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sábado, 7 de marzo de 2026

Neal McDonough, actor que testimonia su fe católica: «Cada día, elijo confiar en Cristo, no porque la vida sea fácil, sino porque Él es fiel. Mi paz viene de saber que camino con un Salvador perfecto»


El actor católico Neal McDonough vive su fe dando testimonio en su trabajo como actor, en su familia y en su vida ordinaria / Foto: Cortesía de Angel Studios

* «Pongo a Dios y a mi familia en primer lugar, y a mí en segundo. Eso es lo que vivo… La vida se trata de honrar a Dios y ser el mejor ser humano que puedas ser así como alabar a Dios en todo lo que haces…Soy el hombre más bendecido que conozco. Es por eso que voy a la iglesia todos los días y le doy gracias a Dios por todo lo que me ha dado. Y lo más importante, gracias por darme, a mi esposa Ruvé, porque sin ella no estaría hablando en este momento» 

A.L.M. / Camino Católico.- Trabajar en el mundo del entretenimiento siempre ha parecido una perspectiva desalentadora, especialmente a la luz del reciente movimiento #MeToo, que ha llevado a algunos productores de Hollywood a la cárcel. La mayor parte del contenido está impregnado de tentaciones de todo tipo, vicios disfrazados de virtudes y un glamour que hace que la avaricia parezca algo bueno.

Pero Neal McDonough es uno de varios actores católicos que desafían esta tendencia. Creció como católico irlandés en la costa de Cape Cod y se mantiene firme en su fe y lealtad a su familia. Precisamente, Esta semana, McDonough  ha escrito una vez más en redes sociales testimoniando cómo vive su catolicismo:

“Alguien se despertó hoy rezando por una señal de que Dios todavía lo ve. Esta es. Él te ve. Te ama. No ha terminado tu historia. No te rindas”.

Desde declaraciones simples de fe como “Cristo es Rey” hasta mensajes de ánimo sobre mantener la mirada en lo que más importa, este padre de cinco hijos es un ejemplo brillante en la industria del entretenimiento: “No fuiste hecho para encajar. Fuiste llamado a destacar, a liderar, a amar, a brillar. Dios no te puso aquí por accidente. Cada cicatriz, cada revés, cada don que llevas, todo importa. Camina erguido. Habla con la verdad. Vive con valentía. El mundo necesita la luz que solo tú puedes aportar”.

Además, asegura que “no lo tengo todo resuelto. Pero conozco a Aquel que sí. Y cada día, elijo confiar en Él, no porque la vida sea fácil, sino porque Cristo es fiel. Mi paz no viene de circunstancias perfectas… Viene de saber que camino con un Salvador perfecto”.

Neal McDonough en la mini-serie Hermanos de Sangre, producida por Steven Spielberg interpretaba al teniente Lynn "Buck" Compton

Perseguido por testimoniar su fe en Hollywood

Neal McDonough es conocido por películas o series como Capitán América, Star Trek, Minority Report, Banderas de Nuestros Padres,  Hermanos de Sangre.

Este actor católico ha experimentado en sus carnes la persecución de Hollywood, como cuando en 2010 fue expulsado de la serie de ABC Scoundrels por negarse a participar en escenas de sexo con la coprotagonista Virginia Madsen. Esto le supuso ser considerado en la industria como un fanático religioso, lo que mermó su carrera durante años. Sin embargo, su talento se ha ido imponiendo y manteniéndose firme en sus creencias al final se ha consolidado como un conocido intérprete.

Sobre este incidente que vivió en el pasado y cómo vive actualmente su fe católica, McDonough habló en una entrevista con el semanario Closer Weekly que recoge Daily Wire, donde con gran sinceridad abrió su corazón.

Se ha negado a besar a otra mujer en pantalla que no fuera su esposa

Se casó en 2003 con Ruve Robertson y juntos han tenido cinco hijos. Y por su compromiso con ella una de sus condiciones en sus papeles es no besar a otra mujer en la pantalla. “No besaré a otra porque estos labios están destinados a una sola mujer”, asegura el conocido actor.

Este mes, el actor estuvo en el podcast Nothing Left Unsaid, donde habló sobre sus propios principios respecto a cualquier papel que acepta.

