Camino Católico

Mi foto
Queremos que conozcas el Amor de Dios y para ello te proponemos enseñanzas, testimonios, videos, oraciones y todo lo necesario para vivir tu vida poniendo en el centro a Jesucristo.

Elige tu idioma

Síguenos en el canal de Camino Católico en WhatsApp para no perderte nada pinchando en la imagen:

sábado, 13 de junio de 2026

Chase Kear: «Salté con la pértiga, caí, me extirparon parte del cráneo; los médicos no esperaban que sobreviviera, gente de todo el mundo rezó al padre Emil J. Kapaun y en días me recuperé; el milagro se estudia para beatificar al sacerdote»

En la fotografía, Chase Kear, con casco protector, aparece en su regreso a la competición de salto con pértiga el 3 de abril de 2010, durante el encuentro de atletismo Hutch Night Relays en el Hutchinson Community College de Kansas / Foto de OSV News - Cortesía de Chase Kear 

* «Uno de los aspectos del milagro que se está investigando es la rapidez y el alcance de la recuperación. El accidente fortaleció mi fe increíblemente. Hoy en día, sigo orando para que el padre Kapaun interceda por mi.Solo le pido que esté conmigo y me guíe.Que me ayude a tomar la decisión correcta»

Camino Católico.- Cuando Chase Kear supo por primera vez del padre Emil J. Kapaun en octavo grado, no tenía ni idea de que el capellán militar de Kansas, en camino a la santidad, cambiaría su vida para siempre.“Ha estado presente en mi vida de una forma u otra”, declara a OSV News este hombre de 37 años originario de Colwich, Kansas. “Y nunca lo supe”.

Hace casi 20 años, Kear sufrió un grave accidente de salto con pértiga que puso en peligro su vida. Sobrevivió inesperadamente gracias a las oraciones de su familia, su parroquia y personas de todo el mundo, quienes imploraron la intercesión del padre Kapaun, capellán del ejército estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea. Estas oraciones se produjeron después de que se abriera la causa de canonización del padre Kapaun en 1993.

Hoy, la recuperación de Kear podría contribuir a la causa del padre Kapuan, declarado «Venerable» el año pasado. Para el siguiente paso —la beatificación— necesita un milagro reconocido por la Iglesia como obra de su intercesión. En general, se requiere un segundo milagro de este tipo para la canonización.

Kear compartió la historia de su increíble recuperación con OSV News casi cinco años después de que los restos del padre Kapaun fueran repatriados a Kansas . Recordó haberse lesionado la cabeza cuando era estudiante universitario practicando salto con pértiga, un deporte en el que los atletas usan una pértiga para impulsarse por encima de una barra horizontal. Los cirujanos actuaron con rapidez y le extirparon un tercio del cráneo y aproximadamente el 10 % del lóbulo frontal en un intento por salvarle la vida.

Mientras la gente acudía al padre Kapaun en su nombre, Kear superó todas las expectativas con tan solo sobrevivir. Menos de dos años después de su accidente, volvió a competir en salto con pértiga. Obtuvo una licenciatura y posteriormente un título en ensamblaje de estructuras aeronáuticas mientras trabajaba en una importante empresa fabricante de aeroestructuras. En el decimotercer aniversario de su accidente, se casó con el amor de su vida. Hoy tienen tres hijos.

Chase Kear reza ante el ataúd que contiene los restos del padre Emil Kapaun, capellán del ejército estadounidense, en la Catedral de la Inmaculada Concepción en Wichita, Kansas, el 27 de septiembre de 2021, pocos días antes de su misa fúnebre / Foto de OSV News - Cortesía de Chase Kear

El accidente

Kear recuerda el 2 de octubre de 2008: el día de su accidente. Siendo estudiante de segundo año en el Hutchinson Community College en Kansas, Kear salió disparado a más de 4 metros de altura mientras practicaba salto con pértiga.

“Salté del suelo y me balanceé boca abajo, y la pértiga se deslizó como mantequilla; se flexionó con muchísima facilidad”, dice Kear. “Recuerdo que pensé: ‘Esto puede ser muy bueno o muy malo’”.

Al girarse para caer de espaldas, su cabeza se estrelló contra el suelo. “Me golpeé la cabeza y vi ese destello blanco… como cuando ves estrellas. Así que estuve consciente al menos por un breve instante, el tiempo suficiente para sentir el golpe en la cabeza y noté que se movía”.

