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domingo, 18 de octubre de 2026

Stefano Margaritora, cirujano del Papa: «No hay motivos clínicos para no realizar el viaje a Sudamérica»

El Papa León XIV al salir del Hospital Gemelli saluda al cirujano que lo ha operado, Stefano Margaritoria y que explica en una entrevista toda la cirugía y la estancia hospitalaria del Pontífice   / Foto: Vatican Media, 17-10-2026


* «Si lo tratamos como a una persona normal, después de este tipo de intervención considero que se necesitan un par de semanas para lograr una recuperación física verdaderamente completa. Por tanto, dado que ya ha transcurrido casi una semana, en definitiva, creo que el Papa podrá estar plenamente recuperado dentro de unos diez días más…Cuando el Papa entró en el quirófano, como es una persona verdaderamente sencilla y sonriente, nos habíamos colocado un poco en forma de anfiteatro: yo, mis colegas, los anestesistas y el personal del quirófano. Cuando entró, miró a su alrededor, nos vio y le dije: "Santo Padre, este es nuestro dream team". Él sonrió y se dispuso a… Comenzamos las maniobras de anestesia»

 

Vídeo completo de la entrevista de Vatican News con el El profesor Stefano Margaritora, el cirujano que el martes 13 de octubre operó a León XIV del pulmón

* «El papa León ha sido un paciente ideal. No lo digo por adulación, sino porque realmente ha sido un paciente que no ha causado el más mínimo problema al equipo que lo atendía. Siempre tranquilo, siempre sonriente y con muy pocas quejas ante un dolor que, pese a todas las medidas adoptadas, una persona sin duda experimenta. Ha seguido todas nuestras indicaciones, tanto desde el punto de vista dietético como desde el fisioterapéutico. Se ha puesto de pie y siempre hacía incluso un poco más de lo que le pedíamos. El segundo día después de la operación, nos dimos la vuelta y vimos que él mismo estaba colocando las sillas de la capilla. Le dijimos: "Santo Padre, ya estamos nosotros". Y él respondió: "No importa, puedo hacerlo, lo hago". Así que, ¿qué puedo decir? Ha sido verdaderamente un paciente absolutamente ideal»

Camino Católico.- "Diría que no hay motivos clínicos por los que no se pueda realizar este viaje". El profesor Stefano Margaritora, el cirujano que el martes 13 de octubre operó a León XIV del pulmón, afirma en una entrevista concedida a los medios vaticanos que, desde el punto de vista médico, el Papa puede afrontar el exigente viaje a América Latina previsto del 6 al 17 de noviembre. Margaritora es catedrático de Cirugía Torácica en la Universidad Católica del Sagrado Corazón y director de la Unidad Operativa Compleja de Cirugía Torácica de la Fundación Policlínico Universitario Agostino Gemelli IRCCS.


- Profesor, ante todo, ¿cómo se encuentra León XIV?


- En el momento del alta hospitalaria, el Papa León se encontraba en unas condiciones clínicas absolutamente satisfactorias. Sus análisis de sangre eran completamente normales y la función cardíaca estaba en orden. La reexpansión del pulmón después de la intervención está siguiendo los plazos previstos habitualmente. Por tanto, en términos generales, su estado es bueno.


- ¿Puede decirnos cómo se descubrió el adenocarcinoma pulmonar?


- El descubrimiento del tumor maligno de pulmón del Papa fue absolutamente fortuito, como, por desgracia, sucede con frecuencia. Al realizarle unas pruebas rutinarias del abdomen, se descubrió en el tórax, en las bases pulmonares, una pequeña mancha. Esto es bastante normal, porque cuando se realizan pruebas radiológicas del abdomen, dado que el diafragma tiene una forma similar a la de un paracaídas, normalmente se visualizan las bases pulmonares. Pero, desde luego, si aquella pequeña mancha hubiera estado un poco más arriba, no se habría visto.


- ¿Qué nos enseña la experiencia que ha vivido el Santo Padre en las últimas semanas? ¿Qué importancia tiene la prevención?


