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viernes, 30 de enero de 2026

Liliana Sáenz en el funeral de Adamuz en nombre de las 45 familias de las víctimas: «Con fe esperaremos a que llegue ese momento en el que Dios nos abrace y así volvamos a vernos»

Liliana Sáenz de la Torre, acompañada de su hermano Fidel, que no le ha soltado   la mano durante todas las palabras que ella ha pronunciado en nombre de las 45 familias de víctimas del accidente ferroviario de Adamuz

* «La única presidencia que queremos a nuestro lado es la del Dios que hoy aquí se ha hecho presente en el pan y el vino, bajo la mirada de su Madre, en su advocación cinteña… Y también somos las 45 familias que lucharán por saber la verdad, porque solo la verdad nos ayudará a curar esta herida que nunca cerrará. Sabremos la verdad, lucharemos para que nunca haya otro tren, pero lo haremos desde la serenidad, desde el alivio, desde la paz de saber que… En los brazos de la Virgen ahora duermen, y el regazo de una Madre que los quiere es quien los mece. Virgencita de la Cinta, patrona de este gran pueblo, dales paz, serenidad, descanso eterno. Virgen bella, Virgen guapa, no los sueltes de tu vera, que no sientan el dolor, que no sientan la miseria. Que el amor y la verdad los cobije para siempre y en el abrazo de Dios la vida venza a la muerte»

 

Vídeo de la transmisión en directo de 13 TV de las profundas palabras de Liliana Sáenz en el funeral de Adamuz en nombre de las 45 familias de las víctimas

Camino Católico.-  Uno de los momentos más emotivos de la misa funeral en honor a las víctimas del tren de Adamuz, celebrada el jueves 29 de enero, ha sido la intervención de Liliana Sáenz de la Torre, hija de Natividad de la Torre, onubense fallecida en el accidente ferroviario. En un gesto de entereza y dolor contenido, Liliana ha hablado en nombre de las 45 familias de las víctimas del trágico accidente ferroviario, acompañada de su hermano Fidel Sáenz, quien le cogía la mano y también ha dado estos días testimonio de su fe, y se ha dirigido a los presentes, antes de finalizar la Misa, con un discurso cargado de dolor, gratitud, exigencia de transparencia y dando testimonio de fe y orando: “Diles Tú, Blanca Paloma, Pastora de la Rocina, que siempre los sentiremos con el sol o con la brisa. Y que con fe esperaremos a que llegue ese momento en el que Dios nos abrace y así volvamos a vernos. Descansen en paz”.

La mujer ha recordado a su madre y a todas las familias afectadas, subrayando que solo con la verdad podrán comenzar a sanar. "Solo la verdad nos ayudará a curar esta herida", aseguró con voz firme ante autoridades, vecinos y familiares.


Liliana Sáenz de la Torre junto a su hermano Fidel

El acto ha sido oficiado por el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, y ha contado con la presencia de los reyes, que encabezaban una delegación de autoridades formada por representantes del Gobierno central, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Huelva. Liliana ha destacado la entrega de los vecinos de Adamuz y de los servicios de emergencias, la sanidad andaluza y Cruz Roja, agradeciendo su apoyo desde el primer momento. "Sin pensar en las consecuencias, no dudaron en acompañar a nuestros heridos hasta asegurarse de que estaban a salvo", ha apuntado, recordando el compromiso y cariño que acompañaron a las familias en aquel fatídico día. El texto completo de las profundas palabras de Liliana Sáenz de la Torre es el siguiente:

Liliana Sáenz de la Torre, acompañada de su hermano Fidel, ha iniciado sus palabras dando gracias a todos los que han ayudado a las familias y las víctimas desde el primer momento en que se produjo el accidente ferroviario de Adamuz

Majestades, excelentísimas autoridades civiles y eclesiales que nos acompañáis:

Hoy, cuando el vendaval que recorre nuestro interior parece intentar calmarse, queremos empezar estas palabras dando las gracias.

En primer lugar, gracias a nuestra diócesis por este funeral, el único funeral que cabía en esta despedida, pues la única presidencia que queremos a nuestro lado es la del Dios que hoy aquí se ha hecho presente en el pan y el vino, bajo la mirada de su Madre, en su advocación cinteña. Huelva es una tierra mariana, Andalucía es un pueblo creyente y es abrazando su cruz donde encontramos mayor consuelo. Gracias a los que nos acompañáis por amor, por compasión, por empatía… Gracias, incluso, a los que lo hacéis por agenda.

