1 de febrero de 2026.- (Camino Católico) Homilía de Mons. Jesús Sanz Montes, OFM, Arzobispo de Oviedo, y lecturas de la Misa de hoy, IV domingo del Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Basílica del Santuario de Covadonga.
domingo, 1 de febrero de 2026
Santa Misa de hoy, IV domingo del Tiempo Ordinario, desde el Santuario de Covadonga, 1-2-2026
1 de febrero de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, IV domingo del Tiempo Ordinario, presidida por Mons. Jesús Sanz Montes, OFM, Arzobispo de Oviedo, emitida por 13 TV desde la Basílica del Santuario de Covadonga.
Palabra de Vida 1/2/2026: «Bienaventurados» / Por P. Jesús Higueras
Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 1 de febrero de 2026, domingo de la 4ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: San Mateo 5, 1-12a:
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:
«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».
Homilía del evangelio del domingo: Los partidarios del Reino de Dios luchan por la paz con las armas de la mansedumbre y la misericordia, presentando la otra mejilla y orando por sus enemigos / Por P. José María Prats
* «Pero todo esto no lo podrían hacer si Dios no los hubiera purificado, si no hubiera destruido con el sacrificio de Cristo el poder que sobre ellos tenía el Maligno. Por la participación en la muerte y resurrección del Señor y su docilidad al Espíritu Santo ‘han crucificado la carne con sus pasiones y concupiscencias’ (Gal 5,24), son limpios de corazón y ven a Dios en todo lo que les toca vivir, recibiendo de Él la consolación y el aliento para llevar una vida que parece imposible o heroica a quienes no han visto nunca al Señor»
Domingo IV del tiempo ordinario – A
Sofonías 2, 3;3,12-13 / Salmo 145 / 1 Corintios 1, 26-31/ San Mateo 5, 1-12a
P. José María Prats / Camino Católico.- El domingo pasado vimos cómo Jesús venía a traer a la tierra el Reino de Dios que se vive en plenitud en el cielo. Este Reino consistía en la acogida de la voluntad del Padre y nos traía la armonía y la paz, estaba ya presente en la tierra en la persona de Jesús y ahora debía extenderse por todo el mundo. Hoy, en las bienaventuranzas con que inicia su Sermón del Monte, Jesús describe este Reino de Dios en la tierra.
La característica más importante de este Reino es la pobreza en el espíritu, es decir, el sentido de la propia indigencia, de que todo cuanto somos y tenemos es un don de Dios. El que es pobre en el espíritu vive ante Dios «como un niño en brazos de su madre» (Sal 130).
Pero es importante notar que este Reino se vive en la tierra de modo muy diferente a como se vive en el cielo. En el cielo ha desaparecido por completo toda influencia del mal y se goza ya de una victoria definitiva sin sombras ni amenazas. En la tierra, en cambio, el Reino de Dios tiene que abrirse camino en un mundo «que yace en poder del Maligno» (1 Jn 5,19): «El Reino de los cielos sufre violencia» –dice Jesús (Mt 11,12) y sus partidarios son perseguidos por causa de la justicia, por defender y vivir unos principios contrarios a los del mundo. Ellos lloran porque viven desterrados en un mundo con el que no se identifican, y están llenos de hambre y sed de justicia, de que esta tierra se parezca cada vez más a la patria anhelada donde serán consolados, y por ello ponen todo su empeño en trabajar por la paz.
Los que son pobres en el espíritu saben que esta lucha por extender en la tierra el Reino de Dios no se hace con las propias fuerzas ni con las armas de este mundo, sino con el poder de Dios. Jesús ha destruido el pecado dejándose conducir a la muerte «como cordero llevado al matadero» (Is 53,7) y orando por los que lo crucificaban. Del mismo modo, los partidarios del Reino de Dios luchan por la paz con las armas de la mansedumbre y la misericordia, presentando la otra mejilla a quienes los abofetean y orando incluso por sus enemigos.