Desde 2001, “siempre he puesto en mis contratos que no besaría a otra mujer en pantalla. A mi esposa no le molestaba. En realidad, era yo quien tenía el problema”, compartió McDonough con los presentadores. “Pensaba: ‘No quiero hacerte pasar por eso. Sé que vamos a empezar a tener hijos y no quiero que mis hijos pasen por eso’”.

Con respecto a sus papeles, recuerda que cuando está en una grabación y mata a una persona durante el rodaje es “falso”, pero que “cuando estás en la cama con otra mujer en la pantalla, ¿adivina qué? Eso es real. No me gustan este tipo de cosas. No quiero que mis hijos me digan: ‘oye papá, ¿qué estás haciendo con esa señora en la tele?’”.

Ya antes incluso de que le expulsaran de la serie de ABC era ampliamente conocido en Hollywood como un actor que rechazaba las escenas de amor y de sexo. De hecho, entre 2008 y 2009 participó en 29 capítulos de la serie Mujeres desesperadas. “Cuando Marc Cherry (el creador) me firmó, dije: ‘Estoy seguro de que lo sabes, pero no besaré a nadie’. Él decía: ‘¡Pero esto es Mujeres Desesperadas!’. Yo dije: ‘Lo sé’. Hizo una pausa de unos cinco segundos y me dijo: ‘De acuerdo, sólo tendré que escribir mejor’. Y pasamos un buen rato”.

Neal y Ruvé McDonough y su familia asisten al estreno de Slumberland en el AMC Century City / Foto: Featureflash Photo Agency - Shutterstoc

Recientemente circularon titulares de que Hollywood había puesto a McDonough en la lista negra; y la semana pasada, él y su esposa profundizaron en el tema, diciendo que fue una bendición disfrazada.

Ruvé habló durante una entrevista con TMZ el jueves pasado: “Queremos decir, gracias, Hollywood. No me gusta cómo la gente dice que Hollywood le dio la espalda a Neal. No, no fue así. Las personas correctas encontraron a Neal y lo pusieron en el lugar correcto”.

“La intimidad es algo completamente diferente para mí. Cuando no quise hacerlo y no podían entenderlo, Hollywood simplemente me dio la espalda”, explicó Neal. “No me permitieron seguir en el programa [Desperate Housewives]. Y durante dos años, no pude conseguir trabajo y perdí todo lo que puedas imaginar. No sólo casas y cosas materiales, sino tu seguridad, tu carisma, quién eres, tu identidad, todo”.

“Mi identidad era ser actor, y uno muy bueno; y cuando ya no tienes esa identidad, entras en una especie de espiral. Y yo estuve en una gran y fea espiral durante un par de años”, admitió.

Avancemos hasta hoy: el actor acaba de dirigir, producir y protagonizar su propia película, The Last Rodeo, que también contó con su esposa como protagonista. Creen que el pasado sólo preparó el escenario para un futuro más brillante.

“Si no hubiera sido por eso, no estaríamos aquí. Fueron peldaños, y eso hizo que nuestra relación fuera más cercana”.

Además, el actor finalmente besó a alguien en pantalla: ¡a su esposa!

En la saga de Marvel, McDonough Neal interpretó al personaje Dum Dum Dugan en Capitán América 2

El amor a primera vista al conocer a quien sería su esposa

McDonough y su esposa Ruvé Robertson, una modelo sudafricana, se conocieron mientras él filmaba Band of Brothers (Hermanos de Sangre) en el Reino Unido. Recuerda que “era el día de San Patricio, y literalmente nos chocamos en la calle, con los ojos cerrados”. 

“La miré una vez y eso fue todo. Supe que estaba destinada a ser para mi el resto de mi vida, y no podría ser más feliz”, asegura a The Adam Carolla Show.

Al día siguiente, continúa el artista estadounidense, “llamé a la mujer con la que salía en ese momento y le dije: ‘lo siento, esto no funcionará, acabo de conocer a la mujer con la que me voy a casar”.

“Tuve que trabajar para lograrlo — no fue fácil”, agrega.

Ruve y Neal McDonough posan para fotos durante una fiesta de los Oscar / Foto: Silvia Elizabeth Pangaro - Shutterstock.

En diciembre de 2024, para celebrar su aniversario, McDonough recurrió a las redes sociales para compartir su historia de amor:

“Acabamos de celebrar 21 años de matrimonio con mi mejor amiga, mi cómplice, la madre de mis cinco hijos y la única persona con la que quiero despertar cada mañana y dormir cada noche”.