Gracias al pueblo de Adamuz, ese pequeño rincón que nunca olvidaremos y que nunca olvidará, así como a la ciudad cordobesa, a los que nos sentimos y nos sentiremos unidos para siempre… Sin pensar en las consecuencias, no dudaron en sumirse al caos de los hierros retorcidos, de la sangre, del dolor y de las lágrimas. Acompañaron a nuestros heridos hasta que estuvieron seguros de que estaban a salvo y luego nos acompañaron en nuestro lamento… Pusieron a nuestra disposición el sustento y el cobijo de esos amargos días, pero, sobre todo, pusieron todo su cariño, su entrega y su deseo de hacer que ese duro momento doliera un poco menos.

Gracias a los cuerpos de seguridad y emergencias que acudieron prestos, como siempre, a la llamada… Hicieron lo que pudieron con la información y los medios de los que disponían… Gracias por vuestra empatía, vuestra cercanía y vuestro afecto en los días posteriores.

Gracias a la sanidad andaluza, sin duda sostenida por los profesionales que la integran. Yo sé lo que es volver a casa de una guardia mala y abrazar a tus hijos porque sabes que alguien ya nunca podrá volver a hacerlo con el suyo. Yo sé lo que es intentar sanar el cuerpo de alguien que tiene el alma herida de muerte… Tuvo que ser durísimo, compañeros. Gracias. Gracias al personal y voluntarios de Cruz Roja, que no han soltado nuestra mano en ningún momento…

Si no puedes curar, alivia. Si no puedes aliviar, consuela. Si no puedes consolar, acompaña.

Gracias a nuestras instituciones autonómicas, que se pusieron de frente desde el minuto cero, soportando el caos y los envites de nuestra propia angustia… Permitidme, no obstante, una crítica a la lentitud de la información, pues, creedme, es mejor saber que imaginar. Gracias también, como no, a las pequeñas corporaciones locales cuyos vecinos iban corriendo la voz de que algo grave estaba azotando los cimientos de la comunidad y sintieron nuestro quebranto como el suyo propio… Querida Pilar, queridos alcaldes… Habéis demostrado que hay que ser grandes como personas para poder ser grandes como servidores públicos.

Y gracias, infinitas gracias, a Huelva, nuestra querida ciudad bendecida por el sol, que no ha dejado de arroparnos de una forma extraordinaria, haciéndonos llegar la grandeza de su amor y su propio dolor, intentando así que el nuestro fuera un poco menos desgarrador.

Y así han ido pasando los días y el dolor va dejando paso a los recuerdos, y nuestro corazón, aún con la misma espada clavada, empieza a esbozar pequeñas y tímidas sonrisas cuando mil estampas pasadas irrumpen continuamente en nuestra mente.

Yo tendría algo más de pocos años cuando un día le pregunté a mi madre: "Mami, ¿tú cuánto dinero ganas?" Supongo que sería algo que hablábamos entre chiquillos. "Lo justo, cariño" —me dijo ella— "porque lo que queda en mi cuenta a final de mes no es mío". "¿Y de quién es, mamá?", le pregunté porque no lo comprendía. "De los demás", me dijo ella.

Así era mi madre… Generosa con todo lo que tenía, generosa con sus ganas, generosa con su tiempo, generosa con sus sonrisas… Así era ella. Y es que lo que perdimos ese fatídico domingo 18 de enero no era solo una cifra… Eran vagones llenos de virtudes y defectos, eran vagones llenos de triunfos y derrotas, eran vagones llenos de anhelos y silencios… Eran vagones llenos de esperanza.

Porque ellos no solo son los 45 del tren… Ellos eran nuestros padres, madres, hermanos, hijos o nietos… Ellos no solo son los 45 del tren… Ellos eran la alegría de nuestros despertares y el refugio de nuestras penas…

Ellos no solo son los 45 del tren… Ellos eran la ilusión de buscar un futuro mejor, la alegría de disfrutar momentos en familia o el deseo de volver con nuestros seres queridos… Ellos eran eso que ya nunca serán…

Porque ellos no son solo los 45 del tren. Ellos eran parte de una sociedad tan polarizada que empezó a resquebrajarse hace mucho tiempo y no nos estamos dando cuenta. Ellos no son solo los 45 del tren… Pero son los 45 del tren. Y nosotros… nosotros somos las 45 familias a las que se les paró el reloj a las 19:45 de aquella fatídica tarde.

