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sábado, 11 de julio de 2026

María Jesús Villanueva (Susi Profe), docente, ‘edutuber’: «El verdadero éxito humano para mí es encontrarte con Dios; encontrarme con Él me ha dado la felicidad; el Señor es mi fuerza, mi sostén, da sentido a cada día»

María Jesús Villanueva asegura que se puede llegar a Dios explicando ecuaciones 

* «Me levanto cada mañana y Dios es al primero que miro, al primero que hablo. En mi matrimonio es nuestra fuerza también, y con mis hijos y con mis amigos… Tengo suerte de estar rodeada de otros matrimonios que vivimos todos la fe, entonces no concibo el vivir sin Dios… Le doy gracias a Dios por existir. Yo por la mañana digo: ‘Gracias, Señor, por un día más, ayúdame con lo que tenga por delante, porque ‘tela’’. Sé cómo empieza el día pero nunca cómo acaba, pero eso también es bonito. Pero yo primero siempre he sentido que soy una mimada del Señor. Siempre. Porque he vivido cosas que digo: “estos son detalles del Señor, que no tenía por qué haberlos tenido y los ha tenido”. Y como que lo veo muy claro, entonces, también digo: ‘Gracias, Señor, por hacérmelo tan evidente, o por estos detalles, ¿por qué a mí? ¿Por qué me tienes que dar esto en concreto?’  También gracias por mi marido,  que fue un regalo del Señor, gracias por cada uno de mis hijos, no sé, gracias por estar cuidada desde pequeña. Me emociono por eso, porque me siento así,  muy bendecida. A veces mi oración es solo dar gracias, y “Señor, lo que tú quieras darme”. A veces es que no sé qué pedir, no sé qué pedir porque me parece hasta egoísta. He aprendido que el pedirse es más bien decir: “Señor, mira, te presento mi realidad, que es esta”.  Pero eso, me parece hasta egoísta pedir»

Camino Católico.- “El verdadero éxito humano para mí es encontrarte con Dios, por supuesto. Y es lo que yo busco para mis alumnos. Yo creo que también mucha de la pasión en cómo vivo las cosas es precisamente por eso. Una vez que entiendes que Dios te ha amado con tanta locura, lo único que puedes es desbordarlo, ¿no? Encontrarme a Dios ha sido la clave de mi felicidad. Al final es mi fuerza, es mi sostén, el que da sentido a cada día”, asegura María Jesús Villanueva, originaria de Orense y profesora de Educación Primaria en un colegio de Madrid, vive su fe en la parroquia de la Natividad de Nuestra Señora de Mejorada del Campo, un municipio de la Diócesis de Alcalá de Henares, en cuyo portal cuenta su testimonio de de vida y fe. 

María Jesús es esposa, madre de tres, y docente. En 2017 dio el paso de lanzarse a YouTube con una serie de vídeos explicativos.  En sus canales de YouTube, TikTok e Instagram @susi.profe publica vídeos dedicados a la enseñanza de Matemáticas, Física, Química, e incluso Lengua y Literatura para Primaria, ESO y Bachillerato. A día de hoy tiene casi 2 millones de suscriptores en YouTube,  aunque su número de seguidores en el total de sus redes asciende a más de 2 millones y medio. Por eso algunos la llaman la profesora española más famosa de Internet.

Un encuentro con Dios en Lourdes con la Virgen de por medio

Respecto a qué lugar ocupa la Dios y la fe en su vida explica:

– «Lo he dicho ya, es mi fuerza. Me levanto cada mañana y es al primero que miro, al primero que hablo. En mi matrimonio es nuestra fuerza también, y con mis hijos y con mis amigos… Tengo suerte de estar rodeada de otros matrimonios que vivimos todos la fe, entonces no concibo el vivir sin Dios.

»¿Tener fe? Es verdad que yo he sido muy cuidada, he tenido suerte de tener una madre empeñadísima en que viviéramos la fe desde pequeñitos, entonces he ido a Misa, he tenido mis Sacramentos, el regalo de tenerlos desde pequeña…

»Pero empezar a ser yo consciente de que hay un Dios que me ama a mí, de que no es simplemente un cumplir, no es una tradición que estoy cumpliendo, fue con 15 años, además en Lourdes. Mi encuentro con Dios fue a través de la Virgen. Ahí fue donde empezó ya mi encuentro personal, y desde donde he tenido momentos, lógicamente, más de bajón, de subidón, pero desde ese momento ya no me he podido separar de Él».

En Lourdes, gracias a la Virgen María, Susi tuvo su primer encuentro personal con Dios

Diversas formas de relacionarse con Dios en la oración

La relación cotidiana con Dios en la oración, María Jesús la vive así:

– «Bueno, va por tiempos, y hay veces que soy “más fan” de Dios Padre, otras veces soy “más fan” -en el sentido de que rezo más- a Dios como Padre, o que rezo más a Jesús… Ahora mucho al Espíritu Santo, diariamente, la verdad.

