Tras comprobar que no había latido fetal, la remitió a un hospital público
Un grupo de rescatadores pro vida, personas que tratan de impedir los abortos, acabaría acompañándola al hospital de La Paz y sirviéndole de consuelo y apoyo en esas horas tan duras
El doctor Jesús Poveda cuenta el testimonio de como una pareja que iba a abortar desistió y él se convirtió en el padrino del niño, que ahora va a hacer la primera comunión
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(Rosa Cuervas-Mons / Alba) Según relata el doctor Jesús Poveda, médico y presidente de Pro Vida Madrid, el pasado sábado 11 de abril Dator dejó “de patitas en la calle” a una mujer que había acudido allí para someterse a un aborto.
Poveda capitaneaba un grupo de rescatadores -personas que tratan de impedir los abortos a las puertas de los centros abortistas- cuando vio salir de Dator a una mujer “llorosa”. “Nos quedamos un poco sorprendidos, nos acercamos a ella y nos contó que le habían hecho una ecografía y le habían dicho que el feto estaba muerto. Ellos no iban a hacerle el legrado”. “Le dijeron que se diera una vuelta y que en media hora volviera a por el informe, porque se tenía que ir a un hospital público”, explica a E. M., una de las rescatadoras que estaba con el doctor Poveda.
De Dator a La Paz
“Le dijimos que nosotros lo que hacemos es ayudar a las mujeres -porque nuestra intención es la de respetar y ayudar- y la trajimos a La Paz“, continúa

La historia que narra Poveda es una más de las muchas que viven quienes dedican varias horas cada semana a rescatar vidas. Su misión: informar a las mujeres de que hay ayudas, maneras de seguir adelante con un embarazo sin caer en el horror que supone el aborto. Su actitud: de respeto absoluto a la mujer, “haga lo que haga”. En el caso de la chica atendida en La Paz, E. M. explica que “estaba en una situación muy difícil y pasándolo muy mal. Nos dijo que tenía una hipoteca de 1.300 euros, un sueldo de 1.200, dos niños, su pareja en paro y un contrato que tenían que renovarle en seis meses y que como la vieran embarazada no le renovaban, pero ella no quería abortar, sabía que era su hijo”. Y es que, al contrario de quienes sostienen que el aborto es un ‘derecho’ de la mujer, que lo elige voluntariamente, quienes tratan día a día con mujeres que han abortado y conocen el ‘después’ del aborto señalan que la mayoría recurre a él porque cree que es la única salida.
En el último momento
Belén [nombre falso] lleva más de una década rescatando niños: “Nosotros actuamos en el último momento, a las puertas de los centros. Más decidido imposible”. “Les ofrecemos teléfonos, alternativas, que sepan que hay gente que ayuda, como la Fundación Madrina, Red Madre, la Fundación Vida… Lo qu

“Me asombro de lo que soy capaz de hacer por dinero”
La frase es de Guillermo Sánchez Andrés, presidente del Consejo de Administración de la clínica Dator. Fue la respuesta que ofreció a Jesús Poveda cuando, hace ya tiempo, Je

Pero hay más sentencias literarias que reflejan qué es un centro abortista. La que sigue la protagoniza el hijo de una de las trabajadoras de Dator: “Mamá, ¿por qué trabajas en un sitio donde se matan niños?”. Así mismo lo contó la propia trabajadora a algunos pro vida.
Y otra historia más, que recuerda Poveda: “Nos acercamos a una pareja de jóvenes que iba a abortar, les dimos la información que siempre damos y ellos nos escucharon, pero nos dijeron que, como tenían hora en la Dator, iban a entrar igualmente. Nosotros nos miramos con cara de ‘qué pena’. A los pocos minutos salieron y se acercaron. Nos preguntaron que si las señas del folleto que les habíamos dado eran reales. Les dijimos que por supuesto que sí, y decidieron ir a verlos porque habían cambiado de opinión. Les preguntamos que por qué el cambio de opinión. La respuesta fue: ‘Por la cara’. ‘Porque la cara de los de dentro no nos gusta nada, y la vuestra sí‘. Les atendimos y, cosas de la vida, el niño que salvamos va a hacer la primera comunión ahora en mayo y yo soy el padrino”.
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