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domingo, 25 de enero de 2026

Denzel Ruiz, niño de 5 años, curado de leucemia por intercesión de San Carlo Acutis: «La médica dijo que no había explicación; creemos en los milagros y que Carlo llegó a nuestro hogar como signo del amor de Dios que nunca nos abandona»

Denzel Ruiz, niño que se curó de leucemia, la misma enfermedad de la que murió San Carlo Acutis, a quien la familia pidió su intercesión cuando todavía era beato / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

* «Yo soy católica, estamos todos bautizados y tomamos la comunión. Pero no era de ir a la Iglesia, más allá de ser creyente. Pero desde que conocí a San Carlo Acutis siento una total conexión con él. Como mamá, me siento instrumento de San Carlo Acutis. Él fue un joven que usó su vida y sus talentos para acercar a otros al amor de Dios; y yo, en este camino inesperado, descubrí que también podía entregar lo que tengo para ayudar a otros niños que luchan como Denzel»

                    

Natalia Rodríguez, madre de Denzel Ruiz, sanado por intercesión de San Carlo Acutis, cuenta el testimonio

Camino Católico.- Tras su lucha contra la leucemia, Denzel Ruiz, un niño de 5 años, celebra su recuperación junto a su familia, que atribuye la sanación del pequeño a la intercesión de San Carlo Acutis. Como gesto de gratitud, peregrinaron juntos a una capilla dedicada al joven santo, que también murió de una leucemia.

Denzel tenía tres años  cuando, el 21 de marzo de 2024, recibió el diagnóstico de leucemia. Desde ese momento, la vida de su familia cambió por completo. En medio del dolor, encontraron un sostén inesperado en la fe y, de manera particular, en la figura de Carlo Acutis.

El 27 de octubre de 2024, a días de cumplir 4 años, Denzel Ruiz tocó la campana que él y su familia anhelaban escuchar desde comienzos de ese año. Esa campana que confirmaba que Den había completado su tratamiento oncológico contra la Leucemia Linfoblástica Aguda que le habían diagnosticado en marzo. No lo hizo en el hospital, sino en la Gruta de la Virgen de Mar del Plata, junto a su familia y llevando la remera con la imagen de su gran protector durante todo el proceso: el, por entonces, beato Carlo Acutis.

En septiembre del pasado año 2025, Acutis fue canonizado (declarado santo) por el Papa León XIV en el Vaticano. Y tanto Denzel como sus padres y hermanos son de los devotos más fieles de esta figura que, casualmente, falleció el 12 de octubre de 2006, a los 15 años, y como consecuencia de una leucemia.


Denzel Ruiz y su familia han visitado las obras de la capilla dedicada a San Carlo Acutis, en agradecimiento por su sanación  / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

Es tal la devoción de la familia Ruiz -oriunda de Mar del Plata- por el flamante San Carlo Acutis que el 24 de diciembre de 2025 estuvieron de visita en las obras de la capilla en honor a Acutis y que está siendo construida en Chacras de Coria. Se trata del primer templo dedicado al "Influencer de Dios" o al "Santo de Internet" -como ha pasado a la historia- en todo el mundo.

"Yo soy católica, estamos todos bautizados y tomamos la comunión. Pero no era de ir a la Iglesia, más allá de ser creyente. Pero desde que conocí a San Carlo Acutis siento una total conexión con él. Y vinimos de vacaciones a Mendoza especialmente para conocer la capilla que están construyendo, este viaje fue el regalo para mis hijos, para conocer donde está levantándose la capilla en honor al salvador de mi hijo", describe -emocionada- Natalia Rodriguez, la mamá de Denzel a el diario  Los Andes.

Si bien ya completó el tratamiento, el alta definitiva del pequeño de 5 años (los cumplió en noviembre de 2025) tiene fecha para el 21 de marzo de 2026, exactamente el día en que se cumplen dos años desde el diagnóstico y el inicio de la quimio.

Denzel Ruiz, niño de 5 años, sanado de leucemia por intercesión de San Carlo Acutis / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

"El gracias a Dios está perfecto", repite, y agradece, su mamá. En todo momento, con orgullo y felicidad, la mujer luce su remera con la cara del santo que predicó la palabra de Dios por internet y dedicó su vida a ayudar a quienes menos tenían, "Gracias, Carlo Acutis" se lee en el texto que acompaña la imagen del adolescente nacido en 1991 y fallecido en 2006.

