Queremos que conozcas el Amor de Dios y para ello te proponemos enseñanzas, testimonios, videos, oraciones y todo lo necesario para vivir tu vida dejando a Jesucristo ser quien ocupe el lugar central.
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Monasterio de San Marón, Annaya (Líbano), donde se encuentra el santuario y la ermita de San Charbel | Foto: ABBOUD AZER - Shutterstock.
Camino Católico.- A principios de 2026 fueron reportados dos nuevos milagros atribuidos a la intercesión de San Charbel: uno en Estados Unidos y otro en el Líbano, ambos relacionados con la curación de dos mujeres contra toda expectativa médica, según publica ACI Mena.
Venerado por los fieles como el "médico del cielo", San Charbel está asociado ahora con más de 30.000 milagros reportados. Desde su ermita en las montañas del Líbano hasta las habitaciones de hospitales, su intercesión continúa llegando a los necesitados, trascendiendo fronteras, culturas y generaciones.
Un caso de sanación en Estados Unidos
La abogada Georgianne Walker, nacida en 1975 en South Bend, Indiana, relató que se sometió a una cirugía abdominal en diciembre de 2024, la cual fue seguida pronto por una seria infección en la parte inferior del abdomen. Esta le causó un dolor intenso y una ansiedad persistente, requiriendo seis semanas de tratamiento con antibióticos. Si bien los síntomas disminuyeron gradualmente, la herida quirúrgica permaneció abierta, inflamada y sin cicatrizar.
A pesar del cercano seguimiento por parte de su cirujano y otros profesionales médicos, la herida no mostró mejoría. Durante diez meses, Walker cambió sus vendajes a diario debido al sangrado continuo. Al no observarse mejoría, su cirujano finalmente concluyó que era necesaria una segunda operación para extirpar el tejido inflamado y programó una nueva cirugía.
En septiembre de 2025, Walker contó que recibió la visita de George Issa, un amigo libanés que había sanado por intercesión de San Charbel Makhlouf tres años antes. Issa trajo consigo un pequeño frasco de aceite de San Charbel y la animó a orar por su intercesión y ungir su herida con el aceite.
El uso del aceite bendito ha sido una práctica arraigada en la tradición cristiana oriental y continúa hasta nuestros días. En el caso de San Charbel, esta antigua costumbre permanece activa. Los monjes del Monasterio de San Marón en Annaya continúan bendiciendo el aceite con las reliquias del santo y lo distribuyen a los fieles que piden su intercesión para la curación y otras gracias.
Walker relató que rezó y aplicó el aceite a la herida, tras lo cual sanó por completo. Dijo que tuvo una recuperación completa y ya no fue necesaria la segunda cirugía. Para la abogada, su curación fue por la intercesión de San Charbel y agradeció tanto al santo como a Issa. Afirmó que este acontecimiento le cambió la vida.
La curación se registró oficialmente el 17 de enero de 2026.
Una recuperación sin explicación médica
El segundo milagro reportado en el 2026 tuvo como beneficiara a Racha Charbel, quien nació en 1987 en Jezzine, un pueblo de montaña en el sur del Líbano. Ella ingresó en el hospital el 1 de octubre de 2025 debido a un fuerte dolor de espalda. Una resonancia magnética realizada bajo la supervisión de su médico, Christian Atiya, especialista en neurocirugía y cirugía vascular, reveló que tenía un tumor en la columna vertebral identificado como un meningioma, de 2,3 cm de largo y 0,3 cm de grosor.
Según su médico, el tumor no respondía a la medicación, representaba un riesgo para los nervios y vasos sanguíneos raquídeos y solo podía tratarse mediante extirpación quirúrgica. Se programó una resonancia magnética de seguimiento tres meses después para controlar su progresión y se fijó el 7 de enero de 2026 como fecha de ingreso hospitalario en caso de que fuera necesaria la cirugía.
Racha relató que en la noche del 6 de enero puso su mano sobre la imagen de San Charbel que colgaba sobre su cama y, antes de dormirse, pidió al santo que intercediera por su sanación.
En la mañana del 7 de enero de 2026, regresó al hospital para una nueva resonancia magnética. Se le informó que el examen duraría aproximadamente 45 minutos y que podría prolongarse si fuera necesario. La exploración se completó en unos 20 minutos y reveló un hallazgo inesperado: el tumor había desaparecido por completo.
Según Racha, su médico le dijo que no había explicación médica para la desaparición y que un tumor así no podía desaparecer sin intervención quirúrgica.
El 17 de enero de 2026, Racha Charbel realizó una visita de agradecimiento al Monasterio de San Marón en Annaya, donde registró oficialmente la curación y presentó los informes médicos pertinentes. Posteriormente declaró que la experiencia marcó un punto de inflexión en su vida y profundizó su fe.
