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lunes, 2 de marzo de 2026

Matthew Walther, periodista, llevaba casi diez años lejos de Dios pero era Miércoles de Ceniza y una señal lo llevó a la Iglesia: «Desde ese día, ni por un instante he dudado de la existencia de Dios o de la Encarnación de su Hijo»

Matthew Walther explica cómo un Miércoles de Ceniza volvió a la fe

* «Que un don tan extraordinario le fuera otorgado a alguien tan indigno como yo, y de una manera tan extraña y caprichosa, es uno de esos pequeñas chistes de la Providencia que se explican mejor con las palabras de San Pablo en 1 Timoteo sobre nuestro Padre ‘que quiere que todos los hombres se salven y vengan al conocimiento de la verdad’»

Camino Católico.-  Matthew Walther es un periodista norteamericano conservador, inconformista, polémico y hasta peleón, editor asociado del Free Beacon de Washington, que ha colaborado en el Spectator de Londres, First Things, Weekly Standard, National Review y The Daily Beast. Es un hombre apasionado al que le gusta nadar contracorriente. Walther se alejó de la fe católica de su infancia durante varios años, hasta que un Miércoles de Ceniza sintió una llamada que lo atrapó.

Huyó de Dios y probó otras cosas

“Entre los 12 y los 20 años, antes de mi retorno a la iglesia en febrero de 2010, yo creí en el budismo, el vetegarianismo, el pacifismo, el matrimonio gay, el marxismo, el libertarianismo, la crítica literaria y, lo que más me avergüenza, me parece, en los méritos literarios de Finnegan’s Wake”, explica con humor, refiriéndose a la difícil novela irónica de James Joyce.

De todas esas cosas, la que le acercó a la fe fue la penúltima, la crítica literaria: más en concreto, el tener que escribir un ensayo "más bien aburrido" sobre los poetas Yeats y T.S. Eliot. Él venía de estar casi una década alejado de Dios.

Un niño sensible, e inquieto

“Yo fui un niño muy piadoso que creció temiendo al infierno con una intensidad casi física. Incluso la visión de demonios en dibujos animados podía llenarme de terror. Pero al mismo tiempo desde muy niño tenía dudas. Recuerdo perfectamente estar en la cama con 7 años pensando: ‘cuando te mueres, ya no hay nada’”, explica en el Catholic Herald.

A los 12 años, decidió ignorar todo lo relacionado con Dios, el cielo o el infierno. “Cuando mi catequista nos dijo que saltarse la misa del domingo era un pecado mortal, decidí que probablemente no existía ni el cielo ni el infierno, y mucho menos un Dios que se interesase por lo que hagamos con nuestro tiempo el domingo u otro día de la semana”.

¿Materialismo? No, hay Algo que trasciende

Pero esa postura de inicio de adolescencia se transformó con los años. Al irse acabando su adolescencia, desapareció su materialismo. Por un lado, se enamoró seriamente. Por otro lado, explica, escuchaba la música del norirlandés Van Morrison. El materialismo estricto no bastaba para encajar estas realidades: el amor, la belleza... Intuía que había Algo en vez de la nada.

Repasando aquella época, considera que era una especie de pagano espiritual: “Yo rendía honores, casi literalmente, a cosas como las olas grises, los truenos, las hojas de otoño, las caras de las mujeres hermosas, el olor de las lilas, las primeras nevadas. Con todo lo que había por ahí, el cuentecito sobre un Nazareno me parecía poca cosa”.

Matthew Walther estuvo alejado de Dios 

Un poema especial en una fecha especial

Y entonces llegó ese día de febrero de 2010, cuando estaba trabajando en una oficina aburrida y preparaba un ensayo consultando los poemas de T.S.Eliot (1888-1965). Y encontró uno titulado Miércoles de Ceniza (aquí en español) que hasta entonces nunca le había interesado.

Eliot era agnóstico en esta época. Pero en este poema, el poeta le rezaba a la Virgen, usando palabras de las liturgias de días marianos.

A Matthew Walther le capturaron estas palabras en concreto:

Y ruego a Dios que se apiade de nosotros / y le ruego que yo pueda olvidarme / de aquellas cosas que conmigo mismo discuto demasiado / explico demasiado.

