Camino Católico

Mi foto
Queremos que conozcas el Amor de Dios y para ello te proponemos enseñanzas, testimonios, videos, oraciones y todo lo necesario para vivir tu vida poniendo en el centro a Jesucristo.

Elige tu idioma

Síguenos en el canal de Camino Católico en WhatsApp para no perderte nada pinchando en la imagen:

viernes, 15 de mayo de 2026

Mary Sangalli lleva 18 años enferma de ELA: «Me sentí libre al empezar a vivir la relación con Dios, que es Padre, me creó y me da vida continuamente; mi dependencia de Dios me ha liberado de las cosas y de las personas»

Mary (Marialuisa) Sangalli afronta la Esclerosis Lateral Amiotrófica desde hace 18 años en unión con Dios y experimentando el amor que Él le da sintiéndose amada a cada instante

* «El abandono en el Padre no surgió de un acto de voluntad por mi parte, sino que, gracias a la oración, se creó una relación con Él, a través de la cual me ha moldeado, convirtiendo mi petición de ‘Cúrame’ en ‘Muéstrate, te necesito, te deseo, te doy las gracias’... Miro a mis hijos sin ninguna pretensión ni plan. Son hijos de Dios, que me han sido confiados para que les ayude a descubrir que la única plenitud de la vida reside en el descubrimiento de Dios. Podrán ser ingenieros o simples obreros; lo importante es que, algún día, Dios sea su fundamento… Si tienes una confianza firme en Dios, todo el malestar, con el tiempo, da paso a la paz, a la serenidad, aunque todo sea peor que antes… El éxito de la vida consiste en vivir la espera de Dios, vivir deseándolo y esperar el día en que por fin estemos en su abrazo»

Camino Católico.- Mary (Marialuisa) Sangalli lleva 18 años padeciendo ELA [Esclerosis Lateral Amiotrófica], una enfermedad neurológica que acaba paralizando a su paciente. Pero en su enfermedad ha descubierto cómo entregarse a Dios y ha encontrado "una alegría que solo existe en el Paraíso". Ella misma ha contado su historia en un libro y Benedetta Frigerio la entrevista en La Nuova Bussola Quotidiana:

¿Es realmente posible vivir sin miedo, en paz y con alegría, ante cualquier drama que pueda surgir? Es la pregunta a la que el siglo en el que vivimos intenta responder mediante manuales, cursos e incluso recurriendo a lo oculto. Sin embargo, la historia de Mary Sangalli demuestra, en el libro recién publicado ‘Ciò che mi sorprende’ [Lo que me sorprende], que la solución no reside en ninguna práctica ascética, ejercicio virtuoso o camino de catarsis para liberarse del sufrimiento.

Mary (Marialuisa) Sangalli cuenta su historia y su vida actual en su impactante libro / Foto: Edizioni Ares

También porque Mary no tiene ninguna posibilidad de evitarlo: esposa y madre de cuatro hijos, hace 18 años descubrió que padecía la enfermedad de la motoneurona, en tres letras, la ELA. Y tras una lucha llena de súplicas y enfrentamientos con Dios, al no poder ya valerse por sí misma en nada, en un momento dado, en lugar de vivir en la rebelión y la ira, se encontró rendida a la voluntad de Dios, recibiendo a cambio un corazón nuevo, lleno de alegría. 

Y así es como escribe hoy (moviendo los ojos sobre las letras con la ayuda de un dispositivo): 

"A veces echo de menos los gestos cotidianos, esos gestos que los demás no se dan cuenta de que hacen, como beber de un trago, levantarme de la cama y ponerme las zapatillas (sin ayuda de nadie), dar un paseo pisando las hojas otoñales. No puedo ocultarlo, echo de menos lo que antes no me daba cuenta de que tenía". 

Luego, dirigiéndose a Dios, continúa: 

"Pero lo que ahora tengo de ti es algo que nunca hubiera pensado que existiera, es una experiencia que creía que solo existía en el Paraíso, tú me regalas la bienaventuranza... en la bienaventuranza estás tú presente, entregándote a mí, es más que amor, es una implicación afectiva en la que me siento en casa". 

-Hoy en día, el mundo nos ofrece cursos, programas y libros para alcanzar el bienestar físico y espiritual y liberarnos de nuestras limitaciones. Tú, en cambio, hablas de felicidad aunque sufras y no goces de buena salud física. ¿Cómo es posible?

