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sábado, 6 de junio de 2026

Papa León XIV a las autoridades y la sociedad civil en España, 6-6-2026: «Vengo para alentar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación entre las distintas fuerzas de esta Nación»

* «Hoy, la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir; la dignidad humana no deja de ser violada. Por eso necesitamos cultura, interioridad, una educación libre y de calidad, necesitamos trascendencia. Y, sin embargo, desde estas noches oscuras, hombres y mujeres fieles a la verdad se han visto impulsados a avanzar de estancia en estancia hasta el punto en que, en la conciencia, la justicia y la paz se abrazan. Es de su libertad que aprendemos a ser libres. La Iglesia católica está al servicio de esta sed del corazón humano. No de forma impositiva, sino con el testimonio evangélico respaldado por una multitud de mártires y santos, y hoy está dispuesta a ponerse al servicio del futuro de un pueblo que busca la reconciliación y la paz» 

Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News con el discurso del Papa León XIV

* «Como nos enseñó otro noble hijo de esta tierra, en las pruebas y los fracasos es posible replantearse todo: Ignacio de Loyola tuvo esta audacia, dando crédito a las desolaciones y consolaciones de su corazón, en un ejercicio de discernimiento e imaginación por el cual prefirió la paz a las armas y los santos a los poderosos. Comprendió que el bien al que se sentía atraído no era utópico, y entonces su crisis se transformó en gracia. Lo mismo puede suceder con las “novedades” que nos inquietan hoy y sobre las que nuestras sensibilidades están divididas. ‘Evitemos las palabras que humillan o enfrentan. Optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos. No bendigamos entusiasmos ingenuos ni alimentemos miedos estériles. Más bien, indiquemos criterios de discernimiento —la dignidad de la persona, el destino universal de los bienes, la opción por los pobres, el cuidado de la Casa común, la paz— y traduzcámoslos en prácticas: planificación responsable, evaluaciones del impacto humano y social, inclusión de los más frágiles, alfabetización digital, investigación e industria orientadas a la justicia y la paz’»

6 de junio de 2026.- (Camino Católico).- “Vengo entre ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación”, ha subrayado el Papa León XIV este sábado en su primer discurso en suelo español ante las autoridades y la sociedad civil en el Palacio Real de Madrid, en la recepción presidida por los Reyes de España.


El Pontífice ha defendido que “no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad” para los pueblos. “El mensaje de paz que, en estos tiempos, por desgracia, resuena para algunos como ingenuo y para otros como provocador, encuentra acogida en quienes no se encierran en ideologías prefabricadas, sino que se abren a la verdad”.

En un exhaustivo discurso marcado por referencias a la historia, la espiritualidad y la cultura españolas, el Pontífice ha señalado que cada una de las etapas de su viaje — Madrid, Barcelona y Canarias — permite descubrir “algún aspecto de la riqueza multifacética de un gran país que, desde hace casi dos milenios, ha acogido la Palabra del Evangelio”.

León XIV ha destacado que la fe cristiana ha contribuido de manera decisiva a modelar la cultura española y sigue siendo una fuente de esperanza para afrontar los desafíos contemporáneos. En esta línea, ha elogiado las manifestaciones de religiosidad popular, las cofradías, las asociaciones caritativas y el rico patrimonio artístico y musical que testimonian “el fecundo encuentro entre Jesucristo y vuestro pueblo”. “¡Es un pueblo lleno de pasión, que ama la vida y lo manifiesta!”, ha aseverado el Papa. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la alocución del Santo Padre, cuyo texto completo es el siguiente:

VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD EL PAPA LEÓN XIV

A ESPAÑA

(6-12 DE JUNIO DE 2026)

ENCUENTRO CON LAS AUTORIDADES, CON LA SOCIEDAD CIVIL Y CON EL CUERPO DIPLOMÁTICO

DISCURSO DEL SANTO PADRE

Palacio Real de Madrid

Sábado, 6 de junio de 2026

Majestades,
Altezas Reales,
distinguidas Autoridades y miembros del Cuerpo Diplomático,
señoras y señores:

Doy gracias al Señor por este encuentro y expreso mi agradecimiento por la invitación a realizar este viaje apostólico a España: un itinerario en varias etapas, cada una de las cuales revelará algún aspecto de la riqueza multifacética de un gran país que, desde hace casi dos milenios, ha acogido la Palabra del Evangelio. La tradición siempre ha vinculado la primera evangelización de la Península ibérica a la predicación del apóstol Santiago el Mayor. Este vínculo reviste una importancia teológica considerable, porque expresa la conciencia de la Iglesia local de estar en continuidad con la misión apostólica nacida en Pentecostés. El vínculo antiquísimo entre la fe cristiana y esta tierra, si bien por un lado no agota la multiforme identidad de vuestro pueblo, por otro ha moldeado profundamente su cultura y representa una fuente de esperanza y de orientación entre los desafíos que hoy, como familia humana, debemos afrontar juntos. Pienso en las expresiones de la fe popular que, en cada ciudad y pueblo, representan una auténtica dramaturgia de la salvación al ritmo del año y en los diversos contextos de la vida. Junto con el patrimonio artístico y musical, con las múltiples cofradías y asociaciones de carácter caritativo, dan testimonio del fecundo encuentro entre Jesucristo y vuestro pueblo. ¡Es un pueblo lleno de pasión, que ama la vida y lo manifiesta!