»Y a la Virgen…tengo etapas. Es curioso porque hay veces que digo: “Madre, qué desagradecida porque… como que me estoy olvidando de ti.” El pasado mes de mayo fue un resurgir con ella, y además de pedirle mucho la ternura, porque con los peques en casa y muchos días de cansancio noto que es un don que me falta últimamente. Entonces ahora apoyándome mucho en ella, en cómo viviría ella la ternura.

»¿Y cómo rezo a Dios? Bueno, mi oración ahora, al ser madre y trabajando (que tenemos unos días que son una locura), hago mucho oraciones «del día a día», de «en este momento estoy agotada… pues ofrezco con mi cansancio», o «en este momento me tengo que quedar con el niño jugando, pues que este momento sea oración».

»Entiendo mucho que las Horas Santas que a lo mejor hacía antes, ante el Santísimo, ahora son con mis hijos jugando, o con mis hijos llevándoles a dormir. Pero luego aprovechando muchas opciones que tengo en el día a día; tengo un regalo de colegio en el que hay un templo enorme, y hay varias capillas dentro. Pues intento en el rato de la comida hacer tercia, me gusta mucho rezar la liturgia. Los salmos tienen mucho que ver conmigo, o sea, Dios me habla mucho a través de ellos. Y Laudes… no todos los días los rezo. Eso sí, el Evangelio diario. Y si no lo puedo rezar, pues a lo mejor con los niños leyéndolo por la noche. Siempre me gusta utilizar la tecnología para cosas así, y hay un sacerdote que me gusta mucho en YouTube que reza el Evangelio del día, hace una pequeña meditación… Intento cuidar la intimidad con el Señor pero en este entresijo de rutina que tenemos, que a veces es caótico y me cuesta encontrar esos momentos íntimos con Él.  Pero eso, aprovechando ahí como cada hueco, buscándolo como dice también el Salmo: La cierva que busca el agua… que tiene sed…

»Le doy gracias a Dios por existir. Yo por la mañana digo: ‘Gracias, Señor, por un día más, ayúdame con lo que tenga por delante, porque ‘tela’’. Sé cómo empieza el día pero nunca cómo acaba, pero eso también es bonito. Pero yo primero siempre he sentido que soy una mimada del Señor. Siempre. Porque he vivido cosas que digo: “estos son detalles del Señor, que no tenía por qué haberlos tenido y los ha tenido”. Y como que lo veo muy claro, entonces, también digo: ‘Gracias, Señor, por hacérmelo tan evidente, o por estos detalles, ¿por qué a mí? ¿Por qué me tienes que dar esto en concreto?’

»Mira, también gracias por mi marido,  que fue un regalo del Señor, gracias por cada uno de mis hijos, no sé, gracias por estar cuidada desde pequeña. Me emociono por eso, porque me siento así,  muy bendecida. A veces mi oración es solo dar gracias, y “Señor, lo que tú quieras darme”. A veces es que no sé qué pedir, no sé qué pedir porque me parece hasta egoísta. He aprendido que el pedirse es más bien decir: “Señor, mira, te presento mi realidad, que es esta”.  Pero eso, me parece hasta egoísta pedir.

María Jesús Villanueva (@susi.profe) en el Casco Histórico de Alcalá de Henares

Desbordar el amor de Dios 

Al preguntarle qué cree que Dios espera de ella especialmente en relación con la influencia digital que tiene reflexiona:

– «Cuando empezábamos con el proyecto rezamos mucho si salir adelante, porque era algo que veíamos que el Señor nos ponía en el corazón, pero había que discernir si era algo de Dios o no. A mí se me presentaba como algo que podía ser peligroso por el hecho de justo llevarlo a Redes Sociales, ¿no? Entonces, yo lo que sí que siento que me pide el Señor es que todo esto que yo vivo, esta belleza de vida, este encuentro que he tenido con Él, llevarlo,  llevarlo a Redes, llevarlo, a veces a lo mejor no es con la  palabra ‘Dios’ concretamente, pero sólo por la pasión con la que vives o por lo alegre que estás. Es que yo estoy alucinando, porque a veces simplemente por el hecho de cómo ríes llamas la atención. Pero es que esta sonrisa que llevo en la cara muestra algo que vivo, ¿no? Entonces eso: llevar eso con lo que me he encontrado yo, desbordar del amor de Dios».

María Jesús Villanueva explica también cómo evangeliza: 

– «Hago directos en YouTube en los que me pongo a estudiar con los alumnos porque les estoy enseñando un poco cómo generar rutina (les cuesta muchísimo) y a lo mejor en esos momentos salen conversaciones, pues por ejemplo, ven el anillo de casada, pues: ‘¡Ah, ya estás casada!’ ya solo eso está siendo un romper con lo que al final hoy en día la sociedad está desechando, ¿no? A los jóvenes les llama la atención que me casara tan joven.

