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domingo, 1 de febrero de 2026

Francesc Torralba: «He encontrado en la palabra de Dios el consuelo frente a la la muerte de mi hijo; me agarro a la fe y a confiar que la muerte no es el final, sino la transición a un nacimiento: la gloria infinita de Dios»


Francesc Torralba comparte cómo ha afrontado desde la fe la tragedia de la muerte de su hijo desde su propia experiencia 

* «Me pasé ocho años en una facultad de teología, licenciatura y doctorado. Y la primera lección que uno aprende en el primer día de una facultad de teología es que Dios es misterio que en griego significa lo oculto. Y nosotros con la razón captamos una porción minúscula de esa realidad. Por lo tanto, yo la idea de Dios como misterio y como algo que trasciende nuestra racionalidad, lo tenía ya metido en mi ADN desde los 18 años. Lo que pasa es que cuando vives esta experiencia, esa idea adquiere mucho volumen, porque uno se da cuenta realmente que su imagen a veces es muy tópica, estereotipada, pueril, simple, y esa imagen se rompe en mil pedazos. Lo que pasa es que se rompe la imagen, no Dios. Dios está más allá de nuestras imágenes, y por lo tanto, te quedas sin esa imagen, pero está el Dios enigma, al que tú abrazas a pesar de no comprender y esperas un sentido y, sobre todo, el amor que te transmite a través de las personas que te aman»  

        

Vídeo del testimonio de Francesc Torralba filósofo y teólogo, en el programa 'Ecclesia es Domingo' de 13 TV

Camino Católico.-  “He encontrado en la lectura y en la meditación de la palabra de Dios un bálsamo, una consolación frente a la experiencia de la muerte de un hijo en particular, muy joven, 26 años, en un accidente de montaña que íbamos juntos en los picos de Europa. No significa que todo el mundo lo encuentre”, ha testimoniado Francesc Torralba filósofo y teólogo, en el programa 'Ecclesia es domingo' de 13 TV, al presentar  su libro 'La palabra que me sostiene', en la que profundiza sobre el duelo tras la pérdida de un ser querido. En una semana trágica para España por el accidente ferroviario en Adamuz, son cientos de personas las que están viviendo un duro duelo por la pérdida de su ser querido en la tragedia, el testimonio de Torralba ofrece respuestas desde su propia vivencia.

Él asegura que la palabra de Dios le ha consolado pero matiza que “Es posible que otros hallen refugio en máximas estoicas, o en la música, o en el arte. Pero yo creo que debo dar testimonio de esto, sobre todo por sí es útil a otras personas que están en esa travesía, por esa noche oscura, que es el duelo por la muerte de un ser querido. Yo creo que hay fragmentos, hay palabras, que de algún modo son bálsamo para un alma que está inquieta, que está atormentada, que está desasosegada por la muerte de un ser querido”. 

Francesc sabe bien lo que es el duelo, después de que hace unos años perdiera a su hijo Oriol en un accidente de montaña en los Picos de Europa. La muerte de su hijo fue traumática, ya que el propio Francesc Torralba acompañaba a su hijo: “Habíamos planeado la excursión con mucho deseo. En un momento dado se precipitó por un barranco. Fue un impacto terrible procesarlo, asumirlo y poder consolar y ayudar a sus hermanas, a mi esposa, a su novia...”

El teólogo dice que “sí que se puede dar sentido a una tragedia, pero no de entrada. De entrada es un caos, es un vértigo, todo se deshace, hay una situación de abismo, y, por lo tanto, lo que hay de entrada es un grito, es una cólera, es una rabia. Quizá, a posteriori, uno puede aprender y comprender y reconstruir su vida, pero eso requiere tiempo y ayuda, no es inmediato, ni, por supuesto, es algo espontáneo, sino que requiere todo un proceso temporal”.

