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sábado, 24 de enero de 2026

Laura Mascaró vivía una espiritualidad New Age, pero «agotada por mi enfermedad, caí de rodillas, llorando, y le pregunté a Dios: ‘¿Qué quieres de mí?’; y oí una voz, amorosa que decía: ‘tienes que rezar y tienes que hablar de mí’»

Laura Mascaró clamó a ante su enfermedad y Él la sanó, pero le indicó el camino de la conversión y la evangelización / Foto: Captura de pantalla de YouTube

* «Esa misma semana encontré un protocolo natural para mi enfermedad. Decidí probarlo y en cuatro meses desaparecieron los síntomas, dejé la medicación y los análisis salían perfectos. Volví a vivir con normalidad y me olvidé casi por completo de aquella experiencia con la voz de Dios. Hasta que un par de años después, estando yo muy cerca del movimiento New Age, me puse a buscar un psicólogo para hacer terapia de recuperación de recuerdos. Volví a oír la misma voz. Me dijo: ‘tú no necesitas un psicólogo, necesitas un cura’. 24 horas después estaba hablando con un cura que se convirtió en mi padre espiritual y ya no hubo vuelta atrás»   

Vídeo del testimonio de Laura Mascaró en El Rosario de las 11 PM

Camino Católico.- Laura Mascaró, madre homeschooler y emprendedora digital desde 2008, ha escrito libros, dirigido documentales, asesorado a centenares de familias y liderado un equipo de marketing multinivel. Aunque se crió en una familia católica y recibió los sacramentos de joven, siempre vivió muy alejada de la Iglesia. Una enfermedad y la búsqueda de respuestas la llevaron a escuchar la voz del Señor. En una entrevista con Teresa Aguado Peña en Omnes, Laura cuenta cómo ha cambiado su forma de ver a Dios y a la Iglesia desde que se encontró con Él.

- ¿Qué marcó el antes y después de tu conversión?

—El punto de inflexión fue una enfermedad que tuve entre 2015 y 2019, supuestamente crónica e incurable. La medicación no me hacía ningún efecto y, aunque no me fuese a curar, yo quería algo que al menos aliviase los síntomas. Prácticamente vivía en la cama, tenía un bebé al que no podía cuidar, un niño de 10 años y un negocio. Mi vida quedó “en pausa” y me empeñé en encontrar soluciones, dijeran lo que dijeran los médicos.

Un día, en 2019, agotada y desesperada, caí de rodillas al suelo, llorando, y le pregunté a Dios: “¿Qué quieres de mí?”. Era la primera vez que rezaba sin reproches ni peticiones, que es lo que muchas veces hacemos: nos acordamos de Dios para pedirle cosas o para echarle las culpas. Pero casi nunca le preguntamos qué quiere de nosotros.

No tengo ni idea de cuánto tiempo pasó, si fueron segundos o minutos, pero oí una voz profunda, firme y amorosa al mismo tiempo, muy difícil de describir, que decía: “tienes que rezar y tienes que hablar de mí”. En ese momento fue como si mi cabeza se partiera en dos: una me decía que estaba loca. La otra tenía la certeza de que era la voz de Dios.

Esa misma semana encontré un protocolo natural para mi enfermedad. Decidí probarlo y en cuatro meses desaparecieron los síntomas, dejé la medicación y los análisis salían perfectos. Volví a vivir con normalidad y me olvidé casi por completo de aquella experiencia con la voz de Dios.

Hasta que un par de años después, estando yo muy cerca del movimiento New Age, me puse a buscar un psicólogo para hacer terapia de recuperación de recuerdos. Volví a oír la misma voz. Me dijo: “tú no necesitas un psicólogo, necesitas un cura”. 24 horas después estaba hablando con un cura que se convirtió en mi padre espiritual y ya no hubo vuelta atrás.

- Cuando Dios te habla, ya nada vuelve a ser igual. ¿En qué ha cambiado tu vida desde que le conoces?

—Ahora tengo esa paz y esa alegría que vi en otros. Sé que no tengo que hacerlo todo yo sola, que no todo depende de mí, y es un gran alivio. Al principio, incluso, me sentía irresponsable, porque a mí me educaron para pensar, tomar decisiones y actuar. Y ahora, muchas veces, mi única acción es rezar.

