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miércoles, 30 de septiembre de 2026

Papa León XIV en la Audiencia General, 30-9-2026: «Lo vivido en Francia ha sido un gran don para mí con personas que aman a Jesús porque han sido amadas por Él y desean anunciar ese amor a todos, ‘para que el mundo tenga vida’»

* «En Lourdes el Señor, a través del cuidado maternal de la Virgen María, comunica a todos, peregrinos y especialmente a enfermos en el cuerpo y en el espíritu, un mensaje de esperanza y de renacimiento. Un mensaje que he querido relanzar abiertamente: toda vida humana, de cualquier condición, también en la fragilidad más grave, conserva la propia dignidad inviolable y merece ser cuidada, acompañada, aliviada del sufrimiento con la compasión humana y con el auxilio de los medios que ofrece la ciencia. Por eso, Lourdes representa para todo el mundo un santuario de la civilización del amor. En este contexto encontré a algunas personas víctimas de abusos y les pedí que me ayudaran a expresar también a otras víctimas mi voluntad y la de toda la Iglesia de escuchar y caminar con ellos mientras buscan la sanación, reconociendo el dolor causado en sus vidas y trabajando por la prevención de los abusos»

Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News con la catequesis del Papa León XIV y la síntesis que ha hecho en nuestro idioma

* «Dirijo ahora un llamamiento por la región del Tigray, en Etiopia: Estoy siguiendo con profunda consternación la situación en el Tigray y en las regiones vecinas de Afar y Amhara, donde han vuelto a estallar las hostilidades. Dirijo mi más sentido llamamiento a todas las partes para que elijan el camino del diálogo. El conflicto armado nunca soluciona los problemas, sino que solo los agrava, dejando a su paso una estela de muerte, destrucción y resentimiento. Solo un compromiso sincero puede sentar las bases para una paz duradera. Espero con ferviente esperanza que la comunidad internacional ofrezca su generosa y oportuna contribución, para asegurar que se preste toda la ayuda humanitaria a quienes la necesitan»


30 de septiembre de 2026.- (Camino Católico).-  “Hoy quiero hablarles del Viaje apostólico a Francia que he realizado en los días pasados. Ha sido un gran don para mí y para el pueblo de  Dios en ese país, y doy gracias al Señor. Es interesante poner en paralelo la celebración de las Vísperas en la Catedral con la Vigilia de los jóvenes que tuvo lugar esa misma noche en el gran Estadio de Francia en París. Dos lugares completamente diversos y sin embargo, dos eventos complementarios, casi unidos espiritualmente. ¿Qué les unía? La Iglesia, que no está hecha de piedras o de cemento, sino de personas que aman a Jesucristo porque han sido amadas por Él”, ha dicho el Papa León XIV en su catequesis durante la Audiencia general que ha presidido en la mañana de este miércoles, 30 de septiembre, en la Plaza de San Pedro, ante decenas de miles de fieles.

“La sinergia en pro del bien común debería ser el estilo normal de las instituciones, de las fuerzas políticas y sociales, de cuantos tienen responsabilidades civiles y económicas. Es el mensaje que he querido transmitir a las autoridades francesas, así como a los miembros de la UNESCO”, indicando que “el criterio fundamental sobre el que basar esa colaboración” es “la dignidad de la persona humana”, reitera el Papa.

“Y por eso, era natural y correcto que después de París me dirigiera como peregrino a Lourdes, a venerar a la Madre de la Iglesia, María, aquella que en la hora de la pasión y de la muerte mantiene encendida la lámpara de la fe y de la esperanza”, dice el Papa, quien subraya que, en Lourdes, “el Señor, a través del cuidado maternal de la Virgen María, comunica a todos, peregrinos y especialmente a enfermos en el cuerpo y en el espíritu, un mensaje de esperanza y de renacimiento”.



