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domingo, 2 de febrero de 2025

Papa Francisco en el Ángelus, 2-2-2025: «Jesús enseña el amor: Quien ama, vive, quien odia, muere»

* «Jesús es la salvación. Así dice Simeón, orando a Dios: ‘Mis ojos han visto tu salvación, preparada por ti ante todos los pueblos’. Esto siempre nos deja asombrados: ¡la salvación universal concentrada en uno! Sí, porque en Jesús habita toda la plenitud de Dios, de su Amor» 

   

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Y sobre el tema del valor primordial de la vida humana, reitero el «no» a la guerra, que destruye, lo destruye todo, destruye la vida e induce a despreciarla. Y no olvidemos que la guerra es siempre una derrota. En este Año Jubilar, renuevo mi llamamiento, especialmente a los gobernantes cristianos, para que pongan el máximo empeño en las negociaciones que pongan fin a todos los conflictos en curso. Recemos por la paz en la martirizada Ucrania, Palestina, Israel, Líbano, Myanmar, Sudán, Kiwu del Norte» 

2 de febrero de 2025.- (Camino Católico)   El Papa Francisco explica que Jesús nos enseña que el criterio para juzgar la historia y su drama, así como la vida de cada uno, es el amor; y precisa que “el que ama vive, el que odia muere”. En su reflexión antes del rezo del ángelus en la Plaza de San Pedro en el Vaticano y pasando revista el Evangelio de hoy (Lc 2,22-40) en la fiesta de la Presentación del Señor, el Santo Padre destaca que “en la vejez de Simeón y Ana se produce la novedad que cambia la historia del mundo” con la presencia de Jesús.

Tras el rezo del Ángelus, Francisco insta a los responsables a comprometerse al máximo para poner fin a los conflictos actuales. “No a la guerra que destruye todo, destruye la vida”. A continuación, su cercanía a las familias que hoy celebran la Jornada de la Vida y el recuerdo de la Cumbre Internacional sobre los Derechos de los Niños. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

PAPA FRANCISCO

ÁNGELUS

Plaza de San Pedro
Domingo, 2 de febrero de 2025

Queridos hermanos y hermanas, ¡Feliz domingo!

Hoy el Evangelio de la liturgia (Lc 2,22-40) nos narra cómo María y José llevan al niño Jesús al Templo de Jerusalén. Según la Ley, lo presentan en la morada de Dios, como recuerdo de que la vida viene del Señor. Y mientras la Sagrada Familia hace lo que siempre se había hecho en el pueblo de Israel, de generación en generación, sucede algo que nunca antes había ocurrido.

Dos ancianos, Simeón y Ana, profetizan sobre Jesús: ambos alaban a Dios y hablan del niño «a los que esperaban la redención de Jerusalén» (v. 38). Sus voces conmovidas resuenan entre las viejas piedras del Templo, anunciando el cumplimiento de las expectativas de Israel. Verdaderamente Dios está presente en medio de su pueblo: no porque habite entre cuatro paredes, sino porque vive como hombre entre los hombres. Esta es la novedad de Jesús. En la vejez de Simeón y Ana se produce la novedad que cambia la historia del mundo.

Por su parte, María y José se asombran de lo que escuchan (cf. v. 33). En efecto, cuando Simeón toma al niño en sus brazos, lo llama de tres hermosas maneras, que merecen reflexión. Tres maneras, tres nombres le da. Jesús es salvación; Jesús es luz; Jesús es signo de contradicción.

En primer lugar, Jesús es la salvación. Así dice Simeón, orando a Dios: «Mis ojos han visto tu salvación, preparada por ti ante todos los pueblos» (vv. 30-31). Esto siempre nos deja asombrados: ¡la salvación universal concentrada en uno! Sí, porque en Jesús habita toda la plenitud de Dios, de su Amor (cf. Col 2,9).

Segundo aspecto: Jesús es «luz para iluminar a las naciones» (v. 32). Como el sol que nace sobre el mundo, este niño lo redimirá de las tinieblas del mal, del dolor y de la muerte. ¡Cuánta necesidad tenemos, también hoy, de esta luz!

