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domingo, 10 de mayo de 2026

Tomás Páramo, influencer y escritor: «Fuí a un retiro de ‘Vida en el Espíritu’ y supe que Dios existe y que no necesito ni a nada ni a nadie para saber que está a mi lado, que puedo confiar en Él»

Tomás Páramo tuvo su encuentro con Dios en un retiro en el que supo que Dios existía / Foto: Captura de pantalla de YouTube

* «Dios no es moda. Dios es. Yo es que no tengo fe. Yo creo por completo. No estoy loco cuando digo que para mí no hay imposibles. Lo que pasa es que lo tenemos todo cambiado. Escondemos la muerte. Se preguntan: ‘Si Dios existe, ¿por qué permite que se muera un niño de cinco años?’. Es que eso no es Dios. Eso es este mundo, el mismo que a través de la envidia y el egoísmo mató a Jesucristo. La muerte es de este mundo y de ella viene Dios a salvarte. Vivimos de espaldas a la muerte. Impides a un niño ir a un cementerio a despedirse de su abuela y luego en Halloween lo disfrazas de esqueleto Distanciarse del ego es el mayor acto de liberación. Se convierte en una prisión. ¿Por qué no me conformo con lo que tengo y la gente que me quiere?»

   Vídeo de la Editorial Espasa en el que Tomás Páramo cuenta su testimonio de conversión que profundiza en su libro "Caricias de Amor"

Camino Católico.- Tomás Páramo, con 30 años es oriundo de Madrid, padre de tres hijos, fundador y propietario  de la marca de ropa Himba, escritor y uno de los influencers masculinos más reconocidos en España ha vivido una experiencia de conversión, de encuentro con Dios al asistir a un retiro de  ‘Vida en el Espíritu’, que desgrana en su reciente obra "Caricias de Amor" (publicada por Espasa en abril de 2026). La transformación que obró Cristo en él empezó hace cuatro años: En este vídeo de la Editorial Espasa en el que presenta su libro cuenta su testimonio.

“Yo había salido de mi casa con unas ganas locas de tener mi espacio propio con mi mujer y mi hijo. Mi familia tampoco estaba en un buen momento. Llegó el Covid, volvimos a casa y me encontré con algo muy diferente a lo que había dejado. Me costó irme. Coincidió con que a mi mujer y a mí nos estaba yendo bien. Después de muchos años, pude relajarme. Decidí ir a un retiro de vida en el Espíritu. Fui con mi mujer y, para nuestra sorpresa, fue el mejor fin de semana de nuestra vida. Con 17 años yo había estado en Camerún ayudando en un hospital, y cuando vi a todas las familias, que estaban vestidas con trapos, ponerse los mejores vestidos, guapísimos, para ir a una misa de dos horas y media, supe que si Dios existía, estaba en el corazón de esas personas. Pero tampoco sentía nada especial. Después del retiro, supe que Dios existe y que no necesito ni a nada ni a nadie para saber que está a mi lado, que puedo confiar en Él como confío en que si llamo a mi madre y le pido un plato de macarrones, me lo hará. Cuando unas semanas después nació Catalina, vino con un problema de salud. Estuvo 10 días en el hospital. Esa confianza en Dios me hizo saber que a mi hija no le iba a pasar nada. Si yo quería que mi hija sobreviviera, Él también. Antes que hija mía, es Suya. Dios no está en las normas, sino en el amor, del que nace el respeto, y de ahí surge una forma de actuar”, comparte en una entrevista en el periódico El Mundo.

Asegura que tras su encuentro con Dios es más libre:

“Quizá de lo único que no soy libre es de mi propia mente. Soy libre de corazón. Creo que mi mirada hacia el mundo ha cambiado desde que vivo la vida con Dios de la mano. Eres libre cuando empiezas a mirar desde el amor. Si no, te cargas de complejos. Puedes tender a tratar a las personas en función de quienes sean. Darte cuenta de que en cada una de ellas late un mismo corazón te hace poner los pies en la tierra. Soy más libre en la manera de amar, de pensar, de aceptar situaciones que me cuestan. A veces queremos que nos amen por lo que hacemos, en lugar de por lo que somos. El mayor regalo que a mí me pueden hacer, por ejemplo, es una conversación larga en la que podamos encontrarnos dos personas de ideas distintas. Lo que más me duele hoy, también porque lo vivo en primera persona, es la brecha social que hace que la diferencia se transforme en odio”.


Tomás Páramo desde que tuvo su encuentro con Dios se siente más libre para amar y pensar en cuestiones que le cuestan / Foto: Captura de pantalla de YouTube

Tomás Páramo dice que “hay que volver a la esencia. Hay quien dice que cree en Jesús, pero no en la Iglesia. Bueno, la Iglesia la creó Él. ¿Pero qué Iglesia? Si se vuelve al mensaje original, aparece la misión verdadera. A mí me encantaba el Papa Francisco y su forma de vivir la fe. Jesús, el Hijo de Dios, murió en taparrabos. La sencillez tiene que nacer del corazón, sin ser impuesta. Pero no puedes rechazarte a ti mismo. Cuando te llenas de amor, necesitas menos cosas. Amarse a uno mismo es muy difícil. En un año yo pasé de no soportar lo que veía en el espejo a pensar: ‘Me cae bien’”.