- La prevención es importantísima, porque el Santo Padre pertenece a la categoría de personas que descubren que tienen un tumor pulmonar absolutamente por casualidad, no porque se sometan a pruebas preventivas, sino porque se realizan exámenes por otros motivos. Por ejemplo, una caída de un árbol que te lleva a urgencias, donde te hacen una radiografía, puede poner de manifiesto una mancha en el pulmón; también pueden descubrirse de este modo al realizar pruebas por otras razones.


Por eso sería importante que la población, especialmente las personas en situación de riesgo, se sometiera periódicamente a pruebas preventivas de control, no solo para detectar otros tumores para los que existen programas de cribado poblacional, como los de mama o de colon, sino también para detectar tumores pulmonares. Por desgracia, este tipo de tumor, sobre todo en sus fases iniciales, no produce síntomas, como hemos visto en el caso del Santo Padre, que no presentaba ningún síntoma respiratorio y se encontraba perfectamente.


- ¿Cómo definiría la intervención? ¿Fue una operación complicada?


- No sería honesto si dijera que fue muy complicada para atribuirme gestas heroicas. En realidad, la intervención del Santo Padre fue una operación rutinaria, en el sentido de que, en casos similares, cuando se trata de un tumor pulmonar de cierto tamaño, hay que extirpar todo el lóbulo en el que se encuentra. En el caso del Santo Padre, el lóbulo inferior del pulmón derecho. Así pues, desde este punto de vista, fue una intervención rutinaria.


- Profesor, ¿está satisfecho con el resultado de la intervención?


- Sí, mucho. Diría que la intervención transcurrió sin ningún tipo de complicación, y eso es lo que siempre deseamos antes de cada operación. Pero, por desgracia, no siempre sucede así…



Stefano Margaritoria, cirujano que ha operado al Papa León XIV, durante la entrevista en la que explica toda la cirugía y la estancia hospitalaria del Pontífice / Foto: Vatican Media, 17-10-2026



- ¿Están satisfechos con la recuperación posoperatoria?


Sí, estamos realmente muy contentos, porque el Santo Padre, durante su recuperación posoperatoria, se ha implicado en cuerpo y alma, como hacen las personas más motivadas después de este tipo de operaciones. Por eso, la atención que hemos tenido que prestarle ha sido realmente mínima, ya que su voluntad de recuperarse en un plazo muy breve ha resultado muy eficaz en todos los sentidos. Su actitud ha sido verdaderamente encomiable.


- ¿Puede hacer una previsión sobre la duración de la convalecencia? ¿Llegará a tiempo para el viaje a América Latina?


- Si lo tratamos como a una persona normal, después de este tipo de intervención considero que se necesitan un par de semanas para lograr una recuperación física verdaderamente completa. Por tanto, dado que ya ha transcurrido casi una semana, en definitiva, creo que el Papa podrá estar plenamente recuperado dentro de unos diez días más. En cuanto a un viaje largo, con desplazamientos en avión, que tendrá lugar dentro de aproximadamente tres semanas, diría que no hay motivos clínicos por los que no se pueda realizar.


- ¿Qué ha significado para usted, como hombre, como médico y como creyente, haber dirigido el equipo que operó al Papa?


- Haber operado a un Papa ha sido una emoción íntima que ni siquiera consigo describir. Obviamente, tienes delante a un hombre, porque, al fin y al cabo, el Papa es un hombre, pero sabes perfectamente que no es una persona corriente. El Papa León tiene un carisma tal que, en cualquier caso, sería imposible considerarlo una persona corriente.


Te dispones a operar a un Papa que, por primera vez —al menos en la historia moderna—, se somete a una intervención por un tumor maligno. Porque, hasta donde sabemos, nunca había ocurrido algo así. Sabes que tienes sobre ti los ojos del mundo entero, porque no se trata (solamente) de un jefe de Estado: es el líder de los fieles que están repartidos por todo el mundo y suscita una enorme atención mediática.