»Y luego cuando voy a coles o cuando voy a universidades y ellos me preguntan ya más en concreto, en pequeños círculos, en pequeños grupos, pues sí, ahí no tengo ningún problema. El otro día, por ejemplo, me preguntaron unos alumnos de Magisterio con los que hablamos un poco de cómo está hoy el día el profesorado, y les angustiaba un poco porque ellos estaban de prácticas y veían que los profesores están agobiados, que muchos están incluso con depresión y que no saben cómo gestionar tanta burocracia o tantos problemas en el aula con muchas familias y alumnos. Claro, me pedían tips o consejos para llevar esos días duros. Yo ahí me preguntas eso y yo es que no te puedo mentir: ‘Mira, es que para mí, mi fuerza es Dios.’

»Ahí va surgiendo de forma natural, simplemente no callando cuando me preguntan concretamente.

María Jesús Villanueva asegura que se puede llegar a Dios explicando ecuaciones – Imagen cedida por María Jesús Villanueva

Empaparse de la mirada de Dios

»¿Qué he descubierto sobre Dios enseñando a millones de personas? Pues cómo mira a cada uno sin juzgarle. Mi misión como profe es justo dar esas segundas, terceras, cuartas, quintas, infinitas oportunidades. O sea, el empaparme yo de la mirada de Dios, de Él.

»¿Y se puede llegar a Dios explicando ecuaciones? Sí, llegar a Dios con la belleza del conocimiento… soy muy pro de ello. No es lo mismo, por ejemplo, explicar los números fraccionarios así porque sí, o explicarlos con la historia de cómo el ser humano fue teniendo una necesidad de contabilizar, y al contar empezó con los números naturales. Luego tuvo necesidad de contar no solo con naturales sino también con números enteros, y la necesidad de partir, entonces los fraccionarios. Vas hilando las Matemáticas con la humanidad, y la humanidad al final con esos inicios y con ese Dios creador, ¿no?

»Además creo que en Matemáticas, en las Ciencias en general, lo tenemos todavía más fácil porque conforme te vas adentrando en lo que tienes alrededor, en cómo funciona, en la exactitud y la belleza de las Matemáticas, estás entendiendo el lenguaje con el que Dios ha hecho la Creación. Eso es brutal».

Es muy concreta cuando cuenta cómo se levanta cuando se cae: 

– «Desahogándome mucho con Dios y entendiendo que al final Él cuenta conmigo. Esa es la forma en la que Dios me levanta».

«Susi Profe» fue una de las finalistas del premio Mujeres a Seguir 2024 en la categoría de Comunicación – © MAS2024 / Botán fotógrafos – Imagen cedida por Mª Jesús Villanueva

Dios le indicó su vocación a la docencia

La vocación a la docencia en María Jesús era un don natural pero no cursó Magisterio desde el primer momento hasta que lo discierne y Dios lo que quiere para ella: 

— «Es muy bonito mi camino porque yo de primeras no quería ser profe… o no me daba cuenta de que quería ser profe. Es verdad que he disfrutado siempre mucho de enseñarle a los demás todo lo que aprendía. Incluso yo con 15 años a mis compañeros siempre les enseñaba. Si tenían alguna dificultad me quedaba con ellos en los recreos. Lo típico ¿no? Era la de clase que ayudaba a los demás enseñándoles lo que les costaba. Y además era chulísimo que me decían: “Jo, es que me encanta cómo explicas.” Entonces a mí me gustaba que me dijeran eso. Decía: “Jo qué guay, no sé por qué razón resulta que les ayuda mucho cómo explico.” Ahí empezó a surgir un poco la semilla de esa vocación profesional, pero yo no le hacía mucho caso. Yo lo veía un poco como “tengo un don (que en ese momento no le ponía esa palabra), por lo que sea ayuda.”

»Con el tiempo me fui dedicando a dar clases particulares, un poco también para ayudarme en los estudios, por lo típico de sacarte tus primeros dinerillos. A la vez terminé Bachillerato. Yo siempre he sido una buena alumna de sacar muy buenas notas, que me ha gustado mucho aprender. Y el punto fue cuando yo me encontré en Segundo de Bachillerato con que me gustaba todo, pero no sé a qué dedicarme, no sé qué carrera elegir. Termino selectividad y no sabía cuál elegir.

»Claro, mis orientadores cercanos del cole me iban diciendo: ‘Susi, como eres un perfil así de buenas notas, vete a una carrera que tenga muchas salidas, que sea una carrera top‘. Entonces empecé a estudiar Derecho y ADE. Empecé y como todo, pues buenas notas, disfrutándolo, disfruté mucho todo lo que aprendí, pero no me veía. Era el punto ese de: ‘hay algo que rechina, hay algo en lo que me noto que no encajo.’

