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domingo, 4 de enero de 2026

Papa León XIV en el Ángelus, 4-1-2026: «Si Dios se ha hecho uno de nosotros, toda criatura humana es un reflejo suyo; esto nos llama a reconocer en cada persona su dignidad inviolable y a ejercitarnos en el amor mutuo»

* «La encarnación nos pide también un compromiso concreto por la promoción de la fraternidad y de la comunión, para que la solidaridad sea el criterio de las relaciones humanas; por la justicia y por la paz; por el cuidado de los más frágiles y la defensa de los débiles. Dios se hizo carne, por eso no hay un culto auténtico hacia Dios sin el cuidado de la carne humana» 

 Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Sigo con gran preocupación la evolución de la situación en Venezuela. El bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz, garantizando la soberanía del país, asegurando el estado de derecho inscrito en la Constitución, respetando los derechos humanos y civiles de todos y cada uno, y trabajando para construir juntos un futuro sereno de colaboración, estabilidad y concordia, con especial atención a los más pobres que sufren a causa de la difícil situación económica. Rezo y los invito a rezar por estas intenciones, confiando nuestra oración a la intercesión de Nuestra Señora de Coromoto y de los santos José Gregorio Hernández y sor Carmen Rendiles» 

4 de enero de 2026.- (Camino Católico)  “Si Dios se ha hecho uno de nosotros, toda criatura humana es un reflejo suyo, lleva en sí su imagen, conserva un destello de su luz; y esto nos llama a reconocer en cada persona su dignidad inviolable y a ejercitarnos en el amor mutuo unos hacia otros” ha afirmado rl Papa León XIV, en el segundo domingo después de la Natividad del Señor, antes de rezar el Ángelus, ante decenas de miles de fieles, poniendo en el centro el corazón del misterio cristiano: la Encarnación de Dios como fundamento de la esperanza.

El Santo Padre explica que la Encarnación implica un doble compromiso: uno hacia Dios y otro hacia el ser humano. En relación con Dios, invita a revisar nuestra espiritualidad para que no se reduzca a conceptos abstractos, sino que parta siempre de la humanidad concreta de Jesús. Creer en el Dios hecho carne significa reconocerlo cercano, presente en la realidad cotidiana, en los rostros de los hermanos y en las situaciones concretas de cada día.

"Sigo con gran preocupación la evolución de la situación en Venezuela", con estas palabras el Santo Padre León XIV inicia su llamamiento después de la oración mariana del Ángelus, tras los recientes acontecimientos en el país latinoamericano, y pide que prevalezca el bien del pueblo venezolano, que se garantice el Estado de derecho y que se respeten los derechos humanos y civiles de todos. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente: 

PAPA LEÓN XIV

ÁNGELUS

Plaza de San Pedro

II Domingo del Tiempo de Navidad, 4 de enero de 2026

Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!

En este segundo domingo después de la Natividad del Señor, deseo en primer lugar renovar mis felicitaciones a todos ustedes. Pasado mañana, con el cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, concluiremos el Jubileo de la esperanza, y es precisamente el Misterio de la Navidad, en el que estamos inmersos, el que nos recuerda que el fundamento de nuestra esperanza es la encarnación de Dios. El Prólogo de Juan, que también la liturgia nos propone hoy, nos lo recuerda: «Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1,14). La esperanza cristiana, en efecto, no se basa en previsiones optimistas o cálculos humanos, sino en la decisión de Dios de compartir nuestro camino, para que nunca estemos solos en la travesía de la vida. Esta es la obra de Dios: en Jesús se hizo uno de nosotros, eligió estar con nosotros, quiso ser para siempre el Dios-con-nosotros.

La venida de Jesús en la debilidad de la carne humana, si por una parte reaviva en nosotros la esperanza, por otra nos confía un doble compromiso, uno hacia Dios y el otro hacia el ser humano.