Con anterioridad a la muerte de su hijo, Torralba ya había investigado sobre el duelo y la muerte, si bien reconoce que una cosa es el estudio y otra la experiencia propia: “Cuando uno habla desde lo vivido tiene autoridad moral. Las personas que escuchan saben que es una persona que sabe de lo que, habla aunque no compartan la misma idea. Puedes ser una brújula”, ha expresado.

No obstante, Francesc Torralba apunta que quienes buscan una sanación en experiencias ajenas, corren el riesgo de creer todo testimonio: “Es necesario educar el sentido crítico y no creérselo todo. Es distinto ser creyente y ser crédulo. El crédulo se lo traga todo sin discernimiento ni análisis. El creyente acepta una serie de afirmaciones pero las reflexiona. La fe adulta pasa por la crítica”, ha manifestado.

El filósofo catalán afrontó los instantes finales de su hijo, lo que le ha permitido aprender de situaciones límite: “Aprendes a ser mucho más humilde, no tenemos control del futuro y aprovechas más cada momento, cada conversación. Yo he aprendido la cultura de la gratitud, tendemos a agradecer a posteriori cuando no te puede oír. No puedes posponer la gratitud, tienes que agradecer hoy, perdonar hoy. No pospongas”, ha aconsejado.

En este sentido, Torralba ha subrayado que “la muerte de un ser querido no se supera, como mucho se asume, uno la acepta y aprende a vivir con esa ausencia. Cuando un ser humano muere, está ausente, deja de estar en el espacio y tiempo y tienes que aprender a vivir con esa ausencia”.

El duelo en comunidad más llevadero

Y es que el duelo, a juicio del teólogo, tiene que ver con el amor: “Cuando amas mucho a una persona y desaparece es muy difícil de aceptar”.

Preguntado por los errores más frecuentes que se cometen cuando tratamos de consolar a alguien que ha sufrido una pérdida, Torralba apunta que el principal es “dar consejos cuando no los ha solicitado”. Para evitar caer en ello, destaca que “la principal actitud es de escucha, que pueda liberar esas emociones, ese dolor, ese llanto, esas lágrimas. Es estar al lado, no te quedes dentro nada, lo peor es encerrarse e intentar salir solo”.

“Luego puede ser que en un momento dado te diga, ¿y ahora qué tengo que hacer? Y tú le puedes decir: a mí me ha ido bien la lectura del libro de Job, o de los Salmos, o de Epicteto, o de Marco Aurelio; o me ha ido bien la música, o la oración, o la Eucaristía; o me ha ido bien pasear con un amigo. Pero en cualquier caso, de entrada, receptividad, estar al lado y adoptar forma de recipiente. Aquí estoy, libera todo tu sufrimiento, no te lo quedes dentro”, comparte.

Y es que “el duelo en comunidad es más llevadero, si otro te sostiene y te da apoyo esto te da la impresión de que no estás solo en el mundo”, ha agregado.

Francesc Torralba con la portada de su libro ‘La Palabra que me sostiene’

La fe como tabla de salvación y ‘¿Dónde está Dios?’

Torralba a su vez ha recalcado que los creyentes, siempre que esa fe “sea muy robusta”, están capacitados para superar un duelo con mayor rapidez. “Cuando ocurre una situación límite hay una especie de movimiento sísmico, se conmueve tu vida personal, espiritual y social. Hay personas que dejan de creer en ese Dios que me protegía, me sostenía: ‘¿Dónde está Dios?’ Hay un movimiento hacia el ateísmo, pero en otras personas es todo lo contrario, se agarra a esa fe y confía en que la muerte es la transición a un nacimiento en el que creemos”, ha apuntado.

Y añade reflexionando: “Me ha fallado la medicina, la técnica, los fármacos… Lo único que me sostiene es la fe en Dios, como un náufrago en una tabla de madera, y, por lo tanto, me agarro a esa fe y a confiar, en efecto, que la muerte no es el destino final de la vida humana, sino la transición a un nacimiento, a un ámbito que no podemos describir conceptualmente, pero que creemos: la gloria infinita de Dios”. 