Por eso está claro que una intervención rutinaria no puede considerarse humanamente rutinaria. Así que viví una serie de contradicciones entre decirme a mí mismo: "Tienes que realizar una intervención normal, que ya has hecho otras mil veces en tu vida", y pensar: "Tienes que realizar por primera vez una intervención de este tipo a un Papa".


- ¿Puedo preguntarle qué le dijo al Papa justo antes de que la anestesia hiciera efecto?


- Cuando el Papa entró en el quirófano, como es una persona verdaderamente sencilla y sonriente, nos habíamos colocado un poco en forma de anfiteatro: yo, mis colegas, los anestesistas y el personal del quirófano. Cuando entró, miró a su alrededor, nos vio y le dije: "Santo Padre, este es nuestro dream team". Él sonrió y se dispuso a… Comenzamos las maniobras de anestesia.


- Profesor, ¿puedo preguntarle qué tipo de paciente ha sido el Papa León XIV durante estos días en el Gemelli?


- El papa León ha sido un paciente ideal. No lo digo por adulación, sino porque realmente ha sido un paciente que no ha causado el más mínimo problema al equipo que lo atendía, y tampoco lo habría causado si se hubiera llamado Mario Bianchi.


Siempre tranquilo, siempre sonriente y con muy pocas quejas ante un dolor que, pese a todas las medidas adoptadas, una persona sin duda experimenta. Ha seguido todas nuestras indicaciones, tanto desde el punto de vista dietético como desde el fisioterapéutico. Se ha puesto de pie y siempre hacía incluso un poco más de lo que le pedíamos.


El segundo día después de la operación, nos dimos la vuelta y vimos que él mismo estaba colocando las sillas de la capilla. Le dijimos: "Santo Padre, ya estamos nosotros". Y él respondió: "No importa, puedo hacerlo, lo hago". Así que, ¿qué puedo decir? Ha sido verdaderamente un paciente absolutamente ideal.


Quisiera también dar las gracias a todo el personal, a todo el equipo del Policlínico Gemelli que ha contribuido a cuidar al Santo Padre. No debemos olvidarlo nunca: en los hospitales, detrás del trabajo del cirujano y del anestesista, están el enfermero de quirófano, el personal del quirófano que no pertenece al equipo de enfermería, los técnicos de laboratorio y los técnicos de radiología, que acudieron todos los días para hacerle una radiografía al Santo Padre.


También están los fisioterapeutas y toda una serie de profesionales sanitarios que quizá normalmente no se mencionan, pero a los que me complace recordar. Además, por supuesto, quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las autoridades directivas de la Fundación Policlínico Gemelli y a la rectora de la Universidad Católica, que depositaron su confianza en mí y me permitieron vivir esta experiencia verdaderamente extraordinaria.

Eduardo Peys, maltratado y abandonado por su madre, sin fe, sin bautizar, pidió a Dios que ayudara a su novia y Él le respondió sanando a los dos: «Dejé de odiar y todo mi pasado dejó de doler»


Eduardo Peys contando su testimonio de conversión el pasado 5 de octubre 

* «Pasamos los tres días en el Vaticano! Había una sala de adoración allí, y me arrodillé y empecé a orar por mis padres, por mi madre que me había abandonado. No sabía por qué lo hacía. Cuando escuché ‘amor’ y vi esa palabra en la pizarra, entendí que había rezado por mi madre como un gesto de amor. Y en la mesa, ante los compañeros, me puse a llorar, hiperventilando, y todos preocupados, y yo les decía: ‘No os preocupéis, que en realidad lloro de alegría’. Y en ese momento todo, absolutamente todo, dejó de doler. Ya no sentía odio ni rencor a mi madre, a mi madrastra. Sigo el camino del Señor, todo me lo sanó. Tengo una relación de confianza con Dios, ¡me ha quitado un dolor tan grande! Ahora cuando pasan cosas malas, sé que tengo a Dios conmigo, y soy más fuerte»

  

Testimonio de Eduardo Peys en la inauguración del curso pastoral de la Diócesis de Getafe 

