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lunes, 6 de julio de 2026

Tito Unda: «Tenía formación cristiana, pero me he encontrado con Cristo a los 36 años en un retiro carismático; la Gracia tocó mi corazón y me sentí amado por Dios de un modo que nunca había experimentado»

Tito Unda nunca se alejó de Dios ni de la Iglesia, se formó sobre el catolicismo, pero su encuentro con Jesucristo se ha producido a los 36 años

* «La clave no estaba en recibir más contenido, más doctrina, más argumentos. Me había pasado la vida buscando a Dios, pero poniendo el acento en mí, en mi comprensión, pero Cristo no entra por la cabeza, la cabeza puede ayudar a anclar ciertas cosas. Pero la cabeza sola…, Cristo no es un argumento, es una persona viva… Vivía más en la norma de los diez mandamientos que en la alegría de la resurrección y ahora vivo más en los Hechos de los Apóstoles, los primeros siglos del cristianismo, las cartas de los apóstoles y los padres de la Iglesia»

Camino Católico.-  Tito Unda estudió en un colegio del Opus Dei en Madrid. Asistió a medios de formación (círculos), retiros y convivencias en un centro de la Obra durante su adolescencia.

Por parte materna, una parte de su familia era muy cercana al Camino Neocatecumenal y en ocasiones había participado en Misas y actividades de este iter eclesial. Y, por si esto fuera poco, también tenía una parroquia con bastante vida -San Ignacio, en Torrelodones- y una excelente relación con el párroco.

Aquí no acaba el itinerario de conocimiento directo de instituciones eclesiales. Tito también conoció Comunión y Liberación cuando sus padres se acercaron al movimiento, en su casa acogieron a un joven de la Comunidad del Cenáculo, hizo un retiro de Effetá y peregrinó a Tierra Santa con Hakuna en los inicios de la asociación.

Un año especial 

Sin embargo, su auténtico encuentro con Dios no llegó en ninguno de esos contextos. Llegó a los 36 años, hace tan solo unos meses, después de un periodo en el que se sucedieron varias desgracias en su entorno más cercano: perdió a dos hijos a los pocos meses de embarazo; una amiga colombiana, casada y con una niña, murió de cáncer tras años de lucha; otros amigos perdieron a un hijo de 2 años de forma repentina; un sobrino, también pequeño, pasó semanas en una UCI; también una prima y después una buena amiga. 

Lo llamativo no es solo la acumulación de malas situaciones una detrás de otra, sin coincidir pero sin apenas descanso. No hubo enfado con Dios. No hubo crisis de fe. Tampoco fue un golpe dramático que lo dejara en el suelo y desde el que clamara hacia el cielo desesperado. 

Fue algo más sutil y profundo: “Yo no pensaba que estuviera hecho polvo, pero claramente la sucesión de todas esas cosas y el ejemplo de cómo las vivían los protagonistas me estaban ablandando muchísimo. Fueron doce meses que me hicieron ser más consciente de mi vulnerabilidad, de que hay cosas que tienes que poner en manos de Dios, dice a Omnes.

La chica colombiana ocupa un lugar especial en su relato. La mujer de Tito se hizo amiga suya durante su enfermedad, empezaron a ir juntas a un grupo de adoración de Hakuna, y algo en ese proceso fue tirando de la cuerda también en él. “Tengo claro que ese fue el momento que catalizó mi ‘conversión’. Era una persona que tenía su fe, pero lo que te removía de ella era cómo sobrelleva la enfermedad con alegría, con aceptación. Lo más parecido a un ángel en la tierra que he conocido. Si me voy al cielo, la primera persona de la que tengo la certeza absoluta de que está ahí es ella”.

De la cabeza al corazón

Desde el punto de vista laboral, Tito es emprendedor y ha trabajado en varias startups tecnológicas, pero también tiene un marcado perfil intelectual. Es de esos adolescentes que habían leído a Dostoievski antes de los 18 años y, quizá por eso, tiene esa tendencia a procesar todo por la cabeza dándole muchas vueltas.