Si una persona que conocemos que es creyente, sufre una pérdida y reniega de Dios, Torralba aconseja que “la actitud tiene que ser de escucha. Nosotros no podemos juzgar, menos aún fiscalizar, la relación personal con Dios es íntima, es intransferible”.

El teólogo asegura que “habrá un proceso. El libro de Job es muy iluminador. Job es un hombre bueno, honesto, trabajador, y solo le pasan desgracias, pero desgracias solemnes.Job pasa por un momento de rebeldía, incluso maldice el día que nació. Pero al final hay una reconciliación con Dios: ‘Dios me lo dio, Dios me lo quitó, alabado sea Dios’”.

“Hay un proceso de reconciliación y una reconstrucción de esa fe, y sobre todo una superación de esa imagen de Dios, de un Dios lampista que va resolviendo los desastres de mi vida cotidiana. Igual vas a trascender hacia una idea de Dios que es enigma, misterio, algo que trasciende nuestra racionalidad y que aceptamos a pesar de no comprender del todo”, asevera.

Y explica su propia experiencia: “Me pasé ocho años en una facultad de teología, licenciatura y doctorado. Y la primera lección que uno aprende en el primer día de una facultad de teología es que Dios es misterio que en griego significa lo oculto. Y nosotros con la razón captamos una porción minúscula de esa realidad. Por lo tanto, yo la idea de Dios como misterio y como algo que trasciende nuestra racionalidad, lo tenía ya metido en mi ADN desde los 18 años. Lo que pasa es que cuando vives esta experiencia, esa idea adquiere mucho volumen, porque uno se da cuenta realmente que su imagen a veces es muy tópica, estereotipada, pueril, simple, y esa imagen se rompe en mil pedazos. Lo que pasa es que se rompe la imagen, no Dios. Dios está más allá de nuestras imágenes, y por lo tanto, te quedas sin esa imagen, pero está el Dios enigma, al que tú abrazas a pesar de no comprender y esperas un sentido y, sobre todo, el amor que te transmite a través de las personas que te aman”. 

Respecto a los libros que él recomienda para afrontar una tragedia de la pérdida de un ser querido explica que “recomiendo primero los Salmos, en los que hay la experiencia personal de Dios: la soledad, el abandono. Recomiendo el libro de Job y Eclesiastés del Antiguo Testamento, y naturalmente, especialmente, los relatos de la pasión, porque Jesús también se desespera: ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?’. Es decir, en los relatos de la pasión hay el grito de desesperación y de abandono, y cuando uno vive una situación límite, experimenta esta empatía con Jesús en la cruz”.

Luego añade: “Lo que pasa es que la historia no termina ahí. Nosotros creemos que la historia termina el Domingo de Gloria, y no el Viernes Santo, pero has pasado por esa experiencia, y, por lo tanto, puede haber una afinidad y puede haber una comprensión y, a la vez, una esperanza que se funda en el hecho pascual:. Murió y resucitó, al tercer día, como dicen las Escrituras”.

Davinchi, futbolista del Getafe, tras la muerte de su padre en Adamuz: «Jesús es mi fortaleza y es amor, con Él a mi lado todo lo puedo; espero ayudar a muchas personas a acercarse a Jesús para curar sus heridas»

Davinchi, junto a su padre, durante un partido en su etapa en el Recreativo de Huelva / Foto:  Instagram de Davinchi @davinchi_cm

* «Ahora, junto al Señor, tú eres esa luz que nos guía y que nos da fuerzas en todo momento para salir adelante de las dificultades y para brindarte cada logro y alegría que tengamos… Gracias Señor por todas las bendiciones que me das, por acompañarme en cada momento de mi vida y nunca soltarme de tu mano. Que siempre se haga tu voluntad»   

Camino Católico.-  En el accidente ferroviario en Adamuz, donde dos trenes de alta velocidad colisionaron dejando 45 muertos y decenas de heridos, uno de los fallecidos fue David Cordón Cano, natural de Huelva, y padre de David Cordón Mancha, conocido popularmente como “Davinchi”, futbolista de La Liga y lateral izquierdo del Getafe, club al que llegó desde el Recreativo de Huelva, equipo de su ciudad natal.