Muchas veces, cuando tengo por delante una tarea o un proyecto que me parecen demasiado grandes o difíciles, me pregunto: “¿cuáles son mis cinco panes?” Porque yo sólo tengo que poner los 5 panes. El resto, lo hace Él.

Laura Mascaró Laura Mascaró / Foto: ©Cortesía de la entrevistada -Omnes

- Después de tu conversión y de tomar partido en esa “guerra espiritual” de la que hablas, ¿qué le dirías a una persona que dice que cree en Dios y no en la Iglesia? 

—Les diría, en primer lugar, que si se consideran cristianos, ni que sea remotamente, que busquen en la Biblia la institución de los sacramentos y de la Iglesia, empezando por ahí. Que lean también Hechos 8, 30-31 (“¿Cómo voy a entender lo que leo si nadie me guía?”). 

A mí también me dio mucho que pensar una imagen que corría por internet con un listado de diferentes denominaciones cristianas, con el nombre de su fundador y el año y lugar de su institución. Sólo en una ponía “Jesucristo, año 33, Jerusalén”. Así que tiré de ese hilo.

Y luego, que entren en una iglesia, que busquen el Sagrario (la cajita con la velita de color rojo), y que le pregunten directamente a Él. Hay muchas buenas preguntas que hacerle: “qué quieres de mí”, “dónde me quieres”, “dónde estás”. Que se queden en silencio un rato y que después se vayan y sigan con su vida con el corazón abierto, dispuestos a recibir una respuesta.

- Hablas de que no veías ni bondad ni belleza en los cristianos y que, por tanto, no creías que hubiera verdad en ellos. En cierto modo veías la aparente hipocresía del cristiano. Muchos no creyentes tienen la misma percepción. ¿Cómo cambió tu percepción de los cristianos y de la fe a lo largo de tu proceso de conversión?

—Sigo viendo mucha hipocresía, mucha superioridad moral y mucho postureo, porque los hay. Pero ahora, también veo que todos somos creados y amados por Dios. Que Cristo también se subió a la cruz por ese hipócrita, por el que me cae mal, por el que dice una cosa y hace otra, por el que se equivoca en sus prioridades. ¿Y quién soy yo para etiquetarles? Todos estamos igualmente heridos por el pecado y todos tenemos, hasta el último segundo de nuestra vida, la posibilidad de aceptar a Cristo como salvador.

Me dijo un amigo monje: nunca juzgues y nunca critiques, porque no conoces el corazón ni las circunstancias de esas personas. Desde entonces empecé a añadir la coletilla “y si…”, cada vez que empezaba a criticar. ¿Ese al que yo considero mala persona, va a Misa? En vez de criticar pienso: “¿y si la Misa es lo único bueno que hay en su vida? ¡Peor sería no ir!”. Aprendí a ver y pensar las cosas de otra manera, con más amor.

Y luego conocí a algunos católicos que eran pura paz y alegría. Que los veía y pensaba: “yo quiero lo que ellos tienen”.

Laura Mascaró contando su testimonio de conversión / Foto: Captura de pantalla de YouTube

- Cuando saliste del “armario católico” algunas personas te dejaron de seguir en Instagram. ¿Cómo interpretas eso? ¿Consideras que en ello se ve reflejada la cultura woke o de la cancelación?

—Pienso que a mucha gente le pasa lo mismo que a mí. Todos buscamos la verdad, queremos entender el sentido de la vida, tenemos heridas que sanar… y buscamos en todas partes menos en una. En mi caso, porque en la Iglesia ya había estado (teóricamente) y no me había “servido” para nada. Consideramos que ya hemos estado ahí y que no ha traído nada bueno, así que aceptamos y respetamos al que adopta una filosofía de vida oriental, sincretista o inventada. Todo está bien, menos la Iglesia católica, que tiene muy mala prensa. Hay que reconocer que muchas cosas se han hecho muy mal. Yo misma fui a un colegio católico en el que nunca tuvimos una Misa de inicio de curso, ni había momentos para la oración, ni vimos nunca un rosario de cerca, ni se nos iniciaba en la confesión.

Para mí, que 60 personas dejaran de seguirme en un solo día era mucha gente. Pero también es cierto que muchas otras personas me escribieron para darme la bienvenida a casa, para decirme que habían rezado por mí o para pedirme que les contara mi experiencia, porque ellas estaban en el umbral y les faltaba un empujón para terminar de entrar. Sé que Dios me ha usado para darle ese empujón a mucha gente y espero que me siga usando durante largos años.