Un santo y un río de misericordia
El santo libanés, sacerdote y monje ermitaño de rito maronita, era ampliamente conocido por las intercesiones que le atribuían católicos, musulmanes y seguidores de otras religiones, como los drusos. San Charbel falleció el 24 de diciembre de 1898. Fue beatificado por el Papa Pablo VI el 5 de diciembre de 1965 y canonizado por el mismo pontífice el 9 de octubre de 1977.
Annie, devota de San Charbel, en el Líbano / Foto: Vatican Media
* Annie, que reza al santo todos los días desde el anuncio de su médico, atribuye su «curación milagrosa» al santo patrón del Líbano. Ella entregó toda la documentación médica al sacerdote encargado de analizar las curaciones en el monasterio, segura de ser la 14ª persona salvada por San Charbel Makhlouf en 2024
Camino Católico.- Annie y su hermana Seta viven juntas en un barrio popular de Beirut. Viuda y sin hijos, Annie no tiene ingresos. Seta, en cambio, trabaja, pero su salario, en millones de libras libanesas, representa sólo unas pocas decenas de dólares mensuales. Demasiado poco para vivir, no lo suficiente para sobrevivir. Annie perdió su trabajo bien remunerado como secretaria en 2004 debido a un estado de salud frágil, víctima del descarte de los más vulnerables en su empresa.
Después de este despido, desarrolló pequeños trabajos, pero nunca recuperó un empleo estable. En 2017, cayó gravemente enferma de cáncer. Sin trabajo ni seguro, la atención médica le era inaccesible. Fueron las Pequeñas Hermanas de Jesús y María quienes acudieron en su ayuda. Gracias a este apoyo, pudo seguir un tratamiento pesado y curarse.
En su pequeño apartamento de tres habitaciones, se ilumina con pilas eléctricas. La compañía eléctrica nacional suministra energía a la ciudad unas dos horas al día. Durante las horas restantes, aquellos que tienen los medios se permiten los servicios de proveedores de electricidad privados, que gestionan gigantescos generadores dispersos por toda la capital, alimentados con fueloil y extremadamente contaminantes. Al moverse por la ciudad, el olor a gasóleo es omnipresente.
Un día a día al céntimo
Hacer las compras, alimentarse, es un rompecabezas diario para las dos hermanas; todo es caro y está fuera de su alcance. Pero el principal problema sigue siendo el acceso a la atención médica. Annie es diabética y necesita tres dosis de insulina cada día. Estos cuidados cuestan 100 dólares al mes. También aquí, la congregación religiosa hace lo posible por ayudarla cuando Seta, la hermana de Annie, no logra encontrar suficiente insulina en los centros de salud públicos. «Le guardo rencor al gobierno», denuncia Annie, «¿en qué país un gobierno no se preocupa por sus ciudadanos?»
Cuando cuenta su historia, tiene lágrimas en los ojos. «Sin embargo, siempre soy optimista», dice, «es cierto que hay momentos en los que veo todo negro, pero me recupero rápidamente» dice a Jean-Charles Putzolu en Vatican News. Además, el año 2026 se anuncia complicado para Annie y su hermana. Las dos mujeres viven en un apartamento de alquiler cuya renta podría aumentar considerablemente a partir de enero, cuando entre en vigor una nueva legislación. Simplemente temen ser desalojadas y realojarse será casi imposible debido a sus bajos ingresos.
Al igual que Annie y Seta, una gran mayoría de libaneses vive por debajo del umbral de la pobreza, en un país que una vez fue calificado como la «Suiza de Oriente». Las dos hermanas están lejos de ser un caso aislado.
Antes de su enfermedad, Annie, armenia-católica, se dirigía muy regularmente a la tumba de San Charbel en el monasterio de Annaya, donde el Papa León XIV ha orado el lunes 1 de diciembre de 2025. Rezaba ante el ermitaño maronita. El deterioro de su estado de salud le impidió continuar su peregrinación durante varios años.
El año pasado, sin haber recibido insulina durante tres días, se preocupó. Un análisis de sangre reveló valores alarmantes. Un médico del hospital le pidió que se hiciera diálisis de urgencia. Pero fue imposible encontrar un lugar de inmediato. El sistema sanitario público está saturado.
Mientras esperaba que le dieran una cita, su sobrina la visitó y le ofreció una imagen del santo maronita; ella se puso tensa y se molestó un poco: «Me dirigí a San Charbel mirando la foto. Le dije: “¿por qué no me has ayudado? Te he rogado tanto y no has hecho nada por mí. Ahora tienes que curarme”». Pasaron quince días, y Annie se hizo otro análisis de sangre. No entendió los resultados y dejó que el médico del hospital se ocupara de interpretarlos por ella. «Annie, ¿qué has hecho? Tus valores son normales, ya no necesitas diálisis», le dijo.
Annie, que reza al santo todos los días desde el anuncio de su médico, atribuye su «curación milagrosa» al santo patrón del Líbano. Ella entregó toda la documentación médica al sacerdote encargado de analizar las curaciones en el monasterio, segura de ser la 14ª persona salvada por San Charbel Makhlouf en 2024.