-Sufro por mis sufrimientos, desearía que no existieran. Sin embargo, en los momentos difíciles, gracias a la oración, recibo del Padre la alegría, la paz y la fuerza para afrontar el día a día. El otro día soplaba un viento muy fuerte que doblaba los árboles, pero no los arrancaba de raíz. Así que pensé que lo mismo ocurre con quien tiene fe en Dios: las dificultades pueden casi ponerte de rodillas, pero estás arraigado en Dios y esto te permite afrontar la vida con la certeza del bien, en la que todo contribuye al bien.

El abandono en el Padre no surgió de un acto de voluntad por mi parte, sino que, gracias a la oración, se creó una relación con Él, a través de la cual me ha moldeado, convirtiendo mi petición de "Cúrame" en "Muéstrate, te necesito, te deseo, te doy las gracias".

Al sentirme amada, he comenzado a amar mi identidad: existir significa ser querida en cada instante. Esta relación me ayuda a superar todos los límites, así la enfermedad no me reduce y me siento libre, ciertamente con una mirada dolorosa sobre la realidad, pero el dolor es lo más sano porque la resurrección pasa por la cruz y por el dolor.

-Tu vida no ha sido fácil desde el principio: perdiste a tu padre a los 11 años y desde entonces tu madre ya no pudo hacerse cargo de ti y de tus cuatro hermanos, por lo que acabaste en un centro de acogida con tu hermana, separada del resto de tu familia. ¿Cómo conseguiste no caer en una crisis psíquica?

-No sé cómo lo hice, pero puedo decirte que no sentía ira ni rencor. Sufrí mucho por la muerte de mi padre; al principio no aceptaba el internado, me costó acostumbrarme a una nueva familia, sufrí la enfermedad y todas las dificultades que la vida sigue presentándome. Era una niña que no esperaba mucho de la vida, no tenía pretensiones respecto a la realidad. Sin embargo, todas estas circunstancias difíciles habían minado mi identidad, haciéndola emocionalmente frágil; necesitaba la aprobación de los demás. 

Así fue hasta que llegó la enfermedad; entonces ocurrió el gran milagro: había madurado un nuevo sentimiento hacia mí misma, una nueva mirada sobre mí, por lo que la consistencia de mi yo residía en la relación con el Padre. 

Para lograrlo, Dios permitió que se produjeran dificultades y renuncias. Tuve que perder las certezas que venían del mundo.

-Cuando enfermaste tenías cuatro hijos pequeños: no podías abrazarlos, hablarles con cariño ni ayudarles a vestirse, pero les escribes: "Al mirarme, veis a una madre enferma que reza. A menudo me decís: '¿Qué haces? ¡Rezas!'. Más que mis palabras, veis que el amor de Dios me da paz". ¿Qué significa ser padres en un mundo que va en contra de la inocencia y que empuja al rendimiento como medida del éxito en la vida?

-Miro a mis hijos sin ninguna pretensión ni plan. Son hijos de Dios, que me han sido confiados para que les ayude a descubrir que la única plenitud de la vida reside en el descubrimiento de Dios. Podrán ser ingenieros o simples obreros; lo importante es que, algún día, Dios sea su fundamento.

El éxito de la vida consiste en vivir la espera de Dios, vivir deseándolo y esperar el día en que por fin estemos en su abrazo.

Mary (Marialuisa) Sangalli con sus amigas con quienes también experimenta que Dios la ama

-Vivimos inmersos en una cultura que cree que la libertad de hacer lo que uno quiera equivale a la felicidad, mientras que tú escribes que la alegría proviene de la liberación. ¿Qué es lo que te libera del miedo al futuro?

-Me sentí verdaderamente libre cuando empecé a vivir la relación con Dios, que es Padre, me creó y me da vida continuamente. Percibir mi dependencia de Dios me ha liberado de las cosas y de las personas. Todo puede estar en tu contra, pero dentro de la relación con el Padre, las adversidades y las carencias se hacen más pequeñas. Cuando las adversidades te abruman, duelen, sientes dolor. 

La fe en Dios no es, de hecho, algo mágico que borra el dolor. Este existe y es incluso intenso. Pero si tienes una confianza firme en Dios, todo el malestar, con el tiempo, da paso a la paz, a la serenidad, aunque todo sea peor que antes.

-El impulso hacia la legislación sobre la eutanasia puede conducir a una práctica en la que, en lugar de luchar junto a los enfermos y a quienes sufren, se les sugiere que, si realmente ya no pueden más, lo correcto es quitarse la vida (como si se dijera: "puedo prescindir de ti"). ¿Qué les dirías a quienes cuidan de los que sufren y a quienes se encuentran en tu misma situación?

