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domingo, 1 de noviembre de 2026

Papa León XIV en el Ángelus, 1-11-2026: «La santidad es una vocación universal que nos interpela a cada uno; Dios ve el bien que nosotros no vemos, llega a corazones a los que nosotros no tenemos acceso»

* «Los santos son de pobres de espíritu, pero ricos en el amor de Dios. Tienen rostros surcados por las lágrimas, pero consolados en la oración. Son mansos frente a la violencia y recompensados por el Padre. Hambrientos de justicia y saciados en lo más profundo de su conciencia. Dispuestos al perdón y abrazados por la misericordia. Desarmados en el corazón, pero protegidos por Dios. Constructores de paz, a quienes Dios llama por su nombre. Perseguidos y ofendidos, pero fuertes en la fe y en la caridad»

   

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «En estos días se han llevado a cabo acciones humanitarias en favor de la población civil en la ciudad de Oleshky. Espero que la colaboración entre las partes, que hizo posible este necesario gesto de humanidad necesario, aumente la voluntad de diálogo y dé lugar a nuevas iniciativas de paz concretas. Encomendamos a María, Reina de la Paz y de todos los Santos, a todos aquellos que sufren a causa de la guerra en todo el mundo»

 

1 de noviembre de 2026.- (Camino Católico) “La santidad no es un privilegio para unos pocos, sino una vocación universal que nos interpela a cada uno de nosotros allí donde vivimos. Este es el mensaje lleno de esperanza de la fiesta de hoy: Dios ve el bien que nosotros no vemos, conoce historias que nosotros no conocemos, llega a corazones a los que nosotros no tenemos acceso”, ha reflexionado el Papa León XIV en su meditación previa al rezo del Ángelus de este domingo, 1 de noviembre, Solemnidad de Todos los Santos, ante decenas de miles de fieles en la plaza de San Pedro.

“La solemnidad de Todos los Santos, que hoy celebramos, nos invita a probar la alegría de esa innumerable familia de hombres y mujeres que, siguiendo al Señor Jesús, hicieron de su vida un don a Dios y al prójimo”, dice el Papa.

Meditando sobre la liturgia de la Palabra de este día, que describe esta fiesta como una «muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas» (Ap 7, 9), recueraó que se celebra a los santos reconocidos por la Iglesia “y también a tantos que no lo han sido, pero que Dios conoce”.

“Al contemplarlos con admiración, nos preguntamos: estas personas, con la gracia de Dios, ¿qué hicieron? Esencialmente, gestos y decisiones de amor que superan los cálculos de la codicia y la prepotencia del mal, que a veces parece prevalecer”, señala el Papa.

Después de rezar el Ángelus, León XIV ha hecho este un llamamiento a los responsables de la guerra que se está librando en Ucrania para que muestren “una mayor disposición al diálogo y impulsen nuevas iniciativas concretas en favor de la paz”. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:  

SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS

PAPA LEÓN XIV

ÁNGELUS

Plaza de San Pedro

Domingo, 1 de noviembre de 2026

Queridos hermanos y hermanas:

¡Feliz domingo!

La solemnidad de Todos los Santos, que hoy celebramos, nos invita a experimentar la alegría de esa innumerable familia de hombres y mujeres que, siguiendo al Señor Jesús, hicieron de su vida un don a Dios y al prójimo y que, en los diferentes caminos de santificación, anhelaron «el océano del amor infinito», según una bella expresión del Papa Benedicto XVI (Carta enc. Spe salvi, 12).

La liturgia de la Palabra de esta fiesta los describe como una «muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas» (Ap 7,9). Hoy, de hecho, celebramos a todos los santos: a aquellos que la Iglesia ha reconocido como tales y también a tantos que no lo han sido, pero que Dios conoce. Como nos recuerda el Evangelio de hoy (Mt 5,1-12), se trata de pobres de espíritu, pero ricos en el amor de Dios. Tienen rostros surcados por las lágrimas, pero consolados en la oración. Son mansos frente a la violencia y recompensados por el Padre. Hambrientos de justicia y saciados en lo más profundo de su conciencia. Dispuestos al perdón y abrazados por la misericordia. Desarmados en el corazón, pero protegidos por Dios. Constructores de paz, a quienes Dios llama por su nombre. Perseguidos y ofendidos, pero fuertes en la fe y en la caridad.