Carmen García es una joven abogada que vive su fe diariamente invocando a Dios en la oración para que le dé la gracia de hacer su voluntad en cada situación y ante los juicios
* «Poder poner lo que voy a hacer cada día en manos del Señor y también en manos de la Virgen me ayuda a relativizar y a poner las cosas un poco en su sitio y a ser consciente de que yo tengo que hacer todo lo que pueda, tengo que intentar constantemente dar lo mejor de mí para los demás, para el lugar en el que se me ha puesto, pero sabiendo que las cosas tienen un límite y que hay cosas que yo voy a querer controlar que no lo voy a poder hacer… Cuando sufro algún daño, le pido al Señor un sentido para ese dolor y la capacidad también para que eso no rompa mi humanidad con la otra persona, con la persona que me ha hecho daño. Y, por otro lado, cuando yo estoy en la posición de ser la que daña, pues tener luz para poder reconocer el daño que he podido hacerle a otro»
Camino Católico.- Carmen García es una joven abogada que vive su fe en la parroquia de Santa María Magdalena de Torrelaguna, municipio perteneciente a la Diócesis de Alcalá de Henares, en cuyo portal cuenta su testimonio de vida y fe. Tiene 26 años, estudió Derecho en la Universidad de Alcalá y hasta 2024 colaboró estrechamente con la Delegación diocesana de Infancia y Juventud. Actualmente está en el equipo de orientación jurídica de la Asociación para la Acogida y el Acompañamiento Betania, que se dedica al acompañamiento de las víctimas que han sufrido abusos sexuales en entornos eclesiales.
«Estoy en la Iglesia Católica para encontrar y mantener el sentido de la vida. Yo, gracias a Dios, viniendo de una familia católica en un momento dado de mi vida encuentro ese sentido por un encuentro personal y el inicio de un camino personal con el Señor. Entonces, pues, buscar, mantener, el sentido de la vida: la mía personal, pero también la vida comunitaria y la vida colectiva de mi familia, de mi comunidad, de la Diócesis, de la Iglesia y de la sociedad en la que me muevo», dice esta joven abogada,
«El encuentro con Dios en un momento un poco complicado»
Y relata con precisión cómo comenzó su camino de encuentro y personal con el Señor.
«Yo vengo de una familia católica. Gracias a Dios mis padres me transmitieron la fe, a mí y a mis hermanos. Llega un punto en que uno empieza a ser consciente de que la fe que tiene no es que no sea algo personal ni algo propio, pero que forma parte de algo que es más colectivo, en este caso mi familia. Pero hay un momento dado en el que para mí surge la necesidad y sobre todo el deseo muy fuerte de tener ese encuentro, porque yo lo veía en la vida de otras personas.
»Entonces yo recuerdo el verano de 2015 (además recuerdo la fecha porque para un adolescente hay hitos importantes que recuerda con mucha claridad). Yo recuerdo unas vacaciones familiares en la casa de mis abuelos, en el pueblo de donde es mi abuela, una sobremesa con mi abuelo y con mis primas mayores y alguna de mis tías.
»Mi abuelo contó su historia de conversión, ya de adulto… bastante adulto. Una historia muy bonita, además, que en realidad es el eco de la historia de su suegra, de la historia personal y de la relación personal de su suegra con el Señor. Yo recuerdo ver en mi abuelo como un halo de libertad y de sentido que yo quería.
»Yo era muy consciente de que en ningún momento había dudado ni de la existencia de Dios, ni me había apartado de la Iglesia, pero había algo que era mucho más profundo, que yo veía que le daba mucho más sentido a su vida. Y sobre todo, una cosa que a mí me ha marcado mucho y que me sigue marcando ahora fue encontrar un sentido al sufrimiento y ser capaz de atravesar por el sufrimiento con un sentido y con una profundidad…. A mí eso me despertó un deseo, pero también una necesidad.
»Me fui encontrando este tipo de historias en gente muy concreta y yo sabía que mi experiencia no tenía que ser la de ellos, no tenía que ser mimética. Intuía que había algo que iba a ser personal, porque evidentemente al Señor cuando tienes que decirle que sí, le tienes que decir que sí tú, no puede decir el vecino que sí por ti.
»Entonces recuerdo con mucha importancia el testimonio de mi abuelo y el de la madre de una de mis amigas que murió de cáncer hace ya tres años y con una vivencia de la enfermedad y del sufrimiento no deseada, pero sí asumida y habiéndole encontrado un sentido desde Dios. Recuerdo una de las últimas conversaciones con ella que me decía: “Carmen, es muy importante que mantengas ese deseo de querer tener un encuentro personal con el Señor”.
