* «Jesús sugiere a cada comunidad cristiana al menos dos modos de ejercitar el amor mutuo. El primero es ser capaces de realizar la corrección fraterna. Además, hay un segundo modo de amar fraternalmente, que para Jesús transforma incluso la oración: ponerse de acuerdo. No solamente cuando hay un conflicto, sino para pedir a Dios cualquier don. Dice el Señor: ‘Si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá’» (Mt 18,19)»
Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus
* «Con gran pesar he seguido las noticias sobre los violentos ataques que recientemente han afectado a varias ciudades e infraestructuras civiles en Ucrania, provocando la muerte de personas inocentes. Mi corazón se une al sufrimiento del pueblo que lleva años viviendo en la angustia y el miedo. Hago un nuevo llamamiento para que se ponga fin a la violencia, se detenga la destrucción y se abran los corazones al diálogo y a la paz. Espero que los esfuerzos realizados estos días para reanudar las negociaciones den frutos concretos y abran un espacio para la diplomacia. Elevemos nuestra oración al Señor, para que prevalezca la concordia en todos los conflictos del mundo»
6 de septiembre de 2026.- (Camino Católico) “Por gracia de Dios, somos hermanos y hermanas que, a través de la oración, pueden ponerse de acuerdo: encontrándose, perdonándose y escuchándose en el Señor”, ha reflexionado el Papa León XIV este mediodía, ante miles de fieles y peregrinos, en la plaza de San Pedro, sobre el Evangelio de este domingo, tomado de san Mateo, que presenta la “corrección fraterna” y la “oración compartida”. Además, lo relaciona con la primera lectura, tomada de la Carta de san Pablo a los Romanos, donde se afirma que la única deuda que debemos tener unos con otros es “la del amor mutuo”.
Es precisamente en esta imagen de “la deuda” donde León XIV ha centrado su reflexión. El Papa recuerda que “Jesús nos ha enseñado a invocar y a practicar la remisión de las deudas”, pero señala que existe también un patrimonio que nos debemos unos a otros: “la deuda de un amor mutuo”.
Nuevo llamamiento del Pontífice, después de la oración mariana de este primer domingo de septiembre, para poner fin a la violencia y «abrir los corazones al diálogo y a la paz», ante la guerra en Ucrania. La invocación de León se eleva para que se afirme «la concordia en todos los conflictos del mundo». En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:
PAPA LEÓN XIV
ÁNGELUS
Plaza de San Pedro
XXIII Domingo del Tiempo ordinario, 6 de septiembre de 2026
Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!
La Palabra de Dios proclamada en la liturgia de este domingo nos ofrece algunos criterios fundamentales de pensamiento y de acción. Leemos en la Carta a los Romanos que todos los mandamientos «se resumen en este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”» (Rm 13,9). San Pablo insiste en este punto con una imagen muy fuerte, presente también en el “Padre nuestro”. Escribe: «Que la única deuda con los demás sea la del amor mutuo» (v. 8).
Jesús nos ha enseñado a invocar y a practicar el perdón de las deudas. Sin embargo, hay una heredad que nos debemos los unos a los otros, sin quedar atrapados por ella: es la deuda de un amor mutuo. Toda la atención, el cuidado y el bien que hemos recibido nos hacen más libres y responsables.
En el Evangelio de este domingo, Jesús sugiere a cada comunidad cristiana al menos dos modos de ejercitar el amor mutuo. El primero es ser capaces de realizar la corrección fraterna. Es un arte delicado y muchas veces olvidado, que requiere franqueza y gradualidad. Hablarse con sinceridad —primero de tú a tú; después, si es preciso, entre dos o tres personas; finalmente, cuando sea necesario, con toda la comunidad— significa afrontar la realidad y transformar problemas y conflictos en pasos de crecimiento. La lamentación y la maledicencia son más fáciles, pero no generan nada y paralizan muchas situaciones. El Evangelio, sin embargo, nos educa a la libertad en la caridad.
Además, hay un segundo modo de amar fraternalmente, que para Jesús transforma incluso la oración: ponerse de acuerdo. No solamente cuando hay un conflicto, sino para pedir a Dios cualquier don. Dice el Señor: «Si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá» (Mt 18,19). Esta promesa sugiere que podemos tener deseos comunes, dolores comunes, esperanzas comunes y, a través de la oración, crecer en la unidad. Sin la fe, cualquiera podría sentirse solo y sospechar de los demás, viéndolos como extraños y enemigos. Sin embargo, por gracia, somos hermanos y hermanas que pueden ponerse de acuerdo: encontrándose, perdonándose y escuchándose en el Señor.
Pidamos a María, quien tras el anuncio del ángel fue deprisa al encuentro de su prima Isabel para compartir la alegría y el cansancio del embarazo, que nos enseñe también a nosotros la gozosa deuda del amor fraterno.
Oración del Ángelus:
Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.
Et concépit de Spíritu Sancto.
Ave Maria…
Ecce ancílla Dómini.
Fiat mihi secúndum verbum tuum.
Ave Maria…
Et Verbum caro factum est.
Et habitávit in nobis.
Ave Maria…
Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.
Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
Orémus.
Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,
méntibus nostris infunde;
ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.
Amen.
Gloria Patri… (ter)
Requiem aeternam…
Benedictio Apostolica seu Papalis
Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.
Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,
Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.
Amen.
Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:
Queridos hermanos y hermanas:
Con gran pesar he seguido las noticias sobre los violentos ataques que recientemente han afectado a varias ciudades e infraestructuras civiles en Ucrania, provocando la muerte de personas inocentes.
Mi corazón se une al sufrimiento del pueblo que lleva años viviendo en la angustia y el miedo.
Hago un nuevo llamamiento para que se ponga fin a la violencia, se detenga la destrucción y se abran los corazones al diálogo y a la paz. Espero que los esfuerzos realizados estos días para reanudar las negociaciones den frutos concretos y abran un espacio para la diplomacia.
Elevemos nuestra oración al Señor, para que prevalezca la concordia en todos los conflictos del mundo.
Les doy la bienvenida a todos ustedes, romanos y peregrinos provenientes de distintos países. ¡Gracias por estar aquí!
De manera especial saludo a la comunidad del seminario interdiocesano “Studienhaus Sankt Lambert” de Lantershofen (Alemania).
Recibo con alegría a la peregrinación de la Parroquia de San Ulrico Obispo de Muestre (Treviso); así como también al Coro diocesano de la Diócesis de Oppido Mamertina-Palmi, acompañado del Obispo.
Mientras retomamos poco a poco nuestras actividades habituales tras las vacaciones de verano, pidamos al Señor que nos acompañe y nos sostenga con su luz.
¡Les deseo a todos un feliz domingo!
Papa León XIV
Fotos: Vatican Media, 6-9-2026


