Y dice que “Dios no es moda. Dios es. Yo es que no tengo fe. Yo creo por completo. No estoy loco cuando digo que para mí no hay imposibles. Lo que pasa es que lo tenemos todo cambiado. Escondemos la muerte. Se preguntan: ‘Si Dios existe, ¿por qué permite que se muera un niño de cinco años?’. Es que eso no es Dios. Eso es este mundo, el mismo que a través de la envidia y el egoísmo mató a Jesucristo. La muerte es de este mundo y de ella viene Dios a salvarte. Vivimos de espaldas a la muerte. Impides a un niño ir a un cementerio a despedirse de su abuela y luego en Halloween lo disfrazas de esqueleto Distanciarse del ego es el mayor acto de liberación. Se convierte en una prisión. ¿Por qué no me conformo con lo que tengo y la gente que me quiere?”.

Para Páramo el cristiano es alguien que va a contracorriente: “Bueno, cristianos hay muchos. No creo que necesariamente todos crean en Dios. Hace 10 años, yo habría respondido que creía en Dios sin saber en qué creía. Ahora sé que el verdadero cristiano es el que vive mirando al cielo y ante una decisión importante se pregunta cómo lo haría Jesús. Porque cuánta gente forma parte de la Iglesia y está a Dios rogando y con el mazo dando. Mira a Trump subiendo una foto de sí mismo vestido como Jesucristo. ¿Tomaría Él sus mismas decisiones? Pero de repente hay gente que te sorprende porque ha tenido un encuentro con Dios. A mí me pasó con alguien que se subía a los altares desnuda y manchada de sangre para manifestarse. Tuvo una conversión y ahora ves que no necesita nada más y está llena de amor. Si quieres mostrar tu fe, no vale con decirle a alguien que vaya a misa. La alegría y el amor se contagian a través de la forma en la que vives tu vida. Cuando algo nos lo imponen, salimos corriendo. Observo mucho las tonterías de una determinada clase social. Yo no me puedo quejar de nada. He vivido dos extremos en mi vida: mi familia materna tenía el bar del pueblo y trabajaba desde las seis de la mañana a las 12 de la noche. Nosotros nos quedábamos haciendo boquerones en vinagre mientras los señores venían a jugar al dominó. A la de mi padre le fue siempre muy bien. Eso me ha hecho colocarme en un lugar en el que solo puedo mirar a todos por igual. Pero conozco gente que está rota por la forma en la que la han educado, por protocolos y normas, por el qué dirán. Son cargas que nos congelan y nos alejan de lo que somos como personas. Nos debilitan”.

Tomás Páramo afirma que “Dios no es moda. Dios es. Yo es que no tengo fe. Yo creo por completo” / Foto: Captura de pantalla de YouTube

Y le pide a Dios que no le dé más de lo que necesita: “Por mi trabajo vivo en constante conflicto conmigo mismo. A partir de ahí, doy gracias por lo que tengo. Sé que hay lugares en los que quizá no deba estar porque no me hacen bien. Yo cada día me siento menos identificado con lo que se concibe como influencer, aunque yo forme parte de ello a mucha honra y me esmero en dignificarlo. Pero me causa muchísimo conflicto la frivolidad que lo envuelve. Ahora es fácil crecer como ídolo de masas sin la responsabilidad de aportar algo bueno. Desde la pandemia se ha hecho famosa gente por sus bailes, por sus cuerpos o por criticar a los demás porque el odio vende mucho. Cada día me siento más fuera. Empezar a ser conocido me convirtió en un personaje. Quiero dejarlo atrás y ser más yo que nunca. Ahora me planteo cuidar más de mi intimidad. Antes no me importaba tanto. Ahora pienso: ¿y esto a quién le importa? Hemos vivido mucho para contarlo. A veces miró atrás y me cuesta tener recuerdos nítidos de momentos muy espectaculares porque estaba más preocupado por cómo comunicarlos. Ahora quiero vivirlo. Ahora, seas famoso o no, te haces una foto delante del Duomo solo para contarlo. Quiero seguir trabajando cada día, esforzándome en lo que creo. Hacer lo que me nazca del corazón. Ese es mi plan. Miedo no tengo. Que me llamen ultracatólico no me afecta. Sé lo que soy, sé lo que siento y desde ahí no hago daño a nadie. Solo me dan pena los prejuicios de esa persona que lo dice de mí. Yo no soy un ultra. Detesto a la gente ultra”.

Lo que vive Tomás Páramo lo resume en una entrevista en ABC: “La fe lo es todo en mi vida. Habiéndola descubierto en libertad y habiendo descubierto a Dios amor, un Dios que te quiere tal y como eres, que no te juzga, que no te hace de menos, que no oprime tu vida, sino que te ama y te apoya, se ha convertido en el refugio en el que mejor me siento A su lado creo que todo me va bien. A su lado el miedo es mucho más ligero, el dolor de cabeza deja de doler. Y aunque son mi familia, mis amigos y la vida cotidiana quienes me recuerdan quién soy, la fe me permite mirar desde otra perspectiva y ser más consciente de las realidades de quienes me rodean”.

Papa León XIV en el Regina Caeli, 10-5-2026: «Porque nos ama, el Señor no nos deja solos en las pruebas de la vida: nos promete al Paráclito, es decir, al Abogado defensor, el ‘Espíritu de la Verdad’»

* «Al ofrecernos el amor verdadero y eterno, Jesús comparte con nosotros su identidad de Hijo amado: ‘yo estoy en mi Padre, y […] ustedes están en mí y yo en ustedes’. Esta comunión de vida tan envolvente desmiente al acusador, es decir, al adversario del Paráclito, el espíritu contrario a nuestro defensor. De hecho, mientras que el Espíritu Santo es fuerza de verdad, este acusador es ‘padre de la mentira’ (Jn 8,44), que quiere enfrentar al hombre con Dios y a los hombres entre sí: justo lo contrario de lo que hace Jesús, salvándonos del mal y uniéndonos como pueblo de hermanos y hermanas en la Iglesia»

