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sábado, 7 de marzo de 2026

Jason Blakely era ateo, lector de Nietzsche y Heidegger, le sacudió el amor y Cristo: «Si entras en relación con Dios, misteriosamente se te ofrecerá la fe. Solo necesitas la humildad de acercarte y pedir»

Jason Blakely, profesor de Filosofía Política, a quien siendo ateo le sacudió el amor de Cristo

* «La misa arraigaba en mi carne y mis huesos. Las palabras volvían a mi lengua: Dios de Dios, luz de luz... Como Pascal había señalado, la práctica puede preceder a la creencia»

Camino Católico.-  Jason Blakely es profesor de Políticas en la Universidad Pepperdine (Malibú, California). Ha escrito libros influyentes como We built reality y Lost in ideology. Fue durante muchos años ateo, entre el nihilismo y el existencialismo. Leía mucha filosofía y se consideraba un valiente frente al Vacío, un héroe ante un mundo sin sentido.

Empezó a cambiar cuando reflexionó sobre el amor, pensando en el amor de su novia, perseverante. ¡Con amor, el mundo tiene sentido! Después le cautivó la honestidad intelectual del filósofo católico Charles Taylor. Y luego, combinando la lectura de Dostoyevsky y los cuatro Evangelios, quedó fascinado por Cristo y su enseñanza.

Ha contado con detalle y buena pluma su evolución intelectual y de fe en la revista America, de los jesuitas de Estados Unidos, a partir de una versión que pronunció en un encuentro académico, y P.J. Ginés lo traduce y sintetiza en  Religión en Libertad.

El testimonio de Jason Blakely en la revista America de los jesuitas de EEUU

El nihilismo de los suburbios feos

Blakely usa toda su capacidad literaria para intentar definir esa Nada fea del suburbio donde creció. Piensa que Dostoyevski tiene razón en  Los Demonios (o Los Poseídos, o Los Endemoniados): el peor veneno en la vida humana no es la ira sino el aburrimiento.

Esa fue la experiencia de su juventud: un suburbio gris en Colorado, feo, repetitivo, las mismas casas, las mismas tiendas de franquicias. "Era un aburrimiento que contiene el más firme rechazo a la existencia, un aburrimiento burlón, perezoso, orgulloso y lamentable, que mira al ser, a su grandeza brillante, a su novedad inagotable y le dice una sola palabra: no".

Recuerda que a una hora de su casa, en la  escuela Columbine, en un suburbio idéntico al suyo, casi clonado, en Littleton en 1999, dos estudiantes mataron a 12 compañeros y se suicidaron. En esa época no estaban acostumbrados a esos tiroteos absurdos, que luego se multiplicarían. "Quizá sentían el mismo veneno impío que corría por nuestras venas", apunta, esa desesperación nihilista.

Ateísmo por hábito

"Mi primer ateísmo no era de convicción. Eso vendría después. Era un hábito, un estilo de vida, una manera de estar en el mundo, el sentimiento de una ausencia. Mi increencia tenía la ventaja de mirar a la realidad sin locas conjeturas metafísicas y aditivos innecesarios. No era un ateísmo muy militante, incluso apático", detalla.

"Mi padre podía ser un fiero crítico de la religión organizada, particularmente del cristianismo, pero no era ateo. Me enseñó a ver en la naturaleza una dimensión espiritual profunda, de excursión por las montañas, y a admirar la búsqueda artística en la contracultura", escribe. Su madre era católica y le llevaba a misa los domingos. Pero Blakely siempre fue escéptico en todo lo espiritual, "para mí era un engaño, desde los cristianos evangélicos a los hippies New Age".

Además, le parecía que los cristianos, por los que conocía, estaban dormidos, inactivos ante el sufrimiento humano y la injusticia, "más aclimatados al mal y a ese mortal aburrimiento".

El vacío palpable

En la escuela secundaria, Blakely conoció a Lindsay, su novia. Cuando la conoció, Blakely ya llevaba 2 años sin ir a misa con su madre y sin recibir los sacramentos, excepto ocasionalmente. La misa de Confirmación fue su última misa en más de 10 años.