Carmen García y su abuelo. Gracias al testimonio de su conversión, ella tuvo su primera experiencia personal con el Señor
»El encuentro con Dios se produjo en un momento un poco complicado. Yo estaba estudiando la carrera. Estaba en ya no recuerdo si primero o segundo. Yo estudié Derecho en Alcalá y la iglesia de Santa María es anexa a la facultad, entonces yo iba por las mañanas a rezar a la Capilla de las Santas Formas antes de clase y recuerdo como un momento de muchas preocupaciones personales, también a nivel familiar, también un poco con la incertidumbre de saber o no saber si había elegido bien.
«El Señor que me decía: ‘estoy aquí, te dejo que me veas un rato y que sepas que tu vida tiene algo más allá de lo que tú puedes ver, decidir y controlar»
»Y entonces recuerdo estar una mañana rezando y de repente escuchar un silencio que me abrumó. O sea, yo además recuerdo salir de la Capilla y ver a la gente pasar y como un silencio brutal, que físicamente esto es imposible porque son las 9 y media de la mañana en una de las calles más concurridas de Alcalá y aquí lo que yo escucho es silencio. Y de pronto también mucha paz, como diciendo ‘bueno, ya, lo que tenga que salir ya saldrá.’
»Por curiosidad, cuando entré en clase me puse a leer el Evangelio del día. Era 15 de octubre, Santa Teresa de Jesús, que además mis padres me pusieron Carmen sobre todo por la devoción y por lo importante que ha sido para mis padres también la Orden de los Carmelitas. Ya ver eso fue como una especie de extrañeza en el buen sentido.
»Todos los 15 de octubre el Evangelio es el mismo, es San Mateo: “Venid a mí todos los que estéis cansados y agobiados.” Y entonces dije: ‘no… tiene que ser casualidad.’ Empecé a leer un poco más en profundidad el Evangelio y dije: ‘bueno, pues aquí hay algo que no depende de mí.’
»Es verdad que tengo una personalidad y una forma de ser que necesita tener bajo control muchas cosas. Si no, enseguida hay mucha incertidumbre, mucha inestabilidad. Y por primera vez me sentí muy en paz sabiendo que no tenía el control de la situación y que yo no podía hacer nada o no podía hacer más por resolver los problemas que en ese momento tenía abiertos. Yo creo que fue una llamada a la confianza y una demostración del Señor que me decía: “Bueno, estoy aquí, te dejo que me veas un rato y que sepas que tu vida tiene algo más allá de lo que tú puedes ver o de lo que tú puedes decidir y controlar”».
«Todas las personas necesitamos encontrarnos con la misericordia»
Carmen García cuenta cómo vive un día de su vida cotidiana con Dios:
«Me levanto pronto porque yo no vivo en Alcalá ahora. Vivo en Torremocha. Cojo el coche y me vengo para acá y lo primero que hago siempre es, depende del día… si tengo algún juicio, si tengo alguna declaración, lo que sea… pero lo más normal es que yo vaya a San Pedro a rezar más o menos entre 40 y 50 minutos.
»Y después de eso me voy al despacho y la verdad es que la mayor parte de mi tiempo ahora mismo es el trabajo, pero poder empezar el día con la oración para mí se convierte en una necesidad, porque yo estoy empezando en el mundo profesional y yo creo que es un momento de mucha incertidumbre porque se abren muchas cosas que desconoces, a la vez es una responsabilidad grande sobre cuestiones de la vida de la gente que viene a pedirte asesoramiento. Poder poner lo que voy a hacer ese día en manos del Señor y también en manos de la Virgen me ayuda a relativizar y a poner las cosas un poco en su sitio y a ser consciente de que yo tengo que hacer todo lo que pueda, tengo que intentar constantemente dar lo mejor de mí para los demás, para el lugar en el que se me ha puesto, pero sabiendo que las cosas tienen un límite y que hay cosas que yo voy a querer controlar que no lo voy a poder hacer.
»Y eso no quiere decir que las cosas vayan a salir mal, y en el caso de que salgan mal no suponen un fracaso. Si yo no tuviese esa oración diaria sé que mi propia angustia, mi propio pesimismo, mi propia incertidumbre me comerían y me ganarían terreno. Entonces es un poco ir defendiendo el terreno todas las mañanas; luego por la tarde también sigo trabajando hasta la hora de la Misa. Voy a Misa en la parroquia. Y si tengo algo más urgente sigo trabajando un poco más cuando vuelvo.
Carmen García con la oración pone en manos de Dios todo lo que tiene que hacer cada día
»Cuando tengo juicios sí que es verdad que intento ir a Misa antes. Esto no tiene absolutamente nada que ver con una cuestión de superstición, no tiene absolutamente nada que ver con que yo he desarrollado un método en el que he comprobado que si voy a Misa antes del juicio me sale mejor. Para nada. Es una cuestión de ofrecer el trabajo que yo tengo que hacer ese día y pedirle al Señor que me dé la gracia para poder hacer lo que Él me pide.