Vengo entre ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación. De hecho, su propia historia sugiere que no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad. El mensaje de paz que en estos tiempos, por desgracia, resuena para algunos como ingenuo y para otros como provocador, encuentra acogida en quienes no se encierran en ideologías prefabricadas, sino que se abren a la verdad. Como nos ha enseñado el Papa Francisco, existe, en efecto, «una tensión bipolar entre la idea y la realidad. La realidad simplemente es, la idea se elabora. Entre las dos se debe instaurar un diálogo constante, evitando que la idea termine separándose de la realidad. Es peligroso vivir en el reino de la sola palabra, de la imagen, del sofisma» (Evangelii gaudium, 231). De hecho —concluía—, «la realidad es superior a la idea» (ibíd.). La verdad es siempre más grande que nosotros y por eso nos sorprende y nos atrae hacia caminos de purificación y reconciliación, en los que el diálogo con los demás —y con el Otro con mayúscula— se vuelve fundamental.

A este respecto, quisiera referirme a dos figuras de este país que, desde hace cinco siglos, nutren la vida de la Iglesia y la búsqueda espiritual de muchos, incluso más allá de sus fronteras visibles. Se trata de Juan de la Cruz y Teresa de Ávila, que se hicieron amigos en la pasión por el Misterio divino. La suya es una mística con los ojos abiertos, es decir, no ajena a la historia, sino que, por el contrario, lleva a la raíz de las cuestiones, al corazón de la realidad. En particular, al interpretar las transformaciones y soportar las tensiones que hacen tan oscura nuestra época, nos ayuda el tema de la noche, tan querido por san Juan de la Cruz, cuyo Año Jubilar estamos celebrando. En su sed de luz, paradójicamente, aprendió a apreciar la oscuridad —«noche dichosa» (Noche oscura, 3)— como el tiempo en que el alma se libera de lo que presumía de conocer y poseer. También hoy lo que más nos asusta, lo que en muchos provoca la oscuridad de la razón y la violencia de las emociones, es lo desconocido, ante lo cual puede prevalecer la sensación de no tener ya mapas, la desorientación. Por eso se necesitan, también en la vida pública, hombres y mujeres que intuyan, en la oscuridad, la luz; en el fin, un posible comienzo, casi el irrumpir de una verdad como luz que aún ciega, pero que —si confiamos y encontramos paz— nos llevará delicadamente hacia sí misma: «¡Oh noche que guiaste! ¡Oh noche amable más que la alborada! ¡Oh noche que juntaste Amado con amada, amada en el Amado transformada!» (ibíd., 5). 

Nuestra época, que en apariencia se ve sacudida por terribles desequilibrios y conflictos, clama en lo más profundo por la paz, por un nuevo conocimiento de la persona humana y de su dignidad inviolable, por la civilización del amor (cf. Magnifica humanitas, 186).

Santa Teresa describe este mismo itinerario con la imagen del castillo interior. Avanzando de habitación en habitación hacia el lugar más íntimo —es decir, cada uno hacia su propio corazón, santuario de la verdad—, el espacio se amplía, la mente se abre, las contradicciones se resuelven, las tensiones se disuelven, los demás encuentran su lugar, el universo se convierte en hogar. No se trata de una huida intimista, sino de una apertura radical al totus Alius et semper Novus, que se realiza cuando volvemos a nosotros mismos. Esta dimensión del ser humano es la razón por la que hay que proteger la libertad religiosa y de conciencia.

Hoy, la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir; la dignidad humana no deja de ser violada. Por eso necesitamos cultura, interioridad, una educación libre y de calidad, necesitamos trascendencia. Y, sin embargo, desde estas noches oscuras, hombres y mujeres fieles a la verdad se han visto impulsados a avanzar de estancia en estancia hasta el punto en que, en la conciencia, la justicia y la paz se abrazan. Es de su libertad que aprendemos a ser libres.

La Iglesia católica está al servicio de esta sed del corazón humano. No de forma impositiva, sino con el testimonio evangélico respaldado por una multitud de mártires y santos, y hoy está dispuesta a ponerse al servicio del futuro de un pueblo que busca la reconciliación y la paz.

