Camino Católico

Mi foto
Queremos que conozcas el Amor de Dios y para ello te proponemos enseñanzas, testimonios, videos, oraciones y todo lo necesario para vivir tu vida poniendo en el centro a Jesucristo.

Elige tu idioma

Síguenos en el canal de Camino Católico en WhatsApp para no perderte nada pinchando en la imagen:

sábado, 6 de junio de 2026

Papa León XIV en «Cedia 24 Horas» para personas sin hogar en Madrid, 6-6-2026: «El amor de Cristo nos empuja hacia los hermanos y la caridad y la solicitud con que respondemos a sus impulsos son la prueba de nuestra fe»

* «Si lo pensamos bien, en realidad, también los cristianos, en muchas ocasiones, se dejan contagiar por actitudes marcadas por ideologías mundanas o por posicionamientos políticos y económicos que llevan a injustas generalizaciones y a conclusiones engañosas. El hecho de que el ejercicio de la caridad resulte despreciado o ridiculizado, como si se tratase de la fijación de algunos y no del núcleo incandescente de la misión eclesial, me hace pensar que siempre es necesario volver a leer el Evangelio, para no correr el riesgo de sustituirlo con la mentalidad mundana. No es posible olvidar a los pobres si no queremos salir fuera de la corriente viva de la Iglesia que brota del Evangelio y fecunda todo momento histórico»

Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News con el discurso del Papa León XIV

* «Quisiera subrayar un último aspecto de la invitación del Señor: en efecto, es también una llamada a mirar a los que sufren a los ojos y a hacer de la ayuda ante todo un encuentro de hermanos unidos en el único abrazo del Padre. También sobre esto el Papa Francisco insistió mucho. Solicitaba: ‘Cuando tú das limosna, ¿miras a los ojos del mendigo? ¿Le tocas la mano para sentir su carne?’ (Ángelus, 27 octubre 2024) y concluía: ‘La limosna no es beneficencia. El que recibe más gracia de la limosna es el que la da, porque se hace mirar por los ojos del Señor» (ibíd.). Los que aman de verdad «no se limitan a dar algo; escuchan, dialogan, intentan comprender la situación y sus causas […]. Están atentos a las necesidades materiales y también espirituales, a la promoción integral de la persona’»



6 de junio de 2026.- (Camino Católico).- “El amor de Cristo nos empuja hacia los hermanos y la caridad y la solicitud con que respondemos a sus impulsos son la prueba de nuestra fe” ha dicho el Papa León XIV en su discurso, que ha pronunciado en su primera tarde en la capital española, en la visita al centro de información y acogida CEDIA 24 horas, para personas sin hogar gestionado por Cáritas.


El Pontífice ha iniciado su discurso así: “Estoy muy contento de comenzar aquí mi visita a Madrid. Yo también estoy entre vosotros como un madrileño más: gracias, Madrid, por esta bienvenida, que me hace sentir parte de una gran y maravillosa familia en la que, como en todas las familias, ocurren milagros de amor. En particular en esta casa, donde nadie se queda solo”.


“Aquí, la alegría y el dolor de cada uno son la alegría y el dolor de todos y, al escucharnos mutuamente, afrontamos juntos los retos, sin ignorar la complejidad de las situaciones y, al mismo tiempo, sin dejar de lado las exigencias de la caridad y la justicia”, ha asegurado el Papa en su discurso. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la alocución del Santo Padre, cuyo texto completo es el siguiente:

VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD EL PAPA LEÓN XIV

A ESPAÑA

(6-12 DE JUNIO DE 2026)

VISITA A LOS OPERADORES Y ASISTIDOSDEL PROYECTO SOCIAL “CEDIA 24 HORAS”

SALUDO DEL SANTO PADRE

Centro de Información y Acogida (Madrid)

Sábado, 6 de junio de 2026

Eminencia,
Excelencias,
queridos hermanos y hermanas:

Sinceramente estoy muy contento de comenzar aquí mi visita a Madrid. Como ha dicho Su Eminencia, quien está en Madrid, es de Madrid. Y por tanto yo también estoy entre vosotros como un madrileño más: gracias, Madrid, por esta bienvenida. Una bienvenida que me hace sentir parte de una gran y maravillosa familia en la que, como en todas las familias, ocurren milagros de amor. En particular en esta casa, donde nadie se queda solo.