Es totalmente cierto que resulta imposible “contar” la multitud de estos hermanos y hermanas, y no solo en términos numéricos: la santidad, de hecho, no se puede reducir a ningún cálculo, porque así es el bien que todos los santos han difundido a su alrededor en el mundo. Al contemplarlos con admiración, nos preguntamos: estas personas, con la gracia de Dios, ¿qué hicieron? Esencialmente, gestos y decisiones de amor, que superan los cálculos de la codicia y la prepotencia del mal que a veces parece prevalecer. Los santos y las santas son el signo más hermoso y más fuerte del Reino de Dios que viene; es más —como enseña Jesús—, que ya está entre nosotros (cf. Lc 17,20-21). Además, esta multitud bienaventurada abarca los más variados orígenes, culturas y situaciones de vida: la santidad no es un privilegio para unos pocos, sino una vocación universal que nos interpela a cada uno de nosotros allí donde vivimos. Este es el mensaje lleno de esperanza de la fiesta de hoy: Dios ve el bien que nosotros no vemos, conoce historias que nosotros no conocemos, llega a corazones a los que nosotros no tenemos acceso.

Que la Virgen María, bienaventurada por haber creído en la palabra del Señor, acompañe nuestros pasos en el camino de la santidad, para que no nos cansemos de construir la paz, tanto en los hechos más importantes como en los más sencillos de la vida cotidiana.

Oración del Ángelus:  

Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.

Et concépit de Spíritu Sancto.

Ave Maria…


Ecce ancílla Dómini.

Fiat mihi secúndum verbum tuum.

Ave Maria…


Et Verbum caro factum est.

Et habitávit in nobis.

Ave Maria…


Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.

Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.


Orémus.

Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,

méntibus nostris infunde;

ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.


Amen.


Gloria Patri… (ter)

Requiem aeternam…


Benedictio Apostolica seu Papalis


Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.

Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,

Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.


Amen.



Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:


Querido hermanos y hermanas:

ayer, en Savannah, Georgia, en los Estados Unidos de América, fueron beatificados Pedro de Corpa y cuatro compañeros, religiosos de la Orden de los Frailes Menores, asesinados por odio a la fe en 1597. Originarios de España, respondieron con generosidad a la llamada del Señor para evangelizar a las poblaciones de América, llegando incluso a dar la vida. Invoquemos la intercesión de estos mártires en favor de todos los misioneros del Evangelio.

En estos días se han llevado a cabo acciones humanitarias en favor de la población civil en la ciudad de Oleshky. Espero que la colaboración entre las partes, que hizo posible este necesario gesto de humanidad necesario, aumente la voluntad de diálogo y dé lugar a nuevas iniciativas de paz concretas. Encomendamos a María, Reina de la Paz y de todos los Santos, a todos aquellos que sufren a causa de la guerra en todo el mundo.

Desde ayer hasta el 13 de noviembre se celebran en Dakar, capital de Senegal, los Juegos Olímpico Juveniles, para atletas de los 15 a los 18 años. Es el primer evento olímpico organizado en el continente africano. Además de las competencias, estos Juegos incluyen encuentros educativos y culturales para promover los valores olímpicos y la comprensión entre los jóvenes de todo el mundo. ¡Aquí, una vez más, vemos un rayo de esperanza en el mundo del deporte! Saludo cordialmente y bendigo de corazón a todos los participantes.

Del 8 al 15 de noviembre tendrá lugar en Roma la Misión con los pobres, promovida por los Frailes Menores. Felicito a los hijos de san Francisco que, con esta iniciativa, ponen a los pobres en el centro, como lo hicieron el Señor Jesús y san Francisco de Asís. Agradezco también a las instituciones civiles y a las fuerzas del orden que han ofrecido su plena colaboración.

Y ahora los saludos a todos ustedes, romanos y peregrinos provenientes de varios países.

Acojo con alegría a los fieles siro-malabares con sus Pastores. Queridos amigos, con ustedes doy gracias al Señor por el crecimiento de sus comunidades en toda Europa.

Saludo al grupo “Capiteo” de Borbiago di Mira, en la provincia de Venecia; así como a los que participan en la “Carrera de los Santos”, que las Misiones Don Bosco han organizado también este año, en Roma, para promover el deporte como experiencia educativa.