    

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Regina Caeli

* «Quiero agradecer la acogida que caracteriza al pueblo de las Islas Canarias, por permitir la llegada del crucero ‘Hondius’ con los enfermos de hantavirus. Estoy contento de poder encontrarme con vosotros el próximo mes en mi visita a las Islas… He recibido con preocupación las noticias sobre el aumento de la violencia en la región del Sahel, en particular en Chad y Malí, que han sido objeto de recientes ataques terroristas. Les aseguro mis oraciones por las víctimas y mi cercanía a quienes sufren. Deseo que cese toda forma de violencia y aliento todo esfuerzo en favor de la paz y el desarrollo en esa querida tierra» 

10 de mayo de 2026.- (Camino Católico) “Porque nos ama, el Señor no nos deja solos en las pruebas de la vida: nos promete al Paráclito, es decir, al Abogado defensor, el ‘Espíritu de la Verdad’ (Jn 14,17). Es un don que ‘el mundo no puede recibir’, mientras se obstine en el mal que oprime al pobre, excluye al débil y mata al inocente. Mientras que, quien corresponde al amor que Jesús tiene hacia todos, encuentra en el Espíritu Santo un aliado que nunca falla”, ha reflexionado el Papa León XIV, en el Regina Caeli del VI domingo de Pascua, en la plaza de San Pedro, ante decenas de miles de fieles, en el que ha centrado la mirada hacia la Última Cena de Jesús, precisamente a ese momento en el que transforma el pan y el vino en el signo vivo de su amor y dice: «si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos».

El Pontífice explica que no debemos cumplir los mandamientos para ganarnos el amor de Dios, sino porque ya nos sabemos amados por Él: “Por el contrario, el amor de Dios es la condición para nuestra justicia. Miramos verdaderamente los mandamientos, según la voluntad de Dios, si reconocemos su amor por nosotros, tal como Cristo lo revela al mundo”.

El Santo Padre insiste en que “las palabras de Jesús son una invitación a la relación, no un chantaje”. Por ello, el Señor nos manda amarnos unos a otros como Él nos ha amado: “es el amor de Jesús el que hace nacer el amor en nosotros. Cristo mismo es el criterio, la regla del amor verdadero; aquel que es fiel para siempre, puro e incondicional”, asegura el Papa. Y añade que se trata de un amor que no conoce reservas ni condiciones: “aquel que no conoce el “pero” ni el “quizá”, que se entrega sin pretender poseer, y que da vida sin pedir nada a cambio”.

Después de rezar el Regina Caeli, León XIV agradece a las Islas Canarias por haber acogido al buque Hondius, punto cero del brote de hantavirus, y se muestra contento de encontrarse con la población en el viaje que realizará en junio a España. Destaca su llamamiento por Chad y Malí, afectados por duros ataques. Finalmente, un saludo a la “amada” Iglesia copta y un “pensamiento especial” para todas las madres, especialmente aquellas en condiciones difíciles. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre y la oración del Regina Caeli, cuyo texto completo es el siguiente:

PAPA LEÓN XIV
REGINA CAELI
Plaza de San Pedro
VI Domingo de Pascua, 10 de mayo de 2026


Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!


En el Evangelio de hoy, hemos escuchado algunas palabras que Jesús dirige a sus discípulos durante la Última Cena. Mientras transforma el pan y el vino en el signo vivo de su amor, Cristo dice: «si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos» (Jn 14,15). Esta afirmación nos libra de un malentendido, es decir, de la idea de que somos amados si guardamos los mandamientos: nuestra justicia sería entonces un condicionante para el amor de Dios. Por el contrario, el amor de Dios es la condición para nuestra justicia. Guardamos verdaderamente los mandamientos, según la voluntad de Dios, si reconocemos su amor por nosotros, tal como Cristo lo revela al mundo. Las palabras de Jesús son, pues, una invitación a la relación, no un chantaje ni una puesta en duda.


Por eso el Señor nos manda que nos amemos unos a otros como Él nos ha amado (cf. Jn 13,34): es el amor de Jesús el que hace nacer el amor en nosotros. Cristo mismo es el criterio, la regla del amor verdadero; aquel que es fiel para siempre, puro e incondicional. Aquel que no conoce ni el “pero” ni el “quizá”, aquel que se entrega sin querer poseer, aquel que da vida sin pedir nada a cambio. Dado que Dios nos ama primero, también nosotros podemos amar; y cuando amamos verdaderamente a Dios, nos amamos verdaderamente unos a otros. Sucede como con la vida: sólo quien la ha recibido puede vivir, y así, sólo quien ha sido amado puede amar. Los mandamientos del Señor son, por tanto, una forma de vida que nos sana de los amores falsos; son un estilo espiritual, que es camino hacia la salvación.


Precisamente porque nos ama, el Señor no nos deja solos en las pruebas de la vida: nos promete al Paráclito, es decir, al Abogado defensor, el «Espíritu de la Verdad» (Jn 14,17). Es un don que «el mundo no puede recibir» (ibíd.), mientras se obstine en el mal que oprime al pobre, excluye al débil y mata al inocente. Mientras que, quien corresponde al amor que Jesús tiene hacia todos, encuentra en el Espíritu Santo un aliado que nunca falla: «Ustedes, en cambio, lo conocen, —dice Jesús—, porque él permanece con ustedes y estará en ustedes» (ibíd.). Siempre y en todas partes podemos entonces dar testimonio de Dios, que es amor: esta palabra no significa una idea de la mente humana, sino la realidad de la vida divina, por la cual todas las cosas han sido creadas de la nada y redimidas de la muerte.