Pocas horas después, consultó el calendario y comprobó que ese mismo día era Miércoles de Ceniza. Era una señal, entendió: demasiada casualidad. Buscó en Google los horarios de actividades en la catedral, que estaba cerca, y acudió al templo. Llevaba casi diez años sin ir a la iglesia, excepto por el funeral de una tatarabuela.

Misa en latín

Era un oficio más solemne que los que recordaba de niño: la mayor parte estaba en latín. Y le asombró que aún había agua en las pilas bautismales: recordaba que en su parroquia se retiraba en Cuaresma.

Y se quedó a la misa y recibió la ceniza. Ir a la iglesia el Miércoles de Ceniza, ponerse en la cola para recibir su imposición, es algo que cualquiera puede hacer, cualquier pecador, cualquier pagano, está abierto a todos.

Transformado para siempre

“Desde ese día, ni por un instante he dudado de la existencia de Dios o de la Encarnación de su Hijo. Fue también, aunque entonces no me di cuenta, el inicio de mi devoción por su Madre. Que un don tan extraordinario le fuera otorgado a alguien tan indigno como yo, y de una manera tan extraña y caprichosa, es uno de esos pequeñas chistes de la Providencia que se explican mejor con las palabras de San Pablo en 1 Timoteo sobre nuestro Padre ‘que quiere que todos los hombres se salven y vengan al conocimiento de la verdad'”.

Es consciente de que aquel día y su fruto fue un “don tan extraordinario para alguien tan indigno como yo, de una forma tan extraña y asombrosa, uno de esos pequeños chistes de la Providencia”. Aquel día fue el que se inició su proceso de retorno a la Iglesia.

Ahora casi no lee poemas de T.S.Eliot, excepto una vez al año, y entonces, cita, “el corazón perdido se eleva y alegra, en las lilas perdidas y las voces perdidas del mar”.

Homilía del P. José Aurelio Martín y lecturas de la Misa de hoy, lunes de la 2ª semana de Cuaresma, 2-3-2026

2 de marzo de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. José Aurelio Martín Jiménez y lecturas de la Santa Misa de hoy, lunes de la 2ª semana de Cuaresma, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, lunes de la 2ª semana de Cuaresma, 2-3-2026

2 de marzo de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, lunes de la 2ª semana de Cuaresma, presidida por el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Gozosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 2-3-2026

2 de marzo de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gozosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, lunes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

Palabra de Vida 2/3/2026: «Perdonad, y seréis perdonados» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 2 de marzo de 2026, lunes de la 2ª semana de Cuaresma, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Lucas 6, 36-38:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

Adoración Eucarística con el P. José Aurelio Martín en la Basílica de la Concepción de Madrid, 2-3-2026

2 de marzo de 2026.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso» / Por P. Carlos García Malo

 


domingo, 1 de marzo de 2026

Papa León XIV en el Ángelus, 1-3-2026: «Dios Padre responde al ateísmo con el don del Hijo Salvador; el Espíritu Santo rescata de la soledad agnóstica ofreciendo una comunión eterna de vida y de gracia»

* «Esto es lo que los discípulos habían visto en el fulgor de Cristo, pero para comprenderlo se necesita tiempo (cf. Mt 17,9). Tiempo de silencio para escuchar la Palabra, tiempo de conversión para gustar de la compañía del Señor. Mientras experimentamos todo esto durante la Cuaresma, pidamos a María, Maestra de oración y Estrella de la mañana, que custodie nuestros pasos en la fe» 

    

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Sigo con profunda preocupación lo que está sucediendo en Oriente Medio y en Irán en estas horas dramáticas. La estabilidad y la paz no se construyen con amenazas mutuas, ni con armas, que siembran destrucción, dolor y muerte, sino solo a través de un diálogo razonable, auténtico y responsable. Ante la posibilidad de una tragedia de enormes proporciones, hago un llamamiento encarecido a las partes implicadas para que asuman la responsabilidad moral de detener la espiral de violencia antes de que se convierta en un abismo irreparable. Que la diplomacia recupere su papel y se promueva el bien de los pueblos, que anhelan una convivencia pacífica, basada en la justicia. En estos días llegan además noticias preocupantes de enfrentamientos entre Pakistán y Afganistán. Elevo mi súplica por un urgente retorno al diálogo. Recemos juntos para que prevalezca la concordia en todos los conflictos del mundo. Solo la paz, don de Dios, puede sanar las heridas entre los pueblos. Estoy cerca de la población del estado brasileño de Minas Gerais, afectada por violentas inundaciones. Rezo por las víctimas, por las familias que han perdido sus hogares y por todos los que participan en las operaciones de socorro» 