Somos las 45 familias que se abrazaron en aquel centro cívico, donde el paso del tiempo se iba inundando de silencio y el silencio iba dejando paso al llanto cuando empezamos a comprender, en el lento avance de las horas, que volveríamos sin ellos.

Somos las 45 familias que han aprendido con demasiada crueldad que la llamada que no se hace se queda sin hacer y el beso que no damos es el que más recordamos. Somos las 45 familias que cambiarían todo el oro de este mundo, que ahora no vale nada, por poder mover las agujas del reloj tan solo 20 segundos.

Y también somos las 45 familias que lucharán por saber la verdad, porque solo la verdad nos ayudará a curar esta herida que nunca cerrará. Sabremos la verdad, lucharemos para que nunca haya otro tren, pero lo haremos desde la serenidad, desde el alivio, desde la paz de saber que… En los brazos de la Virgen ahora duermen, y el regazo de una Madre que los quiere es quien los mece. Virgencita de la Cinta, patrona de este gran pueblo, dales paz, serenidad, descanso eterno. Virgen bella, Virgen guapa, no los sueltes de tu vera, que no sientan el dolor, que no sientan la miseria. Que el amor y la verdad los cobije para siempre y en el abrazo de Dios la vida venza a la muerte.

Madre de la Almudena, Virgen que guía el camino, llévales el beso mudo, ese adiós que no les dimos. Remedios, Madre querida, Reina del Aljaraqueño, bríndales tus firmes manos, que ya nunca tengan miedo.

Madre del Amor Hermoso, Reina de la Victoria, Dolores del negro luto, concédeles Tú la gloria. Y guía también nuestras vidas, humilde Virgen del Sol, y que la misericordia lata en nuestro corazón. Haz que cese este dolor, Virgen Morena del Carmen, llévate esta cruel espada con la espuma de los mares. Y Tú, Virgen del Rocío, la que alumbra mis desvelos, la que siempre me acompaña cuando me rompo por dentro, abraza sus corazones y llévales un suspiro con una canción de amor por los años compartidos. Diles que tenemos paz y que seremos valientes, que el odio no nacerá en la rabia que nos crece.

Que volverán las sonrisas y seguiremos viviendo, y este amor no morirá, vivirá de sus recuerdos. Diles Tú, Blanca Paloma, Pastora de la Rocina, que siempre los sentiremos con el sol o con la brisa. Y que con fe esperaremos a que llegue ese momento en el que Dios nos abrace y así volvamos a vernos. Descansen en paz.

Liliana Sáenz de la Torre

en nombre de las 45 familias de las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz


Liliana Sáenz de la Torre con su hermano Fidel

Francesc Torralba: «He encontrado en la palabra de Dios el consuelo frente a la la muerte de mi hijo; me agarro a la fe y a confiar que la muerte no es el final, sino la transición a un nacimiento: la gloria infinita de Dios»


Francesc Torralba comparte cómo ha afrontado desde la fe la tragedia de la muerte de su hijo desde su propia experiencia 

* «Me pasé ocho años en una facultad de teología, licenciatura y doctorado. Y la primera lección que uno aprende en el primer día de una facultad de teología es que Dios es misterio que en griego significa lo oculto. Y nosotros con la razón captamos una porción minúscula de esa realidad. Por lo tanto, yo la idea de Dios como misterio y como algo que trasciende nuestra racionalidad, lo tenía ya metido en mi ADN desde los 18 años. Lo que pasa es que cuando vives esta experiencia, esa idea adquiere mucho volumen, porque uno se da cuenta realmente que su imagen a veces es muy tópica, estereotipada, pueril, simple, y esa imagen se rompe en mil pedazos. Lo que pasa es que se rompe la imagen, no Dios. Dios está más allá de nuestras imágenes, y por lo tanto, te quedas sin esa imagen, pero está el Dios enigma, al que tú abrazas a pesar de no comprender y esperas un sentido y, sobre todo, el amor que te transmite a través de las personas que te aman»  

        

Vídeo del testimonio de Francesc Torralba filósofo y teólogo, en el programa 'Ecclesia es Domingo' de 13 TV

Camino Católico.-  “He encontrado en la lectura y en la meditación de la palabra de Dios un bálsamo, una consolación frente a la experiencia de la muerte de un hijo en particular, muy joven, 26 años, en un accidente de montaña que íbamos juntos en los picos de Europa. No significa que todo el mundo lo encuentre”, ha testimoniado Francesc Torralba filósofo y teólogo, en el programa 'Ecclesia es domingo' de 13 TV, al presentar  su libro 'La palabra que me sostiene', en la que profundiza sobre el duelo tras la pérdida de un ser querido. En una semana trágica para España por el accidente ferroviario en Adamuz, son cientos de personas las que están viviendo un duro duelo por la pérdida de su ser querido en la tragedia, el testimonio de Torralba ofrece respuestas desde su propia vivencia.