Camino Católico.- Eduardo Peys compartió su testimonio de renovación y conversión el sábado 5 de octubre en el encuentro de inauguración del curso pastoral de la Diócesis de Getafe que tuvo lugar en la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús. Un camino de fe que le llevó a recibir el Bautismo en la Vigilia Pascual de este año y a casarse hace tres meses con su novia Judith. Este chileno de 34 años lleva en España desde hace 12 años. Llegó a nuestro país para ganarse la vida trabajando en la construcción. En la actualidad, reside en la localidad de San Martín de la Vega y pertenece a la Parroquia Natividad de Nuestra Señora. En Camino Católico publicamos en octubre del año pasado su testimonio que el desgranó como ejemplo del poder del kerigma para sanar y tocar corazones en un encuentro ante responsables diocesanos de Primer Anuncio de toda España.

"Vengo de familia pobre, en Chile. Nadie era cristiano en mi casa y no me bautizaron. Sufrí maltrato por parte de mi madre, palizas. Yo sentía claramente que mi madre no me quería. Incluso me ponía a comer separado en una esquina. De niño, a menudo iba a una iglesia cercana, porque allí me trataban bien y sentía cariño", explica.

"A los 14 años descubrí que mi madre ¡no era mi madre! Era una vecina que me había alojado todo este tiempo. Supe por qué mi madre real me dejó de lado, una historia no muy agradable. Al saberlo me explotó la cabeza y estuve unos meses con depresión. Me dijeron que en España vivía mi tía por parte de mi madre real, que se ofrecía a cuidarme. Así dejé a mi familia, a mis hermanos y mi contacto con la iglesia", cuenta Eduardo.

Llegado a España, estableció las líneas que marcarían su vida. "Me dije: la vida es dura, levántate tú, nadie te levantará". En España sufrió algunas desgracias, fue víctima de estafas, tuvo problemas con papeles... "Yo le echaba las culpas a Dios y me decía: 'soy fuerte y ni la vida ni Dios ni nadie podrá conmigo'".

A partir de cierto momento, las cosas le empezaron a ir mejor, "aunque en silencio, yo lloraba, con mi mochila del pasado".

Enamorarse da fuerza... y vulnerabilidad

Conoció a Judit. "Era una chica muy buena, bondadosa, me enamoré locamente. Con su sonrisa, su mirada, me dio lo que nunca había tenido. Ella me hacía feliz y me hacía reír. A veces me contaba cosas de la Iglesia, pero yo no quería saber nada de ese tema", explica.

Cuando Judit entró a trabajar en el Ejército, ella empezó a sufrir acoso y bullying y entró en una grave depresión. "Se fue su sonrisa. Y yo, por primera vez en mi vida, ya no podía presumir de mis fuerzas autónomas. Nada ayudaba a Judit: ni psicólogos ni pastillas ni yo. Eso me puso de rodillas", cuenta Eduardo.

"Algo le había pasado en Tierra Santa"

En septiembre de 2022, los padres de Judit fueron a Tierra Santa y volvieron entusiasmados.  La madre ya era una firme cristiana, pero el padre era más tibio. "Nos invitaron a comer y por primera vez ahí escuché un testimonio de una persona impactada por Dios. Mi suegro, que había ido a regañadientes, había vuelto transformado de Tierra Santa. Le había pasado algo en Tierra Santa y se había convertido profundamente. No entendí mucho de la historia que nos contaba. ¡Pensé que le había afectado el incienso! Pero lo cierto es que sus ojos no eran los mismos, eran ojos que brillaban, y esos ojos con su brillo me tenían sorprendido".

El 8 de octubre de 2022 Judit sufrió un brote agresivo, a las 4 de la mañana. Eduardo se sentía inútil, incapaz de ayudarla. "Me fui de casa, caminando, llorando, y aparecí junto a la parroquia de San Martín de la Vega. Me senté en un banco, miré la cruz y entre lágrimas hablé a Dios y oré. Le dije: 'Nunca antes te he pedido nada en mi vida. Por favor, ayúdala a ella. No a mí, a ella'. Y me volví a casa".