Antes de concluir la Audiencia General, el Papa León XIV ha realizado un apremiante llamamiento en favor de la región de Tigray en Etiopia: “Solo un diálogo honesto puede sentar las bases de una paz duradera. Espero fervientemente que la comunidad internacional ofrezca su generosa y oportuna contribución para garantizar que toda la ayuda humanitaria llegue a quienes la necesitan”. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la catequesis traducida al español y la síntesis que el Santo Padre ha hecho en nuestro idioma, cuyo texto completo es el siguiente:

LEÓN XIV

AUDIENCIA GENERAL

Plaza de San Pedro

Miércoles, 30 de septiembre de 2026


Catequesis - Viaje apostólico a Francia y visita a la UNESCO 


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy quiero hablaros del Viaje apostólico a Francia que he realizado estos últimos días. Ha sido un gran regalo para mí y para el pueblo de  Dios en ese país, y doy gracias al Señor. Expreso de nuevo mi gratitud a todos los que me han acogido, Autoridades civiles y pastorales de la Iglesia y a todos aquellos - han sido muchos - que quisieron encontrar al Papa o simplemente saludarlo por las calles, como apóstol de Cristo y mensajero de paz. ¡Gracias a todos!

Quisiera recoger los pensamientos y las impresiones - todavía muy vivas - de esta Visita pastoral en torno a un único gran símbolo: la Catedral de Notre-Dame de París. Allí, el primer día por la tarde celebramos las Vísperas de la Beata Virgen María, una liturgia solemne y al mismo tiempo festiva, en la que la música, el canto y la belleza del templo hacían vibrar a los corazones unidos en la oración.

Precisamente Notre-Dame, con el drama que ha vivido, puede iluminar simbólicamente todo este Viaje apostólico, ofreciendo una clave de lectura que resumiría en una palabra: renacimiento.

La Catedral de París, que hace solo siete años parecía herida de muerte por un enorme incendio, ahora está reconstruida y luce más esplendorosa que nunca. Aquel desastre provocó una reacción positiva a todos los niveles, algunos más visibles y prácticos y otros más escondidos, de orden espiritual.

Su restauración fue una prueba de la posible colaboración entre Iglesia, Estado, instituciones públicas y sociedad civil. Esta dinámica ha permitido aprovechar al máximo tanto la generosidad de los benefactores como las competencias de los profesionales y los artesanos. La sinergia en pro del bien común debería ser el estilo normal de las instituciones, de las fuerzas políticas y sociales, de cuantos tienen responsabilidades civiles y económicas. Es el mensaje que he querido transmitir a las autoridades francesas, así como a los miembros de la UNESCO, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura que tiene sede en París, indicando cuál es el criterio fundamental sobre el que basar esa colaboración: la dignidad de la persona humana.

Pero sobre todo, Notre-Dame es imagen de la Iglesia de piedras vivas, del pueblo santo de Dios. Es interesante poner en paralelo la celebración de las Vísperas en la Catedral con la Vigilia de los jóvenes que tuvo lugar esa misma noche en el gran Estadio de Francia en París. Dos lugares completamente diversos y sin embargo, dos eventos complementarios, casi unidos espiritualmente. ¿Qué les unía? La Iglesia, que no está hecha de piedras o de cemento, sino de personas que aman a Jesucristo porque han sido amadas por Él. En Notre-Dame estaban los sacerdotes y los conos, las personas consagradas, los operadores pastorales; en el estadio estaba la nueva generación francesa: nueva - diría - no solo por la edad, sino más aún por su espíritu, por la libertad de corazón y de fe. Jóvenes que cantaron, gritaron, pero que también se quedaron en silencio, en escucha. Rostros atentos y conmovidos, que manifestaban corazones deseosos de verdad y de amor. A ellos les dije con alegría: ¡Vosotros sois los santos de Francia! Esa Vigilia fue una gran señal de esperanza.

Así como lo fue - en la pequeñez que Dios prefiere - también el encuentro en la Maison Bakhita, casa de acogida para distintas personas en dificultad: uno de los muchos lugares, frutos del Evangelio, en los que se trabaja a diario para servir con amor a la dignidad de la persona humana.