Invito a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad. Veo aquí una vocación específica de Europa, de la que España es protagonista original y fundamental. Es el regalo que el Viejo Continente puede hacer al mundo si quiere permanecer joven, pues joven es quien siente que tiene un futuro y una misión que aún interpelan. Apreciar la complejidad y estudiarla, aprender a no negarla y a vivirla como una bendición, huir de esos enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos: he aquí la tarea de quien tiene una gran historia a sus espaldas. Las nuevas tecnologías se han convertido en un entorno artificial en el que nuestras opciones fundamentales se ponen a prueba: en su interior, los prejuicios se exacerban, el pensamiento crítico se debilita, los intereses prepotentes siembran pulsiones de muerte. Por otra parte, el bien puede resistir y comunicarse.

Es necesario, sobre todo por parte de quienes tienen responsabilidades económicas, políticas e institucionales, dar un salto cualitativo, un cambio de rumbo en las inversiones destinadas a la escuela, la universidad y la investigación, a las comunidades locales y a la sociedad civil como semillero de participación y mediación cultural. La seguridad, que con demasiada frecuencia nos ilusionamos que provenga de las armas y los muros, madura más bien al aprender a avanzar junto al otro, a crecer juntos, codo con codo. Vuestra propia historia lo atestigua. La presencia del islam en la Península ibérica, por ejemplo, constituyó una realidad política, cultural y religiosa de larga duración. Durante ese periodo no sólo hubo confrontación, sino que se intentó crear un espacio de contacto, conversación y diálogo sobre el sentido de la verdad entre cristianos, musulmanes y judíos. En la escuela de traductores de Alfonso X el Sabio, expertos pertenecientes a las tres religiones colaboraron en la traducción del rico patrimonio árabe, griego y hebreo, contribuyendo a la difusión de textos como, entre otros, los de los filósofos Averroes (1126-1198) y Maimónides (1138-1204). En particular, ciudades como Córdoba y Toledo se convirtieron en lugares de mediación entre lenguas, religiones y saberes. Pero esta es la verdad que cuentan las ciudades europeas, su estratificación histórica, el tejido de solidaridad que a lo largo de los siglos ha conformado sus diferencias, transformando los inevitables conflictos en puntos de partida.

Como nos enseñó otro noble hijo de esta tierra, en las pruebas y los fracasos es posible replantearse todo: Ignacio de Loyola tuvo esta audacia, dando crédito a las desolaciones y consolaciones de su corazón, en un ejercicio de discernimiento e imaginación por el cual prefirió la paz a las armas y los santos a los poderosos. Comprendió que el bien al que se sentía atraído no era utópico, y entonces su crisis se transformó en gracia. Lo mismo puede suceder con las “novedades” que nos inquietan hoy y sobre las que nuestras sensibilidades están divididas. «Evitemos las palabras que humillan o enfrentan. Optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos. No bendigamos entusiasmos ingenuos ni alimentemos miedos estériles. Más bien, indiquemos criterios de discernimiento —la dignidad de la persona, el destino universal de los bienes, la opción por los pobres, el cuidado de la Casa común, la paz— y traduzcámoslos en prácticas: planificación responsable, evaluaciones del impacto humano y social, inclusión de los más frágiles, alfabetización digital, investigación e industria orientadas a la justicia y la paz» (Magnifica humanitas, 14).

Majestades, Altezas Reales, señoras y señores, expreso mi agradecimiento a vuestro país por su fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo, que se traduce en un compromiso activo con la paz y la solidaridad entre los pueblos. Al mismo tiempo, animo a cultivar también en su interior el diálogo y la amistad social, a tener en cuenta las perspectivas de los pobres y los jóvenes al imaginar el futuro, a armonizar las demandas de autonomía y de unidad, y a impulsar el proceso de unión europea, no en oposición a otras potencias, sino como un don para toda la familia humana.

¡Que Dios bendiga a España!

Papa León XIV

Fotos: Vatican Media, 6-6-2026

El Papa León XIV ya ha llegado a Madrid y ha sido recibido por los Reyes de España, 6-6-2026: «Vengo a celebrar la fe, anunciar el mensaje de Jesucristo, pero al mismo tiempo saludar a todos, a toda la sociedad»

6 de junio de 2026.- (Camino Católico)  La mañana de este sábado, 6 de junio, a las 10.12 hora local, el Papa León XIV ha llegado a España. Tras dos horas y media de vuelo aproximadamente el avión de ITA Airways A320 ha aterrizado en el aeropuerto internacional “Adolfo Suárez” de Madrid-Barajas, dónde tuvo lugar la acogida oficial. De esta manera, el Santo Padre dio inició a su 4º Viaje Apostólico Internacional a España.

Vídeo completo de la transmisión en directo de 13 TV con la llegada del Papa León XIV a Madrid

Durante el vuelo hacia Madrid, el Santo Padre ha saludado a los 88 periodistas de 55 medios de todo el mundo que lo acompañan en este Viaje Apostólico. A ellos, el Pontífice les agradeció por su servicio y por su trabajo, además, ha manifestado su alegría por esta Visita y ha dicho que la Iglesia tiene siempre un mensaje para todos.