»Entonces ahí comenzó un momento muy bonito de discernimiento y además en ese momento empecé a tener director espiritual y aparte de apoyarme mucho en mis padres que me conocían, algún profesor que me conocía mucho y muy bien. Fue fundamental ahí la dirección espiritual. Entonces en dirección espiritual, trabajándolo mucho, estuve casi dos años discerniendo, hasta el punto de que hice hasta tercero de carrera, porque no quería tampoco dejarlo sin una opción ¿no? Y seguir cumpliendo un poco, pero viendo a qué me llamaba el Señor y qué bonito fue descubrir que me estaba llamando a la enseñanza pero no lo estaba viendo, claro, o me estaba resistiendo. Porque claro, además visto el panorama de todo lo que trabajamos los profes y que el salario pues no era lo que a lo mejor… Pero ya está, fue romper con eso.

»Yo llegaba tardísimo a casa, agotada porque tenía Universidad por la mañana, luego mis clases particulares que terminaba a las diez de la noche porque iba casa por casa -yo ahí con mi cochecito- y de repente llegar a casa agotada y decir: “ojo, estoy cansada pero contenta”. Eso era ya también una señal de que ese era mi talento, mi don que no tenía que frenar. Y mira qué bonito y qué pasada porque pude al final dar el salto a estudiar magisterio y darme a tope como profe,  y efectivamente es que me apasiona tanto y noto tanto que es mi vocación que menos mal ¿no? Y doy muchas gracias a que el Señor me pusiera en ese momento un director espiritual».

Susi Profe tiene alrededor de 2 millones de seguidores en las diferentes plataformas en las que publica vídeos explicativos de diferentes asignaturas

Entró en el mundo de la docencia y en 2017 dio el salto a YouTube, a la enseñanza online. Así tomó la decisión:

– Pues ese momento fue un momento súper bonito, ahora mirando hacia atrás, porque me coincidió a mí en una época en la que terminé la carrera (yo me casé a mitad de carrera con 23 añitos). Claro, seguía estudiando, yo empezando ahí mi matrimonio, mi casa sencillita… Y a casa era a donde venían mis alumnos de clases particulares. Teníamos el salón preparado, con la pizarra que es la que tengo ahora, que sigue siendo la misma, con la mesa típica extensible y con taburetes. Y eso ya también lo vivía mi marido. Claro, venían alumnos con muchas dificultades, que habían suspendido, que les faltaba motivación, y a lo mejor después de un año trabajando conmigo salían reforzados, y no solo eso, les encantaban las Matemáticas cuando venían de odiarlas.

Mi marido se dedica al mundo un poco técnico, le gusta mucho el tema de imagen, de sonido, y los dos veíamos que yo daba una clase, (y esto nos pasa mucho a los profes en el aula) pero se le llevaba el viento. Y luego además tenía alumnos que muchas noches me llamaban (porque yo les daba mi número) porque al día siguiente tenían un examen, y con los nervios: ‘Susi, es que no me sale este ejercicio y tengo mañana el examen, a ver si me ayudas’. Y yo ahí por la noche, como podía, por WhatsApp  explicándole con fotos, de aquella manera, y el ‘run run’ venía otra vez: ‘Jo, si esto lo tuviera en vídeo’. Entonces empezó ahí, se fue generando el caldo de cultivo para que un día entre los dos (mi marido y yo) dijéramos:  ‘oye, pues ¿podríamos hacer cápsulas explicativas en vídeo y de alguna manera mandárselo a los alumnos cuando tengan problemas?’

Y luego el siguiente paso fue por qué no hacerlo un proyecto ‘chulo’. En ese momento la plataforma que se nos ocurría era YouTube. Vídeos explicativos en YouTube, a los que cualquiera pueda acceder. Y así empezó todo.

Pierre y Lise, la pareja de médicos que se ha confirmado a los 40 años: «El objetivo de la vida no es vivir mucho tiempo ni ser rico; es conocer a Dios. No hay edad para dejarse llevar por el Espíritu Santo»

Pierre y Lise han visto como ha madurado su fe al conocer más a Dios y les ha aportado frutos en cómo afrontar situaciones delicadas en su profesión / Foto: Aleteia - Con la autorización de Pierre y Lise

Camino Católico.- ¿Cómo encontrar un hueco para Dios cuando los días solo tienen veinticuatro horas? Para Lise y Pierre, la pareja de médicos, esta pregunta surge una y otra vez. Entre los largos estudios de medicina, las guardias en el hospital y su vida familiar con dos hijos de 8 y 9 años, estos dos bautizados desde hace mucho tiempo habían pospuesto durante mucho tiempo una etapa esencial de su vida cristiana: la confirmación.

Sin embargo, ese deseo nunca los había abandonado. De hecho, fue durante su preparación para el matrimonio, en 2012, cuando se dieron cuenta de ese "vacío" en su camino de fe. Pero el ritmo del hospital y las exigencias del día a día siempre acababan imponiéndose.

"Durante años, nos decíamos que lo haríamos cuando tuviéramos tiempo, el año que viene…", confiesa Pierre a Christine Magne en Aleteia. Hasta que tuvieron una revelación compartida como pareja: "Al cabo de un tiempo, nos dijimos que íbamos a dejar de esperar a tener tiempo y que íbamos a sacárnoslo".

