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viernes, 4 de abril de 2025

José Manuel y Mila, matrimonio con 7 hijos: «Nunca nos ha faltado nada, Dios siempre nos ha provisto, no se deja ganar en generosidad; no hemos perdido la vida por casarnos jóvenes y tener hijos, la hemos ganado»


José Manuel y Mila con sus 7 hijos / Foto: Revista Encuentros

* «No tiene sentido eso de ‘voy a probar a ver si funciona, Si realmente amas a alguien y lo tienes claro, entrégate por completo. No a medias, sin condiciones. Hoy en día todo se mide en términos de placer y comodidad. Pero la verdadera plenitud está en el sacrificio, en darse por los demás. Mira a la Madre Teresa de Calcuta, cómo estaba de desgastada y cuánto amaba. Amar es gastar la vida en algo que valga la pena. No tengas miedo a gastar tu vida en lo que realmente importa» 

Camino Católico.- En esta ocasión, traemos un bello y esperanzador testimonio de un matrimonio español, de Madrid. Ellos se llaman José Manuel y Mila y han tenido la valentía de exponer algunos aspectos de su vida, para compartir con el mundo la alegría del sacramento del matrimonio.

Cuando se casaron, tenían 20 y 19 años respectivamente. En una sociedad donde el compromiso se posterga cada vez más y la estabilidad parece una meta lejana, su decisión parecía una auténtica locura. 

Hoy, once años después, con siete hijos y una vida compartida cimentada en Jesucristo y su Iglesia, el amor y la entrega, su historia es un testimonio del que estamos seguros va a ayudar a muchas personas a confiar más en Dios .

Amor sin pruebas, entrega sin reservas 

Algo que muchos no entienden, es cómo pudieron casarse tan jóvenes, sin haber "probado" otras opciones de vida. Uno de nuestros protagonistas, José Manuel, recuerda las preguntas que le hacían en su entorno: “Pero, ¿estás seguro? ¿Cómo sabes que es la mujer de tu vida si no has estado con otras?”. 

Su respuesta fue siempre clara: “No necesito probar a todas las mujeres del mundo para saber que ella es la que Dios ha puesto en mi camino”, explica a la Revista Encuentros

Su noviazgo, que duró cuatro años, fue un tiempo de conocimiento profundo, de conversaciones interminables y, sobre todo, de construir un amor cimentado en la fe. Ambos recuerdan con cariño esa etapa en la que pronto descubrieron sus diferencias. “Pensábamos igual en muchas cosas, pero luego te das cuenta de que somos totalmente distintos”, confiesa Mila entre risas.

Sin embargo, la clave para ellos no estaba en la compatibilidad perfecta, sino en el compromiso de amarse y respetarse en sus diferencias. 

Durante el noviazgo tomaron la decisión de vivir la castidad, para poder entregarse completamente el uno al otro en el matrimonio. “No tiene sentido eso de ‘voy a probar a ver si funciona”, señala José Manuel. “Si realmente amas a alguien y lo tienes claro, entrégate por completo. No a medias, sin condiciones”.

6 de los hijos de José Manuel y Mila / Foto: Revista Encuentros

Compromiso, lo que el mundo necesita

Hoy en día, muchas parejas se asustan del compromiso, de cualquier tipo, pero especialmente el de para toda la vida, lo ven como una pérdida de libertad.

Para José y Mila, sin embargo, ha sido todo lo contrario: “Lo bonito es decidirte por alguien y entregarte sin reservas. Eso es la verdadera libertad”.

Para ellos, la clave está en entender que el amor no es solo un sentimiento pasajero, sino una decisión diaria. Y eso lo ven en su entorno. “Muchos amigos nuestros siguen con sus parejas de siempre, pero no terminan de dar el paso porque tienen miedo. Y ese miedo les impide crecer”.

La cultura del ya habrá tiempo y del no estoy preparado, los mantiene en una especie de limbo emocional. “Nadie está preparado del todo”, dice Mila con una sonrisa. “Pero la vida no se trata de esperar a estar listo, sino de lanzarse con confianza”.

¡Ya tienen 7 hijos!

Quizá lo más llamativo de su historia es su apertura a la vida. Siete hijos en once años pueden parecer un desafío inabarcable para muchos.

