* «La mayoría de científicos e ingenieros son ateos. Aquellos que tienen fe son un poco más discretos al respecto… Fue muy difícil admitir que lo realmente deseaba hacer iba contracorriente y poder expresárselo a los demás… Cambiar, decir a los otros que siempre he llevado cruces, que siempre he ido a la misa nunca ha sido un secreto, pero admitir ante la gente que la Iglesia y Dios son una parte muy grande de mi vida es algo que no había hecho… Me siento tan llena. Siento como si antes tenía dispersas muchas piezas de rompecabezas y ahora todas encajan. Con la perspectiva de la ciencia y la religión, estoy profundizando en mis dos pasiones y viendo cómo otras personas las han unido»