Esta decisión maduró en el seno de su vida familiar. El año pasado, sus dos hijos hicieron la primera comunión. Al intentar responder a las preguntas de sus hijos, ellos mismos redescubrieron los fundamentos de su fe. Una homilía que escucharon poco después en la parroquia vino a confirmar esta llamada: "Dejaos evangelizar por vuestros hijos".

"Durante años, nos hemos dicho que lo haríamos más adelante. En realidad, solo hay que decidir dedicar ese tiempo. El objetivo de la vida no es vivir mucho tiempo ni ser rico, sino conocer a Dios".

A pesar de todas las limitaciones que les imponía su labor como cuidadores, Pierre y Lise llamaron a la puerta de la casa parroquial. La respuesta del padre Kevin fue decisiva para poner en marcha sus preparativos.

Con sencillez, les respondió: "Ya nos las arreglaremos". Para él, lo esencial era otra cosa: su sincero deseo de recibir este sacramento y su fidelidad a la misa dominical. Lo demás ya se iría organizando. A medida que avanzaban juntos, encontraron la fuerza para reorganizar sus agendas e incorporarse al grupo de catequesis para adultos.

Con ese apoyo y ese ánimo, han redescubierto la belleza de las enseñanzas de la Iglesia con su mirada de adultos. Esta preparación no se ha quedado en lo teórico. Poco a poco, han visto cómo su fe impregnaba cada vez más su forma de vivir su profesión.

Ante complicaciones quirúrgicas o pronósticos sombríos, la fe de Pierre le invita a calmar la ira y a replantearse las prioridades: "El más pequeño está ahí, sufre; haz lo que puedas por él, deja de perder el tiempo con el papeleo. Te han puesto ahí". La fe de Lise le ayuda de forma concreta a encontrar la fuerza para comunicar diagnósticos graves, para acompañar a los enfermos y para "mantener la esperanza, al tiempo que reza por ellos de forma muy discreta".

A veces, algunos pacientes les dicen: "Doctor, se nota que es usted creyente, porque aborda las cosas de una manera determinada". De hecho, fue al comprender cómo podían convertirse en testigos activos en su entorno profesional cuando Pierre se sintió por fin "maduro" para este sacramento de la edad adulta.

El día de su confirmación, rodeados de sus hijos, dicen que les invadió una profunda paz. "¡Hay que hacerlo! Durante años, nos dijimos que lo haríamos más adelante. En realidad, solo hay que decidir dedicar ese tiempo. El objetivo de la vida no es vivir mucho tiempo ni ser rico; es conocer a Dios. No hay edad para dejarse llevar por el Espíritu Santo. Incluso a los 40 años, no es demasiado tarde".

David Jasso fue expulsado del seminario y durante 7 años fue directivo de fútbol, sentía que el Señor lo llamaba y es sacerdote: «Dios me ha sostenido y no me ha pedido perfección, pero sí disponibilidad, confianza y fidelidad cotidiana»

David Jasso Ramírez es actualmente Vicario episcopal de Pastoral de la Arquidiócesis de Monterrey (México) y ha cumplido ocho años de sacerdocio a principios de este año 2026 

* «Ahí empezó el discernimiento en serio, cuando dejé Rayados. La espinita estuvo todo el tiempo, pero había momentos en que se iba. Tuve novias, viajé, me divertí, del Cielo a la tierra, del seminario a la cancha de fútbol, en un ambiente de lujos, de trato VIP en muchas partes, de estar cerca de los famosos, de estar ahí en el mejor momento del equipo… Después de 8 años de sacerdocio, no sé cómo serán los años que vienen. Tampoco lo sabía al inicio, pero si algo puedo decir hoy, con serenidad, es esto: no me arrepiento del camino. Y sigo creyendo que Dios actúa más en la fidelidad cotidiana que en los momentos extraordinarios. Ocho años después, no presumo logros. Agradezco la gracia de seguir caminando. Y eso, para mí, ya es mucho»

 En el vídeo, David Jasso Ramírez cuenta su testimonio de vida en 2019 a Desde la fe

Camino Católico.- Mientras el mundo vive la emoción del Mundial 2026, el Padre David Jasso Ramírez conoce muy bien lo que significa estar cerca de la pasión que despierta el fútbol.

Antes de convertirse en sacerdote, trabajó durante siete años en el Club de Futbol Monterrey Rayados, donde ocupó distintos cargos hasta llegar a ser gerente deportivo. Vivió campeonatos, viajes, decisiones importantes y la intensidad de uno de los entornos más competitivos y admirados del deporte profesional.

Sin embargo, detrás de los logros y la emoción de las canchas, Dios seguía escribiendo una historia diferente.