Pero todo esto no lo podrían hacer si Dios no los hubiera purificado, si no hubiera destruido con el sacrificio de Cristo el poder que sobre ellos tenía el Maligno. Por la participación en la muerte y resurrección del Señor y su docilidad al Espíritu Santo «han crucificado la carne con sus pasiones y concupiscencias» (Gal 5,24), son limpios de corazón y ven a Dios en todo lo que les toca vivir, recibiendo de Él la consolación y el aliento para llevar una vida que parece imposible o heroica a quienes no han visto nunca al Señor.
La promesa de Jesús –en las antípodas de las promesas del mundo– es que ellos, los pobres en el espíritu, los perseguidos por causa de la justicia, los que lloran, los que tienen hambre y sed de justicia, los que trabajan por la paz, los mansos, los misericordiosos, los limpios de corazón, son bienaventurados porque un día poseerán en plenitud y sin sombra alguna el Reino por el que luchan y esperan. Y en aquel día, Dios «enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo habrá pasado» (Ap 21,4).
P. José María Prats
Evangelio:
En aquel tiempo, viendo Jesús la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:
«Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros».
San Mateo 5, 1-12a
Victoriano Rubio, director del documental ‘Terapias alternativas’: «Cuando invocas energías o espíritus no sabes a qué estás llamando, puedes estar llamando a demonios»
Victoriano Rubio advierte del reverso espiritual nocivo que tienen prácticas como el yoga, el Reiki o las constelaciones familiares
* «Hay sanaciones y mejorías, tanto a nivel físico como psicológico… pero así es como nos engancha el demonio. Una de cal y otra de arena. Lo que siempre se ve en las personas que llevan muchos años metidas en estas terapias es que sanan de una cosa pero enferman de otra. En el documental cuento algunos casos relacionados, por ejemplo, con el tema de las constelaciones familiares. Es el cuento de nunca acabar»
Video del testimonio de Victoriano Rubio, fundador de Mater Films y director del documental ‘Terapias alternativas: el lado oculto’ en la ACdP
Camino Católico.- Yoga, Reiki, constelaciones familiares… Los centros de las llamadas «terapias alternativas» se extienden por nuestras ciudades, pero ¿son solo otra forma de sanar o abren la puerta a un mal mayor? ¿Tiene sentido que entidades católicas recomienden técnicas basadas en espiritualidades no cristianas? Entrevistado por José María Visiers en El Debate responde a estas y otras preguntas Victoriano Rubio, fundador de Mater Films y director del documental Terapias alternativas: el lado oculto, que se puede ver en el siguiente vídeo.
–Empecemos por el principio: ¿qué son las terapias alternativas?
–Son terapias enfocadas a la curación física, mental y psicológica que tienen una parte científica y otra espiritual. Tienen orígenes diversos, como las religiones orientales –hinduismo o budismo, por ejemplo–, el esoterismo o las ciencias ocultas. Son prácticas que el ámbito científico no aprobará y que siempre tienen por detrás un aspecto espiritual más o menos visible.
–¿Por ejemplo?
–Un caso muy claro es el Reiki, en el que se imponen las manos y se realizan invocaciones a energías o espíritus… pero cuando llamas a espíritus que no son buenos, no sabes a qué estás llamando. Puedes estar perfectamente invocando demonios. Luego hay casos donde lo espiritual está más soterrado, como la homeopatía, que tiene un origen esotérico, en el que se practican unas oraciones sobre unos productos o unas flores.
–A pesar de todo, proliferan los centros que ofrecen estas terapias. ¿Por qué son tan populares?