Al ofrecernos el amor verdadero y eterno, Jesús comparte con nosotros su identidad de Hijo amado: «yo estoy en mi Padre, y […] ustedes están en mí y yo en ustedes» (v. 20). Esta comunión de vida tan envolvente desmiente al acusador, es decir, al adversario del Paráclito, el espíritu contrario a nuestro defensor. De hecho, mientras que el Espíritu Santo es fuerza de verdad, este acusador es «padre de la mentira» (Jn 8,44), que quiere enfrentar al hombre con Dios y a los hombres entre sí: justo lo contrario de lo que hace Jesús, salvándonos del mal y uniéndonos como pueblo de hermanos y hermanas en la Iglesia.


Queridos amigos, llenos de gratitud por este don, confiémonos a la intercesión de la Virgen María, Madre del Amor Divino.



Oración del Regina Caeli: 


V/. Reina del Cielo, alégrate; aleluya.

R/. Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya.

V/. Resucitó según dijo; aleluya.

R/. Ruega por nosotros a Dios; aleluya;

V/. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.

R/. Porque resucitó en verdad el Señor; aleluya.


Oración:


¡Oh, Dios!, que te dignaste alegrar al mundo por la Resurrección de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo: concédenos, te rogamos, que por la mediación de la Virgen María, su Madre, alcancemos los gozos de la vida eterna. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.




Después el Papa ha dicho:


Queridos hermanos y hermanas:


He recibido con preocupación las noticias sobre el aumento de la violencia en la región del Sahel, en particular en Chad y Malí, que han sido objeto de recientes ataques terroristas. Les aseguro mis oraciones por las víctimas y mi cercanía a quienes sufren. Deseo que cese toda forma de violencia y aliento todo esfuerzo en favor de la paz y el desarrollo en esa querida tierra.


El 10 de mayo se celebra el “Día de la Amistad Copto-Católica”. Dirijo un saludo fraterno a Su Santidad el Papa copto Tawadros II y aseguro mi oración a toda la amada Iglesia copta, con la esperanza de que nuestro camino de amistad nos conduzca a la unidad perfecta en Cristo, quien nos llamó “amigos” (cf. Jn 15,15).



¡Y ahora les doy la bienvenida a todos ustedes, romanos y peregrinos de diversos países!


En particular, saludo al grupo “Guardias de honor del Sagrado Corazón de Jesús”, procedentes de varias ciudades de Italia, y a los “Voluntarios para la evangelización” vinculados a la familia de Radio María; así como a la Asociación de voluntariado “Komen Italia”, comprometida con la prevención del cáncer de mama.


Quiero agradecer la acogida que caracteriza al pueblo de las Islas Canarias, por permitir la llegada del crucero “Hondius” con los enfermos de hantavirus. Estoy contento de poder encontrarme con vosotros el próximo mes en mi visita a las Islas.


Hoy recordamos de modo especial a todas las madres. Por intercesión de María, madre de Jesús y madre nuestra, recemos con cariño y gratitud por cada mamá, especialmente por aquellas que viven en condiciones difíciles. ¡Gracias! ¡Que Dios las bendiga!


Les deseo a todos un feliz domingo.


Papa León XIV



Foto: Vatican Media, 10-5-2026

Scott-Vincent Borba, millonario, iba de fiesta con Paris Hilton, novio de Demi Moore y va a ser sacerdote: «Oré: ‘¡Señor ayúdame! no quiero seguir haciendo esto’; Y Él me dio la conversión y nunca me ha abandonado»

Scott-Vincent Borba de 52 años, millonario gurú de la belleza, que será ordenado sacerdote el próximo 23 de mayo de 2026 en la Diócesis de Fresno, California (Estados Unidos) / Foto: Diócesis de Fresno

* «Se derramó la gracia de Dios sobre mí.  Ya no quería estar en mi casa. Todo me recordaba al pecado y le decía a Dios: ‘Siento mucho haberte ofendido’. En la adolescencia le pedí a María que se quedara conmigo, que me guardara y me sostuviera durante toda mi vida. Sé que nuestra Santísima Madre me ha traído a esta vocación por su amor a mí y a su Hijo. Nunca he sido tan feliz. Nunca he estado más lleno de alegría. Aunque el mundo me ofreciera todas sus riquezas, lo devolvería un millón de veces, por permanecer unido a Jesús»

 Camino Católico.- El cofundador de e.l.f Cosmetics, diácono Scott Borba de 52 años, será ordenado sacerdote el 23 de mayo de 2026 en la Diócesis de Fresno, California (Estados Unidos). Borba, quien trabajó como esteticista, actor, modelo, escritor y cantante, dejó atrás una exitosa carrera multimillonaria para responder al llamado de Dios al sacerdocio. Durante más de 20 años formó parte de la industria de la salud y la belleza. Sin embargo, a los 42 años decidió entregar toda su fortuna a obras benéficas después de aceptar un llamado que había sentido toda su vida.

Como residente en Beverly Hills y millonario antes de los 40, para Scott-Vincent Borba no era raro ver cómo Paris Hilton le llamaba al móvil para invitarle a una fiesta en su casa. Solo tenía que descolgar, coger su Aston Martin y apresurarse para llegar a un nuevo evento donde tenerlo todo a su alcance. Pasados algunos años, sigue queriendo tenerlo todo en sus manos… solo que su visión de ese "todo" ha cambiado. Ya no es dinero, fiestas y grandes coches: es un trozo de pan que se transforma en el mismo Dios.