Jason Blakely en el año 2000, con 18 años, empezando la universidad.

Con 18 años estudió Políticas y Filosofía en en Nueva York. Su profesora de Filosofía proponía el existencialismo y citaba aforismos de Nietzsche "igual que los cristianos citan la Escritura. "Me convencí de que la única visión racional de la existencia es que es absurda. Leí a Camus, Kafka, Sartre, Kierkegaard, y sobre todo a Nietzsche y Heidegger", recuerda.

"Aquí es cuando el vacío por primera vez se hizo palpable, incluso terriblemente real. Era más real que cualquier otra cosa. Era tan vasto, tan abrumador, que quizá anunciaba, sin yo saberlo, un misterio que ninguna mente puede comprender. Si un ateo puede sentir el temor de Dios sin saberlo... creo que esa era mi experiencia", detalla.

En esa época, consideraba que el ateísmo era la opción del que tiene verdadero "coraje intelectual", que el ateo puede "sobrevivir ante la verdad más que otros, el ateo podía mirar más rato al sol terrorífico". Ser ateo era una forma de ser heroico ante la realidad.

Y añade, con cierto humor: "Los que nunca han sido ateos tienen que saber que cualquier cosa en la vida puede significar la muerte de Dios. Eso incluye la familia, las relaciones, la ciencia, la política, la tecnología, la psicología, la naturaleza, tu conciencia... ¡Todo puede ser testimonio del vacío y rendirle homenaje!"

Mientras tanto, su novia Lindsay había estudiado en Boston en una universidad de los jesuitas. Allí también leían a Nietzsche, pero lo acompañaban del Evangelio de Juan y de La Tierra Baldía, el poema de T.S.Eliot de 1922 (Eliot se haría cristiano cinco años después, en 1927).

Jason Blakely en 2003, convencido que un artista crea su propio destino

Escribir, voluntad superior... y colapso

En Nueva York, Blakely trabajaba en una librería de día y leía y escribía horas y horas por las noches. "Decidí ser novelista y poeta. Los artistas crean sus propios significados ex nihilo, como una rebelión contra el vacío. El arte sería mi gran amén de la voluntad creativa ante el vacío de un mundo sin Dios". Incluso pintaba un poco.

Pero colapsó. En octubre de 2005, tras meses de dolores, mareos y agotamiento, Blakely empezó a ir a los médicos. Ellos no encontraban problemas físicos. "Mi cuerpo estaba entumecido: parecía como si me faltara la voluntad de vivir. Yo no sabía qué era una vida buena, más allá de la lucha de la voluntad contra el vacío. La muerte, aunque yo la contemplaba constantemente, era casi inconcebible para mí. Si yo moría ¡moriría conmigo todo lo que es significativo!"

Se dio cuenta de que más que una enfermedad, vivía una caída de significado, "no solo espiritual sino también en mi cuerpo".

Jason y Lindsay en verano de 2005, pocos meses antes del colapso de él

Su novia Lindsey le cuidaba y poco a poco su salud mejoraba.

Emocionado, él le pidió que se casaran. Ella quedó sorprendida. "¿Lo dices en serio?", preguntó. "Sí, en serio". Ella lloró de alegría. Él siempre había dicho que el matrimonio era una convención vacía de la clase burguesa. Pero sufrir, dice, le había enseñado algo distinto: "había belleza en la promesa de acompañar a alguien".

Eso le acercó a otra idea: si había sobrevivido a la 'lucha contra el vacío' y al colapso, no era por ninguna fuerza propia de superhombre nietzschiano, sino por una fuerza exterior a él: el sentido del amor.

Estudiando más Filosofía

En Chicago estudió Filosofía Política. Pero ahora que conocía que el amor da fuerza y sentido, estaban cambiando muchas de sus ideas.

El ateísmo, por ejemplo, parecería bastante creíble si el universo de verdad pudiera explicarse sólo de forma naturalista, con un determinismo inmanente, pero veía que nadie había logrado ni acercarse a probar algo así.

Por otra parte, veía que los humanos una y otra vez descubren significados e historias, y no un vacío.