El joven futbolista de tan sólo 18 años ha vivido el sufrimiento más grande de su vida, tanto por la pérdida en sí de su padre como por la forma en la que se ha producido esta tragedia. El funeral se celebró en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús con la presencia de su familia y de numerosos amigos.

Sin embargo, pese a su juventud ha dado un auténtico testimonio de entereza y, sobre todo, de fe que ha manifestado ante sus miles de seguidores en las redes sociales.

David Cordón, 'Davinchi' / Foto: @davinchi_cm

En uno de sus últimos mensajes en Instagram escribe: “Ahora, junto al Señor, tú eres esa luz que nos guía y que nos da fuerzas en todo momento para salir adelante de las dificultades y para brindarte cada logro y alegría que tengamos. Estoy seguro de que nos tienes preparadas muchas alegrías y bendiciones a lo largo del camino de la vida, y tú estarás ahí para celebrarlas con nosotros desde arriba”.

Y añade: “Jesús es mi fortaleza, con él a mi lado todo lo puedo y nada me faltará. Espero que mi testimonio de fe ayude a muchas personas a acercarse a Jesús para curar sus heridas y problemas. Jesús es amor y debemos seguir su ejemplo”.

En otra publicación anterior afirmaba: “Sé que el Señor de las Penas y la Virgen del Amor te tienen a su lado y juntos me guiaréis durante toda mi vida. Me llenarás de fuerza en momentos de dificultad y siempre recordaré aquello que tanto nos decías: ‘siempre felices y hacia delante’. Todo lo que haga en esta vida siempre será por el lucero más grande que tengo en el cielo. Como me dijeron una vez: ‘Cuando el camino se hace duro, solo los duros hacen el camino’, tú fuiste siempre un luchador y me lo enseñaste desde el primer momento. Ese es el mayor acto de amor que puedo hacer por ti, demostrar que puedo con todo y que nunca me rendiré. TE AMO PAPÁ”.

Incluso ha llegado a publicar otra imagen en la que sale abrazado con su padre y donde aparece el Señor de las Penas, con el mensaje: “Dios en su mirada”.

Pero no sólo Davinchi ha hablado públicamente de su fe tras la muerte de su padre. Hace apenas tres semanas hacía balance de un 2025 que ha sido clave en trayectoria futbolística y donde Dios tenía también un lugar protagonista.

Esto decía el jugador del Getafe: “Termina un 2025 muy especial para mí. He podido cumplir el sueño de mi vida y he tenido la suerte de hacerlo rodeado de mi gente de siempre. Ha sido un año de mucho aprendizaje y crecimiento tanto en lo personal como en lo profesional. Los momentos difíciles son los que demuestran el carácter de uno, y hacen que se valore, incluso más si cabe, lo privilegiados que somos de poder vivir del deporte que es nuestra pasión. Estoy seguro de que el 2026 traerá muchos momentos y experiencias nuevas y bonitas. Gracias Señor por todas las bendiciones que me das, por acompañarme en cada momento de mi vida y nunca soltarme de tu mano. Que siempre se haga tu voluntad”.

Homilía de Mons. Jesús Sanz Montes, OFM, Arzobispo de Oviedo, y lecturas de la Misa de hoy, IV domingo del Tiempo Ordinario, 1-2-2026

1 de febrero de 2026.- (Camino Católico) Homilía de Mons. Jesús Sanz Montes, OFM, Arzobispo de Oviedo, y lecturas de la Misa de hoy, IV domingo del Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Basílica del Santuario de Covadonga.

