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viernes, 6 de marzo de 2026

Anne Yoches, jugadora de fútbol americano, llevó una vida de excesos, hasta que una homilía y la adoración la llevaron a ser monja: «Quería más de Jesús»


Anne Yoches, a la izquierda jugando al fútbol americano, y al lado como monja que al hacer los votos tomó el nombre de Rita Clare Yoches 

* «Salía toda la noche del viernes y toda la noche del sábado, pero siempre, siempre, iba a misa los domingos. Aun así, nunca me paraba a escuchar realmente a lo que Dios me estaba intentando decir… El sacerdote hablaba sobre la Comunión, y me di cuenta de que yo estaba comulgando en pecado. Necesitaba confesarme urgentemente… En la Adoración Eucarística es donde realmente sentí que Dios Padre me abrazaba y me apretaba contra su pecho como solo un padre puede abrazar a su hija. Y mi vida cambió para siempre» 

Camino Católico.- Anne Yoches, exjugadora de baloncesto de la Universidad de Detroit Mercy, dejó atrás su prometedora carrera deportiva para dedicarse a una vida de oración y servicio como monja franciscana. Conocida ahora como Sr. Rita Clare, vive en una comunidad religiosa en Steubenville, Ohio, donde combina su amor por el trabajo en equipo con una devoción profunda a Dios, ayudando a jóvenes y personas necesitadas.

Cuando era estudiante-atleta en la Universidad de Detroit Mercy, Anne Yoches se levantaba a las 5 a.m. para asistir a los entrenamientos de baloncesto que comenzaban una hora después y duraban tres horas. Hoy en día, sigue levantándose al amanecer, pero por un propósito completamente distinto. 

La hermana Rita Clare Yoches, TOR, asiste a un partido de baloncesto de la Universidad de Detroit Mercy contra Toledo el 16 de noviembre, acompañada por la ex entrenadora Anne Rexford y sus compañeras de equipo Molly Peterson, Tia Winters y Michelle James. En el entretiempo, la hermana Rita Clare recibió el prestigioso premio Fr. Norbert Huetter de la universidad, otorgado a quienes sirvieron en la misión de San Ignacio de Loyola como "hombres y mujeres para los demás" / Fotografía de Wright Wilson | Especial para Detroit Catholic

«Ahora me despierto a las 5 a.m., rezo durante cuatro horas al día y luego realizo labores ministeriales con jóvenes universitarios o con personas necesitadas, enfermas o pobres», explica Yoches al Detroit Catholic, quien ahora es conocida como Sr. Rita Clare, miembro de las Hermanas Franciscanas T.O.R. de la Penitencia de la Madre Dolorosa. «Vivo en una comunidad con 24 hermanas, así que es como estar en un equipo de baloncesto, pero en un convento en lugar de un dormitorio».

Sr. Rita Clare siempre fue una atleta. En la secundaria Divine Child, en Dearborn, practicó baloncesto, voleibol, fútbol, sóftbol y golf. En la cancha de baloncesto, ayudó a su equipo, los Falcons, a ganar dos campeonatos estatales. 

Anteriormente conocida como Anne Yoches, la Hna. Rita Clare jugó cuatro temporadas de baloncesto en la Universidad de Detroit Mercy desde 1997-98 hasta 2000-01 / Fotografía de Wright Wilson | Especial para Detroit Catholic

Recibió una beca completa para jugar baloncesto en la Universidad de Detroit Mercy. Durante cuatro temporadas, promedió 5.3 puntos, 3.3 rebotes y 2.0 asistencias por partido. Durante ese tiempo, los Titans ganaron 60 partidos, terminaron entre los tres mejores equipos de la Horizon League en tres ocasiones y llegaron a la final del campeonato de la liga en 1999. 

«Cuando llegó al equipo, jugaba como delantera, pero en su último año la movimos a la posición de base, y fue simplemente extraordinaria», comenta su entrenadora universitaria, Anne Rexford. «Conocía todas las jugadas, sabía dónde debía estar cada jugadora, podía pasar el balón al poste y era una gran líder, obviamente». 