Él durante años pensó que el cristianismo implicaba ser intelectualmente deshonesto. Pero cambió de opinión en estos años leyendo Una Era Secular, el gran libro de 2007 del filósofo católico Charles Taylor.

"La pregunta filosófica final no era el suicidio, como decía Camus, sino ¿qué historia extrae más sentido de nuestras existencias? La pregunta no es por qué el universo carece de sentido, sino ¿por qué el mundo tiene tanta abundancia de sentido, tan fascinante, que nos deja perplejos? ¡Huye a la esquina más lejana del cosmos, pero no podrás escapar de tu historia!", era lo que ahora pensaba.

Qué es vivir bien: el modelo de Jesucristo

Lindsay y Blakely ahora hablaban mucho sobre matrimonio, amor y lo que significa 'vivir bien'. Y Cristo aparecía más y más en esas charlas.

Cristo era, para ellos, "una persona hermosa cuya vida resuena con la historia de lo que significa vivir bien. Cristo parecía ser la primera persona en la historia que enseñaba que el significado más profundo y fundamental es el amor como don sacrificial de uno mismo". Blakely después sospecharía que Cristo les había acompañado como pareja en su decisión de nunca abandonar al otro, ni en la distancia ni en la enfermedad.

"Empecé a releer a Dostoyevski, junto con los Evangelios, y a insistir en que el cristianismo era la historia más noble imaginable y que ninguna mente humana podría haber pensado algo tan hermoso. La biografía de Cristo en sus cuatro versiones era absolutamente asombrosa, inimaginablemente buena. En su historia estaban sus historias, extrañas parábolas sobre viudas y semillas de mostaza, monedas, ovejas perdidas, odres y perlas, hijos pródigos, ricos y sirvientes".

A partir de cierto momento, Lindsay, empezó a ir a distintas iglesias los domingos por la mañana. "Ella estaba convencida de que la fe necesita una relación con algo o alguien fuera de uno mismo: tú amas a alguien con toda tu persona, no solo tu mente", explica Blakely.

A misa, tras muchos años...

Un día de Cuaresma, fueron juntos a una misa católica. Era la primera de la mañana, había muchos bancos vacíos y parroquianos de pelo blanco. La luz del invierno iluminaba un crucifijo de madera. "Cristo parecía a la vez pesado y ligero, como levitando en la Cruz, con serenidad y dolor congelado", recuerda.

El sacerdote pronunció las palabras iniciales de la misa y Blakely se asombró al notar que su cuerpo reaccionaba con el gesto de la cruz y las respuestas que volvían de su infancia. Esas palabras ahora estaban llenas de contenido, eran muy actuales, reales: "Yo confieso a Dios Todopoderoso, y a vosotros hermanos, que he pecado...".

Blakely intenta definir esa sensación: “era como encontrar a alguien que durante años pensaste que no volverías a ver, y al encontrarlo por sorpresa descubres que es familiar y fascinante”, dice.

Su conversión fue gradual durante un año. Aprender a rezar o arrodillarse golpeaba su orgullo. Una vocecita resonaba en su cabeza: "esto es ridículo, ¿ante qué te arrodillas? Necio, ante una gran nada". Pero él perseveró en la práctica semanas y luego meses y "esa voz del ego empezó a evaporarse en el silencio".

"La misa arraigaba en mi carne y mis huesos. Las palabras volvían a mi lengua: Dios de Dios, luz de luz... Como Pascal había señalado, la práctica puede preceder a la creencia. Si entras en relación con Dios, misteriosamente se te ofrecerá la fe. Solo necesitas la humildad de acercarte y pedir".

La Vigilia Pascual de 2010, Lindsay y Jason Blakely fueron acogidos como católicos en esa parroquia de Santa María Magdalena.

