“Dialogar con Dios ha sido una medicina misteriosa y analéptica que me ha dado fuerzas y me ha hecho madurar. Si alguien me preguntara por qué doy gracias a Dios y no puedo dejarlo, diría que Dios es el Único que conoce todo de mí y del cual espero la solución a cada uno de mis problemas. Dios vino a mi encuentro de una manera misteriosa y aunque sé que me llevará por caminos desconocidos, confío en Él porque sé que estará siempre conmigo”

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