“Como sabéis muy bien, este viaje, primer viaje de un Papa a España después de un buen tiempo, personalmente estoy muy contento de realizar este viaje. He venido muchas veces a España, pero la primera vez en este, en esta misión. Una visita apostólica a venir, encontrar a los fieles, a celebrar la fe, anunciar el mensaje de Jesucristo, pero al mismo tiempo saludar a todos, a toda la sociedad, porque la Iglesia tiene un mensaje para todos, como habrán visto, creo, con mucha claridad en la carta encíclica que ha sido publicada el día 25 de mayo”.



Luego, el Papa León señala que este Viaje será una oportunidad para “descubrir mucho entusiasmo”, especialmente el de los jóvenes, una ocasión para vivir la fe y anunciar con alegría el mensaje del amor de Dios.


“De lo que me han ya informado, habrá un buen número de jóvenes con su entusiasmo y creo que en ese sentido compartiendo todos la alegría de la fe podemos dar un mensaje muy bueno, un mensaje que, en cada puerto, digamos, donde vamos a llegar va a tener un sentido particular: sea en Madrid, Barcelona, las Canarias... Pero todo para vivir la fe y para anunciar este mensaje del amor de Dios, de la caridad, del respeto por cada ser humano”.





A su llegada al aeropuerto internacional “Adolfo Suárez” de Madrid, el Santo Padre ha sido recibido por el Rey de España, Felipe VI y la Reina Letizia. Tras los saludos de honor y la presentación de las respectivas delegaciones, el Pontífice y los soberanos de España se reunido, de forma privada, en el salón de honor del aeropuerto. Antes, el Santo Padre ha saludado a familias, algunas de ellas con niños discapacitados y enfermos.



Fotos: Vatican Media, 6-6-2026

La curación de un niño que antes de nacer padecía una grave cardiopatía congénita, una tetralogía de Fallot, el milagro que estudia el Vaticano para beatificar a Gaudí: «Los médicos decían que no quedaba más que rezar»

El padre Josep Maria Blanquet, uno de los autores de la Positio de la causa para hacer santo a Gaudí, con el documento de los nueve teólogos consultores que aprueban por unanimitat el contenido de la “positio” | Foto: Agustí Codinach -Catalunya Cristiana

Camino Católico.- Cien años después de su muerte, Antoni Gaudí, el arquitecto de la Sagrada Familia está más cerca que nunca de los altares. La Iglesia ya ha reconocido oficialmente sus virtudes heroicas y el siguiente paso para su beatificación depende ahora de la validación de un presunto milagro que se estudia en el Vaticano.

El padre Josep Maria Blanquet, uno de los autores de la Positio de la causa para hacer santo a Gaudí, explica en un pódcast a Cope que el caso que actualmente estudia Roma está relacionado con un bebé que nació en 2021 con una grave cardiopatía congénita, una tetralogía de Fallot. Tras una compleja intervención quirúrgica, “los médicos llegaron a comunicar a la familia que no quedaba más que rezar”. Mientras tanto, familiares y miembros de la comunidad de la Sagrada Familia pidieron de forma expresa la intercesión de Gaudí. Hoy el menor tiene cinco años y lleva una vida prácticamente normal.

Pódcast de Cope en el que el padre Josep Maria Blanquet, uno de los autores de la Positio de la causa para hacer santo a Gaudí, explica el milagro que estudia Roma y todo lo referente a la causa para hacer santo a Gaudí

La familia catalana del niño vinculada a Gaudí pidió permanecer en el anonimato. El pequeño fue tratado en hospitales de Holanda y Alemania y la curación se produjo en Barcelona en 2024. La arquidiócesis de Barcelona envió la documentación a Roma el año pasado; ahora la comisión médica encargada por el Dicasterio para las Causas de los Santos del Vaticano la estudia línea por línea. Ellos son los que tienen que decir: ‘esto no lo podemos explicar científicamente’, nunca dirán 'esto es un milagro'", dice Reniel Alí Ramírez Herrera, postulador de la causa de Gaudí.

El caso presentado comenzó antes del nacimiento del bebé. "Ya se veía el problema de salud del niño en el vientre de su madre. Y a pesar de las complicaciones y de las sugerencias recibidas, la mamá decidió llevar adelante este embarazo. Después vino una lucha que llevaron adelante con una cierta tenacidad", explica Ramírez Herrera.

El proceso diocesano sobre esta posible curación ya ha concluido. Según explica Blanquet, toda la documentación médica, los testimonios de la familia y los informes de los especialistas han sido enviados al Dicasterio para las Causas de los Santos. El expediente, de cerca de 500 páginas, está siendo revisado actualmente en Roma por expertos designados por el Vaticano. Si supera esta fase, será analizado por una comisión médica y posteriormente por los órganos eclesiásticos competentes antes de llegar al Papa.