Unos días después, empezaron unas catequesis en esa parroquia.  "Allí iba mi suegro entusiasta, convertido a viento y marea. Y me dijo mi suegra: 'vente tú también'. Yo le dije: '¡Pero si no estoy ni bautizado!'. Pero pensé: 'Pedí ayuda a Dios, y a lo mejor es un pago o una penitencia que he de cumplir'".

Eduardo Peys sufrió maltrato y una vida complicada, abrirse al perdón fue difícil, pero Dios le condujo hacia allí

Dios te ama y te envía señales

Con esa idea, empezó a acudir a las catequesis. "Hoy quiero a esos catequistas con locura, pero en ese momento no los quería nada. Eso sí, de nuevo, me asombraban sus ojos. Un catequista planteó: '¿qué es lo más importante?'. Yo dije: la familia. Pues no, él insistía en que sólo el amor. Yo pensé: "Este hombre no tiene ni idea. ¡Como él sí tiene su familia desde siempre, no la valora!".

Los catequistas tenían un mensaje muy directo y sencillo para dar: que Dios siempre está ahí, que te ama, que te envía señales y "has de sacarte las gafas de madera que no te dejan ver".

En las catequesis en San Martín de Valdeiglesias Eduardo fue conociendo a Jesús

Reticente y de mal humor, pero en las catequesis en San Martín de la Vega Eduardo fue conociendo a Jesús y el amor de Dios.

Esas catequesis empezaron a tocar a Eduardo. Le tocaban las canciones, los testimonios, y que Judit acudía y recobraba la alegría. Judit sonreía en esas catequesis y eso alegraba a Eduardo y le hacía perseverar en esas sesiones.

"El problema es que se hablaba mucho de perdón y amor y eso, en la historia de mi vida, no lo veía, y por eso me dolía. Perseveré porque sentía que Dios me ayudaba. Un día que se habló del perdón, empecé a llorar una vez en casa, porque me dolía el corazón. Dije: 'solo sé que me duele el corazón, necesito redimirme'". Ni siquiera estaba muy claro que entendiera a qué se refería con la palabra.

Ese sábado se quedó solo en casa. Le habían hablado de la teleserie cristiana 'The Chosen', y pensó en ponerla como ruido de fondo mientras jugaba videojuegos en la consola. Pero pronto dejó la consola y miró con atención la historia de María Magdalena, que sufría y pensaba en suicidarse. "Ella sigue a una paloma y ve a Jesús, y al aparecer Jesús, se me puso a latir fuerte el corazón, a hacer cosas raras. Y Jesús dice entonces: 'No temas, porque yo te he redimido, te he llamado por tu nombre, tú eres mía'. Y yo pensé, al escuchar eso, que estaba respondiendo a lo que yo había pedido".

En ese momento sonaron las campanas llamando a la misa de 7. "Fui corriendo a misa, y la homilía era sobre el perdón. Y le dije a Dios: no sé lo que quieres, pero confío en ti. Seguiré lo que Tú me digas".

Desde ese momento, esperaba con ganas las catequesis, y luego las Cenas Alpha, con sus vídeos y sus temas de fe. "La tercera sesión trataba sobre el perdón. Yo era incapaz de perdonar a mi madre y me sentía mal. 'Con lo que me han hecho, no puedo perdonar', decía".

Su párroco, Jesús Úbeda, actual vicario de Evangelización en la diócesis de Getafe, le dijo: "Si abres la carne y empiezas a tratar al corazón, puede ayudar; aunque es verdad que, aunque va sanando, duele".

Orar por los que os trataron mal

Eduardo y Judit fueron a Roma: era un viaje breve que habían comprado muchos meses antes, antes de tener fe. "¡Pasamos los tres días en el Vaticano! Había una sala de adoración allí, y me arrodillé y empecé a orar por mis padres, por mi madre que me había abandonado. No sabía porqué lo hacía".

Eduardo Peys dio el paso a confiar en Dios, a orar por los demás, y con ese amor el perdón acabó de sanar su vida interior

Eduardo dio el paso de confiar en Dios, orar por los demás, y con ese amor el perdón acabó de sanar su vida interior. Se preparó con alegría para recibir el bautismo y los otros sacramentos, que acogió con emoción y alegría en la pasada Vigilia de Pascua.