¿Alguna vez se le ocurrió a Rexford que su jugadora terminaría convirtiéndose en monja? 

«Nunca», respondió Rexford. «Bueno, tal vez, porque siempre resplandecía su bondad». 

¿Y a Sr. Rita Clare? ¿Se le había pasado por la mente que se convertiría en monja? 

«Fui educada por hermanas franciscanas toda mi vida en Divine Child, y definitivamente tuve a Sr. Beth aquí (en la Universidad de Detroit Mercy) como ministra de campus, además de los sacerdotes jesuitas, pero nunca pensé que sería una», confiesa Sr. Rita Clare. «Siempre pensé que viviría en el mundo, quizás casándome, pero trabajando en el mundo. Dios realmente irrumpió en mi vida y me llevó por un camino que no esperaba». 

El director de atletismo de la Universidad de Detroit Mercy, Robert Vowels, y el presidente Donald Taylor, Ph.D., entregan el premio Padre Huetter a la Hna. Rita Clare Yoches en la mitad de la cancha durante el entretiempo del partido del 16 de noviembre contra Toledo / Fotografía de Wright Wilson | Especial para Detroit Catholic

Después de graduarse en 2001 con un título en Medicina Deportiva, Sr. Rita Clare trabajó como entrenadora de fuerza y acondicionamiento en Notre Dame. Dos años después, se unió al equipo de fútbol americano femenino Detroit Demolition, donde jugó como fullback durante cuatro años (2003-2006) y ayudó al equipo a ganar cuatro títulos nacionales. 

Sin embargo, finalmente dejó el equipo cuando descubrió que su corazón estaba en otro lugar. 

«Salía toda la noche del viernes y toda la noche del sábado, pero siempre, siempre, iba a misa los domingos», ha contado Yoches en un vídeo de Redeemed Online sobre su conversión. «Aun así, nunca me paraba a escuchar realmente a lo que Dios me estaba intentando decir».

«Tuve una gran conversión de regreso a la fe a los 23 años, a través de una homilía. El sacerdote hablaba sobre la Comunión, y me di cuenta de que yo estaba comulgando en pecado. Necesitaba confesarme urgentemente y me confesé», explica. El mismo sacerdote que dio la homilía, su párroco, le ayudó en este nuevo camino. Yoches comenzó a leer la palabra de Dios cada día y a ir a la Adoración Eucarística. «Ahora pienso que, igual que vemos la tele o miramos Facebook durante una hora, también podemos leer la Biblia, la Palabra, durante un rato al día».

«Fui a un viaje a Roma y Asís, y sentí mi llamado a la vida religiosa mientras estaba en Asís. El Señor siguió llamándome durante tres años, y finalmente, un chico con el que estaba saliendo me llevó a una sesión de oración en la Universidad Franciscana de Steubenville, y después de ese momento, terminé la relación y decidí convertirme en monja». 

Recuerda vívidamente esa experiencia. 

«La homilía era sobre 1 Corintios 11:27: “Quien come y bebe el cuerpo y la sangre de Cristo sin discernirse a sí mismo, come y bebe su propia condenación. Por eso muchos entre ustedes están enfermos y débiles”», relata. «Y pensé: “Esa soy yo”. Tenía una vida social increíble, un gran trabajo, jugaba fútbol profesional para los Detroit Demolition y tenía una familia y amigos maravillosos, pero me estaba muriendo por dentro porque no cuidaba mi alma». 

«En la Adoración Eucarística es donde realmente sentí que Dios Padre me abrazaba y me apretaba contra su pecho como solo un padre puede abrazar a su hija», explica Yoches. “Y mi vida cambió para siempre. Quería más de Jesús».

Ese fue el comienzo de un cambio profundo en su vida. Hizo sus votos temporales en 2012 y sus votos perpetuos seis años después. 

«Nadie lo esperaba; fue realmente Dios quien me lo dijo, y yo escuché. Todos los demás estaban realmente sorprendidos», recuerda Sr. Rita Clare. «Nunca lo había hablado antes con mis amigos o mi familia». 