Santa Misa de hoy, IV domingo del Tiempo Ordinario, desde el Santuario de Covadonga, 1-2-2026

1 de febrero de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, IV domingo del Tiempo Ordinario, presidida por Mons. Jesús Sanz Montes, OFM, Arzobispo de Oviedo, emitida por 13 TV desde la Basílica del Santuario de Covadonga.

Misterios Gloriosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 1-2-2026

1 de febrero de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gloriosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, domingo, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

Palabra de Vida 1/2/2026: «Bienaventurados» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 1 de febrero de 2026, domingo de la 4ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Mateo 5, 1-12a:

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

Homilía del evangelio del domingo: Los partidarios del Reino de Dios luchan por la paz con las armas de la mansedumbre y la misericordia, presentando la otra mejilla y orando por sus enemigos / Por P. José María Prats

* «Pero todo esto no lo podrían hacer si Dios no los hubiera purificado, si no hubiera destruido con el sacrificio de Cristo el poder que sobre ellos tenía el Maligno. Por la participación en la muerte y resurrección del Señor y su docilidad al Espíritu Santo ‘han crucificado la carne con sus pasiones y concupiscencias’ (Gal 5,24), son limpios de corazón y ven a Dios en todo lo que les toca vivir, recibiendo de Él la consolación y el aliento para llevar una vida que parece imposible o heroica a quienes no han visto nunca al Señor»

Domingo IV del tiempo ordinario –  A

Sofonías 2, 3;3,12-13 / Salmo 145 /  1 Corintios 1, 26-31/ San Mateo 5, 1-12a  

P. José María Prats / Camino Católico.-  El domingo pasado vimos cómo Jesús venía a traer a la tierra el Reino de Dios que se vive en plenitud en el cielo. Este Reino consistía en la acogida de la voluntad del Padre y nos traía la armonía y la paz, estaba ya presente en la tierra en la persona de Jesús y ahora debía extenderse por todo el mundo. Hoy, en las bienaventuranzas con que inicia su Sermón del Monte, Jesús describe este Reino de Dios en la tierra.

La característica más importante de este Reino es la pobreza en el espíritu, es decir, el sentido de la propia indigencia, de que todo cuanto somos y tenemos es un don de Dios. El que es pobre en el espíritu vive ante Dios «como un niño en brazos de su madre» (Sal 130).

Pero es importante notar que este Reino se vive en la tierra de modo muy diferente a como se vive en el cielo. En el cielo ha desaparecido por completo toda influencia del mal y se goza ya de una victoria definitiva sin sombras ni amenazas. En la tierra, en cambio, el Reino de Dios tiene que abrirse camino en un mundo «que yace en poder del Maligno» (1 Jn 5,19): «El Reino de los cielos sufre violencia» –dice Jesús (Mt 11,12) y sus partidarios son perseguidos por causa de la justicia, por defender y vivir unos principios contrarios a los del mundo. Ellos lloran porque viven desterrados en un mundo con el que no se identifican, y están llenos de hambre y sed de justicia, de que esta tierra se parezca cada vez más a la patria anhelada donde serán consolados, y por ello ponen todo su empeño en trabajar por la paz.

Los que son pobres en el espíritu saben que esta lucha por extender en la tierra el Reino de Dios no se hace con las propias fuerzas ni con las armas de este mundo, sino con el poder de Dios. Jesús ha destruido el pecado dejándose conducir a la muerte «como cordero llevado al matadero» (Is 53,7) y orando por los que lo crucificaban. Del mismo modo, los partidarios del Reino de Dios luchan por la paz con las armas de la mansedumbre y la misericordia, presentando la otra mejilla a quienes los abofetean y orando incluso por sus enemigos.

