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jueves, 15 de enero de 2026

Denzel Ruiz, niño de 5 años, curado de leucemia por intercesión de San Carlo Acutis: «La médica dijo que no había explicación; creemos en los milagros y que Carlo llegó a nuestro hogar como signo del amor de Dios que nunca nos abandona»

Denzel Ruiz, niño que se curó de leucemia, la misma enfermedad de la que murió San Carlo Acutis, a quien la familia pidió su intercesión cuando todavía era beato / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

* «Yo soy católica, estamos todos bautizados y tomamos la comunión. Pero no era de ir a la Iglesia, más allá de ser creyente. Pero desde que conocí a San Carlo Acutis siento una total conexión con él. Como mamá, me siento instrumento de San Carlo Acutis. Él fue un joven que usó su vida y sus talentos para acercar a otros al amor de Dios; y yo, en este camino inesperado, descubrí que también podía entregar lo que tengo para ayudar a otros niños que luchan como Denzel»

                    

Natalia Rodríguez, madre de Denzel Ruiz, sanado por intercesión de San Carlo Acutis, cuenta el testimonio

Camino Católico.- Tras su lucha contra la leucemia, Denzel Ruiz, un niño de 5 años, celebra su recuperación junto a su familia, que atribuye la sanación del pequeño a la intercesión de San Carlo Acutis. Como gesto de gratitud, peregrinaron juntos a una capilla dedicada al joven santo, que también murió de una leucemia.

Denzel tenía tres años  cuando, el 21 de marzo de 2024, recibió el diagnóstico de leucemia. Desde ese momento, la vida de su familia cambió por completo. En medio del dolor, encontraron un sostén inesperado en la fe y, de manera particular, en la figura de Carlo Acutis.

El 27 de octubre de 2024, a días de cumplir 4 años, Denzel Ruiz tocó la campana que él y su familia anhelaban escuchar desde comienzos de ese año. Esa campana que confirmaba que Den había completado su tratamiento oncológico contra la Leucemia Linfoblástica Aguda que le habían diagnosticado en marzo. No lo hizo en el hospital, sino en la Gruta de la Virgen de Mar del Plata, junto a su familia y llevando la remera con la imagen de su gran protector durante todo el proceso: el, por entonces, beato Carlo Acutis.

En septiembre del pasado año 2025, Acutis fue canonizado (declarado santo) por el Papa León XIV en el Vaticano. Y tanto Denzel como sus padres y hermanos son de los devotos más fieles de esta figura que, casualmente, falleció el 12 de octubre de 2006, a los 15 años, y como consecuencia de una leucemia.


Denzel Ruiz y su familia han visitado las obras de la capilla dedicada a San Carlo Acutis, en agradecimiento por su sanación  / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

Es tal la devoción de la familia Ruiz -oriunda de Mar del Plata- por el flamante San Carlo Acutis que el 24 de diciembre de 2025 estuvieron de visita en las obras de la capilla en honor a Acutis y que está siendo construida en Chacras de Coria. Se trata del primer templo dedicado al "Influencer de Dios" o al "Santo de Internet" -como ha pasado a la historia- en todo el mundo.

"Yo soy católica, estamos todos bautizados y tomamos la comunión. Pero no era de ir a la Iglesia, más allá de ser creyente. Pero desde que conocí a San Carlo Acutis siento una total conexión con él. Y vinimos de vacaciones a Mendoza especialmente para conocer la capilla que están construyendo, este viaje fue el regalo para mis hijos, para conocer donde está levantándose la capilla en honor al salvador de mi hijo", describe -emocionada- Natalia Rodriguez, la mamá de Denzel a el diario  Los Andes.

Si bien ya completó el tratamiento, el alta definitiva del pequeño de 5 años (los cumplió en noviembre de 2025) tiene fecha para el 21 de marzo de 2026, exactamente el día en que se cumplen dos años desde el diagnóstico y el inicio de la quimio.

Denzel Ruiz, niño de 5 años, sanado de leucemia por intercesión de San Carlo Acutis / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

"El gracias a Dios está perfecto", repite, y agradece, su mamá. En todo momento, con orgullo y felicidad, la mujer luce su remera con la cara del santo que predicó la palabra de Dios por internet y dedicó su vida a ayudar a quienes menos tenían, "Gracias, Carlo Acutis" se lee en el texto que acompaña la imagen del adolescente nacido en 1991 y fallecido en 2006.