- Hablas de un punto negro en tu corazón a causa de no ser capaz de perdonar, ¿cómo ha hecho Dios para que hayas podido perdonar? 

—El cura con el que hablé al día siguiente me dijo algo muy sencillo. Dijo: “cuando Dios te dé su gracia, perdonarás sin darte cuenta”. Y yo, que venía del New Age, donde todo recae sobre tus espaldas, donde siempre “te tienes que trabajar”, donde siempre hay algo que debes sanar en tí, no podía creerlo.

Cuando mi marido hizo el catecumenado para confirmarse, antes de casarnos, yo le acompañé a todas las sesiones. Solíamos comentar que nos llamaba mucho la atención la cantidad de veces que se repetía la expresión “dejarse hacer”. No lo entendíamos.

Hablando del perdón, por ejemplo, mi enfoque era: que alguien me diga qué tengo que hacer. Pero no se trata de lo que nosotros tenemos que “hacer”. Lo único que tenemos que hacer es ponernos en sus manos, decirle “tú mandas”. Y así fue. Yo no “hice” nada. Y un día, vi que había perdonado sin darme cuenta.

Hay una cosa muy importante que a veces nos cuesta entender: tenemos que rezar más y tenemos que aprender a rezar. Está muy bien pedir que te vaya bien ese examen o que encuentres una casa para comprar y puedas pagarla. Pero hay que rezar más pidiendo más fe, más humildad y mayor discernimiento para saber cuál es la voluntad de Dios. Hay que rendirse, dejar de intentar controlarlo todo y decirle “tú mandas”. Por eso mi canal de YouTube se llama En manos del Guionista. Porque el guionista de tu vida no eres tú, es Dios.

Dos nuevos milagros atribuidos a San Charbel en 2026: La abogada Georgianne Walker de EEUU sanada de una seria infección en el abdomen y la libanesa Racha Charbel de un tumor en la columna vertebral

Monasterio de San Marón, Annaya (Líbano), donde se encuentra el santuario y la ermita de San Charbel | Foto: ABBOUD AZER - Shutterstock.

Camino Católico.-  A principios de 2026 fueron reportados dos nuevos milagros atribuidos a la intercesión de San Charbel: uno en Estados Unidos y otro en el Líbano, ambos relacionados con la curación de dos mujeres contra toda expectativa médica, según publica ACI Mena.

Venerado por los fieles como el "médico del cielo", San Charbel está asociado ahora con más de 30.000 milagros reportados. Desde su ermita en las montañas del Líbano hasta las habitaciones de hospitales, su intercesión continúa llegando a los necesitados, trascendiendo fronteras, culturas y generaciones.

Un caso de sanación en Estados Unidos

La abogada Georgianne Walker, nacida en 1975 en South Bend, Indiana, relató que se sometió a una cirugía abdominal en diciembre de 2024, la cual fue seguida pronto por una seria infección en la parte inferior del abdomen. Esta le causó un dolor intenso y una ansiedad persistente, requiriendo seis semanas de tratamiento con antibióticos. Si bien los síntomas disminuyeron gradualmente, la herida quirúrgica permaneció abierta, inflamada y sin cicatrizar.

A pesar del cercano seguimiento por parte de su cirujano y otros profesionales médicos, la herida no mostró mejoría. Durante diez meses, Walker cambió sus vendajes a diario debido al sangrado continuo. Al no observarse mejoría, su cirujano finalmente concluyó que era necesaria una segunda operación para extirpar el tejido inflamado y programó una nueva cirugía.

En septiembre de 2025, Walker contó que recibió la visita de George Issa, un amigo libanés que había sanado por intercesión de San Charbel Makhlouf tres años antes. Issa trajo consigo un pequeño frasco de aceite de San Charbel y la animó a orar por su intercesión y ungir su herida con el aceite.

El uso del aceite bendito ha sido una práctica arraigada en la tradición cristiana oriental y continúa hasta nuestros días. En el caso de San Charbel, esta antigua costumbre permanece activa. Los monjes del Monasterio de San Marón en Annaya continúan bendiciendo el aceite con las reliquias del santo y lo distribuyen a los fieles que piden su intercesión para la curación y otras gracias.