-Cuando se excluye a Dios de la vida, todo se vuelve lícito: el aborto, la gestación subrogada, la eutanasia... La enfermedad es cruel, no deja salida, al igual que todos los sufrimientos que te acorralan. Pero el sufrimiento te plantea dos alternativas radicales, ya no puedes ser mediocre, apático o superficial:

* o la vida es una tragedia sin sentido, donde nada tiene ya valor, ni siquiera la vida, 

* o empiezas a mirar a Dios, te unes a Él, el único que te da sentido, valor y te hace sentir amado cada día. 

La cruz y el sufrimiento son grandes temas misteriosos que se quieren censurar, pero después de que Jesús entró en la historia, la cruz se convirtió en signo de esperanza, condición para experimentar la victoria. 

La paciencia nace de la relación viva con Jesús, porque comprendemos que no nos hacemos a nosotros mismos; nace de la certeza del propósito, que genera tenacidad en la vida.

Repito, la enfermedad es para todos un terremoto, tanto para quien tiene fe como para quien no cree. 

Yo entro de puntillas en las vidas de los demás enfermos; ni siquiera puedo comprender en lo más profundo a otro enfermo de ELA, pero lo que siento que puedo hacer es dar mi testimonio, por eso he querido compartir mi historia. También porque la muerte provocada es una falsa salida: cuando oigo que algún enfermo ha decidido poner fin a su vida, pienso que esa alma seguirá sufriendo los tormentos del purgatorio porque no existe el sueño eterno y probablemente sufrirá más para expiar su elección.

-¿Cómo vencer la distracción en una situación en la que aún podemos engañarnos creyendo que podemos prescindir de Dios?

-La ilusión es el intento de reducir la realidad partiendo de uno mismo, ignorando el Misterio, ignorando la relación con Dios. Este es un tema que se presentará a lo largo de toda la vida, es un problema de nuestra libertad. Yo elijo cada día de qué lado estar: o me desespero y me ahogo en la tristeza, o me alimento de Él. Si lo buscamos, Él siempre responde: a su manera, pero responde.

AnMari, cantautora católica: «Me alejé de Dios, fui a vivir a Londres, allí me convertí y redescubrí a Dios y decidí crear solo música cristiana para la gloria del Señor; deseo transmitir el amor de Dios»

AnMari cuenta que “cuando me fui a vivir a Londres me convertí y redescubrí a Dios. También fue allí, cuatro años después, donde decidí crear para solo Su gloria” / Foto: Instagram de AnMari - Misyjne

* «Fue el padre de Beyoncé quien me hizo darme cuenta de que no podía hacer lo que quería en aquel entonces. No podía estar un poco aquí y un poco allá. Tenía que tomar una decisión. La gente siempre percibe la sinceridad. Esta experiencia me ayudó a elegir el camino de crear para Dios. Esto no es una carrera, es una misión que me tomo muy en serio. Una misión para difundir el amor y la belleza de Dios. Para mí, estas palabras bastan. No lo considero una profesión. Soy simplemente una chica común que ama a Jesús y quiere compartirlo con los demás. Una persona que ha experimentado el amor de Dios desea transmitirlo. Es algo completamente distinto al mundo comercial convencional. quiero ayudar a la gente a orar. Espero que Dios me use de esta manera. Para mí, cada canción es una oración. Intento escribirlas para que la gente pueda orar con ellas, experimentar profundidad y unión con Dios a través de la música. Creo que la música tiene un poder extraordinario: puede transmitir belleza y sensibilizar a las personas hacia Dios y lo que Él puede darnos»

Camino Católico.- AnMari es una compositora polaca, multiinstrumentista, vocalista y productora. Crea música innovadora —pop alternativo— que transmite valores cristianos. Se describe a sí misma como compositora que crea música para la gloria de Dios, cantando, tocando el piano, pero sobre todo, siendo hija de Dios. Describe su obra como «cartas de paz, donde todos pueden descansar en los brazos del Señor».

“Empecé a aprender piano a los seis años. Después, me gradué en dos carreras de música, estudiando instrumentos de percusión como la marimba, el vibráfono, el xilófono, etc. Más tarde, me pasé a la música popular, estudiando composición en la Academia de Música Contemporánea de Londres. Antes de eso, estudié música clásica. Retomé el piano durante mi máster en Interpretación Musical en el London College of Contemporary Music”, explica a Misyjne.

“Cantar no era mi principal objetivo. Se desarrolló con el tiempo. Se podría decir que al principio era algo secundario. Cuando tenía 15 años, empecé a tomar clases de canto. En 2020 me fui a Londres y ese cambio tuvo un profundo impacto en mi vida, ya que allí me convertí y redescubrí a Dios. También fue allí, cuatro años después, donde decidí crear para Su gloria. En cuanto a mi desarrollo musical, mis estudios me marcaron profundamente. Estudié composición, piano popular y canto. Pude encontrar mi verdadero camino: qué quería hacer, qué quería crear a continuación y ser independiente en ello”, asegura la cantautora. 