»Hablo de los juicios porque evidentemente para mí es también un terreno de juego que todavía es muy novedoso en el que tienes que controlar varias cosas, cosas que de repente se improvisan… También es importante cómo habla uno, el lenguaje que utiliza, cómo se organiza para que lo que uno tiene que decir se pueda comprender… Pues para controlar todos esos nervios y toda esa falta de experiencia que te generan mucha incertidumbre yo le pido al Señor serenidad.
»Suele ser habitual que estoy muy nerviosa hasta 5 minutos antes. No es automático, esto no es una cuestión de magia…pero una hija pide y el Padre concede esa gracia. Y si es la gracia que necesito pues ahí está, pero también un poco encaminado a poder hacer lo que el Señor me pide; no es una cuestión de automatismos ni de hacer como conjuros extraños, es más ofrecer la incertidumbre y el sufrimiento que eso te puede generar y ofrecer el trabajo, que además para los laicos es una cosa básica, es una cosa muy importante.
»Todas las personas, en cualquier circunstancia de nuestra vida, necesitamos encontrarnos con la misericordia y es verdad que hay un plano del trabajo de la abogacía en el que ves la necesidad de determinadas personas de encontrarse con esa misericordia. Normalmente quizá en el plano en el que más lo ves diríamos que a lo mejor es el derecho penal, porque te encuentras con situaciones que quizá generan más sufrimiento, sobre todo cuando estás hablando de delitos graves.
»Nosotros no somos jueces y nosotros, como abogados, no determinamos lo que una persona ha hecho bien o ha hecho mal, ni siquiera lo que necesita, pero yo creo que muchas veces trasluce las heridas que tiene la gente. Normalmente lo ves en las personas que han cometido un delito sea de mayor o menor gravedad, pero yo creo que toda historia que detrás de un delito esconde heridas sobre las que las personas necesitan recibir esa misericordia.
»La misericordia va de mano de la justicia. Esto no quiere decir que esas personas no tengan que cumplir con la sanción o con la pena que se les deba imponer; ni siquiera que no deban reparar, pero también la misión del derecho penal es tratar de evitar los delitos. El castigo no es un fin en sí mismo, pero es una respuesta necesaria que necesita la justicia.
»Hay historias en las que sí que te diría que creo que la justicia divina va por otro lado, pero esas ocasiones creo que pueden servir también para un encuentro. Yo todavía no lo he vivido, pero la gente con la que trabajo sí que me ha contado situaciones en las que ha habido personas que han delinquido y han cambiado totalmente de vida, no te diría que por un encuentro con Dios ni por haber experimentado la misericordia en primera persona pero creo que el Señor tiene sus herramientas y de repente da una lucidez gracias a la que uno puede ver que realmente se ha equivocado, que realmente lo ha hecho mal y quizá no se produce un encuentro con Dios pero es un primer paso a disponer el corazón hacia una manera de vivir.
«Jesucristo es el mejor abogado»
»Hay una parte de mi trabajo que es muy importante, que también forma parte de un proyecto casi personal; yo estoy dentro del equipo de orientación jurídica de la Asociación para la Acogida y el Acompañamiento Betania, que se dedica al acompañamiento de las víctimas que han sufrido abusos sexuales en entornos eclesiales; te diría que es la parte más complicada del trabajo, pero evidentemente es la parte en la que yo más he experimentado el encuentro con Dios a nivel profesional. Yo la misericordia la veo a través de las víctimas que son capaces muchas veces de afrontar sus propios procesos y creo que eso trasluce también misericordia. Lo que yo más veo en mi trabajo es la misericordia con uno mismo y el poder comenzar de nuevo integrando y asumiendo las heridas que uno tiene.
Carmen García en la facultad de Derecho de la UAH, donde estudió el grado
»Jesucristo es el mejor abogado; pero además no solo porque te defienda, sino porque es el único que puede darle un sentido a tu sufrimiento, estés en la posición en la que estés. Si estás en la posición de haber hecho daño a alguien, creo que es el Señor el que, de manera más directa o de manera más indirecta, a través de otras personas o a través de las circunstancias de tu vida, puede darte luz sobre lo que has hecho.
»Para eso es verdad que hay que tener un corazón dispuesto a asumir también el daño que uno hace, que creo que es algo muy complicado. Y en el caso del que sufre el daño, hay personas que desgraciadamente nunca llegan a encontrar ese sentido, y yo no me puedo poner en la piel de nadie que haya vivido una situación así, porque me parece que es imposible, pero en el caso de quien ha sufrido el daño sí que hemos visto a personas que le encuentran un sentido a ese sufrimiento.
»Encontrar un sentido al sufrimiento no quiere decir justificarlo, ni mucho menos, pero es verdad que son capaces de integrarlo en su vida y son capaces de hacer luego cosas grandes por los demás. Con grandes no me refiero a exitosas, sino que son capaces de dar mucho, de sacrificar mucho por amor a sus familias, a ellas mismas también, un amor propio y bien entendido, y también a la sociedad y a las comunidades de las que forman parte.