La paradoja es que un hombre que había pasado su vida en entornos de formación cristiana, que había leído, estudiado, ido a Misa, que sabía perfectamente quién era Jesucristo en términos doctrinales, y que sin embargo no era algo vivo y real en su día a día.

Lo que hizo que su fe se encendiera como nunca hasta entonces fue realizar, junto a su mujer, un Seminario de Vida en el Espíritu de la Renovación Carismática Católica en octubre de 2025.

“La clave no estaba en recibir más contenido, más doctrina, más argumentos. La clave fue que la Gracia decidió tocar mi corazón de una forma nueva, de forma que me sentí amado por Dios de un modo que nunca había experimentado”, relata Tito.

“Me había pasado la vida buscando a Dios, pero poniendo el acento en mí, en mi comprensión, pero Cristo no entra por la cabeza, la cabeza puede ayudar a anclar ciertas cosas. Pero la cabeza sola…, Cristo no es un argumento, es una persona viva”, asegura.

Para él, uno de los descubrimientos más importantes fue descubrir la oración de alabanza: “una oración a la que tú no vas ni a pedir por una intención, ni a dar gracias, ni a pedir perdón. Y cuando haces eso, dejas de orar desde el yo, nada gira en torno a ti. Lo importante es Él. Apagas tus capacidades, te abres y le dejas actuar”.

Aprendió a abandonarse

Tito es el primero en reconocer que su formación anterior no fue un obstáculo. Fue, de hecho, una base necesaria. Lo que le faltaba no era saber más, sino ceder el control de su vida. Y eso, para alguien con un perfil muy racional, muy competente, acostumbrado a medir resultados en entornos empresariales, no es fácil.

Cuando empezó a preguntarse qué quería Dios de él —qué significaba todo este proceso, qué cambios implicaba— buscó dirección espiritual. Dio con un sacerdote del Opus Dei y tuvo una conversación que, según cuenta, lo dejó hecho polvo. “Salí de ahí desconcertado. Vine a buscar respuestas y me fui del revés. Me dijo que la voluntad de Dios no era que hagas cosas. Que la voluntad de Dios es conquistar mi corazón. Y yo estaba buscando un business plan con hitos concretos, algo medible que guiara mis pasos con seguridad”.

Esa tensión entre responsabilidad personal para asumir sus obligaciones y abandono en los brazos de Dios es uno de los hilos conductores de su proceso. De la Obra aprendió la cultura del esfuerzo y la responsabilidad y del Camino el amor gratuito de Dios. Sin embargo, la renovación carismática le ayudó a “conseguir integrar la responsabilidad y el abandono. Es muy fácil abandonarse en Dios cuando solo el milagro es posible, cuando una enfermedad no deja otra opción. Lo difícil es abandonar en Dios cosas que crees que dependen de ti”.

Más allá de los debates habitualmente estériles sobre si unos carismas son mejores que otros, quizá lo más razonable es reconocer la absoluta soberanía de la Gracia de Dios, que opera siempre al margen de las clasificaciones, tocando las fibras más íntimas del corazón de cada persona en el momento preciso y de la manera en que decide hacerlo. 

¿Cómo vive ahora?

Tito confiesa que vivió muchos años anclado más en el Antiguo Testamento que en el Nuevo. “Vivía más en la norma de los diez mandamientos que en la alegría de la resurrección”, y ahora confiesa que “vivo más en los Hechos de los Apóstoles, los primeros siglos del cristianismo, las cartas de los apóstoles y los padres de la Iglesia”. 

Añade que no está mucho más loco que otros cristianos. “Todos afirmamos creer en la resurrección de Cristo, pero yo hasta hace poco no me daba cuenta de lo que implicaba eso en mi vida”.

Y no deja de ser llamativo que Dios no haya eclipsado la racionalidad que preside habitualmente la vida de Tito, más bien la ha potenciado: desde entonces lee la Escritura y el Catecismo con más atención; ha leído a santa Teresa y San Ignacio de Loyola, el Kempis y otros clásicos de espiritualidad. 