Aquí, la alegría y el dolor de cada uno son la alegría y el dolor de todos y, al escucharnos mutuamente, afrontamos juntos los retos, sin ignorar la complejidad de las situaciones y, al mismo tiempo, sin dejar de lado las exigencias de la caridad y de la justicia, «en diálogo con todos los que se preocupan seriamente por el hombre y su mundo» (Deus caritas est, 27). Así el CEDIA recorre el camino del Evangelio, siguiendo las huellas de Jesús, el Hijo de Dios que se hizo hombre no sólo para sanar nuestras enfermedades y miserias, sino para hacerlas suyas —excepto el pecado—, viviendo como uno de nosotros en la debilidad e identificándose con toda persona que sufre, hasta el punto de decirnos: «Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,40).

En este sentido podemos interpretar las palabras que acabamos de escuchar en el canto: «En cada sueño te busqué, y ninguno fue en balde». Ellas sintetizan muy bien los testimonios que hemos escuchado y el trabajo que se lleva a cabo aquí cada día.

En efecto, gracias a un sueño y a una pequeña puerta abierta —pequeña en tamaño, pero inmensa en misericordia, como ha dicho Su Eminencia—, Niurka les ha dado a Ares y Atenea la vida, su amor de madre, la gracia del Bautismo y la promesa de un futuro feliz.

Gracias a un sueño y a esa misma pequeña puerta, Khadri ha atravesado el oscuro túnel de la pandemia y un viaje lleno de incógnitas. Con la ayuda de quienes le tendieron la mano, demostrándole que lo apreciaban y creían en él, ha encontrado un trabajo y, sobre todo, ha recuperado las ganas no sólo de seguir adelante, sino también de servir a su vez de apoyo a otros, tal y como otros lo han apoyado a él.

Gracias también a un sueño y a esa misma pequeña puerta, cada día Alicia y los demás voluntarios del Proyecto Esperanza ayudan a tantas mujeres a recuperar la dignidad, la autonomía, la esperanza y el respeto por el valor sagrado de su persona, y a iniciar una nueva vida.

También los símbolos que me habéis regalado son un mensaje para todos: la cinta con los nombres de los niños expresa la alegría que cada nacimiento trae al mundo; el permiso de residencia cuenta una historia de esfuerzo, pero sobre todo de compromiso, honestidad y acogida; las sandalias, que recuerdan el encuentro de Moisés con Dios en el Horeb (cf. Éx 3,1-6), evoca la “tierra sagrada” que estamos obligados a respetar en toda existencia humana.

Por eso os doy las gracias de corazón a todos vosotros por haber compartido experiencias dolorosas, pero sobre todo llenas de luz, que reflejan, como espejos, la caridad de Dios.

Vuestros testimonios nos abren una ventana a un panorama inmenso, poblado por un sinfín de madres como Niurka, de niños y niñas, de mujeres y hombres, de voluntarios y voluntarias: tantas personas, tantos hermanos y hermanas, tantas historias, tan numerosas que, como dice san Juan: «Si se escribieran una por una, pienso que ni el mundo entero podría contener los libros que habría que escribirse» (Jn 21,25). Y la comparación con el Evangelio no es forzada, porque en estas historias continúan las «cosas [que] hizo Jesús» (ibíd.) a quien se refiere el Evangelista.

El Arzobispo, en su intervención, ha evocado el camino que desde Belén lleva al Paraíso. Madrid es también famosa por los belenes que la adornan en la época de Navidad. Su belleza, sin embargo, es sólo una pálida expresión de una maravilla aún más grande y profunda, que hoy encontramos aquí. Las luces, las voces y los sonidos que durante las fiestas navideñas nos llegan al corazón y nos humedecen los ojos, en realidad los llevamos dentro, con nosotros y entre nosotros durante todo el año, y hoy están más vivos y encendidos que nunca en estos espacios, alrededor de este “belén” sencillo y acogedor que, con la ayuda de Dios, vosotros seguís preparando día a día —es más, literalmente día y noche— para Jesús, presente en las personas que se asoman al umbral del Centro en busca de ayuda.