“¡Gracias, Ruvé, por ayudarme a ser el hombre que soy hoy! Siempre he dicho: ‘Puedo conquistar el mundo con una mano atada a la espalda... ¡siempre y cuando tú sostengas la otra!’”.

“Soy el hombre más bendecido que conozco. Es por eso que voy a la iglesia todos los días y le doy gracias a Dios por todo lo que me ha dado. Y lo más importante, gracias por darme, a Ruvé, porque sin ella no estaría hablando en este momento”.

Sus hijos Morgan, Catherine, London, Clover y James viajan con sus padres en ciertos proyectos, y la hija mayor, Catherine, ha modelado junto a su madre para una marca de ropa.

En una entrevista anterior en Christian Examiner, el actor hablaba de cómo ejerce su condición de católico en Hollywood. Dos son sus condiciones a la hora de interpretar un papel: no usar el nombre de Dios en vano y la ya citada de no besar a otra mujer, y mucho menos hacer escenas de cama con ella.

"Alabar a Dios con todo lo que haces"

Estas duras condiciones le han hecho perder importantes papeles que le hubieran reportado millones de dólares. Sin embargo, Neal considera que “la vida se trata de honrar a Dios y ser el mejor ser humano que puedas ser así como alabar a Dios en todo lo que haces”.

Del mismo modo, el actor confiesa que “si pudiera hacer películas sobre Dios todos los días de la semana, eso sería lo que haría el resto de mi vida. Pero Hollywood no gana lo suficiente con esas películas para poder ganarme la vida”.

Sobre el famoso incidente que marcó su carrera, McDonough asegura que “fue una situación horrible para mí. Después de aquello no conseguía trabajo porque todos pensaban que era un fanático religioso. Soy muy religioso. Pongo a Dios y a mi familia en primer lugar, y a mí en segundo. Eso es lo que vivo. Pero fue difícil durante algunos años”.

Creó una productora propia

En 2022, Neal McDonough fundó su propia productora cinematográfica llamada McDonough Co. Trabajando en equipo, el matrimonio encabezó su primera producción llamada Brass & Unity: One Woman’s Journey Through the Hell of Afghanistan and Back. Descrita como una “memoria inspiradora de la veterana de combate Kelsi Sheren”, la historia sigue “a una mujer que presenció lo peor de la guerra en Afganistán, se enfrentó a los demonios del estrés postraumático y luchó por su vida para volverse más fuerte que nunca”.

Juntos han trabajado en varias películas, incluyendo Boon (2022), The Warrant: Breaker’s Law (2023) y Homestead (2024).

Interpretando a Cristo, el diablo y papeles de villano

Neal McDonough ha interpretado a Jesús y al diablo en algunos trabajos, y sus papeles como villano han influido en su conciencia respecto a la confesión

Aunque el actor ha prestado su voz para interpretar a Jesús en The Truth & Life Dramatized Audio New Testament Bible, que es una grabación de la edición católica de la Biblia, también ha interpretado a Satanás.

Trabajando con la productora de fe Angel Studios, McDonough interpretó a un personaje conocido como el “Benefactor” en The Shift, una película basada libremente en la historia de Job.

Póster de la película "The Shift" / Foto: Cortesía de Angel Studios

Interpretar el papel del villano, dice, lo ha llevado a examinarse a sí mismo como persona.

“Es curioso, cuando he interpretado papeles de villano, me doy cuenta de lo bendecido que soy porque tienes que ir a ciertos lugares en tu mente y, como actor de método que soy, profundizar y encontrar cosas, a veces cosas que no te gustan de ti mismo, y tienes que arreglar esas cosas”, dice a Our Sunday Visitor.

“Pero hacer este psicoanálisis de mí mismo mientras interpreto ciertos personajes sólo me hace una persona más fuerte, un mayor creyente, y hace que la vida sea mucho más fácil sabiendo que la gente puede decir o hacer lo que quiera conmigo, yo sé la verdad de las situaciones, y sé que Dios siempre está ahí para mí y para todos los que creen en Él”.