Hoy Tito va a alabanzas los martes con su mujer. Tiene tres hijos y espera el cuarto. Acaba de aceptar una nueva oferta de trabajo. Y cuando habla de Jesucristo en conversación corriente, ya no le suena raro.

Treinta y seis años no son un retraso. Son, a veces, el tiempo permitido por la Providencia para derramar su Gracia.

Libro gratuito en que cuenta su testimonio

Tito Unda cuenta su testimonio en el libro gratuito “Embotado: La inesperada conversión de un cristiano al cristianismo”.  Escrito durante el propio proceso, no es solo el relato de hechos que únicamente encuentran explicación a la luz de la fe, sino un intento de buscar respuestas sobre el sentido del dolor, el discernimiento de la voluntad de Dios y cómo vivir con responsabilidad y abandono.

Portada del libro de Tito Unda en el que relata su testimonio

El resultado es el testimonio de un católico que descubre, quizá por primera vez, y a pesar de haberlo tenido cerca durante años, a Jesucristo. Una muestra de que la llamada a volver a nacer también es para quienes creían haber nacido ya en Él.

Homilía del P. Carmelo Donoso y lecturas de la Misa de hoy, lunes, Santa María Goretti, 6-7-2026

6 de julio de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. Carmelo Donoso y lecturas de la Santa Misa de hoy, lunes de la 14ª semana del Tiempo Ordinario, Santa María Goretti, virgen y mártir, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, lunes, Santa María Goretti, 6-7-2026

6 de julio de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, lunes de la 14ª semana del Tiempo Ordinario, Santa María Goretti, virgen y mártir, presidida por el P. Carmelo Donoso, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Gozosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 6-7-2026

6 de julio de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gozosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, lunes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero. 

Palabra de Vida 6/7/2026: «Se reían de él» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 6 de julio de 2026, lunes de la 14ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: san Mateo 9, 18-26:

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un jefe de los judíos que se arrodilló ante él y le dijo:

«Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, impón tu mano sobre ella y vivirá».

Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.

Entre tanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó la orla del manto, pensando que con solo tocarle el manto se curaría.

Jesús se volvió y, al verla, le dijo:

«¡Ánimo, hija! Tu fe te ha salvado».

Y en aquel momento quedó curada la mujer.

Jesús llegó a casa de aquel jefe y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo:

«¡Retiraos! La niña no está muerta, está dormida».

Se reían de él.

Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se levantó.

La noticia se divulgó por toda aquella comarca.

Adoración Eucarística con el P. José Aurelio Martín en la Basílica de la Concepción de Madrid, 6-7-2026

6 de julio de 2026.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

«¡Señor mío y Dios mío!» / Por P. Carlos García Malo

 


domingo, 5 de julio de 2026

Papa León XIV en el Ángelus, 5-7-2026: «En la esclavitud, Cristo es liberación; bajo el azote de la guerra, es esperanza; en la hora del pecado, es perdón; es el camino a recorrer juntos, unidos en su nombre»

* «¿Cómo puede ser “ligero” y “suave” el peso de la cruz? Por una única razón: porque el Señor lo lleva primero y junto con todos nosotros, sin dejarnos nunca solos ante lo que nos abate. Como auténtico maestro, Jesús se hace cargo de la humanidad herida por el mal, para cuidar de ella. La sabiduría que Él nos dona es, pues, un anuncio de salvación, y su yugo nos levanta en cada caída. Al seguir a Cristo, nuestro camino no es, por tanto, una ascética que mortifica: es una escuela de libertad, que se toma en serio el drama de la historia y siempre ilumina su sentido, sobre todo en los momentos más oscuros. De hecho, sólo en la cruz de Jesús se redime el mal: sólo en su pasión nuestro cansancio mortal encuentra consuelo y redención»

     

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Recuerdo siempre en mis oraciones a las víctimas del terremoto y a todo el pueblo venezolano: que el Señor lo sostenga en este momento tan difícil» 


5 de julio de 2026.- (Camino Católico)En la esclavitud, Cristo es liberación. Bajo el azote de la guerra, Cristo es esperanza. En la hora del pecado, Cristo es perdón. Esta es la verdadera sabiduría, es decir, el camino que queremos recorrer juntos, unidos en su nombre como discípulos”, ha reflexionado el Papa León XIV en su alocución previa a la oración mariana del ángelus de este domingo, 5 de julio, desde la ventana del Palacio Apostólico en la plaza de San Pedro, ante más de 18.000 fieles, pese a la temperatura ambiente de más de 35 grados.