Él asegura que la palabra de Dios le ha consolado pero matiza que “Es posible que otros hallen refugio en máximas estoicas, o en la música, o en el arte. Pero yo creo que debo dar testimonio de esto, sobre todo por sí es útil a otras personas que están en esa travesía, por esa noche oscura, que es el duelo por la muerte de un ser querido. Yo creo que hay fragmentos, hay palabras, que de algún modo son bálsamo para un alma que está inquieta, que está atormentada, que está desasosegada por la muerte de un ser querido”. 

Francesc sabe bien lo que es el duelo, después de que hace unos años perdiera a su hijo Oriol en un accidente de montaña en los Picos de Europa. La muerte de su hijo fue traumática, ya que el propio Francesc Torralba acompañaba a su hijo: “Habíamos planeado la excursión con mucho deseo. En un momento dado se precipitó por un barranco. Fue un impacto terrible procesarlo, asumirlo y poder consolar y ayudar a sus hermanas, a mi esposa, a su novia...”

El teólogo dice que “sí que se puede dar sentido a una tragedia, pero no de entrada. De entrada es un caos, es un vértigo, todo se deshace, hay una situación de abismo, y, por lo tanto, lo que hay de entrada es un grito, es una cólera, es una rabia. Quizá, a posteriori, uno puede aprender y comprender y reconstruir su vida, pero eso requiere tiempo y ayuda, no es inmediato, ni, por supuesto, es algo espontáneo, sino que requiere todo un proceso temporal”.

Con anterioridad a la muerte de su hijo, Torralba ya había investigado sobre el duelo y la muerte, si bien reconoce que una cosa es el estudio y otra la experiencia propia: “Cuando uno habla desde lo vivido tiene autoridad moral. Las personas que escuchan saben que es una persona que sabe de lo que, habla aunque no compartan la misma idea. Puedes ser una brújula”, ha expresado.

No obstante, Francesc Torralba apunta que quienes buscan una sanación en experiencias ajenas, corren el riesgo de creer todo testimonio: “Es necesario educar el sentido crítico y no creérselo todo. Es distinto ser creyente y ser crédulo. El crédulo se lo traga todo sin discernimiento ni análisis. El creyente acepta una serie de afirmaciones pero las reflexiona. La fe adulta pasa por la crítica”, ha manifestado.

El filósofo catalán afrontó los instantes finales de su hijo, lo que le ha permitido aprender de situaciones límite: “Aprendes a ser mucho más humilde, no tenemos control del futuro y aprovechas más cada momento, cada conversación. Yo he aprendido la cultura de la gratitud, tendemos a agradecer a posteriori cuando no te puede oír. No puedes posponer la gratitud, tienes que agradecer hoy, perdonar hoy. No pospongas”, ha aconsejado.

En este sentido, Torralba ha subrayado que “la muerte de un ser querido no se supera, como mucho se asume, uno la acepta y aprende a vivir con esa ausencia. Cuando un ser humano muere, está ausente, deja de estar en el espacio y tiempo y tienes que aprender a vivir con esa ausencia”.

El duelo en comunidad más llevadero

Y es que el duelo, a juicio del teólogo, tiene que ver con el amor: “Cuando amas mucho a una persona y desaparece es muy difícil de aceptar”.

Preguntado por los errores más frecuentes que se cometen cuando tratamos de consolar a alguien que ha sufrido una pérdida, Torralba apunta que el principal es “dar consejos cuando no los ha solicitado”. Para evitar caer en ello, destaca que “la principal actitud es de escucha, que pueda liberar esas emociones, ese dolor, ese llanto, esas lágrimas. Es estar al lado, no te quedes dentro nada, lo peor es encerrarse e intentar salir solo”.

“Luego puede ser que en un momento dado te diga, ¿y ahora qué tengo que hacer? Y tú le puedes decir: a mí me ha ido bien la lectura del libro de Job, o de los Salmos, o de Epicteto, o de Marco Aurelio; o me ha ido bien la música, o la oración, o la Eucaristía; o me ha ido bien pasear con un amigo. Pero en cualquier caso, de entrada, receptividad, estar al lado y adoptar forma de recipiente. Aquí estoy, libera todo tu sufrimiento, no te lo quedes dentro”, comparte.