Sin embargo, en la Iglesia en Francia hay una señal de renacimiento que perdura desde algunos años, es decir, el notable y creciente número de jóvenes y adultos que piden el Bautismo. Ante esta hermosa sorpresa de Dios se está celebrando en París una Asamblea sinodal provincial, en la que he podido intervenir, animando el camino de los catecúmenos y de los neófitos, junto a las comunidades a las que pertenecen.

El evento culminante de mi visita a la capital fue la Misa en la Place de la Concorde. Allí, la señal del renacimiento apareció de modo sorprendente: la asamblea litúrgica, que reunía a sacerdotes, el coro y una notable multitud en la vasta plaza, se extendía por toda la Avenue des Champs Élysées hasta el Arco del Triunfo y más allá. En el momento de la Comunión todos pudieron acercarse a la Eucaristía, que se distribuía por todas partes. He aquí la verdadera reconstrucción, la restauración de la Iglesia que solo Dios puede hacer, por intercesión de la Virgen María.

Y por eso, era natural y correcto que después de París me dirigiera como peregrino a Lourdes, a venerar a la Madre de la Iglesia, María, aquella que en la hora de la pasión y de la muerte mantiene encendida la lámpara de la fe y de la esperanza. En Lourdes el Señor, a través del cuidado maternal de la Virgen María, comunica a todos, peregrinos y especialmente a enfermos en el cuerpo y en el espíritu, un mensaje de esperanza y de renacimiento. Un mensaje que he querido relanzar abiertamente: toda vida humana, de cualquier condición, también en la fragilidad más grave, conserva la propia dignidad inviolable y merece ser cuidada, acompañada, aliviada del sufrimiento con la compasión humana y con el auxilio de los medios que ofrece la ciencia. Por eso, Lourdes representa para todo el mundo un santuario de la civilización del amor. En este contexto encontré a algunas personas víctimas de abusos y les pedí que me ayudaran a expresar también a otras víctimas mi voluntad y la de toda la Iglesia de escuchar y caminar con ellos mientras buscan la sanación, reconociendo el dolor causado en sus vidas y trabajando por la prevención de los abusos.

La tercera y última etapa del Viaje apostólico fue la ciudad de Metz, en una región de Francia y de Europa martirizada por la Segunda Guerra Mundial. Allí operó Robert Schuman, uno de los principales inspiradores del proceso de unificación europea. La Europa contemporánea nació precisamente como proyecto de paz después de la destrucción de la guerra. Podemos decir que lo que sucedió en Notre-Dame de París con el incendio sucedió en Europa con la Segunda Guerra Mundial. Y Europa renació, sobre la base de aquellos principios de democracia, solidaridad y fraternidad entre los pueblos que deben mucho a sus raíces cristianas. También hoy, sobre esos cimientos y con esa fuerza vital, el proyecto europeo puede renovarse, de un modo mucho más globalizado, donde el diálogo interreligioso desempeña un papel de importancia primaria. Por eso, en Metz encontré a los representantes de las diferentes tradiciones religiosas, quienes leyeron y firmaron en mi presencia el llamamiento de Metz por el diálogo y la paz.

Queridos hermanos, el tema de mi Visita pastoral a Francia ha sido Pour que le monde ait la vie, Para que el mundo tenga vida (cf. Jn 6, 51). Son palabras de Jesús, que resumen toda su misión de salvación y que, durante el Viaje, expresaban en plenitud el sentido evangélico de cada encuentro. Ahora, estas expresan nuestra oración, al pedir a Dios que este evento de gracia dé frutos abundantes y duraderos.

Después, al saludar a los peregrinos de lengua española, el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:
Hoy deseo compartir con ustedes algunas reflexiones sobre el Viaje Apostólico a Francia que he realizado en los días pasados. Lo vivido ha sido un gran don para mí y para el Pueblo de Dios que peregrina en ese país. Agradezco a todos los que lo han hecho posible: a las autoridades civiles y eclesiásticas, y a tantas personas que se han sumado a cada uno de los eventos y han salido a las calles a encontrarse con el Papa y a manifestar la alegría de la fe. ¡Gracias a todos!