Al comentar el Evangelio de este XIV Domingo del Tiempo Ordinario (Mt 11,25-30), el Santo Padre ha dicho que, hoy la liturgia nos invita a compartir la alabanza que Jesús eleva al Padre, «Señor del cielo y de la tierra». “El Hijo de Dios, hecho hombre, manifiesta su amor al incluir a todas las criaturas en esta acción de gracias”.

La sencillez de un gesto tan espontáneo y alegre, indica el Pontífice, corresponde al estilo de Dios, que ama revelarse “a los pequeños”, mientras permanece oculto “a los sabios y entendidos”. Estos, en efecto, agrega el Papa, están tan llenos de sus propias ideas que no reconocen la presencia de Cristo, el Mesías que visita a su pueblo.

“La sabiduría humana se convierte entonces en arrogancia y la doctrina degenera en soberbia. La verdadera sabiduría de Dios se revela, en cambio, en la humildad de la carne y su enseñanza se dirige a quienes pasan más dificultad: «Vengan a mí todos los cansados y abrumados por cargas» (v. 28), dice el Señor”.

Después de rezar la oración mariana del ángelus el Papa León XIV ha vuelto a expresar su cercanía con la población de Venezuela y ha pedido que, “el Señor los sostenga en este momento tan difícil”. Asimismo, ha recordado que este 2 de julio fue beatificado el sacerdote Francisco Javier Tru'o'ng Bǚu, asesinado en 1946 por odio a la fe y pidió que, “su intercesión y sus oraciones sostengan a los obreros del Evangelio que, aún hoy, se encuentran en situaciones de persecución”. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:  

PAPA LEÓN XIV

ÁNGELUS

Plaza de San Pedro

XIV domingo del Tiempo Ordinario, 5 de julio de 2026

Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!

El Evangelio de la liturgia de hoy (Mt 11,25-30) nos invita a compartir la alabanza que Jesús eleva al Padre, «Señor del cielo y de la tierra» (v. 25). El Hijo de Dios, hecho hombre, manifiesta su amor al incluir a todas las criaturas en esta acción de gracias.

La sencillez de un gesto tan espontáneo y alegre corresponde al estilo de Dios, que ama revelarse “a los pequeños”, mientras permanece oculto “a los sabios y entendidos” (cf. v. 25). Estos, en efecto, están tan llenos de sus propias ideas que no reconocen la presencia de Cristo, el Mesías que visita a su pueblo. La sabiduría humana se convierte entonces en arrogancia y la doctrina degenera en soberbia. La verdadera sabiduría de Dios se revela, en cambio, en la humildad de la carne y su enseñanza se dirige a quienes pasan más dificultad: «Vengan a mí todos los cansados y abrumados por cargas» (v. 28), dice el Señor. Acudir a Jesús significa corresponder a su amor y compartir su vida hasta la cruz, tal y como Él mismo nos explicó: «Si alguno quiere venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue su cruz y me siga» (Mt 16,24). Precisamente la entrega de sí mismo por amor es el “yugo” de Jesús (cf. Mt 11,29), es decir, la síntesis de su enseñanza, el corazón de su sabiduría, ardiente de caridad hacia todos.

