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viernes, 2 de octubre de 2026

Oración al Santo Ángel Custodio pidiendo escuchar su mensaje y ponerlo por obra

Camino Católico.-  Cada 1 de octubre celebramos la fiesta de los Santos Ángeles Custodios. 

En la Biblia la palabra Ángel significa "Mensajero", un espíritu purísimo que está cerca de Dios para adorarlo, cumplir sus órdenes y llevar sus mensajes a los seres humanos. 

En el Antigua Testamento, dice en Exodo 23, 20-23a: “Así habla el Señor: «Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado. Respétalo y escucha su voz. No te rebeles contra él, porque no les perdonará las transgresiones, ya que mi Nombre está en él. Si tú escuchas realmente su voz y haces todo lo que yo te diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios. Entonces mi ángel irá delante de ti.»”

En el siglo II el gran sabio Orígenes señalaba que "los cristianos creemos que a cada uno nos designa Dios un ángel para que nos guíe y proteja".

En el Nuevo Testamento es tan viva la creencia de que cada uno tiene un ángel custodio, que cuando San Pedro al ser sacado de la cárcel llega a llamar a la puerta de la casa donde están reunidos los discípulos de Jesús, ellos creen al principio, que no es Pedro en persona y exclaman: "Será su ángel" (Hechos 12, 15).

También, dice en Mateo 18,10: “Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos”.

San Basilio afirmaba: "Todo fiel tiene junto a sí un ángel como tutor y pastor, para llevarlo a la vida" (cf. San Basilio, Adv, Eunomium, III, 1; véase también Santo Tomás, S. Th., I, q. 11, a. 3).

Muchos santos han dado testimonio de una bella relación con sus ángeles custodios: Sta. Francisca Romana veía a su ángel custodio.

En el año 800 se celebraba en Inglaterra una fiesta a los Ángeles de la Guarda y desde el año 1111 existe una oración muy famosa al Ángel de la Guarda. Dice así: "Ángel del Señor, que por orden de su piadosa providencia eres mi guardián, custódiame en este día (o en esta noche) ilumina mi entendimiento, dirige mis afectos, gobierna mis sentimientos, para que jamás ofenda a Dios Señor. Amen”.

Y en el año 1608 el Sumo Pontífice extendió a toda la Iglesia universal la fiesta de los Ángeles Custodios y la colocó el día 2 de octubre.

Pidamos al ángel custodio que nos dé la gracia de poder escuchar su mensaje y ponerlo por obra en cada situación, con la siguiente oración:

Ángel santo de la guarda,

compañero de mi vida,

tú que nunca me abandonas,

ni de noche ni de día.


Aunque espíritu invisible,

sé que te hallas a mi lado,

escuchas mis oraciones

y cuentas todos mis pasos.


En las sombras de la noche,

me defiendes del demonio,

tendiendo sobre mi pecho

tus alas de nácar y oro.


Ángel de Dios, que yo escuche

tu mensaje y que lo siga,

que vaya siempre contigo

hacia Dios, que me lo envía.


Testigo de lo invisible,

presencia del cielo amiga,

gracias por tu fiel custodia,

gracias por tu compañía.


En presencia de los ángeles,

suba al cielo nuestro canto:

gloria al Padre, gloria al Hijo,

gloria al Espíritu Santo. Amén.


(Himno de la Liturgia de las Horas)

La más conocida de las oraciones que rezan los niños al ángel custodio



Oración del Padre Pio al ángel custodio

Oración de San Macario, el egipcio, al ángel custodio



Santo Ángel de la Guarda, acompáñanos siempre y ayúdanos a vivir con un corazón puro, humilde y lleno de fe / Por P. Carlos García Malo

 


jueves, 1 de octubre de 2026

Papa León XIV en el Rosario con mil niños, 1-10- 2026: «Os queremos, Jesús y María, os pedimos la paz para todos los niños del mundo, especialmente para aquellos que viven donde hay guerra, en tantos países de la tierra»