Mañana por la tarde, en la Conmemoración de todos los fieles difuntos, celebraré la Misa en el Cementero del Verano. En estos días sintámonos unidos en la comunión de los santos a la inmensa familia de los hermanos y hermanas que nos han precedido en la peregrinación terrena, y recemos por los difuntos, especialmente por aquellos a quienes nadie recuerda.

¡Gracias a todos y que pasen una feliz fiesta!


Papa León XIV




Fotos: Vatican Media, 1-11-2026

Mustapha Amari: «Era musulmán, leyendo los evangelios descubrí al Dios de amor que me hablaba a través de Jesús, mi familia me rechazó y hace diez años que soy sacerdote»

Mustapha Amari, criado como musulmán, se convirtió pese a la oposición de su familia, y ahora es sacerdote en Francia

* «Gracias a Jesús, todas las piezas del rompecabezas encajaron. En Jesús, Dios traza un camino único para cada persona. Dios es universal porque puede elegir el camino adecuado para cada uno, ya sea por enfermedad, por vocación misionera o por cualquier otra circunstancia»

El padre Mustapha Amari explica su conversión del islam al catolicismo y como se hizo sacerdote en el video de Mater Mundi TV del año 2017,  antes de ser ordenado presbitero, cuando ya era diácono

Camino Católico.-  El padre Mustapha Amari, ordenado sacerdote hace casi se años, se convirtió al catolicismo tras una profunda reflexión intelectual, solo para encontrarse con el rechazo de su propia familia y la reticencia de una Iglesia poco acostumbrada a tales situaciones. Finalmente, encontró su lugar dentro del ámbito católico a través de la comunidad de Chemin Neuf. El testimonio de su conversión que cuenta en el vídeo de Mater Mundi TV fue grabado en 2017, antes de ser ordenado sacerdote, cuando ya era diácono.

El atractivo de la universalidad del Evangelio

Si bien muchos conversos del Islam afirman haber encontrado a Cristo a través de profundas experiencias místicas, el camino del padre Amari, que ahora tiene 40 años, fue más gradual e interiorizado. 

Nacido en Argelia en el seno de una familia musulmana que emigró a Francia cuando él tenía 5 años, creció practicando la religión de sus padres, pero sin haber tenido nunca una experiencia genuina de Dios. “Aprendí a rezar, a respetar el Ramadán, respetando las normas. Tuve a la vez una educación moderada y una infancia normal”.

Eso cambió durante sus estudios universitarios en Estrasburgo. Rodeado de musulmanes practicantes, así como de cristianos y ateos, comenzó a cuestionar sus propias creencias y a estudiar filosofía. Se preguntaba: “¿Dios existe o no? ¿Soy musulmán porque mi familia me lo ha enseñado o prefiero tener una experiencia de Dios?”.

«Mi fe floreció primero a través de una cuestión filosófica, antes que de una existencial», afirma al National Catholic Register.

“El primer punto de inflexión fue cuando descubrí a Blaise Pascal, quien no habla del Dios de los filósofos y eruditos, sino del Dios sensible al corazón, el Dios de la Revelación. Fue entonces cuando pensé: ‘Quizás no he comprendido lo esencial al fijarme solo en la razón’”, recuerda.

Un amigo protestante de la universidad le regaló un Nuevo Testamento, que resultó ser un punto de inflexión en su vida. Al leerlo, reflexionó instintivamente sobre toda su existencia y se dio cuenta de que Dios lo había guiado hasta ese preciso momento. «Algo en mi corazón comenzó a abrirse», dice. 

«Era la primera vez que leía una página del Evangelio entera y se me reveló sin darme cuenta. Y un día sin saber por qué tuve verdaderamente la experiencia del amor de Dios. Vi de repente toda mi vida desde el principio. Descubrí al Dios de amor que me hablaba a través de Jesús y siempre estaba ahí para mí. Entendí que yo existía porque me supe amado».

«Los Evangelios me han devuelto la perspectiva sobre el significado más profundo de la existencia y me han hecho comprender que Dios es amor, que fuimos creados para ser amados», dice. «Gracias a Jesús, todas las piezas del rompecabezas encajaron»

“En Jesús, Dios traza un camino único para cada persona. Dios es universal porque puede elegir el camino adecuado para cada uno, ya sea por enfermedad, por vocación misionera o por cualquier otra circunstancia.”