La familia trajo a Mendoza -y dejó en el terreno donde se está levantando la capilla- un banner que mandaron a hacer especialmente para agradecer a Acutis por ser el guardián de su hijo y haber intercedido en la mejora de Denzel.

El diagnóstico, la enfermedad y la estampita de Carlo Acutis 

El 21 de marzo de 2024, a Denzel Ruiz (de 3 años, por entonces) le diagnosticaron leucemia. El niño había comenzado la salita de tres hacía unos días y hasta había pasado por un control pediátrico un mes antes. Pero no se había encendido ninguna alarma.

Denzel Ruiz, niño de 5 años, sanado de leucemia por intercesión de San Carlo Acutis, en una foto dando gracias / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

"Lo veía medio amarillito yo por esos días, pero como había ido al médico y no le vieron nada, estaba tranquila. Pero la directora del jardín me terminó de convencer de que algo no estaba bien. Lo volvimos a llevar al médico y observaron que tenía el bazo inflamado. Y de allí, en un diagnóstico más completo, le diagnosticaron leucemia", recapitula la mamá del niño Natalia, nacida en Tigre, pero viviendo hace 20 años en Mar del Plata.

Con el inicio del tratamiento de Den, su familia también encontró en la fe una contención incomparable. Así fue como Nati Rodriguez y Marcial Ruiz (ella ama de casa, él chef, y ambos padres de Denzel) montaron un santuario en su casa marplatense. Y fue la mamá de Natalia quien les hizo llegar una estampita de Carlo Acutis, por entonces beato y sobre quien ni Natalia ni Marcial habían oído hablar.

Inquieta por naturaleza, Natalia comenzó a leer y a investigar sobre Acutis. Y se fascinó con su historia, sobre todo con dos grandes similitudes en la vida de ambas familias: la madre de Carlo no era tan religiosa, y Carlo había tenido leucemia también. Por entonces, Denzel llevaba 15 días internado luego del diagnóstico.

Denzel Ruiz, niño de 5 años, sanado de leucemia por intercesión de San Carlo Acutis, con sus padres y un sacerdote dando gracias / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

"Pusimos la estampita en el santuario con las otras, en nuestra habitación, junto a unas velas. Y esa madrugada del 7 de abril de 2024, cerca de las 2:30 me desperté porque se estaba prendiendo fuego el santuario. Nos levantamos rápido, apagamos el incendio y fui a buscar de inmediato la estampita de Carlo. Pero lo más increíble fue que esa estampita se había 'volado' del santuario y había ido a parar al lado de mi cama", recapitula la mujer.

"Sentí que fue él (Carlo) quien me despertó en el momento justo, porque ya hasta teníamos hollín en la nariz", agrega.

Más allá del tratamiento y las sesiones de quimioterapia, atravesar la leucemia no fue tan duro para Den. Sobre todo, como describe su madre, si se tiene en cuenta que nunca precisó de sondas y tampoco tuvo yagas en la boca.

Natalia Rodríguez, madre de Denzel Ruiz, niño de 5 años, sanado de leucemia por intercesión de San Carlo Acutis / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

El milagro de San Carlo Acutis

En octubre de 2024, en la previa de una de las quimios más difíciles -y que implicaría una internación de 24 horas-, a Denzel le realizaron todos los estudios de laboratorio. Prácticamente era un hecho, en base a otros casos, que el niño necesitaría transfusión de plaquetas y glóbulos rojos. Pero el mismo día en que le realizaron los estudios, los resultados arrojaron un dato sorprendente: los valores estaban por encima de lo esperado (algo positivo), por lo que no habría necesidad de trasfusión. "La médica me dijo que no había explicación desde la medicina, porque era una de las quimios más fuertes que tenía que pasar", recapitula Natalia.

A fines de octubre de ese año, Den tocó la campana. Lo hizo en la Gruta de la Virgen, en Mar del Plata, con la remera donde se ve estampada la cara de Acutis, el agradecimiento y el banner que mandó a imprimir su familia donde se lee, claramente, "Gracias Carlo Acutis. Denzel, de Mar del Plata".

“Creemos en los milagros. Creemos que Carlo no llegó a nuestro hogar por casualidad, sino como signo del amor de Dios que nunca nos abandona”, afirma Natalia a La Capital. “Sentimos que Den es un milagro de Carlo. Para nosotros fue un milagro que esa estampita haya llegado a casa y aferrarnos tanto a él, y las señales que hemos tenido… sentimos que solo el milagro y la fe pueden hacer esas cosas”.