Estando en Londres, AnMari optó por hacer una elección constante de Dios, una lucha diaria por seguir a Jesús / Foto: Archivo de AnMari - Misyjne

Respecto a su camino de fe relata que “me crié en una familia católica. No creo haber sido la única persona que cayó en una fe ‘automática’. También tuve un período en el que me alejé de Dios, al final de mi tercer año de secundaria. Cuando me mudé a Londres, había una pandemia. Buscaba felicidad y alegría. Decidí que quería cambiar y volver a este camino de amor. Empecé a ir a misa, a la adoración y a leer las Sagradas Escrituras. Comencé a cambiar como persona. Me encomendé al Inmaculado Corazón de María. Todo esto duró varios meses. Fue una elección constante de Dios, una lucha diaria por seguir a Jesús. Después de menos de un año, fui a un retiro ignaciano. Allí, Dios obró mucho en mi corazón. Ese silencio fue muy importante para mí. A partir de ese momento, comencé a caminar por el camino de la fe de manera muy consciente”.

Pese a su conversión sus composiciones no eran cristianas: “Al principio, hacía música pop, buscando mi propio estilo. Era evidente que era creyente, pero no se reflejaba en mi trabajo. Después de unos años, me enfrenté a una disyuntiva: o creaba música cristiana para la gloria de Dios, o creaba música comercial. Eso fue hace relativamente poco, hace unos dos años. Decidí dedicarme por completo a la música cristiana".

AnMari al empezar a cantar música cristiana y mensajes en redes hablando de Dios su alcance empezó a disminuir, pero hoy su cambio ha dado frutos con numerosos testimonios de personas que vuelven a Dios  / Foto:Hubert Michalak - Misyjne

El cambio a componer música para la Gloria de Dios “no fue fácil, aunque surgió de mi corazón. Fue unos años después de mi conversión; tenía una relación genuina con Dios. Para mí, seguirlo era algo natural. Sin embargo, temía perder algo. Al final, gané mucho y no podría haber soñado con una vida más hermosa. Fue muy difícil al principio. Cuando empecé a compartir mi fe en línea, publicando en redes sociales mensajes en los que hablaba más de Dios, mi alcance comenzó a disminuir. Algunas personas decían que hablaba demasiado de Jesús. Estaba luchando internamente. Sin embargo, la sensación de poder ser yo misma, de no estar fingiendo, y de estar creando de acuerdo con mis valores me dio alivio y me permitió mantenerme firme en mi decisión. Esta perseverancia fue una bendición y luego dio sus frutos”.

En octubre de 2023, AnMari ganó el Concurso de Becas Matthew Knowles en el London College of Contemporary Music. Fue seleccionada y evaluada como ganadora por Matthew Knowles, ex mánager y padre de Beyoncé y eso supuso un cambio: 

“Fue un momento increíblemente importante para mí porque sentí que alguien reconocía el arduo trabajo y el esfuerzo que había dedicado durante más de una década. Realmente me fortaleció como persona. También fue un punto de inflexión en mi decisión de dedicarme a la música cristiana. Surgió la oportunidad de colaborar y comencé a recibir promoción en los medios y en la televisión. Hubo quienes me animaron a considerarlo. Fue entonces cuando me di cuenta de que tenía que tomar una decisión. Esta situación me hizo comprender que no podía hacerlo todo a la vez. Fue el padre de Beyoncé quien me hizo darme cuenta de que no podía hacer lo que quería en aquel entonces. No podía estar un poco aquí y un poco allá. Tenía que tomar una decisión. La gente siempre percibe la sinceridad. Esta experiencia me ayudó a elegir el camino de crear para Dios”.

AnMari dice en sus publicaciones en redes: "Esto no es una carrera, es una misión que me tomo muy en serio. Una misión para difundir el amor y la belleza de Dios": “Para mí, estas palabras bastan. No lo considero una profesión. Soy simplemente una chica común que ama a Jesús y quiere compartirlo con los demás. Una persona que ha experimentado el amor de Dios desea transmitirlo. Es algo completamente distinto al mundo comercial convencional”.

Actualmente AnMari viaja mucho por Polonia. Recientemente, en colaboración con "Ślimak na Pustyni", ha realizado una gira de culto por cinco ciudades, entre ellas Poznań y Gdańsk. Ella asegura que “quiero ayudar a la gente a orar. Espero que Dios me use de esta manera. Para mí, cada canción es una oración. Intento escribirlas para que la gente pueda orar con ellas, experimentar profundidad y unión con Dios a través de la música. Creo que la música tiene un poder extraordinario: puede transmitir belleza y sensibilizar a las personas hacia Dios y lo que Él puede darnos”.