La familia trajo a Mendoza -y dejó en el terreno donde se está levantando la capilla- un banner que mandaron a hacer especialmente para agradecer a Acutis por ser el guardián de su hijo y haber intercedido en la mejora de Denzel.

El diagnóstico, la enfermedad y la estampita de Carlo Acutis 

El 21 de marzo de 2024, a Denzel Ruiz (de 3 años, por entonces) le diagnosticaron leucemia. El niño había comenzado la salita de tres hacía unos días y hasta había pasado por un control pediátrico un mes antes. Pero no se había encendido ninguna alarma.

Denzel Ruiz, niño de 5 años, sanado de leucemia por intercesión de San Carlo Acutis, en una foto dando gracias / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

"Lo veía medio amarillito yo por esos días, pero como había ido al médico y no le vieron nada, estaba tranquila. Pero la directora del jardín me terminó de convencer de que algo no estaba bien. Lo volvimos a llevar al médico y observaron que tenía el bazo inflamado. Y de allí, en un diagnóstico más completo, le diagnosticaron leucemia", recapitula la mamá del niño Natalia, nacida en Tigre, pero viviendo hace 20 años en Mar del Plata.

Con el inicio del tratamiento de Den, su familia también encontró en la fe una contención incomparable. Así fue como Nati Rodriguez y Marcial Ruiz (ella ama de casa, él chef, y ambos padres de Denzel) montaron un santuario en su casa marplatense. Y fue la mamá de Natalia quien les hizo llegar una estampita de Carlo Acutis, por entonces beato y sobre quien ni Natalia ni Marcial habían oído hablar.

Inquieta por naturaleza, Natalia comenzó a leer y a investigar sobre Acutis. Y se fascinó con su historia, sobre todo con dos grandes similitudes en la vida de ambas familias: la madre de Carlo no era tan religiosa, y Carlo había tenido leucemia también. Por entonces, Denzel llevaba 15 días internado luego del diagnóstico.

Denzel Ruiz, niño de 5 años, sanado de leucemia por intercesión de San Carlo Acutis, con sus padres y un sacerdote dando gracias / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

"Pusimos la estampita en el santuario con las otras, en nuestra habitación, junto a unas velas. Y esa madrugada del 7 de abril de 2024, cerca de las 2:30 me desperté porque se estaba prendiendo fuego el santuario. Nos levantamos rápido, apagamos el incendio y fui a buscar de inmediato la estampita de Carlo. Pero lo más increíble fue que esa estampita se había 'volado' del santuario y había ido a parar al lado de mi cama", recapitula la mujer.

"Sentí que fue él (Carlo) quien me despertó en el momento justo, porque ya hasta teníamos hollín en la nariz", agrega.

Más allá del tratamiento y las sesiones de quimioterapia, atravesar la leucemia no fue tan duro para Den. Sobre todo, como describe su madre, si se tiene en cuenta que nunca precisó de sondas y tampoco tuvo yagas en la boca.

Natalia Rodríguez, madre de Denzel Ruiz, niño de 5 años, sanado de leucemia por intercesión de San Carlo Acutis / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

El milagro de San Carlo Acutis

En octubre de 2024, en la previa de una de las quimios más difíciles -y que implicaría una internación de 24 horas-, a Denzel le realizaron todos los estudios de laboratorio. Prácticamente era un hecho, en base a otros casos, que el niño necesitaría transfusión de plaquetas y glóbulos rojos. Pero el mismo día en que le realizaron los estudios, los resultados arrojaron un dato sorprendente: los valores estaban por encima de lo esperado (algo positivo), por lo que no habría necesidad de trasfusión. "La médica me dijo que no había explicación desde la medicina, porque era una de las quimios más fuertes que tenía que pasar", recapitula Natalia.

A fines de octubre de ese año, Den tocó la campana. Lo hizo en la Gruta de la Virgen, en Mar del Plata, con la remera donde se ve estampada la cara de Acutis, el agradecimiento y el banner que mandó a imprimir su familia donde se lee, claramente, "Gracias Carlo Acutis. Denzel, de Mar del Plata".