Acciones de gracias

La experiencia vivida impulsó a Natalia a transformar el sufrimiento en servicio. A partir de lo que atravesaron con Denzel, comenzó a interesarse en cómo mejorar el tránsito de los niños y sus familias por los tratamientos oncológicos.

Natalia Rodríguez, madre de Denzel Ruiz, niño de 5 años, sanado de leucemia por intercesión de San Carlo Acutis, con un cuadro del santo / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

“Como mamá, me siento instrumento de san Carlo Acutis. Él fue un joven que usó su vida y sus talentos para acercar a otros al amor de Dios; y yo, en este camino inesperado, descubrí que también podía entregar lo que tengo para ayudar a otros niños que luchan como Denzel”, expresó.

Durante el tiempo que Denzel estuvo internado, el equipo de salud les entregó una hoja genérica para registrar datos básicos. Al resultarle poco práctica, Natalia diseñó una planilla más clara, de esa iniciativa nació la Libreta Oncológica, una herramienta pensada para mejorar la comunicación entre padres, enfermeras y médicos.

“Sirve para una comunicación segura entre padres, enfermeras y médicos a la hora de anotar controles, quimios, medicación, laboratorios y nuevos turnos programados”, explica.

También impulsó las llamadas “Reglas de Oro”, con propuestas concretas para mejorar la experiencia hospitalaria de los niños, como modificar el horario de las punciones o brindar prioridad para estacionar cerca del hospital.

Otro aporte significativo fue la creación de un chaleco especial para el catéter. La idea surgió de Natalia y el diseño fue realizado por su hija Luana, diseñadora de indumentaria. Hoy, esta prenda es utilizada por otros pacientes oncológicos gracias a donaciones solidarias.

Peregrinación a Mendoza, a la primera capilla a Acutis

Natalia, Marcial, Denzel y su hermana Mora (11) llegaron a Mendoza los días previos a la Navidad de 2025. La elección del destino estuvo directamente vinculada con el deseo de conocer el lugar donde se está levantando la primera iglesia en honor a Acutis.

"El lunes fui al terreno donde se está construyendo la capilla, le conté mi historia al jefe de la constructora y le dejé la estampita, junto con mi teléfono. Pedimos entrar y nos dejaron recorrer cómo estaba quedando todo. Yo aproveché y me llevé un poquito de tierra. Además, dejamos el banner y una remera que dice 'Gracias Carlo'; ese fue mi regalo de Navidad", relata Natalia, quien estuvo en Mendoza hasta las 6 de hoy, 25 de diciembre. A esa hora, toda la familia regresó a Buenos Aires.


Denzel Ruiz, niño de 5 años, sanado de leucemia por intercesión de San Carlo Acutis, y sus padres cuando el pequeño tocó la campana de su sanación en la Gruta de la Virgen de Mar del Plata / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

Días después de haber visitado de imprevisto la futura capilla, los responsables del proyecto se contactaron con la familia Ruiz y pudieron compartir un momento de conexión espiritual y de mucha emoción. A la familia marplatense le regalaron un libro con la historia de Acutis y de la capilla, mientras que Denzel y su familia dejaron -además del banner y la remera- estampitas y medallas.

"En la capilla, de casualidad, me encontré con Fernanda, que es la mamá de Isabella, otra chica que está en tratamiento contra la leucemia. A ella le dejé una estampita, una medallita y quedamos que vamos a seguir en contacto", cierra.

“Gracias Carlo, por elegirme, acompañarnos y recordarnos que la santidad se vive en lo cotidiano”, concluye Natalia.

La capilla Carlos Acutis está siendo construida en un predio de 4.300 metros ubicado en calle Viamonte (Chacras de Coria). A priori, la obra tiene un plazo de ejecución de dos años y medios (esperan que esté lista en 2028).

Tanto el interior como el exterior serán de piedra, y contará, además, con grandes ventanales para que entre mucha luz y vitrales que representarán de forma gráfica la historia de Acutis. El techo, por su parte, será de piedra laja y la capilla contará con un campanario.

Denzel Ruiz, niño de 5 años, sanado de leucemia por intercesión de San Carlo Acutis, cuando estuvo hospitalizado / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

Los responsables han iniciado una campaña de colecta de fondos para quienes quieran aportar para hacer realidad la construcción de la capilla. Ingresando al sitio oficial (capillacarloacutis.com), hay que hacer click en “Quiero Aportar” y luego seleccionar la opción para Argentina. En pantalla aparecerán las opciones que brinda la plataforma, solo basta con elegir una, clickear en “Colaborá” y, para finalizar, ingresar los datos personales.