Como lema para esta visita se han elegido las palabras de Jesús a sus discípulos: «Alzad la mirada» (Jn 4,35).

Son una invitación a contemplar los campos que, maduros, esperan la cosecha, y nos recuerdan que la caridad no admite demoras. Si no se cosecha cuando el trigo está maduro, la cosecha se pierde, y esta es nuestra responsabilidad ante quienes están necesitados: una responsabilidad que consagra cada encuentro con el otro como un kairós, un momento de gracia único e irrepetible para amar, que no hay que perder ni posponer. El amor de Cristo nos empuja hacia los hermanos (cf. 2 Co 5,14) y la caridad y la solicitud con que respondemos a sus impulsos son la prueba de nuestra fe.

Si lo pensamos bien, en realidad, «también los cristianos, en muchas ocasiones, se dejan contagiar por actitudes marcadas por ideologías mundanas o por posicionamientos políticos y económicos que llevan a injustas generalizaciones y a conclusiones engañosas. El hecho de que el ejercicio de la caridad resulte despreciado o ridiculizado, como si se tratase de la fijación de algunos y no del núcleo incandescente de la misión eclesial, me hace pensar que siempre es necesario volver a leer el Evangelio, para no correr el riesgo de sustituirlo con la mentalidad mundana. No es posible olvidar a los pobres si no queremos salir fuera de la corriente viva de la Iglesia que brota del Evangelio y fecunda todo momento histórico» (Dilexi te, 15).

Las palabras de Jesús son también una invitación a cultivar un corazón sensible ante las necesidades de los demás (cf. Sal 112,1-9), manteniendo vivo en nosotros el deseo del bien que Dios ha puesto en nuestra propia humanidad y que la fe libera y fortalece. El Papa Francisco decía al respecto: «Frente al misterio de la vida personal y a los desafíos de la sociedad, el que cree exulta, tiene una pasión, un sueño que cultivar, un interés que impulsa a comprometerse en primera persona» (Homilía, Marsella, 23 septiembre 2023), y advertía sobre el peligro de un «corazón aburrido, frío, acomodado a una vida tranquila, que se blinda en la indiferencia y se vuelve impermeable, que se endurece» (ibíd.). Un corazón vivo es cálido y palpitante, y da vida. Un corazón frío está inmóvil, ya no bombea sangre, y provoca la muerte de la persona.

Pero quisiera subrayar un último aspecto de la invitación del Señor: en efecto, es también una llamada a mirar a los que sufren a los ojos y a hacer de la ayuda ante todo un encuentro de hermanos unidos en el único abrazo del Padre. También sobre esto el Papa Francisco insistió mucho. Solicitaba: «Cuando tú das limosna, ¿miras a los ojos del mendigo? ¿Le tocas la mano para sentir su carne?» (Ángelus, 27 octubre 2024) y concluía: «La limosna no es beneficencia. El que recibe más gracia de la limosna es el que la da, porque se hace mirar por los ojos del Señor» (ibíd.). Los que aman de verdad «no se limitan a dar algo; escuchan, dialogan, intentan comprender la situación y sus causas […]. Están atentos a las necesidades materiales y también espirituales, a la promoción integral de la persona» (Mensaje para la VII Jornada Mundial de los Pobres, 13 junio 2023, 5).

Y podríamos concluir mirando a María, en cuya caridad todo esto encuentra cumplimiento: en su amor solícito en Caná (cf. Jn 2,1-11), anhelante tras los pasos de su Hijo (cf. Lc 2,41-49; 8,19-21), cercano y partícipe hasta el final al pie de la cruz (cf. Jn 19,25-27). A Ella os confío a cada uno de vosotros y vuestro trabajo, en esta tierra que le está consagrada, deseando que el espíritu de su maternidad universal anime cada vez más el grito de la fe. A Ella digámosle: «Enséñanos a verte siempre Madre, manantial de misericordia, regazo de perdón, abrazo de la esperanza, puerta de la Gloria» (Oración de san Juan Pablo II a la Almudena, 15 junio 1993).

Gracias.

Bien, antes de dar la bendición, vamos a rezar la oración que Jesucristo nos enseñó.

Padre Nuestro

Bendición Apostólica

Felicidades a todos, muchas gracias por este testimonio de amor.