AnMari ha participado en el Concurso Internacional de Música American Virtuoso / Foto del Concurso Internacional de Música American Virtuoso

AnMari se ha alejado de la música cristiana tradicional para inclinarse por la música alternativa: “Creo que a la Iglesia le faltaba algo así de novedoso. Los cantos de alabanza clásicos son necesarios, pero también pienso en quienes no han encontrado su camino, en quienes no entienden cómo funciona este mundo de la música de alabanza. Lo que hago es una invitación para quienes buscan a Dios, pero también para quienes necesitan algo diferente, algo nuevo. Incluso los no creyentes pueden escuchar mi música, y de hecho, sucede. Esta es mi misión y mi meta. La belleza de Dios siempre atrae. Me alegra que Dios también obre a través de la música, tocando tantos corazones. Para mí, esa es la esencia de todo”.

Hace dos años, en 2024, lanzó su sencillo revelación, "Daj mi serce swe" (Dame tu corazón) Actualmente tiene más de un millón de reproducciones en YouTube: “No esperaba que alcanzara tal éxito y que me abriera las puertas para difundir la Buena Nueva. Eso es lo interesante de crear música —no solo música cristiana—: un artista nunca sabe con certeza qué tendrá más o menos repercusión. Recuerdo haber pensado: 'Bueno, haré un videoclip', y tenía esperanzas, pero no esperaba que se hiciera tan popular. Eso me parece increíble. Cuando promocioné esta canción en internet, la abordé de forma muy analítica. Quería entender por qué la gente abandonaba la Iglesia: por qué antes estaban allí y ahora se han ido. Mi objetivo era demostrar que se puede ser una persona joven y normal y, a la vez, ser creyente. Que se puede amar a Jesús y disfrutar de la vida al mismo tiempo. También percibí la creencia de que la fe se asociaba con la vergüenza o la incomodidad, que era mejor no admitirla y que estaba reservada para quienes dedicaban su vida, por ejemplo, a la vida religiosa. Quería demostrar que se puede ser joven, estar lleno de vida, hacer muchas cosas maravillosas con Dios, y que esto no te limita, sino que te brinda plenitud y felicidad. Creo que esto influyó significativamente en la acogida que tuvo mi música”.

En cuanto a la reacción de la audiencia, AnMari dice que "percibo un consenso general de que mi testimonio en línea es importante para la gente y que mi trabajo tiene un impacto positivo en ellos. Algunos dicen que, gracias a esto, pueden volver a seguir a Dios o regresar a Él. Esto es un fruto maravilloso para mí. ¡Alabado sea el Señor porque obra a través de esto!"

En su estancia en Inglaterra que le llevó a su conversión, comparte que "experimenté una fe y una libertad auténticas. Creo que, debido a la enorme diversidad cultural, la gente simplemente era ella misma. Como el catolicismo es un fenómeno minoritario en Londres, se organizaron muchos eventos: conferencias, reuniones, encuentros de integración para católicos. Se podría decir que si alguien elegía el camino de la fe, lo seguía al 100%. Allí no había ninguna pretensión de fe. Conocí a muchas personas conscientes. No siguieron el camino de la fe solo por haber sido criadas así. Esto me conmovió e inspiró profundamente. Jóvenes estudiando, saliendo de fiesta y, al mismo tiempo, viviendo de acuerdo con sus valores y con Dios. Estas relaciones fueron muy importantes para mí. Ver una fe auténtica presente no solo en la iglesia, sino en la vida cotidiana, me dio mucha fuerza. Esta experiencia me transformó y creo que seguirá dando frutos”.

AnMari quiere llevar a las personas a Dios componiendo y cantando / Foto:Hubert Michalak  - Misyjne

AnMari ha participado en numerosos concursos nacionales e internacionales. También ha colaborado en diversos proyectos, componiendo música para películas como "Making Theatre Green" en el National Theatre de Londres, "Semper", proyectada en el Festival de Cine de Palma en Polonia, y "Freedom", un proyecto del Centro Cultural Municipal "Amfiteatr" de Radom. En enero de 2025, actuó en el Carnegie Hall, una de las salas de conciertos más prestigiosas del mundo, como segunda clasificada en las categorías de canto y piano del Concurso Internacional de Música American Virtuoso.

Su éxito: "Daj mi serce swe" (Dame tu corazón)

Letra traducida al español:

Te llamo Señor todos los días.

Ayúdame a levantarme Enséñame a ponerme de pie.

Tú eres el silencio que busco.

Mi alma marchita solo juega en Ti.


Dame tu corazón.

