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domingo, 23 de agosto de 2026

Devin Hays: «Me alejé de la fe en la secundaria, me diagnosticaron cáncer y me entregué a Dios: ‘Sea cual sea tu voluntad, es tu voluntad. Solo ayúdame a superar la parte mental’ y ahora atiendo a niños hospitalizados»

Devin Hays entregó su vida a Dios cuando le diagnosticaron un linfoma / Foto: El Pueblo Católico 

* «No ocultamos que somos cristianos y católicos. Pero también nos conectamos con las personas en su situación. Visitar a los enfermos es una Obra Corporal de Misericordia. Y a veces, esas visitas abren la puerta a conversaciones más profundas… Antes del diagnóstico, el hockey era sin dudar mi ídolo. Me siento agradecido por haber pasado por esto porque cambió mi perspectiva. Me enseñó lo grande que es el dolor en el mundo, pero también la gracia extrema que Cristo derrama a través de ese dolor»

Camino Católico.- Cuando Devin Hays sintió el primer bulto en la cabeza, estaba más preocupado por sus exámenes finales que por su salud. “Ese semestre me dio faringitis estreptocócica dos veces, lo cual ya era raro, pero cuando apareció el bulto pensé que solo tenía un resfriado extraño. “Estaba tosiendo, agotado y no me podía concentrar en clase, ni siquiera con una taza grande de café. Pensé que podía aguantar hasta el fin de semana”, explica a El Pueblo Católico de Denver

Para el viernes ya tenía un tercer bulto y la tos había empeorado, por lo que decidió ir a la clínica del campus el lunes por la mañana. “Pensé, ‘Ojalá me den algo para aguantar la semana de exámenes y luego me preocupo por esto cuando regrese a casa’”, recuerda Devin.

Lo que nunca se imaginó, es que le dijeran que tenía que ir al hospital lo antes posible. “No podían encontrar mi corazón en la radiografía. Había algo en la tráquea y el mediastino. Ahí supe que se trataba de algo serio”, reconoce.

El linfoma y la entrega a Dios

Educado en un hogar católico en Erie (Colorado), Devin se había alejado de la fe en la secundaria, ya que el hockey competitivo ocupaba mucho de su tiempo familiar.

Pero en ese momento de incertidumbre médica, algo más profundo despertó en él. “Por primera vez en mi vida, me entregué a Dios. Le dije: ‘Sea cual sea tu voluntad, es tu voluntad. Solo ayúdame a superar la parte mental’. Ese fue mi momento de rendición”, recuerda.

Al principio, los médicos pensaron que tenía linfoma —un tipo de cáncer tratable con buen pronóstico. Pero luego llegó la mala noticia: “Me dijeron que no era linfoma. Era leucemia. Agresiva. Incurable. Con una tasa de supervivencia a cinco años de apenas el 50%. Después de eso, baja”.

Parecía que todo se derrumbaba. Pero luego llegaron los resultados de la biopsia de una clínica en Iowa. “Me dijeron que sí era linfoma, y que era curable. Lo que sucedió fue que, o un patólogo del Mayo Clinic se equivocó, o algo cambió. Yo elijo creer que algo cambió”.

El tratamiento comenzó rápidamente y, aunque el cáncer respondió bien, la quimioterapia fue brutal. “En muchas ocasiones, la quimio casi me mata. Perdí todo el cabello. Mi cara se hinchó. Me veía muy enfermo”, comparte.

La intervención de la comunidad parroquial

Fue durante esa época que la comunidad que lo rodeaba intervino, especialmente en su parroquia natal, St. Scholastica en Erie.

“Me acerqué mucho al padre Rob Wedow, y él me ayudó a superarlo. Los Caballeros de Colón también fueron fundamentales. Aunque me veía enfermo, me trataron como a cualquier otro. Me dieron las mismas responsabilidades que a los demás, y en ese momento, eso significó muchísimo para mí”, asegura Devin.

Devin Hays con sombrero visitando a enfermos y sus familias en el hospital infantil Rocky Mountain Hospital for Children situado en el campus médico de Presbyterian/St. Luke's en Denver, Colorado / Foto: Instagram Hospital Homies

A pesar del tratamiento intenso, Devin se negó a atrasarse en sus estudios. “Hacía exámenes y pruebas mientras recibía quimio. Después me transferí a CU Boulder. Por la gracia de Dios, la universidad me va a tomar solo cuatro años, incluso con el cáncer.”