Papa León XIV

Fotos: Vatican Media, 6-6-2026

El Papa León XIV visita al proyecto social «Cedia 24 Horas» para personas sin hogar gestionado por Cáritas en Madrid, 6-6-2026


Foto: Vatican Media, 6-6-2026

6 de juio de 2026.- (Camino Católico)  El centro de acogida gestionado por Cáritas, ubicado en el sur de Madrid, ha sido el segundo encuentro de la primera jornada del Papa en su viaje a España. El Pontífice ha visitado este lugar en el que ha podido escuchar los testimonios de trabajadores y asistidos. En sus palabras a los presentes, León XIV ha recordado que el amor de Cristo nos empuja hacia los hermanos, y la caridad y la solicitud con que respondemos a sus impulsos son la prueba de nuestra fe. En el vídeo de 13 TV se visualiza y escucha todo el acto.

Papa León XIV a las autoridades y la sociedad civil en España, 6-6-2026: «Vengo para alentar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación entre las distintas fuerzas de esta Nación»

* «Hoy, la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir; la dignidad humana no deja de ser violada. Por eso necesitamos cultura, interioridad, una educación libre y de calidad, necesitamos trascendencia. Y, sin embargo, desde estas noches oscuras, hombres y mujeres fieles a la verdad se han visto impulsados a avanzar de estancia en estancia hasta el punto en que, en la conciencia, la justicia y la paz se abrazan. Es de su libertad que aprendemos a ser libres. La Iglesia católica está al servicio de esta sed del corazón humano. No de forma impositiva, sino con el testimonio evangélico respaldado por una multitud de mártires y santos, y hoy está dispuesta a ponerse al servicio del futuro de un pueblo que busca la reconciliación y la paz» 

Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News con el discurso del Papa León XIV

* «Como nos enseñó otro noble hijo de esta tierra, en las pruebas y los fracasos es posible replantearse todo: Ignacio de Loyola tuvo esta audacia, dando crédito a las desolaciones y consolaciones de su corazón, en un ejercicio de discernimiento e imaginación por el cual prefirió la paz a las armas y los santos a los poderosos. Comprendió que el bien al que se sentía atraído no era utópico, y entonces su crisis se transformó en gracia. Lo mismo puede suceder con las “novedades” que nos inquietan hoy y sobre las que nuestras sensibilidades están divididas. ‘Evitemos las palabras que humillan o enfrentan. Optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos. No bendigamos entusiasmos ingenuos ni alimentemos miedos estériles. Más bien, indiquemos criterios de discernimiento —la dignidad de la persona, el destino universal de los bienes, la opción por los pobres, el cuidado de la Casa común, la paz— y traduzcámoslos en prácticas: planificación responsable, evaluaciones del impacto humano y social, inclusión de los más frágiles, alfabetización digital, investigación e industria orientadas a la justicia y la paz’»

6 de junio de 2026.- (Camino Católico).- “Vengo entre ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación”, ha subrayado el Papa León XIV este sábado en su primer discurso en suelo español ante las autoridades y la sociedad civil en el Palacio Real de Madrid, en la recepción presidida por los Reyes de España.


El Pontífice ha defendido que “no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad” para los pueblos. “El mensaje de paz que, en estos tiempos, por desgracia, resuena para algunos como ingenuo y para otros como provocador, encuentra acogida en quienes no se encierran en ideologías prefabricadas, sino que se abren a la verdad”.

En un exhaustivo discurso marcado por referencias a la historia, la espiritualidad y la cultura españolas, el Pontífice ha señalado que cada una de las etapas de su viaje — Madrid, Barcelona y Canarias — permite descubrir “algún aspecto de la riqueza multifacética de un gran país que, desde hace casi dos milenios, ha acogido la Palabra del Evangelio”.