La lesión

Se desmayó y, cuando despertó, estaba en el hospital. “La lesión en sí no fue porque se me fracturara el cráneo. Fue mi cerebro el que se estrelló contra el interior del cráneo, provocándome un hematoma cerebral”. 

Según cuenta, a medida que su cerebro se inflamaba, los médicos trabajaron para aliviar la presión y evitar que el hematoma se extendiera. Le extirparon una parte del cráneo que iba desde el centro de la frente hasta la parte posterior de la oreja derecha. También le recortaron tejido cerebral. Según él, los médicos no esperaban que sobreviviera a la cirugía. Y, de ser así, la recuperación sería improbable. 

La recuperación

Las oraciones por Kear comenzaron inmediatamente después de su accidente, cuando su tía lo incluyó en la lista de oración de la iglesia católica del Sagrado Corazón en Colwich. La parroquia, que tenía devoción al padre Kapaun, oró pidiendo la intercesión del sacerdote.

El padre Emil Joseph Kapaun, capellán del Ejército de los Estados Unidos y sacerdote de la Diócesis de Wichita, Kansas, aparece en la fotografía celebrando misa desde el capó de un jeep el 7 de octubre de 1950 en Corea del Sur. Candidato a la santidad, falleció el 23 de mayo de 1951 en un campo de prisioneros de guerra norcoreano. (Foto de OSV News/Cortesía del médico del Ejército de los Estados Unidos Raymond Skeehan)

“La oración del Padre Kapaun en nuestra parroquia era una oración que rezábamos por los enfermos y moribundos en la línea de oración. Si estabas en esa lista de oración… estabas prácticamente al borde de la muerte”, asegura  Kear.

El padre Kapaun, un célebre capellán y capitán del Ejército de los Estados Unidos, a quien se le otorgó póstumamente la Medalla de Honor en 2013, vivió entre 1916 y 1951. Ordenado sacerdote de la Diócesis de Wichita, Kansas, en 1940, arriesgó su vida en repetidas ocasiones al servicio de los soldados. Falleció a los 35 años en un campo de prisioneros de guerra en Pyoktong, Corea del Norte.

Personas de todo el mundo oraron pidiendo la intercesión del padre Kapaun después de que los hermanos de Kear crearan un grupo de apoyo en Facebook solicitando oraciones.

“Empecé a hacer cosas en horas y días que, para la mayoría de las personas con la gravedad de esa lesión, habrían tardado semanas, meses o años en hacer, si es que alguna vez lo lograban”, dice Kear. “Uno de los aspectos del milagro que se está investigando es la rapidez y el alcance de la recuperación”. En total, Kear pasó más de una semana en coma y más de un mes en el hospital. 

El padre Emil Kapaun, capellán del ejército estadounidense y sacerdote de la diócesis de Wichita, Kansas, aparece en un retrato sin fecha / Foto de OSV News - Cortesía de la Diócesis de Wichita

Una conexión especial

Kear escuchó por primera vez la historia del padre Kapaun cuando el hermano menor del sacerdote, Eugene, y su esposa, Helen, hablaron con la clase de religión de octavo grado de Kear. 

Más tarde, Kear descubrió que tenía muchas conexiones con el padre Kapaun. Su abuelo había sido amigo de Eugene. Tras la muerte de su abuelo, la familia de Kear encontró una caja con recortes de periódico que revelaban que había estado siguiendo la historia del padre Kapaun en tiempo real.

Más de una década después de su accidente, Kear también compró una casa que, casualmente, estaba al lado de una casa que Eugene había construido y de la que era propietario.

Kear afirma que “el accidente fortaleció mi fe increíblemente. Hoy en día, sigo orando para que el padre Kapaun interceda por mi.Solo le pido que esté conmigo y me guíe.Que me ayude a tomar la decisión correcta”, dice.

En 2021, cuando los restos del padre Kapaun fueron repatriados a Kansas, Kear estuvo presente. Asistió al funeral del sacerdote, que tuvo lugar tres días antes de su propia boda. 

“Pasé de la peor situación posible a donde estoy ahora, y todavía me parece increíble”, dice Kear. “No podría haberlo hecho solo”.