Quisiera resumir mis vivencias en un único gran símbolo: la Catedral de Notre-Dame de París. Un templo destruido hace siete años por un incendio, hoy es signo de renacimiento. Esta es una imagen de la Iglesia edificada con piedras vivas, es decir, de personas que aman a Jesús porque han sido amadas por Él y desean anunciar ese amor a todos, “para que el mundo tenga vida” (cf. Jn 6,51). Esta es la reconstrucción de la Iglesia que sólo Dios puede llevar a cabo.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Pidamos al Señor, por intercesión de Nuestra Señora de Lourdes, que mantenga encendida en nosotros la lámpara de la fe, la esperanza y la caridad, y que seamos uno en Cristo, para que el mundo pueda creer en Él. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

El Santo Padre ha dicho en otros idiomas:

Dirijo ahora un llamamiento por la región del Tigray, en Etiopia: Estoy siguiendo con profunda consternación la situación en el Tigray y en las regiones vecinas de Afar y Amhara, donde han vuelto a estallar las hostilidades. Dirijo mi más sentido llamamiento a todas las partes para que elijan el camino del diálogo. El conflicto armado nunca soluciona los problemas, sino que solo los agrava, dejando a su paso una estela de muerte, destrucción y resentimiento. Solo un compromiso sincero puede sentar las bases para una paz duradera.

Espero con ferviente esperanza que la comunidad internacional ofrezca su generosa y oportuna contribución, para asegurar que se preste toda la ayuda humanitaria a quienes la necesitan.

El domingo pasado, en Bolonia, fueron beatificados tres sacerdotes mártires: Ubaldo Marchioni (sacerdote diocesano), Elia Comini (salesiano) y Martino Capelli (dehoniano). Fueron asesinados en 1944 —durante una fase dramática de la Segunda Guerra Mundial— debido al desprecio de las tropas nazis hacia su ministerio con los feligreses. El sacrificio supremo realizado por estos ministros de Dios muestra a los cristianos de hoy la valentía de acercarse a sus hermanos y hermanas, especialmente en los momentos de prueba.

Por último, mi pensamiento se dirige a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. Que el mes de octubre, que comienza mañana, sea una oportunidad para rezar el Santo Rosario, dedicándolo en particular al fin de las guerras y a alcanzar la paz.

Mi bendición para todos ustedes.

Papa León XIV

Fotos: Vatican Media, 30-9-2026

Sergio Carranza se abocó al culto satánico al morir su padre porque «le cogí mucho rencor a Dios», pero Cristo le liberó y rescató al asistir a un retiro espiritual al que le invitaron

 


Antes de su conversión, el mexicano Sergio Carranza acostumbraba a tratar con el demonio y pedirle favores a cambio de renunciar a Dios

* «El llamado que me hizo Dios en el retiro fue muy especial y de una forma muy sencilla me llenó mucho más que todo lo malo que pudiese haber hecho, incluso que las conversaciones con el demonio. Le decía a mi pareja que no me quería casar con ella porque no tenía nada que ofrecerle. Pero cuando llegó ese llamado de Dios le dije: `¿Sabes qué? Ahora si tengo algo que ofrecerte, y sé lo que debo hacer para que seáis felices: quiero casarme´. Supe que el Señor es más fuerte, el que nos puede dar todo sin sacrificar mi vida, mis hijos o dañar a mi esposa, y sin tener que matar a una persona, Él me lo ofreció todo. Así empecé mi vida con Dios»

Camino Católico.- El mexicano Sergio Carranza Martínez desterró a Dios de su vida e instauró el culto satánico cuando murió su padre en un trágico accidente. «Para mí era todo lo que necesitaba y le cogí mucho rencor a Dios: Él lo tenía todo, ángeles, arcángeles… ¿Por qué tenía que quitarme todo lo que yo tenía?», cuenta al canal del misionero católico Jorge López.