Sana mi alma, mi cuerpo.

Enséñame a amarme.

Todavía amo demasiado poco.

Cuando está oscuro

enciendo tu luz,  

confío en tu amor.

Guíame.


Te llamo Señor todos los días.

Me conoces completamente.

Sabes cuándo me levanto y me duermo,

cuando es difícil para mí,

cuando cae una lágrima.


Dame tu corazón.

Sana mi alma, mi cuerpo.

Enséñame a amarme.

Todavía amo demasiado poco.

Cuando está oscuro

enciendo tu luz,  

confío en tu amor.

Guíame.


Solo tú me haces despertar cada día.

Solo tú sanas todo mi dolor y todo mi miedo.

Llegas donde nadie puede llegar.

Al fondo más profundo

sigo cayendo.

Y me amas.

Me amas

más de lo que me amo a mí mismo.


Dame tu corazón.

Sana mi alma, mi cuerpo.

Enséñame a amarme.

Todavía amo demasiado poco.

Cuando está oscuro

enciendo tu luz,  

confío en tu amor.

Guíame.

Noah Zell se ha convertido a Cristo y ha donado un riñón a su párroco, padre José Kochuparampil: «Ofrecer mi cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, lo glorifica y expresa mi amor por nuestro Señor»

El primero por la izquierda, Noah Zell junto al padre José Kochuparampil a quien ha donado un riñón. Al lado la esposa de Noah, Rachael Zell, y sus hijas / Foto: Cortesía de Fr. José - Aleteia 

* «Me siento humilde al ofrecerle mi riñón, siguiendo el ejemplo de Cristo en su sacrificio… Pensé que era una buena manera de mostrarles cómo vivir nuestra fe a mis hijas. No sentía que pudiera decirles a ellas que vivir la fe es lo que debemos hacer si yo no lo hago»

Camino Católico.- En Estados Unidos, el Registro Nacional de Riñones informa que más de 90.000 personas están actualmente en lista de espera para un trasplante de riñón que les salve la vida. Ese tipo de estadísticas pueden resultar conceptos vagos, hasta que el problema se vuelve directo; y la iglesia católica St. Mary Mother of God en Jackson, Georgia, es uno de esos "hogares" que recientemente se vieron afectados por este problema. 

Jackson se encuentra en una zona rural al sureste de Atlanta. El lago Jackson atrae a navegantes, campistas, aficionados a la pesca y personas que buscan relajarse durante el verano.

También ha atraído a jubilados de diversas partes del país, lo que contribuye al desarrollo urbanístico que está devorando las granjas lecheras y los campos de heno que bordean las carreteras estatales.

En la zona abundan las iglesias bautistas y otras iglesias protestantes, pero la población católica ha experimentado un aumento constante durante años, gracias al reasentamiento de jubilados y otras personas, así como a la inmigración procedente de América Latina. 

La parroquia de Santa María ha tenido una población mayor en el pasado, pero cada domingo asisten muchos jóvenes, lo que ha contribuido al aumento del 11 % que, según informó el sacristán, se ha registrado en los últimos años. La parroquia cuenta ahora con unas 350 familias. Las clases de catecismo para niños están completas, según indicó Lisa Berg, directora de educación religiosa.

Durante los últimos 10 años, la parroquia ha estado dirigida por el padre José Kochuparampil, un sacerdote de voz suave nacido en la India. Quizás porque a muchos feligreses les resulta difícil pronunciar su apellido, generalmente se le conoce como Padre José, que no se pronuncia como el español, sino algo parecido a "Joe's".

En los últimos años, el padre José desarrolló una afección que le provocó una pérdida de la función renal. Un médico le informó que los quistes que se desarrollaban persistentemente en sus riñones requerían diálisis o un trasplante de riñón. Le implantaron un catéter para que pudiera realizarse la diálisis en casa, una situación que duró dos años y medio y que resultó algo limitante.

Finalmente, se registró como candidato a trasplante, y su hospital, Piedmont Atlanta, creó un micrositio para él con el fin de dar a conocer su necesidad. La hija de una pareja de la parroquia, que trabaja en medios locales, diseñó un folleto y lo publicó en las redes sociales.

Al final, 26 personas —algunas de la parroquia, pero muchas de otras parroquias de la Arquidiócesis de Atlanta y personas de todo el país— se registraron en el micrositio como posibles donantes. 

El folleto que una joven de la parroquia hizo para publicitar que el padre José Kochuparampil necesitaba un riñón / Foto: Cortesía de Fr. José - Aleteia 

Sorpresas

El 12 de noviembre de 2025, el padre José recibió una llamada del hospital: “Enhorabuena. Hemos encontrado un donante compatible para usted”.