Anne Yoches, jugadora de fútbol americano, llevó una vida de excesos, hasta que una homilía y la adoración la llevaron a ser monja: «Quería más de Jesús»


Anne Yoches, a la izquierda jugando al fútbol americano, y al lado como monja que al hacer los votos tomó el nombre de Rita Clare Yoches 

* «Salía toda la noche del viernes y toda la noche del sábado, pero siempre, siempre, iba a misa los domingos. Aun así, nunca me paraba a escuchar realmente a lo que Dios me estaba intentando decir… El sacerdote hablaba sobre la Comunión, y me di cuenta de que yo estaba comulgando en pecado. Necesitaba confesarme urgentemente… En la Adoración Eucarística es donde realmente sentí que Dios Padre me abrazaba y me apretaba contra su pecho como solo un padre puede abrazar a su hija. Y mi vida cambió para siempre» 

Camino Católico.- Anne Yoches, exjugadora de baloncesto de la Universidad de Detroit Mercy, dejó atrás su prometedora carrera deportiva para dedicarse a una vida de oración y servicio como monja franciscana. Conocida ahora como Sr. Rita Clare, vive en una comunidad religiosa en Steubenville, Ohio, donde combina su amor por el trabajo en equipo con una devoción profunda a Dios, ayudando a jóvenes y personas necesitadas.

Cuando era estudiante-atleta en la Universidad de Detroit Mercy, Anne Yoches se levantaba a las 5 a.m. para asistir a los entrenamientos de baloncesto que comenzaban una hora después y duraban tres horas. Hoy en día, sigue levantándose al amanecer, pero por un propósito completamente distinto. 

La hermana Rita Clare Yoches, TOR, asiste a un partido de baloncesto de la Universidad de Detroit Mercy contra Toledo el 16 de noviembre, acompañada por la ex entrenadora Anne Rexford y sus compañeras de equipo Molly Peterson, Tia Winters y Michelle James. En el entretiempo, la hermana Rita Clare recibió el prestigioso premio Fr. Norbert Huetter de la universidad, otorgado a quienes sirvieron en la misión de San Ignacio de Loyola como "hombres y mujeres para los demás" / Fotografía de Wright Wilson | Especial para Detroit Catholic

«Ahora me despierto a las 5 a.m., rezo durante cuatro horas al día y luego realizo labores ministeriales con jóvenes universitarios o con personas necesitadas, enfermas o pobres», explica Yoches al Detroit Catholic, quien ahora es conocida como Sr. Rita Clare, miembro de las Hermanas Franciscanas T.O.R. de la Penitencia de la Madre Dolorosa. «Vivo en una comunidad con 24 hermanas, así que es como estar en un equipo de baloncesto, pero en un convento en lugar de un dormitorio».

Sr. Rita Clare siempre fue una atleta. En la secundaria Divine Child, en Dearborn, practicó baloncesto, voleibol, fútbol, sóftbol y golf. En la cancha de baloncesto, ayudó a su equipo, los Falcons, a ganar dos campeonatos estatales. 

Anteriormente conocida como Anne Yoches, la Hna. Rita Clare jugó cuatro temporadas de baloncesto en la Universidad de Detroit Mercy desde 1997-98 hasta 2000-01 / Fotografía de Wright Wilson | Especial para Detroit Catholic

Recibió una beca completa para jugar baloncesto en la Universidad de Detroit Mercy. Durante cuatro temporadas, promedió 5.3 puntos, 3.3 rebotes y 2.0 asistencias por partido. Durante ese tiempo, los Titans ganaron 60 partidos, terminaron entre los tres mejores equipos de la Horizon League en tres ocasiones y llegaron a la final del campeonato de la liga en 1999. 

«Cuando llegó al equipo, jugaba como delantera, pero en su último año la movimos a la posición de base, y fue simplemente extraordinaria», comenta su entrenadora universitaria, Anne Rexford. «Conocía todas las jugadas, sabía dónde debía estar cada jugadora, podía pasar el balón al poste y era una gran líder, obviamente». 

¿Alguna vez se le ocurrió a Rexford que su jugadora terminaría convirtiéndose en monja? 

«Nunca», respondió Rexford. «Bueno, tal vez, porque siempre resplandecía su bondad». 

¿Y a Sr. Rita Clare? ¿Se le había pasado por la mente que se convertiría en monja? 