Pronto, el cáncer comenzó a remitir. Conforme va teniendo perspectiva, analiza y recuerda las peores partes de su enfermedad, como ver a sus familiares y amigos afectados. ”La parte más difícil fue ver a otros niños pasar por lo mismo. Me trataron en pediatría casi todo el tiempo, y ver sufrir a los niños es muy duro. Ese octubre, cuando ya estaba en remisión, pero aún en tratamiento, nos disfrazamos y repartimos dulces a los niños que también estaban hospitalizados”.

La asistencia a niños hospitalizados y sus familias

Actualmente es voluntario en la pastoral universitaria de CU Boulder, colabora con el grupo juvenil de la parroquia de St. Scholastica y es miembro activo de los Caballeros de Colón. A la experiencia que adquirió en estas iniciativas se suma ahora la que desarrolló a través de un proyecto dedicado por entero a acompañar a los pequeños ingresados y a sus familias, Hospital Homies.

“Tuve la bendición de conocer a Tim Tebow, un gran cristiano, y verlo amar a la gente me inspiró mucho. La noche antes de un viaje para recaudar fondos, me vino el nombre ‘Hospital Homies’. Fue algo demasiado bueno para que se me ocurriera a mí, especialmente con el cerebro afectado por la quimio”, dice entre risas.

La organización ahora es una entidad registrada dedicada a visitar a niños en hospitales y apoyar a sus familias. “No ocultamos que somos cristianos y católicos. Pero también nos conectamos con las personas en su situación. Visitar a los enfermos es una Obra Corporal de Misericordia. Y a veces, esas visitas abren la puerta a conversaciones más profundas”, dice.

Terminando sus estudios, Devin ya piensa en su siguiente proyecto, que en este caso será una empresa dedicada a la venta de artículos y coleccionables, especialmente monedas, buscando servir así a su proyecto matriz de caridad.

Devin Hays, en el centro de la imagen, visitando a enfermos y sus familias en el hospital infantil Rocky Mountain Hospital for Children en Denver, Colorado / Foto: Instagram Hospital Homies

“La idea es crear una fuente de ingreso estable para financiar el Hospital Homies. Necesitas medios para sostener tu misión, y esta es mi forma de hacerlo realidad”. Su nuevo proyecto tampoco pretende perder de vista su componente católico, y espera poder contar con una sección religiosa con medallas de santos, monedas pontificias antiguas y otros artículos devocionales.

Mirando atrás, cuando se encontraba alejado de la fe, no puede evitar corroborar que su transformación ha sido mucho más espiritual que incluso en lo estrictamente físico o de la salud.

“Antes del diagnóstico, el hockey era sin dudar mi ídolo. Me siento agradecido por haber pasado por esto porque cambió mi perspectiva. Me enseñó lo grande que es el dolor en el mundo, pero también la gracia extrema que Cristo derrama a través de ese dolor “, concluye.

Y esa gracia es la que Devin espera compartir por el resto de su vida. Por su profundo camino de entrega llena de fe a la voluntad del Señor y su profunda devoción al servicio a los demás, especialmente a quienes sufren profundamente, Devin Hays ha sido reconocido como el Discípulo del Mes en la Diócesis de Denver.

Homilía del P. Jesús Daniel Alonso y lecturas de la Misa de hoy, XXI domingo del Tiempo Ordinario, 23-8-2026

23 de agosto de 2026.-  (Camino Católico) Homilía del P. Jesús Daniel Alonso Porras, y lecturas de la Misa de hoy, XXI domingo del Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Catedral de Córdoba.

Santa Misa de hoy, XXI domingo del Tiempo Ordinario, en la catedral de Córdoba, 23-8-2026

23 de agosto de 2026.-  (Camino Católico) Celebración de la santa Misa de hoy, XXI domingo del Tiempo Ordinario, presidida por el P. Jesús Daniel Alonso Porras, emitida por 13 TV desde la Catedral de Córdoba.