De vuelta a España, la siguiente sesión de Alpha trataba sobre el mal. Y su enseñanza central era: "el mal se combate con amor".

"Cuando escuché 'amor' y vi esa palabra en la pizarra, entendí que había rezado por mi madre como un gesto de amor. Y en la mesa, ante los compañeros, me puse a llorar, hiperventilando, y todos preocupados, y yo les decía: 'No os preocupéis, que en realidad lloro de alegría'. Y en ese momento todo, absolutamente todo, dejó de doler. Ya no sentía odio ni rencor a mi madre, a mi madrastra. Y a la cena siguiente todos me dijeron: 'Eduardo, te ha cambiado la mirada, estás distinto'".

"Desde entonces, sigo el camino del Señor, que todo me lo sanó", concluye su historia. "Tengo una relación de confianza con Dios, ¡me ha quitado un dolor tan grande! Ahora cuando pasan cosas malas, sé que tengo a Dios conmigo, y soy más fuerte", asegura.

Isaac Longworth: «Vivía una doble vida y, avergonzado por mis pecados, mentía al confesarme hasta que me confesé con sinceridad y experimenté la misericordia y el amor incondicional de Jesús y soy sacerdote»

Isaac Longworth llevaba una doble vida hasta el punto de mentir en la confesión 

* «Durante mi ministerio con los Compañeros de la Cruz, he visto el poder de Dios manifestarse. Ya sea en campañas contra el aborto, evangelizando en las calles, dirigiendo servicios de sanación, trabajando por la unidad entre los cristianos o ayudando a las parroquias a fortalecer su identidad misionera, veo constantemente vidas transformadas por la Buena Nueva de Jesucristo»

Camino Católico.-  “Nací y crecí en Canadá en el seno de una maravillosa familia católica. Desde los siete años, sentí el llamado de Dios al sacerdocio, aunque no sabía exactamente cómo sería. A los nueve, conocí a un sacerdote de la Congregación de los Compañeros de la Cruz, quien transformó mi vida e inspiró mi vocación. Más adelante, en mi adolescencia, comencé a vivir una doble vida y, avergonzado por mis pecados, empecé a mentir cada vez que me confesaba”. relata Isaac Longworth en Yes Catholic. 

“Durante años me escondí de Dios y de los demás, creyendo en una mentira que me decía: «Si la gente me conociera de verdad, no podría amarme». Sin embargo, después de mi primer año de universidad, sentí la necesidad de cambiar y, tras muchos años de autoengaño, me confesé con sinceridad. En ese momento, experimenté la misericordia de Jesús y su amor incondicional de una manera que cambió mi vida por completo”, subraya. 

“Gracias a la libertad que comencé a experimentar en Jesús, pude discernir con mayor claridad mi vocación al sacerdocio y, finalmente, a los diecinueve años, ingresé en el seminario de los Compañeros de la Cruz. Allí comencé a formarme en su misión de evangelizar continuamente, en el poder dinámico del Espíritu Santo, con el apoyo de una comunidad muy unida. Fui ordenado sacerdote en 2023”, dice Isaac Longworth.

Isaac Longworth fue ordenado sacerdote en 2023 y ya ha visto muchos frutos en su ministerio con vidas transformadas

“Durante mi ministerio con los Compañeros de la Cruz, he visto el poder de Dios manifestarse. Ya sea en campañas contra el aborto, evangelizando en las calles, dirigiendo servicios de sanación, trabajando por la unidad entre los cristianos o ayudando a las parroquias a fortalecer su identidad misionera, veo constantemente vidas transformadas por la Buena Nueva de Jesucristo”, atestigua.

“Creo firmemente que el Espíritu Santo desea traer un Nuevo Pentecostés a la Iglesia en nuestros días. Él quiere desplegar sus carismas y dones sobre todos los creyentes para capacitarlos a compartir el Evangelio no solo con palabras, sino también con señales y prodigios que respalden la predicación del mensaje”, reflexiona el joven presbítero.