Hermanos y hermanas, ¿cómo puede ser “ligero” y “suave” el peso de la cruz (cf. v. 30)? Por una única razón: porque el Señor lo lleva primero y junto con todos nosotros, sin dejarnos nunca solos ante lo que nos abate. Como auténtico maestro, Jesús se hace cargo de la humanidad herida por el mal, para cuidar de ella. La sabiduría que Él nos dona es, pues, un anuncio de salvación, y su yugo nos levanta en cada caída. Al seguir a Cristo, nuestro camino no es, por tanto, una ascética que mortifica: es una escuela de libertad, que se toma en serio el drama de la historia y siempre ilumina su sentido, sobre todo en los momentos más oscuros. De hecho, sólo en la cruz de Jesús se redime el mal: sólo en su pasión nuestro cansancio mortal encuentra consuelo y redención.

En la esclavitud, Cristo es liberación. Bajo el azote de la guerra, Cristo es esperanza. En la hora del pecado, Cristo es perdón. Esta es la verdadera sabiduría, es decir, el camino que queremos recorrer juntos, unidos en su nombre como discípulos. Jesús nos lo enseña como Hijo, haciéndose nuestro hermano: con la fuerza del Espíritu Santo, Él mismo revela a la Iglesia la verdad de Dios y del hombre, porque «nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar» (v. 27).

Queridos amigos, mientras damos gracias al Señor por esta muestra de confianza llena de amor, pidamos la intercesión de María, Reina de la paz, por el bien de la Iglesia y del mundo entero.

Oración del Ángelus:  

Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.

Et concépit de Spíritu Sancto.

Ave Maria…


Ecce ancílla Dómini.

Fiat mihi secúndum verbum tuum.

Ave Maria…


Et Verbum caro factum est.

Et habitávit in nobis.

Ave Maria…


Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.

Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.


Orémus.

Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,

méntibus nostris infunde;

ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.


Amen.


Gloria Patri… (ter)

Requiem aeternam…


Benedictio Apostolica seu Papalis


Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.

Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,

Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.


Amen.




Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:


Queridos hermanos y hermanas:


El jueves pasado, 2 de julio, en el Santuario de Tac Say en Vietnam, fue beatificado el sacerdote Francesco Saverio Tru’o’ng Bǚu, asesinado en 1946 por odio a la fe. En un contexto de abuso de poder y de violencia, se hizo defensor de los derechos de la gente y no abandonó a sus feligreses. Que su intercesión y oración sostengan a los servidores del Evangelio que, incluso hoy, se encuentran en situaciones de persecución.


Les saludo con afecto a todos ustedes, que se encuentran presentes hoy en la Plaza de San Pedro.


Doy la bienvenida a los peregrinos de Brasil. Bienvenido el Coro de la Universidad de Mérida, en Venezuela. Recuerdo siempre en mis oraciones a las víctimas del terremoto y a todo el pueblo venezolano: que el Señor lo sostenga en este momento tan difícil.


Saludo a algunos grupos de polacos: a los neo sacerdotes de la orden de los Frailes Menores Capuchinos de la Provincia de Cracovia; al coro infantil de la Arquidiócesis de Łódź, acompañado por el Obispo auxiliar, y al grupo de la Diócesis de Legnica.


Saludo a los jóvenes de Bellagio y al coro “Jubilaeum” de Augusta, en Sicilia, junto con el alcalde y el párroco.


¡A todos les deseo un feliz domingo!


Papa León XIV




Fotos: Vatican Media, 5-7-2026

Homilía de Mons. Jesús Sanz Montes, OFM, Arzobispo de Oviedo, y lecturas de la Misa de hoy, XIV domingo del Tiempo Ordinario, 5-7-2026

5 de julio de 2026.- (Camino Católico) Homilía de Mons. Jesús Sanz Montes, OFM, Arzobispo de Oviedo, y lecturas de la Misa de hoy, XIV domingo del Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Catedral de Oviedo.

Santa Misa de hoy, XIV domingo del Tiempo Ordinario, desde la Catedral de Oviedo, 5-7-2026

5 de julio de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, XIV domingo del Tiempo Ordinario, presidida por Mons. Jesús Sanz Montes, OFM, Arzobispo de Oviedo, emitida por 13 TV desde la Catedral de Oviedo.

Misterios Gloriosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 5-7-2026

5 de julio de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gloriosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, domingo, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero. 