“El sueño era que la beatificación pudiera coincidir con la visita de León XIV, pero no hay tiempo material para completar todos los pasos pendientes”, reconoce Blanquet. Aun así, los impulsores de la causa mantienen la esperanza de que pueda producirse durante este año del centenario de la muerte del arquitecto. “Diciembre de 2026, año Gaudí” llega a decir Blanquet en el podcast especial de Cope.

La visita de León XIV tendrá también una fuerte carga simbólica. El Pontífice bendecirá la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia, culminada este 2026, y rezará ante la tumba de Gaudí. Un gesto que refuerza la dimensión espiritual de quien dedicó los últimos años de su vida al templo y que muchos ya conocen como el Arquitecto de Dios.

Cristina Mena, periodista: «No podría vivir sin rezar, sin dar las gracias a Dios y pedir a Jesús que me ayude a ser una persona mejor; la oración sana el alma y llena el corazón; debemos dejarnos transformar por la Palabra de Dios»

Cristina Mena cree que todos debemos dejarnos transformar por la Palabra de Dios

* «No podría vivir sin dar las gracias a Dios y pedir a Jesús que me ayude a ser una persona mejor. La oración permite recuperar la esperanza y la confianza y adquirir consciencia de lo afortunados que somos, pararme y darme cuenta de que nada depende de ti, que todo está en Su mano. No tiene sentido perder la oportunidad de hablar con el único amigo que nunca falla. Un tropiezo puede recuperarse en menos tiempo cuando nos ayudamos de la Palabra de Dios. Y más cuando transcurrimos por el camino de conversión. Dios nos está hablando. Y no lo hace con un discurso muerto. Lo hace respondiendo a nuestras preguntas, ayudándonos a encontrar la razón de nuestra fe»   

Camino Católico.- Cristina Mena es periodista del equipo de informativos de Canal Sur TV, está casada y es madre, «verdadero papel que da sentido a mi vida». En el estrés cotidiano, la oración le permite “pararme y darme cuenta de que nada depende de ti, que todo está en Su mano”, dice en el portal de la Diócesis de Málaga donde comparte su testimonio de su relación con Dios.

La presentadora televisiva reconoce que «no podría vivir sin rezar, sin dar las gracias a Dios y pedir a Jesús que me ayude a ser una persona mejor». Lo recomienda porque «sana el alma, llena el corazón, permite recuperar la esperanza y la confianza y adquirir consciencia de lo afortunados que somos. No tiene sentido perder la oportunidad de hablar con el único amigo que nunca falla», afirma

Además reflexiona que «a lo largo de todo el año, la Palabra de Dios se nos hace imprescindible en el día a día de los cristianos. Podemos incorporar, identificar y aplicar múltiples pasajes de los Evangelios en distintas situaciones de nuestra vida cotidiana.  Particularmente, evoco muy habitualmente la parábola de los talentos, la del hijo pródigo, la del buen samaritano y tantas otras que nos inspiran. En el tiempo de Cuaresma, tiempo de que nuestro corazón cambie y de renovación, debemos abrirnos especialmente a la Palabra de Dios». 

Para Cristina Mena, «debemos estar especialmente atentos y sensibles para dejarnos transformar por la Palabra de Dios. Si es posible, preparando las lecturas de la Eucaristía para poder enriquecernos al máximo exponente con sus enseñanzas. Ir acompañados en nuestro camino cristiano de los textos bíblicos nos permite un deambular más lleno, completo, cargado de vida y del amor de Dios. Cada paso se afianza». 

Cristina Mena dice que Dios nos habla a través de su Palabra respondiendo a nuestras preguntas

Y prosigue: «un tropiezo puede recuperarse en menos tiempo cuando nos ayudamos de la Palabra de Dios. Y más cuando transcurrimos por el camino de conversión. Dios nos está hablando. Y no lo hace con un discurso muerto. Lo hace respondiendo a nuestras preguntas, ayudándonos a encontrar la razón de nuestra fe».

Si tuviera que quedarse con una oración, «me quedo inseparablemente con la perfección del Padrenuestro, a través de palabras sencillas y eternas, y el calor del Avemaría», dice convencida.

Cristina reza cada noche con sus hijos, «como punto y final de la jornada para dar las gracias. También cada domingo en Misa, y en momentos de dificultad, especialmente en temas de salud, «cuando hemos tenido que afrontar un diagnóstico desfavorable y aparece la desesperanza, es un salvavidas que logra mantenerte a flote», reconoce.

«A rezar me enseñó mi abuela, que era mucho más que eso. Vivían ella y mi abuelo con mi madre, con mi hermana y conmigo y su papel fue fundamental para tener una infancia feliz. Ella, y también, mi madre, me enseñaron a persignarme. No le gustaba que terminara besándome los deditos, porque era castellana, y ahora yo se lo enseño así a mis hijos. Primero fue el “Jesusito de mi vida”, luego el Padrenuestro. Poco después, en el cole, aprendí la “nueva versión” y se la enseñé yo a ella. Avanzamos con el Avemaría, siempre tres, y rezando al Sagrado Corazón de Jesús y de María. Con mi madre, tenía la costumbre de entrar a saludar al Señor siempre que pasaba por una iglesia abierta». 