El equipo de porristas de la Universidad de Detroit Mercy se reúne a su alrededor después de que la Hna. Rita Clare recibió el Premio Padre Huetter / Fotografía de Wright Wilson | Especial para Detroit Catholic

Después de profesar sus votos, se convirtió en ministra de campus en la Universidad Estatal de Florida, donde coincidió nuevamente con su antigua entrenadora universitaria. 

«Mi hijo murió en Tallahassee en 2021», comparte Rexford, la entrenadora. «No lo sabía en ese momento, pero Sr. Rita estaba a cargo del ministerio familiar en la universidad. La mañana del funeral, que fue muy temprano, se enteró gracias a su padre y llegó justo a tiempo para la misa. Fue un consuelo enorme para todos nosotros». 

Sr. Rita Clare sirvió en Florida durante siete años y, a principios de 2024, se trasladó a un convento en Steubenville, Ohio. 

«Lo mejor de mi vida actual es que vivo con Jesús», dice. «Tenemos un sagrario, una iglesia —la presencia de Dios en nuestra casa. No tengo que trabajar en un horario de 9 a 5 y buscar tiempo para Dios. Dios está integrado en mi día, y eso me encanta». 

Durante el medio tiempo de un partido de baloncesto en Detroit Mercy el 16 de noviembre, recibió el prestigioso Premio Fr. Norbert Huetter por su dedicación a la misión de formar «hombres y mujeres para los demás». «Estoy agradecida de estar de regreso y de la experiencia que tuve aquí”, dice. «Definitivamente me siento como los 10 leprosos de las Escrituras: uno regresó para agradecerle a Dios por haberlo curado y yo siento que esta es mi oportunidad de regresar y agradecerle».

Sor Rita Clare asegura que no ha abandonado la actividad física personal después de convertirse en monja.«Camino o corro, levanto pesas y, siempre que puedo, juego un partidito de fútbol americano o de baloncesto con las dos manos», afirma. 

Al reflexionar sobre su vida, Sr. Rita Clare anima a aquellos que consideran la vida religiosa: «Visiten una orden religiosa y hablen con una monja para saber cómo es, pero también pasen tiempo en silencio y oración para escuchar lo que Dios les dice. No se preocupen por lo que digan los demás o el mundo, hagan lo que Dios les pida»

La hermana Rita Clare Yoches, TOR, cuenta su historia de conversión y vocación en este vídeo en inglés

Carlota Santos, ilustradora: «Tras pasar por los arquetipos del tarot y la New Age, empecé a leer y a investigar y conecté totalmente con el mensaje de Jesús, que es el Señor; he encontrado la verdad y el bien»


Tras pasar por una etapa esotérica, Carlota Santos ha redescubierto la fe católica

* «La magia y el esoterismo fue una fase en mi camino que yo exploré tanto a nivel artístico como a nivel espiritual, que me ha ayudado a llegar adonde estoy ahora y a encontrar la fe otra vez. En eso me ayudó mucho leerme Confesiones de San Agustín. Yo estaba muy preocupada con el tema de haberme dedicado a escribir sobre esoterismo y descubrí que San Agustín, de joven, tuvo ese proceso de estar interesado en este tipo de temas para luego conectar de una manera radical con Jesús. No son compatibles cristianismo y esoterismo. Y actualmente siempre lo digo en mis charlas o tertulias: no recomiendo realizar esas prácticas»

Camino Católico.- La fe transforma el mundo. Carlota Santos es un ejemplo de ello. Tras pasar por el esoterismo y el movimiento New Age contemporáneo, la ilustradora ha encontrado en el mensaje de la fe cristiana «el bien y la verdad». Se siente amada y con un propósito: desmitificar la extendida versión de que el catolicismo no la valora a la mujer. De ahí surge Santas (Penguin Ramdom House), su nuevo libro con el que venera a 50 mujeres destacadas de la historia de la Iglesia que desafiaron su tiempo y cuyo legado sigue inspiración devoción. Amparo Castelló en El Debate entrevista a Carlota Santos, quien habla de su nuevo libro y de su conversión a Jesucristo.