Homilía del evangelio del domingo: Quien anuncia y promueve el Reino de Dios es Jesucristo a través de una comunidad de personas que se esfuerzan por hacerlo presente en su vida y en los demás / Por P. José María Prats

* «Jesús nos ha dicho hoy lo que tenemos que hacer: rogar al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies. Pidámoselo con insistencia para toda la Iglesia: que nos mande personas santas y generosas, dispuestas a arremangarse y comprometerse a fondo para que seamos un poderoso instrumento en manos de Jesús para sanar y liberar a su pueblo»

Domingo XI del tiempo ordinario - A

Éxodo 19, 2-6a / Salmo 99 / Romanos 5, 6-11 / San Mateo 9, 36-10, 8

P. José María Prats / Camino Católico.-  El evangelio de hoy nos invita a reflexionar sobre la realidad de la misión.

Lo primero que llama la atención es que cuando Jesús se encuentra con una multitud de personas y se compadece de ellas porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas sin pastor, su primer impulso no es ir directamente a socorrerlas, sino pedir a sus discípulos que rueguen al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.

Esta es una advertencia importante para los que se nos ha confiado un ministerio apostólico. Lo primero que tenemos que hacer, antes de ponernos a realizar acciones concretas, es pedir a Dios que envíe personas con las que podamos trabajar juntos en la viña del Señor.

No debemos olvidar nunca que quien anuncia y promueve el Reino de Dios no son individuos aislados, sino Jesucristo a través de una comunidad de personas que se esfuerzan por hacer presente este Reino en su vida y en sus relaciones con los demás, y desean ardientemente que todos puedan acceder a él.

De esta comunión en la fe y en el servicio al Reino de Dios surgen unas energías, una motivación, un testimonio y unas posibilidades enormes. Personalmente, puedo decir que la presencia de personas en nuestra comunidad que trabajan con una dedicación y entrega admirables por promover la misión de la parroquia en sus diferentes ámbitos (liturgia, catequesis, atención a los más necesitados, administración...) es para mí un testimonio que me sostiene y me anima cada día para seguir trabajando a pesar de las dificultades y el ambiente tan poco propicio que nos rodea. Y me maravilla ver cómo el Señor va haciendo aparecer personas con diferentes carismas y habilidades que permiten llevar a cabo obras que antes parecían imposibles de realizar.

Leemos en el evangelio que Jesús da a sus discípulos autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia y a continuación les dice: «curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios». Y es así, Jesús nos ha dado el poder para transformar la vida de las personas, para aliviar su sufrimiento material y espiritual, para moverlas a la reconciliación con Dios y con sus hermanos y a vivir con sentido, alegría y esperanza. Y tenemos este poder porque nos hemos ofrecido para ser instrumentos de Jesús y Él actúa a través de nosotros.

Sin embargo, mirando a nuestro entorno, seguimos viendo lo mismo que vio Jesús hace 2.000 años: multitud de personas extenuadas y abandonadas, como ovejas sin pastor, personas esclavizadas por sus pasiones y por las ideologías y estructuras del mundo, personas heridas, desconcertadas y sin esperanza. Y al tomar conciencia de la ingente tarea que supone dar respuesta a estos retos, tendemos a desanimarnos y a quedar como bloqueados. Jesús nos ha dicho hoy lo que tenemos que hacer: rogar al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies. Pidámoselo con insistencia para toda la Iglesia y muy especialmente para nuestra parroquia: que nos mande personas santas y generosas, dispuestas a arremangarse y comprometerse a fondo para que seamos un poderoso instrumento en manos de Jesús para sanar y liberar a su pueblo.

P. José María Prats

Evangelio:


En aquel tiempo, al ver Jesús a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: 


«La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies».


Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el Cananeo y Judas el Iscariote, el mismo que le entregó.


A estos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: «No toméis camino de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que ‘el Reino de los Cielos está cerca’. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis».

San Mateo 9, 36-10, 8

El corazón de Cristo sigue mirando a la humanidad de hoy con misericordia, cercanía y amor / Por P. Carlos García Malo

 


San Antonio de Padua – Película de Dibujos animados

 


Camino Católico.- San Antonio de Padua, película de dibujos animados para niños de la serie “Mi familia católica” de  EWTN.


Homilía del P. Jesús Luis Sacristán y lecturas de la Misa de hoy, sábado, Inmaculado Corazón de María, 13-6-2026

13 de junio de 2026.- (Camino Católico) Homilía del P. Jesús Luis Sacristán y lecturas de la Santa Misa de hoy, sábado de la 10ª semana de Tiempo Ordinario, Inmaculado Corazón de María, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Santa Misa de hoy, sábado, Inmaculado Corazón de María, 13-6-2026

13 de junio de 2026.- (Camino Católico) Celebración de la Santa Misa de hoy, sábado de la 10ª semana de Tiempo Ordinario, Inmaculado Corazón de María, presidida por el P. Jesús Luis Sacristán, emitida por 13 TV desde la Basílica de la Concepción de Madrid.