Y es que “el duelo en comunidad es más llevadero, si otro te sostiene y te da apoyo esto te da la impresión de que no estás solo en el mundo”, ha agregado.

Francesc Torralba con la portada de su libro ‘La Palabra que me sostiene’

La fe como tabla de salvación y ‘¿Dónde está Dios?’

Torralba a su vez ha recalcado que los creyentes, siempre que esa fe “sea muy robusta”, están capacitados para superar un duelo con mayor rapidez. “Cuando ocurre una situación límite hay una especie de movimiento sísmico, se conmueve tu vida personal, espiritual y social. Hay personas que dejan de creer en ese Dios que me protegía, me sostenía: ‘¿Dónde está Dios?’ Hay un movimiento hacia el ateísmo, pero en otras personas es todo lo contrario, se agarra a esa fe y confía en que la muerte es la transición a un nacimiento en el que creemos”, ha apuntado.

Y añade reflexionando: “Me ha fallado la medicina, la técnica, los fármacos… Lo único que me sostiene es la fe en Dios, como un náufrago en una tabla de madera, y, por lo tanto, me agarro a esa fe y a confiar, en efecto, que la muerte no es el destino final de la vida humana, sino la transición a un nacimiento, a un ámbito que no podemos describir conceptualmente, pero que creemos: la gloria infinita de Dios”. 

Si una persona que conocemos que es creyente, sufre una pérdida y reniega de Dios, Torralba aconseja que “la actitud tiene que ser de escucha. Nosotros no podemos juzgar, menos aún fiscalizar, la relación personal con Dios es íntima, es intransferible”.

El teólogo asegura que “habrá un proceso. El libro de Job es muy iluminador. Job es un hombre bueno, honesto, trabajador, y solo le pasan desgracias, pero desgracias solemnes.Job pasa por un momento de rebeldía, incluso maldice el día que nació. Pero al final hay una reconciliación con Dios: ‘Dios me lo dio, Dios me lo quitó, alabado sea Dios’”.

“Hay un proceso de reconciliación y una reconstrucción de esa fe, y sobre todo una superación de esa imagen de Dios, de un Dios lampista que va resolviendo los desastres de mi vida cotidiana. Igual vas a trascender hacia una idea de Dios que es enigma, misterio, algo que trasciende nuestra racionalidad y que aceptamos a pesar de no comprender del todo”, asevera.

Y explica su propia experiencia: “Me pasé ocho años en una facultad de teología, licenciatura y doctorado. Y la primera lección que uno aprende en el primer día de una facultad de teología es que Dios es misterio que en griego significa lo oculto. Y nosotros con la razón captamos una porción minúscula de esa realidad. Por lo tanto, yo la idea de Dios como misterio y como algo que trasciende nuestra racionalidad, lo tenía ya metido en mi ADN desde los 18 años. Lo que pasa es que cuando vives esta experiencia, esa idea adquiere mucho volumen, porque uno se da cuenta realmente que su imagen a veces es muy tópica, estereotipada, pueril, simple, y esa imagen se rompe en mil pedazos. Lo que pasa es que se rompe la imagen, no Dios. Dios está más allá de nuestras imágenes, y por lo tanto, te quedas sin esa imagen, pero está el Dios enigma, al que tú abrazas a pesar de no comprender y esperas un sentido y, sobre todo, el amor que te transmite a través de las personas que te aman”. 

Respecto a los libros que él recomienda para afrontar una tragedia de la pérdida de un ser querido explica que “recomiendo primero los Salmos, en los que hay la experiencia personal de Dios: la soledad, el abandono. Recomiendo el libro de Job y Eclesiastés del Antiguo Testamento, y naturalmente, especialmente, los relatos de la pasión, porque Jesús también se desespera: ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?’. Es decir, en los relatos de la pasión hay el grito de desesperación y de abandono, y cuando uno vive una situación límite, experimenta esta empatía con Jesús en la cruz”.

Luego añade: “Lo que pasa es que la historia no termina ahí. Nosotros creemos que la historia termina el Domingo de Gloria, y no el Viernes Santo, pero has pasado por esa experiencia, y, por lo tanto, puede haber una afinidad y puede haber una comprensión y, a la vez, una esperanza que se funda en el hecho pascual:. Murió y resucitó, al tercer día, como dicen las Escrituras”.