Basta una breve búsqueda en Google para ver lo alto que pudo llegar Borba, empresarialmente hablando. Sus orígenes están, sin embargo, muy alejados de la vida de lujo y frivolidad que llegó a tener. Criado en una familia católica y especialmente devota de la Virgen de Fátima, llegó incluso a considerar el sacerdocio cuando era solo un niño.


"En la misa mi madre me dijo que mirara hacia el altar y me preguntó si quería ser el hombre de la túnica. Quienquiera que fuera el sacerdote, su sotana brillaba y supe que Dios estaba poniendo en mi corazón el deseo de convertirme en sacerdote", relata a OSV News.


Recuerda que la Virgen siempre estuvo presente en su vida, y que antes de alcanzar la fama y el éxito por el que se le conoce, rezó pidiéndola que le mantuviera a flote a lo largo de su vida.



Scott-Vincent Borba posa en la fiesta de lanzamiento de su libro, "Skintervention", en 2011


Millonario y gurú de la belleza en Los Ángeles


Concluida la universidad, Borba se mudó a Los Ángeles en busca del éxito, con una práctica religiosa descuidada y que amenazaba con desaparecer. Pero de vez en cuando buscaba recuperar su relación con Dios, y el viaje fue uno de esos momentos.


"En el camino, Dios me dio la gracia de apagar la radio, bajar la ventanilla y suplicarle: `Padre, por favor, ayúdame a alcanzar mis sueños. Y si los alcanzo, te daré mi vida y te serviré´", prometió el entonces joven Borba.


La Providencia pareció escucharle… y tomarle la palabra.


En 2004, fundó junto a Joseph Shamah E.l.f. Cosmetics. Una empresa radicada en California que se ha convertido en referencia de cosméticos y maquillaje para millones de mujeres de clase media en todo el mundo. La calidad era buena, y sus sombras de ojo, lápices de cejas o cremas faciales no suben de los 15 euros.


En lo más alto de su facturación, Borba también llegó a ser el responsable de inversiones de miles de euros en un solo tratamiento.


Mila Kunis es solo un ejemplo de ello: en 2011, con motivo de la entrega de los Globos de Oro, Borba le regaló a la actriz el HD Diamond and Ruby Peel, uno de sus tratamientos faciales estrella creado a partir de diamantes y rubíes, cuyo coste ascendía a los 7.000 dólares.



Borba se rodeó de famosos en vida: amigo de Paris Hilton, proveedor de servicios para Mila Kunis, incluso fue novio de la actriz Demi Moore, en la imagen

Aquello fue hace más de una década, pero la empresa parece seguir el ritmo de proyectos y campañas. Al menos es lo que se desprende de los siete millones de dólares por un spot publicitario de 30 segundos en la Fox, durante el intermedio de la Super Bowl de 2023.

En Beverly Hills, novio de Demi Moore, Aston Martín... "Estaba vacío"

Borba no tenía ni 30 años y ya había dirigido exitosas campañas de marketing para algunas de las cosméticas más importantes del mercado, como Neutrogena, Sebastian, Joico, Murad y Hard Candy.

Tanto le apasionaba la cosmética que incluso abordó el sector también como autor, publicando libros como Skintervention y Cooking Your Way to Gorgeous.



Skintervention, uno de los libros de cosmética del otrora modelo y millonario Scott-Vincent Borba, que será ordenado sacerdote el 23 de mayo de 2026


Por entonces era más rico y famoso de lo que podría haber imaginado.

Con 38 años salía con la actriz Demi Moore, conducía un Aston Martin, tenía las oficinas en Beverly Hills y una casa en la playa, prácticamente vecino de la actriz y cantante Paris Hilton, que con frecuencia le invitaba a fiestas en su mansión.

Pero conforme aumentaba su fama y riqueza, relató a Aleteia, también se apoderaba de él la convicción de sentirse profundamente miserable.

"Estaba en una fiesta y me sentí muy infeliz. Como si estuviera vacío… Estaba cansado", admite Borba, que en ese momento miró al Cielo… y rezó: "Si esta es la vida, donde todo lo que haces es trabajar y divertirte y hacerlo de nuevo y morir, no creo que sea la vida que has hecho para mí. Pero sólo puedo cambiar si me ayudas".

Llamado a renunciar a todo: "El Señor nunca me ha abandonado"

Casi de inmediato, Borba tomó conciencia de lo que implicaba su modo de vida, de la realidad del pecado y del infierno, pero también del poder de Dios para salvarle.

"Ayúdame… No quiero hacerlo más", rezó Borba, que fue "sincero" y pidió auxilio a la Providencia.

"Y Él me dio la conversión. Fue la gracia de Dios sobre mí. Nuestro Señor nunca me ha abandonado", admite agradecido.

Determinado a cuestionar su modo de vida, Borba hizo las maletas, dejó su mansión y se alojó en un hotel.

"No quería estar en mi casa. Todo me recordaba al pecado y le decía a Dios lo mucho que lamentaba haberle ofendido", recuerda.

Su siguiente paso fue dejar Los Ángeles y, poco a poco, desprenderse de toda su riqueza.

"En ese momento, Dios me llamó a renunciar a todo, y pensé que eso se refería a mis coches. Tenía un Aston Martin, así que dije: `Está bien, Señor, voy a vender el coche, le daré el dinero a obras caritativas y me compraré una camioneta´", recuerda.

En otra ocasión relata que fue tras profundizar en su vida de oración y viajar a Medjugorje que decidió "vaciar la cuenta" y donarlo todo a Mary's Meals, al hospital oncológico más cercano y a los pobres.

"Nuestro Señor dejó claro que amarle a Él es amar a los pobres física y espiritualmente. Y cumpliré su petición toda mi vida", aseguró el magnate.