Hacia Dios, porque si Él se hizo carne, si eligió nuestra humana fragilidad como su morada, entonces siempre estamos llamados a pensar en Dios a partir de la carne de Jesús y no desde una doctrina abstracta. Por eso, siempre debemos verificar nuestra espiritualidad y las formas en las que expresamos la fe, para que sean realmente encarnadas, es decir, capaces de pensar, rezar y anunciar al Dios que viene a nuestro encuentro en Jesús; no un Dios distante que habita en un cielo perfecto sobre nosotros, sino un Dios cercano que habita nuestra tierra frágil, se hace presente en el rostro de los hermanos, se revela en las situaciones de cada día.

Hacia el ser humano, nuestro compromiso debe ser igualmente coherente. Si Dios se ha hecho uno de nosotros, toda criatura humana es un reflejo suyo, lleva en sí su imagen, conserva un destello de su luz; y esto nos llama a reconocer en cada persona su dignidad inviolable y a ejercitarnos en el amor mutuo unos hacia otros. De este modo, la encarnación nos pide también un compromiso concreto por la promoción de la fraternidad y de la comunión, para que la solidaridad sea el criterio de las relaciones humanas; por la justicia y por la paz; por el cuidado de los más frágiles y la defensa de los débiles. Dios se hizo carne, por eso no hay un culto auténtico hacia Dios sin el cuidado de la carne humana.

Hermanos y hermanas, que la alegría de la Navidad nos anime a continuar nuestro camino, mientras pedimos a la Virgen María que nos haga cada vez más disponibles para servir a Dios y al prójimo.

Oración del Ángelus:

Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.

Et concépit de Spíritu Sancto.

Ave Maria…


Ecce ancílla Dómini.

Fiat mihi secúndum verbum tuum.

Ave Maria…


Et Verbum caro factum est.

Et habitávit in nobis.

Ave Maria…


Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.

Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.


Orémus.

Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,

méntibus nostris infunde;

ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.


Amen.


Gloria Patri… (ter)

Requiem aeternam…


Benedictio Apostolica seu Papalis


Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.

Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,

Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.


Amen.



Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:


Queridos hermanos y hermanas:


Deseo expresar nuevamente mi cercanía a quienes están sufriendo por la tragedia ocurrida en Crans-Montana, Suiza. Aseguro mis oraciones por los jóvenes fallecidos, por los heridos y por sus familiares.


Sigo con gran preocupación la evolución de la situación en Venezuela. El bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz, garantizando la soberanía del país, asegurando el estado de derecho inscrito en la Constitución, respetando los derechos humanos y civiles de todos y cada uno, y trabajando para construir juntos un futuro sereno de colaboración, estabilidad y concordia, con especial atención a los más pobres que sufren a causa de la difícil situación económica. Rezo y los invito a rezar por estas intenciones, confiando nuestra oración a la intercesión de Nuestra Señora de Coromoto y de los santos José Gregorio Hernández y sor Carmen Rendiles.


Saludo con afecto a todos ustedes, romanos y peregrinos de diversos países, en particular a los que vienen desde Eslovaquia y Zagreb; a los monaguillos de la Catedral de Gozo (Malta) y a la comunidad del Seminario diocesano de Fréjus-Toulon, en Francia.


Saludo al grupo del Oratorio de Pugliano en Ercolano, a las familias y a los agentes pastorales de Postomia y Porcellengo, a los fieles de Sant’Antonio Abate, de Torano Nuovo y de Collepasso; así como a los profesores del Instituto Rocco-Cinquegrana de Sant’Arpino, a los scouts de la provincia de Módena y de Roccella Jonica, a los confirmandos de Ula Tirso y Neoneli, y a los de Trescore Balneario.


Queridos hermanos, sigamos teniendo fe en el Dios de la paz: recemos y seamos solidarios con las poblaciones que sufren a causa de las guerras. ¡Les deseo un feliz domingo a todos!


Papa León XIV


Fotos: Vatican Media, 4-1-2026

Homilía y lecturas de la Misa de hoy, domingo II después de Navidad, 4-1-2026

4 de enero de 2026.- (Camino Católico) Homilía y lecturas de la Santa Misa de hoy, domingo II después de Navidad, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, domingo II después de Navidad, 4-1-2026

4 de enero de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, domingo II después de Navidad, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Gloriosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 4-1-2026


4 de enero de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gloriosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, domingo, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.