Victoriano Rubio, director del documental ‘Terapias alternativas’: «Cuando invocas energías o espíritus no sabes a qué estás llamando, puedes estar llamando a demonios»

Victoriano Rubio advierte del reverso espiritual nocivo que tienen prácticas como el yoga, el Reiki o las constelaciones familiares

* «Hay sanaciones y mejorías, tanto a nivel físico como psicológico… pero así es como nos engancha el demonio. Una de cal y otra de arena. Lo que siempre se ve en las personas que llevan muchos años metidas en estas terapias es que sanan de una cosa pero enferman de otra. En el documental cuento algunos casos relacionados, por ejemplo, con el tema de las constelaciones familiares. Es el cuento de nunca acabar»

  Video del testimonio de  Victoriano Rubio, fundador de Mater Films y director del documental ‘Terapias alternativas: el lado oculto’ en la ACdP 

Camino Católico.-  Yoga, Reiki, constelaciones familiares… Los centros de las llamadas «terapias alternativas» se extienden por nuestras ciudades, pero ¿son solo otra forma de sanar o abren la puerta a un mal mayor? ¿Tiene sentido que entidades católicas recomienden técnicas basadas en espiritualidades no cristianas? Entrevistado por José María Visiers en El Debate responde a estas y otras preguntas Victoriano Rubio, fundador de Mater Films y director del documental Terapias alternativas: el lado oculto,  que se puede ver en el siguiente vídeo.

–Empecemos por el principio: ¿qué son las terapias alternativas?

–Son terapias enfocadas a la curación física, mental y psicológica que tienen una parte científica y otra espiritual. Tienen orígenes diversos, como las religiones orientales –hinduismo o budismo, por ejemplo–, el esoterismo o las ciencias ocultas. Son prácticas que el ámbito científico no aprobará y que siempre tienen por detrás un aspecto espiritual más o menos visible.

–¿Por ejemplo?

–Un caso muy claro es el Reiki, en el que se imponen las manos y se realizan invocaciones a energías o espíritus… pero cuando llamas a espíritus que no son buenos, no sabes a qué estás llamando. Puedes estar perfectamente invocando demonios. Luego hay casos donde lo espiritual está más soterrado, como la homeopatía, que tiene un origen esotérico, en el que se practican unas oraciones sobre unos productos o unas flores.

–A pesar de todo, proliferan los centros que ofrecen estas terapias. ¿Por qué son tan populares?

–Bueno, porque funcionan. Si no la gente no estaría metida. Al principio son muy llamativas, y cuando uno tiene un conflicto interno, o está triste, o desolado, se agarra a cualquier cosa. Las terapias alternativas al principio funcionan; hay sanaciones y mejorías, tanto a nivel físico como psicológico… pero así es como nos engancha el demonio. Una de cal y otra de arena. Lo que siempre se ve en las personas que llevan muchos años metidas en estas terapias es que sanan de una cosa pero enferman de otra. En el documental cuento algunos casos relacionados, por ejemplo, con el tema de las constelaciones familiares. Es el cuento de nunca acabar.

Victoriano Rubio, fundador de Mater Films y director del documental Terapias alternativas: el lado oculto

–Desde un punto de vista católico, ¿el componente espiritual de estas prácticas puede abrir el camino hacia el encuentro con Dios?

–El gran problema de todas estas terapias y espiritualidades es que te centran en ti mismo, en el yo. Te meten cada vez más en ti mismo. Es cierto que hay que cuidarse y amarse a uno mismo… pero en el cristianismo te amas a ti para rápidamente salir a amar a los demás, que es lo que realmente nos hace felices. En estas espiritualidades Dios no está, es una energía. El centro soy yo, y hasta que yo no esté bien no me podré dar a los demás: esta es la gran trampa que nos tienden para no ser felices, porque nunca estaré bien del todo. Es un ciclo infinito.

–Me pongo en el lugar del lector y uno puede pensar que está exagerando… ¿Cómo va a estar invocando al demonio una señora con mallas que hace yoga?

–Ah, el yoga… Hay un centro en cada esquina. Mira, ¿es dañino si yo hago yoga solo como unos estiramientos? ¿Si me centro en encontrarme mejor y no atiendo a la parte espiritual? Si le dices esto a un hindú o a un budista, se van a reír, porque es imposible separar el aspecto físico del espiritual. Quieras o no, cada asana –cada posición– es una invocación a un espíritu o un dios hindú, de la misma manera que cuando te santiguas estás invocando la protección del Señor.