1 de marzo de 2026.- (Camino Católico)  “El Padre responde a la desesperación del ateísmo con el don del Hijo Salvador; el Espíritu Santo nos rescata de la soledad agnóstica ofreciéndonos una comunión eterna de vida y de gracia; frente a nuestra fe débil, se encuentra el anuncio de la resurrección”, ha reflexionado León XIV en el Ángelus de esta mañana, 1 de marzo, segundo domingo de Cuaresma, en el que el evangelista Mateo (17,1-9) narra el episodio de Jesús en el monte Tabor mostrando su gloria divina a los discípulos Pedro, Santiago y Juan.

Hablando desde la ventana de su estudio privado del Palacio Apostólico a los miles de fieles presentes en la Plaza de San Pedro en un día de invierno y a quienes lo seguían a través de los medios de comunicación, el Pontífice destaca el corazón del relato evangélico, cuando el Espíritu Santo envuelve a Jesús con una «nube luminosa», con el rostro resplandeciente «como el sol» y las vestiduras «blancas como la luz», permitiendo a los discípulos admirar el «esplendor humano» de Dios. “Pedro, Santiago y Juan contemplan una gloria humilde, que no se exhibe como un espectáculo para las multitudes, sino como una solemne confidencia.”

A partir de este gesto, Jesús transfigura las «llagas de la historia» e «iluminando nuestra mente y nuestro corazón» revela con su revelación «una sorpresa de salvación». “¿Nos sentimos fascinados por ello? ¿El verdadero rostro de Dios encuentra en nosotros una mirada de asombro y amor?”, pregunta León XIV.

En sus saludos tras el Ángelus, el Papa León XIV expresa su preocupación por lo que está sucediendo en Oriente Medio y pide que se evite un «abismo irreparable» actuando con diplomacia y promoviendo el bien de los pueblos «que anhelan una convivencia pacífica».En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente: 

PAPA LEÓN XIV

ÁNGELUS

Plaza de San Pedro

Domingo, 1 de marzo de 2026

Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!

El Evangelio de la liturgia de hoy compone para todos nosotros un icono lleno de luz, narrando la Transfiguración del Señor (cf. Mt 17,1-9). Para representarlo, el evangelista sumerge su pluma en la memoria de los apóstoles, pintando a Cristo entre Moisés y Elías. El Verbo hecho hombre se encuentra entre la Ley y la Profecía; él es la Sabiduría viviente, que lleva a cumplimiento cada palabra divina. Todo lo que Dios ha mandado e inspirado a los hombres encuentra en Jesús su manifestación plena y definitiva.

Como en el día del bautismo en el Jordán, también hoy escuchamos la voz del Padre en el monte, que proclama: «Este es mi Hijo muy querido», mientras el Espíritu Santo cubre a Jesús con una «nube luminosa» (Mt 17,5). Con esta expresión, realmente singular, el Evangelio describe el estilo de la revelación de Dios. El Señor, cuando se manifiesta, nos revela su magnificencia; frente a Jesús, cuyo rostro brilla «como el sol» y cuyas vestiduras se vuelven «blancas como la luz» (cf. v. 2), los discípulos admiran el esplendor humano de Dios. Pedro, Santiago y Juan contemplan una gloria humilde, que no se exhibe como un espectáculo para las multitudes, sino como una confidencia solemne.