Asustado por su familia, quiso volver atrás, pero el demonio comenzó a cobrar su deuda. La invitación a un retiro espiritual le llevó a ser rescatado por Dios y a su conversión. Pero para ir al encuentro no tenía dinero y oró así: «Siempre he sabido Dios que existes pero no he querido estar contigo. Si quieres que lo esté, ayúdame a pagar ese retiro, porque no tengo dinero».  Y el dinero llegó de las formas más inimaginables. “Cristo me lo ofreció todo”,  reconoce en su testimonio.

Entre las consecuencias cotidianas en las que vivía inmerso por el culto a satanás estaba el hecho habitual que muebles de su cuarto se movían sin explicación. Sergio rememora una ocasión en que, acuciado por necesidades económicas «le decía al demonio que no quería estar del lado de Dios» por haberse «llevado» a su padre. En su lugar, pidió ayuda al demonio para solventar sus problemas. Y asegura: «Al día siguiente apareció una persona ofreciéndome más dinero de lo que necesitaba, pero a cambio de que le quitara la vida a otro hombre».

Carranza subraya que Dios siempre le ha permitido pensar y discernir antes de actuar. Por ello declinó las propuestas que podían suponer daño para terceros como asesinatos o drogas, pero se entregó en muchas otras, convencido de que «las batallas espirituales son aún más fuertes que una adicción«.

«Esa rebeldía y rencor que tenía hacia Dios me llevaron a hacer cosas similares, me sentía a gusto con que alguien me escuchase y recibiendo una respuesta», menciona refiriéndose a  la oración que dirigía al demonio.


Sergio Carranza Martínez

El culto a la muerte, los amuletos «curados»  -poseedores de ciertas energías-,  las oraciones y las consagraciones al demonio o las invitaciones a sectas formaban parte de las conversaciones del día a día de Sergio, aunque matiza que nunca formó parte de ninguna agrupación. Matiza que su participación en el satanismo siempre fue «privada» y que él no quería profesar un culto concreto o difundir el satanismo, simplemente sentirse «pleno» o escuchado ante la pérdida de su padre.

«Solo encontraba una persona que me escuchaba -el demonio- y no veía como algo malo el trato directo que tenía, pensaba que solo hablaba y él respondía, pero no hacía ningún sacrificio o ritual«, asevera.

En lo económico, sus necesidades fueron escuchadas. Sin embargo, el vacío por la pérdida de su padre nunca desapareció: «Se camuflaba con otras cosas pero nunca fui feliz. El demonio te satisface algunas necesidades, pero nunca te dejas de sentir vacío o con problemas». Asumió  que iba hundiéndose «cada vez más» y que sus dificultades se agravaban, decidió «caminar solo», sin Dios, pero también sin Satanás.

«No pude. Cuando le negué la entrada al demonio en mi vida, empezaron los ataques. Me encontraba personas en la calle que nunca había visto y me atacaban como si me conocieran, una persona disfrazada de payaso me miraba siempre fijamente y también me agredía».

Los ataques se prolongaron en el tiempo, y el mexicano ya conocía la sensación que acompañaba a la presencia diabólica. «Cuando vives una vida espiritual al lado del demonio lo entiendes. Había una persona de negro que en la madrugada siempre estaba al pie de mi cama, mirándome. Sé quién eres, a qué vienes y qué quieres, pero no me interesa estar contigo», le dijo a la presencia.

Aquella noche fue la última vez que Carranza vio aquella figura, pero permaneció entre su familia: «Mi hija mayor no podía dormir durante las noches, le pregunté y me dijo: `Una persona de negro se pone en mi cama, cuando abro los ojos lo veo y cuando los cierro siento que pega su cara a la mía y me asusta´».

Entre aquellos ataques espirituales que reclamaban su deuda, recibía continuas invitaciones para realizar cultos a la muerte, participar en sectas, acercarse a brujos e incluso consagrarse como servidor del demonio.

«¿Qué hago? Es mi familia, pero contra el demonio no puedo hacer nada físicamente. Necesito ayuda», pensó.

En esta ocasión, la respuesta tampoco tardó en llegar: «Una persona me invitó a un retiro espiritual en el que se hacían oraciones de liberación, sanación y rompimiento de cadenas, por las que el demonio quede alejado sin ningún poder sobre ti o tu familia.  Era lo que necesitaba» y pese a no tener dinero para pagarlo, sabía que tenía que ir.