Todos aquellos que se suscriban y participen (y así lo deseen) verán sus nombres impresos en un lugar destacado de la capilla, como sello del invaluable aporte para concretar el proyecto.

martes, 14 de octubre de 2025

Beata Anna Sperczyńska, la niñera que guio a Carlo Acutis en el camino de la fe: «Desde pequeño, le enseñé a vivir cerca de Jesús; para él, esta relación era natural, amistosa, como si se conocieran de toda la vida»


San Carlo Acutis y su niñera Beata Anna Sperczyńska, que le empezó a hablar de Dios cuando era pequeño  / Foto: Semanario Niedziela

* «La primera oración que Carlo aprendió muy rápido —y en polaco, nada menos— fue la oración «Ángel de la guarda». Memorizó las palabras, sin saber su significado en aquel momento. Sólo más tarde empezó a cuestionarlo, cuando la oración se convirtió en un ritual vespertino habitual. Incluso yo tenía una cinta de casete con la grabación de Carlo, pero, por desgracia, después de varias mudanzas, estos preciados recuerdos desaparecieron. Carlo nunca pasaba indiferente ante una iglesia. Se detenía, miraba dentro, saludaba, como si entrara en la casa de un ser querido. Aunque solo fuera por un instante. Simplemente se sentía como en casa» 

Camino Católico.- Como muchos italianos, los padres de San Carlo Acutis eran católicos de cultura, pero no muy practicantes. Su madre, Antonia Salzano, ha contado que, antes de tener a su hijo, solo había ido a la iglesia tres veces: "Mi primera Misa fue mi Primera Comunión, la segunda mi Confirmación y la tercera mi boda". En casa, nunca se hablaba de fe.

Aun así, desde pequeño, Carlo mostró un profundo interés por las cosas de Dios. Demostró una gran piedad y un amor especial por Jesús y María. Con tan solo tres años, no podía pasar por delante de una iglesia sin detenerse a saludar a Jesús presente en el sagrario. Durante sus paseos por los parques de Milán, recogía flores para colocarlas a los pies de las imágenes de la Virgen María. Aunque Carlo tenía una inclinación natural hacia lo sagrado, su madre reconoce que la influencia de su niñera fue decisiva.

Esa niñera era Beata Anna Sperczyńska, una joven polaca que trabajó como au pair en casa de los Acutis durante varios años. Antonia recuerda: "Beata fue una de las primeras personas en hablar con Carlo sobre Dios". Fue ella quien despertó en él el amor hacia Jesús presente en la Eucaristía, llevándolo regularmente a Misa. También le enseñó los fundamentos de la fe, la práctica de la misericordia hacia los pobres y sus primeras oraciones. Hoy, Beata Anna Sperczyńska es directora general de una empresa internacional dedicada a la publicidad y promoción de marcas conocidas y en una entrevista con el Semanario Niedziela de Polonia cuenta su relación con San Carlo Acutis y como empezó a compartir con él la fe. 

- ¿Cuándo conociste a San Carlo Acutis y cómo fue vuestro primer encuentro?

- Conocí a Carlo en Centoli, un pequeño pueblo del sur de Italia, cerca de Palinuro. Carlo pasaba los veranos allí con sus abuelos, Luana y Antonio (los padres de su madre). Yo estaba allí de vacaciones, buscando trabajo para ganar algo de dinero extra. Los abuelos de Carlo ya tenían dos candidatas —chicas de Polonia— y yo era la tercera. Carlo y yo fuimos amor a primera vista. Dormimos en la misma habitación, y tras nuestra primera mañana juntos, supe que conseguiría el trabajo. Nos comunicábamos sin palabras, imitando sonidos de animales, lo que nos acercó de forma natural. Esa primera mañana, llena de calidez y luz, permanecerá en mi memoria para siempre.

- La madre de Carlo Acutis suele enfatizar que Carlo debe su educación católica a la familia de su padre y a su niñera polaca, usted ¿Le enseñó a rezar? ¿Le habló de Dios?

- Es cierto. La primera oración que Carlo aprendió muy rápido —y en polaco, nada menos— fue la oración «Ángel de la guarda». Memorizó las palabras, sin saber su significado en aquel momento. Sólo más tarde empezó a cuestionarlo, cuando la oración se convirtió en un ritual vespertino habitual. Incluso yo tenía una cinta de casete con la grabación de Carlo, pero, por desgracia, después de varias mudanzas, estos preciados recuerdos desaparecieron.