-¿Qué es Santas?

-Es un recorrido a través de 50 mujeres de la historia de la Iglesia y de la Historia en general. 45 de ellas son mujeres que sí tienen el título de santidad y cinco de ellas no, pero sí han sido muy importantes en la historia de la Iglesia. Es un libro con el que puedes aprender sobre la religión, a orar, y a responderte preguntas como ¿por qué es tan importante el cristianismo? He intentado hacer un recorrido a través de los temas fundamentales.

-El libro surge de un proceso de reconversión a la fe por su parte. ¿Cómo fue?

-Fui a un colegio católico. Es decir, ya tenía una educación en valores católicos, pero nunca llegué a conectar del todo con el cristianismo. Siempre he sido una persona muy espiritual y tras pasar por los arquetipos del tarot y otros temas como la New Age, un día sentí la necesidad de ir más allá. Fue una conversión bastante gradual e intelectualizada, diría yo.

-¿Cuándo fue el punto de inflexión?

-Cuando me di cuenta de que la New Age lo que te promete es sentirte bien contigo mismo y yo me empecé a preguntar si más allá de sentirse bien había alguna verdad o un bien que fuera objetivo. Empecé a leer y a investigar sobre muchas religiones. Y con esa búsqueda de la verdad y del bien conecté totalmente con el mensaje de Jesús. Primero, desde una perspectiva cristiana, y al final ya con el catolicismo. Volví a mi punto de inicio. Y no me arrepiento del recorrido que he hecho para volver a llegar al punto de partida porque creo que me ha ayudado a conectar con ello de una forma muy profunda. Es decir, no es por tradición o por costumbre de mi tradición, de mi familia, de mi colegio... sino porque realmente he encontrado ahí una verdad y el bien.

-¿Cuál es esa verdad?

-Que identifiqué en el mensaje de Jesús el bien. Si tú aplicas a tu vida lo que dice el mensaje de Jesús, que está en la Biblia y transmite la Iglesia católica, realmente es un beneficio para todos. El mensaje es una buena brújula para conducirte por el mundo.

-En el libro hay un compendio de oraciones dedicadas a la Virgen María. ¿Hace falta orar más?

-Sí. Hay mucha información en redes sociales, medios de comunicación... que te invita a la meditación o a practicar yoga. Pero es mucho mejor el rezar por una cosa. Es mucho más fácil encontrar un espacio de recogimiento con una oración cristiana, porque forma parte de nuestra cultura y es mucho más sencillo conectar con ella. Hace poco compartí en redes sociales un Padrenuestro porque, hablando con unos amigos que no son creyentes y que tampoco habían ido a un colegio católico no sabían rezarlo, y me pareció increíble que algo que hasta hace pocas generaciones era fundamental conocer se estuviera perdiendo... pues la respuesta me sorprendió aún más. Despertó muchísimo rechazo. Hubo mucho hater. Creo que se tiende muchas veces y desde muchos sectores de la sociedad a despreciar la profundidad espiritual que da el cristianismo y se le da mucho énfasis a otras religiones que no tienen nada que ver con nuestra cultura.        

-¿Por qué cree que hay tanto odio hacia la tradición cristiana?

-Esa respuesta se encuentra en la propia Biblia. Jesús ya anunció que las personas que defendieran lo que él decía iban a ser también perseguidas. Lleva pasando desde el inicio: desde Jesús hasta pasando por todos los mártires que ha habido a lo largo de la historia. Desde mi fe creo que el mensaje de Jesús es la verdad, entonces a las personas que igual no están preparadas todavía espiritualmente, por decirlo así, para recibir ese mensaje, o que no tienen muy claro dónde están, pues les va a causar rechazo.

-Desde tu reconexión con Dios y con Jesús, ¿cómo te ha cambiado la vida?