Misterios Gozosos del Santo Rosario, desde el Santuario de Lourdes, 13-6-2026

13 de junio de 2026.- (Camino Católico).- Rezo de los Misterios Gozosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, sábado, desde la Gruta de Massabielle, en el Santuario de Lourdes, en el que se intercede por el mundo entero. 

Palabra de Vida 13/6/2026: «Conservaba todo esto en su corazón» / Por P. Jesús Higueras

Camino Católico.- Espacio «Palabra de Vida» de 13 TV del 13 de junio de 2026, sábado de la 10ª semana del Tiempo Ordinario, Inmaculado Corazón de María, presentado por el padre Jesús Higueras en el que comenta el evangelio del día. 

Evangelio: San Lucas 2, 41-51:

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.

Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.

Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo.

Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.

Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:

«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados».

Él les contestó:

«¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?».

Pero ellos no comprendieron lo que le dijo.

Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos.

Su madre conservaba todo esto en su corazón.

Misterios Gozosos del Santo Rosario en la Parroquia Asunción de Nuestra Señora, Torrelodones, 13-6-2026

13 de junio de 2026.- (Camino Católico) Misterios Gozosos del Santo Rosario correspondientes a hoy, sábado, en la parroquia Asunción de Nuestra Señora, Torrelodones, emitido por 13 TV.

Bajo la mirada amorosa de la Virgen de Montserrat, en el día de su Inmaculado Corazón, caminemos confiados en la misericordia y el amor de Dios / Por P. Carlos García Malo

 


viernes, 12 de junio de 2026

Papa León XIV en homilía en Tenerife, 12-6-2026: «Quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él; Este es el corazón del Evangelio, de Cristo; Quien se sumerge en él ya no vive para sí mismo; ¡Abran a todos este mar de amor!»

* «El Corazón de Jesús nos revela cómo no perdernos en un dinamismo estéril: ‘Dios envió al mundo a su Unigénito, para que vivamos por medio de él’ (1 Jn 4,9). Hay vida cuando se da vida. De otro modo, se gira en el vacío. En efecto, ‘como recuerda el Concilio, el ser humano está llamado a la comunión con Dios y “no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo”; su vocación más profunda es la de entrar en el movimiento trinitario del amor recibido y compartido’»   

Vídeo de la transmisión en directo de Vatican News con la homilía del Papa León XIV 

* «La gracia más grande es que nos dejemos evangelizar por aquellos a quienes socorremos, que reconozcamos la misteriosa sabiduría de Dios escrita en su misma carne: ‘Crecidos en la extrema precariedad, aprendiendo a sobrevivir en medio de las condiciones más difíciles, confiando en Dios con la certeza de que nadie más los toma en serio, ayudándose mutuamente en los momentos más oscuros, los pobres han aprendido muchas cosas que conservan en el misterio de su corazón. Aquellos entre nosotros que no han experimentado situaciones similares, de una vida vivida en el límite, seguramente tienen mucho que recibir de esa fuente de sabiduría que constituye la experiencia de los pobres. Sólo comparando nuestras quejas con sus sufrimientos y privaciones, es posible recibir un reproche que nos invite a simplificar nuestra vida’ (Dilexi te, 102). El Señor, que reprende y corrige a los que ama (cf. Ap 3,19), desea hacer sencilla y alegre nuestra vida» 



12 de junio de 2026.- (Camino Católico) “Que se respire entre ustedes que «Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él». Este es el corazón del Evangelio, el corazón de Cristo. Quien se sumerge en él ya no vive para sí mismo. ¡Abran a todos este mar de amor!” ha dicho el Papa León XIV en la homilía en la santa misa de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, ante cuarenta mil fieles. 




León XIV ha llamado a la comunión con Dios y con el prójimo, a la entrega sincera de sí, a dejarse evangelizar por quienes piden ayuda y no reducir la belleza de ese mar infinito que toca el cielo, a un simple intercambio de intereses y beneficios.




El Santo Padre hace referencia al Evangelio que hoy radicaliza aún más el significado de la acogida al recordar que el mismo Jesús agradece al Padre por la riqueza de los pobres. Porque “es a los pequeños —que en el contexto significa a los mínimos, a los que nadie estima capaz de pensamiento y de palabra— a los que Dios se ha revelado a sí mismo”, reitera León XIV. A ellos, continua el Pontífice, “los ha enriquecido de aquello que permanece escondido a quienes están rodeados de admiración y de éxito”. Y es a ese “lugar privilegiado de los pobres” donde -como confiesa el mismo Santo Padre- ha querido prestar atención con su Exhortación apostólica Dilexi te. 