Palabra de Vida 23/8/2026: «Tu eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 23 de agosto de 2026, domingo de la 21ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

 

Evangelio: San Mateo 16, 13-20:

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:

«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?».

Ellos contestaron:

«Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».

Él les preguntó:

«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».

Simón Pedro tomó la palabra y dijo:

«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».

Jesús le respondió:

«¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está los cielos.

Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.

Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».

Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.

Homilía del evangelio del domingo: Jesús invita a desafiar el relativismo reinante y a confesar nuevamente en la fe que constituye a la Iglesia y la hace indestructible frente al poder del mal / Por P. José María Prats

* «’¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?’ Muchos de los que han abandonado la fe, en un ambiente de relativismo religioso cada vez más extendido, presentan ahora a Jesús como uno más entre los grandes líderes religiosos de la historia: Buda, Confucio, Lao Tse, Mahoma... y al cristianismo como uno de tantos caminos que llevan al ser humano a su plenitud»

Domingo XXI del tiempo ordinario – A

Isaías 22, 19-23 / Salmo 137 / Romanos 11, 33-36 / San Mateo 16, 13-20

P. José María Prats / Camino Católico.-  Los evangelios nos muestran cómo el ministerio de Jesús tuvo unos comienzos brillantes con muchos seguidores pero más tarde experimentó el rechazo de su pueblo y el abandono de muchos discípulos. Recordemos aquella pregunta de Jesús a los Doce que manifiesta esta profunda crisis: «¿También vosotros queréis marcharos?» (Jn 6,67). A partir de ese momento Jesús deja de dirigirse a la gente y se centra en el núcleo de discípulos que permanecen fieles a Él y que será el germen del Nuevo Israel, de la Iglesia.

El evangelio de hoy se enmarca en este contexto. Jesús reúne a sus discípulos en Cesarea de Filipo para dejarles bien claro quién pertenece y quién no a este Nuevo Israel congregado entorno a Él. Y para ello les hace dos preguntas: una en relación a los que están fuera de este nuevo Pueblo («¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?») y otra en relación a los que están dentro («Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»). Para los de fuera, Jesús es uno más entre los grandes líderes de Israel, como Elías, Jeremías o Juan Bautista. Para los de dentro, es «el Mesías, el Hijo de Dios vivo». Esta es la fe confesada por Simón, hijo de Jonás, a quien Jesús pone por nombre Pedro confiándole la misión de ser piedra que sostenga a su nuevo Pueblo, gobernándolo en su nombre y velando por la integridad de su fe. 

La profecía de Isaías que hemos escuchado en la primera lectura y que nos habla del relevo en el cargo de mayordomo del Palacio de David, es anuncio y prefiguración del relevo en el gobierno del Pueblo de Dios. Como Sobná –mayordomo infiel–, el Sanedrín presidido por el sumo sacerdote se ha corrompido, rechazando a Jesús y usando en beneficio propio la autoridad que Dios le ha confiado, y va a ser sustituido por un nuevo Sanedrín: el de los apóstoles presididos por Pedro, cuyos sucesores son los obispos presididos por el Papa.

La situación actual del Pueblo de Dios tiene paralelismos con la que nos presenta el evangelio de hoy. Muchos de los seguidores de Jesús lo han abandonado, apostatando de su fe. Por ello Jesús convoca hoy nuevamente al pequeño núcleo de discípulos que permanecen fieles a Él para recordarles, con aquellas mismas preguntas, quién pertenece a su Pueblo y quién no:

  • «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» Efectivamente, muchos de los que han abandonado la fe, en un ambiente de relativismo religioso cada vez más extendido, presentan ahora a Jesús como uno más entre los grandes líderes religiosos de la historia: Buda, Confucio, Lao Tse, Mahoma... y al cristianismo como uno de tantos caminos que llevan al ser humano a su plenitud.

  • «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Jesús invita hoy a su Pueblo fiel a desafiar el ambiente de relativismo reinante y a confesar y profundizar nuevamente en la fe que constituye a la Iglesia y la hace indestructible frente al poder del mal: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo», esa fe que el mismo Pedro, después de su caída y restablecimiento, volvió a confesar, lleno del Espíritu Santo, delante del Sanedrín presidido por el sumo sacerdote Anás: «No hay salvación en ningún otro, pues bajo el cielo no se ha dado a los hombres otro nombre por el que debamos salvarnos» (Hch 4,12).