Yo era la niñera de Carlo. Intenté participar activamente en su crianza, con ternura y atención. Desde pequeño, le enseñé a vivir cerca de Jesús. Para él, esta relación era completamente natural, casi amistosa, como si se conocieran de toda la vida. Para mí, también era obvio: crecí en un pueblo pequeño, en una familia católica, donde la misa dominical era el evento más importante de la semana. Durante mi infancia y juventud, la iglesia era prácticamente la única fuente de cultura del pueblo.

Carlo nunca pasaba indiferente ante una iglesia. Se detenía, miraba dentro, saludaba, como si entrara en la casa de un ser querido. Aunque solo fuera por un instante. Simplemente se sentía como en casa.

- Además de la oración del Ángel de la guarda, ¿sabía otras oraciones en polaco? ¿Hablaba nuestro idioma?

- Carlo no hablaba polaco, pero sabía algunas palabras. Cuando saludaba a mis padres por teléfono, siempre empezaba en polaco: "¡Buenos días, hola!". Y, como ya mencioné, rezaba el Ángel de la guarda en nuestro idioma por las noches.

San Carlo Acutis y su niñera Beata Anna Sperczyńska, que le regaló la primera imagen de la Virgen cuando era pequeño

- La madre de Carlo Acutis, la Sra. Antonia, recordó que durante su primer encuentro en su casa, usted tenía una bolsa llena de imágenes de Nuestra Señora de Częstochowa. ¿Fue la imagen que le dio a Carlo la primera imagen de Nuestra Señora que vio en su vida?

- Sí, es cierto. Esta fue su primera imagen que vio en su vida, la de Nuestra Señora de Częstochowa, la Virgen Negra de Jasna Góra.

Esta imagen era especialmente cercana a mí, pues me había acompañado casi a diario desde la infancia. Siempre la llevaba conmigo, guardada en el libro de oraciones "El Camino al Cielo", que recibí en mi Primera Comunión. Las peregrinaciones a Jasna Góra eran más que un simple viaje de vacaciones para mí: eran una experiencia espiritual importante. Momentos de agotamiento, pero también de alegría, de oración compartida y silencio. Era un viaje del corazón que dejó una huella imborrable. Esta imagen de Nuestra Señora era como un signo de presencia: de cuidado, esperanza y compañía constante. La llevaba conmigo no solo por cariño, sino también por la sensación de que estaba realmente cerca. Más adelante en la vida de Carlo, se hizo prensente la Virgen Negra de Pompeya (Nuestra Señora del Rosario), pero esa es otra historia .

- ¿Qué clase de niño era Carlo Acutis en la vida cotidiana? ¿Qué lo hacía destacar?

- Carlo era un niño alegre. Durante mucho tiempo, fue el único nieto, lo que significaba que estaba rodeado del amor y la atención de su familia. Su vida estaba llena de felicidad e irradiaba una energía extraordinaria. En el día a día, se distinguía por su paciencia; nunca se quejaba. Era capaz de esperar y aceptar con humildad lo que el día le deparara.

- ¿Tenía algún defecto?

- Carlo ciertamente no era perfecto, pero era excepcional. Tenía sus defectos, como cualquier niño, como cualquier ser humano, pero, sinceramente, me cuesta recordarlos ahora. Ciertamente no era engreído, codicioso ni perezoso, por ejemplo. Sí recuerdo que a veces cotilleábamos sobre sus amigos o los míos, pero esa era más mi debilidad, no la de Carlo. Sin embargo, esos momentos no disminuyeron su singularidad; al contrario, decían mucho de su naturaleza humana.

- Si tuvieras que elegir uno o dos momentos específicos de la vida de Carl que digan mucho sobre él, ¿cuáles serían?

- Era el cumpleaños de Giacomo, su amigo del jardín de infancia. Todavía lo recuerdo. Yo tenía un rosario de madera colgado al cuello, que siempre llevaba. Hoy podría parecer genial, pero en aquel entonces era bastante extraño. Alguien lo comentó y, para evitar más comentarios, lo escondí debajo de la camisa. Quería que fuera menos visible. Carlo se dio cuenta y dijo: «Bea, no lo escondas, ¡son las cuentas más bonitas del mundo!». Este acontecimiento me impresionó muchísimo porque Carlo no solo vio que el rosario era una fuente de paz para mí (en cierto modo, me defendió), sino que también comprendió su profundo valor. Lo veía como algo más que un simple objeto decorativo; conocía su significado más profundo. Sus palabras estaban llenas de calidez. Podía ver la belleza en cosas que podrían ser invisibles para otros.