Palabra de Vida 4/1/2026: «Pero a cuantos la recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 4 de enero de 2026, domingo II después de Navidad, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.

Evangelio: San Juan 1, 1-18:

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.

Él estaba en el principio junto a Dios.

Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.

No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.

El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.

En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no la conoció.

Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.

Pero a cuantos la recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.

Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».

Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.

Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Homilía del evangelio del Domingo: La vida divina que se nos comunica por la fe en Jesucristo es luz que disipa nuestras tinieblas de la soberbia, del egoísmo, de la envidia… y hace resplandecer la humildad / Por P. José María Prats

* «Esta Palabra se ha hecho carne en este Niño y nos ha hablado con labios humanos, nos ha sanado imponiéndonos las manos y nos ha mostrado el amor sin medida que Dios nos tiene asumiendo una muerte de cruz para salvarnos. Es imposible que Dios pudiera hablar de forma más clara y elocuente y por eso San Juan de la Cruz dice que tras la muerte y resurrección de Jesús, Dios se quedó mudo, pues era imposible añadir algo a esta revelación suprema»

Domingo II después de Navidad

Eclesiástico 24, 1-2.8-12  /  Salmo 147  /  Efesios 1, 3-6.15-18  / San Juan 1, 1-18 

P. José María Prats / Camino Católico.- En este domingo, situado entre las grandes solemnidades de Navidad y Epifanía, la liturgia nos invita a profundizar en la identidad de este Niño que acaba de nacer en Belén y cuya gloria todavía no se ha manifestado al mundo. Y para ello nos propone nuevamente el prólogo del Evangelio de San Juan, un pasaje de una densidad y una riqueza teológica extraordinarias.

En él se nos dice en primer lugar que este Niño es la Palabra Eterna del Padre encarnada, la Palabra que desde el principio estaba junto a Dios y era Dios, la Palabra con la que el Padre nos ha manifestado su amor desde la creación del mundo, la palabra con la que hizo para nosotros –como dice el Génesis- «árboles hermosos de ver y buenos para comer», la Palabra, transmitida por los profetas, con la que fue salvando, educando y guiando a su pueblo. 

Esta Palabra se ha hecho carne en este Niño y nos ha hablado con labios humanos, nos ha sanado imponiéndonos las manos y nos ha mostrado el amor sin medida que Dios nos tiene asumiendo una muerte de cruz para salvarnos. Es imposible que Dios pudiera hablar de forma más clara y elocuente y por eso San Juan de la Cruz dice que tras la muerte y resurrección de Jesús, Dios se quedó mudo, pues era imposible añadir algo a esta revelación suprema.

Pero nos dice también el evangelio que «en la Palabra había vida». Y es que esta Palabra encarnada, como dice san Bernardo, es como un recipiente rebosante de la vida divina, la vida verdadera, la vida eterna, que ha venido al mundo para derramarse sobre los que «creen en su nombre». San Juan lo describe maravillosamente cuando narra que un soldado traspasó con una lanza el costado del cuerpo de Jesús muerto en la cruz e inmediatamente salió sangre y agua: nos está diciendo que este recipiente repleto de vida eterna, ha sido perforado y, desde entonces, esta vida se derrama a borbotones sobre el mundo a través de los sacramentos.

«En la Palabra había vida, y la vida – sigue diciendo el evangelio- era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla». La vida divina que se nos comunica por la fe en Jesucristo es, pues, luz que disipa nuestras tinieblas, las tinieblas de la soberbia, del egoísmo, de la envidia, de la lujuria, de la codicia, y hace resplandecer la humildad, la generosidad, la castidad, la misericordia, haciendo posible una vida plena y auténtica, «llena de gracia y de verdad».

Pero todo lo dicho es palabrería ociosa si el Espíritu Santo no nos introduce existencialmente en estos misterios sublimes. Por ello termino con la oración de San Pablo que hemos escuchado en la segunda lectura: «que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos».