Sergio Carranza Martínez sirve junto a su familia en la parroquia y en la comunidad carismática Sermón de la Montaña, cuyos miembros aparecen en la imagen y que él considera su segunda familia

«Siempre he sabido Dios que existes pero no he querido estar contigo. Si quieres que lo esté, ayúdame a pagar ese retiro, porque no tengo dinero». Como si de pequeños milagros se tratasen, el dinero necesario apareció sin explicación.

«El llamado que me hizo Dios en el retiro fue muy especial y de una forma muy sencilla me llenó mucho más que todo lo malo que pudiese haber hecho, incluso que las conversaciones con el demonio», recuerda Sergio. Un llamado que no solo fue especial por devolverle a la fe, sino por ayudarle a formalizar su familia. «Le decía a mi pareja que no me quería casar con ella porque no tenía nada que ofrecerle. Pero cuando llegó ese llamado de Dios le dije: `¿Sabes qué? Ahora si tengo algo que ofrecerte, y sé lo que debo hacer para que seáis felices: quiero casarme´».

«Supe que el Señor es más fuerte, el que nos puede dar todo sin sacrificar mi vida, mis hijos o dañar a mi esposa, y sin tener que matar a una persona, Él me lo ofreció todo. Así empecé mi vida con Dios», concluye. Hoy, pasados los años, sirve junto a su familia en la parroquia y en la comunidad carismática Sermón de la Montaña, que le auxilió.


Los ángeles invaden las redes sociales: ¿Cuándo son cristianos y cuándo ‘New Age’? Responde Luis Santamaría del Río

 

* «Parecen ángeles, pero no lo son. La valoración de la Iglesia es clara: sí, es cierto que cuando algunas personas dicen recibir mensajes de los ángeles o entrar en contacto con ellos, “las manifestaciones son efectivamente espirituales, pero no proceden de Dios, a pesar del lenguaje de amor y luz que suele usarse casi siempre”. Y continúa diciendo: “probablemente sea más correcto referirse a ello como a una forma contemporánea de espiritismo, más que a una espiritualidad en sentido estricto. ¿Espiritismo? Sí, aunque ahora se hable de channeling (canalización), y la persona que hace la función de médium sea llamada channel (canal), en un intento de enmascarar y dulcificar una práctica rechazada y prohibida por el Magisterio de la Iglesia católica desde siempre. Aunque este documento del Vaticano no mencione al demonio, está claro que vislumbra su acción causal, dado que habla de manifestaciones “espirituales” que “no proceden de Dios”. Su origen, por lo tanto, no puede ser otro»

Camino Católico.-  Cada vez hay más presentaciones de la figura de los ángeles como seres superiores de cariz casi mágico, con un lenguaje confuso que emplea términos cristianos y bíblicos, pero en una frontera difusa que suena más a esoterismo. Sí, la Nueva Era (New Age) utiliza los ángeles, pero en un sentido totalmente diferente. ¿Cómo distinguirlos? En este artículo de Luis Santamaría del Río que ha publicado Portaluz veremos las claves principales.

En las últimas décadas, los ángeles se han puesto de moda. Seres espirituales de cuya existencia habla la Biblia, no son patrimonio exclusivo del judaísmo y del cristianismo, sino que aparecen como mediadores –y mensajeros, que eso significa etimológicamente su nombre griego– entre Dios y los hombres en el islam y en otras religiones. En el caso de la fe monoteísta, queda claro que los ángeles son criaturas, y de ninguna manera pueden identificarse con Dios. 

Sin embargo, cada vez hay más presentaciones de la figura de los ángeles como seres superiores de cariz casi mágico, con un lenguaje confuso que emplea términos cristianos y bíblicos, pero en una frontera difusa que suena más a esoterismo. Sí, la Nueva Era (New Age) utiliza los ángeles, pero en un sentido totalmente diferente. ¿Cómo distinguirlos? En este artículo veremos las claves principales. Pero antes, repasemos el aviso que dio la Santa Sede sobre este asunto en particular. 