–Bueno, porque funcionan. Si no la gente no estaría metida. Al principio son muy llamativas, y cuando uno tiene un conflicto interno, o está triste, o desolado, se agarra a cualquier cosa. Las terapias alternativas al principio funcionan; hay sanaciones y mejorías, tanto a nivel físico como psicológico… pero así es como nos engancha el demonio. Una de cal y otra de arena. Lo que siempre se ve en las personas que llevan muchos años metidas en estas terapias es que sanan de una cosa pero enferman de otra. En el documental cuento algunos casos relacionados, por ejemplo, con el tema de las constelaciones familiares. Es el cuento de nunca acabar.
Victoriano Rubio, fundador de Mater Films y director del documental Terapias alternativas: el lado oculto
–Desde un punto de vista católico, ¿el componente espiritual de estas prácticas puede abrir el camino hacia el encuentro con Dios?
–El gran problema de todas estas terapias y espiritualidades es que te centran en ti mismo, en el yo. Te meten cada vez más en ti mismo. Es cierto que hay que cuidarse y amarse a uno mismo… pero en el cristianismo te amas a ti para rápidamente salir a amar a los demás, que es lo que realmente nos hace felices. En estas espiritualidades Dios no está, es una energía. El centro soy yo, y hasta que yo no esté bien no me podré dar a los demás: esta es la gran trampa que nos tienden para no ser felices, porque nunca estaré bien del todo. Es un ciclo infinito.
–Me pongo en el lugar del lector y uno puede pensar que está exagerando… ¿Cómo va a estar invocando al demonio una señora con mallas que hace yoga?
–Ah, el yoga… Hay un centro en cada esquina. Mira, ¿es dañino si yo hago yoga solo como unos estiramientos? ¿Si me centro en encontrarme mejor y no atiendo a la parte espiritual? Si le dices esto a un hindú o a un budista, se van a reír, porque es imposible separar el aspecto físico del espiritual. Quieras o no, cada asana –cada posición– es una invocación a un espíritu o un dios hindú, de la misma manera que cuando te santiguas estás invocando la protección del Señor.
–En el documental 'Terapias alternativas: el lado oculto' recoge casos realmente sorprendentes, en los que se manifiesta lo sobrenatural de forma muy clara.
–Hay muchísimos efectos preternaturales extraños –por decirlo así– en torno a las terapias alternativas. Las personas que están dentro las viven como normales, y hasta que no salen no se dan cuenta de que eso no es normal. Un caso es el de una persona que, el día antes de acudir a un retiro católico después de años en estas terapias, vio cómo empezaban a salir miles de moscas de debajo de su cama. «El señor de las moscas» es uno de los nombres del demonio.
Una persona ejercitándose en el yoga
–Vemos qué conventos de monjas ofrecen retiros de yoga, qué universidades católicas ofrecen 'mindfulness' a sus clientes… ¿Cree que en el ámbito católico hay suficiente información sobre el tema?
–El mindfulness es peliagudo, y está muy extendido: no es más que la occidentalización de un tipo de meditación budista, en la que yo soy el centro, vivo el presente y me olvido de todo. Y sí, pienso que dentro de la Iglesia todo esto está proliferando por desconocimiento, y por tener una fe tan racional que nos hace no ser conscientes de la realidad sobrenatural y espiritual, que existe. Recomiendo leer el único documento de la Iglesia sobre el tema, Jesucristo portador del agua de la vida. Una reflexión cristiana sobre la ‘Nueva Era’, que el Vaticano publicó en 2007.
–¿Es necesaria, por tanto, algo de autocrítica por parte de los católicos?
–Sí, y de hecho esto sale en el documento que te cito. La culpa que tenemos los católicos es habernos centrado en la parte moral y doctrinal –que es muy necesaria–, descuidando la parte acerca de que Jesús vino a sanarnos. Hay que hacer el esfuerzo por conocer y presentar a ese Dios Todopoderoso que es un Padre bueno y que en Jesús nos sana, porque la gente tiene sed. Hemos de traer esperanza, el mensaje de misericordia, sanación y salvación que trae Jesús.