Por último, el niño abrazado por Simeón es signo de contradicción «para que se revelen los pensamientos de muchos corazones» (v. 35). Jesús revela el criterio para juzgar toda la historia y su drama, y también la vida de cada uno de nosotros. ¿Y cuál es ese criterio? Es el amor: el que ama vive, el que odia muere.

Jesús es la salvación, Jesús es la luz y Jesús es el signo de la contradicción.

Iluminados por este encuentro con Jesús, podemos entonces preguntarnos: ¿qué espero de mi vida? ¿Cuál es mi gran esperanza? ¿Anhela mi corazón ver el rostro del Señor? ¿Espero la manifestación de su plan de salvación para la humanidad?

Oremos juntos a María, Madre purísima, para que nos acompañe en las luces y sombras de la historia, acompañándonos siempre al encuentro con el Señor.

Oración del Ángelus:                         


Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.

Et concépit de Spíritu Sancto.

Ave Maria…


Ecce ancílla Dómini.

Fiat mihi secúndum verbum tuum.

Ave Maria…


Et Verbum caro factum est.

Et habitávit in nobis.

Ave Maria…


Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.

Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.


Orémus.

Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,

méntibus nostris infunde;

ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.


Amen.


Gloria Patri… (ter)

Requiem aeternam…


Benedictio Apostolica seu Papalis


Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.

Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,

Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.


Amen.


Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:


¡Queridos hermanos y hermanas!


Hoy celebramos en Italia la Jornada por la vida, sobre el tema «Transmitir la vida, esperanza para el mundo». Me uno a los Obispos italianos para expresar mi gratitud a las numerosas familias que acogen de buen grado el don de la vida y para animar a las parejas jóvenes a no tener miedo de traer hijos al mundo. Y saludo al Movimiento provida italiano, que celebra su 50 aniversario. Mis mejores deseos.


Mañana se realizará en el Vaticano la Cumbre Internacional sobre los Derechos del Niño, titulada «Amémoslos y Protejámoslos», que he tenido la alegría de promover y en la que participaré. Es una oportunidad única para llamar la atención del mundo sobre los problemas más acuciantes que afectan a la vida de los más pequeños. Les invito a unirse a mí en la oración por su éxito.


Y sobre el tema del valor primordial de la vida humana, reitero el «no» a la guerra, que destruye, lo destruye todo, destruye la vida e induce a despreciarla. Y no olvidemos que la guerra es siempre una derrota. En este Año Jubilar, renuevo mi llamamiento, especialmente a los gobernantes cristianos, para que pongan el máximo empeño en las negociaciones que pongan fin a todos los conflictos en curso. Recemos por la paz en la martirizada Ucrania, Palestina, Israel, Líbano, Myanmar, Sudán, Kiwu del Norte.


Los saludo a todos, de Italia y de otras partes del mundo. Saludo en particular a los fieles de Valencia, Barcelona, Sevilla; a los alumnos del Instituto «Rodríguez Moñino» de Badajoz, España, y a los de la «École de Provence» de Marsella; al grupo parroquial de Nanterre y a los de Polonia, Croacia, Bulgaria e India. Saludo a los jóvenes de la Inmaculada.



Saludo a los fieles de Cantù, Vighizzolo, Seregno y Cologno Monzese; a los Unitalsi de la diócesis de Camerino-San Severino Marche; a los Scouts de Nola y a los miembros del Serra Club International. Saludo a los ministros de la comunidad pastoral Regina degli Apostoli, diócesis de Milán.


Les deseo a todos un buen domingo. No olviden rezar por mí. Buen provecho y hasta luego.


Francisco


Fotos: Vatican Media, 2-2-2025

Homilía de Mons. Luis Ángel de las Heras, obispo de León, y lecturas de la Misa de hoy, domingo, Fiesta de la Presentación del Señor, 2-2-2025

2 de febrero de 2025.-  (Camino Católico) Homilía de  Mons. Luis Ángel de las Heras, CMF, obispo de León, y lecturas de la Misa de hoy, domingo, Fiesta de la Presentación del Señor, emitida por 13 TV desde la Catedral de León.