Pero es que, para ellos cada hijo ha sido un regalo. “Yo siempre quise tener varios, pero una cosa es la teoría y otra la práctica”, admite. Mila entre risas. “Cuando llegan, la familia entera se adapta”.

En un mundo donde tener hijos es visto como un sacrificio que impide la realización personal, este joven matrimonio defiende todo lo contrario: “Nosotros no hemos perdido la vida por casarnos jóvenes y tener hijos, la hemos ganado”, dice José. “No nos hemos quedado sin viajar ni sin vivir experiencias. Porque este es el mejor viaje que hay”. 

A lo largo de los años han recibido miradas de asombro e incluso de crítica. “Cuando teníamos cuatro hijos, alguien me dijo: “¿Pero además estás casado?” como si fuera algo aún más raro”, cuenta José Manuel.

Pero más allá de las opiniones ajenas, ellos tienen claro que lo que han construido tiene un valor incalculable.

José Manuel y Mila con 6 de sus hijos / Foto: Revista Encuentros

Pongamos toda nuestra confianza en Dios 

Uno de los grandes frenos a la familia hoy en día es el factor económico. “No voy a tener hijos hasta que tenga estabilidad, dos trabajos, una casa pagada, un coche y un iWatch”, ironiza José. Pero en su experiencia, la seguridad no llega antes de lanzarse, sino después: “Desde los 20 años hasta ahora nunca nos ha faltado nada. Dios siempre nos ha provisto”. 

Han vivido tiempos de incertidumbre, con trabajos inestables y periodos de formación, pero siempre con la certeza de que Dios les ha sostenido. “Si uno espera a tenerlo todo asegurado, nunca se lanza. Dios no se deja ganar en generosidad”, explica Mila. 

Escuela de amor y entrega diaria 

El matrimonio y la paternidad han sido para ellos una escuela de amor y sacrificio. “Yo antes era mucho más egoísta”, confiesa José Manuel. “Pero el día a día te va moldeando. Aprendes a salir de ti mismo y a amar de verdad. Y cuando tienes muchos hijos, no te queda otra que darte a tu familia”. 

Mila, que actualmente trabaja, estudia y cuida de sus hijos, ve en José Manuel un apoyo fundamental. “Si yo puedo estudiar y opositar es porque él está ahí, cuidando de los niños, animándome. El amor es pensar en el otro antes que en uno mismo”. 

Ambos coinciden en que el amor verdadero se demuestra con hechos, no con palabras. “Obras son amores y no buenas razones. No basta con decir ‘te quiero’, hay que demostrarlo con actos concretos cada día”, dice José. 

El secreto de la felicidad: vivir para darse 

Para esta familia, la clave de la felicidad no está en acumular experiencias individuales, sino en vivir para los demás. “Hoy en día todo se mide en términos de placer y comodidad. Pero la verdadera plenitud está en el sacrificio, en darse por los demás”, afirma José. “Mira a la Madre Teresa de Calcuta, cómo estaba de desgastada y cuánto amaba. Amar es gastar la vida en algo que valga la pena”. 

Ponen una imagen como ejemplo de lo que es arriesgarse a vivir en entrega. La vida es como un coche nuevo. Puedes dejarlo aparcado en el garaje para que no se raye, o sacarlo a la carretera y disfrutar el viaje. Y concluyen con una invitación clara: “No tengas miedo a gastar tu vida en lo que realmente importa”.

En un mundo que huye del compromiso y busca seguridad antes que entrega, José Manuel y Mila son un recordatorio vivo de que la verdadera felicidad no se encuentra en evitar el sacrificio, sino en abrazarlo con amor.