Neal McDonough, actor que testimonia su fe católica: «Cada día, elijo confiar en Cristo, no porque la vida sea fácil, sino porque Él es fiel. Mi paz viene de saber que camino con un Salvador perfecto»


El actor católico Neal McDonough vive su fe dando testimonio en su trabajo como actor, en su familia y en su vida ordinaria / Foto: Cortesía de Angel Studios

* «Pongo a Dios y a mi familia en primer lugar, y a mí en segundo. Eso es lo que vivo… La vida se trata de honrar a Dios y ser el mejor ser humano que puedas ser así como alabar a Dios en todo lo que haces…Soy el hombre más bendecido que conozco. Es por eso que voy a la iglesia todos los días y le doy gracias a Dios por todo lo que me ha dado. Y lo más importante, gracias por darme, a mi esposa Ruvé, porque sin ella no estaría hablando en este momento» 

A.L.M. / Camino Católico.- Trabajar en el mundo del entretenimiento siempre ha parecido una perspectiva desalentadora, especialmente a la luz del reciente movimiento #MeToo, que ha llevado a algunos productores de Hollywood a la cárcel. La mayor parte del contenido está impregnado de tentaciones de todo tipo, vicios disfrazados de virtudes y un glamour que hace que la avaricia parezca algo bueno.

Pero Neal McDonough es uno de varios actores católicos que desafían esta tendencia. Creció como católico irlandés en la costa de Cape Cod y se mantiene firme en su fe y lealtad a su familia. Precisamente, Esta semana, McDonough  ha escrito una vez más en redes sociales testimoniando cómo vive su catolicismo:

“Alguien se despertó hoy rezando por una señal de que Dios todavía lo ve. Esta es. Él te ve. Te ama. No ha terminado tu historia. No te rindas”.

Desde declaraciones simples de fe como “Cristo es Rey” hasta mensajes de ánimo sobre mantener la mirada en lo que más importa, este padre de cinco hijos es un ejemplo brillante en la industria del entretenimiento: “No fuiste hecho para encajar. Fuiste llamado a destacar, a liderar, a amar, a brillar. Dios no te puso aquí por accidente. Cada cicatriz, cada revés, cada don que llevas, todo importa. Camina erguido. Habla con la verdad. Vive con valentía. El mundo necesita la luz que solo tú puedes aportar”.

Además, asegura que “no lo tengo todo resuelto. Pero conozco a Aquel que sí. Y cada día, elijo confiar en Él, no porque la vida sea fácil, sino porque Cristo es fiel. Mi paz no viene de circunstancias perfectas… Viene de saber que camino con un Salvador perfecto”.

Neal McDonough en la mini-serie Hermanos de Sangre, producida por Steven Spielberg interpretaba al teniente Lynn "Buck" Compton

Perseguido por testimoniar su fe en Hollywood

Neal McDonough es conocido por películas o series como Capitán América, Star Trek, Minority Report, Banderas de Nuestros Padres,  Hermanos de Sangre.

Este actor católico ha experimentado en sus carnes la persecución de Hollywood, como cuando en 2010 fue expulsado de la serie de ABC Scoundrels por negarse a participar en escenas de sexo con la coprotagonista Virginia Madsen. Esto le supuso ser considerado en la industria como un fanático religioso, lo que mermó su carrera durante años. Sin embargo, su talento se ha ido imponiendo y manteniéndose firme en sus creencias al final se ha consolidado como un conocido intérprete.

Sobre este incidente que vivió en el pasado y cómo vive actualmente su fe católica, McDonough habló en una entrevista con el semanario Closer Weekly que recoge Daily Wire, donde con gran sinceridad abrió su corazón.

Se ha negado a besar a otra mujer en pantalla que no fuera su esposa

Se casó en 2003 con Ruve Robertson y juntos han tenido cinco hijos. Y por su compromiso con ella una de sus condiciones en sus papeles es no besar a otra mujer en la pantalla. “No besaré a otra porque estos labios están destinados a una sola mujer”, asegura el conocido actor.

Este mes, el actor estuvo en el podcast Nothing Left Unsaid, donde habló sobre sus propios principios respecto a cualquier papel que acepta.

Desde 2001, “siempre he puesto en mis contratos que no besaría a otra mujer en pantalla. A mi esposa no le molestaba. En realidad, era yo quien tenía el problema”, compartió McDonough con los presentadores. “Pensaba: ‘No quiero hacerte pasar por eso. Sé que vamos a empezar a tener hijos y no quiero que mis hijos pasen por eso’”.