Walker relató que rezó y aplicó el aceite a la herida, tras lo cual sanó por completo. Dijo que tuvo una recuperación completa y ya no fue necesaria la segunda cirugía. Para la abogada, su curación fue por la intercesión de San Charbel y agradeció tanto al santo como a Issa. Afirmó que este acontecimiento le cambió la vida.

La curación se registró oficialmente el 17 de enero de 2026.

Una recuperación sin explicación médica

El segundo milagro reportado en el 2026 tuvo como beneficiara a Racha Charbel, quien nació en 1987 en Jezzine, un pueblo de montaña en el sur del Líbano. Ella ingresó en el hospital el 1 de octubre de 2025 debido a un fuerte dolor de espalda. Una resonancia magnética realizada bajo la supervisión de su médico, Christian Atiya, especialista en neurocirugía y cirugía vascular, reveló que tenía un tumor en la columna vertebral identificado como un meningioma, de 2,3 cm de largo y 0,3 cm de grosor.

Según su médico, el tumor no respondía a la medicación, representaba un riesgo para los nervios y vasos sanguíneos raquídeos y solo podía tratarse mediante extirpación quirúrgica. Se programó una resonancia magnética de seguimiento tres meses después para controlar su progresión y se fijó el 7 de enero de 2026 como fecha de ingreso hospitalario en caso de que fuera necesaria la cirugía.

Racha relató que en la noche del 6 de enero puso su mano sobre la imagen de San Charbel que colgaba sobre su cama y, antes de dormirse, pidió al santo que intercediera por su sanación.

En la mañana del 7 de enero de 2026, regresó al hospital para una nueva resonancia magnética. Se le informó que el examen duraría aproximadamente 45 minutos y que podría prolongarse si fuera necesario. La exploración se completó en unos 20 minutos y reveló un hallazgo inesperado: el tumor había desaparecido por completo.

Según Racha, su médico le dijo que no había explicación médica para la desaparición y que un tumor así no podía desaparecer sin intervención quirúrgica.

El 17 de enero de 2026, Racha Charbel realizó una visita de agradecimiento al Monasterio de San Marón en Annaya, donde registró oficialmente la curación y presentó los informes médicos pertinentes. Posteriormente declaró que la experiencia marcó un punto de inflexión en su vida y profundizó su fe.

Un santo y un río de misericordia

El santo libanés, sacerdote y monje ermitaño de rito maronita, era ampliamente conocido por las intercesiones que le atribuían católicos, musulmanes y seguidores de otras religiones, como los drusos. San Charbel falleció el 24 de diciembre de 1898. Fue beatificado por el Papa Pablo VI el 5 de diciembre de 1965 y canonizado por el mismo pontífice el 9 de octubre de 1977.

En diciembre de 2025, el Papa León XIV se convirtió en el primer pontífice en visitar la tumba de San Charbel durante su viaje al Líbano.

León XIV describió la intercesión del santo como “un río de misericordia”, recordando en particular la peregrinación mensual que se celebra el 22 de cada mes en memoria de un milagro concedido a una mujer llamada Nouhad El Chami, una devoción que sigue atrayendo a miles de peregrinos.

Homilía del evangelio del domingo: Jesús quiere extender a la tierra el reino de Dios que consiste en que todo se realice conforme a la voluntad de Dios y que nos trae la felicidad y armonía que existen en el cielo / Por P. José María Prats

* «Jesús nos llama a la conversión, a despojarnos de las pasiones y ambiciones que nos centran en nosotros mismos, para acoger su voluntad, una voluntad que Él mismo nos da a conocer a través de multitud de signos cotidianos que sólo podemos percibir e interpretar desde una actitud orante de escucha y disponibilidad: ‘Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad’ (Sal 39)»

Domingo III del tiempo ordinario –  A

Isaías 8, 23b-9,3  /  Sal 26  /  1 Corintios 1, 10-13.17  / San Mateo 4, 12-23  

P. José María Prats / Camino Católico.-  El evangelio de hoy comienza a narrarnos el ministerio público de Jesús que se inicia en Galilea, junto al lago de Tiberiades, en el territorio de las tribus de Zabulón y Neftalí, dando así cumplimiento a la profecía de Isaías: «Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.» Estos territorios habían sido conquistados por los asirios en el siglo VIII a. C. y repoblados con gentes paganas deportadas de otros lugares; por ello la profecía habla de la «Galilea de los gentiles».