* «Esta noche y a lo largo de estos días, no estamos solos en nuestras oraciones. En todo el mundo, un millón de niños están rezando con nosotros. ¡Un millón! Imaginen: cincuenta millones de «Avemarías» que se elevan al Cielo desde todos los rincones y en todos los idiomas de la tierra pidiendo la paz; oraciones que se unen como un único e inmenso Rosario, abrazando y uniendo a todos los continentes, razas y naciones del planeta»

      

Vídeo de la transmisión en directo de Vatican News en español, con la meditación del Papa 

1 de octubre de 2026.- (Camino Católico) “Os queremos, Jesús y María, y esta noche os pedimos un regalo especial: la paz para todos los niños del mundo, especialmente para aquellos que viven donde hay guerra, en tantos países de la tierra”. Es la petición previa que ha hecho el Papa León XIV en una meditación, para subrayar el motivo por los que se reunían a rezar los misterios luminosos del Santo Rosario junto a mil niños en la Gruta de Lourdes en los Jardines Vaticanos.



Tras expresar una calurosa bienvenida a las 1300 personas presentes, reconoce su alegría al estar reunido con los infantes “para estar junto a con las dos personas que nos aman más que nadie (…) El Señor Jesús y su madre, María” y recuerda a los asistentes que no se encontraban en oración solos, sino que, alrededor del mundo, un millón de niños están rezando con ellos, con una sola intención: pedir la paz. “Piensen: cincuenta millones de Ave María que se elevan al Cielo desde todas partes y en todas las lenguas de la tierra”.


La iniciativa “Un millón de niños rezan el rosario”, que nació del corazón de la fundación “Ayuda a la Iglesia que sufre” en comunión con el Día Mundial del Rosario, fue presentada al Santo Padre desde la Gruta de Lourdes por su eminencia, el cardenal Kurt Koch, quien resaltó que se trata de una oportunidad para orar junto a los más pequeños “por la unidad, la reconciliación y la paz”.



Así mismo, destaca que la actividad se llevará a cabo desde el 1 hasta el 7 de octubre en las parroquias, familias y escuelas alrededor del mundo, siempre la misma oración con una sola intención: “las lenguas y las distancias son diferentes, pero única es la esperanza que nos une”. En el vídeo de Vatican News  se escucha y visualiza toda la meditación del Papa, cuyo texto íntegro es el siguiente:

REZO DEL ROSARIO POR LA PAZ CON LOS NIÑOS

MEDITACIÓN DEL SANTO PADRE LEÓN XIV

Gruta de Lourdes en los Jardines Vaticanos

Jueves, 1 de octubre de 2026

¡Buenas tardes a todos! ¡Buenas tardes y bienvenidos!

Agradezco a Su Eminencia el Cardenal Koch su saludo, y a la Fundación «Ayuda a la Iglesia Necesitada» por promover esta iniciativa y por la gran labor que realiza. Agradezco a todos los presentes que estén aquí; especialmente a vosotros, niños, junto con vuestros padres y demás familiares, a los sacerdotes y a todos los que os acompañan.

¡Me alegra mucho estar con vosotros! Y decidme, jóvenes: ¿estáis contentos? ¿Estáis contentos de estar aquí? [¡Sí!]

Me alegra oír eso. Sobre todo porque esta tarde nos hemos reunido para estar con las dos personas que más nos quieren. ¿Sabéis quiénes son? [Responden: Jesús] Jesús y ¿quién más? [María] Y María. El Señor Jesús y su madre María, que nunca nos dejan solos y que siempre están cerca de nosotros.

Nosotros también los queremos, ¿verdad? [¡Sí!] ¿Lo decimos? Intentémoslo. Repitamos juntos: TE QUIERO, JESÚS [repiten]. TE QUIERO, MARÍA [repiten].

Sí, os queremos, Jesús y María, y esta noche os pedimos un regalo especial: la paz para todos los niños del mundo, especialmente para aquellos que viven donde hay guerra, en tantos países de la tierra.