“Creemos en los milagros. Creemos que Carlo no llegó a nuestro hogar por casualidad, sino como signo del amor de Dios que nunca nos abandona”, afirma Natalia a La Capital. “Sentimos que Den es un milagro de Carlo. Para nosotros fue un milagro que esa estampita haya llegado a casa y aferrarnos tanto a él, y las señales que hemos tenido… sentimos que solo el milagro y la fe pueden hacer esas cosas”.

Acciones de gracias

La experiencia vivida impulsó a Natalia a transformar el sufrimiento en servicio. A partir de lo que atravesaron con Denzel, comenzó a interesarse en cómo mejorar el tránsito de los niños y sus familias por los tratamientos oncológicos.

Natalia Rodríguez, madre de Denzel Ruiz, niño de 5 años, sanado de leucemia por intercesión de San Carlo Acutis, con un cuadro del santo / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

“Como mamá, me siento instrumento de san Carlo Acutis. Él fue un joven que usó su vida y sus talentos para acercar a otros al amor de Dios; y yo, en este camino inesperado, descubrí que también podía entregar lo que tengo para ayudar a otros niños que luchan como Denzel”, expresó.

Durante el tiempo que Denzel estuvo internado, el equipo de salud les entregó una hoja genérica para registrar datos básicos. Al resultarle poco práctica, Natalia diseñó una planilla más clara, de esa iniciativa nació la Libreta Oncológica, una herramienta pensada para mejorar la comunicación entre padres, enfermeras y médicos.

“Sirve para una comunicación segura entre padres, enfermeras y médicos a la hora de anotar controles, quimios, medicación, laboratorios y nuevos turnos programados”, explica.

También impulsó las llamadas “Reglas de Oro”, con propuestas concretas para mejorar la experiencia hospitalaria de los niños, como modificar el horario de las punciones o brindar prioridad para estacionar cerca del hospital.

Otro aporte significativo fue la creación de un chaleco especial para el catéter. La idea surgió de Natalia y el diseño fue realizado por su hija Luana, diseñadora de indumentaria. Hoy, esta prenda es utilizada por otros pacientes oncológicos gracias a donaciones solidarias.

Peregrinación a Mendoza, a la primera capilla a Acutis

Natalia, Marcial, Denzel y su hermana Mora (11) llegaron a Mendoza los días previos a la Navidad de 2025. La elección del destino estuvo directamente vinculada con el deseo de conocer el lugar donde se está levantando la primera iglesia en honor a Acutis.

"El lunes fui al terreno donde se está construyendo la capilla, le conté mi historia al jefe de la constructora y le dejé la estampita, junto con mi teléfono. Pedimos entrar y nos dejaron recorrer cómo estaba quedando todo. Yo aproveché y me llevé un poquito de tierra. Además, dejamos el banner y una remera que dice 'Gracias Carlo'; ese fue mi regalo de Navidad", relata Natalia, quien estuvo en Mendoza hasta las 6 de hoy, 25 de diciembre. A esa hora, toda la familia regresó a Buenos Aires.


Denzel Ruiz, niño de 5 años, sanado de leucemia por intercesión de San Carlo Acutis, y sus padres cuando el pequeño tocó la campana de su sanación en la Gruta de la Virgen de Mar del Plata / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

Días después de haber visitado de imprevisto la futura capilla, los responsables del proyecto se contactaron con la familia Ruiz y pudieron compartir un momento de conexión espiritual y de mucha emoción. A la familia marplatense le regalaron un libro con la historia de Acutis y de la capilla, mientras que Denzel y su familia dejaron -además del banner y la remera- estampitas y medallas.

"En la capilla, de casualidad, me encontré con Fernanda, que es la mamá de Isabella, otra chica que está en tratamiento contra la leucemia. A ella le dejé una estampita, una medallita y quedamos que vamos a seguir en contacto", cierra.

“Gracias Carlo, por elegirme, acompañarnos y recordarnos que la santidad se vive en lo cotidiano”, concluye Natalia.

La capilla Carlos Acutis está siendo construida en un predio de 4.300 metros ubicado en calle Viamonte (Chacras de Coria). A priori, la obra tiene un plazo de ejecución de dos años y medios (esperan que esté lista en 2028).

Tanto el interior como el exterior serán de piedra, y contará, además, con grandes ventanales para que entre mucha luz y vitrales que representarán de forma gráfica la historia de Acutis. El techo, por su parte, será de piedra laja y la capilla contará con un campanario.