‘Terapias Alternativas: El lado oculto’: un documental sobre la verdad de la Nueva Era
Javier Luzón, exorcista entre los años 1995 y 2015, uno de los expertos que aparecen en el documental
Camino Católico.- ¿Qué tienen en común el yoga, el reiki o las constelaciones familiares? Todas ellas pertenecen a lo que se ha denominado como Nueva Era, que lejos de ser una secta como propiamente las conocemos, se trata de un conjunto de corrientes o creencias socioculturales que recoge elementos de las religiones orientales, el espiritismo, las terapias alternativas, la psicología trans-personal, la ecología profunda, la astrología, el gnosticismo y otras corrientes.
¿Por qué hay cada vez más personas vinculadas a estas corrientes? Ciertamente en una sociedad que cada vez funciona a una velocidad rápida y del todo ya, las personas buscan una solución también rápida a sus problemas huyendo de esta forma de todo lo que genera sufrimiento a su alrededor. En este contexto de alivio del sufrimiento al que nos vemos sometidos en nuestro día a día entran en juego las terapias alternativas que prometen una evasión del estrés y los problemas a través de diferentes rituales propios de diferentes religiones.
En este contexto surge el documental ‘Terapias Alternativas: El lado oculto’ en el que se alerta de los peligros del yoga y el reiki a través de diferentes testimonios donde en primera persona cuentan cómo ha sido su experiencia con estas disciplinas y qué consecuencias han tenido en sus vidas y en las personas que les rodean.
Entre los testimonios que aparecen en el documental destacan el de Javier Luzón, exorcista entre los años 1995 y 2015, Isabel Martínez, terapeuta de constelaciones familiares durante 10 años, Luis Santamaría del Río, especialista en nueva religiosidad y sectas, y una exmaestra de reiki.
El documental tiene ese deseo por mostrar las corrientes de la Nueva Era que han llegado hasta Occidente poniendo el foco sobre todo en el reiki y en el yoga pero sin olvidarse de otras corrientes menos conocidas pero que están muy presentes en la actualidad como son: las constelaciones familiares, el mindfulness, la meditación trascendental, registros akáshikos o la tan de moda astrología.
Belén Perales, productora del largometraje y Victoriano Rubio, director del documental han querido con este documento gráfico concienciar del peligro que esconden estas prácticas “aparentemente inofensivas, pero en realidad nada inocuas”. Por eso han querido ofrecer el largometraje al gran público de modo totalmente gratuito realizado por El Rosario de las 11 PM, para facilitar que llegue a cuanta más gente mejor.
Steve Botsford se sumergió en el alcohol, las drogas y el rock hasta que clamó a Dios: «El amor de Dios es implacable, paciente y siempre está obrando para nuestro bien, incluso cuando estamos lejos de Él»
Steve Botsford / Foto: Cortesía de Steve Botsford - Aleteia
* El primero de enero de 1990, mientras conducía bajo la influencia del alcohol y otras drogas, el joven Steven fue arrestado, por segunda vez. Sentado en su celda, se entregó a Dios orando de esta manera: «Dios, si estás ahí, te necesito, y te necesito ahora»
Camino Católico.- Criado en un hogar Protestante, en el sureste de los Estados Unidos, experimentó las adicciones y excesos a los que miles de jóvenes estadounidenses están expuestos en la actualidad. Steve Botsford es Licenciado en Educación Religiosa y Administración de Empresas, y ha trabajo durante 10 años en ministerios juveniles; además, es Vicepresidente de la exitosa editorial católica William H. Sadlier Inc.,. En una entrevista con Ingrid Basaldúa Guzmán Aleteia comparte su camino de conversión desde las drogas hasta el servicio a la Iglesia Católica.
“En mi deseo de ser amado y aceptado comencé a perseguir a las chicas, beber alcohol y fumar marihuana, y con el tiempo, también cocaína. Al poco tiempo me uní a una banda de rock que me sumergió en una cultura que alimentaba estos deseos, convirtiéndose en actividades habituales en mi vida”, explica Steven.