-A nivel personal es increíble el cambio interior que tienes. Ese sentimiento de amor, de sentirte amada, y con unas reglas que sabes que son en beneficio de todos y que no pueden estar mal porque son buenas. Para mí no es tanto cómo a mí me cambió la vida, sino lo que yo pueda hacer por los demás, en el sentido de centrar mi arte y mi obra en compartir esto. O sea, el impacto que yo pueda tener en los demás.


El libro 'Santas', de Carlota Santos

-Entonces, ¿qué espera que el lector sienta o descubra cuando cierre el libro?

-Varias cosas. Empezando por lo más superficial, que aprenda cosas que no supiera sobre su cultura, sobre el cristianismo y la vida de mujeres cristianas... E invitar a la reflexión sobre la realidad del mito de que el catolicismo no valora a la mujer. En el libro se da testimonio de todo lo contrario. Desde el inicio, desde la Virgen María hasta las últimas santas, que incluye en el libro que ya son contemporáneas, la Iglesia siempre ha reconocido a la mujer como algo valioso. Incluso ha habido mujeres con mucho poder a lo largo de la historia. Muchos perfiles diferentes de mujer han sido reconocidas con el grado de santidad, que es lo más alto para la iglesia. Para mí desmontar un poco esa narrativa de opresión hacia la mujer es importante. Obviamente todo tiene sus grises, porque en la historia nada es blanco o negro, pero desde luego sí se ha reconocido a la mujer y se ha valorado.

-¿Y qué cree que ha fallado en el relato? ¿Ha sido la Iglesia la que no ha sabido contar bien sus referentes femeninos?

-Yo creo que el mundo está en un estado de confusión muy grande y se malentiende, desde mi punto de vista, lo que es una mujer fuerte o, como se dice ahora, empoderada. Se confunden los términos. No sabría hacer un análisis global del estado del mundo y por qué hemos llegado a este punto porque no lo sé, pero sí puedo contribuir a transmitir la historia de estas mujeres de una manera sencilla, a través de mis dibujos y de narrar sus vidas y que llegue a todas las personas posibles para que no tengan esa visión del asunto.

-María Magdalena, Santa Lucía, Teresa de Jesús... hasta 50. ¿Se puede extraer una enseñanza de cada una de ellas o todas llevan al final el mismo mensaje?

-Yo creo que ambas cosas. Por un lado, creo que ellas, todas ellas, tienen una defensa radical del bien, de Dios y de la verdad. Y todas llevan al mismo punto, que es Jesucristo. Cada una lo hace con los dones y virtudes que Dios le ha dado. Y eso es lo interesante, que no hay una sola manera de llegar a la santidad. Por ejemplo, Santa Teresita de Lisieux, abogaba mucho por las pequeñas obras, por el día a día. Sin embargo, luego ha habido otras santas que han sido místicas y han tenido una espiritualidad mucho más simbólica o, incluso, desde una búsqueda científica.

-¿Y si tuviera que resumir en una idea qué es la santidad, cuál sería?

-Seguir los pasos de Jesús y tener una vida virtuosa, siendo ejemplo para los demás.

-El mayor ejemplo, Jesús, al que le dedica el libro...

-Sí. Es que para mí ha sido muy importante en mi conversión. Tengo amigas que han conectado con el cristianismo a través de la Virgen u otros santos, pero en mi caso ha sido una conexión muy fuerte con Jesús, que es el Señor. Todos los testimonios de las mujeres de mi libro y sus caminos son para llegar a él.

-¿Nota un auge de la espiritualidad dirigida a la religión cristiana actualmente en el arte?

-No sé, pero ojalá que sí y que cada vez más gente se acerque a Dios. Pero, también creo que hay que distinguir un poco lo que parece que se hace por estética y por seguir ciertas modas a lo que es una espiritualidad real. Al final lo estético está muy bien y yo pienso que la belleza también acerca a Dios. Pero la espiritualidad es un proceso muy profundo que cada uno tiene que recorrer y no porque sea una tendencia.

-¿Y dónde ha quedado la magia y el esoterismo para usted? ¿Qué lugar ocupa ahora en su vida?