Scott-Vincent Borba, millonario gurú de la belleza, pasó de vivir en Los Ángeles a dejarlo todo por Cristo

Seminarista, más feliz que nunca

Borba admitió tener la ayuda de Dios para hacerlo, pero no fue por ello algo sencillo.

"Fue muy duro renunciar a todo. Solo por la gracia de Dios un hombre o una mujer que llevan una vida decadente pueden renunciar a ello. Después de dejarlo todo, ya no sabía quién era. Me lamenté de mi antigua vida y tuve que aferrarme a Dios para alcanzar las metas que me había fijado. Él me hizo humilde y sigue haciéndolo. Solo así puedo hacer su voluntad”, admite Scott.

Aquel desprendimiento culminó cuando Borba, a sus 46 años, tomó la decisión de cumplir la promesa que hizo años atrás.

"Dios me llamó cuando tenía 10 años. Simplemente acepté tarde", afirma. La idea fue madurando poco a poco en el corazón del pequeño hasta apagarse, pero no se desvaneció. Un día, cuando era niño, después de rezar el rosario, Scott pidió protección a la Virgen María: "Le pedí que se quedara conmigo, que me protegiera y me estrechara entre sus brazos durante toda mi vida. Sé que la Virgen me trajo a esta vocación por su amor a mí y a su Hijo".

Tras varios años de preparación, recuerda entre risas su primer encuentro con el director vocacional antes de entrar al seminario, en su coche de lujo y con un traje que pocos se podrían permitir. "Cuando abrió la puerta para darme la bienvenida, se me quedó mirando un momento antes de suspirar: `¡Tengo mucho trabajo que hacer contigo!´", le dijo el formador.

"Nunca he sido tan feliz. Nunca he estado más lleno de alegría. Con todo lo que el mundo puede darme, lo daría un millón de veces para estar con Jesús. El sacerdocio es un don de Dios. Yo recomendaría a todos los seminaristas y sacerdotes que vayan a la adoración, que se postren ante el Santísimo Sacramento y que recen a la Virgen para que nos ayude a cumplir la voluntad de su Hijo. Ella es la clave para ayudar a todos los sacerdotes a vivir correctamente el trabajo que Dios les ha encomendado, con humildad, amor y alegría. Sin la Madre de Dios, sé que no sería nada. Por último, quisiera decir a todos los seminaristas y sacerdotes que estamos aquí en la tierra para ayudar a las almas a volver a Dios. ¡Qué don, qué vocación! Alabado sea Dios y la Santísima Trinidad. Nunca dejaré de hablar de la misericordia de Dios y de su amor por todos sus hijos", concluye quien será sacerdote en unos días.

María Olguín, ilustradora, no creía en Dios: «A los 26 años increpé al Señor: ‘Si existes, sal del sagrario’. Un seminarista vino, invocó al Espíritu Santo y supe que Dios existía»

María Olguín, ilustradora, miembro de la familia Valiván / Foto: Fotografía: Dani García - Misión

* «Yo pensaba que Dios y la Virgen me miraban mal por mis pecados. Así que un día pedí a Dios que me concediese el compromiso de rezar 15 minutos diarios de por vida. El día que se lo pedí, estuve media hora, que me resultó larguísima y aburrida. Pero por la noche empecé a sentir una sed superfuerte de Dios. Necesitaba físicamente estar ante el sagrario, aunque estaban las iglesias cerradas. Fui literalmente corriendo a casa del párroco, le dije que no sabía qué me pasaba, pero que necesitaba estar ante el sagrario, y en lugar de pensar que estaba loca, me abrió la iglesia y me dejó a solas. Al entrar, caí de rodillas… y entendí que dentro del sagrario estaba, está Dios. Mi Dios de amor infinito. La fuente del amor, metido en una cajita. Entendí que Él es Dios. Que si he tenido amor en mi vida ha sido porque Él lo puso en mi corazón el día de mi bautismo. Aunque sé que suena raro, entendí como por ciencia infusa su entrega en la cruz, su presencia en la Eucaristía, por qué hacen falta sacerdotes para los sacramentos… Fue como entender de golpe la fe católica»

Camino Católico.- Sus imágenes de ángeles cuidando a enfermos y médicos en plena primera ola del COVID-19 hicieron que María Olguín pasara, en días, de 700 a 7.000 seguidores. Actualmente tiene 49.600 en Instagram. Ella ya había sido pionera de una corriente de ilustradores católicos, cuyas imágenes ayudan a rezar a miles de personas en todo el mundo. Pero lo más interesante de este miembro de la familia Valiván no es su trayectoria profesional, ni su creatividad artística, sino una vida interior fuera de lo común, que muestra, desde la suave fragilidad de su sensibilidad, cómo actúa hoy “la mano poderosa de Dios”. La entrevista José Antonio Méndez en Misión

Nosotros veníamos a charlar con María Olguín sobre temas de actualidad, como el boom de las ilustraciones católicas, o cómo se plantea el futuro una persona que quiere dedicarse profesionalmente a evangelizar. A fin de cuentas, eso es lo que ella hace no solo con sus imágenes, sino también como parte de Valiván, la empresa familiar en la que trabaja junto a sus padres y hermanos, y cuya serie infantil La casita sobre roca ven millones de personas en YouTube y EWTN. Bueno, veníamos a eso y a aprovechar que bajaba a Madrid desde su casa en mitad de la montaña asturiana, para compartir juntos un pedazo de un famoso pastel de limón. Pero aunque terminamos por hacerle esas preguntas y ella, que no es muy de dulces, se animó con el merengue flambeado, la conversación fue por otros derroteros, de una hondura espiritual impactante. “Soy muy tímida pero no me voy a cortar, porque el Señor me ha dicho que te abra el corazón de par en par”, nos dice apenas nos sentamos, con una libertad propia de quien mantiene una inusual inocencia de espíritu. 