Santa Misa de hoy, domingo, Fiesta de la Presentación del Señor, en la catedral de León, 2-2-2025

2 de febrero de 2025.-  (Camino Católico)  Celebración de la Santa Misa de hoy, domingo, Fiesta de la Presentación del Señor, presidida por Mons. Luis Ángel de las Heras, CMF, obispo de León, emitida por 13 TV desde la Catedral de León.

Misterios Gloriosos del Santo Rosario desde el Santuario de Lourdes, 2-2-2025

2 de febrero de 2025.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gloriosos del Santo Rosario, correspondientes a hoy domingo, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

Palabra de Vida 2/2/2025: «Mis ojos han visto a tu Salvador» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 2 de febrero de 2025, domingo de la 4ª semana de Tiempo Ordinario, Fiesta de la Presentación del Señor, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Lucas 2, 22-40:

Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones».

Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.

Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel».

Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción —y a ti misma una espada te traspasará el alma—, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones».

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día. Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.

Homilía del evangelio del domingo: Tomar conciencia de los bienes inefables que hemos recibido por el sacrificio de Cristo y que tenemos que custodiar con diligencia / Por P. José María Prats

 

* «Habéis sido transformados en luz de Cristo. Caminad siempre como hijos de la luz, a fin de que perseverando en la fe, podáis salir con todos los santos al encuentro del Señor»

La Presentación del Señor

Malaquías  3, 1-4  /  Salmo 23  /  Hebreos 2, 14-18  /  San Lucas 2, 22-40 

P. José María Prats / Camino Católico.- En este pasaje del evangelio se nos presenta a la Sagrada Familia acudiendo a Jerusalén para cumplir dos preceptos de la ley de Moisés:

1) La purificación de las madres después de dar a luz  (Lev 12).

Según la ley, tras dar a luz un hijo, la madre quedaba legalmente impura por cuarenta días, sin poder participar en el culto público. Transcurrido este tiempo debía ir al Templo para ser declarada legalmente pura, ofreciendo para ello un sacrificio que dependía de sus posibilidades económicas. En el caso de familias pobres, como la Sagrada Familia, la ofrenda prescrita era de «dos tórtolas o dos pichones».

2) La consagración al Señor de los primogénitos  (Ex 13,2.12-13; Nm 3,13; 18,15-16).

La ley prescribía que todos los primogénitos, tanto de los hombres como del ganado, pertenecían a Dios, porque Él los había salvado de la muerte antes de salir de Egipto. Esta consagración de los primogénitos a Dios debía hacerse, en el caso del ganado, sacrificando a los animales, y en el caso de los hombres, rescatándolos al mes de nacer mediante el pago de cinco siclos de plata a un sacerdote de la localidad.

José y María cumplen el segundo precepto de una forma muy singular porque no consta que paguen ningún rescate y, en cambio, llevan a Jesús al Templo para «presentarlo al Señor», presentación que se describe con un término griego (παραστησαι) que pertenece al lenguaje cultual-sacrificial y que significa “llevar víctimas al altar”. Se nos está diciendo que Jesús no es un primogénito como los demás, que va a ser rescatado, sino que va a ser consagrado al Señor por un sacrificio cruento.

¿Pero qué consecuencias tiene esta “presentación” de Jesús? Responde a ello la profecía de Malaquías que hemos escuchado en la primera lectura: «De repente llegará a su santuario el Señor a quien vosotros andáis buscando ... refinará a los levitas y los acrisolará como oro y plata ... entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén».

Queda ahora claro que este episodio trata de la purificación del culto operada por el sacrificio de Cristo, tal como dice el Apocalipsis: «Él nos ha librado de nuestros pecados con su sangre, y ha hecho de nosotros un Reino de sacerdotes para Dios, su Padre» (Ap 1,5-6).

En este mismo sentido, es interesante notar que, al satisfacerse conjuntamente dos preceptos (purificación de la madre y consagración del primogénito) que según la ley se cumplían por separado, se pone de manifiesto su profunda conexión en Cristo: la consagración de Jesús como víctima sacrificial purificará a su pueblo, representado en María, para que pueda celebrar un culto agradable al Señor.