- ¿Qué te sorprendió de este niño a medida que crecía? Aprendió cada vez más sobre el mundo y tuvo cada vez más experiencias...

- Fue sorprendente la rapidez con la que su perspectiva del mundo empezó a cambiar. Día a día, empezó a ver la complejidad de cosas que antes parecían simples. Aunque madurar implica descubrir que el mundo no es blanco o negro, Carlo comprendió rápidamente que conceptos como la verdad, la justicia y la amistad tenían significados más profundos y complejos. Esta comprensión no siempre le resultó fácil, pies le costó comprenderla y encontrar su lugar en este mundo complejo.

Lo que siempre me sorprendió de él fue su extraordinaria capacidad para hacer preguntas con sentido. Al formularlas, podía ver cosas que otros pasaban por alto o preferían no ver. Parecía más atento y sensible a lo que yacía bajo la superficie. Esto hacía que su percepción fuera única.

- ¿A Carlo le gustaban las historias de santos?

El primer santo que estudiamos juntos fue San Carlos. No conocía su historia, pero alguien le dio a Carlo una versión infantil de la historia del santo, y así empezó todo. Aprendí la historia del santo, y Carlo comprendió que su nombre no era casualidad: era el nombre que recibió en su bautismo, no sólo de su abuelo. Las historias de los santos son un caleidoscopio de actitudes, defectos, virtudes y obras humanas. Es una lectura excelente. Estas personas eran como nosotros: se equivocaron, pecaron, se convirtieron y oraron. Le hablé del heroísmo de Santa Juana de Arco, su valentía y fe. Con el tiempo, Carlo se interesó por San Francisco, y se convirtió en una verdadera pasión para él.

- ¿Qué ha significado para usted la canonización de Carlo Acutis?

- Para mí, su canonización ha sido un signo de que la santidad es posible aquí y ahora. No hace falta vivir siglos atrás, ni ser monje ni místico. Puedes ser un adolescente común y corriente en vaqueros que va a misa todos los días, navega por memes y programa páginas web. La canonización ha traído una inmensa esperanza para todos nosotros: que la santidad no es algo lejano, sino un camino que podemos recorrer a diario.

domingo, 21 de septiembre de 2025

Rajesh Mohur era hindú y cuidó a San Carlos Acutis desde los 4 años hasta su muerte: «Carlo me cautivó con su fe, caridad y pureza. Yo y mi mamá nos bautizamos católicos»

Rajesh Mohur y San Carlo Acutis

* «Carlo Acutis me dijo que sería más feliz si me acercaba a Jesús. Decía que la felicidad no se encuentra ni en el dinero, ni en las drogas, ni en las cosas materiales, sino en la Eucaristía. En la Eucaristía están todas las respuestas. Me decía que nuestra generación tiene suerte, porque ahora basta entrar en la iglesia más cercana para encontrarse con Dios; me explicaba la importancia de la Eucaristía y cómo nos guía hacia el Paraíso y que cuando participamos en misa y hacemos la primera comunión, nuestra vida cambia. Cada mañana cuando íbamos a la Iglesia me quedaba detrás observando sus reacciones. Se acercaba al tabernáculo como si alguien le estuviera esperando allí, como si hubiera una presencia. Permanecía en silencio, como en una conversación muda. Casi todos los días era así. Me intrigaba. Entonces me explicó que Dios está presente en el tabernáculo porque allí se encuentra su cuerpo, su sangre, su alma. Él sabía el Catecismo de la Iglesia Católica casi de memoria y me lo explicó tan brillantemente que logró emocionarme sobre la importancia de los sacramentos. Entonces, despacio, despacio… me explicaba la importancia del Bautismo y tantas otras cosas también. Todas esas experiencias cambiaron mi vida. Y pude ver al Dios vivo. Cuando vi los actos de Carlo, ya sabes, de un niño tan pequeño, me convertí» 

Camino Católico.- Carlo Acutis es uno de los jóvenes santos más inspiradores de su generación, y su testimonio de vida, como su intercesión, sin duda dio lugar a muchas conversiones. Rajesh Mohur es uno de los que tuvo el privilegio de conocerle durante su vida. 

