido oficialmente en Lourdes. Pero una pregunta le rondó la cabeza desde el principio, y aún hoy: "¿Por qué se hizo misericordia conmigo? ¿Por qué a mí? ¿Por qué, Señor? ¿Por qué yo? ¡Hay tantas personas que son más jóvenes que yo, personas con discapacidades o enfermas, y yo soy una persona anciana que podía terminar mis días así!".


Pero no hay respuesta: "Poco a poco, en la oración he descubierto finalmente que es el misterio de Dios, tal vez lo comprenda más adelante".



Sor Bernadette Moriau en Lourdes onde ha seguido acompañando enfermos con regularidad después de su cruración milagrosa 


Y tiene claro para qué ha de servir: "Para el servicio de la misión. Me he dicho, 'He recibido este don en la Iglesia, y es en la Iglesia donde debo vivirlo, en la misión'. No es para mí, para Bernadette, yo no soy una vedette, eso no me interesa. Es para que yo lo dé a mi vez".


“He seguido yendo a Lourdes acompañando enfermos, algunos terminales, y a sus familias. He acompañado luego a grandes enfermos, en el final de la vida, he acompañado familias. Oigo muchas cosas. He oído a personas decirme que hago un bien cuando paso. Estoy habitada por esta gracia, no puedo mirar para mí misma".


(Testimonio publicado originalmente  en Religión en Libertad el 12 de febrero de 2018 y actualizado posteriormente)

Álvaro Simón: «Con 7 años mi corazón barruntaba que tenía que ser del Señor, me enamoré de una chica, hice la carrera de Historia y porque soy imperfecto, seré sacerdote, un canto a la vida de Cristo que está vivo»

Álvaro Simón, en el centro, con el sacerdote José Andrés y su sobrino, Enrique / Foto: Infomadrid

* «Quiero servir desde lo hondo del corazón hasta lo hondo del corazón del otro, ayudando a sanar desde el buen humor y el acompañamiento. Desde mi pobreza, ser testigo de la presencia de Dios hoy. Decir que Dios te ama, sufre, vive, disfruta, te acompaña»

Camino Católico.- «Mi corazón barruntaba que tenía que ser del Señor, pero no sabía en qué forma». Álvaro Simón tenía 7 años cuando tuvo una experiencia particular del amor de Dios. En su familia eran creyentes, pero no de Misa, con lo que la relación que el pequeño Álvaro entabló con Dios fue en el oratorio de su colegio, los escolapios de Zaragoza. «Allí me enseñaron a rezar», una fe que empezó a vivir más en el silencio de su corazón.

Recuerda su Primera Comunión, que vivió con mucha alegría. Los años pasaron y de aquella época «doy gracias al Señor que me permitió enamorarme de una chica». Pero «en mi corazón veía que era de Dios» y percibía que era posible concretar esa pertenencia en una vida sacerdotal. De hecho, «hice la carrera de Historia sabiendo que tarde o temprano tenía que caer del guindo» dice a Infomadrid.

Álvaro Simón con el padre Laplana, un monje de Montserrat, que acompañándolo le enraizó en el Señor / Foto: Infomadrid

Entonces fue determinante el padre Laplana, un monje de Montserrat con el que Álvaro contactó a través de Facebook. El joven iba a verle a la abadía —esas «frikadas» que uno hace a veces, se ríe, igual que «por una chica eres capaz de hacer cualquier locura»— y estos encuentros marcaron «un antes y un después», porque se descubrió a sí mismo, descubrió la vida de oración y aprendió a «no tener miedo de mis sombras» y fragilidades.

En ese tejido de la historia de Álvaro, el Señor lo llevó, por un amigo común, a compartir vida con un sacerdote de Madrid y su sobrino (José Andrés y Enrique), que lo acogieron en su casa mientras estudiaba un máster en Historia de las Religiones en la Universidad Complutense de Madrid.

Álvaro Simón con monaguillos, detrás en el centro / Foto: Infomadrid

El dolor de la muerte de un padre

Fue en ese tiempo cuando se concretó su entrada en el Seminario Conciliar de Madrid. Era el curso 2019-2020. La primera generación del propedéutico y la de la pandemia. «En el verano del desconfinamiento, mi padre falleció por covid». «Pero me vio entrar en el seminario y me vio feliz». Unos comienzos «rocosos», aunque Álvaro seguía con el mismo amor a Jesús que a sus 7 años.

Ese sufrimiento que experimentó en carne propia «ha sido la asignatura que me ha preparado para acompañar el sufrimiento de los demás». Es como si pudiera decir «te entiendo y vamos a caminar juntos».

Álvaro Simón, el primero por la derecha / Foto: Infomadrid

Los años de seminario le han ayudado a Álvaro «a aceptarme como soy y a procurar ser muy humano; entré muy perfeccionista, y he descubierto que porque soy imperfecto, puedo ser sacerdote». Además de aprender a convivir y de ver el paso de Dios por la vida, también ha descubierto «el peso de las mediaciones y de dejarte ayudar». Y asegura que el seminario no es tanto hacer como responder. A una llamada. A Dios.

Álvaro hace actualmente su etapa pastoral en la parroquia San Clemente Romano de Villaverde. Como diácono, le gustaría atreverse a «servir desde lo hondo del corazón hasta lo hondo del corazón del otro», sin temer el sufrimiento, ayudando a sanar desde «el buen humor y el acompañamiento». Y como sacerdote, querría, «desde mi pobreza, ser testigo de la presencia de Dios hoy, aquí, en este Madrid». Ser «un canto a la vida en Cristo», decir que «Dios te ama, sufre, vive, disfruta, te acompaña». Que «Jesús está vivo».


Álvaro Simón compartiendo formación con jóvenes / Foto: Infomadrid

Visita del Papa

Álvaro y su curso serán los diáconos de León XIV. Se han ordenado el sábado 23 de mayo, a escasos días de la visita del Papa,  un «regalo». Además de él son ya diáconos Alfonso Blanco, Álvaro Solé y Óscar Jesús Concejal. «Poder diaconar con el Papa León» lo ve como un «signo de entregar la vida por la Iglesia», que es precisamente, concluye, lo que para él brilla en los sacerdotes.

Homilía de Mons. Francisco Cerro, Arzobispo de Toledo, y lecturas de la Misa de hoy, jueves, solemnidad del Corpus Christi, 4-6-2026

4 de junio de 2026.-  (Camino Católico) Homilía de Mons. Francisco Cerro, Arzobispo de Toledo, y lecturas de la Misa de hoy, jueves, solemnidad del Corpus Christi, emitida por 13 TV desde la Catedral de Toledo.

Santa Misa en rito hispano-mozárabe de hoy, jueves, solemnidad del Corpus Christi, en la catedral de Toledo, 4-6-2026


4 de junio de 2026.-  (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa en rito hispano-mozárabe de hoy, jueves, solemnidad del Corpus Christi, presidida por Mons. Francisco Cerro Chaves, Arzobispo de Toledo, emitida por 13 TV desde la catedral de Toledo.

Misterios Luminosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 4-6-2026

4 de junio de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Luminosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, jueves, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero. 

Palabra de Vida 4/6/2026: «No hay mandamiento mayor que estos» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 4 de junio de 2026, jueves de la 9ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

 

Evangelio: San Marcos 12, 28b-34:

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:

«¿Qué mandamiento es el primero de todos?».

Respondió Jesús:

«El primero es: «Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser. » El segundo es este: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» No hay mandamiento mayor que estos».

El escriba replicó:

«Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».

Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:

«No estás lejos del reino de Dios».

Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.