Palabra de Vida 5/7/2026: «Se las has revelado a los pequeños» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 5 de julio de 2026, domingo de la 14ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: san Mateo 11, 25-30:

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:

«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.

Todo me lo ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

Homilía del evangelio del domingo: Unirse a Jesús supone acoger su voluntad, su mandamiento de vivir en el amor y en la donación de nosotros mismos / Por P. José María Prats

* «El Espíritu es el Consolador, el que en medio de las pruebas nos hace sentir la presencia y la caricia de Dios: “brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos”. Y es a su vez el Defensor, el poder que nos permite vencer sobre las fuerzas que quieren separarnos de Dios. El Espíritu Santo es, pues, el arma con la que damos muerte a todo aquello que nos arrastra hacia el egoísmo para poder así abrazar el yugo del amor»

Domingo XIV del tiempo ordinario - A

Zacarías 9, 9-10 / Salmo 144 / Romanos 8, 9.11-13 / San Mateo 11, 25-30

P. José María Prats / Camino Católico.-  En la primera lectura, el profeta Zacarías invita a la hija de Sión, es decir, al pueblo de Dios, a alegrarse por la venida del Mesías, el cual se manifestará como rey «justo y victorioso», con una victoria que alcanzará por su humildad y abajamiento, pues viene a reinar «modesto y cabalgando en un asno, en un pollino de borrica». Y el fruto de esta victoria será la paz, simbolizada en la destrucción de las armas de guerra del pueblo de Israel: «Destruirá los carros de Efraín, los caballos de Jerusalén, romperá los arcos guerreros, dictará la paz a las naciones; dominará de mar a mar, del Gran Río al confín de la tierra».

Este rey anunciado por Zacarías es Jesús, el Cordero de Dios, manso y humilde de corazón que, abajándose hasta una muerte de cruz, consiguió la victoria sobre el pecado y las fuerzas del mal para que su pueblo pudiese vivir en paz y en libertad, para que, «libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días» (Lc 1,74-75).

En el evangelio, Jesús invita a los que estamos cansados y agobiados por el combate contra tantas fuerzas hostiles, a unirnos a Él para participar de su victoria y de su paz: «Venid a mí y os aliviaré ... y encontraréis vuestro descanso». Pero unirse a Jesús supone «cargar con su yugo» e imitarle a Él, que es «manso y humilde de corazón», es decir, acoger su voluntad, su mandamiento de vivir en el amor y en la donación de nosotros mismos. 

Y este yugo, este mandamiento, resulta ser «llevadero» y «ligero» porque Jesús nos da al Espíritu Santo para poder cargar con él. El Espíritu es el Consolador, el que en medio de las pruebas nos hace sentir la presencia y la caricia de Dios: “brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos”. Y es a su vez el Defensor, el poder que nos permite vencer sobre las fuerzas que quieren separarnos de Dios. En la segunda lectura, San Pablo dice a los cristianos de Roma: «Si vivís según la carne, vais a la muerte; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis». El Espíritu Santo es, pues, el arma con la que damos muerte a todo aquello que nos arrastra hacia el egoísmo para poder así abrazar el yugo del amor.

«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré». En mi primer destino como sacerdote me tocó vivir tres años en un barrio afroamericano de Estados Unidos golpeado por la pobreza y las drogas; y recuerdo que un día, paseando, vi que en un mailbox –esas cajitas que ponen junto a las aceras para que el cartero deje el correo– los dueños de la casa habían colgado un letrero hecho con todo esmero y cariño, que decía: “Try Jesus”. Era una invitación a todo el que pasaba por allí a acudir a Jesús para experimentar su consuelo y su liberación: “si estás desengañando de las promesas del mundo, si no puedes soportar más el dolor de tantas heridas, si te sientes solo y enfermo, si has dejado de encontrar sentido a tu vida... inténtalo con Jesús: try Jesus”.

P. José María Prats

Evangelio:


En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: 

«Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.V


Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera».

San Mateo 11, 25-30