P. José María Prats


Evangelio

En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.

Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios.

Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de Él y clama: 

«Éste era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo». 

Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, Él lo ha contado.

San Juan 1, 1-18

En la Navidad, Dios sigue saliendo a nuestro encuentro para abrir los ojos de nuestro corazón y hacernos vivir como hijos suyos / Por P. Carlos García Malo

 


sábado, 3 de enero de 2026

Benjamín vivía en la calle, era drogadicto, pero acabó encarcelado y pidió el bautismo: «Aunque estoy en prisión, Dios me ayuda y responde a mis oraciones; siempre está ahí; gracias a Él a quien amo más que a nada»

Dibujo que representa a Benjamín en los brazos de Cristo / Amicie de Lamothe

* «Siempre he sentido que hay un Dios… Recé a Dios por primera vez, y alguien vino, me dio de comer y me invitó a comer. Supe que Dios era real, que había escuchado y respondido a mi oración»                            

Camino Católico.- En París, una iniciativa de ayuda callejera dio origen a una amistad inesperada pero crucial: la de Alix, una estudiante católica de 20 años, y Benjamín, un joven destrozado por la vida en la calle y las drogas. Un fuerte vínculo se forjó entre ellos, hasta el día en que Benjamín, tras las rejas, pidió ser bautizado. Alix se convirtió en su madrina, guiando su conversión paso a paso y demostrando que la fe se encuentra donde menos se espera.

"Nos merecemos todos nuestros encuentros", dijo una vez François Mauriac. ¿Fue el encuentro de Alix y Benjamin un giro del destino, un camino de la Providencia? La amistad que floreció de allí sin duda tiene el sello de la gracia. Nada parecía capaz de unir el camino de una joven estudiante católica con el de un joven drogadicto de la calle; y, sin embargo...

Noviembre de 2023. El frío, la humedad y la lluvia vuelven a ser los tristes compañeros de los parisinos. Nada disuade a Alix, de 20 años, de recorrer las calles de la capital, en el barrio de Saint-Lazare. Como cada semana, participa en patrullas de ayuda social con una organización benéfica. Estudiante de filosofía y ciencias políticas, esta joven vibrante es de las que aborrecen la inacción. Apasionada por la fotografía, los viajes y las peregrinaciones, se nutre de encuentros, conexiones sinceras y su fe. "Soy un poco fanática religiosa", dice entre risas.

Con su grupo, se encontró con Benjamín. El joven tenía solo 18 años, y parecía que el peso del mundo recaía sobre sus hombros. Afirmaba haber huido de su hogar familiar tras sufrir un intento de incesto y violencia relacionada con su homosexualidad. "No había hablado con nadie en tres días", cuenta Alix a Aleteia. "Nos dijo que había rezado al 'Dios cristiano' pidiendo ayuda. Para él, nuestra llegada fue verdaderamente providencial".

Adicciones

Alix escuchó atentamente mientras Benjamin le abría su corazón, conmovido por la dura realidad que había enfrentado durante varios meses. "Para no dormir a la intemperie y tener un techo, aunque solo fuera por una noche, a veces recurría a la prostitución", explicó Alix.

Impulsada por un impulso interior, decidió invitar a Benjamín a su casa para una cena con sus amigos. "Siempre había querido tener 'el lugar del pobre', un plato extra para recibir a alguien necesitado. Inmediatamente sentí que era él a quien debía invitar", recordó Alix.

¿Era una locura invitar a un desconocido, alguien familiarizado con sustancias ilícitas, a su casa? Un poco. Mucho. "En eso estamos de acuerdo", reconoció, "pero confié en mi instinto". Y así, Benjamín, duchado y vestido con ropa holgada de Alix, se sentó a la mesa con unos diez amigos alegres. "Nos reímos mucho, jugamos a las cartas... Un momento de verdadera alegría compartida".

Pero estos breves momentos de inocencia no fueron suficientes para borrar la adicción de Benjamin a las drogas. Alix, cuyo ser querido también luchaba, se sintió doblemente afectada. "De camino a misa, recé con mucha intensidad. Le dije a Dios: 'Benjamín quiere mejorar. Dale una oportunidad'".