Mary Bartold, de 16 años, tenía dos tumores que desaparecieron tras rezar al beato Solanus Casey: «Alabado sea Dios. Esto es obra suya»


Mary Bartold, de 16 años, sanada de dos tumores por intercesión del Beato Solanus Casey / Foto: Cortesía de la Diócesis de Lansing

* «La doctora de Mary dijo: 'No hay nada. Han desaparecido los tumores... Disculpa que haya tardado tanto en llamar, pero hablé con el radiólogo... y luego con otro radiólogo. Quería asegurarme de que le estaba dando la noticia correcta. Podemos cancelar la cirugía» 

Camino Católico.- Cuando repetidas pruebas de diagnóstico por imágenes a finales de julio de 2024 mostraron que los tumores ováricos de Mary Bartold, de 16 años, habían desaparecido antes de que pudiera someterse a la cirugía, "todo lo que pude decir fue: 'Alabado sea Dios'", dice su madre, Susan Bartold, de 55 años. "Esto es obra suya", asegura Detroit Free Press. La familia y amigos habían orado al Beato Solanus Casey

La familia regresó a la tumba de Casey el 2 de agosto, día en que Mary debía ser operada, en una peregrinación de acción de gracias, y presentó documentación de su sanación ese mismo día al Centro Solanus Casey. Esperan que el favor que creen que Dios le concedió a Mary por intercesión celestial de Casey merezca ser considerado un milagro, lo que podría llevar a la santidad de Casey, cofundador del Comedor de Beneficencia Capuchino en Detroit.

Susan Bartold, de 55 años, y su esposo, Rick Bartold, de 60, están detrás de su hija, Mary Bartold, de 16 años, en el patio trasero de su casa en DeWitt, Michigan / Foto: Matt Riedl, Diócesis de Lansing

Mary Bartold, estudiante de segundo año de la Escuela Secundaria Católica de Lansing, dice que "sería genial" si el Papa reconociera el relato de su curación como milagroso y canonizara a Casey. La familia Bartold no puede evitar preguntarse si Casey les abrió las puertas de San Buenaventura a los abuelos de Mary durante la Gran Depresión.

"Eran pobres y no tenían dinero. Como crecí en la fe católica, sabemos que mi padre probablemente se aprovechaba del comedor social, al igual que el padre de Susan", explica el padre de Mary, Rick Bartold, de 60 años. "Vivía casi a la vuelta de la esquina".

El Centro Solanus Casey se negó a revelar ningún detalle sobre el informe de la familia Bartold sobre la curación de Mary, a la que la iglesia se refiere como un "favor", comenta el reverendo Edward Foley, vicepostulador de la causa de canonización del beato Solanus.

El padre Solanus Casey fue homenajeado en una misa el 18 de noviembre de 2017 en Ford Field en Detroit / Foto: Provincia Franciscana Capuchina

"Le decimos a cualquier familia que nos envíe un informe de favor... 'Es su historia, pero mantendremos la confidencialidad porque Roma también exige confidencialidad si vamos a presentarles algo'", argumenta Foley. "No revelamos nada sobre ningún caso individual."

El diagnóstico de los tumores de Mary

Un dolor abdominal severo apareció a finales de abril de 2024, mientras Mary estaba en el segundo año en la escuela secundaria católica Lansing, en Michigan. "Me caí al suelo. No podía moverme en absoluto... porque me dolía muchísimo", recuerda la adolescente.

Su madre explica la llamada entre lágrimas que recibió de Mary desde la escuela ese día y se preguntó qué podría estar causando sus síntomas en su hija.

"Le hice las preguntas básicas de una madre... pensando que era solo un virus estomacal o que estaba empezando su período o algo así", dice Susan Bartold, de 55 años, de DeWitt, una pequeña comunidad al norte de Lansing. Pero cuando el dolor de Mary continuó, "supe que algo andaba mal".

A principios de mayo, Mary se sometió a una tomografía computarizada y una ecografía, que revelaron un tumor de 7,3 cm en el ovario izquierdo y otro de 1,5 cm en el ovario derecho. "En ese momento, pensaron que eran quistes", dice Susan Bartold. "De repente, todo esto se volvió urgente, porque temían una torsión ovárica".

La torsión ovárica ocurre cuando el tejido que sostiene el ovario se retuerce dentro del cuerpo, interrumpiendo el suministro de sangre. Se considera una emergencia potencialmente mortal y, en ocasiones, también puede incluir la torsión de la trompa de Falopio.

"Le dijeron: 'Si esto es una torsión, perderás los ovarios. Si sientes algún tirón en el abdomen en cualquier momento, debes acudir a urgencias de inmediato'", explica Susan Bartold.