Denzel Ruiz, niño de 5 años, sanado de leucemia por intercesión de San Carlo Acutis, cuando estuvo hospitalizado / Foto: Gentileza Familia Ruiz-Rodríguez - Los Andes

Los responsables han iniciado una campaña de colecta de fondos para quienes quieran aportar para hacer realidad la construcción de la capilla. Ingresando al sitio oficial (capillacarloacutis.com), hay que hacer click en “Quiero Aportar” y luego seleccionar la opción para Argentina. En pantalla aparecerán las opciones que brinda la plataforma, solo basta con elegir una, clickear en “Colaborá” y, para finalizar, ingresar los datos personales.

Todos aquellos que se suscriban y participen (y así lo deseen) verán sus nombres impresos en un lugar destacado de la capilla, como sello del invaluable aporte para concretar el proyecto.

El padre Lucjan Bielas, de 68 años y científico, tenía un cáncer maligno: «Recé la novena al Niño Jesús y pedía: "si te toco todos los días, Señor, si quieres, puedes purificarme; y me sanó»

  

* «Hasta hoy rezo todos los días la novena al Niño de Koleta y, gracias a ella, visito espiritualmente Belén y Nazaret. He comprendido que, a través de la Eucaristía y el cumplimiento de la voluntad de Dios, soy miembro de la Sagrada Familia. Y el culto al Niño Jesús, que antes me parecía infantil, hoy me hace crecer junto con Jesús, en mi relación con Dios Padre, María y José»  

Camino Católico.- Era la primavera de 2020. El padre Lucjan Bielas, de 68 años, activo pastor y científico de la diócesis de Cracovia, notó en sí mismo unos síntomas preocupantes: sangre en la orina. "¿Cómo? ¿Cáncer? Pero si no me duele nada", fue su reacción al escuchar el diagnóstico en la consulta del urólogo. "Hay que extirparlo. Lo mejor es hacerlo mañana, porque cada minuto cuenta", respondió el médico. Aquí su impactante testimonio.

El toque de Dios

El padre Lucjan Bielas sanó de cáncer / Foto: Andrzej Niedźwiedzki

Cuatro días después, ya había sido operado. "G4, es decir, el grado más alto de malignidad", leyó en los resultados de los exámenes histopatológicos y se dio cuenta cada vez más de la gravedad de la situación. En los rostros de los médicos veía preocupación y desesperanza. Era un tipo de cáncer que pronto da metástasis.

"Quizás no temía tanto a la muerte como al hecho de tener que poner aún más en orden mi vida antes de partir, porque el tiempo podía ser corto", dice a Dorota Niedźwiecka en Aleteia. "Y sucedió algo extraordinario. Durante la misa, empecé a darme cuenta de nuevo del significado de las palabras de la oración que el sacerdote reza antes de la comunión".

"Señor Jesucristo, que la recepción de tu Cuerpo y tu Sangre (...) gracias a tu misericordia (...) me proteja y cure eficazmente mi alma y mi cuerpo". Las palabras "y mi cuerpo" resonaban en su cabeza y se tomaba muy en serio que Cristo está realmente presente en el pan y el vino consagrados.

"Si creo que realmente toco el Cuerpo de Cristo, tal como lo tocaban las personas a las que sanó hace siglos, eso significa que Él también puede sanarme a mí", comprendía cada vez más.

Imagen del Niño Jesús

Estatua del Niño Jesús, llamada Koletański, del Santuario de San José en el convento de las benedictinas de clausura en Cracovia, que visitó el padre Lucjan Bielas. A partir de ese momento empezó una novena al Niño Jesús pidiendo la curación del cáncer / Foto: Andrzej Niedźwiedzki

"¿Para qué me necesita Dios siendo sano?", comenzó a preguntarse en sus oraciones. Y descubrió que Dios quería que dirigiera la Pastoral de los Trabajadores Ora et Labora, de la que había decidido ocuparse antes de la pandemia, cuando se jubiló.

A pesar de la pandemia y de la suspensión de las actividades pastorales, decidió seguir adelante. Junto con las personas de la pastoral, visitó el Santuario de San José en el convento de las benedictinas de clausura en Cracovia, que parecía ideal para establecer la obra.