Hasta entonces, siempre se había preguntado por qué su vida había ido tan bien. Tras un año en un barrio difícil al mudarse a Francia, su familia se instaló en un pueblo de la región de Alsacia, donde la gente los recibió con calidez y cariño. Sintió que por fin estaba recibiendo la respuesta que su corazón había anhelado durante tanto tiempo.

Había intentado regresar al islam, pero no encontraba otra razón que sus raíces. Sentía que la religión de sus padres estaba demasiado influenciada por la cultura y que no le permitía acercarse a Dios, ya que su concepción de la trascendencia excluye la búsqueda de signos tangibles de la presencia divina. 

Mustapha Amari es un sacerdote muy activo en la evangelización entre los jóvenes

Todo o nada

Pero en aquel momento, aún no era consciente de que elegir a Jesús le exigiría grandes sacrificios, empezando por su propia familia. Todavía no había sido bautizado cuando su padre lo repudió y su madre dejó de contestar sus llamadas. 

Entonces él tenía 20 años y recuerda que su padre “empezó a ver que algo estaba pasando y comenzó a tener conmigo una relación cada vez más tensa al ver que me estaba volviendo católico”.

Pronto llegó un ultimátum por parte de su padre. Le dijo: “Si eres musulmán te quedas en casa, pero si eres cristiano tienes que irte”. Mustapha confiesa que ese día “elegí a Jesús”. 

“Como no quería mentirle dije a mi padre: ‘papá, soy cristiano’. Él dio un puñetazo encima de la mesa y tuvo que cortar con todo. Me tuve que ir a Estrasburgo y desenvolverme solo”.

En ese proceso descubrió las grandes diferenciabas entre el islam y el cristianismo. En el islam –cuenta- “Dios está en el cielo y hay que hacer esfuerzos para merecer algo. Dios no se daba a sí mismo, hacía falta mucho esfuerzo. Y el Dios de los cristianos es Él quien viene a nosotros. Para mí la diferencia es quien hace el trabajo. En el cristianismo es Él quien lo hace”.

Estuvo cinco años completamente separado de su familia. Y un día rezando pidió a Dios que al igual que en el Evangelio hiciera un milagro y le reconciliase con su padre. Una semana después sus padres fueron a verlo a Estrasburgo. “Dios escuchó la oración”, reconoce.

En realidad su padre quería convencerlo para que regresara a la fe musulmana, pero al menos pudo verlo. “Le dije que iba a ser sacerdote y célibe. Me dijo entonces que la única forma de volver a casa es siendo musulmán, pero que si seguía siendo cristiano no sería su hijo”.

“Sé que él me quiere”, afirma Mustapha, que explica que su padre actúa así porque “para ganar su cielo no puede aceptar que yo sea cristiano”.

La Iglesia, por su parte, no lo recibió precisamente con los brazos abiertos al principio. Cuando preguntó sobre el bautismo en una parroquia local de Estrasburgo, dice que le dijeron que volviera después del verano, y luego que tendrían que consultar con el obispo porque era "un caso especial".

“Sentí que se estaban tomando precauciones. Me molestó un poco, pero de alguna manera lo entendí”, asegura.

La dolorosa pérdida de su familia hizo que su compromiso fuera aún más urgente. «Me dije a mí mismo que no podía aceptar renunciar a mi familia solo para que mi fe cristiana consistiera en nada más que ir a misa los domingos. Tu vida con Jesús tiene que ser del 100%, de lo contrario no vale la pena». 

La decisión de ingresar al sacerdocio se hizo evidente para él después de un año de voluntariado y un retiro ignaciano de silencio de un mes. La sensación de haber recibido innumerables gracias durante su camino de conversión venció su temor inicial a la soledad y al celibato. 

“El versículo bíblico que dice: ‘A quien mucho se le da, mucho se le exigirá’ resume toda mi vida”, añade. 

Mucha gente no tiene la gracia de encontrarse con Jesús, así que ¿por qué yo?, se preguntaba constantemente. «Sentía que si seguía recibiendo sin dar de mí mismo, sería como una fruta podrida en una rama». Descubrir el estilo de vida propuesto por la carismática comunidad de Chemin Neuf —basado en la vida comunitaria y la responsabilidad compartida de laicos y clérigos— le brindó el equilibrio que necesitaba. Fue ordenado sacerdote en 2017 como miembro de la comunidad y actualmente está adscrito a una parroquia en las afueras de París.