Lo que pocos saben es que antes de trabajar en el fútbol, David había pasado más de ocho años en el Seminario de Monterrey (México). En 2003 tuvo que dejar la formación sacerdotal para madurar aspectos importantes de su vida. Aquella salida fue dolorosa, pero con el tiempo comprendió que Dios no había dejado de acompañarlo.

David Jasso junto a su familia Ramírez en el tiempo que ingresó por primera vez en el seminario

Su camino vocacional inició como el de otros jóvenes que, al terminar la preparatoria, piden su ingreso al seminario para ser sacerdotes. No obstante, ocho años después, en 2003 tras un periodo de discernimiento, volvió a la vida laical.

“Llegué hasta tercero de Teología, me faltaba año y medio para terminar. Yo salí del seminario. Entré con 17 años y salí de 26, con 20 pesos en la bolsa”, recuerda en declaraciones a Desde la Fe.

“Me expulsaron porque no cumplía con el perfil. A lo largo de la formación hay varios momentos de revisión de vida y consideraron, los padres formadores, en ese momento, que yo no tenía vocación, que me faltaba madurar algunos aspectos de mi vida y que el perfil que yo tenía no correspondía a lo que se buscaba”, dice a Aleteia.


David Jasso cuando ejercía como directivo del Club de Futbol Monterrey

Un mes después se entrevistó con Jorge Urdiales, entonces presidente del Club de Futbol Monterrey, quien lo invitó a incorporarse a la institución como coordinador de Responsabilidad Social. Después fue Jefe de Prensa por un corto periodo hasta que fue nombrado Gerente Deportivo.

En ese momento su historia dio un vuelco que lo llevó a viajar durante años con el primer equipo, a convivir todos los días con los jugadores y el cuerpo técnico, a compartir sus logros y sus fracasos, las fiestas y reuniones familiares.

En esta época convivió con figuras del futbol mexicano, como Jesús «el cabrito» Arellano, Aldo de Nigris, Sebastian «el loco» Abreu, Victor Manuel Vucetich, Miguel Herrera y Ricardo Antonio Lavolpe, entre muchos más. 

El padre David Jasso con Gerardo ‘Tata’ Martino en 2019, a quien bendijo, cuando inició su trabajo de entrenador de la selección nacional de fútbol de México

Tenía el acceso a toda una institución poderosa del futbol mexicano y se codeaba con los futbolistas más famosos de toda la liga mexicana. Su talento y habilidades lo llevaron a tocar el cielo del futbol y pasó de ser un seminarista desconocido a un líder dentro del club.

«Cada vez que salíamos al campo, rezábamos un padrenuestro y un avemaría. Me acuerdo haber ayudado a Sebastián “loco” Abreu a restaurar una imagen de la Virgen que traía por todos lados», así recuerda el Padre David cómo su fe seguía intacta.

Los medios de comunicación resultaron ser para David un medio propicio para el éxito y la fama. Se movía como pez en el agua en ellos y descubrió una fascinación y una facilidad para dominar las relaciones públicas, el marketing, las cámaras de televisión y los micrófonos de prensa. Estaba anonadado, impresionado e impactado por las mieles del fútbol.

Orando en el vestidor

El padre Jasso recuerda dos momentos específicos durante su carrera como directivo, en los que se replanteó seriamente volver al seminario: el primero fue la muerte de Antonio de Nigris, en 2009. Aunque jugaba en Grecia, era un jugador muy querido por la afición, y su hermano Aldo jugaba en Rayados. Por ello, a él le tocó gestionar la repatriación del cuerpo y acompañar a la familia.

“Yo estaba en el vestidor y Chuy Arellano me pidió que dijera una oración. Solamente había jugadores y cuerpo técnico, yo era el único de pantalón largo. Entré, me puse a un lado de Aldo, él se hincó, puse la mano en su hombro y empezamos a rezar. No me acuerdo qué recé, pero traté de crear un ambiente de hermandad, de equipo y de comunidad”.

El padre David Jasso los jugadores del equipo le pidieron orar varias veces y eso le hizo presente que el llamado al sacerdocio seguía en el fondo de su corazón

El otro momento, durante el primer campeonato que vivió como Gerente Deportivo, de nueva cuenta los jugadores del Monterrey le pidieron que dirigiera una oración de agradecimiento a Dios.

“Fueron esos dos momentos, en la alegría y en el dolor, en que me pregunté ‘¿Qué ven en mí que yo no estoy viendo? ¿Qué estoy transmitiendo que yo no me doy cuenta?’”, recuerda.

Quizá por eso, el ahora técnico del Club América, Miguel Herrera, uno de sus amigos más entrañables en el mundo del futbol, siempre lo apodó El Curita.

Un alto en el camino

Pese a que la cosquillita por volver al seminario nunca desapareció en todos esos años, la intensidad del trabajo en el Monterrey no le permitió detenerse para discernir qué era lo que Dios quería de él, hasta que en 2011 dijo adiós a Rayados, fundó una empresa de mercadotecnia deportiva y comenzó a dar clases. Entonces, el llamado de Dios se hizo fuerte.