El inicio del ministerio de Jesús es, pues, presentado por Isaías como la aparición de la luz que viene a iluminar «a los que habitaban en tierra y sombras de muerte», luz a la que Jesús llama «el reino de los cielos», y que no es otra cosa que el reino de Dios, pues en el cielo todo se realiza según la voluntad divina, tal como afirmamos en la oración del Padrenuestro: «hágase tu voluntad en la tierra como [se hace] en el cielo».

El reino de los cielos está ya en la tierra operante en Jesús, pues Él es pura sintonía y obediencia a la voluntad del Padre; está, pues, «cerca» de los hombres –tal como anuncia–, pero ahora tiene que comunicarse y extenderse hasta llenar la tierra. Y para ello, Jesús hace dos cosas:

Por una parte, llama a todos a la conversión: «convertíos, porque está cerca el reino de los cielos». La conversión supone, sobre todo, la negación de uno mismo, la renuncia a seguir los propios caminos para abrirse a la voluntad de Dios que a menudo resulta desconcertante.

Por otra parte, Jesús comunica a los hombres la voluntad de Dios específica para cada uno y los invita a acogerla. Vemos en el evangelio cómo se acerca primero a Pedro y a Andrés y luego a Santiago y a Juan y los invita a dejarlo todo y a seguirlo para convertirse en «pescadores de hombres» según la voluntad del Padre.

Éste es, pues, el mensaje que hoy nos comunica el evangelio: Jesús quiere extender a la tierra el reino de Dios que ya se vive en el cielo. Este reino consiste en que todo se realice conforme a la voluntad de Dios y nos trae la felicidad y la armonía que existen ya en el cielo. Para ello, Jesús nos llama a la conversión, a despojarnos de las pasiones y ambiciones que nos centran en nosotros mismos, para acoger su voluntad, una voluntad que Él mismo nos da a conocer a través de multitud de signos cotidianos que sólo podemos percibir e interpretar desde una actitud orante de escucha y disponibilidad: «Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad» (Sal 39). 

Que la actitud de los primeros discípulos, que al oír la llamada del Señor «inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron» sea para nosotros un modelo y un testimonio. 

P. José María Prats


Evangelio:

Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea. Y dejando Nazaret, vino a residir en Cafarnaúm junto al mar, en el término de Zabulón y Neftalí; para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: 


«¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles! El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido». 


Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: 


«Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado».


Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, y les dice: 


«Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres». 


Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó. Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron. Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.


San Mateo 4, 12-23

Seguir a Cristo implica vivir en unidad, sin divisiones, poniendo a Jesús en el centro y no a nosotros mismos / Por P. Carlos García Malo

 


Fidel Sáez ha perdido a su madre en el choque de trenes de Adamuz: «Ella iba rezando el rosario y estoy seguro que le dijo a Jesús de Nazaret, el amor de su vida: ‘Llévame a mí, deja a mis nietos y a mi hijo’. Y es lo que ha sucedido»

Fidel Sáez ha perdido a su madre en el choque de trenes de Adamuz y explica la fe que tenía y que les transmitió con la que ahora afrontan lo que ha sucedido

* «Estamos viviendo momentos bastante complicados, se van aceptando estos terremotos que la vida te manda y te pone muchas veces en duda los cimientos de la fe, pero que es a lo que ahora nos agarramos y nos reconforta… Gracias a Dios, se ha seguido el ciclo de la vida y aunque mi madre no se ha ido de la manera que ella se merecía, al final se han quedado los chicos que son los que tienen una vida por delante y mi madre es la que ya goza de la grandeza del Señor y es donde Él ha considerado que ella ya tiene que estar»   

                    

Vídeo del testimonio de Fidel Sáez en el programa ‘Espejo Público’ de Antena 3

Camino Católico.- Uno de los rostros de la tragedia que ha dejado el choque de trenes en Adamuz (Córdoba) es el de este vecino de Huelva que ha perdido a su madre en el accidente. Su hermano, su sobrino y sus dos hijos sobrevivieron al impacto, a pesar de encontrarse en uno de los vagones donde se han registrado más víctimas mortales en el tren Alvia que iba hacia Huelva.

Pese al dolor de la pérdida, Fidel quiere contar alto y claro quién fue su madre y cómo ha vivido su familia el milagro de sobrevivir a un accidente que deja ya al menos 41 muertos. Sus hijos se encuentran ingresados en el hospital, heridos, y también su hermano, al que han desintubado hace pocas horas y se encuentra fuera de peligro. Quiere que su historia no caiga en el olvido.