Mustapha, a la izquierda, el día de su ordenación diaconal

Las dificultades derivadas de su conversión no desaparecieron con su vocación religiosa. Si bien nunca sufrió represalias directas por abandonar el islam, pronto tuvo que limitar sus testimonios en línea a las plataformas de la comunidad católica. «Cuando abrí mi cuenta en TikTok, allá por 2018-2019, recibí comentarios muy violentos y tuve que parar; no estaba preparado para esto». 

Él reconoce que la comunidad de creyentes le dio la fuerza necesaria para afrontar la adversidad y la soledad a lo largo de los años. Experimentó esto a través de lo que considera una parábola una noche en Portimão, al sur de Portugal, donde dirigía un festival con su comunidad para 4000 jóvenes la semana anterior a la Jornada Mundial de la Juventud 2023. También era el cumpleaños de su madre, y trató de llamarla cinco minutos antes de subir al escenario. 

«Como siempre, se negó a responder», dice. Unos minutos después, con renovada determinación, invitó a los jóvenes a entregar sus vidas a Jesús. «Vi a miles de ellos acercarse, arrebatados por el fervor. Es una de las imágenes más hermosas de mi vida», afirma.

Insiste en que no guarda rencor a sus padres. Reconoce que, al convertirse al cristianismo y luego ordenarse sacerdote católico, les exigió mucho. Si bien recientemente ha comenzado un proceso de reconciliación con ellos a través de la oración, también señala que esta ruptura ha tenido repercusiones en su propia familia. De niño, su excelencia académica le granjeó el favor especial de su padre, a veces en detrimento de sus hermanos. 

“Perdí mi lugar en la familia”, dice el padre Amari, “pero se lo dieron a mis hermanos y hermanas de otra manera. Y eso es maravilloso”. Por su parte, Dios le dio “una familia multiplicada por cien”: una comunidad religiosa, hermanos y hermanas, y casas por todo el mundo.

John Smith, de 14 años, cayó a un lago helado y estuvo muerto 45 minutos: Cuando llegó su madre, gritó: «’¡¡Dios Santo!! ¡¡Por favor, envía a tu Espíritu Santo a salvar a mi hijo!!’; y dijeron: ‘¡Tenemos pulso, es un milagro!’»

John Smith, cuando compareció ante los medios, ya recuperado

* «Para ser honesto, no recuerdo mucho, aunque sí recuerdo los tubos… Sabía que había un montón de gente ahí en un rincón rezando por mí. Y escuchando lo que dicen los médicos, estoy sorprendido del resultado. Es un milagro que esté vivo, y doy gracias a Dios por estar vivo. Y debe de haber una razón por la que estoy vivo, así que voy a seguir lo que Dios tenga preparado para mí durante toda mi vida»

Camino Católico.- Un hombre caminaba cerca de uno de los lagos de Lake St Louis (ciudad cercana a St Louis, Missouri, Estados Unidos) cuando vio tres niños jugando sobre su delgada superficie helada. Les advirtió del peligro y les dijo que salieran. Los chicos obedecieron, pero cuando caminaban hacia la orilla, la advertencia se cumplió y desaparecieron en el agua.

Un cuarto de hora a 4°C

Cuando llegaron los servicios de rescate, rápidamente avisados, uno de ellos estaba casi en la orilla y otro se mantenía sobre el hielo, pero el tercero... seguía en el agua. Según declaró el jefe de bomberos, Chris Fay, al canal local KSDK (afiliado a la NBC), tardaron entre 13 y 15 minutos en sacarle. Los sanitarios le encontraron sin pulso, aunque consiguieron recuperar "algunos signos de vida" y le llevaron al Hospital Infantil San José.


Allí el médico que recibió en el servicio de urgencias a John Smith, de 14 años, era casualmente Kent Sutterer, padre de una compañera de John en la Living Word Christian School: "La idea que me hice fue muy triste, porque había muy pocas posibilidades de supervivencia", explica el doctor, quien registró su temperatura y era de unos peligrosos 31,1°C.



Una de las deportivas de los chicos quedó en la superficie del lago, como testigo de la tragedia... que no llegó a suceder

Se pusieron manos a la obra y estuvieron 27 minutos realizando maniobras de resucitación cardiopulmonar, que se sumaron a las que el equipo de emergencias había realizado desde el momento en el que le sacaron del agua y durante su traslado al centro hospitalario.