Pero todo esto no lo podrían hacer si Dios no los hubiera purificado, si no hubiera destruido con el sacrificio de Cristo el poder que sobre ellos tenía el Maligno. Por la participación en la muerte y resurrección del Señor y su docilidad al Espíritu Santo «han crucificado la carne con sus pasiones y concupiscencias» (Gal 5,24), son limpios de corazón y ven a Dios en todo lo que les toca vivir, recibiendo de Él la consolación y el aliento para llevar una vida que parece imposible o heroica a quienes no han visto nunca al Señor.

La promesa de Jesús –en las antípodas de las promesas del mundo– es que ellos, los pobres en el espíritu, los perseguidos por causa de la justicia, los que lloran, los que tienen hambre y sed de justicia, los que trabajan por la paz, los mansos, los misericordiosos, los limpios de corazón, son bienaventurados porque un día poseerán en plenitud y sin sombra alguna el Reino por el que luchan y esperan. Y en aquel día, Dios «enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo habrá pasado» (Ap 21,4). 

P. José María Prats


Evangelio: 


En aquel tiempo, viendo Jesús la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: 


«Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.


Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. 


Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. 


Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. 


Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. 


Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. 


Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.


Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.


Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros».


San Mateo 5, 1-12a

El Evangelio nos propone un camino de transgresión: la humildad, la misericordia y la confianza en Dios como fuentes de vida plena / Por P. Carlos García Malo

 


Victoriano Rubio, director del documental ‘Terapias alternativas’: «Cuando invocas energías o espíritus no sabes a qué estás llamando, puedes estar llamando a demonios»

Victoriano Rubio advierte del reverso espiritual nocivo que tienen prácticas como el yoga, el Reiki o las constelaciones familiares

* «Hay sanaciones y mejorías, tanto a nivel físico como psicológico… pero así es como nos engancha el demonio. Una de cal y otra de arena. Lo que siempre se ve en las personas que llevan muchos años metidas en estas terapias es que sanan de una cosa pero enferman de otra. En el documental cuento algunos casos relacionados, por ejemplo, con el tema de las constelaciones familiares. Es el cuento de nunca acabar»

  Video del testimonio de  Victoriano Rubio, fundador de Mater Films y director del documental ‘Terapias alternativas: el lado oculto’ en la ACdP 

Camino Católico.-  Yoga, Reiki, constelaciones familiares… Los centros de las llamadas «terapias alternativas» se extienden por nuestras ciudades, pero ¿son solo otra forma de sanar o abren la puerta a un mal mayor? ¿Tiene sentido que entidades católicas recomienden técnicas basadas en espiritualidades no cristianas? Entrevistado por José María Visiers en El Debate responde a estas y otras preguntas Victoriano Rubio, fundador de Mater Films y director del documental Terapias alternativas: el lado oculto,  que se puede ver en el siguiente vídeo.

–Empecemos por el principio: ¿qué son las terapias alternativas?

–Son terapias enfocadas a la curación física, mental y psicológica que tienen una parte científica y otra espiritual. Tienen orígenes diversos, como las religiones orientales –hinduismo o budismo, por ejemplo–, el esoterismo o las ciencias ocultas. Son prácticas que el ámbito científico no aprobará y que siempre tienen por detrás un aspecto espiritual más o menos visible.

–¿Por ejemplo?

–Un caso muy claro es el Reiki, en el que se imponen las manos y se realizan invocaciones a energías o espíritus… pero cuando llamas a espíritus que no son buenos, no sabes a qué estás llamando. Puedes estar perfectamente invocando demonios. Luego hay casos donde lo espiritual está más soterrado, como la homeopatía, que tiene un origen esotérico, en el que se practican unas oraciones sobre unos productos o unas flores.

–A pesar de todo, proliferan los centros que ofrecen estas terapias. ¿Por qué son tan populares?