»Lo que más le pido a Dios siempre es que le dé un sentido al sufrimiento, al sufrimiento que todos padecemos, y también que me dé luz. Cuando el Señor te muestra lo que haces mal, siempre lo hace de manera compasiva, o por lo menos esa es mi experiencia.
»Es verdad que yo le pido mucho al Señor que no me deje dañar mucho. O sea, que me dé esa luz antes de llegar a determinados estadios de esa generación del daño sobre otros. Todos hacemos daño: a nuestra familia, a nuestros amigos… muchas veces no es un daño directo, no es una acción directa, como diríamos nosotros; es como una omisión, a veces el no estar pendiente de alguien que lo necesita y que sabemos que lo necesita. Esos además para mí son como los más complicados porque no se ven, y yo creo que son de los que más daño pueden hacer.
»Entonces yo creo que las dos cosas, cuando sufro algún daño, le pido al Señor un sentido para ese dolor y la capacidad también para que eso no rompa mi humanidad con la otra persona, con la persona que me ha hecho daño. Y, por otro lado, cuando yo estoy en la posición de ser la que daña, pues tener luz para poder reconocer el daño que he podido hacerle a otro.
»El hecho de que mi familia se sienta cercana a la Orden del Carmen sobre todo tiene que ver mucho con la historia de mis padres. Nunca hemos profundizado demasiado en eso, pero sí que es verdad que tienen mucha devoción tanto a San Juan de la Cruz como a Santa Teresa.
»Yo en la oración soy como muy seca, seca en el sentido de que aprecio mucho el silencio y el aprender a vivir la oración y la espiritualidad sin muchas florituras. Me encuentro muy a gusto y muy reconocida en la forma de hacer oración de la Orden del Carmen. Desde ese 15 de octubre también le pido a Santa Teresa que interceda por mí y por mi familia. Pero no hay una relación muy especial, no tenemos tampoco familia o algo que pertenezca a la Orden».
- Carmen García comparte la canción que esta escuchando últimamente que le acerca a Dios:
- El Canon de Thomas Tallis, interpretado por Libera, que es un coro de voces blancas. Es muy sencilla, es como la oración que uno hace antes de acostarse. Es una oración que pide perdón por las ofensas hechas en el día, que da las gracias y que le pide luz al Señor. Es muy sencillita, pero la verdad es que a mí me ayuda también a rezar.
- El libro que recomienda para conocer más la fe:
- Las cartas de Madre Teresa, que es una recopilación que hizo el postulador de su causa y que se llama “Ven, sé mi luz”.
Hay una preciosa que a mí me encanta en la que le habla del sufrimiento a una de sus compañeras y define cómo cuando uno está sufriendo es el beso que Jesucristo baja a darte desde la cruz. Si tuviese que decirle a alguien que la fe es esto, le diría que leyese esas cartas.
- Un santo que es un referente para ella:
- Madre Teresa, pero sobre todo San Rafael Arnaiz, porque a mí me ha educado mucho en la espera y en entender que los tiempos de espera son igual de queridos por el Señor como lo son las llamadas concretas a cosas concretas.
- Al final de la entrevista se le pide que termine las siguiente frases:
- Los jóvenes son… los que pueden arriesgarlo todo por un ideal.
Los jóvenes esperan… encontrarse con la Verdad.
La fe de los jóvenes… lleva a querer y a necesitar comprometerse.
El mejor lugar para rezar en a diócesis de Alcalá es… en el que más tiempo he pasado yo rezando: el monasterio de la Concepción que hay en Torrelaguna. Donde más tiempo he tenido la oportunidad de hacer silencio y de escuchar al Señor.
27 de julio de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. Carmelo Donoso y lecturas de la Santa Misa de hoy, lunes de la 17ª semana del Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
27 de julio de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, lunes de la 17ª semana del Tiempo Ordinario, presidida por el P. Carmelo Donoso, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
Camino Católico.-Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 27 de julio de 2026, lunes de la 17ª semana del Tiempo Ordinario, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día.
Evangelio: san Mateo 13, 31-35:
En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola al gentío:
«El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno toma y siembra en su campo; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un árbol hasta el punto de que vienen los pájaros del a anidar en sus ramas».
Les dijo otra parábola:
«El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta».
Jesús dijo todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les hablaba nada, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta:
«Abriré mi boca diciendo parábolas, anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo».
27 de julio de 2026.- (Camino Católico) Adoración al Santísimo Sacramento con el P. Carmelo Donoso, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.