Lo hacemos a través de la oración del Santo Rosario, una oración sencilla que todos pueden rezar. Ya hemos hecho el gesto de ofrecer flores, un signo de amor. Dentro de poco encenderemos unas velas y reflexionaremos sobre Jesús en momentos clave de su vida: momentos en los que llevó luz y paz a tantas personas: cuando fue bautizado en el río Jordán, cuando convirtió el agua en vino en las bodas de Caná, cuando proclamó su Reino, cuando reveló su gloria en el monte Tabor y cuando, en el Cenáculo durante la Última Cena, nos dio la Eucaristía. Son momentos en los que nos concedió dones maravillosos —dones que nunca debemos olvidar— y por eso queremos darle las gracias. Hagámoslo juntos, una vez más. Digamos todos: ¡Gracias, Jesús! [repiten]. Y pidámosle con confianza, todos unidos: ¡Danos la paz! [repiten]

Y quiero decirles una última cosa: esta noche y a lo largo de estos días, no estamos solos en nuestras oraciones. En todo el mundo, un millón de niños están rezando con nosotros. ¡Un millón! Imaginen: cincuenta millones de «Avemarías» que se elevan al Cielo desde todos los rincones y en todos los idiomas de la tierra pidiendo la paz; oraciones que se unen como un único e inmenso Rosario, abrazando y uniendo a todos los continentes, razas y naciones del planeta.

Así que, queridos niños, hoy rezamos junto a todos estos amigos. Y al hacerlo, nos comprometemos también a ser buenos y a portarnos bien —en casa, en la escuela, en la catequesis, con nuestros padres y con todos, incluso cuando jugamos y hacemos deporte—, porque la oración debe ir siempre acompañada de buenas obras y actos de amor. ¡Así es como crece la paz!

Gracias a todos de nuevo por estar aquí. Y ahora, recemos.

Papa León XIV

Fotos: Vatican Media, 1-10-2026

Rezo del Santo Rosario por la paz con el Papa León XIV y los niños, 1-10-2026


Foto: Vatican Media, 1-10-2026


1 de octubre de 2026.- (Camino Católico)  Antes de meditar los misterios luminosos junto a mil niños en la Gruta de Lourdes en los Jardines Vaticanos, el Papa León ha manifestado en una meditación la petición por la cual se han reunido a recitar el Santo Rosario: “os queremos, Jesús y María, y esta noche os pedimos un regalo especial: la paz para todos los niños del mundo, especialmente para aquellos que viven donde hay guerra, en tantos países de la tierra”. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha toda la oración del Santo Rosario.


Reza con el Papa León XIV en octubre de 2026: «Para acoger e integrar el cuidado de la salud mental»

Foto: “Reza con el Papa”, 1-10-2026

* «Te pedimos, Señor, por quienes cuidan: profesionales, familiares, voluntarios, hombres y mujeres que con paciencia y amor tienden puentes de comprensión y consuelo. Dales fortaleza y compasión para sostener»

1 de octubre de 2026.- (Camino Católico) “Envía tu Espíritu sobre nosotros, para que aprendamos a acoger e integrar el cuidado de la salud mental en la vida y en la misión de nuestras comunidades y de toda la Iglesia, y así lleguemos a ser un signo vivo de tu misericordia, que nunca abandona y siempre restaura”, ora el Papa León XIV en su vídeo “Reza con el Papa” del mes de octubre de 2026. El texto íntegro de la oración del Santo Padre es el siguiente:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.


Dios de la vida,

Tú conoces lo más íntimo de nuestro corazón,

las luces y sombras que nos habitan,

las heridas silenciosas que a veces nadie ve.


Hoy te presentamos a nuestros hermanos y hermanas

que enfrentan dificultades en su salud mental,

que sufren en soledad con ansiedad, depresión o cualquier otra enfermedad mental.

Tú los llamas por su nombre, con ternura,

y en Ti encuentran dignidad y esperanza.


Perdónanos por las veces que hemos mirado hacia otro lado,

alimentando el estigma y la discriminación

hacia las personas con enfermedades mentales.

Haz que tu Iglesia sea casa abierta,

espacio seguro donde todos tengan lugar,

comunidad que acompaña y no descarta,

que escucha sin juzgar y se acerca sin miedo.