“Ahí empezó el discernimiento en serio, cuando dejo Rayados. La espinita estuvo todo el tiempo, pero había momentos en que se iba. Tuve novias, viajé, me divertí, del Cielo a la tierra, del seminario a la cancha de fútbol, en un ambiente de lujos, de trato VIP en muchas partes, de estar cerca de los famosos, de estar ahí en el mejor momento del equipo”.

A partir de su salida tuvo un año para discernir y en 2012 finalmente pidió su readmisión al seminario.

El camino para llegar al sacerdocio fue largo. No sólo su readmisión tomó tiempo. Además, durante su formación lo operaron a corazón abierto. El miedo hacía mella en su alma, pero su devoción a la Virgen María de Guadalupe lo inundó de paz, fe y esperanza para enfrentar esta cirugía.

Las pruebas aún no terminaban para el seminarista, ya que meses después, su padre enfermó y falleció, llevando al seminarista a forjarse en la paciencia y a entender esta etapa de su vida como el crisol de su alma y vocación.

El padre David Jasso para pasar del fútbol al seminario debió recorrer un largo camino lleno de pruebas

«No fue fácil regresar porque me habían expulsado. Yo toqué la puerta del seminario, no fue fácil, no había obispo en ese momento y tardaron un año en aceptarme. Entré condicionado y, aunque ya habían pasado 10 años, ahí seguían los expedientes; pero finalmente me ordenaron sacerdote», comparte con una sonrisa.

Sólo el inicio

Cinco años después, en enero de 2018, David Jasso fue ordenado sacerdote.

Si antes, a su llegada a Rayados, asumió el reto de aprovechar su experiencia como seminarista para aplicar esos valores en el club. Ahora, asegura, el camino es a la inversa. “Quizá ese es el mayor reto ¿Cómo integrar aquello que aprendí con la Iglesia y con mi ministerio?”.

El camino que David Jasso debió recorrer para convertirse en sacerdote fue muy distinto y mucho más largo que el de muchos de sus compañeros. Sin embargo, asegura, el día de su ordenación no lo vivió como el final del trayecto: “no es la meta, sino un nuevo inicio”.

Agradecimiento a Dios por 8 años de sacerdocio

David Jasso, Vicario episcopal de Pastoral de la Arquidiócesis de Monterrey (México), ha cumplido ocho años de sacerdocio a principios de este año 2026 y hace balance: “Ocho años no son muchos, pero tampoco son pocos. No alcanzan para hablar desde la nostalgia, pero sí para mirar atrás con verdad. Ocho años de sacerdocio dan para agradecer, para reconocer límites, para confirmar algunas intuiciones…” dice en Vida Nueva.

“Si algo me ha costado en estos ocho años ha sido aceptar mis propios límites sin endurecerme. No refugiarme en el activismo para no sentir. No anestesiar el corazón para poder seguir funcionando. No reducir el sacerdocio a lo que hago, a lo que produzco, a lo que se ve. Aprender que cuidar la interioridad no es un lujo, sino una necesidad vital para no perder el alma. En no pocas ocasiones, mi capilla, mi oficina, mi estudio y mi lugar de descanso ha sido un avión, un aeropuerto o un autobús”, asegura.

El padre David Jasso en Casa Lago, sede de la Conferencia del Episcopado Mexicano

Y subraya que “reconozco que he sido profundamente sostenido por personas concretas, por comunidades reales, por hermanos sacerdotes con los que se puede hablar sin máscaras. Por conversaciones sinceras con amigos de toda la vida y por la oración cuando ya no hay muchas palabras. Pero sobre todo, por Dios que no me ha pedido perfección, pero sí disponibilidad; no control, sino confianza; no dureza, sino fidelidad cotidiana”.

“Al cumplir ocho años de sacerdocio, no celebro haber llegado lejos. Celebro haber seguido y haber permanecido en el camino cuando fue luminoso y cuando fue cuesta arriba. Haber aprendido que el ministerio no consiste en hacerlo todo bien, sino en seguir diciendo sí, una y otra vez, en lo pequeño, en lo ordinario, en lo que no se ve. No sé cómo serán los años que vienen. Tampoco lo sabía al inicio, pero si algo puedo decir hoy, con serenidad, es esto: no me arrepiento del camino. Y sigo creyendo que Dios actúa más en la fidelidad cotidiana que en los momentos extraordinarios. Ocho años después, no presumo logros. Agradezco la gracia de seguir caminando. Y eso, para mí, ya es mucho”, concluye.