Y es que María Olguín Mesina no es una dibujante más que pinta imágenes sagradas con un toque naíf, dentro de esa llamativa corriente de creación artística que crece en redes sociales como Instagram, sino una mujer tocada por Dios de un modo muy singular, que plasma en sus láminas las visiones interiores que le regala la Providencia. “Intento pintar lo que el Señor y la Virgen me muestran. Pero no puedo y me frustro mucho, porque son imágenes que veo, no con los trazos con los que pinto, sino de verdad. ¡Y son de una belleza increíble!”, nos confiesa. 

Sin afectaciones, sin aspavientos, ni rarezas, vive con naturalidad y alegría un misticismo auténtico y sincero. Por eso, durante la conversación le brotan, de modo irrefrenable, palabras, ideas y vivencias sobre la fe que no tienen nada que ver con frases hechas, ni con los ardores típicos de los conversos. Y eso que ella misma experimentó una conversión profunda, pues aunque fue criada en la fe, a los 9 años descubrió, en plena misa, que ni creía en Dios, ni podía comprender cómo alguien podía aguantar en aquellos bancos…

María Olguín, ilustradora, transparenta su camino espiritual / Foto: Fotografía: Dani García - Misión

- Después de esa experiencia con 9 años, ¿cómo se vive la adolescencia en una familia que lo fía todo a Dios, como la suya?

- Muy mal. Yo viví una adolescencia y una primera juventud muy difíciles. Esos años estuvieron marcados por una muy baja autoestima. No me quería interiormente y me odiaba exteriormente. Estaba obsesionada con la ropa, con el físico, me veía fea, me despreciaba. Tuve problemas con la alimentación, una crisis afectiva fortísima… Y no creía en Dios. 

- Y eso que trabajaba con su familia en Valiván, que es un proyecto de evangelización para jóvenes… 

- Sí. Yo me sabía las cosas de la fe, y en la vida de mis padres había visto cosas increíbles, en las que ahora reconozco la mano poderosa de Dios, como cuando estuvimos a punto de perderlo todo por una deuda grande y nos llegó una donación por el importe exacto necesario. Por mucho que me sintiera seca, me aburriera en misa o me enfadara, veía que algo raro pasaba. Pero cuando nos poníamos a rezar o pasaba por el Santuario Hogar que teníamos en casa, era una tortura.

- ¿Y qué le ocurrió para cambiar?

- Con 26 años fui a Brasil, a la boda de una amiga. Allí vi a un grupo de personas enamoradas de Cristo, que vivían su fe con auténtica felicidad. Iban a las favelas a ayudar, me hablaban de Jesús y de la Virgen como si estuvieran vivos… Y me dio una rabia enorme.

- ¿Rabia? ¿Por qué?

- ¡Porque reconocí que tenían razón! En esta época en la que estamos viviendo cosas muy duras y momentos históricos muy importantes y muy graves, cosas de una trascendencia espiritual inmensa, en las que Dios no deja de mandarnos señales que ve cada vez más gente, lo que tenemos que hacer es ser santos. No sabemos qué nos va a venir, pero sí que tenemos que estar preparados para vivir lo que sea con Él. Tal y como está el mundo, solo podemos ser santos. Y no se puede ser santo sin tener una relación personal, auténtica, con Cristo. Dios quiere esa vida íntima con cada uno. Él nos quiere místicos, esto no es para cuatro gatos. Y por eso en el fondo todos deseamos esa relación intensa e íntima con Él. Lo que pasa es que, o nos perdemos con las cosas del mundo, o no nos fiamos de Dios. Y nos quiere fieles a la fe de la Iglesia, que está muy herida y muy postrada, y solo se mantiene en pie porque la sostiene el Señor. No soy nada intelectual, pero el otro día leí una frase de Karl nosequé [Rahner]: “El cristiano del siglo XXI será místico o no será”. ¡Y es tal cual! 

- Creo que nos hemos ido un poco. Estábamos en Brasil… ¿Qué hizo al sentir aquella rabia?

- Me fui a un sagrario y empecé a gritar en mi corazón: “Trabajo para Ti desde hace años, he pasado muchísimos aprietos por Ti… ¡pero no tengo fe, no creo en Ti, no te siento! Y mira a esta gente: tienen fe, están enamorados de Ti, les pasan cosas sobrenaturales y son felices aunque tienen problemas”. Y empecé a increparle en mi interior: “Si de verdad estás ahí, ¿por qué no te conozco? Eres injusto. Te has pasado de la raya. Esta gente te conoce y yo no. Si de verdad existes, sal del sagrario. ¡Hazme algo! ¡Lo necesito!”. 

- ¿Y lo hizo?

- (Ríe). En ese momento llamó a la puerta de la capilla un seminarista y me preguntó si podía rezar por mí, imponiéndome las manos. Yo no sabía qué era eso y dije que sí. Me puso las manos en la espalda, empezó a invocar al Espíritu Santo, y al rato me dijo: “El Señor quiere que sepas que esta sequedad que sientes no es para toda la vida, solo es para fortalecerte”. Esa fue la primera vez que supe que Dios existía y, tal vez, me hablaba a mí. 