Con respecto a sus papeles, recuerda que cuando está en una grabación y mata a una persona durante el rodaje es “falso”, pero que “cuando estás en la cama con otra mujer en la pantalla, ¿adivina qué? Eso es real. No me gustan este tipo de cosas. No quiero que mis hijos me digan: ‘oye papá, ¿qué estás haciendo con esa señora en la tele?’”.

Ya antes incluso de que le expulsaran de la serie de ABC era ampliamente conocido en Hollywood como un actor que rechazaba las escenas de amor y de sexo. De hecho, entre 2008 y 2009 participó en 29 capítulos de la serie Mujeres desesperadas. “Cuando Marc Cherry (el creador) me firmó, dije: ‘Estoy seguro de que lo sabes, pero no besaré a nadie’. Él decía: ‘¡Pero esto es Mujeres Desesperadas!’. Yo dije: ‘Lo sé’. Hizo una pausa de unos cinco segundos y me dijo: ‘De acuerdo, sólo tendré que escribir mejor’. Y pasamos un buen rato”.

Neal y Ruvé McDonough y su familia asisten al estreno de Slumberland en el AMC Century City / Foto: Featureflash Photo Agency - Shutterstoc

Recientemente circularon titulares de que Hollywood había puesto a McDonough en la lista negra; y la semana pasada, él y su esposa profundizaron en el tema, diciendo que fue una bendición disfrazada.

Ruvé habló durante una entrevista con TMZ el jueves pasado: “Queremos decir, gracias, Hollywood. No me gusta cómo la gente dice que Hollywood le dio la espalda a Neal. No, no fue así. Las personas correctas encontraron a Neal y lo pusieron en el lugar correcto”.

“La intimidad es algo completamente diferente para mí. Cuando no quise hacerlo y no podían entenderlo, Hollywood simplemente me dio la espalda”, explicó Neal. “No me permitieron seguir en el programa [Desperate Housewives]. Y durante dos años, no pude conseguir trabajo y perdí todo lo que puedas imaginar. No sólo casas y cosas materiales, sino tu seguridad, tu carisma, quién eres, tu identidad, todo”.

“Mi identidad era ser actor, y uno muy bueno; y cuando ya no tienes esa identidad, entras en una especie de espiral. Y yo estuve en una gran y fea espiral durante un par de años”, admitió.

Avancemos hasta hoy: el actor acaba de dirigir, producir y protagonizar su propia película, The Last Rodeo, que también contó con su esposa como protagonista. Creen que el pasado sólo preparó el escenario para un futuro más brillante.

“Si no hubiera sido por eso, no estaríamos aquí. Fueron peldaños, y eso hizo que nuestra relación fuera más cercana”.

Además, el actor finalmente besó a alguien en pantalla: ¡a su esposa!

En la saga de Marvel, McDonough Neal interpretó al personaje Dum Dum Dugan en Capitán América 2

El amor a primera vista al conocer a quien sería su esposa

McDonough y su esposa Ruvé Robertson, una modelo sudafricana, se conocieron mientras él filmaba Band of Brothers (Hermanos de Sangre) en el Reino Unido. Recuerda que “era el día de San Patricio, y literalmente nos chocamos en la calle, con los ojos cerrados”. 

“La miré una vez y eso fue todo. Supe que estaba destinada a ser para mi el resto de mi vida, y no podría ser más feliz”, asegura a The Adam Carolla Show.

Al día siguiente, continúa el artista estadounidense, “llamé a la mujer con la que salía en ese momento y le dije: ‘lo siento, esto no funcionará, acabo de conocer a la mujer con la que me voy a casar”.

“Tuve que trabajar para lograrlo — no fue fácil”, agrega.

Ruve y Neal McDonough posan para fotos durante una fiesta de los Oscar / Foto: Silvia Elizabeth Pangaro - Shutterstock.

En diciembre de 2024, para celebrar su aniversario, McDonough recurrió a las redes sociales para compartir su historia de amor:

“Acabamos de celebrar 21 años de matrimonio con mi mejor amiga, mi cómplice, la madre de mis cinco hijos y la única persona con la que quiero despertar cada mañana y dormir cada noche”.