-Fue una fase en mi camino que yo exploré tanto a nivel artístico como a nivel espiritual, que me ha ayudado a llegar adonde estoy ahora y a encontrar la fe otra vez. En eso me ayudó mucho leerme Confesiones de San Agustín. Yo estaba muy preocupada con el tema de haberme dedicado a escribir sobre esoterismo y descubrí que San Agustín, de joven, tuvo ese proceso de estar interesado en este tipo de temas para luego conectar de una manera radical con Jesús.

-Entonces, compatibles cristianismo y esoterismo no son...

-No, para mí no lo son. Y actualmente siempre lo digo en mis charlas o tertulias: no recomiendo realizar esas prácticas.

Federica Tognacci: «Fui 20 años budista, vi que el principio esencial es ‘mi dios soy yo’, se estaba derrumbando mi matrimonio y sentí la necesidad de transformar mi corazón en más parecido a Jesús»


Federica Tognacci vio derrumbarse su matrimonio mientras aplicaba el principio esencial de la espiritualidad budista: el ego / Foto: Instagram
@fede_prega_il_rosario

* «No sé de dónde venía esto, ya que hasta entonces el orgullo siempre me había parecido algo bueno; pero luego, al comprender lo que era el combate espiritual, me di cuenta de que era algo sobre lo que tenía que trabajar. Mi abuela no había dejado que el orgullo convirtiera su corazón en egoísta y sentí que ese era el camino que yo también tenía que emprender: convertir mi corazón»

Camino Católico.- Tras veinte años de mantras, reiki y sesiones de psicoterapia que rayan el espiritismo, Federica Tognacci, una experta en comunicación, se convirtió y ahora reza el rosario a través de las redes sociales. Raffaella Frullone habla con ella en el número 244 (noviembre de 2024) del mensual católico de apologética Il TimoneVerbum Caro lo traduce en Religión en Libertad.

"Federica, diario de una new entry en Cristo: veinte años en la Soka Gakkai y luego ¡bum! Jesús vino a buscarme". Federica Tognacci, nacida en 1980, de la región de las Marcas de nacimiento y boloñesa de adopción, se presenta así en Instagram, donde es conocida por el apodo de @fede_prega_il_rosario, porque después de haber estado en una psico-secta budista durante más de dos décadas, hoy esta redactora divulga la oración mariana más suave, en italiano y también en latín. Nos ponemos en contacto con ella por teléfono y empezamos aquí mismo a contar su historia.

"La página nació porque cuando me convertí estaba completamente sola, no conocía a ningún católico. En un momento dado me acordé de que cuando era pequeña, en el campo, delante de los tabernáculos de la Virgen, en mayo, había gente rezando el rosario por las tardes, así que decidí ir a la iglesia para ver si eso seguía existiendo. Y me di cuenta de que la gente sí que rezaba, pero la media de edad de los presentes era altita y yo quería conocer a gente de mi edad, así que decidí probar con Instagram, ya que trabajo en comunicación y mi edad está perfectamente en target".

-¿Cómo es posible que estuvieras completamente sola?

-Mis conocidos siempre han estado en el mundo de la New Age, los católicos que conocía se remontaban a mi época de la escuela primaria, sólo tenía amigos budistas...

Federica Tognacci / Foto: Instagram @fede_prega_il_rosario

-Cuando dices que estabas en el mundo New Age, ¿a qué te refieres exactamente y cómo llegaste allí?

-La mayoría de la gente vive inmersa en los cultos de la New Age pero no lo sabe, es parte de nuestra cultura neo-gnóstica. Yo era una chica con cierta sensibilidad y me encontraba en una búsqueda, me hacía preguntas sobre el sentido de la vida y las respuestas que ahora tengo de la Iglesia estaban entonces fuera de mi radar, diría que escondidas, mientras que las del mundo se me presentaban constantemente, por todas partes: esta sociedad neopagana te las ofrece en bandeja de plata.