A Cristina le marcó también, siendo muy pequeña, una profesora: «Rezábamos todas las mañanas, a pesar de ser un colegio público, y nos contó una pequeña historia de un joven bala perdida que salvó su alma porque sus oraciones pesaban más que sus malas acciones. Eso también dejó una semilla importante en mí».

Homilía del evangelio del domingo: «Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros» / Por P. José María Prats

* «El pan que Jesús dará es su Carne para la vida del mundo; comiendo su Carne y bebiendo su Sangre en un contexto de amor y obediencia a su palabra, Jesús habita en nosotros y nosotros en Él; más aún, si no hacemos esto, no tenemos vida espiritual en nosotros»

Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo - A

Deuteronomio 8, 2-3.14b-16a / Salmo 147 / 1 Corintios 10, 16-17 / San Juan 6, 51-58

P. José María Prats / Camino Católico.-  Para meditar en este día el misterio del Santísimo Cuerpo y Sangre del Señor, la liturgia nos propone el discurso eucarístico de Jesús, un pasaje de una claridad y contundencia extraordinarias: el pan que Jesús dará es su Carne para la vida del mundo; comiendo su Carne y bebiendo su Sangre en un contexto de amor y obediencia a su palabra, Jesús habita en nosotros y nosotros en Él; más aún, si no hacemos esto, no tenemos vida espiritual en nosotros.

El texto del evangelio que sigue a este pasaje dice que estas palabras de Jesús escandalizaron a muchos de sus discípulos, los cuales desde ese momento dejaron de seguirlo. Esta reacción, de hecho, se ha seguido produciendo a lo largo de la historia: muchos cristianos se han negado a aceptar la presencia real de Jesucristo bajo las especies del pan y del vino. La Reforma Protestante, por ejemplo, liquidó sin más este misterio. Y hoy, tantas y tantas personas que se declaran “católicos no practicantes” han optado por hacer oídos sordos a este «lenguaje tan duro» (Jn 6,60) de Jesús: «si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros».

Pero el Señor, que conoce y se compadece de nuestra debilidad, ha querido sostenernos en la fe mediante signos extraordinarios –los llamados milagros eucarísticos– que ha realizado sobre todo en momentos en que se ha puesto en duda su presencia real en la eucaristía. El más conocido es el milagro de Bolsena.

En el siglo XI, el teólogo francés Berengario de Tours empezó a poner en duda la presencia real de Jesucristo en la eucaristía, y durante los siglos XII y XIII sus teorías fueron sostenidas también por los cátaros. En este contexto, un sacerdote de Bohemia llamado Pedro de Praga, atormentado por la duda de la presencia real de Jesús en la eucaristía, decidió peregrinar a Roma en el verano de 1263 para reforzar su fe. De regreso a su tierra paró en la localidad de Bolsena y pidió celebrar la misa en la Basílica de santa Cristina. En el momento de la consagración, después de haber implorado al Señor que se desvaneciesen sus dudas, la sagrada forma comenzó a sangrar sobre el corporal. Asustado y confuso, el sacerdote interrumpió la celebración y envolvió la hostia en el corporal. Al conocer la noticia, el Papa Urbano IV, residente en aquel momento en la ciudad vecina de Orvieto, envió al obispo local a investigar la veracidad de los hechos y traer las reliquias. Éstas fueron recibidas por una solemne procesión liderada por el mismo Papa quien, arrodillándose, adoró la Sangre de Cristo contenida en el corporal y mandó custodiar las reliquias en la Catedral. 

Movido por este milagro, en 1264, Urbano IV extendió a toda la Iglesia con la bula Transiturus la solemnidad del Corpus Christi nacida en 1247 en la diócesis de Lieja para celebrar la presencia real de Cristo en el eucaristía cuestionada por Berengario de Tours. Santo Tomás de Aquino, por encargo del Papa, compuso para esta fiesta el famoso himno Pange lingua / Tantum ergo. Por otra parte, la piedad suscitada por la presencia de estas reliquias, movió a los ciudadanos de Orvieto a edificar una nueva catedral, que sería una de las obras maestras del gótico italiano.

Estos signos se han ido repitiendo a lo largo de la historia. En el año 2013, por ejemplo, en la Parroquia de San Jacinto de la ciudad polaca de Legnica, en una sagrada forma que había caído al suelo y había sido depositada en agua para que se disolviera, apareció un tejido rojo. El obispo de la ciudad estableció una comisión para investigar el hecho. Sin revelar su procedencia, se pidió a dos laboratorios médicos el análisis de dos muestras de aquel tejido. Los dos análisis dieron el mismo resultado a pesar de usar técnicas forenses distintas: “se puede afirmar con claridad que se trata de tejido de miocardio, o sea, del corazón, y aparecen las características del músculo estriado transversal del corazón en agonía”.

