Queremos que conozcas el Amor de Dios y para ello te proponemos enseñanzas, testimonios, videos, oraciones y todo lo necesario para vivir tu vida dejando a Jesucristo ser quien ocupe el lugar central.
Queremos que conozcas el Amor de Dios y para ello te proponemos enseñanzas, testimonios, videos, oraciones y todo lo necesario para vivir tu vida poniendo en el centro a Jesucristo.
Camino Católico.-Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 17 de marzo de 2026, martes de la 4ª semana de Cuaresma, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: San Juan 5, 1-3.5-16:
En aquel tiempo, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.
Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:
«¿Quieres quedar sano?».
El enfermo le contestó:
«Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».
Jesús le dice:
«Levántate, toma tu camilla y echa a andar».
Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:
«Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla».
Él les contestó:
«El que me ha curado es quien me ha dicho: “Toma tu camilla y echa a andar”».
Ellos le preguntaron:
«¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?».
Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, a causa de ese gentío que había en aquel sitio, se había alejado.
Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:
«Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».
Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado.
Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.
17 de marzo de 2026.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
Camino Católico.-Alfonso del Corral fue un conocido jugador del equipo de baloncesto del Real Madrid, que actualmente ejerce como médico deportivo. Alfonso vivió siempre en casa la fe católica. Era una fe, como la de tantos, un poco de «tradición», y no una fe vivida profundamente. Se entregaba totalmente a su trabajo, a su familia, luchando por los valores humanos de la lucha, la entrega, la honradez, el esfuerzo…, pero solamente rezaba si tenía algún problema.
En la juventud, comenzó a jugar al baloncesto como una forma de desahogo. Poco a poco, se fue enamorando de este deporte y toda su vida se centró en el baloncesto y en el triunfo.
Se casó y tuvo 5 hijos, el tercero de los cuales se llamaba «Álvaro», un niño muy bueno que acaparó un especial cariño de su padre. Alfonso nos cuenta cómo la trágica muerte de este hijo le llevó a descubrir a Cristo Resucitado. Explica su testimonio en el programa “Cambio de Agujas” de H.M. Televisión, que puede verse en el vídeo que ofrecemos.
16 de marzo de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. Carmelo Donoso y lecturas de la Santa Misa de hoy, lunes de la 4ª semana de Cuaresma, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
16 de marzo de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, lunes de la 4ª semana de Cuaresma, presidida por el P. Carmelo Donoso, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
16 de marzo de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gozosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, lunes, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero.
Camino Católico.-Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 16 de marzo de 2026, lunes de la 4ª semana de Cuaresma, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: San Juan 4, 43-54:
En aquel tiempo, salió Jesús de Samaria para Galilea. Jesús mismo había hecho esta afirmación:
«Un profeta no es estimado en su propia patria».
Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.
Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.
Jesús le dijo:
«Si no veis signos y prodigios, no creéis».
El funcionario insiste:
«Señor, baja antes de que se muera mi niño».
Jesús le contesta:
«Anda, tu hijo vive».
El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:
«Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre»
El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia.
Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.
16 de marzo de 2026.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. José Aurelio Martín Jiménez, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
* «Podemos decir que todos nosotros somos ‘ciegos de nacimiento’, porque solos no podemos ver en profundidad el misterio de la vida. Por eso Dios se hizo carne en Jesús, para que el barro de nuestra humanidad, amasado con el aliento de su gracia, pudiera recibir una luz nueva, que nos hace capaces de ver finalmente a Dios, a los demás y a nosotros mismos en la verdad»
Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican Newstraducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus
* «En nombre de los cristianos de Oriente Medio y de todas las personas de buena voluntad, hago un llamamiento a los responsables de este conflicto: ¡Alto el fuego! Es imprescindible reabrir las vías del diálogo. La violencia jamás conducirá a la justicia, la estabilidad y la paz que anhelan los pueblos»
15 de marzo de 2026.- (Camino Católico) “Sanados por el amor de Cristo, estamos llamados a vivir un cristianismo ‘de ojos abiertos’. La fe no es un acto ciego, un renunciar a la razón, una disposición de cierta convicción religiosa que nos lleva a alejar la mirada del mundo. Por el contrario, la fe nos ayuda a mirar ‘desde el punto de vista de Jesús, con sus ojos: es una participación en su modo de ver’ y, por eso, nos pide que ‘abramos los ojos’, como hacía Él, sobre todo a los sufrimientos de los demás y a las heridas del mundo”, ha exhortado el Papa León XIV en su alocución antes del rezo del Ángelus, ante una Plaza de San Pedro repleta de fieles y peregrinos. Desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico, su residencia definitiva desde ayer, el Pontífice ha recordado que Dios envió a su Hijo como luz del mundo, para abrir los ojos de los ciegos e iluminar nuestra vida por medio de un compromiso de paz, de justicia y de solidaridad.
La curación de un hombre ciego que presenta el Evangelio de este cuarto domingo de Cuaresma ha sido el punto de partida de la reflexión del Santo Padre, pues con este episodio el evangelista Juan nos habla del misterio de la salvación, es decir, “mientras estábamos en la oscuridad, mientras la humanidad caminaba en las tinieblas Dios envió a su Hijo como luz del mundo para abrir los ojos de los ciegos e iluminar nuestra vida”.