León XIV ha destacado que la fe cristiana ha contribuido de manera decisiva a modelar la cultura española y sigue siendo una fuente de esperanza para afrontar los desafíos contemporáneos. En esta línea, ha elogiado las manifestaciones de religiosidad popular, las cofradías, las asociaciones caritativas y el rico patrimonio artístico y musical que testimonian “el fecundo encuentro entre Jesucristo y vuestro pueblo”. “¡Es un pueblo lleno de pasión, que ama la vida y lo manifiesta!”, ha aseverado el Papa. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la alocución del Santo Padre, cuyo texto completo es el siguiente:

VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD EL PAPA LEÓN XIV

A ESPAÑA

(6-12 DE JUNIO DE 2026)

ENCUENTRO CON LAS AUTORIDADES, CON LA SOCIEDAD CIVIL Y CON EL CUERPO DIPLOMÁTICO

DISCURSO DEL SANTO PADRE

Palacio Real de Madrid

Sábado, 6 de junio de 2026

Majestades,
Altezas Reales,
distinguidas Autoridades y miembros del Cuerpo Diplomático,
señoras y señores:

Doy gracias al Señor por este encuentro y expreso mi agradecimiento por la invitación a realizar este viaje apostólico a España: un itinerario en varias etapas, cada una de las cuales revelará algún aspecto de la riqueza multifacética de un gran país que, desde hace casi dos milenios, ha acogido la Palabra del Evangelio. La tradición siempre ha vinculado la primera evangelización de la Península ibérica a la predicación del apóstol Santiago el Mayor. Este vínculo reviste una importancia teológica considerable, porque expresa la conciencia de la Iglesia local de estar en continuidad con la misión apostólica nacida en Pentecostés. El vínculo antiquísimo entre la fe cristiana y esta tierra, si bien por un lado no agota la multiforme identidad de vuestro pueblo, por otro ha moldeado profundamente su cultura y representa una fuente de esperanza y de orientación entre los desafíos que hoy, como familia humana, debemos afrontar juntos. Pienso en las expresiones de la fe popular que, en cada ciudad y pueblo, representan una auténtica dramaturgia de la salvación al ritmo del año y en los diversos contextos de la vida. Junto con el patrimonio artístico y musical, con las múltiples cofradías y asociaciones de carácter caritativo, dan testimonio del fecundo encuentro entre Jesucristo y vuestro pueblo. ¡Es un pueblo lleno de pasión, que ama la vida y lo manifiesta!

Vengo entre ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación. De hecho, su propia historia sugiere que no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad. El mensaje de paz que en estos tiempos, por desgracia, resuena para algunos como ingenuo y para otros como provocador, encuentra acogida en quienes no se encierran en ideologías prefabricadas, sino que se abren a la verdad. Como nos ha enseñado el Papa Francisco, existe, en efecto, «una tensión bipolar entre la idea y la realidad. La realidad simplemente es, la idea se elabora. Entre las dos se debe instaurar un diálogo constante, evitando que la idea termine separándose de la realidad. Es peligroso vivir en el reino de la sola palabra, de la imagen, del sofisma» (Evangelii gaudium, 231). De hecho —concluía—, «la realidad es superior a la idea» (ibíd.). La verdad es siempre más grande que nosotros y por eso nos sorprende y nos atrae hacia caminos de purificación y reconciliación, en los que el diálogo con los demás —y con el Otro con mayúscula— se vuelve fundamental.

A este respecto, quisiera referirme a dos figuras de este país que, desde hace cinco siglos, nutren la vida de la Iglesia y la búsqueda espiritual de muchos, incluso más allá de sus fronteras visibles. Se trata de Juan de la Cruz y Teresa de Ávila, que se hicieron amigos en la pasión por el Misterio divino. La suya es una mística con los ojos abiertos, es decir, no ajena a la historia, sino que, por el contrario, lleva a la raíz de las cuestiones, al corazón de la realidad. En particular, al interpretar las transformaciones y soportar las tensiones que hacen tan oscura nuestra época, nos ayuda el tema de la noche, tan querido por san Juan de la Cruz, cuyo Año Jubilar estamos celebrando. En su sed de luz, paradójicamente, aprendió a apreciar la oscuridad —«noche dichosa» (Noche oscura, 3)— como el tiempo en que el alma se libera de lo que presumía de conocer y poseer. También hoy lo que más nos asusta, lo que en muchos provoca la oscuridad de la razón y la violencia de las emociones, es lo desconocido, ante lo cual puede prevalecer la sensación de no tener ya mapas, la desorientación. Por eso se necesitan, también en la vida pública, hombres y mujeres que intuyan, en la oscuridad, la luz; en el fin, un posible comienzo, casi el irrumpir de una verdad como luz que aún ciega, pero que —si confiamos y encontramos paz— nos llevará delicadamente hacia sí misma: «¡Oh noche que guiaste! ¡Oh noche amable más que la alborada! ¡Oh noche que juntaste Amado con amada, amada en el Amado transformada!» (ibíd., 5). 