* «El Reino de Dios revela su inestimable belleza de diversas maneras, pero llama a todos —hombres y mujeres, jóvenes y adultos mayores, pobres y ricos— a una profunda renovación. Todos pueden comprenderlo y se sienten atraídos por él. Incluso hoy, la Iglesia es una comunión de personas diferentes en cuanto a origen, cultura, habilidades y nivel de responsabilidad, pero todas llamadas a reconocerse como “uno” en Jesucristo: Él es el tesoro escondido, la perla preciosa, la red que recoge al que está disperso»
Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican Newstraducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus
* «Sigamos orando por todos los pueblos del mundo que sufren a causa de la guerra. Que el Señor toque los corazones e ilumine las mentes de los responsables, para que pronto se alcance la reconciliación y la paz. Ante los devastadores incendios que en estos días han afectado a varias localidades de Francia y España, expreso mi cercanía e invito a todos a orar por las personas afectadas y por la labor de los equipos de rescate. Hoy se celebra la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores, cuyo tema se inspira en las palabras del profeta Isaías: «Yo nunca te olvidaré» (Is 49,15). Agradezcamos juntos al Señor por el regalo que representan las personas mayores para la Iglesia y la sociedad, y comprometámonos a respetar y valorar su valioso papel, así como a garantizarles, siempre, la atención y la asistencia que merecen»
26 de julio de 2026.- (Camino Católico) «Debemos aprender a captar lo que realmente importa: el tesoro de la relación con Dios, que nos abre a la alegría y nos ayuda a vivir mejor las relaciones entre nosotros», ha reflexionado el Papa León XIV en su alocución previa al rezo del Ángelus, desde la Plaza de la Libertad en Castel Gandolfo, este domingo 26 de julio, ante miles de fieles y peregrinos.
«En el centro de la enseñanza de Jesús se encuentra el misterio del Reino de Dios, que el Evangelio de hoy compara con una perla y un tesoro (cf. Mt 13, 44-52)». El Santo Padre ha reflexionado sobre el Evangelio del XVII domingo del Tiempo Ordinario, señalando que «las parábolas dan a entender la sorpresa de quien encuentra lo que ni siquiera podía esperar, hasta el punto de que vender o dejar todo ya no parece una renuncia, sino una ganancia».
Asegura el Pontífice que, «de hecho, desde las primeras páginas, los evangelistas describen el llamado de Jesús a seguirlo como algo irresistible: libre, sin duda, pero urgente y capaz de suscitar una respuesta inmediata, movida por el deseo».
La paz que no acaba de llegar, que no se estabiliza, que paga un amargo precio frente a intereses mortíferos. Este es el tema central y crucial en torno al cual gira el llamamiento de hoy, último domingo de julio, tras la oración del Ángelus presidida por León XIV. La preocupación por el destino de Oriente Medio es especialmente intensa para el Papa, incluida la situación del Líbano, donde ayer fue beatificado el patriarca maronita Elia Hoayek. Además, al mostrarse al tanto de las noticias sobre los devastadores incendios que están afectando a diversas localidades de Francia y España, el Papa manifiesta su cercanía e invita a todos a rezar «por las personas afectadas y por la labor de los equipos de rescate».
XVII domingo del Tiempo Ordinario, 26 de julio de 2026
Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!
En el centro de la enseñanza de Jesús se encuentra el misterio del Reino de Dios, que el Evangelio de hoy compara con una perla y un tesoro (cf. Mt 13,44-52). Las parábolas dan a entender la sorpresa de quien encuentra lo que ni siquiera podía esperar, hasta el punto de que vender o dejar todo ya no parece una renuncia, sino una ganancia. De hecho, desde las primeras páginas, los evangelistas describen el llamado de Jesús a seguirlo como algo irresistible: libre, sin duda, pero urgente y capaz de suscitar una respuesta inmediata y movida por el deseo. Este es un primer aspecto importante de la forma en que Dios está cerca y se deja encontrar: el encuentro con su Reino es un punto de inflexión que no limita, sino que amplía la vida. Si algo debe cambiar ahora, es para tener más posibilidades, no menos.
Hay un segundo aspecto al que Jesús parece darle mucha importancia: quien encuentra el tesoro escondido en el campo es probablemente un campesino; la perla, en cambio, es reconocida como de gran valor por un comerciante, tal vez un viajero. Le siguen otras dos parábolas en las que los protagonistas son pescadores y un escriba experto en cosas antiguas y nuevas. Hay otras, además, en las que el Reino se deja vislumbrar en una mujer que amasa la harina, en otra que ordena la casa, en un rey que planea la guerra, en un hombre que diseña una torre, en administradores que gestionan pagos o inversiones, en pastores y agricultores. En resumen, el Reino de Dios revela su inestimable belleza de diversas maneras, pero llama a todos —hombres y mujeres, jóvenes y adultos mayores, pobres y ricos— a una profunda renovación. Todos pueden comprenderlo y se sienten atraídos por él.
Incluso hoy, la Iglesia es una comunión de personas diferentes en cuanto a origen, cultura, habilidades y nivel de responsabilidad, pero todas llamadas a reconocerse como “uno” en Jesucristo: Él es el tesoro escondido, la perla preciosa, la red que recoge al que está disperso. Desde el principio, de hecho, Jesús llamó y reunió a su alrededor a personas que, de otra manera, nunca se habrían conocido. Así fue precisamente como demostró que Dios no hace distinción de personas y que su elección es una predilección preferencial por los pequeños y los descartados.