Una adolescencia complicada y un reencuentro en el dolor
La familia del pequeño Steve atendía el servicio dominical de diferentes iglesias protestantes; sin embargo, se alejó de la fe durante la adolescencia. La contradicción que vio en los jóvenes de la Iglesia, entre el estilo de vida y su compromiso con el Evangelio, repercutió negativamente en su vida espiritual. A pesar de ello, nunca dejó de creer que existía algo -o alguien- más grande que nosotros.
El primero de enero de 1990, mientras conducía bajo la influencia del alcohol y otras drogas, el joven Steven fue arrestado, por segunda vez. Sentado en su celda, se entregó a Dios orando de esta manera: “Dios, si estás ahí, te necesito, y te necesito ahora”.
Al poco tiempo, conoció a una chica católica, con la cual se comprometió al año siguiente. En diciembre de 1990, la madre de su prometida le señaló a Steve que, si querían casarse, su matrimonio debería ser ante la Iglesia Católica. Pronto, el joven Botsford estaba preparándose para recibir los sacramentos.
Sin embargo, semanas antes de la boda, la joven rompió el compromiso con Steve argumentando que no estaba lista para casarse. Este rompimiento dejó al joven Botsford devastado, pero su padrino de bodas permaneció cerca de él para rezar juntos. En una de esas ocasiones, le dijo: ”Jesús te sostiene de la mano, déjalo que te guíe”.
“En medio de la confusión de romper el compromiso con el amor de mi vida, Dios estuvo y ha estado haciendo algo muy fuerte en mi vida. Ese fue otro encuentro con Dios que me llevó a mi conversión a la Iglesia Católica”, describe Steve.
Como nuevo Católico, se sumergió en los estudios bíblicos y la oración carismática para adultos jóvenes, donde se acercó más a Dios a través de las Escrituras, la música y la comunidad. Pronto se había convertido en Ministro de la Juventud: “Quería ayudar a los jóvenes a evitar las trampas de la vida y encontrar el mismo amor que yo encontré en Dios”, reflexiona en retrospectiva.
Después de varios años como Ministro de la Juventud, Steve se casó y tuvo cuatro hijos. Por ese entonces, se unió a la Editorial SADLIER como publicista.
Steve Botsford junto a su familia / Foto: Cortesía de Steve Botsford - Aleteia
Al ser una editorial fundada por inmigrantes irlandeses con el propósito de proveer recursos Católicos en los Estados Unidos, esto le permitió a Steve continuar con su amor por la evangelización y la educación de jóvenes, catequistas y familias.
Y no sólo eso, SADLIER representa la primera editorial en Estados Unidos y uno de los principales aliados en la evangelización en español en ese país, así lo explica Steve:
“Apoyar la evangelización en español es esencial porque honra la realidad vivida de una parte amplia, vibrante y profundamente fiel de la Iglesia en los Estados Unidos. El lenguaje es más que un medio de comunicación: es la forma principal en que las personas rezan, aprenden y forman relaciones con Dios y entre sí. Cuando ofrecemos recursos en español, estamos afirmando la dignidad, la cultura y la herencia espiritual de los católicos hispanos y asegurándonos de que puedan acercarse al Evangelio en el idioma de su corazón. Sadlier fue la primera en reconocer esto y la primera en publicar recursos catequéticos bilingües como resultado.”
El encuentro con la pastoral hispana, fuente de gratitud
En su trabajo en la evangelización a la Comunidad Hispana de los Estados Unidos, Steve ha profundizado en su ministerio y en la comprensión de su fe. La devoción, la centralidad de la familia y los vínculos personales que se viven en la Comunidad Hispana le hacen experimentar una vida de comunidad vibrante.