- La conversión, aún mayor, que vino después da para un libro más que para una entrevista…

- ¡Totalmente!  Y eso que he alternado años de sequedad con momentos en los que, por decirlo de alguna forma, me pasaban cosas. Yo no soy nada especial. Si te contara mis pecados, fliparías. Lo único que he hecho ha sido pedirle al Señor que se me mostrase, pero tratando de estar cerca de Él por si eso ocurría. La gente tiene que pedir a Dios con confianza y sin alejarse. Si le pidiéramos más, nos daría más.

- Como le dio con el seminarista…

- Sí. Cuando volví a España seguí en contacto con él. En un momento en el que había entrado de nuevo en una espiral autodestructiva, él me recomendó escribir la historia de mi vida, leer Historia de un alma, de Teresa de Lisieux, y, si quería cambiar mi vida, comprometerme a hacer 15 minutos de oración diarios para toda la vida. Hice las dos primeras, pero con la tercera no podía. ¡No aguantaba ni 5 minutos!  Yo pensaba que Dios y la Virgen me miraban mal por mis pecados. Así que un día pedí a Dios que me concediese el compromiso de rezar 15 minutos diarios de por vida.

- ¿Y así ocurrió?

- El día que se lo pedí, estuve media hora, que me resultó larguísima y aburrida. Pero por la noche empecé a sentir una sed superfuerte de Dios. Necesitaba físicamente estar ante el sagrario, aunque estaban las iglesias cerradas. Fui literalmente corriendo a casa del párroco, le dije que no sabía qué me pasaba, pero que necesitaba estar ante el sagrario, y en lugar de pensar que estaba loca, me abrió la iglesia y me dejó a solas. Al entrar, caí de rodillas… y entendí.

María Olguín, ilustradora, le pidió a Dios que le concediera rezar 15 minutos cada día / Foto: Fotografía: Dani García - Misión

- ¿Qué es lo que entendió? 

Que dentro del sagrario estaba, está Dios. Mi Dios de amor infinito. La fuente del amor, metido en una cajita. Entendí que Él es Dios. Que si he tenido amor en mi vida ha sido porque Él lo puso en mi corazón el día de mi bautismo. Aunque sé que suena raro, entendí como por ciencia infusa su entrega en la cruz, su presencia en la Eucaristía, por qué hacen falta sacerdotes para los sacramentos… Fue como entender de golpe la fe católica. Solo podía reírme y llorar. Allí mismo compuse la canción Que se quiebre. 

- ¿Y al salir?

- Me vi como la mujer más guapa del mundo. Me miraba y pensaba: “¿Qué me ha pasado, que ahora soy así de guapa?”.  Yo, que no me había valorado nunca, que detestaba mi cuerpo, después de eso incluso dejé durante años de maquillarme y ponerme pendientes porque me parecía demasiado guapa (ríe).  Él me cambió la mirada hacia mí, y también hacia la naturaleza y hacia los demás.

- En los 12 años siguientes no volvió a tener experiencias de fe tan fuertes. Sin embargo, muchas de sus láminas (no las que hace por encargo, por ejemplo, para Misión) nacen en su oración…

- El Señor, por pura gracia, me ha hecho conservar la paciencia y me ha dado muchas ocasiones para ejercitar la fortaleza y la confianza en que Él es el único pilar. La oración me da muchos momentos de consuelo, pero en la vida de fe no podemos vivir solo de sensaciones sobrenaturales, porque nos romperíamos físicamente.

- Me dejo en el tintero un sinfín de preguntas, pero ¿cómo desea terminar la entrevista?

- Mi deseo más grande es que cada uno de los hijos de Dios le pida más: que le pida fuego en el corazón, que le pida incluso dones sobrenaturales. Porque Él está deseando concedérnoslos.

“Quien se acerque a la Virgen María, se encontrará con Jesús”

María Olguín acaba de publicar en instagram una ilustración de una joven llevando flores a la Virgen. Junto al video, comparte un testimonio en el que reconoce con claridad la presencia de María a lo largo de su vida.

La ilustradora señala que gran parte de su niñez transcurrió en el colegio “Corazón de María” en Barcelona, donde no todos vivían la fe con la misma intensidad.

“¡Me encantaba ese colegio! Era un colegio de monjas. Monjas por las que yo me sentía muy muy querida. Mi familia, era una de las pocas familias del colegio católica practicante. Vamos, que éramos casi los únicos que íbamos a misa los domingos. Quizá por eso, esas monjas nos querían especialmente.

He de reconocer, que desde niña yo me sentía un poco ‘la rara’. La que se sabía todas las respuestas en las pocas Eucaristías que había en el colegio, la que respondía (siempre poniéndome muy muy roja) en las clases de religión”.

Sin embargo, había un momento del año en el que todo cambiaba: el mes de mayo.

“En Mayo TODOS llevábamos flores a la Vírgen. No recuerdo cuántas veces, quizá una por semana. Y cantabamos: ‘Venid y vamos todos, con flores a María, con flores a María, que Madre nuestra es’”.

Años después, a los 26, Olguín vivió su encuentro personal con Cristo que marcó un antes y un después. Fue un momento de gracia que renovó profundamente su fe. Con el tiempo, comprendió algo que antes no veía con claridad: la Virgen había estado presente en todo su camino.

“Hubo un milagro en mi corazón. Tiempo más tarde me di cuenta de lo importante que había sido la Virgen en ese encuentro. Ella había estado detrás de todo. Quien se acerque a María, se encontrará con Jesús. Ella es el camino más rápido, corto y seguro para llegar a Él”.

Hoy, desde su vocación como ilustradora, busca transmitir esta verdad y animar a otros a acercarse a la Virgen con confianza. “¡Este mes llevémosle flores! ¡Cantémosle mil canciones! Ella nos espera para regalarnos su amor”.