La alerta del Vaticano sobre la trampa del “encantamiento”

 


En el documento Jesucristo portador del agua de la vida. Una reflexión cristiana sobre la “Nueva Era”, del año 2003, fruto del trabajo conjunto de varios dicasterios –organismos que colaboran con el Papa en el gobierno de la Iglesia universal–, leemos una advertencia clara sobre la presencia de los ángeles en el discurso doctrinal de la New Age. En efecto señala que: “uno de los elementos más comunes de la espiritualidad de la Nueva Era es la fascinación por las manifestaciones extraordinarias y en particular por los seres paranormales”. Aquí es donde -para los cultores de la New Age- encuentran su lugar, entre otras pretendidas entidades sobrenaturales y ‘maestros ascendidos’, ciertos seres a los que llaman ángeles. 

Parecen ángeles, pero no lo son. La valoración de la Iglesia es clara: sí, es cierto que cuando algunas personas dicen recibir mensajes de los ángeles o entrar en contacto con ellos, “las manifestaciones son efectivamente espirituales, pero no proceden de Dios, a pesar del lenguaje de amor y luz que suele usarse casi siempre”. Y continúa diciendo: “probablemente sea más correcto referirse a ello como a una forma contemporánea de espiritismo, más que a una espiritualidad en sentido estricto”. 

¿Espiritismo? Sí, aunque ahora se hable de channeling (canalización), y la persona que hace la función de médium sea llamada channel (canal), en un intento de enmascarar y dulcificar una práctica rechazada y prohibida por el Magisterio de la Iglesia católica desde siempre. Aunque este documento del Vaticano no mencione al demonio, está claro que vislumbra su acción causal, dado que habla de manifestaciones “espirituales” que “no proceden de Dios”. Su origen, por lo tanto, no puede ser otro. 

1ª clave: los nombres de los ángeles

  


Una forma muy sencilla de distinguir cuándo nos encontramos ante contenidos cristianos sobre los ángeles y cuándo, por el contrario, nos adentramos en los terrenos del esoterismo, es poner la atención en los nombres que se les dan. La liturgia de la Iglesia, basándose en la revelación bíblica y en la Tradición, tiene dos fiestas dedicadas a los ángeles: la conmemoración de los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael (29 de septiembre) y la de los ángeles custodios (2 de octubre). 

Los primeros aparecen atestiguados nominalmente en la Sagrada Escritura y se cuentan sus intervenciones respectivas en la historia de la salvación. En cuanto al ángel de la guardia, la Iglesia enseña que Dios ha asignado uno a cada persona. Por lo tanto, cuando nos encontramos con listados de ángeles o arcángeles –habitualmente siete, pero también en cantidades mayores–, es seguro que estamos fuera de la fe cristiana, habiendo ingresado en uno de los múltiples senderos de la Nueva Era. 

¿Se trata de nombres antiguos, procedentes de textos judíos clásicos? Algunos de ellos, sí. Pero no están en la Biblia, sino en documentos apócrifos –es decir, que no fueron incluidos en el canon de libros sagrados del pueblo hebreo, y mucho menos en el de la Iglesia– y, sobre todo, en las versiones esotéricas de la religión judía (la Cábala). 

2ª clave: el tipo de invocación

 


Siguiendo el mismo principio de la espiritualidad cristiana según el cual la liturgia refleja, expresa y aplica fielmente los contenidos doctrinales (formulado de forma clásica como “lex orandi, lex credendi”), podemos distinguir los verdaderos ángeles de aquellos ajenos al cristianismo por el tipo de invocación y el lenguaje empleado en ella. 

Efectivamente: en la tradición de la Iglesia, las oraciones dirigidas a los ángeles se expresan en términos de invocación como mediadores entre Dios y los hombres, de forma semejante a lo que sucede con la invocación de los santos. En ningún caso se refieren a los ángeles como dioses o semidioses, sino como criaturas espirituales que comparten la gloria eterna con el Señor, y a quienes los fieles se unen en la misma liturgia de alabanza ya aquí en la tierra (como sucede en cada misa con el canto del “Santo, santo, santo”). 