P. José María Prats

Evangelio:


En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:


«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?».


Ellos contestaron:


«Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».


Él les preguntó:


«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».


Simón Pedro tomó la palabra y dijo:


«Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo».


Jesús le respondió:


«¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.


Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».


Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.

San Mateo 16, 13-20

Oración a santa Rosa de Lima para dar a cada cosa su valor, hacer el bien y atesorar las riquezas en el Cielo / Por P. Carlos García Malo



P. Carlos García Malo / Camino Católico.-  Cada 23 de agosto la Iglesia celebra a santa Rosa de Lima que nació en Lima (Perú) el año 1586. Todavía en algunos países celebran a Santa Rosa el 30 de agosto por la tradición arraigada, pero el día señalado para su conmemoración universal por la Iglesia Católica es hoy. Cuando vivía en su casa, se dedicó ya a una vida de piedad y de virtud, y cuando vistió el hábito de la tercera Orden de santo Domingo, hizo grandes progresos en el camino de la penitencia y de la contemplación mística. Murió el día 24 de agosto del año 1617.

Rosa de Lima, la primera santa americana canonizada, nació de ascendencia española en la capital del Perú en 1586. Sus humildes padres son Gaspar de Flores y María de Oliva. Aunque la niña fue bautizada con el nombre de Isabel, se la llamaba comúnmente Rosa y ése fue el único nombre que le impuso en la Confirmación el arzobispo de Lima, santo Toribio.

Rosa tomó a santa Catalina de Siena por modelo, a pesar de la oposición y las burlas de sus padres y amigos. En cierta ocasión, su madre le coronó con una guirnalda de flores para lucirla ante algunas visitas y Rosa se clavó una de las horquillas de la guirnalda en la cabeza, con la intención de hacer penitencia por aquella vanidad, de suerte que tuvo después bastante dificultad en quitársela.

Como las gentes alababan frecuentemente su belleza, Rosa solía restregarse la piel con pimienta para desfigurarse y no ser ocasión de tentaciones para nadie.

Una dama le hizo un día ciertos cumplimientos acerca de la suavidad de la piel de sus manos y de la finura de sus dedos; inmediatamente la santa se talló las manos con barro, a consecuencia de lo cual no pudo vestirse por sí misma en un mes.

Estas y otras austeridades aún más sorprendentes la prepararon a la lucha contra los peligros exteriores y contra sus propios sentidos. Pero Rosa sabía muy bien que todo ello sería inútil si no desterraba de su corazón todo amor propio, cuya fuente es el orgullo, pues esa pasión es capaz de esconderse aun en la oración y el ayuno. Así pues, se dedicó a atacar el amor propio mediante la humildad, la obediencia y la abnegación de la voluntad propia.

Aunque era capaz de oponerse a sus padres por una causa justa, jamás los desobedeció ni se apartó de la más escrupulosa obediencia y paciencia en las dificultades y contradicciones.

Rosa tuvo que sufrir enormemente por parte de quienes no la comprendían.

El padre de Rosa fracasó en la explotación de una mina, y la familia se vio en circunstancias económicas difíciles. Rosa trabajaba el día entero en el huerto, cosía una parte de la noche y en esa forma ayudaba al sostenimiento de la familia.

La santa estaba contenta con su suerte y jamás hubiese intentado cambiarla, si sus padres no hubiesen querido inducirla a casarse. Rosa luchó contra ellos diez años e hizo voto de virginidad para confirmar su resolución de vivir consagrada al Señor.

Al cabo de esos años, ingresó en la tercera orden de Santo Domingo, imitando así a santa Catalina de Siena. A partir de entonces, se recluyó prácticamente en una cabaña que había construido en el huerto. Llevaba sobre la cabeza una cinta de plata, cuyo interior era lleno de puntas sirviendo así como una corona de espinas.

Su amor de Dios era tan ardiente que, cuando hablaba de Él, cambiaba el tono de su voz y su rostro se encendía como un reflejo del sentimiento que embargaba su alma. Ese fenómeno se manifestaba, sobre todo, cuando la santa se hallaba en presencia del Santísimo Sacramento o cuando en la comunión unía su corazón a la Fuente del Amor.