María, en su espera penitencial de cuarenta días, y los ancianos Simeón y Ana, son un icono precioso del resto fiel de Israel que, guiado y sostenido por el Espíritu Santo, ha permanecido durante siglos a la espera del Mesías que haría posible una nueva alianza y un nuevo culto, por los que entraría a participar para siempre de la luz y de la de vida de Dios.

Finalmente, y como evoca el rito inicial de las candelas, conviene notar que los sagrados misterios que celebramos en esta fiesta están conectados de una manera muy especial con los ritos que acompañan al bautismo. La participación sacramental en el sacrificio de Cristo por el baño bautismal tiene tres consecuencias: consagración a Dios (unción con el crisma), purificación (imposición de la vestidura blanca) e iluminación (entrega de la luz pascual).

Que las palabras dirigidas a los neófitos tras recibir el cirio bautismal nos ayuden a tomar conciencia de los bienes inefables que hemos recibido por el sacrificio de Cristo y que tenemos que custodiar con diligencia: «Habéis sido transformados en luz de Cristo. Caminad siempre como hijos de la luz, a fin de que perseverando en la fe, podáis salir con todos los santos al encuentro del Señor».

P. José María Prats


Evangelio

Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor» y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.

Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre Él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:      

«Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel». 

Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de Él.

Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: 

«Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción —¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!— a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones».

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del Niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre Él.

San Lucas 2, 22-40

Hoy Fiesta de la Presentación del Señor contemplamos a Jesús como la Luz que ilumina las tinieblas del mundo, todas nuestras oscuridades y miedos / Por P. Carlos García Malo

 


Audelia Parra estaba al borde de la muerte y se curó por intercesión de la beata italiana Vicenza Maria Poloni, que será santa por este milagro aprobado por el Papa Francisco


La chilena Audelia Parra, que hoy tiene 75 años, con una imagen de la beata italiana Vicenza Maria Poloni por cuya intercesión fue curada cuando iba a morir 

* «Fue muy grande lo que pasé. Fue muy terrible, era un dolor tremendo. Pienso que fue el milagro más grande que ella hizo. Por ella estoy aquí. Mi Diosito me hizo llegar a la casa»


Vídeo de
Meganoticias en el que se cuenta el milagro que obró la beata italiana Vicenza Maria Poloni en la chilena Audelia Parra

Camino Católico.- La chilena Audelia Parra estaba al borde de la muerte cuando su nieto invocó la intercesión de la beata italiana Vicenza Maria Poloni para salvarla. El lunes, 27 de enero el Papa Francisco aprobó la promulgación de un decreto que reconoce un "milagro" que hace santa a la beata Vicenza María Poloni.

Audelia Parra, hoy de 75 años, vive en la pequeña comuna de Quilleco, región del Biobío de Chile, de apenas 10 mil habitantes. Fue el  16 de diciembre de 2013, cuando Audelia Parra ingresó al Complejo Asistencial Doctor Víctor Ríos Ruiz de Los Ángeles para someterse a una colecistectomía laparoscópica programada que luego se complicaría de forma severa.

Durante la operación surgieron síntomas de hipotensión y taquicardia, junto con algunas dificultades que requirieron una "cirugía abierta de emergencia". Luego, la paciente sufrió una laceración aórtica con shock hemorrágico.

Ante el complejo panorama, los médicos informaron a la familia que esperaban un fatal desenlace. Sin embargo, Álvaro Martínez Leal, el nieto de Audelia, quien en esa época se preparaba para ser sacerdote, invocó la intercesión de Vicenza Maria Poloni para salvarla.

"El doctor dice: 'yo no tengo explicación médica ni científica para decir esto pasó'. Me dice a mí que esto realmente es un milagro. Estamos muy contentos con la noticia. Siento que esto, como dice el evangelio de San Juan, se realiza para manifestar la gloria de Dios. Es un testimonio que queremos divulgar para que muchos crean que Dios sigue obrando y pasando por nuestra historia", dice Álvaro Martínez Leal, que actualmente ya es sacerdote.

