José Manuel y Mila con sus 7 hijos / Foto: Revista Encuentros
* «No tiene sentido eso de ‘voy a probar a ver si funciona, Si realmente amas a alguien y lo tienes claro, entrégate por completo. No a medias, sin condiciones. Hoy en día todo se mide en términos de placer y comodidad. Pero la verdadera plenitud está en el sacrificio, en darse por los demás. Mira a la Madre Teresa de Calcuta, cómo estaba de desgastada y cuánto amaba. Amar es gastar la vida en algo que valga la pena. No tengas miedo a gastar tu vida en lo que realmente importa»
Camino Católico.- En esta ocasión, traemos un bello y esperanzador testimonio de un matrimonio español, de Madrid. Ellos se llaman José Manuel y Mila y han tenido la valentía de exponer algunos aspectos de su vida, para compartir con el mundo la alegría del sacramento del matrimonio.
Cuando se casaron, tenían 20 y 19 años respectivamente. En una sociedad donde el compromiso se posterga cada vez más y la estabilidad parece una meta lejana, su decisión parecía una auténtica locura.
Hoy, once años después, con siete hijos y una vida compartida cimentada en Jesucristo y su Iglesia, el amor y la entrega, su historia es un testimonio del que estamos seguros va a ayudar a muchas personas a confiar más en Dios .
Amor sin pruebas, entrega sin reservas
Algo que muchos no entienden, es cómo pudieron casarse tan jóvenes, sin haber "probado" otras opciones de vida. Uno de nuestros protagonistas, José Manuel, recuerda las preguntas que le hacían en su entorno: “Pero, ¿estás seguro? ¿Cómo sabes que es la mujer de tu vida si no has estado con otras?”.
Su respuesta fue siempre clara: “No necesito probar a todas las mujeres del mundo para saber que ella es la que Dios ha puesto en mi camino”, explica a la Revista Encuentros.
Su noviazgo, que duró cuatro años, fue un tiempo de conocimiento profundo, de conversaciones interminables y, sobre todo, de construir un amor cimentado en la fe. Ambos recuerdan con cariño esa etapa en la que pronto descubrieron sus diferencias. “Pensábamos igual en muchas cosas, pero luego te das cuenta de que somos totalmente distintos”, confiesa Mila entre risas.
Sin embargo, la clave para ellos no estaba en la compatibilidad perfecta, sino en el compromiso de amarse y respetarse en sus diferencias.
Durante el noviazgo tomaron la decisión de vivir la castidad, para poder entregarse completamente el uno al otro en el matrimonio. “No tiene sentido eso de ‘voy a probar a ver si funciona”, señala José Manuel. “Si realmente amas a alguien y lo tienes claro, entrégate por completo. No a medias, sin condiciones”.
6 de los hijos de José Manuel y Mila / Foto: Revista Encuentros
Compromiso, lo que el mundo necesita
Hoy en día, muchas parejas se asustan del compromiso, de cualquier tipo, pero especialmente el de para toda la vida, lo ven como una pérdida de libertad.
Para José y Mila, sin embargo, ha sido todo lo contrario: “Lo bonito es decidirte por alguien y entregarte sin reservas. Eso es la verdadera libertad”.
Para ellos, la clave está en entender que el amor no es solo un sentimiento pasajero, sino una decisión diaria. Y eso lo ven en su entorno. “Muchos amigos nuestros siguen con sus parejas de siempre, pero no terminan de dar el paso porque tienen miedo. Y ese miedo les impide crecer”.
La cultura del ya habrá tiempo y del no estoy preparado, los mantiene en una especie de limbo emocional. “Nadie está preparado del todo”, dice Mila con una sonrisa. “Pero la vida no se trata de esperar a estar listo, sino de lanzarse con confianza”.
¡Ya tienen 7 hijos!
Quizá lo más llamativo de su historia es su apertura a la vida. Siete hijos en once años pueden parecer un desafío inabarcable para muchos.
Pero es que, para ellos cada hijo ha sido un regalo. “Yo siempre quise tener varios, pero una cosa es la teoría y otra la práctica”, admite. Mila entre risas. “Cuando llegan, la familia entera se adapta”.
En un mundo donde tener hijos es visto como un sacrificio que impide la realización personal, este joven matrimonio defiende todo lo contrario: “Nosotros no hemos perdido la vida por casarnos jóvenes y tener hijos, la hemos ganado”, dice José. “No nos hemos quedado sin viajar ni sin vivir experiencias. Porque este es el mejor viaje que hay”.
A lo largo de los años han recibido miradas de asombro e incluso de crítica. “Cuando teníamos cuatro hijos, alguien me dijo: “¿Pero además estás casado?” como si fuera algo aún más raro”, cuenta José Manuel.
Pero más allá de las opiniones ajenas, ellos tienen claro que lo que han construido tiene un valor incalculable.
José Manuel y Mila con 6 de sus hijos / Foto: Revista Encuentros
Pongamos toda nuestra confianza en Dios
Uno de los grandes frenos a la familia hoy en día es el factor económico. “No voy a tener hijos hasta que tenga estabilidad, dos trabajos, una casa pagada, un coche y un iWatch”, ironiza José. Pero en su experiencia, la seguridad no llega antes de lanzarse, sino después: “Desde los 20 años hasta ahora nunca nos ha faltado nada. Dios siempre nos ha provisto”.
Han vivido tiempos de incertidumbre, con trabajos inestables y periodos de formación, pero siempre con la certeza de que Dios les ha sostenido. “Si uno espera a tenerlo todo asegurado, nunca se lanza. Dios no se deja ganar en generosidad”, explica Mila.
Escuela de amor y entrega diaria
El matrimonio y la paternidad han sido para ellos una escuela de amor y sacrificio. “Yo antes era mucho más egoísta”, confiesa José Manuel. “Pero el día a día te va moldeando. Aprendes a salir de ti mismo y a amar de verdad. Y cuando tienes muchos hijos, no te queda otra que darte a tu familia”.
Mila, que actualmente trabaja, estudia y cuida de sus hijos, ve en José Manuel un apoyo fundamental. “Si yo puedo estudiar y opositar es porque él está ahí, cuidando de los niños, animándome. El amor es pensar en el otro antes que en uno mismo”.
Ambos coinciden en que el amor verdadero se demuestra con hechos, no con palabras. “Obras son amores y no buenas razones. No basta con decir ‘te quiero’, hay que demostrarlo con actos concretos cada día”, dice José.
El secreto de la felicidad: vivir para darse
Para esta familia, la clave de la felicidad no está en acumular experiencias individuales, sino en vivir para los demás. “Hoy en día todo se mide en términos de placer y comodidad. Pero la verdadera plenitud está en el sacrificio, en darse por los demás”, afirma José. “Mira a la Madre Teresa de Calcuta, cómo estaba de desgastada y cuánto amaba. Amar es gastar la vida en algo que valga la pena”.
Ponen una imagen como ejemplo de lo que es arriesgarse a vivir en entrega. La vida es como un coche nuevo. Puedes dejarlo aparcado en el garaje para que no se raye, o sacarlo a la carretera y disfrutar el viaje. Y concluyen con una invitación clara: “No tengas miedo a gastar tu vida en lo que realmente importa”.
En un mundo que huye del compromiso y busca seguridad antes que entrega, José Manuel y Mila son un recordatorio vivo de que la verdadera felicidad no se encuentra en evitar el sacrificio, sino en abrazarlo con amor.