Era el 19 de junio de 2020, festividad del Sagrado Corazón de Jesús. La hermana Ewelina, que les recibió en la puerta, comenzó a hablarles con gran fe de las gracias obtenidas por intercesión de la milagrosa estatua del Niño Jesús, llamada Koletański, que se encuentra en su iglesia desde hace 200 años.

"Padezco un cáncer muy grave, que suele tener un final dramático", compartió el padre Lucjan su problema. Entonces, la hermana, con un rostro sereno, detrás del cual se escondía su fe, le puso en la mano un librito con la novena al Niño Koletański, una botella con agua en la que se había bañado la estatuilla y unas telas.

"La idea del Niño me pareció infantil al principio, pero cuando la muerte te mira a los ojos, uno se aferra a cualquier oración", dice el padre Lucjan. "Empecé a rezar esta novena con seriedad todos los días, y la oración iba acompañada de pensamientos siempre nuevos".

¿Quizás el Caribe?

La novena al Niño Jesús comenzó a asociarse en su mente con el Santísimo Sacramento. "Si te toco todos los días, Señor, si quieres, puedes purificarme", pedía. Las siguientes pruebas mostraron que no había metástasis en el organismo y que en la cicatriz de la primera operación no había rastros de cáncer.

"Estaba limpio, lo que, por supuesto, no significa que no vaya a volver".

Los médicos, sorprendidos por los resultados, renunciaron a la quimioterapia prevista y solo recomendaron un control regular.

"Entonces sentí muy claramente cómo las oraciones de cientos de personas me sacaban del problema", dice. "Satisfecho, fui a la capilla del hospital y pensé: "¿Quizás un viaje al Caribe? ¿Quizás una vuelta al mundo? ¡Disfruta de la vida!". Y casi al mismo tiempo sentí una voz interior que me decía: "Lucek, me estás molestando. Ponte a trabajar, porque te voy a retirar las subvenciones".

Ponte a trabajar

Padre Lucjan Bielas / Foto: Archivo de Joanny Błyszczak

Así, comenzó a desarrollarse la Pastoral de los Trabajadores Ora et Labora, que da forma a la cultura del trabajo. Representantes de diferentes profesiones se reúnen cada mes en el convento de las hermanas bernardinas y encuentran soluciones concretas para el cambiante mercado laboral y en relación con Dios. Abordan el realismo, los retos concretos de la vida...

El padre Lucjan también comenzó a acompañar a grupos concretos: silvicultores, arquitectos, aviadores y... presos. Imparte catequesis para adultos, retiros... Y cada asociación de la que es pastor se basa en las rosas del Rosario Viviente.

"Hasta hoy rezo todos los días la novena al Niño de Koleta y, gracias a ella, visito espiritualmente Belén y Nazaret", dice. "He comprendido que, a través de la Eucaristía y el cumplimiento de la voluntad de Dios, soy miembro de la Sagrada Familia. Y el culto al Niño Jesús, que antes me parecía infantil, hoy me hace crecer junto con Jesús, en mi relación con Dios Padre, María y José”

"¿Cómo funciona?"

El padre Lucjan Bielas tiene una intensa actividad pastoral después de su curación del cáncer / Foto: Archivo de Joanny Błyszczak

El sacerdote explica, "Me di cuenta de que, al crecer, Jesús aprendió todos los comportamientos de la vida cotidiana en casa, de María y José. Observaba cómo hablaban, cómo trabajaban, cómo construían relaciones con los demás. Y luego compartía esa gran sabiduría, como cuando, con 12 años, discutía con los eruditos en el templo. Nosotros solemos fijarnos solo en su actividad pública. Sin embargo, aprendió en casa cómo comportarse en la comunidad de la Iglesia. Y eso es lo que yo también aprendo cada día de la Sagrada Familia".

"Lo que sucedió me cambió por completo", resume el padre Lucjan Bielas. "Y mi trabajo diario, en toda la realidad de la vida, al abordar todos los temas, incluso los más difíciles, es un agradecimiento por estar vivo".