“Actualmente, soy el director de vocaciones de mi comunidad y también presento un podcast sobre la vida de los santos llamado ‘Héroes de la Fe’. ¡Deseo ver a la Iglesia Católica resurgir con fuerza y ​​me apasiona lo que veo que Dios está haciendo para que esto suceda!”, concluye.

‘Mi nombre es Carlo’, película de San Carlo Acutis de 2026

‘Mi nombre es Carlo’ cuenta la historia de cuando, a seis años, San Carlo Acutis (en estas escenas interpretado por Nicolò Caruz Jaramillo) mostraba una espiritualidad precoz para su edad y capaz, sobre todo, de contagiar a todos. Más tarde, a once años (ahora interpretado por Edoardo Vitalone), Carlo descubre una pasión por la informática que lo acompañará toda la vida y que, de hecho, lo convertirá en santo: desde su habitación intuye, de hecho, que la Red puede ser empleada para contar la fe y acercar a los más jóvenes a Cristo. Cuando a dieciséis años (con el rostro de Samuele Carrino, a quien muchos recordarán por su papel protagonista en El chico de los pantalones rosa) le llega una forma aguda de leucemia, Carlo no pierde la esperanza y continúa, sobre todo, regalándola a quienes le rodean: sus padres (interpretados en la película por Lucia Mascino y Flavio Parenti), el doméstico llegado desde Mauricio, los numerosos médicos de los hospitales milaneses en los que es ingresado.

• Director: Giacomo Campiotti (reconocido director italiano con experiencia en producciones de corte biográfico, espiritual y social).

• Guión: Giacomo Campiotti y Carlo Mazzotta.

• Lugares de rodaje: Filmada principalmente en locaciones reales de Milán y Asís.

• Año de lanzamiento: 2026 (estrenado originalmente en la televisión italiana el 27 de septiembre de 2026).

• Duración: 100 minutos (1 hora y 40 minutos).

• País de origen: Italia.

• Interpretes:

• Nicolò Caruz Jaramillo (Carlo a los 6 años)

• Edoardo Vitalone (Carlo a los 11 años)

• Samuele Carrino (Carlo a los 16 años)

• Lucia Mascino: Interpreta a Antonia Salzano, la madre de Carlo.

• Flavio Parenti: Interpreta a Andrea Acutis, el padre de Carlo.

• Brayan Palliyagoda: Interpreta a Rajesh, el empleado doméstico originario de las islas Mauricio. El director eligió este vínculo como el eje central y punto de vista de la película, mostrando cómo la fe y bondad del niño cambiaron la vida de Rajesh.

• Maurizio Donadoni: Interpreta al párroco, una figura espiritual clave y el nexo entre Carlo y la vida de la comunidad de la iglesia.

• Patrizia De Marco: En el papel de la pediatra.

El grupo de amigos de Carlo:

• Nicky Passarella: Como Sofia, descrita en la trama como la chica un poco más superficial del entorno social de Carlo.

• Niccolò Festini Mira: Como Alessio, el joven conflictivo ("bully") del grupo que aprende a ver las debilidades del prójimo con otros ojos gracias a Carlo.

• Stefano Massari: Como Nick, el compañero marginado y solitario por quien Carlo desarrolla un interés y atención especial.


Homilía de Mons. Francisco Cerro, Arzobispo de Toledo, y lecturas de la Misa de hoy, XXIX domingo del Tiempo Ordinario, 18-10-2026

18 de octubre de 2026.-  (Camino Católico) Homilía de Mons. Francisco Cerro, Arzobispo de Toledo, y lecturas de la Misa de hoy, XXIX domingo del Tiempo Ordinario, emitida por 13 TV desde la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en Guadalupe, Cáceres.