Nuestra época, que en apariencia se ve sacudida por terribles desequilibrios y conflictos, clama en lo más profundo por la paz, por un nuevo conocimiento de la persona humana y de su dignidad inviolable, por la civilización del amor (cf. Magnifica humanitas, 186).

Santa Teresa describe este mismo itinerario con la imagen del castillo interior. Avanzando de habitación en habitación hacia el lugar más íntimo —es decir, cada uno hacia su propio corazón, santuario de la verdad—, el espacio se amplía, la mente se abre, las contradicciones se resuelven, las tensiones se disuelven, los demás encuentran su lugar, el universo se convierte en hogar. No se trata de una huida intimista, sino de una apertura radical al totus Alius et semper Novus, que se realiza cuando volvemos a nosotros mismos. Esta dimensión del ser humano es la razón por la que hay que proteger la libertad religiosa y de conciencia.

Hoy, la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir; la dignidad humana no deja de ser violada. Por eso necesitamos cultura, interioridad, una educación libre y de calidad, necesitamos trascendencia. Y, sin embargo, desde estas noches oscuras, hombres y mujeres fieles a la verdad se han visto impulsados a avanzar de estancia en estancia hasta el punto en que, en la conciencia, la justicia y la paz se abrazan. Es de su libertad que aprendemos a ser libres.

La Iglesia católica está al servicio de esta sed del corazón humano. No de forma impositiva, sino con el testimonio evangélico respaldado por una multitud de mártires y santos, y hoy está dispuesta a ponerse al servicio del futuro de un pueblo que busca la reconciliación y la paz.

Invito a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad. Veo aquí una vocación específica de Europa, de la que España es protagonista original y fundamental. Es el regalo que el Viejo Continente puede hacer al mundo si quiere permanecer joven, pues joven es quien siente que tiene un futuro y una misión que aún interpelan. Apreciar la complejidad y estudiarla, aprender a no negarla y a vivirla como una bendición, huir de esos enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos: he aquí la tarea de quien tiene una gran historia a sus espaldas. Las nuevas tecnologías se han convertido en un entorno artificial en el que nuestras opciones fundamentales se ponen a prueba: en su interior, los prejuicios se exacerban, el pensamiento crítico se debilita, los intereses prepotentes siembran pulsiones de muerte. Por otra parte, el bien puede resistir y comunicarse.

Es necesario, sobre todo por parte de quienes tienen responsabilidades económicas, políticas e institucionales, dar un salto cualitativo, un cambio de rumbo en las inversiones destinadas a la escuela, la universidad y la investigación, a las comunidades locales y a la sociedad civil como semillero de participación y mediación cultural. La seguridad, que con demasiada frecuencia nos ilusionamos que provenga de las armas y los muros, madura más bien al aprender a avanzar junto al otro, a crecer juntos, codo con codo. Vuestra propia historia lo atestigua. La presencia del islam en la Península ibérica, por ejemplo, constituyó una realidad política, cultural y religiosa de larga duración. Durante ese periodo no sólo hubo confrontación, sino que se intentó crear un espacio de contacto, conversación y diálogo sobre el sentido de la verdad entre cristianos, musulmanes y judíos. En la escuela de traductores de Alfonso X el Sabio, expertos pertenecientes a las tres religiones colaboraron en la traducción del rico patrimonio árabe, griego y hebreo, contribuyendo a la difusión de textos como, entre otros, los de los filósofos Averroes (1126-1198) y Maimónides (1138-1204). En particular, ciudades como Córdoba y Toledo se convirtieron en lugares de mediación entre lenguas, religiones y saberes. Pero esta es la verdad que cuentan las ciudades europeas, su estratificación histórica, el tejido de solidaridad que a lo largo de los siglos ha conformado sus diferencias, transformando los inevitables conflictos en puntos de partida.