“¡Gracias, Ruvé, por ayudarme a ser el hombre que soy hoy! Siempre he dicho: ‘Puedo conquistar el mundo con una mano atada a la espalda... ¡siempre y cuando tú sostengas la otra!’”.

“Soy el hombre más bendecido que conozco. Es por eso que voy a la iglesia todos los días y le doy gracias a Dios por todo lo que me ha dado. Y lo más importante, gracias por darme, a Ruvé, porque sin ella no estaría hablando en este momento”.

Sus hijos Morgan, Catherine, London, Clover y James viajan con sus padres en ciertos proyectos, y la hija mayor, Catherine, ha modelado junto a su madre para una marca de ropa.

En una entrevista anterior en Christian Examiner, el actor hablaba de cómo ejerce su condición de católico en Hollywood. Dos son sus condiciones a la hora de interpretar un papel: no usar el nombre de Dios en vano y la ya citada de no besar a otra mujer, y mucho menos hacer escenas de cama con ella.

"Alabar a Dios con todo lo que haces"

Estas duras condiciones le han hecho perder importantes papeles que le hubieran reportado millones de dólares. Sin embargo, Neal considera que “la vida se trata de honrar a Dios y ser el mejor ser humano que puedas ser así como alabar a Dios en todo lo que haces”.

Del mismo modo, el actor confiesa que “si pudiera hacer películas sobre Dios todos los días de la semana, eso sería lo que haría el resto de mi vida. Pero Hollywood no gana lo suficiente con esas películas para poder ganarme la vida”.

Sobre el famoso incidente que marcó su carrera, McDonough asegura que “fue una situación horrible para mí. Después de aquello no conseguía trabajo porque todos pensaban que era un fanático religioso. Soy muy religioso. Pongo a Dios y a mi familia en primer lugar, y a mí en segundo. Eso es lo que vivo. Pero fue difícil durante algunos años”.

Creó una productora propia

En 2022, Neal McDonough fundó su propia productora cinematográfica llamada McDonough Co. Trabajando en equipo, el matrimonio encabezó su primera producción llamada Brass & Unity: One Woman’s Journey Through the Hell of Afghanistan and Back. Descrita como una “memoria inspiradora de la veterana de combate Kelsi Sheren”, la historia sigue “a una mujer que presenció lo peor de la guerra en Afganistán, se enfrentó a los demonios del estrés postraumático y luchó por su vida para volverse más fuerte que nunca”.

Juntos han trabajado en varias películas, incluyendo Boon (2022), The Warrant: Breaker’s Law (2023) y Homestead (2024).

Interpretando a Cristo, el diablo y papeles de villano

Neal McDonough ha interpretado a Jesús y al diablo en algunos trabajos, y sus papeles como villano han influido en su conciencia respecto a la confesión

Aunque el actor ha prestado su voz para interpretar a Jesús en The Truth & Life Dramatized Audio New Testament Bible, que es una grabación de la edición católica de la Biblia, también ha interpretado a Satanás.

Trabajando con la productora de fe Angel Studios, McDonough interpretó a un personaje conocido como el “Benefactor” en The Shift, una película basada libremente en la historia de Job.

Póster de la película "The Shift" / Foto: Cortesía de Angel Studios

Interpretar el papel del villano, dice, lo ha llevado a examinarse a sí mismo como persona.

“Es curioso, cuando he interpretado papeles de villano, me doy cuenta de lo bendecido que soy porque tienes que ir a ciertos lugares en tu mente y, como actor de método que soy, profundizar y encontrar cosas, a veces cosas que no te gustan de ti mismo, y tienes que arreglar esas cosas”, dice a Our Sunday Visitor.

“Pero hacer este psicoanálisis de mí mismo mientras interpreto ciertos personajes sólo me hace una persona más fuerte, un mayor creyente, y hace que la vida sea mucho más fácil sabiendo que la gente puede decir o hacer lo que quiera conmigo, yo sé la verdad de las situaciones, y sé que Dios siempre está ahí para mí y para todos los que creen en Él”.