Te pedimos, Señor, por quienes cuidan:

profesionales, familiares, voluntarios,

hombres y mujeres que con paciencia y amor

tienden puentes de comprensión y consuelo.

Dales fortaleza y compasión para sostener.


Envía tu Espíritu sobre nosotros,

para que aprendamos a acoger e integrar el cuidado de la salud mental

en la vida y en la misión de nuestras comunidades y de toda la Iglesia,

y así lleguemos a ser un signo vivo de tu misericordia,

que nunca abandona y siempre restaura.

Amén. 

Papa León XIV

Lizzetta Escalante: «Me alejé de Dios, pero ante una operación en la que podía morir oré: ‘Señor, todavía no te conozco lo suficiente como para vivir una eternidad contigo, no me lleves aún, déjame conocerte’»


Lizzetta Escalante evangelizando en Youtube 

* «El médico nos dijo tras la operación: ‘¿Ven esa herida aquí, que está como quemada? Eso lo debía hacer yo. Cuando el ovario salió, ya estaba cerrado, por eso no te moriste. Yo no creo en Dios, pero debo admitir que este no fui yo» 

Camino Católico.-   Solo tenemos una cosa asegurada en la vida: la muerte. Es un tema del que muchas personas temen hablar, incluso entre católicos. Pero es importante conversar sobre ello para tener una buena preparación hasta el fin de nuestras vidas. "Le dijo Jesús: 'Yo soy la resurrección (y la vida). El que cree en mí, aunque muera, vivirá'" (Jn 11, 25).

Lizzetta Escalante, laica consagrada de votos privados, evangelizadora y dirigente del apostolado Ruah, cuenta la historia de su conversión a Yohana Rodríguez en Aleteia; un momento en el que estuvo cerca la muerte.

Lizzetta Escalante / Foto: Cortesía de Lizzeta Escalante

Conociendo a Cristo

A pesar de que le presentaron a Jesús desde la infancia, ella no sentía la cercanía de un Dios amoroso, por lo que su acercamiento a las enseñanzas de la Iglesia no fue más allá de la preparación a los sacramentos. Así que ella, al no encontrar ejemplo en las personas o pensar que la Iglesia era un negocio (porque le cobraron una Misa de difunto), decidió alejarse y atacar la religión.

Lizzetta Escalante / Foto: Cortesía de Lizzeta Escalante

Un día, su madre le insistió asistir a una adoración:

“Me obligó a ponerme de rodillas delante del Santísimo, con una frase que me mató; '¿cómo es posible que yo tenga una hija de carne, con un corazón de piedra?'” 

Ese comentario le afectó porque, aunque ella era muy altruista, se dio cuenta de que nada de lo que hacía era por Dios. Estaba en una etapa de “encontronazos con Dios; no entendía cuál era el sentido de creer en Él”.

Al poco tiempo se fue a Estados Unidos, en lo que discernía cuál iba a ser su profesión. Al estar allá, se dio cuenta de que sentía una soledad y vacío tremendo que la llevó a una crisis existencial. 

Cuando regresó a su hogar, se dio cuenta de que sus amigas habían cambiado porque meses antes habían vivido un retiro espiritual. Se sentía tan fuera de lugar que, cuando le ofrecieron irse de misiones, aceptó.

Fue a esas misiones solo por seguirles la corriente, pero esta experiencia marcó el inicio de su nueva vida. Se encontró con un Dios tan grande que le enseñó la pobreza espiritual en la que estaba viviendo. Fue un encuentro muy profundo. Quien la conocía antes no podía creer lo que presenciaba. Comenzó a asistir a Misa, a dirección espiritual y formación. “Fue una radicalidad que no vino de mí, definitivamente, pero yo no entendía nada, fue una gracia”, comenta.

Lizzetta Escalante orando en Youtube 

Un paso cerca de la muerte

Una noche del 2012, mientras estudiaba para sus exámenes de la universidad, sintió un fuerte dolor en la pared abdominal.