Como nos enseñó otro noble hijo de esta tierra, en las pruebas y los fracasos es posible replantearse todo: Ignacio de Loyola tuvo esta audacia, dando crédito a las desolaciones y consolaciones de su corazón, en un ejercicio de discernimiento e imaginación por el cual prefirió la paz a las armas y los santos a los poderosos. Comprendió que el bien al que se sentía atraído no era utópico, y entonces su crisis se transformó en gracia. Lo mismo puede suceder con las “novedades” que nos inquietan hoy y sobre las que nuestras sensibilidades están divididas. «Evitemos las palabras que humillan o enfrentan. Optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos. No bendigamos entusiasmos ingenuos ni alimentemos miedos estériles. Más bien, indiquemos criterios de discernimiento —la dignidad de la persona, el destino universal de los bienes, la opción por los pobres, el cuidado de la Casa común, la paz— y traduzcámoslos en prácticas: planificación responsable, evaluaciones del impacto humano y social, inclusión de los más frágiles, alfabetización digital, investigación e industria orientadas a la justicia y la paz» (Magnifica humanitas, 14).

Majestades, Altezas Reales, señoras y señores, expreso mi agradecimiento a vuestro país por su fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo, que se traduce en un compromiso activo con la paz y la solidaridad entre los pueblos. Al mismo tiempo, animo a cultivar también en su interior el diálogo y la amistad social, a tener en cuenta las perspectivas de los pobres y los jóvenes al imaginar el futuro, a armonizar las demandas de autonomía y de unidad, y a impulsar el proceso de unión europea, no en oposición a otras potencias, sino como un don para toda la familia humana.

¡Que Dios bendiga a España!

Papa León XIV

Fotos: Vatican Media, 6-6-2026

El Papa León XIV ya ha llegado a Madrid y ha sido recibido por los Reyes de España, 6-6-2026: «Vengo a celebrar la fe, anunciar el mensaje de Jesucristo, pero al mismo tiempo saludar a todos, a toda la sociedad»

6 de junio de 2026.- (Camino Católico)  La mañana de este sábado, 6 de junio, a las 10.12 hora local, el Papa León XIV ha llegado a España. Tras dos horas y media de vuelo aproximadamente el avión de ITA Airways A320 ha aterrizado en el aeropuerto internacional “Adolfo Suárez” de Madrid-Barajas, dónde tuvo lugar la acogida oficial. De esta manera, el Santo Padre dio inició a su 4º Viaje Apostólico Internacional a España.

Vídeo completo de la transmisión en directo de 13 TV con la llegada del Papa León XIV a Madrid

Durante el vuelo hacia Madrid, el Santo Padre ha saludado a los 88 periodistas de 55 medios de todo el mundo que lo acompañan en este Viaje Apostólico. A ellos, el Pontífice les agradeció por su servicio y por su trabajo, además, ha manifestado su alegría por esta Visita y ha dicho que la Iglesia tiene siempre un mensaje para todos.



“Como sabéis muy bien, este viaje, primer viaje de un Papa a España después de un buen tiempo, personalmente estoy muy contento de realizar este viaje. He venido muchas veces a España, pero la primera vez en este, en esta misión. Una visita apostólica a venir, encontrar a los fieles, a celebrar la fe, anunciar el mensaje de Jesucristo, pero al mismo tiempo saludar a todos, a toda la sociedad, porque la Iglesia tiene un mensaje para todos, como habrán visto, creo, con mucha claridad en la carta encíclica que ha sido publicada el día 25 de mayo”.



Luego, el Papa León señala que este Viaje será una oportunidad para “descubrir mucho entusiasmo”, especialmente el de los jóvenes, una ocasión para vivir la fe y anunciar con alegría el mensaje del amor de Dios.


“De lo que me han ya informado, habrá un buen número de jóvenes con su entusiasmo y creo que en ese sentido compartiendo todos la alegría de la fe podemos dar un mensaje muy bueno, un mensaje que, en cada puerto, digamos, donde vamos a llegar va a tener un sentido particular: sea en Madrid, Barcelona, las Canarias... Pero todo para vivir la fe y para anunciar este mensaje del amor de Dios, de la caridad, del respeto por cada ser humano”.