“En el momento del accidente mi madre iba rezando el rosario y yo estoy seguro que mi madre ha hecho que el amor de su vida, que es Jesús de Nazaret, hiciera el milagro y le dijo: ‘llévame a mí, deja a mis nietos y a mi hijo í’. Y es lo que ha sucedido”, dice Fidel Sáez a Susanna Griso en el programa ‘Espejo Público’ de Antena 3. 

“Mi madre era muy religiosa y somos personas que nos agarramos a la fe desde que mi madre me lo inculcó”

"Si lo que estamos viviendo muchas familias sirve para que la sociedad y el ser humano vea que vamos erróneos y muchas veces no vemos las cosas bonitas que el Señor nos regala, entonces estoy encantado de estar aquí", afirma

“Estamos viviendo momentos bastante complicados, se van aceptando estos terremotos que la vida te manda y te pone muchas veces en duda los cimientos de la fe, pero que es a lo que ahora nos agarramos y nos reconforta”. Tanto él como su familia son creyentes y confiesa que en este momento ese es uno de los recursos a los que se agarra. "Gracias a Dios, se ha seguido el ciclo de la vida y aunque mi madre no se ha ido de la manera que ella se merecía, al final se han quedado los chicos que son los que tienen una vida por delante y mi madre es la que ya goza de la grandeza del Señor y es donde Él ha considerado que ella ya tiene que estar".

Fidel dice que “mi hermano me dice: ‘Fidel, habla con los medios, cuenta lo buena que era mamá, lo agradecidos que estaban sus nietos, los abrazos que le han dado en este fin de semana, agradeciéndole el regalo que les hace, que era una abuela maravillosa, que siempre se ha volcado y le ha inculcado valores positivos, que siempre ha llevado a su familia por bandera, que ha sido una mujer que ahora mismo ya está gozando con el amor de su vida, que es Jesús de Nazaret’”.

“Mi madre era muy religiosa, está en muchos grupos cristianos, aquí en Huelva. Nosotros también somos muy cofrades, muy rocieros, en fin, que somos personas que nos agarramos a la fe desde que mi madre me lo inculcó”, asegura.

“La sociedad tiene que saber que muchas veces vamos muy equivocados y le damos valor a cosas banales, cosas que no tienen sentido, nos enfadamos sin necesidad con los familiares y la vida en cualquier momento se va. Yo muchas veces me voy de mi casa sin darle un beso a mi madre. Y me digo: ‘que equivocación, porque ahora ya no la puedo ver más, no la puedo sentir, no la puedo tocar, no puedo ver cómo se me va haciendo viejita y chiquitita, porque ya cada día iba a menos. Cada vez yo  abrazaba mejor a mi madre, pero ya eso no lo puedo hacer’. Y el que pueda hacerlo, que lo aproveche, porque la vida en cualquier momento te da un vuelco, te golpea y te dice, pon los pies en la tierra y valora lo que tienes, porque en cualquier momento lo pierdes”, reflexiona Fidel.

“Yo creo que quien habla por mí es mi madre, porque yo sé que todo el mundo tiene que estar orgulloso de la madre que tiene, pero, ¿quién conocía a mi madre? Mi madre ha vivido una vida entregada al necesitado, al prójimo, al pobre, a los desvalidos. Yo muchas veces hasta le decía a mi mamá que cualquier día en casa te van a entrar, porque lo das todo, no tienes nada. Y ella respondía: ‘Fidel, ¿habrá algo más bonito que darse a los demás?’”, testimonia. 

“Y reflexiono: ‘Mamá, te ha tenido que pasar esto para que la sociedad sepa que muchas veces vamos equivocados por la vida’. Y simplemente, pues, mi función ahora es eso, dejar que hablen los sentimientos y expresarme de la mejor manera que sé”, dice.

Fidel Sáez cuenta el compromiso de su madre con los más desfavorecidos  

"Mi hija me dijo: "No te preocupes que estoy bien, cogemos a la abuela y nos vamos"

Recuerda que este verano su madre había vendido "un terrenito" y se había llevado a toda la familia de crucero. Se llevó a todos pero su hermano no pudo ir. Para tener un detalle con él fueron a Madrid a ver el espectáculo del 'Rey León. 