«Fui educada por hermanas franciscanas toda mi vida en Divine Child, y definitivamente tuve a Sr. Beth aquí (en la Universidad de Detroit Mercy) como ministra de campus, además de los sacerdotes jesuitas, pero nunca pensé que sería una», confiesa Sr. Rita Clare. «Siempre pensé que viviría en el mundo, quizás casándome, pero trabajando en el mundo. Dios realmente irrumpió en mi vida y me llevó por un camino que no esperaba». 

El director de atletismo de la Universidad de Detroit Mercy, Robert Vowels, y el presidente Donald Taylor, Ph.D., entregan el premio Padre Huetter a la Hna. Rita Clare Yoches en la mitad de la cancha durante el entretiempo del partido del 16 de noviembre contra Toledo / Fotografía de Wright Wilson | Especial para Detroit Catholic

Después de graduarse en 2001 con un título en Medicina Deportiva, Sr. Rita Clare trabajó como entrenadora de fuerza y acondicionamiento en Notre Dame. Dos años después, se unió al equipo de fútbol americano femenino Detroit Demolition, donde jugó como fullback durante cuatro años (2003-2006) y ayudó al equipo a ganar cuatro títulos nacionales. 

Sin embargo, finalmente dejó el equipo cuando descubrió que su corazón estaba en otro lugar. 

«Salía toda la noche del viernes y toda la noche del sábado, pero siempre, siempre, iba a misa los domingos», ha contado Yoches en un vídeo de Redeemed Online sobre su conversión. «Aun así, nunca me paraba a escuchar realmente a lo que Dios me estaba intentando decir».

«Tuve una gran conversión de regreso a la fe a los 23 años, a través de una homilía. El sacerdote hablaba sobre la Comunión, y me di cuenta de que yo estaba comulgando en pecado. Necesitaba confesarme urgentemente y me confesé», explica. El mismo sacerdote que dio la homilía, su párroco, le ayudó en este nuevo camino. Yoches comenzó a leer la palabra de Dios cada día y a ir a la Adoración Eucarística. «Ahora pienso que, igual que vemos la tele o miramos Facebook durante una hora, también podemos leer la Biblia, la Palabra, durante un rato al día».

«Fui a un viaje a Roma y Asís, y sentí mi llamado a la vida religiosa mientras estaba en Asís. El Señor siguió llamándome durante tres años, y finalmente, un chico con el que estaba saliendo me llevó a una sesión de oración en la Universidad Franciscana de Steubenville, y después de ese momento, terminé la relación y decidí convertirme en monja». 

Recuerda vívidamente esa experiencia. 

«La homilía era sobre 1 Corintios 11:27: “Quien come y bebe el cuerpo y la sangre de Cristo sin discernirse a sí mismo, come y bebe su propia condenación. Por eso muchos entre ustedes están enfermos y débiles”», relata. «Y pensé: “Esa soy yo”. Tenía una vida social increíble, un gran trabajo, jugaba fútbol profesional para los Detroit Demolition y tenía una familia y amigos maravillosos, pero me estaba muriendo por dentro porque no cuidaba mi alma». 

«En la Adoración Eucarística es donde realmente sentí que Dios Padre me abrazaba y me apretaba contra su pecho como solo un padre puede abrazar a su hija», explica Yoches. “Y mi vida cambió para siempre. Quería más de Jesús».

Ese fue el comienzo de un cambio profundo en su vida. Hizo sus votos temporales en 2012 y sus votos perpetuos seis años después. 

«Nadie lo esperaba; fue realmente Dios quien me lo dijo, y yo escuché. Todos los demás estaban realmente sorprendidos», recuerda Sr. Rita Clare. «Nunca lo había hablado antes con mis amigos o mi familia». 

El equipo de porristas de la Universidad de Detroit Mercy se reúne a su alrededor después de que la Hna. Rita Clare recibió el Premio Padre Huetter / Fotografía de Wright Wilson | Especial para Detroit Catholic

Después de profesar sus votos, se convirtió en ministra de campus en la Universidad Estatal de Florida, donde coincidió nuevamente con su antigua entrenadora universitaria. 

«Mi hijo murió en Tallahassee en 2021», comparte Rexford, la entrenadora. «No lo sabía en ese momento, pero Sr. Rita estaba a cargo del ministerio familiar en la universidad. La mañana del funeral, que fue muy temprano, se enteró gracias a su padre y llegó justo a tiempo para la misa. Fue un consuelo enorme para todos nosotros». 

Sr. Rita Clare sirvió en Florida durante siete años y, a principios de 2024, se trasladó a un convento en Steubenville, Ohio. 