En el documental 'Terapias alternativas: el lado oculto' recoge casos realmente sorprendentes, en los que se manifiesta lo sobrenatural de forma muy clara.

–Hay muchísimos efectos preternaturales extraños –por decirlo así– en torno a las terapias alternativas. Las personas que están dentro las viven como normales, y hasta que no salen no se dan cuenta de que eso no es normal. Un caso es el de una persona que, el día antes de acudir a un retiro católico después de años en estas terapias, vio cómo empezaban a salir miles de moscas de debajo de su cama. «El señor de las moscas» es uno de los nombres del demonio.

Una persona ejercitándose en el yoga 

–Vemos qué conventos de monjas ofrecen retiros de yoga, qué universidades católicas ofrecen 'mindfulness' a sus clientes… ¿Cree que en el ámbito católico hay suficiente información sobre el tema?

–El mindfulness es peliagudo, y está muy extendido: no es más que la occidentalización de un tipo de meditación budista, en la que yo soy el centro, vivo el presente y me olvido de todo. Y sí, pienso que dentro de la Iglesia todo esto está proliferando por desconocimiento, y por tener una fe tan racional que nos hace no ser conscientes de la realidad sobrenatural y espiritual, que existe. Recomiendo leer el único documento de la Iglesia sobre el tema, Jesucristo portador del agua de la vida. Una reflexión cristiana sobre la ‘Nueva Era’, que el Vaticano publicó en 2007.

–¿Es necesaria, por tanto, algo de autocrítica por parte de los católicos?

–Sí, y de hecho esto sale en el documento que te cito. La culpa que tenemos los católicos es habernos centrado en la parte moral y doctrinal –que es muy necesaria–, descuidando la parte acerca de que Jesús vino a sanarnos. Hay que hacer el esfuerzo por conocer y presentar a ese Dios Todopoderoso que es un Padre bueno y que en Jesús nos sana, porque la gente tiene sed. Hemos de traer esperanza, el mensaje de misericordia, sanación y salvación que trae Jesús.

‘Terapias Alternativas: El lado oculto’: un documental sobre la verdad de la Nueva Era

Javier Luzón, exorcista entre los años 1995 y 2015, uno de los expertos que aparecen en el documental

 Camino Católico.- ¿Qué tienen en común el yoga, el reiki o las constelaciones familiares? Todas ellas pertenecen a lo que se ha denominado como Nueva Era, que lejos de ser una secta como propiamente las conocemos, se trata de un conjunto de corrientes o creencias socioculturales que recoge elementos de las religiones orientales, el espiritismo, las terapias alternativas, la psicología trans-personal, la ecología profunda, la astrología, el gnosticismo y otras corrientes. 

¿Por qué hay cada vez más personas vinculadas a estas corrientes? Ciertamente en una sociedad que cada vez funciona a una velocidad rápida y del todo ya, las personas buscan una solución también rápida a sus problemas huyendo de esta forma de todo lo que genera sufrimiento a su alrededor. En este contexto de alivio del sufrimiento al que nos vemos sometidos en nuestro día a día entran en juego las terapias alternativas que prometen una evasión del estrés y los problemas a través de diferentes rituales propios de diferentes religiones.

En este contexto surge el documental ‘Terapias Alternativas: El lado oculto’ en el que se alerta de los peligros del yoga y el reiki a través de diferentes testimonios donde en primera persona cuentan cómo ha sido su experiencia con estas disciplinas y qué consecuencias han tenido en sus vidas y en las personas que les rodean. 

Entre los testimonios que aparecen en el documental destacan el de Javier Luzón, exorcista entre los años 1995 y 2015, Isabel Martínez, terapeuta de constelaciones familiares durante 10 años, Luis Santamaría del Río, especialista en nueva religiosidad y sectas, y una exmaestra de reiki.

El documental tiene ese deseo por mostrar las corrientes de la Nueva Era que han llegado hasta Occidente poniendo el foco sobre todo en el reiki y en el yoga pero sin olvidarse de otras corrientes menos conocidas pero que están muy presentes en la actualidad como son: las constelaciones familiares, el mindfulness, la meditación trascendental, registros akáshikos o la tan de moda astrología.

Belén Perales, productora del largometraje y Victoriano Rubio, director del documental han querido con este documento gráfico concienciar del peligro que esconden estas prácticas “aparentemente inofensivas, pero en realidad nada inocuas”. Por eso han querido ofrecer el largometraje al gran público de modo totalmente gratuito realizado por El Rosario de las 11 PM, para facilitar que llegue a cuanta más gente mejor.