Y, por supuesto, en las oraciones cristianas dirigidas a los ángeles no hay ningún rastro de pensamiento mágico, sino de petición de la gracia de Dios a través de sus mensajeros. Ni expresiones típicas de las falsas oraciones de la New Age como “yo decreto” o “sello”, que son propias de conjuros y hechizos. 

3ª clave: la especialización 

Hay un elemento muy llamativo en las presentaciones de tipo esotérico de los ángeles: su carácter especializado. Imitando de alguna forma los patronazgos de los santos, cuando se ofrecen listas de ángeles aparecen asociados a “funciones” o virtualidades diversas, de forma que se entiende que hay que invocar a uno o a otro según la necesidad o la circunstancia. Uno sería el especialista en el amor, otro conseguiría trabajo, su compañero traería la abundancia y otro diferente proporcionaría la salud. 

Siguiendo esta misma línea, a veces se atribuye un color propio a cada uno de los ángeles, un tipo de vela o de sustancia que habría que utilizar al invocarlo o hasta un chakra (supuesto centro energético del ser humano) determinado sobre el que tendría influencia o proporcionaría protección. Todo un despropósito que se aleja de la fe para situarse de lleno en el terreno de la superstición y de la magia. 

4ª clave: la búsqueda de comunicación 

Volvamos a la invocación. En la New Age suele ser entendida, como ya avisaba el documento del Vaticano que hemos citado, como el establecimiento de un contacto que no busca tanto la intercesión ante Dios cuanto la posibilidad de recibir mensajes o revelaciones de parte de los ángeles. Así, la persona que los invoca termina “canalizando” sus comunicaciones, que después compartiría con sus seguidores u oyentes. 

De esta forma, se entiende a las criaturas angélicas como una especie de oráculo capaz de revelar cuestiones ocultas, mostrar el futuro o desentrañar el mundo interior de los que acuden a ellas. Una técnica realmente peligrosa, por la potencialidad de manipulación que supone: los sujetos que se erigen en “portavoces” de los ángeles acaban convirtiéndose en maestros espirituales, y es fácil que entren en una espiral irracional que arrastre a sus adeptos, generando una dependencia en ellos que pueda llevar a la despersonalización y al alejamiento de una sana y verdadera espiritualidad. 

La enseñanza de la Iglesia sobre los ángeles

 

Para tener claro el papel de los ángeles en la fe cristiana, tal como lo ha enseñado la Iglesia católica a partir de la Biblia y la Tradición, basta con acercarse al Catecismo de la Iglesia Católica. Cuando se explica qué quiere decir que Dios es “Creador del cielo y de la tierra”, el texto afirma con claridad que la existencia de los ángeles “es una verdad de fe”. Y a lo largo de varios números (328-336) detalla lo que ha sido revelado sobre ellos. 

También es interesante la serie de catequesis semanales que Juan Pablo II dedicó al tema de los ángeles en 1986, precisamente al comentar el credo. Se pueden encontrar fácilmente en la página web de la Santa Sede, acudiendo a los textos de las audiencias del 9 de julio, el 23 de julio, el 30 de julio, el 6 de agosto y, a continuación, las que versaron sobre los ángeles caídos o demonios, y sobre la victoria de Cristo sobre el mal, el 13 de agosto y el 20 de agosto. 

Es muy significativo que ya en la primera de aquellas catequesis, el pontífice polaco señalara que “hoy, igual que en tiempos pasados, se discute con mayor o menor sabiduría acerca de estos seres espirituales”. Y, en una clara referencia a la “moda” de los ángeles en la New Age, añadía la siguiente advertencia: “a veces, la confusión es grande, con el consiguiente riesgo de hacer pasar como fe de la Iglesia respecto a los ángeles cosas que no pertenecen a la fe o, viceversa, de dejar de lado algún aspecto importante de la verdad revelada”. Una observación, como hemos visto, a tener en cuenta.

Luis Santamaría del Río