Al mismo tiempo, el joven le envió un mensaje: "Recé y dejé las drogas", escribió. Cautelosa ante tal afirmación, Alix quiso creerle. Consiguió una habitación en un albergue juvenil y lo llevó a misa. Las recaídas fueron frecuentes, pero Benjamin luchó con valentía. Hasta que dejó de comunicarse durante tres meses.

"Gracias por entrar en mi corazón, mi vida, mi alma"

Finalmente recibió una carta: Benjamin llevaba encarcelado por robo y agresión en Fleury-Mérogis desde marzo de 2023. Había recibido una condena de cinco años, dos de los cuales debía cumplir. Comenzó una correspondencia. A través de ella, Alix percibió un profundo cambio en el corazón de su joven protegido.

En lugar de distanciarlo de Dios, la dura prueba de la prisión parecía acercarlo cada día más a Él. "Siempre he sentido que hay un Dios", escribió en una conmovedora carta que Alix compartió. El joven describió su vida cotidiana en la calle y explicó que estaba "harto de esa vida".

"Recé a Dios por primera vez, y alguien vino, me dio de comer y me invitó a comer. Supe que Dios era real, que había escuchado y respondido a mi oración".

"Esta persona se llama Alix, es como una hermana para mí (...)", escribió Benjamin. "Aunque estoy en prisión, Dios me ayuda y responde a mis oraciones. Siempre está ahí (...) Gracias a nuestro Señor, a quien amo más que a nada".

Estas palabras, escritas de una sola vez y rodeadas de palabras tachadas y corazones, revelan la fe sencilla e infantil de Benjamín. En octubre de 2024, solicitó el bautismo, tras una reunión con el capellán, quien le contó a Alix sobre su ansia por aprender y conocer a Cristo. Recibió el bautismo un año después en prisión, junto con la Eucaristía. Detrás de él estaba su madrina, Alix. "Había traído una sudadera blanca, una vela... Fue muy conmovedor volver a verla en este gran día", confiesa.

Su improbable pero perdurable amistad sobrevivió a las calles, las drogas, la prisión, meses de silencio y los desafíos de la conversión. Es un encuentro que sigue animando a Alix cada día, como confiesa con serena dignidad:

"Hubo momentos en que mi fe flaqueó, y ver a Dios obrar en la vida de Benjamín fue un gran consuelo. A veces, lo único que me impulsaba era mi promesa de orar por él a diario".

Una disciplina del corazón, un hilo tenue que la anclaba en la fidelidad, incluso cuando el final parecía demasiado lejano para verlo.

Formación de capellanes de prisiones

Desde su encarcelamiento, Benjamín ha escrito mucho. Su escritura torpe y espontánea llena las páginas de confidencias, preguntas, pequeñas historias de la vida cotidiana y oraciones. "Recibo cartas cada dos semanas y le respondo", dice Alix.

Cartas de Benjamin a Alix / Foto: Alix G.

Esta historia, que pudo haber sido solo un encuentro fugaz durante una patrulla de asistencia social en la calle, sigue dando frutos hoy. Profundamente afectada por esta conexión, Alix decidió involucrarse aún más. "Empecé a formarme como capellana de prisión", explica.

Está descubriendo un mundo duro, desconocido, a veces perturbador, pero profundamente humano.

"La prisión es la encarnación de Cristo entre los pobres, los marginados, aquellos que han cometido el mal y son salvados por Dios. Los presos necesitan esto, una mirada humana sobre ellos. Es un mundo extremadamente violento, pero uno donde la esperanza arde con fuerza como brasas".

Benjamin escribe regularmente a Alix / Foto: Alix G.

Homilía del P. José Aurelio Martín y lecturas de la Misa de hoy, sábado, Santísimo nombre de Jesús, 3-1-2026

3 de enero de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. José Aurelio Martín Jiménez y lecturas de la Santa Misa de hoy, sábado, primera semana de Navidad, Santísimo nombre de Jesús, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.