Davinchi, futbolista del Getafe, tras la muerte de su padre en Adamuz: «Jesús es mi fortaleza y es amor, con Él a mi lado todo lo puedo; espero ayudar a muchas personas a acercarse a Jesús para curar sus heridas»

Davinchi, junto a su padre, durante un partido en su etapa en el Recreativo de Huelva / Foto:  Instagram de Davinchi @davinchi_cm

* «Ahora, junto al Señor, tú eres esa luz que nos guía y que nos da fuerzas en todo momento para salir adelante de las dificultades y para brindarte cada logro y alegría que tengamos… Gracias Señor por todas las bendiciones que me das, por acompañarme en cada momento de mi vida y nunca soltarme de tu mano. Que siempre se haga tu voluntad»   

Camino Católico.-  En el accidente ferroviario en Adamuz, donde dos trenes de alta velocidad colisionaron dejando 45 muertos y decenas de heridos, uno de los fallecidos fue David Cordón Cano, natural de Huelva, y padre de David Cordón Mancha, conocido popularmente como “Davinchi”, futbolista de La Liga y lateral izquierdo del Getafe, club al que llegó desde el Recreativo de Huelva, equipo de su ciudad natal.

El joven futbolista de tan sólo 18 años ha vivido el sufrimiento más grande de su vida, tanto por la pérdida en sí de su padre como por la forma en la que se ha producido esta tragedia. El funeral se celebró en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús con la presencia de su familia y de numerosos amigos.

Sin embargo, pese a su juventud ha dado un auténtico testimonio de entereza y, sobre todo, de fe que ha manifestado ante sus miles de seguidores en las redes sociales.

David Cordón, 'Davinchi' / Foto: @davinchi_cm

En uno de sus últimos mensajes en Instagram escribe: “Ahora, junto al Señor, tú eres esa luz que nos guía y que nos da fuerzas en todo momento para salir adelante de las dificultades y para brindarte cada logro y alegría que tengamos. Estoy seguro de que nos tienes preparadas muchas alegrías y bendiciones a lo largo del camino de la vida, y tú estarás ahí para celebrarlas con nosotros desde arriba”.

Y añade: “Jesús es mi fortaleza, con él a mi lado todo lo puedo y nada me faltará. Espero que mi testimonio de fe ayude a muchas personas a acercarse a Jesús para curar sus heridas y problemas. Jesús es amor y debemos seguir su ejemplo”.

En otra publicación anterior afirmaba: “Sé que el Señor de las Penas y la Virgen del Amor te tienen a su lado y juntos me guiaréis durante toda mi vida. Me llenarás de fuerza en momentos de dificultad y siempre recordaré aquello que tanto nos decías: ‘siempre felices y hacia delante’. Todo lo que haga en esta vida siempre será por el lucero más grande que tengo en el cielo. Como me dijeron una vez: ‘Cuando el camino se hace duro, solo los duros hacen el camino’, tú fuiste siempre un luchador y me lo enseñaste desde el primer momento. Ese es el mayor acto de amor que puedo hacer por ti, demostrar que puedo con todo y que nunca me rendiré. TE AMO PAPÁ”.

Incluso ha llegado a publicar otra imagen en la que sale abrazado con su padre y donde aparece el Señor de las Penas, con el mensaje: “Dios en su mirada”.

Pero no sólo Davinchi ha hablado públicamente de su fe tras la muerte de su padre. Hace apenas tres semanas hacía balance de un 2025 que ha sido clave en trayectoria futbolística y donde Dios tenía también un lugar protagonista.

Esto decía el jugador del Getafe: “Termina un 2025 muy especial para mí. He podido cumplir el sueño de mi vida y he tenido la suerte de hacerlo rodeado de mi gente de siempre. Ha sido un año de mucho aprendizaje y crecimiento tanto en lo personal como en lo profesional. Los momentos difíciles son los que demuestran el carácter de uno, y hacen que se valore, incluso más si cabe, lo privilegiados que somos de poder vivir del deporte que es nuestra pasión. Estoy seguro de que el 2026 traerá muchos momentos y experiencias nuevas y bonitas. Gracias Señor por todas las bendiciones que me das, por acompañarme en cada momento de mi vida y nunca soltarme de tu mano. Que siempre se haga tu voluntad”.