Nacido en Mauricio, Rajesh era de religión hindú. Procedía de una familia de la casta Brahman, la casta más alta entre los hindúes. Su padre era sacerdote y presidente de la Asociación Hindú de Mauricio. Le enseñó a su hijo todas las oraciones hindúes y le inculcó la cultura religiosa y la historia. 

Cuando tenía 16 años, Rajesh fue enviado a la India, concretamente a Guyarat, la ciudad donde nació Gandhi, para continuar allí sus estudios.

"Estuve en muchos templos, conocí a muchos gurús. Todo era muy tranquilo", recuerda en el libro Beato Carlo Acutis: un santo en zapatillas de Courtney Mares. "Pero mi vida no estaba cambiando. Yo estaba buscando a un Dios vivo".

Después de ser admitido a una universidad en Rajasthan, el joven estudiante se licenció en Física. 

Mientras planea inscribirse en una maestría en Inglaterra, se enteró de la repentina muerte de su padre y rápidamente se vio obligado a regresar a Mauricio para ayudar a su familia, que enfrentaba problemas financieros.

Lleno de ira y amargura por la pérdida de su padre, Rajesh se refugió en la oración hindú, pero no lograba encontrar la paz.

Luchando por encontrar un trabajo estable, emigró a Italia a mediados de la década de 1980 y permaneció allí durante diez años.

Y en 1995, una familia lo contrató para ayudar a educar a un niño pequeño con cabello negro y rizado, llamado Carlo. 

«Cuando llegué a su casa, fue Carlo quien me abrió la puerta. Inmediatamente me tomó de la mano y me acompañó con sus padres».

Lo que debía ser una breve entrevista se convirtió en horas de juegos y conversación. «Me llevó al salón y sacó todos sus juguetes para mostrármelos. Luego pidió a su mamá si podía invitarme a cenar. Me dijo que yo era su 'zucchero' (azúcar) y que lo acompañaría todos los días a la escuela. Eso me conmovió enormemente. Al mirarlo, era como un pequeño ángel. Así comenzó nuestra historia en común», cuenta Rajesh a leexpress.mu.

San Carlo Acutis y Rajesh Mohur, que lo cuidó hasta su muerte y que por su testimonio se convirtió al catolicismo

El segundo día, Rajesh vio a este querubín de cabeza morena corriendo hacia él, con una gran sonrisa en los labios y una palma extendida hacia su nuevo amigo para ofrecerle un chicle.

Carlo impresionaba no solo por su amabilidad, sino también por su sentido de la generosidad. «Era un niño de un entorno privilegiado, pero no llevaba una vida lujosa y no se dejaba tentar por las cosas materiales. Tenía una vida sencilla y cuando encontraba a personas pobres, cogía sus ahorros y los compartía con ellos», recuerda Rajesh. Cada fin de semana visitaban la ciudad y, antes de ir a la escuela, Carlo no olvidaba adorar la Eucaristía diariamente.

Durante su infancia, Carlo leyó las vidas de los santos y vio dibujos animados basados ​​en la Biblia. 

Rajesh lo acompañaba en todas sus actividades, incluyendo la catequesis y la iglesia, a donde a Carlo le gustaba ir regularmente a orar antes o después de la escuela. 

Es allí donde vio florecer la fe en el alma del joven Carlo como florecen las rosas en primavera.

"Me llamaba la atención su comportamiento cuando estaba en la iglesia, era muy respetuoso. Él sabía que Jesús vivía allí… Me tocó el corazón", recuerda Rajesh, asombrado de ver la generosidad del joven con los demás y la forma como hablaba de su fe. 

El testimonio de Rajesh revela cómo el pequeño Carlo se convirtió en su maestro de fe desde la infancia. «Cada mañana cuando íbamos a la Iglesia me quedaba detrás observando sus reacciones. Se acercaba al tabernáculo como si alguien le estuviera esperando allí, como si hubiera una presencia. Permanecía en silencio, como en una conversación muda. Casi todos los días era así. Me intrigaba. Entonces me explicó que Dios está presente en el tabernáculo porque allí se encuentra su cuerpo, su sangre, su alma», recuerda.

Más allá de la adoración, Carlo compartía pequeñas lecciones de vida con su niñero: «Me decía que nuestra generación tiene suerte, porque ahora basta entrar en la iglesia más cercana para encontrarse con Dios; me explicaba la importancia de la Eucaristía y cómo nos guía hacia el Paraíso[...] y que cuando participamos en misa y hacemos la primera comunión, nuestra vida cambia».