“He recibido una enorme gratitud y amor de los líderes y las familias migrantes latinas a quienes he servido. Su aprecio por el acompañamiento —simplemente estar presente, escuchar y apoyarlos— me ha reforzado la idea de que el ministerio, en última instancia, se trata de caminar con las personas. Esto ha fortalecido mi convicción de que cuando honramos la cultura, el idioma y la historia, podemos proclamar mejor el Evangelio de maneras que realmente hablan al corazón”.
La historia de Steve Botsford, es una historia de amor y redención. Demuestra que cada persona está llamada a algo grande, caminando de la mano de Jesús. El mismo Steve invita a todos aquellos jóvenes que están en un camino como el que experimentó:
“Debemos preguntar con amor y suavidad cómo está su corazón. No de una manera crítica pero de modo que les ayude a reflexionar sobre su anhelo de Dios. Invitándoles a abrirse a la oración. Finalmente recordarles que no tienen que encontrar su camino solos, significa estar dispuestos a que Dios entre en su historia y camine con ellos”. Y cierra de este modo:
“Mi vida es un testimonio de la verdad de que el amor de Dios es implacable, paciente y siempre está obrando para nuestro bien, incluso cuando estamos lejos de Él”.
Erea y José Pedro, protestantes conversos al catolicismo: «Encontramos a Jesús Eucaristía; fue impresionante descubrir los sacramentos; donde nos quería llevar Cristo era a la Santa Misa, a la Eucaristía»
José Pedro y Erea, en el centro de la imagen, junto a uno de sus hijos, su madrina y su padrino / Foto: Diócesis de Alcalá
* «Me viene a la mente cuando nos sentamos frente al sacerdote de la parroquia de nuestro pueblo, que estuvo hablando con José Pedro y luego a mí me dijo, ‘tú no hace falta que te conviertas porque él se convierta’. Y yo le respondí, ‘es que si mi marido da ese paso, si Dios le está guiando por ahí, a mí también me tiene que guiar por ahí’»
Audio del testimonio de José Pedro y Erea en el programa ‘El Espejo de la Diócesis de Alcalá’
Camino Católico.- La Iglesia ha celebrado la semana de oración por la unidad de los cristianos. En la diócesis de Alcalá de Henares han ofrecido el testimonio de un matrimonio de su diócesis, José Pedro y Erea, que recientemente se han convertido del protestantismo al catolicismo. Su historia vital la han contado en el programa de radio ‘El Espejo de la Diócesis de Alcalá’. Actualmente viven su fe en la parroquia de San Pedro de Alcalá de Henares y en esta entrevista, de la que hemos destacado las preguntas más relevantes, relatan este paso que ha transformado su vida.
- José Pedro, ¿por qué os acercasteis a la Iglesia Católica siendo protestantes?
- Pues en mi caso, sobre todo al inicio de este camino, fue buscando un fundamento doctrinal. Llevaba como dos años profundizando en temas doctrinales y sí que es verdad que me encontraba un tanto confundido. Al final, muchas de las cosas en las que el protestante doctrinalmente cree, pues tienes que decantarte por unas denominaciones u otras y andas un poco haciendo tu propia doctrina, cogiendo de aquí, de allá. me pasaba mucho eso.
Empezamos con reuniones en casa y yo tenía, en parte, la responsabilidad de dirigir esas reuniones y con muy buena intención de querer realmente volver a ese cristianismo primitivo. Quería hacer las cosas realmente como la Biblia manda o como Jesús estableció. Y es ahí cuando empecé a entrar un poco en esa crisis. Si aquí hay denominaciones que tienen una postura en cuanto a la Cena del Señor, que en el catolicismo es la Eucaristía, el bautismo, la doctrina de la justificación, por ejemplo, que fue clave para mí, pues eran preguntas que me hicieron entrar en una pequeña crisis y a partir de ahí lo último ya que me quedaba era decir, bueno, y la fe católica ante todos estos todos interrogantes que yo tengo, ¿qué tiene que decir? Y a partir de ahí fue cuando me empecé a interesar también por el catolicismo.