«Lo mejor de mi vida actual es que vivo con Jesús», dice. «Tenemos un sagrario, una iglesia —la presencia de Dios en nuestra casa. No tengo que trabajar en un horario de 9 a 5 y buscar tiempo para Dios. Dios está integrado en mi día, y eso me encanta». 

Durante el medio tiempo de un partido de baloncesto en Detroit Mercy el 16 de noviembre, recibió el prestigioso Premio Fr. Norbert Huetter por su dedicación a la misión de formar «hombres y mujeres para los demás». «Estoy agradecida de estar de regreso y de la experiencia que tuve aquí”, dice. «Definitivamente me siento como los 10 leprosos de las Escrituras: uno regresó para agradecerle a Dios por haberlo curado y yo siento que esta es mi oportunidad de regresar y agradecerle».

Sor Rita Clare asegura que no ha abandonado la actividad física personal después de convertirse en monja.«Camino o corro, levanto pesas y, siempre que puedo, juego un partidito de fútbol americano o de baloncesto con las dos manos», afirma. 

Al reflexionar sobre su vida, Sr. Rita Clare anima a aquellos que consideran la vida religiosa: «Visiten una orden religiosa y hablen con una monja para saber cómo es, pero también pasen tiempo en silencio y oración para escuchar lo que Dios les dice. No se preocupen por lo que digan los demás o el mundo, hagan lo que Dios les pida»

La hermana Rita Clare Yoches, TOR, cuenta su historia de conversión y vocación en este vídeo en inglés

Homilía del evangelio del domingo: Establecer un diálogo sincero y profundo con Jesús para que nos aparte definitivamente de lo que nos esclavizan / Por P. José María Prats

* «Que en este tiempo de Cuaresma en que, acompañando a los catecúmenos, nos preparamos para renovar nuestro bautismo,  Jesús haga renacer con fuerza en nosotros los ríos de agua viva capaces de saciar nuestra sed»

Domingo III de Cuaresma – A

Éxodo 17, 3-7 / Salmo 94 / Romanos 5, 1-2.5-8 / San Juan 4, 5-42

P. José María Prats / Camino Católico.- La Cuaresma se estableció en los primeros siglos de la Iglesia como un período penitencial y catecumenal. Durante los cuarenta días previos a la celebración del Triduo Pascual, los pecadores públicos intensificaban sus penitencias para recibir la absolución el Jueves Santo de manos del obispo y los catecúmenos recapitulaban su preparación para ser bautizados en la Vigilia Pascual.

El carácter catecumenal del tiempo cuaresmal se manifiesta especialmente en este ciclo A en los tres pasajes del evangelio de San Juan que leemos a partir de este domingo y que constituyen unas magníficas catequesis bautismales.

Hoy se nos presenta la figura de la samaritana, una mujer atrapada en las redes del pecado a quien Jesús libera haciendo brotar en ella las aguas del Espíritu y conduciéndola hacia el verdadero culto, en espíritu y en verdad.

El relato describe estupendamente la realidad personal de la samaritana. Su viaje cotidiano al pozo de Jacob tiene un profundo significado simbólico: esta mujer, como todos nosotros, tiene sed de plenitud de vida y, por ello, sale diariamente en busca de aquello que pueda apagar esta sed.

Los cinco “maridos” ilegítimos que ha tenido representan las fuentes a las que ha acudido para saciar su sed. Podríamos ponerles nombres como dinero, drogas, sexo, poder o fama. Con todos ellos ha tenido un profundo desengaño: ¡Cuánto esfuerzo y qué precio tan alto le han obligado a pagar por un momento fugaz de gloria! Y es que –como bien dice ella– el pozo de Jacob es hondo, las aguas escasean y para conseguir un pequeño sorbo hay que pelearse con todo el mundo.

Está muy claro que la samaritana está cansada y asqueada de todo. Ojalá –piensa ella– alguien le diera de beber un agua que saciara definitivamente su sed y no tuviera que volver nunca más junto al pozo de Jacob donde tanto ha sufrido y tan poco fruto ha cosechado. He aquí, pues, la realidad personal de esta mujer y la de tantos otros que no han tenido un verdadero encuentro con Jesucristo.