Su devoción no era solo teórica. El amor a Dios que sentía Carlo también se canalizaba en un amor concreto por los más vulnerables. Rajesh cuenta: «Un día vimos a un vagabundo durmiendo sobre un cartón. Carlo le dio el dinero que había recibido por su cumpleaños para comprar un saco de dormir y pidió a su madre que le diera comida todos los días. Yo se la preparaba y la entregábamos juntos». Y fue precisamente la coherencia y sencillez de este joven italiano lo que transformó la vida de Rajesh. «Me di cuenta de que el vacío que sentía en el fondo de mi corazón comenzaba a llenarse, y eso me impulsó a pedir el bautismo. Sus explicaciones y acciones me llevaron a mi conversión», recuerda.

"Carlo había tomado la costumbre (…) de rezar el Santo Rosario todas las noches antes de acostarse". Al crecer, Carlo le enseñó a Rajesh a rezar el rosario.

San Carlo Acutis y Rajesh Mohur, iban a misa juntos todos los días

Carlo siguió siendo un ejemplo en el camino de fe que inició Rajesh. Le pedía a su madre que le comprara DVDs sobre la vida de Cristo, la Virgen y los santos y le explicaba la Biblia de manera extraordinaria. Durante más de dos años y medio, Rajesh tomó clases de catecismo:"Él sabía el Catecismo de la Iglesia Católica casi de memoria y me lo explicó tan brillantemente que logró emocionarme sobre la importancia de los sacramentos. Entonces, despacio, despacio… me explicaba la importancia del Bautismo y tantas otras cosas también. Todas esas experiencias cambiaron mi vida. Y pude ver al Dios vivo. Cuando vi los actos de Carlo, ya sabes, de un niño tan pequeño, me convertí. Carlo me cautivó con su fe, caridad y pureza”, dice Rajesh.

Al final Rajesh pidió el bautismo y recibió su Primera Comunión y Confirmación al mismo tiempo, en 1999. Rajesh iba a misa todos los días con Carlo, y también podía finalmente comulgar.

Sus padrinos en el bautismo fueron los propios padres de Carlo. El joven italiano le aseguró que aquel momento sería un punto de inflexión en su vida. «Me dijo que el día de mi bautismo sería un gran día, porque estaría en contacto permanente con el Señor, Él actuaría en mi vida y todo cambiaría. Y así fue», recuerda Rajesh.

Tras la muerte de Carlo, el dolor fue profundo. «Estaba muy desanimado, no quería vivir en la casa familiar llena de recuerdos de él», confiesa. Sin embargo, encontró consuelo en un sueño donde Carlo se le apareció y le aseguró que no lo había dejado y que siempre velaría por él. Le dijo que no temiera a la muerte, porque después de ella está la eternidad en el Cielo, y que «si seguía todos los mandamientos de Dios y ponía a Dios en primer lugar en mi vida, iría al Paraíso».

Con su ejemplo y sus palabras, Carlo transformó la vida de Rajesh y tocó a quienes lo rodeaban. Para él, la esencia del joven santo se resume en una lección que resume en la entrevista: «Carlo me dijo que sería más feliz si me acercaba a Jesús. Decía que la felicidad no se encuentra ni en el dinero, ni en las drogas, ni en las cosas materiales, sino en la Eucaristía. En la Eucaristía están todas las respuestas».

El día del bautizo de Rajesh, al salir de la iglesia, los padres de Carlo quisieron celebrarlo en uno de los restaurantes más prestigiosos de Milán. «Le dije a Carlo que era un gran regalo tanto para mí como para él», recuerda. Pero el joven recién canonizado le respondió que «el mejor regalo que había recibido era el bautismo».

Varios años después, la madre de Rajesh voló desde Mauricio para visitar a su hijo. Y Carlo la llevó a misa.

No entendía mucho al respecto: no conocía ni el catolicismo ni el idioma italiano. Pero el joven Carlo Acutis le habla pacientemente en inglés sobre Jesús y Nuestra Señora de Lourdes. 

Con la ayuda de la familia Acutis, la madre de Rajesh visitó este santuario francés y, una vez que regresó a su hogar en Mauricio, a su vez pidió ser bautizada. "Él logró convertirnos, a mi madre ya mí, concluye Rajesh. Fue la gracia de Carlo".