A su llegada al aeropuerto internacional “Adolfo Suárez” de Madrid, el Santo Padre ha sido recibido por el Rey de España, Felipe VI y la Reina Letizia. Tras los saludos de honor y la presentación de las respectivas delegaciones, el Pontífice y los soberanos de España se reunido, de forma privada, en el salón de honor del aeropuerto. Antes, el Santo Padre ha saludado a familias, algunas de ellas con niños discapacitados y enfermos.



Fotos: Vatican Media, 6-6-2026

La curación de un niño que antes de nacer padecía una grave cardiopatía congénita, una tetralogía de Fallot, el milagro que estudia el Vaticano para beatificar a Gaudí: «Los médicos decían que no quedaba más que rezar»

El padre Josep Maria Blanquet, uno de los autores de la Positio de la causa para hacer santo a Gaudí, con el documento de los nueve teólogos consultores que aprueban por unanimitat el contenido de la “positio” | Foto: Agustí Codinach -Catalunya Cristiana

Camino Católico.- Cien años después de su muerte, Antoni Gaudí, el arquitecto de la Sagrada Familia está más cerca que nunca de los altares. La Iglesia ya ha reconocido oficialmente sus virtudes heroicas y el siguiente paso para su beatificación depende ahora de la validación de un presunto milagro que se estudia en el Vaticano.

El padre Josep Maria Blanquet, uno de los autores de la Positio de la causa para hacer santo a Gaudí, explica en un pódcast a Cope que el caso que actualmente estudia Roma está relacionado con un bebé que nació en 2021 con una grave cardiopatía congénita, una tetralogía de Fallot. Tras una compleja intervención quirúrgica, “los médicos llegaron a comunicar a la familia que no quedaba más que rezar”. Mientras tanto, familiares y miembros de la comunidad de la Sagrada Familia pidieron de forma expresa la intercesión de Gaudí. Hoy el menor tiene cinco años y lleva una vida prácticamente normal.

Pódcast de Cope en el que el padre Josep Maria Blanquet, uno de los autores de la Positio de la causa para hacer santo a Gaudí, explica el milagro que estudia Roma y todo lo referente a la causa para hacer santo a Gaudí

La familia catalana del niño vinculada a Gaudí pidió permanecer en el anonimato. El pequeño fue tratado en hospitales de Holanda y Alemania y la curación se produjo en Barcelona en 2024. La arquidiócesis de Barcelona envió la documentación a Roma el año pasado; ahora la comisión médica encargada por el Dicasterio para las Causas de los Santos del Vaticano la estudia línea por línea. Ellos son los que tienen que decir: ‘esto no lo podemos explicar científicamente’, nunca dirán 'esto es un milagro'", dice Reniel Alí Ramírez Herrera, postulador de la causa de Gaudí.

El caso presentado comenzó antes del nacimiento del bebé. "Ya se veía el problema de salud del niño en el vientre de su madre. Y a pesar de las complicaciones y de las sugerencias recibidas, la mamá decidió llevar adelante este embarazo. Después vino una lucha que llevaron adelante con una cierta tenacidad", explica Ramírez Herrera.

El proceso diocesano sobre esta posible curación ya ha concluido. Según explica Blanquet, toda la documentación médica, los testimonios de la familia y los informes de los especialistas han sido enviados al Dicasterio para las Causas de los Santos. El expediente, de cerca de 500 páginas, está siendo revisado actualmente en Roma por expertos designados por el Vaticano. Si supera esta fase, será analizado por una comisión médica y posteriormente por los órganos eclesiásticos competentes antes de llegar al Papa.

“El sueño era que la beatificación pudiera coincidir con la visita de León XIV, pero no hay tiempo material para completar todos los pasos pendientes”, reconoce Blanquet. Aun así, los impulsores de la causa mantienen la esperanza de que pueda producirse durante este año del centenario de la muerte del arquitecto. “Diciembre de 2026, año Gaudí” llega a decir Blanquet en el podcast especial de Cope.

La visita de León XIV tendrá también una fuerte carga simbólica. El Pontífice bendecirá la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia, culminada este 2026, y rezará ante la tumba de Gaudí. Un gesto que refuerza la dimensión espiritual de quien dedicó los últimos años de su vida al templo y que muchos ya conocen como el Arquitecto de Dios.