- Erea, ¿qué fue lo que os hizo dar finalmente el paso de vuelta a casa?
- Se me viene a la mente cuando nos sentamos frente al sacerdote de la parroquia de nuestro pueblo, que estuvo hablando con José Pedro y luego a mí me dijo, ‘tú no hace falta que te conviertas porque él se convierta’. Y yo le respondí, ‘es que si mi marido da ese paso, si Dios le está guiando por ahí, a mí también me tiene que guiar por ahí’.
Entonces fue ahí cuando yo empecé a profundizar más. Porque en ese momento yo no lo tenía nada claro y me tuvieron que hacer un bautizo sub conditione porque yo estoy bautizada por la Iglesia evangélica, y la Iglesia católica lo admite siempre que sea trinitario en el nombre del Padre, del Hijo y el Espíritu Santo. Y yo sé que fue así, pero no había ningún documento ni ninguna prueba que lo que lo justificara.
Entonces, me hicieron un bautizo sub conditione, que es por si acaso no ha valido, pues valdría ese. Y junto con mis hijas, el 1 de marzo del 2025 dimos el paso, nos bautizamos, hicimos la profesión de fe y luego hicimos el sacramento del matrimonio el día dos.
Al principio fue un paso de fe porque yo no entendía muy bien por qué me tenía que volver a bautizar… eso de volverse a casar, volvernos a poner los anillos… Yo ya me sentía casada, bautizada, pero sí que más adelante lo pude entender. Hasta Jesús mismo se bautizó sin tener pecado, ¿por qué no me voy a volver yo a bautizar aunque ya estuviera por si acaso no fuera válido? Porque al final es un testimonio también de cara a la Iglesia. Entender los medios de gracia es muy diferente a cómo se vive en el mundo protestante.
José Pedro y Erea, junto a sus hijos / Foto: Diócesis de Alcalá
- Erea, ¿crees que es importante que los matrimonios estén acompasados en la fe, en su espiritualidad y su carisma, incluso aunque compartan la misma fe?
- Siempre he pensado, tanto siendo protestante como ahora católica, que es importante. Al final es lo idílico, ¿no? No todas las situaciones son iguales, por desgracia, pero lo idílico sí creo que es compartirlo todo porque al final somos una carne y entre semana se suele estar liado trabajando. Cuando uno tiene tiempo para la familia son los fines de semana.
Si los fines de semana cada uno tiene una reunión en un sitio diferente, según el carisma, que hay algunos que tienen más retiros, convivencias…, si cada uno las hace por un lado diferente, es muy difícil combinar eso. Lo idílico, lo perfecto, creo que sería ir todos juntos de la misma mano. Pero luego hay muchas situaciones que se pueden entender y a lo mejor lo pueden llevar bien, pero yo creo que lo idílico sería compartirlo todo.
- José Pedro, ¿qué fue lo más difícil de aceptar del catolicismo y qué belleza encontrasteis en la fe católica que no había en la en la que teníais antes?
- Para mí lo más difícil de aceptar fue que en la justificación también están involucradas nuestras obras. Antes por la sola fe, la rama que yo más seguía dentro del protestantismo, afirma que una vez que tú estás justificado solo por la fe, ya eres salvo, sí o sí. Eso fue lo que más difícil al principio fue para mí aceptar, ver que la fe católica en la doctrina de la justificación hace una armonía muy buena, muy bonita entre fe y obras.
Una vez que entendí cómo explicaba la Iglesia católica la doctrina de la justificación, fue para mí como una nueva conversión. Empecé a sentir un llamado muy fuerte porque yo llevaba dos años tratando de hacer el puzle por mí mismo. Y entonces descubrí esa belleza y, por fin, encontrar la pieza que me faltaba después de esos dos años profundizando en la doctrina de la justificación, para mí fue como una nueva conversión. Entonces, me acuerdo que fui corriendo a mi mujer y le dije «Erea, las obras también importan».
