* «Un día, estaba en un punto bajo de mi vida y quería empezar de nuevo. Quería el perdón de Dios. Pero al pensar en ello, no podía recordar todos mis pecados… Rezaba el Padrenuestro y ponía énfasis en la frase perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Todo cambió en mi vida cuando la paz vino a mí. La forma en la que hablaba, caminaba, lo que decía y las personas que frecuentaba. Tú nunca puedes dar algo que no tienes y yo he recibido mucha misericordia. La misericordia es el amor que sobrepasa a la justicia»

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