El evangelio nos muestra cómo Jesús penetra y transforma esta realidad. Sentado junto a la samaritana, la invita a un diálogo en el que irá tomando conciencia de su situación y descubrirá la fuente de la que mana el agua que es capaz de saciar su sed de plenitud de vida.

Con su delicada pedagogía Jesús la va iluminando, elevándola poco a poco desde su problema cotidiano de tener que ir cada día a buscar agua hasta las preguntas más sublimes sobre el verdadero culto y el Mesías. Y es entonces cuando tiene lugar la manifestación imponente, formidable de la identidad mesiánica de Jesús: «Yo soy: el que habla contigo».

Después de esta afirmación, el evangelio pone un punto y aparte y cambia discretamente de tema, pero nosotros deberíamos guardar un momento de silencio. Nada dice el texto –por respeto a lo inefable– de la reacción de la samaritana, pero lo que ha ocurrido está muy claro: ha tenido lugar el milagro de la fe y dentro de esta mujer ha penetrado el Espíritu de Dios, en ella ha brotado un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna. Y su alegría es tan grande que no puede contenerla y parte inmediatamente hacia el pueblo para compartir con su gente lo que acaba de vivir.

Que en este tiempo de Cuaresma en que, acompañando a los catecúmenos, nos preparamos para renovar nuestro bautismo, sepamos establecer un diálogo sincero y profundo con Jesús para que nos aparte definitivamente de esos cinco maridos que todavía nos esclavizan y haga renacer con fuerza en nosotros los ríos de agua viva capaces de saciar nuestra sed.


P. José María Prats


Evangelio: 


En aquel tiempo, Jesús llega, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la heredad que Jacob dio a su hijo José. Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, como se había fatigado del camino, estaba sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta.


Llega una mujer de Samaría a sacar agua. Jesús le dice: 


«Dame de beber». 


Pues sus discípulos se habían ido a la ciudad a comprar comida. 


Le dice la mujer samaritana: 


«¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?» (Porque los judíos no se tratan con los samaritanos). 


Jesús le respondió: «Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: ‘Dame de beber’, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva». 


Le dice la mujer: 


«Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva? ¿Es que tú eres más que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?».


Jesús le respondió: 


«Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna».


Le dice la mujer: 


«Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla». El le dice: «Vete, llama a tu marido y vuelve acá». 


Respondió la mujer: 


«No tengo marido». 


Jesús le dice: 


«Bien has dicho que no tienes marido, porque has tenido cinco maridos y el que ahora tienes no es marido tuyo; en eso has dicho la verdad».


Le dice la mujer: 


«Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en este monte y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar». 


Jesús le dice: 


«Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu, y los que adoran, deben adorar en espíritu y verdad».


Le dice la mujer: 


«Sé que va a venir el Mesías, el llamado Cristo. Cuando venga, nos lo explicará todo». Jesús le dice: «Yo soy, el que te está hablando».


En esto llegaron sus discípulos y se sorprendían de que hablara con una mujer. Pero nadie le dijo: «¿Qué quieres?», o «¿Qué hablas con ella?». 


La mujer, dejando su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente: 


«Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será el Cristo?». 


Salieron de la ciudad e iban donde Él.


Entretanto, los discípulos le insistían diciendo:


«Rabbí, come». 


Pero Él les dijo: 


«Yo tengo para comer un alimento que vosotros no sabéis». 


Los discípulos se decían unos a otros:


«¿Le habrá traído alguien de comer?». 


Les dice Jesús: 


«Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra. ¿No decís vosotros: Cuatro meses más y llega la siega? Pues bien, yo os digo: Alzad vuestros ojos y ved los campos, que blanquean ya para la siega. Ya el segador recibe el salario, y recoge fruto para la vida eterna, de modo que el sembrador se alegra igual que el segador. Porque en esto resulta verdadero el refrán de que uno es el sembrador y otro el segador: yo os he enviado a segar donde vosotros no os habéis fatigado. Otros se fatigaron y vosotros os aprovecháis de su fatiga».


Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en Él por las palabras de la mujer que atestiguaba: 


«Me ha dicho todo lo que he hecho». 


Cuando llegaron donde Él los samaritanos, le rogaron que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Y fueron muchos más los que creyeron por sus palabras, y decían a la mujer: 


«Ya no creemos por tus palabras; que nosotros mismos hemos oído y sabemos que éste es verdaderamente el Salvador del mundo».


San Juan 4, 5-42