Tras el saludo y agradecimiento del obispo de San Cristóbal de La Laguna (Diocesi di Tenerife), mons. Santiago Eloy Alberto Santiago, el Papa, antes de su regreso a Roma, manifesta su agradecimiento, en ésta, la última celebración eucarística de su viaje apostólico a España, a todos aquellos que lo han acogido, que han preparado y participado en los distintos momentos en Madrid, Barcelona y Montserrat y en las Islas Canarias. Pero su pensamiento también se extendió a todos los pueblos del mundo y sus heridas invitándolos a alzar la mirada:


“‘¡Alzad la mirada!’. Sí, dirijamos la mirada a Cristo Crucificado; su Corazón es la fuente de la misericordia, la única que puede salvar a la humanidad necesitada de perdón y de reconciliación para alcanzar una paz verdadera y duradera. ¡Levantemos la mirada como lo hizo María, la Madre de todos los que sufren, y guiados por ella retomemos el camino con esperanza!”. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la homilía del Papa, cuyo texto completo es el siguiente:



VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD EL PAPA LEÓN XIV

A ESPAÑA

(6-12 DE JUNIO DE 2026)


SANTA MISA


HOMILÍA DEL SANTO PADRE


Puerto de Santa Cruz de Tenerife

Viernes, 12 de junio de 2026



Queridos hermanos y hermanas:

Es una gracia encontrarnos en el día en que el Corazón de Jesús se deja contemplar por nosotros como el corazón de la historia. Me alegra celebrar con ustedes la Eucaristía, dando gracias por la fe y la caridad de las que he recibido tantos testimonios en este viaje apostólico y que hacen también a este archipiélago, tan conocido por su belleza y su acogida, un lugar donde el Señor Resucitado nos precede y se manifiesta. Frente a nosotros el mar evoca el infinito, y así lo hace también el cielo; pero infinito es sobre todo el deseo que une el corazón de Dios a tantos corazones humanos, cuyas alegrías y esperanzas, tristezas y angustias encuentran eco en el corazón de la Iglesia (cf. Gaudium et spes, 1). Ningún ser humano es una isla; la ubicación geográfica de esta diócesis y los desafíos pastorales que la comprometen atestiguan que hemos nacido para el encuentro y que no hay obstáculo, distancia, peligro o amenaza que pueda impedir a cada uno su viaje. Sea permaneciendo durante una vida entera en el mismo lugar, sea eligiendo o estando obligados a partir, nadie permanece nunca quieto. Este es el secreto del corazón: la llamada íntima al éxodo y al encuentro.

Pero el Corazón de Jesús nos revela cómo no perdernos en un dinamismo estéril: «Dios envió al mundo a su Unigénito, para que vivamos por medio de él» (1 Jn 4,9). Hay vida cuando se da vida. De otro modo, se gira en el vacío. En efecto, «como recuerda el Concilio, el ser humano está llamado a la comunión con Dios y “no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo”; su vocación más profunda es la de entrar en el movimiento trinitario del amor recibido y compartido» (Magnifica humanitas, 48). El Papa Francisco observaba: «Muchas personas experimentan un profundo desequilibrio que las mueve a hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que a su vez las lleva a atropellar todo lo que tienen a su alrededor. Esto tiene un impacto en el modo como se trata al ambiente» (Laudato si, 225). Son palabras que interpelan también la vocación turística de Tenerife, sea respecto al corazón del que decide pasar aquí un período de vacaciones, sea para el que vive y trabaja en la isla, en contacto con visitantes de tantos países del mundo. ¿Qué busca el corazón humano? ¿Cómo responder a su sed de manera no engañosa? Qué importante es, especialmente para quien se deja orientar por el Evangelio, no reducir todo a comercio y beneficio. «Quienes disfrutan más y viven mejor cada momento son los que dejan de picotear aquí y allá, buscando siempre lo que no tienen, y experimentan lo que es valorar cada persona y cada cosa, aprenden a tomar contacto y saben gozar con lo más simple. Así son capaces de disminuir las necesidades insatisfechas y reducen el cansancio y la obsesión» (ibíd., 223). Interpreten así, queridos hermanos y hermanas, su vocación a la acogida.