La Transfiguración anticipa la luz de la Pascua, acontecimiento de muerte y de resurrección, de tinieblas y de luz nueva que Cristo irradia sobre todos los cuerpos flagelados por la violencia, sobre los cuerpos crucificados por el dolor, sobre los cuerpos abandonados en la miseria. En efecto, mientras el mal reduce nuestra carne a una mercancía o a una masa anónima, precisamente esta misma carne resplandece con la gloria de Dios. El Redentor transfigura así las llagas de la historia, iluminando nuestra mente y nuestro corazón. ¡Su revelación es una sorpresa de salvación! ¿Aún nos atrae? El verdadero rostro de Dios, ¿encuentra en nosotros una mirada de admiración y de amor?

El Padre responde a la desesperación del ateísmo con el don del Hijo Salvador; el Espíritu Santo nos rescata de la soledad agnóstica ofreciéndonos una comunión eterna de vida y de gracia; frente a nuestra fe débil, se encuentra el anuncio de la resurrección futura. Esto es lo que los discípulos habían visto en el fulgor de Cristo, pero para comprenderlo se necesita tiempo (cf. Mt 17,9). Tiempo de silencio para escuchar la Palabra, tiempo de conversión para gustar de la compañía del Señor.

Mientras experimentamos todo esto durante la Cuaresma, pidamos a María, Maestra de oración y Estrella de la mañana, que custodie nuestros pasos en la fe.

Oración del Ángelus:  

Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.

Et concépit de Spíritu Sancto.

Ave Maria…


Ecce ancílla Dómini.

Fiat mihi secúndum verbum tuum.

Ave Maria…


Et Verbum caro factum est.

Et habitávit in nobis.

Ave Maria…


Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.

Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.


Orémus.

Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,

méntibus nostris infunde;

ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.


Amen.


Gloria Patri… (ter)

Requiem aeternam…


Benedictio Apostolica seu Papalis


Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.

Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,

Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.


Amen.



Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:


Queridos hermanos y hermanas:


Sigo con profunda preocupación lo que está sucediendo en Oriente Medio y en Irán en estas horas dramáticas. La estabilidad y la paz no se construyen con amenazas mutuas, ni con armas, que siembran destrucción, dolor y muerte, sino solo a través de un diálogo razonable, auténtico y responsable.


Ante la posibilidad de una tragedia de enormes proporciones, hago un llamamiento encarecido a las partes implicadas para que asuman la responsabilidad moral de detener la espiral de violencia antes de que se convierta en un abismo irreparable. Que la diplomacia recupere su papel y se promueva el bien de los pueblos, que anhelan una convivencia pacífica, basada en la justicia.


En estos días llegan además noticias preocupantes de enfrentamientos entre Pakistán y Afganistán. Elevo mi súplica por un urgente retorno al diálogo. Recemos juntos para que prevalezca la concordia en todos los conflictos del mundo. Solo la paz, don de Dios, puede sanar las heridas entre los pueblos.


Estoy cerca de la población del estado brasileño de Minas Gerais, afectada por violentas inundaciones. Rezo por las víctimas, por las familias que han perdido sus hogares y por todos los que participan en las operaciones de socorro.


Saludo con afecto a todos ustedes, romanos y peregrinos de diversos países, en particular al grupo de cameruneses que viven en Roma, acompañados por el presidente de la Conferencia Episcopal de ese país, que, si Dios quiere, tendré la alegría de visitar en el mes de abril.


Doy la bienvenida a los fieles de la diócesis de Iaşi, en Rumanía; a los de Budimir cerca de Košice, en Eslovaquia; a los de Massachusetts, en Estados Unidos; y a la Cofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, de Jaén, en España.


Saludo a los fieles de Nápoles, Torre del Greco y Afragola, de Caraglio y Valle Grana, de Comitini, Crotone, Silvi Marina y de la parroquia de San Luigi Gonzaga en Roma; así como a los jefes scouts del grupo “Val d'Illasi”, cerca de Verona, y a los jóvenes de Faenza que han recibido la Confirmación.


¡A todos les deseo un buen domingo!



Papa León XIV







Fotos: Vatican Media, 1-3-2026

Homilía del P. Manuel Montilla y lecturas de la Misa de hoy, II domingo de Cuaresma, 1-3-2026

1 de marzo de 2026.-  (Camino Católico) Homilía del P. Manuel Montilla Caballero y lecturas de la Misa de hoy, II domingo de Cuaresma, emitida por 13 TV desde la Catedral de Córdoba.