–Bueno, porque funcionan. Si no la gente no estaría metida. Al principio son muy llamativas, y cuando uno tiene un conflicto interno, o está triste, o desolado, se agarra a cualquier cosa. Las terapias alternativas al principio funcionan; hay sanaciones y mejorías, tanto a nivel físico como psicológico… pero así es como nos engancha el demonio. Una de cal y otra de arena. Lo que siempre se ve en las personas que llevan muchos años metidas en estas terapias es que sanan de una cosa pero enferman de otra. En el documental cuento algunos casos relacionados, por ejemplo, con el tema de las constelaciones familiares. Es el cuento de nunca acabar.

Victoriano Rubio, fundador de Mater Films y director del documental Terapias alternativas: el lado oculto

–Desde un punto de vista católico, ¿el componente espiritual de estas prácticas puede abrir el camino hacia el encuentro con Dios?

–El gran problema de todas estas terapias y espiritualidades es que te centran en ti mismo, en el yo. Te meten cada vez más en ti mismo. Es cierto que hay que cuidarse y amarse a uno mismo… pero en el cristianismo te amas a ti para rápidamente salir a amar a los demás, que es lo que realmente nos hace felices. En estas espiritualidades Dios no está, es una energía. El centro soy yo, y hasta que yo no esté bien no me podré dar a los demás: esta es la gran trampa que nos tienden para no ser felices, porque nunca estaré bien del todo. Es un ciclo infinito.

–Me pongo en el lugar del lector y uno puede pensar que está exagerando… ¿Cómo va a estar invocando al demonio una señora con mallas que hace yoga?

–Ah, el yoga… Hay un centro en cada esquina. Mira, ¿es dañino si yo hago yoga solo como unos estiramientos? ¿Si me centro en encontrarme mejor y no atiendo a la parte espiritual? Si le dices esto a un hindú o a un budista, se van a reír, porque es imposible separar el aspecto físico del espiritual. Quieras o no, cada asana –cada posición– es una invocación a un espíritu o un dios hindú, de la misma manera que cuando te santiguas estás invocando la protección del Señor.

En el documental 'Terapias alternativas: el lado oculto' recoge casos realmente sorprendentes, en los que se manifiesta lo sobrenatural de forma muy clara.

–Hay muchísimos efectos preternaturales extraños –por decirlo así– en torno a las terapias alternativas. Las personas que están dentro las viven como normales, y hasta que no salen no se dan cuenta de que eso no es normal. Un caso es el de una persona que, el día antes de acudir a un retiro católico después de años en estas terapias, vio cómo empezaban a salir miles de moscas de debajo de su cama. «El señor de las moscas» es uno de los nombres del demonio.

Una persona ejercitándose en el yoga 

–Vemos qué conventos de monjas ofrecen retiros de yoga, qué universidades católicas ofrecen 'mindfulness' a sus clientes… ¿Cree que en el ámbito católico hay suficiente información sobre el tema?

–El mindfulness es peliagudo, y está muy extendido: no es más que la occidentalización de un tipo de meditación budista, en la que yo soy el centro, vivo el presente y me olvido de todo. Y sí, pienso que dentro de la Iglesia todo esto está proliferando por desconocimiento, y por tener una fe tan racional que nos hace no ser conscientes de la realidad sobrenatural y espiritual, que existe. Recomiendo leer el único documento de la Iglesia sobre el tema, Jesucristo portador del agua de la vida. Una reflexión cristiana sobre la ‘Nueva Era’, que el Vaticano publicó en 2007.

–¿Es necesaria, por tanto, algo de autocrítica por parte de los católicos?

–Sí, y de hecho esto sale en el documento que te cito. La culpa que tenemos los católicos es habernos centrado en la parte moral y doctrinal –que es muy necesaria–, descuidando la parte acerca de que Jesús vino a sanarnos. Hay que hacer el esfuerzo por conocer y presentar a ese Dios Todopoderoso que es un Padre bueno y que en Jesús nos sana, porque la gente tiene sed. Hemos de traer esperanza, el mensaje de misericordia, sanación y salvación que trae Jesús.