El nieto de Audelia Parra, Álvaro Martínez Leal, que actualmente ya es sacerdote, es quien invocó la intercesión de la beata italiana Vicenza Maria Poloni pidiendo la curación de su abuela

Aunque la fecha de canonización aún no ha sido definida, el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, confirmó que la recuperación de la adulta mayor fue suficiente para declarar a la beata como santa.

"Este milagro es un regalo de Dios para la iglesia y un signo elocuente para tantos hombres y mujeres que a veces se han alejado de la fe o han perdido la esperanza", reflexiona el padre Álvaro Martinez.    

Además explica que cuando su abuela ya se sanó, contactó a las Hermanas de la Misericordia en Quilleco, en donde se encontraba la imagen de la beata Vicenza María Poloni, y le contó acerca del milagro. 

"Les digo que yo pedí a la madre Vicenza María Polini la intercesión para que Dios hiciera este milagro. Ellas me dicen que presente la causa a la congregación de las Hermanas de la Misericordia en Verona (Italia). Ellas tomaron los antecedentes y se lo presentaron al postulador de la causa, al padre Tiziano Bonomi", cuenta el nieto.

Tras ello, la Iglesia Católica realizó una extensa investigación de años que concluyó el lunes 27 de enero con el decreto que determina que se trata de un milagro, que lleva a la canonización a Vicenta María Poloni. Por su parte, a 12 años de los hechos, la mujer que recibió el milagro continúa con vida y en buen estado de salud.   

Audelia Parra ante una imagen de la beata italiana Vicenza Maria Poloni dando gracias por el milagro que obró en ella junto a familiares

En conversación con Meganoticias, Audelia expresa que "pienso que fue el milagro más grande que ella hizo. Por ella estoy aquí. Mi Diosito, que me hizo llegar a la casa".

Sobre los días en que estuvo internada en el hospital, momentos en que casi perdió la vida, recuerda que "eso sí que fue muy grande lo que pasé. Fue muy terrible, era un dolor tremendo".

Su nieto, el padre Álvaro, por su parte, contó que invocó la intercesión divina y que "ahí comenzó una cadena de oración con la comunidad parroquial y de los amigos, conocidos, vecinos, familiares, para que pudiéramos pedir por la salud de mi abuelita, porque el pronóstico era lapidario".

¿Quién fue Vicenza María Poloni?

La beata italiana Vicenza Maria Poloni

Vicenza María Poloni nació el 26 de enero de 1802 en Verona, Italia. Creció en una familia profundamente cristiana que enfrentó grandes adversidades, como la pérdida de nueve de los doce hijos del matrimonio. Su infancia estuvo marcada por el ejemplo de generosidad de su padre, quien participaba activamente en obras benéficas.

A lo largo de su vida, Vicenza mostró un profundo compromiso con los más necesitados. Durante una epidemia de cólera, su labor fue más que un acto de caridad: era una manifestación del amor divino. Su director espiritual, Carlos Steeb, la alentó a fundar el Instituto de las Hermanas de la Misericordia en 1840. Con el lema de servir a Cristo a través del cuidado de los desfavorecidos, la congregación se expandió rápidamente, dejando un legado que perdura hasta hoy.

Las Hermanas de la Misericordia en Quilleco, Chile

Desde mediados de los años 90, las Hermanas de la Misericordia tuvieron una misión en la parroquia Nuestra Señora de Las Mercedes de Quilleco, Chile. Allí catequizaron, apoyaron a la comunidad y promovieron la veneración de su fundadora. Aunque la misión concluyó en 2013, el carisma de la congregación dejó una huella profunda. Este vínculo espiritual se fortaleció con el milagro ocurrido en 2013 y con otros testimonios recientes de sanaciones atribuidas a la intercesión de Vicenza María Poloni.

Con la confirmación del Vaticano, la comunidad de Quilleco se prepara para celebrar este acontecimiento histórico que refuerza su fe y conecta a una pequeña localidad chilena con una figura universal de santidad.