Dios concedió a su sierva gracias extraordinarias, pero también permitió que sufriese durante quince años la persecución de sus amigos y conocidos, en tanto que su alma se veía sumida en la más profunda desolación espiritual.

El demonio la molestaba con violentas tentaciones. El único consejo que supieron darle aquellos a quienes consultó fue que comiese y durmiese más. Más tarde, una comisión de sacerdotes y médicos examinó a la santa y dictaminó que sus experiencias eran realmente sobrenaturales.

Rosa pasó los tres últimos años de su vida en la casa de Don Gonzalo de Massa, un empleado del gobierno, cuya esposa le tenía particular cariño. Durante la penosa y larga enfermedad que precedió a su muerte, la oración de la joven era: «Señor, auméntame los sufrimientos, pero auméntame en la misma medida tu amor».

Dios la llamó a Sí el 24 de agosto de 1617, a los treinta y un años de edad. El capítulo, el senado y otros dignatarios de la ciudad se turnaron para transportar su cuerpo al sepulcro. El Papa Clemente X la canonizó en 1671.

Pidamos a santa Rosa de Lima dar a cada cosa su valor, hacer el bien y atesorar las riquezas en el Cielo:

Rosa de Lima, Rosa de Santa María, Santa Rosa.

Por todos estos nombres eres conocida y amada.

Tu vida asceta y entregada a Cristo perduran en los siglos.

Te desposaste místicamente con Jesús, tu esposo, para siempre.

Te entregaste a una vida de oración y penitencia sin límites.

Dios te dio el don de ver las almas de las gentes

para así hacerlas crecer en el santo temor.

Te dio el don de profecía

y vaticinaste eventos que se cumplieron en el tiempo.

Contemporánea de San Martín de Porres,

le ayudaste y le imitaste en aquello que más paz traía a tu alma:

atender a los pobres, indígenas y menos favorecidos de tu tiempo.

A la vez que los socorrías

les invitabas a tener a Dios en su corazón y a cambiar de vidas.

Aunque el Señor te dotó de una belleza singular,

tú sabías que la verdadera belleza está en el interior, en el alma.

Santa Rosa, flor del jardín de Dios,

tu perfume inundará por los siglos la Iglesia de Cristo,

tu esposo, tu amado.

Ayúdanos a mirar al cielo y saber dar a cada cosa su valor

e imitándote no busquemos sólo los bienes terrenales

sino que haciendo el bien atesoremos las riquezas en el Cielo.

Amén.

Santa Rosa de Lima, ruega por nosotros.

Carlos García Malo


Pidamos al Señor una fe firme, un corazón humilde ante sus designios y la gracia de permanecer unidos a Cristo y a su Iglesia / Por P. Carlos García Malo

 


Santa Rosa de Lima - Película de Dibujos animados


Camino Católico.- La vida de Santa Rosa de Lima, contada para niños de la serie “Mi familia católica” de EWTN.


El cineasta Anthony D’Ambrosio se alejó de la fe cuando quería formar una familia y no pudo hacerlo: «El ejemplo de amor de San Maximiliano Kolbe me llevó a Dios»


El cineasta Anthony D’Ambrosio y San Maximiliano Kolbe

* «Recuerdo despertar de esta horrible pesadilla y salir a mi jardín e intentar orar y sentir como si esa parte de mí que creía en Dios hubiera desaparecido por completo. Como si me estuviera acercando a una puerta cerrada Durante esas noches sin dormir, me encontraba, por alguna razón, empezando a meditar sobre la historia de San Maximiliano Kolbe, que cambió su vida por salvar a otro… Cuando no podía realmente creer en Dios o en los milagros, podía creer en el ejemplo de amor que podía entrar en la oscuridad solo para estar conmigo. Creo que eso es lo que necesitan las personas que dudan y que están sufriendo» 

Camino Católico.- El director de cine Anthony D’Ambrosio se encontraba lejos de la Iglesia Católica, pero fue el ejemplo de San Maximiliano Kolbe quien lo trajo de regreso a la fe. Este es su conmovedor testimonio.