Hermanos y hermanas, no nos queda más que pedir un don, el mismo que pidió el joven rey Salomón (cf. 1 R 3,5.7-12). Es el don de identificar la perla de gran valor, de saber reconocer el tesoro por el que vale la pena venderlo todo. Mientras que la industria del consumo nos altera el gusto, creando siempre nuevas necesidades para luego vendernos respuestas que no sacian y, a veces, envenenan el corazón, debemos aprender a captar lo que realmente importa: el tesoro de la relación con Dios, que nos abre a la alegría y nos ayuda a vivir mejor las relaciones entre nosotros.
La intercesión de María, Sede de la Sabiduría, oriente hacia Jesús nuestro deseo de vida, para que se realice en plenitud.
Oración del Ángelus:
Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.
Et concépit de Spíritu Sancto.
Ave Maria…
Ecce ancílla Dómini.
Fiat mihi secúndum verbum tuum.
Ave Maria…
Et Verbum caro factum est.
Et habitávit in nobis.
Ave Maria…
Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.
Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
Orémus.
Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,
méntibus nostris infunde;
ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.
Amen.
Gloria Patri… (ter)
Requiem aeternam…
Benedictio Apostolica seu Papalis
Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.
Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,
Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.
Amen.
Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:
Queridos hermanos y hermanas:
Ayer, en Líbano, fue beatificado Elia Hoayek, Patriarca de Antioquía de los maronitas de 1899 a 1931 y fundador de la Congregación de las Hermanas Maronitas de la Sagrada Familia. Dirigió durante más de treinta años la Iglesia maronita con gran dedicación y sensibilidad pastoral. Hombre de diálogo y de esperanza, fue un brillante referente eclesial, social y político, hasta el punto de ser llamado “Padre del Gran Líbano”. Que la oración y la intercesión del nuevo beato acompañen siempre a los fieles maronitas en todo el mundo y obtengan el don de la paz para todo el pueblo del Líbano, que me es tan querido.
Sigo con inquietud la persistencia y el recrudecimiento de la violencia en Tierra Santa, de la que últimamente han sido víctimas también muchos civiles, tanto en Cisjordania como en Gaza. Hago un vehemente llamamiento para que se retome la negociación de una solución política justa, basada en la dignidad y los iguales derechos de cada persona; y para que se rechacen nuevas acciones militares y decisiones unilaterales, en particular aquellas que violan el respeto y el statu quo de los lugares sagrados de todas las religiones.
Reitero asimismo mi llamamiento respecto a la situación en todo el Medio Oriente, donde la intensificación de las operaciones militares ha traído de nuevo la violencia y la destrucción, poniendo en grave riesgo la vida de numerosos civiles y agravando la escasez de agua potable y de electricidad. Desde lo más profundo del corazón, exhorto a todas las partes involucradas a suspender los ataques y a reabrir con urgencia los espacios de diálogo y diplomacia, para alcanzar lo antes posible la paz, tan anhelada por toda la región.
Sigamos orando por todos los pueblos del mundo que sufren a causa de la guerra. Que el Señor toque los corazones e ilumine las mentes de los responsables, para que pronto se alcance la reconciliación y la paz.
Ante los devastadores incendios que en estos días han afectado a varias localidades de Francia y España, expreso mi cercanía e invito a todos a orar por las personas afectadas y por la labor de los equipos de rescate.
¡Los saludo con afecto a todos los que están aquí presentes, tanto a los residentes como a los que vienen de diversas partes de Italia y del mundo!
Doy una bienvenida especial a los peregrinos de la Obra de la Iglesia y a los obispos que los acompañan; una bienvenida y especial saludo a los niños de la “Casa de la Misericordia” de Chortkiv, en Ucrania, huéspedes de la parroquia de San Miguel Arcángel de Nocera Superiore; a los adolescentes de la parroquia de Manerbio; a los participantes en el Encuentro Internacional de Jóvenes organizado con motivo del bicentenario de la muerte de santa Giovanna Antida Thouret; a los jóvenes peregrinos del movimiento de estudiantes católicos Önze-Lieve-Vrouw Ster-Der-Zee de Maldegem, en Bélgica, así como a los alumnos de la Escuela de alumnos carabineros de Velletri, acompañados por el capellán y sus oficiales.
Saludo a los miembros de la Catholic Men Association of Cameroon.
Dirijo un saludo especial a los participantes en la “Fiesta del durazno” de Castelgandolfo, que han venido trayendo sus frutos para ser bendecidos.
Esta tarde, en Roma, a orillas del Tíber, se llevará a cabo la procesión de la Virgen “fiumarola”. Que María, Madre de Jesús, conceda a quienes participan en esta hermosa tradición, y a todos nosotros, vivir cada día según las enseñanzas del Evangelio.
¡Les deseo de corazón, a todos ustedes, un feliz domingo!