Mary Bartold, de 16 años y residente de DeWitt, juega con su perra, Jolene, en el patio trasero de su casa en DeWitt, Michigan / Foto: Matt Riedl, Diócesis de Lansing

"Para ella, todo esto la hizo pensar: 'No voy a poder tener hijos'", dice su madre Susan Bartold. "Analiza pensando y se da cuenta de que existe una gran posibilidad de perder uno o ambos ovarios. Y lo único que pudo decirnos fue: 'Quiero ser mamá'. Y aunque entendemos que hay otras maneras de ser una madre hermosa, para una joven de 16 años... fue muy, muy difícil".

Concertaron una cita para Mary en el Centro de Salud de la Universidad de Michigan y trabajaron con médicos católicos para asegurarse de que "entendiéramos lo que estaba sucediendo y que estábamos tomando decisiones morales que no estaban guiadas por creencias seculares", relata Susan Bartold.

Los médicos programaron la cirugía de Mary y determinaron que las masas en sus ovarios no eran quistes, sino tumores llamados teratomas, que generalmente son benignos. La primera fecha de cirugía disponible era el 2 de agosto.

"Mary estaba fuera de sí", dice Susan Bartold. "Y cada vez que intentábamos hablar y preguntarle si tenía alguna pregunta, se ponía a llorar y se marchaba".

Una nueva prueba muestra que los tumores "han desaparecido por completo"

Los padres de Mary hicieron una peregrinación a la tumba de Casey el 6 de julio, orando para que el beato Solanus Casey intercediera no solo sanando físicamente a Mary, sino también trayéndole paz "para poder recorrer este camino que el Señor había puesto delante de ella", explica Susan Bartold.

Hablaron con Mary sobre si estaría dispuesta a ser ungida con el sacramento de la unción de los enfermos para pedir que si es la voluntad de Dios, se le concediera la sanación espiritual o física, junto con paz y coraje para enfrentar la operación. Dijo que sí, y no puedo expresar lo emocionada que estaba", asegura Susan Bartold. "Ahí estaba mi corazón de madre".

Monseñor George Michalek realizó el rito el 14 de julio, y "se le veía bajar los hombros" de alivio al terminar, dice Susan Bartold. "Entonces le pregunté si estaba dispuesta a recibir oraciones de familiares y amigos, y también respondió que sí, lo cual fue muy importante para ella porque no quería que se lo contáramos a nadie. No quería que nadie lo supiera. Así que, de inmediato, contactamos a nuestra familia, amigos, comunidad y comunidad eclesial, y les pedimos que se unieran a nosotros en una novena al beato Solanus Casey y le pidieran que intercediera por su sanación.


El Cardenal Angelo Amato de Roma, Italia, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos del Vaticano y representante del Santo Padre inciensa la reliquia durante la beatificación del Padre Solanus Casey en Ford Field en Detroit el sábado 17 de noviembre de 2017 / Foto: Ryan Garza, Detroit Free Press

A medida que se acercaba la fecha de la cirugía de Mary, sus médicos le pidieron que se hiciera pruebas de diagnóstico por imágenes adicionales para reevaluar los tumores.

Susan Bartold recuerda haber llevado a Mary a Ann Arbor para una resonancia magnética en la madrugada del 30 de julio, que coincidió con el día de la fiesta de Casey.

"Mary dormía en el asiento trasero y eran las 4:30 de la madrugada", relata Susan Bartold. "Llueve a cántaros. Está muy oscuro. No hay luna, ni una sola estrella en el cielo, y hay un montón de obras alrededor. Solo recuerdo haber dicho en voz alta: 'Solanus, este es tu día festivo. Hago esto por ti. Sé que tienes una gran noticia'".

Luego añade: “Esa noche los resultados de la resonancia magnética de Mary aparecieron en su portal electrónico para pacientes, lo que hizo reflexionar a la familia. Parecía como si los tumores de Mary hubieran desaparecido. Los leí y le dije a Rick: ‘Parece que no hay nada. Pero no sé... Esperaremos a que nos llame el médico’.

Al día siguiente, el teléfono sonó poco antes del mediodía.