El domingo Fidel fue a recoger a su familia a la estación de Huelva. El tiempo pasaba y el tren no llegaba. “Entonces me llama una policía local, a la cual estoy eternamente agradecido, diciendo que no me preocupe, que estaba en la vía del tren con mi hija, que la habían sacado por una ventana. Y digo: ‘esto no puede estar pasando’. Y me responde: ‘espérate que te paso con tu hija’. Y mi hija, sin llorar ni nada, estaría en estado de shock, evidentemente, me decía: ‘papá, no te preocupes, que estoy bien, estoy bien, estoy bien. A ver si recogemos a la abuela y nos vamos, que estoy bien’. Y claro, la policía me decía que a mi hija lo que le dolía era la pierna. 

"Mi hermano pensaba que se moría porque estuvo hora y media entre los hierros"

Del vagón uno del tren Alvia  en el que viajaba su familia se ha salvado muy poca gente. “En el vagón uno, que es donde viajaban ellos iba el maquinista, detrás del maquinista iba mi hermano, luego iba mi madre con mi hija y mi hijo con mi sobrino”, describe Fidel.

Cuando le dijo a su hermano que su madre había fallecido, el hombre empezó a llorar preguntándose cómo él había conseguido sobrevivir. "Él pensaba que se moría porque estuvo una hora y media entre los hierros. A mí se me iba la vida, yo me asfixiaba, con los pies tocaba cadáveres, me decía". Su hermano fue capaz de sacar a sus hijos por la ventana con sus propios pies.

“De hecho estoy ahora en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Mi hija tiene diez años y la han operado ahora del fémur y le han puesto unas placas y unos tornillos. Mi otro hijo, Fidel, que está ahí también, que tiene 12 años, está con la pierna escayolada. Y luego mi otro sobrino, Guillermo, tiene algunas heridas en la cabeza, que se las han curado”, relata.

“Mi hermano  está en la UCI actualmente, ha estado intubado, porque tenía un traumatismo en la cabeza y tenía todo el cuero cabelludo levantado, que ha necesitado de un maxilofacial, pero le han hecho un TAC y unas pruebas y afortunadamente no tiene nada. Ya lo han desentubado”, asegura Fidel Sáez.


Fidel Sáez dice que aunque la fe se tambalee en estos momentos, es lo que ahora le da fortaleza  

Amigo de otra familia de fe: Los Zamorano Álvarez de quienes solo ha sobrevivido la niña de 6 años

La noche del descarrilamiento de los trenes Alvia, dos de los profesionales que trabajaban en las tareas de rescate encontraron a una pequeña de seis años que deambulaba entre los amasijos de hierros. Era uno de los cinco miembros de la familia Zamorano Álvarez que viajaba en uno de los primeros vagones del Alvia siniestrado. La noticia de su localización pilló a su abuela en la estación de tren de Huelva a donde había acudido para recibir noticias sobre el paradero de sus allegados y colmó a los suyos de esperanza ante la posibilidad de que sus padres, Félix y Cristina, su hermano Pepe, de 12 años y su primo Félix se hallaran entre los supervivientes. Este lunes, a primera hora de la tarde, la ilusión se desplomaba de golpe al certificarse la identificación de los cadáveres de los otros cuatro miembros del clan familiar.

A Fidel Sáez, Susanna Griso le pregunta si conocía a esta familia y él responde emocionado:

“Ellos están ahora mismo en el centro cívico, con mi hermana Liliana y toda la familia. Ahora mismo aquí somos una única familia. Claro que los conocía, Félix, el padre, es amigo mío, lo conozco de toda la vida. Iban en el mismo tren y Cristina, la niña que ha sobrevivido jugaba con mis hijos durante el viaje

Hay pocas palabras, ¿no? Aunque ahora mismo los cimientos de la fe se tambaleen, es lo único que te puede recompensar y fortalecer el alma. A esa familia que queda aquí han de saber que ellos tienen otra misión; la misión de los que han fallecido ha sido muy pequeña aquí en la Tierra, pero que, por el motivo que sea, el Señor los ha llamado y están ahí y tienen que sentir que están con ellos. No están en la parte física, pero en la parte humana y cristiana, sentimental y emocional, tienen que sentirlos en sus vidas, porque en algún momento se volverán a reencontrar. Eso es así para el creyente. Y ellos son creyentes, son cristianos, muy rocieros. Tienen fe en la Virgen del Rocío, en su patrona, a la Virgen de los Remedios de Aljaraque, no están solos…”, concluye.