A Laura, ilustradora, budista, una crisis familiar la sumió en una gran oscuridad interior y clamó: «Dios, no te conozco, pero ayúdame’»; experimentó la presencia viva de Cristo y es católica: «pertenezco a Dios»

Laura, ilustradora, conocida  como lebelauved publica esta imagen en su propio Instagram

* «Solo Dios podía reparar un corazón que estaba más allá de toda reparación humana… Pensé que tenía que ser alguien grande, alguien importante para darle gloria a Dios. Y no. Puedo empezar ahora, tal como soy»     

Camino Católico.- Laura, una joven de 27 años conocida en redes sociales como lebelauved, es una ilustradora que compartió en redes sociales su camino de fe y conversión al catolicismo, un recorrido marcado por el dolor, la búsqueda interior y, finalmente, el encuentro transformador con Jesucristo. Traduce y sintetiza su testimonio Josselin Melara en Desde la fe.

Criada en un hogar vietnamita profundamente budista, Laura pasó gran parte de su infancia y adolescencia convencida de que la iluminación espiritual se alcanzaba a través del budismo, religión que practicó con entrega e incluso con la idea de consagrarse como monja.

Sin embargo, su historia dio un giro dramático cuando, siendo todavía muy joven, su familia se vio golpeada por una grave crisis económica y emocional. La pérdida del empleo de su padre, el deterioro del entorno familiar y la ruptura de los vínculos afectivos la sumergieron en una profunda oscuridad interior.

“Sentía que no había lugar para mí en el mundo”, confiesa Laura. Años de sufrimiento, soledad, pensamientos suicidas, hospitalizaciones psiquiátricas y una constante sensación de abandono marcaron esa etapa de su vida.

En medio de esa noche del alma, Laura comenzó a intuir que algo faltaba. A través de un familiar católico, aceptó por primera vez la invitación a asistir a Misa. Aquel primer encuentro con una Iglesia, especialmente con la imagen de Cristo crucificado, la confrontó con un misterio que no comprendía, pero que despertó en ella una apertura inesperada.

Laura, ilustradora, cuenta su conversión en sus propias redes sociales: Instagram o su canal de Youtube de donde ha sido captada esta imagen

“Era un hombre de tamaño real, con clavos en las manos… me dio miedo”, admite. Sin embargo, también despertó en ella preguntas profundas. “¿Por qué hacen esto?, ¿por qué dicen esto?, ¿cuándo se responde?”. Sin saberlo, como ella misma reconoce hoy, “era Dios atrayéndome hacia Él”.

“No sabía quién era Dios, ni si era real, pero le pedí ayuda. ‘Dios, no te conozco. No sé si eres real, pero mi familia se está cayendo a pedazos. Ayúdame’”, recuerda.

Ese grito sincero del corazón encontró respuesta en la adoración eucarística, donde Laura experimentó por primera vez una cercanía viva con Cristo. Sin entender del todo lo que sucedía, comenzó a percibir la presencia de Dios como algo real, personal y sanador. Aunque su vida seguía marcada por profundas heridas, adicciones y recaídas, Jesús se fue convirtiendo en ese “nuevo amigo” al que se aferraba en medio del caos.

El paso decisivo llegó cuando, tras un retiro con monjas budistas, sintió con claridad una convicción interior: ese no era su lugar. “Pertenezco a Dios”, se dijo a sí misma. Fue entonces cuando inició el proceso para entrar en la Iglesia católica. No fue un camino fácil. Durante ese tiempo, Laura relata haber vivido intensas luchas espirituales, noches de terror y pensamientos oscuros que casi la llevan a renunciar. Aun así, perseveró sostenida por la oración y por la certeza, frágil pero firme, de que Dios no la abandonaría.

En la Vigilia Pascual de 2018, Laura recibió el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía. Aquel momento marcó un antes y un después: el peso interior comenzó a aliviarse y nació en ella una profunda paz. “Solo Dios podía reparar un corazón que estaba más allá de toda reparación humana”, afirma.

No obstante, la conversión no significó el fin de las pruebas. Laura atravesó incomprensiones dentro de la misma comunidad eclesial, nuevas caídas y una lucha constante por aceptarse y dejarse amar por Dios. Con el tiempo, comprendió que su camino no consistía en ser perfecta, sino en confiar. Que la fe no elimina el sufrimiento, pero le da sentido.

“Pensé que tenía que ser alguien grande, alguien importante para darle gloria a Dios. Y no. Puedo empezar ahora, tal como soy”, asegura. Desde su experiencia, desea usar sus dones para glorificar a Dios y anunciar su misericordia, especialmente a quienes se sienten rotos, indignos o perdidos.