La doctora de Mary "estaba eufórica", dice Susan Bartold. "Me dijo: 'No hay nada. Han desaparecido los tumores... Disculpa que haya tardado tanto en llamar, pero hablé con el radiólogo... y luego con otro radiólogo. Quería asegurarme de que le estaba dando la noticia correcta. Podemos cancelar la cirugía'".

Al principio Mary no lo podía creer. "Pensé que era un error", dice. Pero a medida lo asimiló plenamente, añadió: "Simplemente me sentí agradecida. No tuve que operarme".

Los informes sobre los favores de Casey continúan llegando

Desde 2018, Foley del Centro Solanus Casey dijo que ha habido al menos 300 informes de favores que los fieles católicos han presentado para revisión y documentado como relatos de la intercesión de Casey.

Foley detalló el proceso que ocurre cuando los informes de favores como el de Mary involucran la curación de condiciones médicas.

"Los enviamos a médicos certificados", explica Foley. "Nos consultan sobre si debemos obtener los historiales médicos. Si investigamos los historiales médicos y se determina que no hay una explicación médica, los enviamos a Roma. Ellos son quienes deciden qué hacer con ellos.

"Ese es el procedimiento que seguimos con todos los informes de favor que recibimos".

El abogado Will Bloomfield, asesor general de la Diócesis de Lansing y ex fiscal general adjunto de Michigan, revisó los documentos médicos de Mary.

Le dijo al Detroit Free Press que está "satisfecho de que el informe médico del 16 de mayo de 2024 haya revelado dos teratomas: uno, una masa quística compleja más grande (7,3 cm) en el anexo izquierdo". El otro, dijo, era "una pequeña masa hipoecoica irregular de 1,5 cm en el ovario derecho, también probablemente un teratoma".

Bloomfield confirmó que también revisó el informe de la resonancia magnética a la que se sometió Mary en julio de 2024. Este no reveló evidencia de masa ovárica ni anexial.

Una exploración de seguimiento realizada seis meses después, el 13 de febrero de 2025, tampoco encontró evidencia de tumores.

"Nos olvidamos del poder de la oración, y esto es sólo un testimonio del poder de la oración", dice Susan Bartold.

El Papa Francisco reconoció un milagro previo de Casey en 2017. Una mujer con una afección cutánea genética oró ante la tumba de Casey en Detroit y sanó milagrosamente. Si el Vaticano reconoce otro milagro, impulsaría aún más la canonización de Casey. 

La familia de Mary aboga firmemente por que reciba esa categoría. Mary declaró a la Diócesis de Lansing que se sentiría honrada si su historia fuera la que llevó a Casey a la santidad. "Merece ser canonizado", afirma.

 Vídeo en inglés del testimonio de su curación de Mary Bartold y sus padres

La curación inexplicable de una monja benedictina de una grave lesión en la médula espinal que la dejó sin poder caminar, el milagro aprobado por el Papa Francisco para la beatificación de Carmelo de Palma


Carmelo de Palma, sacerdote diocesano italiano, será beatificado por el milagro aprobado por el Papa Francisco

Camino Católico.- Las campanas de las iglesias de Bari, en Italia, repicaron al unísono en la tarde del lunes tras la noticia de que el Papa Francisco había aprobado el 28 de marzo la beatificación como consecuencia del milagro atribuido a la intercesión de Carmelo de Palma, conocido como el “héroe del confesionario”. Carmelo de Palma, sacerdote diocesano, dedicó su vida al ministerio de confesor y a la dirección espiritual de fieles, sacerdotes, seminaristas y, de manera especial, de las monjas benedictinas de Santa Escolástica en Bari (Italia).

Precisamente en este monasterio ocurrió la curación milagrosa atribuida al nuevo beato. La protagonista de la historia es una monja benedictina que, en 2001, comenzó a sufrir un progresivo debilitamiento de brazos y piernas. 

Inicialmente, fue diagnosticada con artrosis, pero los tratamientos no lograron mejorar su estado. Estudios posteriores revelaron problemas neurológicos en la zona cervical y, dos años más tarde, una resonancia magnética confirmó grave lesión en la médula espinal que la dejó sin poder caminar. 