Invocación al Espíritu Santo


"Estuvo muerto durante 45 minutos", afirma el doctor Sutterer. Fue entonces cuando salió a hablar con su madre, Joyce, que ya había llegado, para trasladarle las pésimas perspectivas e invitarla a entrar en la habitación y ver a su hijo.


Y sucedió lo inesperado.


Al entrar la señora Smith en la sala de resucitación, "empezó a rezar a voces", evoca el médico. "No recuerdo qué dije", afirma Joyce, "pero sí que grité «¡¡Dios Santo!! ¡¡Por favor, envía a tu Espíritu Santo a salvar a mi hijo!! ¡¡Quiero a mi hijo, por favor, sálvale!!» Hasta ese momento no habían tenido pulso, y de repente les escuché decir: «¡Tenemos pulso, tenemos pulso!»".



Brian y Joyce, los padres de John


"Uno o dos minutos después, su corazón funcionaba de nuevo", dice Sutterer, quien no duda en añadir: "Su corazón arrancó cuando el Espíritu Santo escuchó la oración de su madre".


Ni rastro de lesiones graves

Pero eso aún no implicaba victoria, porque las lesiones causadas por la hipotermia y por la falta de riego sanguíneo podían ser devastadoras y todavía presentaba síntomas incompatibles con la vida. Dos horas después del accidente, John fue transportado por vía aérea al Centro Médico Infantil Cardenal Glennon para su mejor observación y tratamiento.


Allí le atendió el doctor Jeremy Garrett, veterano pediatra intensivista, quien, a pesar de que le recibió ya con pulso, va más lejos que Sutterer a la vista del estado interno que se esperaba encontrar y el shock circulatorio: "Es un auténtico milagro". Aunque la inmersión en agua helada puede preservar la función cerebral en pacientes con problemas de corazón, explica, "eso no tendría que haber funcionado en el caso de John", pues no sucedió de manera controlada: "Por lo cual, que el cerebro de John se haya enfriado protegiéndose así de la falta de riego sanguíneo y de oxígeno, es un milagro en sí mismo".



Los doctores Jeremy Garrett (izquierda), pediatra intensivista, y Kent Sutterer (derecha), médico de urgencias, coinciden en señalar como "milagro" que John sobreviviese a lo que le pasó


La familia intensificó sus rezos, y el martes 20 hizo una declaración pública ante el interés que había suscitado lo acontecido: "Confiamos en Dios para su curación. Hemos visto el poder de la oración. Pedimos oraciones por nuestro hijo".



John Smith, rodeado de su familiares y del equipo médico que le trató


Lebron James vs Michael Jordan

Y ni siquiera el experimentado Garrett esperaba lo que sucedió: 48 horas después del accidente, John abrió los ojos. El doctor le hizo un reconocimiento neurológico aprovechándose de la pasión del chico, el baloncesto: "Le dije, imagina que tu mano izquierda es Lebron James y tu mano derecha es Michael Jordan. Luego les hice una serie de preguntas y las respondió todas perfectamente".



Los compañeros del equipo de baloncesto de John le visitaron en el Hospital Cardenal Glennon


Al cabo de dos semanas de estar al borde de la muerte por hipotermia y parada cardiorrespiratoria prolongada, y tras recuperar mediante rehabilitación parte de la movilidad perdida de las manos, John recibió el alta y se fue a su casa.


"Voy a seguir lo que Dios tenga preparado para mí"


Y ¿qué dice él de todo esto? "Para ser honesto, no recuerdo mucho, aunque sí recuerdo los tubos", dice el joven, a quien no ha faltado la compañía del pastor de su comunidad, Jason Noble: "Sabía que había un montón de gente ahí en un rincón rezando por mí. Y escuchando lo que dicen los médicos, estoy sorprendido del resultado. Es un milagro que esté vivo, y doy gracias a Dios por estar vivo. Y debe de haber una razón por la que estoy vivo, así que voy a seguir lo que Dios tenga preparado para mí durante toda mi vida".


Su padre Brian, está también convencido de que alguna intervención sobrenatural hubo: "Sé que no encaja en nuestras estrechas mentes actuales, pero... no puedes negar la evidencia clínica".