El Señor, pues, sigue hablando alto y fuerte, confirmando las palabras del evangelio de hoy. El que tenga oídos, que oiga.

P. José María Prats

Evangelio:


En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: 

«Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo».


Discutían entre sí los judíos y decían:


«¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?».


Jesús les dijo:


 «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Éste es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre».  

San Juan 6, 51-58

Alberto J. Castro Tirado, doctor en astrofísica: «Intento profundizar en las revelaciones que transmite el Evangelio, rezo por la noche y termino diciendo: ‘Jesús, María y José’»


Alberto Castro Tirado, doctor en astrofísica, en la estación astronómica robótica BOOTES-1 en Huelva (España) en 2023

* «La fe me hace buscar la justicia, la humildad, me hace afrontar el trabajo con profesionalidad e intentar hacer bien al prójimo en la medida de mis limitaciones. ¡Ojalá y muchas personas tuvieran la oportunidad de encarar la vida como lo hacemos los cristianos! Es una preciosa experiencia el rezo bajo las estrellas. La oración es una manera de hacer una pequeña introspección cada día, ofreciendo el trabajo diario y el servicio a los demás, así como de pedir por el prójimo y recordar a los que ya se han ido y quienes han compartido momentos de su vida con nosotros»

Camino Católico.- Alberto J. Castro Tirado es doctor en astrofísica, nació en Málaga en 1966 presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos de los Olivos, donde estudió junto a los PP. Agustinos. Se licenció en Ciencias Físicas por la Universidad de Granada en 1989 (residiendo los cinco años en el ya desaparecido Colegio Mayor Loyola, de la Compañía de Jesús) para más tarde (1994) doctorarse en Astrofísica por la Universidad de Copenhague (Dinamarca).

También es Profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto de Astrofísica de Andalucía en Granada, y es responsable de una Unidad Asociada al CSIC en la Universidad de Málaga, ciudad donde pertenece a la Sociedad Malagueña de Astronomía (desde 1980) y a la Academia Malagueña de Ciencias (desde 2015). A Alberto J. Castro Tirado lo entrevistan en el portal de la Diócesis de Málaga y comparte su testimonio de su relación con Dios. 

- ¿Son compatibles ciencia y fe

- Fe y ciencia no tienen por qué ser incompatibles. Aunque no lo manifestemos, muy pocos de los grandes científicos son declaradamente ateos y muchos de ellos tienen un sentido de la religiosidad que se basa en el orden grandioso que percibimos en el universo cuando lo estudiamos. En algunos campos científicos vemos que la ciencia no puede dar una respuesta satisfactoria. En mi caso concreto, por ejemplo, en cuanto al origen del universo. Ahí, muchos de nosotros, vemos la existencia de un creador, en mi caso de Dios, porque no podemos explicar lo que ocurrió más allá del primer instante de la formación del universo. A partir de ahí la ciencia puede explicar el devenir y la evolución de todo el cosmos pero antes no. Ningún científico puede presumir estar en posesión absoluta de la verdad…La fe me hace buscar la justicia, la humildad, me hace afrontar el trabajo con profesionalidad e intentar hacer bien al prójimo en la medida de mis limitaciones. ¡Ojalá y muchas personas tuvieran la oportunidad de encarar la vida como lo hacemos los cristianos.

- ¿Como astrónomo y católico que puede decir de la estrella de Belén?

- Siempre me he preguntado si sería una conjunción planetaria o un fenómeno astronómico. Una de las situaciones que pudo dar lugar a la estrella de Belén es que el 17 de junio del año 2 antes de Cristo (dejando aparte la controversia en cuando al año real de nacimiento de Cristo) hubo una conjunción entre Júpiter y Venus que aparentaban estar en el mismo punto del cielo, con lo cual su brillo se multiplicó enormemente y lo convirtió en el objeto más brillante con diferencia en el cielo. Eso tendría que haber llamado seguro la atención, no sólo de los sabios de la época, sino de cualquier persona. También se puede atribuir a algún cometa de muy largo periodo que incluso no haya vuelto a pasar por la Tierra y que se acercara mucho en ese momento.

- ¿Cómo descubre a Dios?

- Descubro a Dios al darme cuenta de dónde se enmarca el hombre en el cosmos. El estudio del universo nos deja entrever que somos unos seres privilegiados, porque estamos en un planeta que es el único del sistema solar donde se han dado las condiciones para que se desarrolle la vida: temperatura, presión y diversos elementos químicos esenciales para ella. Y es un planeta que orbita alrededor de una estrella ‘del montón’ que está en una esquinita de una galaxia de lo más normal, la Vía Láctea, que forma parte de un conjunto de más de 50.000 millones de galaxias, cada una de ellas con sus cientos de miles de millones de estrellas... Con esa conciencia, tenemos que pensar que todos los seres humanos somos viajeros en una inmensa nave espacial que se llama Tierra, y no deberíamos fomentar los conflictos internos, las disputas...”. 