Ante la gravedad de su enfermedad, dos neurocirujanos italianos le recomendaron una cirugía de alto riesgo. Sin embargo, la religiosa decidió no someterse a la operación. 

En febrero de 2003, los restos mortales de Carmelo De Palma fueron trasladados al Monasterio de Santa Escolástica, donde residía la monja enferma. La madre abadesa, confiando en su intercesión, pidió a la comunidad que rezara por su intercesión.

El 1 de junio de 2003, cuando aún presentaba dificultades para caminar y había dejado de tomar su medicación, la monja experimentó una mejora repentina durante la noche. A la mañana siguiente, pudo levantarse y caminar con total normalidad, incluso con más agilidad que antes de la enfermedad.

Según el Dicasterio para las Causas de los Santos, los exámenes médicos realizados hasta 2010 confirmaron que, a pesar de la persistencia de la compresión medular, la monja no volvió a sufrir síntomas ni secuelas, recuperando completamente la funcionalidad de sus extremidades.

Carmelo de Palma será proclamado beato

Una entrega total a la voluntad de Dios

Carmelo De Palma vivió una profunda vida de oración centrada en la Eucaristía y en la devoción a la Virgen María. Además, su fe le llevó a una entrega total a la voluntad de Dios: “Mi única aspiración es cumplir siempre la voluntad de Dios; por ello, demos gracias en todo momento con una fe viva, aceptando generosamente lo que Él disponga”, solía decir el nuevo beato.

Ejerció heroicamente la caridad, ayudando generosamente a los necesitados. Su esperanza se basaba en la confianza en el amor paternal de Dios, lo que le permitía consolar y alentar a quienes atravesaban dificultades.

Nació el 27 de enero de 1876 en la ciudad costera de Bari (Italia). Tras quedarse huérfano, ingresó con diez años en el seminario de su ciudad natal. Fue ordenado sacerdote en Nápoles en 1898. 

El 17 de junio de 1900 fue nombrado capellán de la Basílica de San Nicolás en Bari, donde sirvió al pueblo de Dios celebrando la Misa, escuchando confesiones y animando diversas iniciativas pastorales. También ejerció como canciller, custodio de la cripta y vicario capitular, entre otros cargos. 

Más tarde, la basílica pasó a manos de los Padres Dominicos por disposición de la Santa Sede y el nuevo beato fue nombrado director espiritual de las monjas benedictinas de Santa Escolástica en Bari, así como de los Oblatos y Oblatas de San Benito. Durante esa época también atendió espiritualmente a fieles, sacerdotes y seminaristas. 

Con los años su salud se deterioró gravemente debido a colitis crónica, arteriosclerosis del miocardio y pérdida progresiva de la vista. En febrero de 1961 celebró públicamente la Misa por última vez y, debido a su enfermedad, continuó celebrándola en su habitación, donde también seguía recibiendo confesiones. Falleció en Bari el 24 de agosto de 1961 por insuficiencia cardíaca.   

Thomas, de 45 años, profesor de filosofía y agnóstico, se bautizará en Pascua: «Descubrí a Dios que no era trascendente ni distante, sino que se unía a nosotros en nuestra humanidad»


Thomas es profesor de filosofía y se va a bautizar en Pascua / Foto: Cortesía de Thomas

* «Ha cambiado la relación que tengo con los demás y con mi propia vida interior. Presto más atención a mis intenciones y trato de ajustarme a lo que Cristo propuso. Es un trabajo de atención. Antes, seguía mi inclinación natural, mis hábitos. Mis seres queridos me dicen que he cambiado, que soy más conciliador, más comprensivo. El bautismo es el sacramento, pero también el acto de conversión, que debe realizarse de nuevo cada día» 

Camino Católico.-  "Llegué a la fe desde el escepticismo". Profesor de filosofía en Estrasburgo, tiene gusto por la reflexión, la transmisión y la búsqueda de la verdad. Tomás, de 43 años, será bautizado el 19 de abril en la iglesia Saint-Urbain de Neudorf. Gran lector, apasionado por la historia, la arqueología, la ciencia y las artes, está casado y es padre de un niño de 5 años. Proveniente de una familia que describe como "en parte culturalmente católica, pero en realidad más bien agnóstica, y en parte ferozmente hostil a la religión y al catolicismo", su próximo bautismo es el fruto de "un largo viaje intelectual".