“No esperaba esa llamada y no sabía qué decir, pero pregunté en el hospital si podían decirme quién era el donante”, declara el padre José a Aleteia. “Me dijeron que era confidencial, pero confirmaron que se trataba de alguien que se había registrado en el micrositio”.

La cirugía estaba programada para el 5 de diciembre. El padre José anunció a los feligreses que estaría ausente por un tiempo recuperándose, pero que se harían los arreglos necesarios para que vinieran sacerdotes sustitutos de otras partes de la arquidiócesis. 

Para muchos feligreses, la noticia fue un gran alivio. Sabían que su pastor necesitaba un riñón, pero parecía que no había noticias al respecto. 

“La gente estaba preocupada. Muchos preguntaban quién se haría la prueba de sangre”, dijo Dennis Ordyna, sacristán de la parroquia. “Al entrar en el segundo año de diálisis, la situación se le complicó. Creo que también le generó dudas sobre si alguna vez encontraría un donante”.

El padre José dice que algunos feligreses se habían ofrecido como voluntarios para hacerse la prueba, pero resultó que no eran compatibles.

El jueves 20 de noviembre, ocho días después de que el padre José recibiera la buena noticia del hospital, la misa de entre semana se cambió del mediodía a la tarde. Una joven familia —padre, madre y dos hijas— pidió ver al padre José después de la misa. Era cerca del Día de Acción de Gracias y el comienzo del Adviento.

“Después de la misa, entraron a la sacristía y me dieron esta tarjeta”, dice el párroco, mientras se la mostraba a un reportero que lo visitaba. La tarjeta decía:

"Me siento humilde al ofrecerle mi riñón, siguiendo el ejemplo de Cristo en su sacrificio. Al amarnos unos a otros como Jesús nos ama (Juan 15,12) y ofrecer mi cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios (Romanos 12,1), este acto lo glorifica y expresa mi amor por nuestro Señor. Como enseña la Iglesia, la caridad nos impulsa a realizar obras de misericordia que edifiquen el cuerpo de Cristo.

Que este obsequio sea una señal de mi gratitud por su ministerio y nuestra unidad compartida en Él.

Con amor y oración,

Noah Zell"

“Cuando lo leí, me quedé paralizado”, recuerda el padre José. “No sabía qué decir. Solo los miraba. Y después de un rato dije ‘Gracias’ y abracé a Noé”.

El padre José Kochuparampil que ha recibido un riñón de Noah Zell, y sus hijas / Foto: Cortesía de Fr. José - Aleteia 

Manteniendo el corazón abierto

Fue el folleto que creó la hija de los feligreses lo que llamó la atención de Rachael Zell. Ella, su esposo Noah Zell y sus dos hijas pequeñas habían sido recibidos en la parroquia el año anterior. Tras enterarse de la necesidad de su párroco, Rachael le propuso a su esposo la idea de donar un riñón.

Noah nació en la cercana localidad de Newnan, Georgia, y fue bautizado en la Iglesia Católica cuando era bebé, pero como sus padres se divorciaron cuando tenía cuatro años, fue criado como protestante. 

“Con el paso de los años, me fui alejando de mi fe”, dijo Noah, de 38 años, que trabaja en el sector de la informática. “Entonces conocí a Rachael. Ambos tuvimos experiencias similares: nos alejamos de la fe y vivimos inmersos en el mundo”.

Comenzaron a “reconectarse” con la fe cuando nació su primera hija. “Mi esposa insistió mucho en que encontráramos una iglesia cuando nos mudamos a Jackson. Al principio, fuimos a la Primera Iglesia Bautista de Jackson. Mientras intentábamos crecer y madurar en nuestra fe, hicimos preguntas y no obtuvimos las respuestas que esperábamos. Empecé a investigar la historia de la Iglesia Católica. Supongo que es fácil reconocer la verdad cuando te das cuenta de lo ciego que has estado”.

La pareja se puso en contacto con St. Mary's y se inscribió en la Orden de Iniciación Cristiana para Adultos (OCIA). 

“Creo que fue durante el curso de OCIA que mi esposa vio una publicación en Facebook sobre el minisitio del Padre José”, dice Noah. “Le dije: ‘Creo que voy a llenar el formulario’. Sentí que debía empezar por ahí. A medida que avanzaba, pensaba: ‘Bueno, veamos cómo va el siguiente paso’. Y llegué al punto en que le dije a Rachael: ‘Bueno, voy a seguir adelante con cada paso, y si Dios quiere que esto suceda, lo haré’”.