- Los mayas se equivocaron. Sobre el fin del mundo tendrá mucho que decir como católico y como científico... 

–Como hombre de ciencia que soy y también católico, con los conocimientos que voy aprehendiendo conforme investigo el universo, intento profundizar en las revelaciones que se nos transmiten en el Evangelio. Sabemos que los modelos actuales predicen una muerte del Universo. El cómo y el cuándo ahora mismo nadie lo sabe. Hay diversas teorías científicas y el Evangelio va en esa línea de que pasar tiene que pasar. Pero el mensaje que traduce es que debemos estar vigilantes porque no sabemos ni el día ni la hora.

- ¿Quién le enseñó a rezar? ¿Qué recuerda de eso?

- Mis padres Antonio y Loli, siempre han estado (y siguen estando) muy cerca de la Iglesia. Y aparte de acompañarles a la misa dominical -en Santa María de la Amargura primero y en San Francisco Javier después- ya desde pequeño, mi madre me inculcaba el rezo diario antes de dormir,  con las primeras oraciones infantiles (“Cuatro esquinitas tiene mi cama”, “Con Dios me acuesto, con Dios me levanto”, “Ángel de mi Guarda”). Mi abuelo Antonio también le inculcó a su hija (mi madre) la devoción a la Virgen María (en particular a la Virgen de Gracia, patrona de Archidona). Luego, tanto él como mi madre (muy mariana ella y quien desde que yo recuerde, reza el rosario casi a diario), se encargaron de mantener la llama mariana viva en mí. Quizá por ello he sido hombre de trono 25 años tanto de María Santísima de la Amargura (Zamarilla) como de Nuestra Señora de la Caridad (Cofradía del Amor).

- ¿Qué significa la oración en su vida? ¿Podría vivir sin rezar?

- La oración la tengo muy presente porque es una manera de ofrecer el trabajo diario y así como de pedir por el prójimo y recordar a los que ya han marchado a la Casa del Padre. Mi abuela Joaquina me decía que siempre pedía por todos y cada uno de los miembros de la familia y eso tampoco lo he olvidado (aunque no lo haga yo a diario como hacía ella).

- ¿En qué momento la tiene más presente?

- Por la noche, en el momento de retirarme a descansar, que es cuando, puedo hacer balance del día. Aparte de en la misa dominical, claro.

Alberto Castro Tirado termina su oración cada noche con «Jesús, María y José»

- ¿Cómo reza, en qué momento, en qué lugar?

- Casi siempre en casa, primero junto al “rincón religioso” (como lo llama mi hijo) y luego ya recostado. Así que en mi caso la oración suelo hacerla por la noche, antes del descanso nocturno. Y la oración nocturna la termino con las palabras mencionadas al final de esta entrevista.

- ¿Son las estrellas buenas compañeras de oración? ¿Le ayuda su profesión a rezar?

- El investigar el Universo nos hace situarnos en el Cosmos y ver la pequeñez del ser humano frente a la inmensidad del mismo. Para mí, como para otros muchos científicos, Ciencia y Fe no son excluyentes. El contemplar la bóveda celeste estrellada en una noche oscura lejos de los núcleos de contaminación lumínica y si es posible, junto al mar, en mi caso, favorece esa comunión cuerpo-alma-naturaleza en la cual también es una preciosa experiencia el rezo bajo las estrellas.

- ¿Por qué recomendaría la oración a alguien que no la practique?

- Porque es una manera de hacer una pequeña introspección cada día, ofreciendo el trabajo diario y el servicio a los demás, así como de pedir por el prójimo y recordar a los que ya se han ido y quienes han compartido momentos de su vida con nosotros.

- ¿Cuál es su oración para recomendar?

A mí me gusta mucho una que aprendí en mi adolescencia, al estar mi abuelo materno gravemente enfermo (gracias a Dios se recuperó y pudimos disfrutar de él veinte años más) y que, aunque esté escrita en portugués, se entiende perfectamente y que comienza por “Santíssima Trindade, Pai, Filho, Espírito Santo, adoro-Vos profundamente” (del devocionario de la Virgen de Fátima). Y a mi hijo le he inculcado aquello que a mi esposa y a mí (durante las charlas prematrimoniales en 1991) nos enseñó D. Antonio Ramírez Mesa, quien por entonces era canónigo-sacristán de la Catedral, al terminar el rezo diario antes de dormir. Él nos decía que sus últimas palabras antes de dormir eran «Jesús, María y José». La razón que aducía él era que, si acaso falleciese durante la noche, que fueran estas últimas las palabras que sus labios hubiesen pronunciado. Yo sigo su recomendación.