Siempre impulsado por mil y una preguntas, su curiosidad lo llevó durante muchos años a estudiar religiones, desde el judaísmo al islam, pasando por el budismo y el taoísmo. En aquella época, todavía consideraba la fe cristiana como "una bonita filosofía de vida", relegando a Jesús al rango de "gran sabio o filósofo".

"Para mí fue una espiritualidad entre otras, así como una filosofía puede compararse con otras", reconoce a  Domitille Farret d'Astiès en Aleteia. Fue a través de la lectura de teorías escépticas que descubrió el cristianismo. Pero de repente, el joven filósofo no está nada convencido. 

“Me di cuenta de que muchas de estas teorías eran muy malas, como si quisieran eludir la verdad. Las hipótesis alternativas me parecieron mucho más débiles de lo que se suele presentar. Muchas pistas convergentes apuntaban a algo real. Comprendí que era mucho más sólido de lo que me habían presentado y que el cristianismo primitivo tenía una realidad histórica, que no era simplemente un conjunto de leyendas. Lo decisivo fue preguntarme cuál era el corazón del cristianismo, el punto sobre el que descansaba todo el edificio. Y ese punto es la Resurrección. En eso se basa el cristianismo", dice.

Su curiosidad lo despertó y se sumergió en la lectura y devoró libros sobre apologética cristiana, desde Gary Habermas hasta Matthieu Lavagna y Pinchas Lapide. “Nunca habría podido entrar en la fe por medios puramente emocionales: no confío lo suficiente en mis intuiciones y necesito tener elementos que las corroboren”.

A medida que leía, descubrió un rostro de Dios completamente diferente, lejos del Dios lejano e inaccesible en majestad. Un Dios compatible con su pensamiento filosófico. "Me di cuenta de que la imagen de Dios que tenía estaba invalidada. Quien se manifiesta a través del rostro de Cristo es infinitamente más verdadero, más bello y más digno de ser amado que todas las caricaturas que transmiten los ateos y los mismos cristianos", explica.

Y añade: "Descubrí un ser que no era trascendente ni distante, sino que se unía a nosotros en nuestra humanidad. Siempre me había dicho que el único Dios ante el que podía arrodillarme y a quien podía rendir homenaje sería aquel que se pusiera al mismo nivel que la humanidad. Y solo lo encontré en el cristianismo". 

Cree con el corazón y la razón

Para Tomás, la emoción llega después, cuando comprende lo que implican la Encarnación y la Pasión. "No podría haber seguido mi corazón si mi razón no estuviera de acuerdo, y no podría haber seguido mi razón si mi corazón no estuviera de acuerdo." Y para citar esta frase de san Agustín que parece hecha a su medida: "Hay que comprender para creer; y creer para comprender".

Conquistado, pero aún rebosante de preguntas, se sumergió en los Evangelios, las epístolas y los comentarios, impulsado por un único pensamiento: "Necesito ser coherente. Así que, si descubro que algo es verdad, que lo sé y lo siento, debo llegar hasta el final". Impulsado por la convicción de haber encontrado la Verdad, pidió el bautismo y luego se unió a un grupo de catecúmenos, que le aportaron algo más, esta vez a nivel humano. 

¿Qué cambia la fe en la vida de uno? “La relación que tengo con los demás y con mi propia vida interior”, afirma. "Presto más atención a mis intenciones y trato de ajustarme a lo que Cristo propuso. Es un trabajo de atención. Antes, seguía mi inclinación natural, mis hábitos. Mis seres queridos me dicen que he cambiado, que soy más conciliador, más comprensivo".

Para él, el bautismo es "el sacramento, pero también el acto de conversión, que debe realizarse de nuevo cada día". ¿Cuál es la diferencia entre la verdad filosófica y la verdad cristiana? “En filosofía reside en la dialéctica; es decir, en ideas y conceptos que se comparten”, responde nuestro futuro bautizado. En el cristianismo, es una persona, el Verbo encarnado, la Palabra hecha carne. Y parece que finalmente la ha encontrado.