Era atea cuando, a los 19 años, me trasladé de Osimo, en la provincia de Ancona, a Bolonia; un día, a los 23, un amigo me invitó a una reunión budista, y ese fue el principio. Lo que encontré en esta práctica -considerada laica, pero que es de todo menos laica- respondía a mis valores de entonces: en el centro se ponía el ego.

El principio básico es sencillo: mi dios soy yo, yo decido sobre mi vida, me fijo unos objetivos y los logro. Luego los voy tachando. No hay moral, todo vale, matrimonio entre dos mujeres o dos hombres, divorcio, fluidez sexual, gestación subrogada. El lema es hacer lo que la persona siente en ese momento. Esto se declinaba en una serie de prácticas: meditación con repetición de mantras, psicología llevada a un nivel que raya el espiritismo, la medicina alternativa, la cristaloterapia, el reiki.

-¿Cuándo despertaste del hechizo?

-Cuando empecé a ver que me estaba derrumbando, sobre todo en la relación con mi marido, con el que me casé hace diez años. Básicamente, en algún momento empecé a darme cuenta de cuál sigue siendo el aspecto sobre el que estoy intentando que Cristo me ablande el corazón, que es el egoísmo. Empecé a darme cuenta de que anteponer siempre el ego a todo, los propios objetivos al resto, avanzando como un tren, me estaba llevando a descarrilar.

Federica Tognacci, junto con su marido / Foto: Instagram @fede_prega_il_rosario

Hay que tener en cuenta que mi marido no me siguió en este camino, siempre ha sido católico, y esto no "ayudaba a mi evolución" según los que promueven esta forma de pseudo-budismo, y en un momento dado empecé a entrar en crisis, también por lo que veía a mi alrededor. Casi todo el mundo en mi círculo acudía a un psicoterapeuta, mis amigas al cabo de un año empezaron a separarse de sus maridos. A mí me pasaba lo mismo. Incluso me fui de casa. Y me impresionó mucho su reacción. Se mantuvo firme en su matrimonio, siguió llevando la alianza, tenía una gran dignidad sentimental y me dijo: "Este es tu sitio, te espero"; fue un momento fundamental en mi conversión.

-¿Hubo otros pasos?

-Muchísimos. Una vez, de repente, me acordé de mi abuela materna, que tenía tres características: una ética fuerte, orgullo y un buen corazón. Y sentí la necesidad de transformar mi corazón, de convertirlo en más parecido a Jesús. No sé de dónde venía esto, ya que hasta entonces el orgullo siempre me había parecido algo bueno; pero luego, al comprender lo que era el combate espiritual, me di cuenta de que era algo sobre lo que tenía que trabajar. Mi abuela no había dejado que el orgullo convirtiera su corazón en egoísta y sentí que ese era el camino que yo también tenía que emprender: convertir mi corazón.

-Con la página de Instagram, sin embargo, se te ha abierto otro tipo de mundo...

-Fue casual, porque cuando murió el Papa Benedicto, mientras hacía scroll, me topé con un post que se había hecho viral: era del grupo Mienmiuaif, que yo no conocía.

Mienmiuaif: un matrimonio católico que comparte su fe en la red y difunde sus canciones, como ésta dedicada al Padre Pío

A partir de ahí se me abrió una visión del mundo católico on line. Me di cuenta de que era gente que se relacionaba de otra manera, que había ganas reales de conocerse y encontrarse. Conocí a mujeres de mi edad que se reunían para rezar el rosario, luego descubrí la realidad del Monasterio Wi-Fi de Costanza Miriano y asistí al capítulo romano el año pasado: las catequesis fueron una propuesta absolutamente nueva para mí, lo cual me hizo enfadar mucho porque estoy convencida de que un chico joven necesita desesperadamente escuchar esas palabras. A partir de ahí descubrí que la Iglesia también estaba presente en Bolonia -evidentemente- y que había una Iglesia viva, rica, de la que antes no sabía nada y que puede aportar muchísimo.

Sí, a veces lo virtual se convierte en real. Y sí, la fe también pasa por Instagram. Y reza el Rosario.

Traducción de Verbum Caro