“Me doblaba del dolor y me dieron muchas ganas de ir al baño. Y escuché en mi conciencia, un mandato muy fuerte, que yo creo que fue mi ángel de la guarda; ahora que vayas al baño, despierta tu mamá y que te acompañe. 

La desperté y cuando entramos al baño, me desmayé. Ella me agarró, y si mi mamá no hubiera estado, nadie en mi casa se entera y me hubiera desangrado”.

Lizzetta tuvo una rotura de quiste ovárico que causó un fuerte sangrado. Al llegar al hospital, el doctor la revisó y le dijo que tenía una peritonitis y que debían operar de urgencia. Y aunque todo se veía alarmante, ella sintió una paz y fortaleza, proveniente del Espíritu Santo.

El doctor le aseguró que este era un procedimiento que había realizado en muchas ocasiones y Liz preguntó: “¿cuántas han salido vivas”. Él respondió “varias”. Fue ahí cuando a Liz le cayó el peso de la situación; podía fallecer. Mientras hacía efecto la anestesia, hizo esta oración:

“Señor, yo todavía no te conozco lo suficiente como para vivir una eternidad contigo, no me lleves aún, déjame conocerte. Te prometo que si me das otra oportunidad, te voy a conocer”.

Ella era consciente de que vería a Dios, y le daba alegría; pero al mismo tiempo, le daba vergüenza porque ella sabía que desperdició su vida al no conocerlo. 

Lizzetta Escalante / Foto Cortesía de Lizzeta Escalante

Dios le permitió salir con éxito de la cirugía, pero lo que más le sorprendió fue cuando el doctor les enseñó un bote que contenía el ovario, y les dijo:

“¿Ven esa herida aquí, que está como quemada? Eso lo debía hacer yo. Cuando el ovario salió, ya estaba cerrado, por eso no te moriste (...) Yo no creo en Dios, pero debo admitir que este no fui yo”.

Fue una gran impresión para Lizzetta. Una curación que no tenía explicación. Los meses siguientes estuvo en recuperación y, en cuanto sintió mejoría, se dedicó al apostolado. Trabajó con niños diagnosticados con cáncer que le enseñaron una gran sensibilidad y un nuevo pensamiento:

“Yo no sé cuándo me voy a morir y no vivo con miedo a la muerte. Señor, te quiero conocer a tal grado, que cuando estemos juntos, no haya necesidad ni siquiera de que me cuentes de ti”.

Su vida se convirtió en una constante oración. Si antes se esforzaba en su vida de fe, ahora era mucho más dedicada. Sentía un llamado de Dios, de conocerlo más, de fortalecer la relación. Experimentó cómo Dios hablaba a su corazón. 

Ver la muerte de forma cristiana

Ella vive con una visión de la muerte cristiana, en donde hay paz, confianza y abandono en Dios. Convence a su mamá y amigas de que hay que dejarlo todo en manos de Dios, pues Él decidirá en qué momento está planeado el encuentro; y, al mismo tiempo, les recuerda que es bueno que desde este momento se preparen, conscientemente, de lo que mostrará al Señor cuando llegue el juicio.

Lizzetta Escalante con un grupo ejerciendo su ministerio / Foto Cortesía de Lizzeta Escalante

“La muerte le da sentido a la vida cristiana. Un cristiano que no espera la muerte como algo anhelado, ¿a qué se está preparando? Esta vida es para disfrutar y prepararse, para morir”.

Liz mencionó que es importante hablar con Jesús, tener una comunicación directa a través de la oración. No podemos esperar escuchar a Dios si no somos capaces de tener un encuentro con Él en nuestra vida diaria. 

Pero también es necesario recibir formación sobre nuestra fe; esta debe ser una de nuestras prioridades, porque quien no se interesa en su religión, “se está perdiendo de su mapa de cómo ser fiel”. Y la fidelidad es la puerta a la plenitud; aunque no siempre es fácil seguir el camino de Cristo, es lo único que nos llenará. El cielo ya está aquí si te lo propones.

"Esa experiencia de estar delante de Él, y no llegar con las manos vacías, es lo que más me tiene ilusionada, y por eso, me he consagrado".