Una vez que empecé realmente a seguir profundizando en los dogmas, el tema de la justificación para mí pasó a un segundo plano. Y ya no te digo nada cuando realmente pues encontré a Jesús Eucaristía. Eso fue para mí impresionante, descubrir los sacramentos, descubrir ese sentido de lo sagrado, ese sentido de lo trascendente, no lo había vivido en el protestantismo.
Empezar a descubrirlo fue un descanso impresionante, o sea, fue como un «vale, no tengo que seguir yo reinventando la rueda cada día doctrinalmente, ni eclesiológicamente, ni teológicamente». Es que tengo un depósito aquí de fe milenario con una tradición con mayúsculas, con unos Padres de la Iglesia, con un Magisterio… fue como descubrir un tesoro, un tesoro real. Y ya una vez deseando poder comulgar, estuve un año de catequesis con mi mujer. Yo estaba deseando y creo que todo este camino ahora lo veo y es donde me quería llevar Cristo era a la Santa Misa, a la Eucaristía.
José Pedro y Erea orando ante la Virgen María / Foto: Diócesis de Alcalá
- Con motivo del Año Jubilar, José Pedro, vosotros habéis participado en una peregrinación a Roma con la parroquia de San Pedro, de Alcalá de Henares, ¿qué significó para vosotros poder viajar a Roma en este año tan especial?
- Pues el viaje a Roma fue, la verdad, todavía más gracia sobre gracia. Nuestro hijo Mateo estaba recién nacido prácticamente. Me acuerdo que el padre Fermín nos ofreció incluso el poder bautizar a nuestro hijo Mateo allí en Roma. Y al final, nos lanzamos porque viajar con niños y con un bebé recién nacido era un reto para nosotros, pero dijimos, «venga, vamos para allá.»
Fue para nosotros muy especial porque fue «Roma dulce hogar» pero vivido de forma literal. El grupo nos dio el gran privilegio de poder entrar por la Puerta Santa cargando la cruz con nuestros hijos. Fue un momento muy especial, me emocionó, la verdad. Y ya para el final del viaje se combinó con lo que fue el bautismo de Mateo. Así que muy agradecidos también a la diócesis, a todos los que nos han apoyado.
Nos hemos sentido como una gran familia, no nos lo esperábamos, tanto amor, tanto recibimiento y tanta ayuda. Ha sido todo un regalo de Dios. Muy agradecidos.
- José Pedro, ¿creéis que sería importante facilitar momentos de encuentro entre cristianos de diferentes confesiones?
- Sí, de hecho conozco grupos protestantes que hacen eventos con católicos, eventos conjuntos y creo que sí que se debería de potenciar esas iniciativas siempre y cuando desde la parte católica no caigamos en este relativismo. Realmente si yo voy a un encuentro ecuménico es porque quiero que mis hermanos protestantes lleguen a lo que es un una fe más plena y que vuelvan a casa, que vuelvan a la Iglesia.
Entonces, si ese encuentro ecuménico está centrado en esa labor y podemos compartir experiencias o testimonios, creo que sí que es beneficioso que se debería de animar a hacer esos encuentros.
- Y tú Erea, ¿lo crees importante?
- Añadiría que creo que es importante una formación dentro del mundo católico. Yo creo que con leerse el Catecismo sería suficiente. Que a la hora de tener encuentros ecuménicos con protestantes, ellos siempre van a tener la misión de evangelizar, porque al final si tú crees que vives en la Verdad, quieres que el otro también la viva y la disfrute.
El evangélico usa muy bien la Biblia, los versículos. Entonces es importante que el católico conozca su fe para saber qué versículos también apoyan lo que uno cree.
- Erea, José Pedro, ha sido un auténtico placer hablar con los dos. Muchísimas gracias por vuestro testimonio.
- Muchas gracias también a vosotros por la oportunidad. Que Dios os bendiga.