Homilía del evangelio del Domingo: Jesús nos ha dicho que la auténtica revolución es «dar a Dios lo que es de Dios», transformar el corazón de las personas para que vivan conforme a su verdad: como imagen y semejanza de su creador / Por P. José María Prats

* «Dios ha grabado su impronta sobre todas las cosas, especialmente sobre el ser humano a quien ha creado a su imagen y semejanza. Se trata de una impronta constitutiva que determina la esencia y el sentido de todo. El hombre debe vivir en fidelidad a esta impronta grabada en su ser, ‘dando a Dios lo que es de Dios’, es decir, dándose a sí mismo, viviendo consagrado a Él, amándolo ‘con todo su corazón, con toda su alma, con todo su ser’ y acogiendo su voluntad de vivir en el amor y el servicio a los demás. Dios no quiere nuestro dinero, que no lleva su imagen: nos quiere a nosotros, que sí la llevamos»

Domingo XXIX del tiempo ordinario – A

Isaías 45, 1.4-6 / Salmo 95 / 1ª Tesalonicenses 1, 1-5b / San Mateo 22, 15-21

P. José María Prats / Camino Católico.-  En los últimos domingos hemos escuchado tres parábolas donde Jesús denuncia la infidelidad y la rebeldía contra Dios del pueblo de Israel y muy especialmente de sus dirigentes. Éstos se ven puestos en evidencia y pasan ahora al contraataque con preguntas que puedan comprometer a Jesús. La primera nos la presenta el evangelio de hoy: «¿es licito pagar impuesto al César o no?»

Este impuesto suponía una pesada carga para el pueblo de Israel. Con él se financiaba, entre otras cosas, la maquinaria militar del imperio y el lujo desenfrenado de la aristocracia romana. Aprobar este impuesto suponía situarse en una postura sumamente impopular. Pero si Jesús se declaraba a favor de no pagarlo, los dirigentes de Israel podían denunciarlo como revolucionario que promovía la desobediencia a la autoridad imperial.

Jesús da una respuesta brillantísima con la que establece la actitud del cristianismo frente al poder temporal: «Pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».

El poder temporal debe organizar la actividad política y económica de la sociedad. Su ejercicio tiene consecuencias muy importantes para la vida de las personas, dejando sobre ellas una fuerte impronta. Esta impronta está incluso grabada físicamente en la moneda, símbolo e instrumento de la vida económica.

Pero por encima del poder temporal está el poder de Dios. Él es el verdadero soberano del mundo y de la historia, el que rige con justicia los destinos de los pueblos. Y, como creador, ha grabado su impronta sobre todas las cosas, especialmente sobre el ser humano a quien ha creado a su imagen y semejanza. Se trata de una impronta constitutiva que determina la esencia y el sentido de todo.

El hombre debe vivir en fidelidad a esta impronta grabada en su ser, «dando a Dios lo que es de Dios», es decir, dándose a sí mismo, viviendo consagrado a Él, amándolo «con todo su corazón, con toda su alma, con todo su ser» y acogiendo su voluntad de vivir en el amor y el servicio a los demás. Dios no quiere nuestro dinero, que no lleva su imagen: nos quiere a nosotros, que sí la llevamos.

Y al mismo tiempo el ser humano debe respetar el ordenamiento político y económico que hace posible la vida social. Este ordenamiento debe estar al servicio de la justicia y del bien común, y puede realizarse según opciones y modelos distintos que pueden ser igualmente legítimos. Pero incluso cuando el poder temporal comporta importantes abusos e injusticias –como en el caso del imperio romano– Jesús nos pide que lo respetemos: «Pagadle al César lo que es del César». 

El cristianismo nunca ha creído en la revolución política o en la lucha de clases, que incrementan el odio y dejan profundas heridas en la sociedad sin resolver los verdaderos problemas. Jesús nos ha dicho que la auténtica revolución, la que en verdad es capaz de sanarlo todo y devolver la justicia y la paz al mundo es «dar a Dios lo que es de Dios», transformar el corazón de las personas para que vivan conforme a su verdad: como imagen y semejanza de su creador.

P. José María Prats

Evangelio:


En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta.

Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron:


«Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas:

¿es lícito pagar impuesto al César o no?».


Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:


«Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto».


Le presentaron un denario.


Él les preguntó:


«De quién son esta imagen y esta inscripción?».


Le respondieron:


«Del César».


Entonces les replicó:


«Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».

San Mateo 22, 15-21