El 6 de enero de 2024, D’Ambrosio publicó un video contando cómo la historia de este santo impactó en su vida. El testimonio fue compartido en la cuenta de Instagram de “Triumph of the Heart” (Triunfo del corazón), su próxima película.

“Triumph of the Heart” es una película independiente sobre el triunfo de San Maximiliano Kolbe y sus compañeros en Auschwitz, que se estrenó el 14 de agosto de 2025, cuando la Iglesia recuerda a este mártir. 

En el video, D’Ambrosio compartió cómo se alejó de la Iglesia y la forma única en que el ejemplo de San Maximiliano Kolbe lo llevó de regreso a la fe.

El director de cine, hijo de Marcellino D'Ambrosio, un "teólogo católico profesional", luchó con la lujuria y la adicción mientras estaba en una relación con una mujer, con quien creía llegaría hasta el matrimonio.

De hecho, D’Ambrosio señala que durante ese tiempo escuchó al Señor decirle que esta mujer sería su esposa, en una experiencia que él llama la más profunda que jamás haya tenido.

“Mi adicción desapareció. Mis miedos al matrimonio desaparecieron. Mi sentido de vergüenza desapareció y fui sanado, y fue increíble”, agregó.

Antes de comprometerse, D’Ambrosio comenzó a experimentar problemas de salud intensos, tanto mentales como físicos. Esto lo llevó a terminar su relación para poder concentrarse en su salud.

Le llevó más de un año, y durante este tiempo, la mujer con la que pensaba formar una familia se casó con otra persona. Este duro golpe lo hizo cuestionar por completo su fe.

“Estaba experimentando cómo se deshacía mi fe”.

“Recuerdo despertar de esta horrible pesadilla y salir a mi jardín e intentar orar y sentir como si esa parte de mí que creía en Dios hubiera desaparecido por completo. Como si me estuviera acercando a una puerta cerrada”.

En ese momento era ministro de jóvenes, su familia era muy católica y también lo eran sus amigos. Le resultaba increíblemente difícil hablar con otros sobre la pérdida de su fe. Sentía que quienes estaban cerca de él se veían desafiados por su experiencia.

A pesar de que sus amigos hacían todo lo posible por ayudarlo, no tuvieron éxito. En algunos casos, empeoraron la situación.

Sin embargo, hubo un amigo celestial que entró en escena.

“Durante esas noches sin dormir, me encontraba, por alguna razón, empezando a meditar sobre la historia de San Maximiliano Kolbe. La historia del hombre que cambió su vida por salvar a otro”, indicó.

D’Ambrosio continua explicando su encuentro con este poderoso santo.

“Estaba experimentando, de alguna manera, en mi propio sufrimiento, lo que era estar en esa celda con Kolbe. Muriendo de hambre sin esperanza de salvación”.

El director de cine señala que fue profundizando en el papel que San Maximiliano Kolbe desempeñó dentro de su celda en Auschwitz mientras esperaban la muerte. Kolbe inspiró a sus compañeros prisioneros e infundió en ellos la fuerza para luchar por sus vidas.

Kolbe y sus compañeros de celda vivieron durante dos semanas sin comida ni agua. Durante este tiempo, explica D’Ambrosio, Kolbe asumió su sufrimiento.

Este acto de amor “es lo que empezó a darme significado y una base para la fe nuevamente. Cuando no podía realmente creer en Dios o en los milagros, podía creer en el ejemplo de amor que podía entrar en la oscuridad solo para estar conmigo. Creo que eso es lo que necesitan las personas que dudan y que están sufriendo”.

D’Ambrosio cree que aquellos que se encuentran en una situación similar no necesitan apologética, necesitan amor.

“Necesitan sentir el cristianismo junto a ellos, a su lado, sosteniéndolos en su pérdida de sentido”, agrega.

El video concluye con D’Ambrosio destacando su película y señala la parte de la historia de San Maximiliano Kolbe que más lo conmovió.

“La mayoría de las historias sobre San Kolbe terminan con su elección de ofrecerse voluntario para entrar en la celda. Pero nuestra historia comienza allí, mientras San Kolbe lucha por forjar una rebelión de esperanza con otros nueve prisioneros en el lugar más oscuro de la Tierra”, declara el sitio web de la película.