Homilía del evangelio del domingo: Cuando acogemos su Palabra, Dios bendice nuestro trabajo y multiplica sus frutos de forma asombrosa / Por P. José María Prats

* «Hoy, por desgracia, nos cuesta mucho acoger cualquier palabra que no sea la nuestra: lo que nos parece, lo que nos gusta, lo que nos apetece. A los hijos les cuesta acoger la palabra de sus padres, a los alumnos, la de sus maestros, a todos, la palabra de Dios. Por ejemplo, cuando como sociedad aprobamos una ley que permite el aborto o equiparamos la unión matrimonial entre un hombre y una mujer a otros tipos de uniones, estamos rechazando la palabra de Dios y nos quedamos sin vida»

Domingo XV del tiempo ordinario - A

Isaías 55, 10-11 / Salmo 64 / Romanos 8, 18-23 / San Mateo 13, 1-23

P. José María Prats / Camino Católico.-  La liturgia de este domingo nos invita a reflexionar sobre la palabra de Dios. En la primera lectura, Isaías compara esta palabra con la lluvia, que cae del cielo sobre la tierra, la empapa, la fecunda, la hace germinar y regresa de nuevo al cielo dejando una estela de frutos. Esto se aplica particularmente a Jesucristo, la Palabra definitiva del Padre que descendió sobre la tierra por el misterio de la Encarnación, la fecundó y transformó con su vida y su muerte, y regresó de nuevo al Padre arrastrando consigo a todos los que la acogieron por la fe.

Pero así como el fruto que produce la lluvia depende de la calidad de la tierra que la recibe y de si ha sido convenientemente arada y preparada, el fruto de la palabra de Dios depende de la actitud y de las disposiciones de las personas que la reciben. 

En el evangelio, Jesús compara la palabra del reino no ya con la lluvia, sino con la semilla que un sembrador salió a sembrar por doquier, y pone ejemplos de algunos tipos de tierra que no son capaces de hacer fructificar esta semilla:

La tierra al borde del camino está tan endurecida que la semilla no puede echar raíces en ella. Son las personas que se han ido cerrando a la acción de Dios y han quedado sometidas al poder del mal, que neutraliza enseguida cualquier influjo de la palabra de Dios.

El terreno pedregoso no tiene suficiente profundidad de tierra como para que la semilla pueda arraigar sólidamente. Son las personas que se sienten atraídas por la maravilla que supone una vida en santidad sujeta a la palabra de Dios, pero que en el día a día no son capaces de cumplir con sus exigencias.

La tierra llena de zarzas no dispone del espacio necesario para que pueda germinar una nueva semilla. Son las personas que se han dejado absorber de tal manera por los afanes de la vida y el bienestar material que no tienen tiempo ni energías para desarrollar su vida espiritual.

La tierra buena, en cambio, es permeable a la semilla, es lo suficientemente profunda como para que ésta pueda arraigar sólidamente, y tiene espacio disponible para que la planta pueda crecer, desarrollarse y dar fruto. Son las personas que se abren a la palabra de Dios, reconocen su valor incomparable y, en consecuencia, no cejan en el empeño de ser siempre fieles a ella, dedicándole la atención y energías que merece.

Es importante prestar atención al dato cuantitativo del fruto producido por la semilla que cayó en tierra buena: en unos casos el ciento, en otros el sesenta y en otros el treinta por uno. En la Palestina de la época de Jesús lo máximo que podía llegar a producir una semilla era entorno al siete por uno. Las cantidades referidas por Jesús nos dan a entender que los frutos producidos por la palabra de Dios están mucho más allá de lo que el ser humano puede alcanzar sólo con su esfuerzo: cuando acogemos su Palabra, Dios bendice nuestro trabajo y multiplica sus frutos de forma asombrosa.

Hoy, por desgracia, nos cuesta mucho acoger cualquier palabra que no sea la nuestra: lo que nos parece, lo que nos gusta, lo que nos apetece. A los hijos les cuesta acoger la palabra de sus padres, a los alumnos, la de sus maestros, a todos, la palabra de Dios. Por ejemplo, cuando como sociedad aprobamos una ley que permite el aborto o equiparamos la unión matrimonial entre un hombre y una mujer a otros tipos de uniones, estamos rechazando la palabra de Dios y nos quedamos sin vida.

Necesitamos más que nunca una cosecha del ciento por uno que haga nuestra sociedad más humana y fraterna, que devuelva la harmonía a nuestras familias y la paz a nuestros corazones: ¡necesitamos acoger con todo nuestro empeño la Palabra que engendra la vida!

P. José María Prats

Evangelio:


Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a Él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente se quedaba en la ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas.


Decía: 


«Una vez salió un sembrador a sembrar. Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos, que oiga».


Y acercándose los discípulos le dijeron: 


«¿Por qué les hablas en parábolas?». 


Él les respondió: 


«Es que a vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. En ellos se cumple la profecía de Isaías: ‘Oír, oiréis, pero no entenderéis, mirar, miraréis, pero no veréis. Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y han cerrado sus ojos; no sea que vean con sus ojos, con sus oídos oigan, con su corazón entiendan y se conviertan, y yo los sane’. ¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron.


»Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. Sucede a todo el que oye la Palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino. El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la Palabra, y al punto la recibe con alegría; pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumbe enseguida. El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto. Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta».

San Mateo 13, 1-23