Tras rezar el Ángelus, León XIV vuelve a hacer un llamamiento a la paz en Oriente Medio, una región que, tras el conflicto en Gaza, ha experimentado un nuevo recrudecimiento de la violencia desde el 28 de febrero, día en que Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque militar conjunto contra Irán. “¡Alto el fuego! Es imprescindible reabrir las vías del diálogo. La violencia jamás conducirá a la justicia, la estabilidad y la paz que anhelan los pueblos”, ha clamado el Pontífice. En el vídeo deVatican Newsse visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:
PAPA LEÓN XIV
ÁNGELUS
Plaza de San Pedro
Domingo, 15 de marzo de 2026
Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!
El Evangelio de este cuarto domingo de Cuaresma nos relata la curación de un hombre ciego de nacimiento (cf. Jn 9,1-41). Por medio de la simbología de este episodio, el evangelista Juan nos habla del misterio de la salvación: mientras estábamos en la oscuridad, mientras la humanidad caminaba en las tinieblas (cf. Is 9,1), Dios envió a su Hijo como luz del mundo, para abrir los ojos de los ciegos e iluminar nuestra vida.
Los profetas habían anunciado que el Mesías abriría los ojos de los ciegos (cf. Is 29,18; 35,5; Sal 146,8). Jesús mismo acredita su misión mostrando que «los ciegos ven» (Mt 11,4); y se presenta diciendo: «Yo soy la luz del mundo» (Jn 8,12). En efecto, podemos decir que todos nosotros somos “ciegos de nacimiento”, porque solos no podemos ver en profundidad el misterio de la vida. Por eso Dios se hizo carne en Jesús, para que el barro de nuestra humanidad, amasado con el aliento de su gracia, pudiera recibir una luz nueva, que nos hace capaces de ver finalmente a Dios, a los demás y a nosotros mismos en la verdad.
Llama la atención el hecho de que durante siglos se haya difundido la opinión, presente aún hoy, según la cual la fe sería una especie de “salto en la oscuridad”, una renuncia a pensar, por lo que tener fe significaría creer “ciegamente”. El Evangelio, en cambio, nos dice que en contacto con Cristo los ojos se abren, hasta el punto de que las autoridades religiosas piden con insistencia al ciego sanado: «¿Cómo se te han abierto los ojos?» (Jn 9,10); y también: «¿Cómo te abrió los ojos?» (v. 26).
Hermanos y hermanas, también nosotros, sanados por el amor de Cristo, estamos llamados a vivir un cristianismo “de ojos abiertos”. La fe no es un acto ciego, un renunciar a la razón, una disposición de cierta convicción religiosa que nos lleva a alejar la mirada del mundo. Por el contrario, la fe nos ayuda a mirar «desde el punto de vista de Jesús, con sus ojos: es una participación en su modo de ver» (Carta enc. Lumen fidei, 18) y, por eso, nos pide que “abramos los ojos”, como hacía Él, sobre todo a los sufrimientos de los demás y a las heridas del mundo.
Hoy, en particular, frente a las numerosas preguntas del corazón humano y a las dramáticas situaciones de injusticia, violencia y sufrimiento que marcan nuestro tiempo, es necesaria una fe despierta, atenta y profética, que abra los ojos ante las oscuridades del mundo y lleve allí la luz del Evangelio por medio de un compromiso de paz, de justicia y de solidaridad.
Pidamos a la Virgen María que interceda por nosotros, para que la luz de Cristo abra los ojos de nuestro corazón y podamos dar testimonio de Él con sencillez y valentía.
Oración del Ángelus:
Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.
Et concépit de Spíritu Sancto.
Ave Maria…
Ecce ancílla Dómini.
Fiat mihi secúndum verbum tuum.
Ave Maria…
Et Verbum caro factum est.
Et habitávit in nobis.
Ave Maria…
Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.
Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
Orémus.
Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,
méntibus nostris infunde;
ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.
Amen.
Gloria Patri… (ter)
Requiem aeternam…
Benedictio Apostolica seu Papalis
Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.
Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,
Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.
Amen.
Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:
Queridos hermanos y hermanas:
Desde hace dos semanas, los pueblos de Oriente Medio sufren la terrible violencia de la guerra. Miles de personas inocentes han perdido la vida y muchas otras se han visto obligadas a abandonar sus hogares. Reitero mi cercanía en la oración a todos aquellos que han perdido a sus seres queridos en los ataques que han golpeado escuelas, hospitales y zonas pobladas.
La situación en el Líbano es motivo de gran preocupación. Espero que se abran caminos de diálogo que puedan ayudar a las autoridades del país a implementar soluciones duraderas a la grave crisis actual, para el bien común de todos los libaneses.
En nombre de los cristianos de Oriente Medio y de todas las mujeres y hombres de buena voluntad, me dirijo a los responsables de este conflicto: ¡cesen las hostilidades! ¡Que se reanuden caminos de diálogo! La violencia nunca podrá llevar a la justicia, la estabilidad y la paz que los pueblos esperan.
Les doy la bienvenida a todos los que se encuentran hoy en la Plaza de San Pedro.
Saludo a los fieles venidos de Valencia y Barcelona, en España, así como a los de Palermo.
Doy la bienvenida con alegría a varios grupos de jóvenes que se preparan para recibir el sacramento de la Confirmación: de Berceto, diócesis de Parma; de Tuto, diócesis de Florencia; de Torre Maina y Gorzano, diócesis de Módena-Nonantola. Saludo también a los jóvenes de la parroquia de San Gregorio Magno, en Roma, y a los jóvenes de Capriano del Colle y Azzano Mella, de la diócesis de Brescia.