Admite haber tenido inquietudes iniciales sobre los riesgos de una cirugía tan radical y la perspectiva de vivir el resto de su vida con un solo riñón. Pero dijo que “hizo todo lo posible por resignarse a la voluntad de Dios”. 

A medida que Noah se sometía a sucesivas pruebas médicas para determinar si existía compatibilidad según la sangre, los tejidos, los órganos y la genética, y dichas pruebas resultaban exitosas, su "preocupación por esas cosas fue disminuyendo cada vez más".

“El proceso de evaluación es muy minucioso”, declara. Además de minimizar la posibilidad de que el cuerpo del receptor rechace el órgano donado, el equipo de trasplante de órganos se esfuerza por “garantizar que su calidad de vida no se vea drásticamente afectada por la donación”.

En la Pascua de 2025, el padre José administró el sacramento de la Confirmación a Noah y Rachael, y le dio la Primera Comunión a su hija mayor, de 13 años.

Mientras tanto, Noah siguió presentándose a las evaluaciones, sin mencionárselo al padre José ni a nadie más. Finalmente, recibió una llamada informándole que era compatible. 

"Sentí una gran paz al respecto porque acepté que, si esto iba a suceder, estaba en buenas manos. Simplemente dije 'Sí'. Intenté no pensarlo demasiado, lo tomé paso a paso".

Ejemplo de la vida real

Un factor importante en la decisión de Noah fue dar un buen ejemplo a sus hijos. "Pensé que era una buena manera de mostrarles cómo vivir nuestra fe", dice. "No sentía que pudiera decirles a mis hijas que vivir la fe es lo que debemos hacer si yo no lo hago".

Para la parroquia, también ha sido un tiempo de formación, para aprender sobre la donación de órganos y para tener un ejemplo real de sacrificio cristiano.

“Sin duda, el acto de Noah fue una inspiración para toda la comunidad”, dijo el padre José. “Todos agradecemos a Noah y a su familia por el increíble valor y la generosidad con que se presentaron, y por su determinación de dedicar su vida a los demás”.

La experiencia también trajo otros beneficios. Un feligrés que se ofreció a hacerse la prueba resultó no ser compatible, pero gracias a ella, sus médicos pudieron detectar una afección médica grave y tratarla antes de que se agravara.

Para la familia Zell, otro factor que tuvieron en cuenta al tomar su decisión fue el hecho de que el padre José es su párroco. 

“Una de las cosas que comentamos fue que, desde que el padre José decidió hacerse sacerdote, renunció a cualquier posibilidad de tener una familia e hijos, y pensé: 'Bueno, tal vez si esto sale bien y somos compatibles, él forme parte de nuestra familia'”.

Fue Rachael quien quiso informarle al padre José quién era el donante. Según Noah, ella sentía que “quizás no sería justo privarlo de la alegría de saber de dónde provenía la donación, sobre todo estando ambos en la misma parroquia”.

“No conocía bien a Noah ni a su familia”, dice el padre José. “Se unieron a la parroquia el año pasado. Son personas muy devotas. Se toman muy en serio su fe”.

El poder de la oración

Tanto para el donante como para el receptor, la oración fue de suma importancia durante todo el proceso, y lo sigue siendo. El padre José contó que, mientras lo preparaban para la cirugía, oraba por su donante.

“Puedo asegurarles el poder de la oración, que el Señor me estaba curando y la Santísima Virgen me protegía con su manto, porque nunca sentí dolor”, asegura el sacerdote de 66 años. “Mucha gente rezaba por mí, en la parroquia, en la arquidiócesis, en las parroquias donde he servido, en otras partes del país, gente de mi tierra natal en la India”.

Hasta el momento, según comenta, no ha tenido complicaciones y ya ha retomado sus labores en la parroquia.

Intenta decir "sí" más a menudo

¿Qué consejo le daría Noah a alguien que esté pensando en convertirse en donante? “Intenta ser abierto y decir ‘Sí’ más a menudo”.

Y en cuanto a cualquier temor que uno pudiera tener, dijo: “La gente muere en accidentes de tráfico todos los días, en accidentes laborales y por complicaciones de salud. Uno puede morir repentinamente de un ataque al corazón sin motivo aparente. Sería triste que todos viviéramos bajo el temor constante de lo que pudiera suceder”.

El consejo del padre José para quienes se enfrentan a una situación como la que él vivió: “Ponlo a los pies de Jesús y dile: ‘Señor, hágase tu voluntad’. Y entonces no se convertirá en una carga para nosotros”.

A las personas que están considerando la donación de órganos, le gusta recordarles que Cristo dijo: "Nadie tiene mayor amor que este: dar la vida por sus amigos". 

“Ofrecer una parte del cuerpo está en sintonía con el mensaje de Jesús”, dice.