El Evangelio, hoy, parece radicalizar este reto y nos recuerda la riqueza de los pobres: una paradoja que remite directamente a la vida de Jesús, a su verdad, al camino en el que continúa pidiéndonos que lo sigamos. En la página que hemos escuchado, bendice al Padre por esto: es a los pequeños —que en el contexto significa a los mínimos, a los que nadie estima capaz de pensamiento y de palabra— a los que Dios se ha revelado a sí mismo. Los ha enriquecido de aquello que permanece escondido a quienes están rodeados de admiración y de éxito. Con la Exhortación apostólica Dilexi te quise prestar atención a ese lugar privilegiado de los pobres en la Revelación divina y en la misión de la Iglesia.

Es un misterio que resuena de modo totalmente específico en estas islas, en el centro de rutas migratorias que lo hacen lugar de primera acogida de hermanos y hermanas cuyo viaje está generalmente expuesto a peligros y violencias inenarrables. Frente a quien especula con la desesperación, como cristianos no sólo podemos ofrecer un reflejo del Señor que dice: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mt 11,28). La gracia más grande es que nos dejemos evangelizar por aquellos a quienes socorremos, que reconozcamos la misteriosa sabiduría de Dios escrita en su misma carne: «Crecidos en la extrema precariedad, aprendiendo a sobrevivir en medio de las condiciones más difíciles, confiando en Dios con la certeza de que nadie más los toma en serio, ayudándose mutuamente en los momentos más oscuros, los pobres han aprendido muchas cosas que conservan en el misterio de su corazón. Aquellos entre nosotros que no han experimentado situaciones similares, de una vida vivida en el límite, seguramente tienen mucho que recibir de esa fuente de sabiduría que constituye la experiencia de los pobres. Sólo comparando nuestras quejas con sus sufrimientos y privaciones, es posible recibir un reproche que nos invite a simplificar nuestra vida» (Dilexi te, 102). El Señor, que reprende y corrige a los que ama (cf. Ap 3,19), desea hacer sencilla y alegre nuestra vida.

Queridos hermanos y hermanas, gracias por lo que son, gracias por lo que hacen, convirtiendo a esta isla en un lugar donde encontrar al corazón de Cristo en el rostro amigo y hospitalario de personas y comunidades fraternas. «Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él» (1 Jn 4,16): que esta confesión de fe transmitida por la Primera carta del apóstol Juan resplandezca siempre en ustedes, y les motive a la oración y a la acción. Presten atención a los adolescentes y a los jóvenes, a los ricos y a los pobres, a los residentes y a los huéspedes: todos ellos necesitan ser conocidos con una mirada que ve más allá de las apariencias y reconoce la profundidad de sus corazones inquietos, que no pocas veces ya está orientado, quizás inconscientemente, hacia el Reino de Dios y su justicia. Que se respire entre ustedes que «Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él» (1 Jn 4,16). Este es el corazón del Evangelio, el corazón de Cristo. Quien se sumerge en él ya no vive para sí mismo. ¡Abran a todos este mar de amor! Es mi deseo y mi oración para ustedes y para todos aquellos que encuentren en su camino.
__________________

Agradecimiento al final de la Santa Misa

Excelencia, le doy las gracias de todo corazón y, con usted, a todo el pueblo de Tenerife, a sus pastores y a las Autoridades civiles.

Queridos hermanos y hermanas, con esta celebración eucarística concluye mi viaje apostólico a España. Doy gracias a Dios y a todos los que me han acogido y que, de mil maneras, han colaborado en la preparación y la realización de los distintos momentos en Madrid, Barcelona y Montserrat, y aquí, en las Islas Canarias.

Regreso a Roma conmovido por el gran afecto con el que me han recibido, y reconfortado por los testimonios de fe y de amor a la Iglesia, expresiones del gran corazón católico de España.

Desde este puerto, que lleva el nombre de la Santa Cruz, mi pensamiento se extiende al mundo entero y a sus heridas, que hacen sufrir a pueblos enteros. A todos quisiera repetirles el lema de este viaje: «¡Alzad la mirada!». Sí, dirijamos la mirada a Cristo Crucificado; su Corazón es la fuente de la misericordia, la única que puede salvar a la humanidad necesitada de perdón y de reconciliación para alcanzar una paz verdadera y duradera. ¡Levantemos la mirada como lo hizo María, la Madre de todos los que sufren, y guiados por ella retomemos el camino con esperanza!

¡Queridos hermanos y hermanas! ¡Gracias de corazón! Permanezcamos unidos en la oración y en la comunión en Cristo y en la santa Iglesia.


PAPA LEÓN XIV

Fotos: Vatican Media, 12-6-2026