Uno de los cambios importantes en su vida después de su conversión fue la oración, especialmente, el rezo del Santo Rosario, porque le permitía recitarlo en todo momento y lugar, lo que la ayudaba a concentrarse: “María misma me ha dado una manera de orar que es agradable a Dios. Y es bueno tener algo que siempre puedes hacer por y con Dios sin estar preguntándose en la cabeza si lo estás haciendo bien”

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